En este capítulo, expertos analizaron el triunfo de Sebastián Piñera sobre Alejandro Guillier en el balotaje presidencial y el escenario que enfrentará en La Moneda.
Después de las elecciones en Chile en las que venció Sebastián Piñera sobre Alejendro Guillier, el analista Claudio Fuentes, profesor de la Escuela de Ciencias Políticas en ese país, dijo que ahora resta por saber qué sector dentro de la derecha va a dominar el gobierno.
Además, apuntó que Piñera “puso gente que conocía mucho los territorios y le funcionó muy bien”. En esa línea ubicó el triunfo en zonas como Iquique. “A un reducto que era históricamente de izquierda lo conquistó Piñera”, dijo.
El analista se refirió al alto nivel de abstención y dijo que el 26% de la población votó por Piñera y el 22% por Guillier. La otra mitad del país no habló, señaló.
Aunque el diputado del Frente Amplio, Gabriel Boric, advirtió que esa estrategia podría ser fallida, la idea de votar contra el Presidente electo cobró fuerza.
“Queda claro que no bastaba el ‘anti-Piñera’ para convocar a una mayoría. Guillier no se comprometió con transformaciones profundas y este es el resultado”. Es el diagnóstico político del diputado Gabriel Boric, tras la derrota de la carta oficialista ante Sebastián Piñera.
De esta forma criticó la estrategia que algunos en la Nueva Mayoría impulsaron para sumar adherentes para el senador, que perdió por amplio margen con el Presidente electo, y que incluso pudo haber provocado un efecto boomerang.
Esta forma de actuar ya había sido criticado por el mismo legislador hace una semana, cuando señaló que “es bien sorprendente el nivel de agresividad de los nuevomayoristas a quienes no nos hace sentido el ‘todos contra la derecha'”.
¿A qué se debe el fracaso del voto “anti Piñera”? En conversación con Emol, la cientista política Javiera Arce planteó su hipótesis.
“Si votaba más gente, era altamente probable que ganara la Nueva Mayoría, pero se dio todo lo contrario, fueron a votar por Piñera”, expresó, y explicó que Guillier “no triunfó, porque no puedes sostener un proyecto político en contra de Piñera”.
“Su proyecto era muy errático, muy poco convincente en términos programáticos; y el modelo de sociedad o no se entendió o la gente no quiere eso”, añadió.
A su juicio, “yo atribuiría la mayor responsabilidad a la Nueva Mayoría, dentro de los equipos programáticos no había musculatura política, visión de país, ni capacidad de generar propuestas. Guillier no representaba las garantías para avanzar y eso parece que la gente lo vio, porque se movilizaron en contra suya”, afirmó.
Por su parte, Kenneth Bunker, doctor en ciencia política y director de Tresquintos, mencionó que “Guillier estaba en una posición muy incómoda: tenía a la derecha en el centro y al Frente Amplio, a la izquierda. Lo que debió hacer fue crecer para tener oportunidades de ganarle a Piñera, pero no lo hizo”.
“Primero fue a los votos del Frente Amplio, pues si no los tenía, perdía, pero también debía ir al centro para conseguir más votos, como lo hizo Piñera”, aseguró.
A su vez, Cristóbal Rovira, director del doctorado en ciencia política de la Universidad Diego Portales, señaló que el triunfo del voto “anti Guillier” se pudo haber dado por dos razones.
“Primero, la estrategia de movilizar en base a sentimientos negativos contra una candidato, funciona muy bien cuando tienes votantes ideológicos (…) En Chile más del 40% de las personas no se posicionan políticamente, entonces esa estrategia fue funcional para un segmento ideologizado, pero no para el grueso (de la población)”.
En segundo lugar, aseguró que “Piñera moderó su discurso programático en la segunda vuelta al decir sí a la gratuidad. Entonces la mezcla de que no todos los votantes son ideológicos y la moderación de Piñera, pueden ser parte de la clave del éxito”.
El Presidente electo Sebastián Piñera obtuvo el 54,57% de las preferencias, mientras que Guillier, el 45,43%, con una diferencia de de nueve puntos porcentuales. Dicho de otro modo, por más de medio millón de votos.
Ya no es tan fácil ubicarse en el panorama político de Chile.
Durante décadas, el ejercicio fue relativamente sencillo: por un lado, se hablaba de la centroizquierda, representada por la coalición que recuperó la democracia en 1989, incluyendo desde los sectores más conservadores de la democracia cristiana hasta -en los últimos años- el Partido Comunista.
Por el otro, se ubicaba la derecha, representada por los sectores que votaron para que el general Augusto Pinochet se mantuviera en el poder o trabajaron con los militares en temas claves, como el diseño de la Constitución o la privatización de las compañías públicas.
Pero las cosas parecen haber cambiado en el país. Y, sin importar quién gane la elección entre Alejandro Guillier y Sebastián Piñera este domingo, la campaña presidencial y el resultado de la primera vuelta reflejan cierto reacomodo del panorama político en la nación sudamericana.
En la derecha, en primera vuelta surgió por primera vez un candidato presidencial como José Antonio Kast, que obtuvo un 8% reivindicando “las cosas buenas” hechas bajo el régimen militar chileno y llamando a la unión de la “derecha conservadora” y el voto evangélico más tradicional.
Piñera no puede ganar la segunda vuelta sin los votos de Kast y lo incorporó a su campaña, exponiéndose a las acusaciones de haberse derechizado.
Pero el empresario tampoco puede ganar sin convocar a los votantes más al centro de la derecha, que optaron por una mirada más abierta.
Se trata de grupos como “Evópoli”, por ejemplo, el partido formado en 2012 que obtuvo dos senadores y cinco diputados en esta elección y que reivindica ideas poco ortodoxas en la derecha tradicional, como la inclusión y la diversidad.
Por su parte, Guillier, el candidato independiente que representa a la coalición de centroizquierda en el gobierno, también ha tenido que enfrentar un fenómeno nuevo: el Frente Amplio, que reivindica la transformación de la política chilena.
El Frente Amplio critica la tibieza de los acuerdos de la transición democrática y busca implantar derechos sociales universales en el país. Su sintonía con la ciudadanía se expresó en el 20% que sacó su candidata presidencial Beatriz Sánchez y en la elección de un senador y 17 diputados.
Guillier llegó a la elección presidencial presentándose como un político no tradicional, cercano al Partido Radical, representante histórico del centro laico.
Fue conductor de noticias en televisión antes comenzar una carrera política como senador en el año 2013 y pasó a la segunda vuelta superando levemente a Sánchez.
Pero el candidato no puede ganar la elección sin los votos de esa izquierda más transformadora que, por el momento, no llamó a votar formalmente ni en bloque por él. El Frente Amplio pidió en cambio un voto reflexivo, advirtiendo que consideraba a Piñera “un retroceso” para el país.
La aparición en el cierre de campaña de Guillier del expresidente Pepe Mujica, del histórico Frente Amplio uruguayo, apuntó precisamente a convocar a esos votantes.
En resumen, para ganar el domingo, los dos candidatos tienen que complacer a votantes muy distintos, conquistando el favor tanto del centro, como de las alas más radicales de su sector: Piñera combinando ideas ultraconservadoras con opciones más liberales y Guillier sumando los votos de los partidos de la transición y de quienes los critican y aspiran a reemplazarlos.
Por eso no es raro que en la campaña hayan surgido ideas como “Chilezuela” —que el país avanza hacia un gobierno como el de Nicolás Maduro— o la del retroceso —que el país perderá algunas de las conquistas de Michelle Bachelet, como la despenalización del aborto o la gratuidad universitaria para los más pobres—.
No es raro tampoco que las encuestas hayan fallado de forma estrepitosa y que nadie se atreva a pronosticar el resultado del balotaje de este domingo.
“Se desordenó la foto que teníamos de la política”, le dice a BBC Mundo Rossana Castiglioni, politóloga y académica de la Universidad Diego Portales en Santiago.
“Cuando uno mira el eje izquierda-derecha, lo que hace es preguntarle a la gente cómo se percibe y luego ubicarlos en ese eje, a partir de la realidad de cada país. Si hacemos eso mirando, por ejemplo, a los socialistas chilenos, creo que ellos nos habrían quedado bien a la derecha del resto del socialismo latinoamericano”, dice Castiglioni.
Ese es uno de los factores que podría explicar el surgimiento de nuevos sectores de izquierda como el Frente Amplio.
La experta, jefa de un equipo de académicos que estudia los desafíos a la representación política en la nación sudamericana, explica que la coalición que tomó el poder tras Pinochet, la Concertación, “está bastante más al centro de lo que tradicionalmente se reconoce. Es una coalición variopinta, pero que se vio obligada a administrar un sistema definido en el régimen militar, con muchas trabas para el cambio”.
Castiglioni dice que la izquierda chilena en el gobierno tuvo “varias cosas que no ves en otras izquierdas latinoamericanas”. Y enumera: la preponderancia de la tecnocracia; el poder político del ministerio de Hacienda y el ajuste a una Constitución que impide cambios radicales en políticas públicas.
“La tecnocracia es muy sui géneris en Chile. En la discusión sobre las pensiones, por ejemplo, si miras a Uruguay, te vas a encontrar con abogados laboralistas, gente muy sólida, que te habla con boina y tomando mate. En cambio en Chile, te vas a encontrar principalmente con economistas, todos vestidos muy formalmente y que, por su formación, excluyen alternativas de policy making que sí se discuten en otros contextos”.
La politóloga apunta a otro sector clave: la salud. “La gran reforma que tuvo Chile, la más importante de la transición, el Auge —el plan de garantías explícitas que asegura la provisión de salud para un determinado número de dolencias— no cambia la arquitectura del sistema. La reforma se hizo manteniendo a las aseguradoras privadas, las Isapres y todo el resto del sistema”.
Las reformas en Chile nunca rompían con el modelo definido en la transición. Hasta la segunda presidencia de Michelle Bachelet.
“Bachelet fue la que partió aguas, pues instaló como gran tema de discusión superar no sólo las herencias sociales económicas y políticas de la dictadura, sino también de los gobiernos que siguieron, a partir de la mirada crítica de que instalaron los movimientos sociales del 2011″, le dice a BBC Mundo el Premio Nacional de Ciencias Sociales Manuel Antonio Garretón.
El sociólogo agrega: “Ya que la centroizquierda chilena fue democratizadora, pero no transformadora, surgió una nueva izquierda que apunta a cambiar la sociedad y que, obvio, enfatiza sólo los aspectos críticos de los gobiernos democráticos”.
Esta nueva generación que está redibujando el espectro político chileno, que en buena medida nació cuando el régimen de Pinochet ya había terminado, no se define ni por los traumas ni las culpas de la izquierda y la derecha tradicional chilenas.
No responden a los cánones clásicos de la política y son la gran fuente de incertidumbre para la elección presidencial.
Muchos de sus líderes surgieron en los movimientos sociales del 2011, y aunque la abstención es un fenómeno creciente que en Chile afecta principalmente a los jóvenes, de alguna manera, ellos tienen la llave de la elección.
El resultado del domingo será determinado por factores como el nivel de abstención electoral, el peso que tenga ese día el electorado más tradicional, o la decisión que tomen los sectores que apoyaron la opción de cambio del Frente Amplio.
“La cosa se desordenó con los jóvenes”, sentencia Castiglioni.
En ellos radica parte de las respuestas en torno a qué traerá el cambiante futuro político chileno. Y quién lo liderará durante los próximos cuatro años.
Para ganar la elección presidencial, tanto Sebastián Piñera como Alejandro Guillier tienen que complacer a votantes muy distintos. Piñera debe combinar ideas ultraconservadoras con opciones más liberales y Guillier pretende los votos de los partidos de la transición.Ya no es tan fácil ubicarse en el panorama político de Chile.
Durante décadas, el ejercicio fue relativamente sencillo: por un lado, se hablaba de la centroizquierda, representada por la coalición que recuperó la democracia en 1989, incluyendo desde los sectores más conservadores de la democracia cristiana hasta -en los últimos años- el Partido Comunista.
Por el otro, se ubicaba la derecha, representada por los sectores que votaron para que el general Augusto Pinochet se mantuviera en el poder o trabajaron con los militares en temas claves, como el diseño de la Constitución o la privatización de las compañías públicas.
Pero las cosas parecen haber cambiado en el país. Y, sin importar quién gane la elección entre Alejandro Guillier y Sebastián Piñera este domingo, la campaña presidencial y el resultado de la primera vuelta reflejan cierto reacomodo del panorama político en la nación sudamericana.
En la derecha, en primera vuelta surgió por primera vez un candidato presidencial como José Antonio Kast, que obtuvo un 8% reivindicando “las cosas buenas” hechas bajo el régimen militar chileno y llamando a la unión de la “derecha conservadora” y el voto evangélico más tradicional.
Piñera no puede ganar la segunda vuelta sin los votos de Kast y lo incorporó a su campaña, exponiéndose a las acusaciones de haberse derechizado.
Pero el empresario tampoco puede ganar sin convocar a los votantes más al centro de la derecha, que optaron por una mirada más abierta.
Se trata de grupos como “Evópoli”, por ejemplo, el partido formado en 2012 que obtuvo dos senadores y cinco diputados en esta elección y que reivindica ideas poco ortodoxas en la derecha tradicional, como la inclusión y la diversidad.
Por su parte, Guillier, el candidato independiente que representa a la coalición de centroizquierda en el gobierno, también ha tenido que enfrentar un fenómeno nuevo: el Frente Amplio, que reivindica la transformación de la política chilena.
El Frente Amplio critica la tibieza de los acuerdos de la transición democrática y busca implantar derechos sociales universales en el país. Su sintonía con la ciudadanía se expresó en el 20% que sacó su candidata presidencial Beatriz Sánchez y en la elección de un senador y 17 diputados.
Guillier llegó a la elección presidencial presentándose como un político no tradicional, cercano al Partido Radical, representante histórico del centro laico.
Fue conductor de noticias en televisión antes comenzar una carrera política como senador en el año 2013 y pasó a la segunda vuelta superando levemente a Sánchez.
Pero el candidato no puede ganar la elección sin los votos de esa izquierda más transformadora que, por el momento, no llamó a votar formalmente ni en bloque por él. El Frente Amplio pidió en cambio un voto reflexivo, advirtiendo que consideraba a Piñera “un retroceso” para el país.
La aparición en el cierre de campaña de Guillier del expresidente Pepe Mujica, del histórico Frente Amplio uruguayo, apuntó precisamente a convocar a esos votantes.
En resumen, para ganar el domingo, los dos candidatos tienen que complacer a votantes muy distintos, conquistando el favor tanto del centro, como de las alas más radicales de su sector: Piñera combinando ideas ultraconservadoras con opciones más liberales y Guillier sumando los votos de los partidos de la transición y de quienes los critican y aspiran a reemplazarlos.
Por eso no es raro que en la campaña hayan surgido ideas como “Chilezuela” —que el país avanza hacia un gobierno como el de Nicolás Maduro— o la del retroceso —que el país perderá algunas de las conquistas de Michelle Bachelet, como la despenalización del aborto o la gratuidad universitaria para los más pobres—.
No es raro tampoco que las encuestas hayan fallado de forma estrepitosa y que nadie se atreva a pronosticar el resultado del balotaje de este domingo.
“Se desordenó la foto que teníamos de la política”, le dice a BBC Mundo Rossana Castiglioni, politóloga y académica de la Universidad Diego Portales en Santiago.
“Cuando uno mira el eje izquierda-derecha, lo que hace es preguntarle a la gente cómo se percibe y luego ubicarlos en ese eje, a partir de la realidad de cada país. Si hacemos eso mirando, por ejemplo, a los socialistas chilenos, creo que ellos nos habrían quedado bien a la derecha del resto del socialismo latinoamericano”, dice Castiglioni.
Ese es uno de los factores que podría explicar el surgimiento de nuevos sectores de izquierda como el Frente Amplio.
La experta, jefa de un equipo de académicos que estudia los desafíos a la representación política en la nación sudamericana, explica que la coalición que tomó el poder tras Pinochet, la Concertación, “está bastante más al centro de lo que tradicionalmente se reconoce. Es una coalición variopinta, pero que se vio obligada a administrar un sistema definido en el régimen militar, con muchas trabas para el cambio”.
Castiglioni dice que la izquierda chilena en el gobierno tuvo “varias cosas que no ves en otras izquierdas latinoamericanas”. Y enumera: la preponderancia de la tecnocracia; el poder político del ministerio de Hacienda y el ajuste a una Constitución que impide cambios radicales en políticas públicas.
“La tecnocracia es muy sui géneris en Chile. En la discusión sobre las pensiones, por ejemplo, si miras a Uruguay, te vas a encontrar con abogados laboralistas, gente muy sólida, que te habla con boina y tomando mate. En cambio en Chile, te vas a encontrar principalmente con economistas, todos vestidos muy formalmente y que, por su formación, excluyen alternativas de policy making que sí se discuten en otros contextos”.
La politóloga apunta a otro sector clave: la salud. “La gran reforma que tuvo Chile, la más importante de la transición, el Auge —el plan de garantías explícitas que asegura la provisión de salud para un determinado número de dolencias— no cambia la arquitectura del sistema. La reforma se hizo manteniendo a las aseguradoras privadas, las Isapres y todo el resto del sistema”.
Las reformas en Chile nunca rompían con el modelo definido en la transición. Hasta la segunda presidencia de Michelle Bachelet.
“Bachelet fue la que partió aguas, pues instaló como gran tema de discusión superar no sólo las herencias sociales económicas y políticas de la dictadura, sino también de los gobiernos que siguieron, a partir de la mirada crítica de que instalaron los movimientos sociales del 2011″, le dice a BBC Mundo el Premio Nacional de Ciencias Sociales Manuel Antonio Garretón.
El sociólogo agrega: “Ya que la centroizquierda chilena fue democratizadora, pero no transformadora, surgió una nueva izquierda que apunta a cambiar la sociedad y que, obvio, enfatiza sólo los aspectos críticos de los gobiernos democráticos”.
Esta nueva generación que está redibujando el espectro político chileno, que en buena medida nació cuando el régimen de Pinochet ya había terminado, no se define ni por los traumas ni las culpas de la izquierda y la derecha tradicional chilenas.
No responden a los cánones clásicos de la política y son la gran fuente de incertidumbre para la elección presidencial.
Muchos de sus líderes surgieron en los movimientos sociales del 2011, y aunque la abstención es un fenómeno creciente que en Chile afecta principalmente a los jóvenes, de alguna manera, ellos tienen la llave de la elección.
El resultado del domingo será determinado por factores como el nivel de abstención electoral, el peso que tenga ese día el electorado más tradicional, o la decisión que tomen los sectores que apoyaron la opción de cambio del Frente Amplio.
“La cosa se desordenó con los jóvenes”, sentencia Castiglioni.
En ellos radica parte de las respuestas en torno a qué traerá el cambiante futuro político chileno. Y quién lo liderará durante los próximos cuatro años.
Los líderes del Frente Amplio le otorgaron su respaldo al candidato de la Fuerza de la Mayoría casi al término de la campaña y a cuatro días del balotaje. Expertos analizan su decisión.
Durante casi todo el período de campaña los ex dirigentes estudiantiles evitaron pronunciarse sobre una opción concreta para el domingo 19, limitándose solo a reiterar su rechazo a un eventual gobierno de Sebastián Piñera. Sin embargo, cuatro días antes de las elecciones, terminaron con la incertidumbre y su respaldo a Guillier, decisión que podría influir en parte del 20% del electorado que se inclinó por Beatriz Sánchez en la primera vuelta.
Expertos políticos en conversación con Emol analizaron el impacto de su determinación.
Hubo un cambio de estrategia. En un comienzo iba a ser mejor mantenerse neutral y en contra de Sebastián Piñera, porque era importante para ellos dejar el registro histórico de que no estuvieron con el candidato de la derecha; pero ahora mandan un mensaje explícito de que votarán por Guillier, porque entienden que su endoso tendrá un efecto sobre otros militantes del Frente Amplio. Ellos son referentes y existen personas que imitan lo que hacen, esperando que sea consistente con el bloque completo. Es más efectivo hacerlo a estas alturas, cercano al término de la campaña y después de mostrar un período de reflexión. Ellos no podrían adherir inmediatamente a Guillier como individuo, porque podría haber sido un apoyo ciego, y el candidato podría haber hecho cualquier cosa. Ellos hacen una buena diferenciación entre las preferencias de la coalición, donde hay libertad de acción, y sus preferencias personales. Pero sin duda influye positivamente a Guillier, en un contexto donde el FA se mostró particularmente tibio en dar apoyo. Kenneth Bunker, director del Programa Electoral de la U. Central.
Cualquier apoyo antes de que se realice la elección será relevante. Más aún viniendo de Jackson y Boric. Ellos son los líderes más carismáticos del Frente Amplio y existe la probabilidad de que puedan mover a su electorado. No sabemos cuánto, porque también hay un segmento de independientes que votó por Beatriz Sánchez, pero sin duda tienen una incidencia en el conglomerado. Desde el primer minuto se sabía que el FA tenía una distancia con Alejandro Guillier. Por lo tanto, por mucho que lo apoyaran desde el primer momento, nunca harían campaña por él. Que venga un apoyo cuatro días antes genera un momento político, sobre todo cuando en el mismo día se produce una serie de respaldos de la misma coalición. Es una señal política relevante, y habla de una decisión política de los principales líderes del movimiento. Claudio Fuentes, académico de la escuela de ciencias políticas de la UDP.
Fue en el momento justo, porque si hubiesen entregado el apoyo con tanta anticipación, se habría perdido el efecto comunicacional que genera una decisión de esta naturaleza a pocos días de la elección. Gabriel Boric y Giorgio Jackson otorgaron su apoyo a Alejandro Guillier posterior al debate, en el momento en que él más lo necesitaba. Como Guillier se mostró particularmente débil en esa instancia, la única forma de salir a cubrir comunicacionalmente esa ‘pérdida’ era mediante dos decisiones. Primero, la participación de Pepe Mujica en el cierre de campaña; y segundo, la declaración de Jackson y Boric. Por lo tanto, con estos dos eventos se reduce el efecto de un mal desempeño del candidato en el reciente debate presidencial. Da una idea de una candidatura que crece desde el centro hasta la izquierda: desde la Democracia Cristiana hasta el Frente Amplio. Por lo tanto, da una imagen de una coalición mucho más extendida y que podría representar de mejor forma a ese 55% de los votos que no sufragó por Piñera ni por Kast. Esta decisión del Frente Amplio hace que la elección se transforme en un evento mucho mas competitivo a nivel de imaginario público, y cuando hay mas competencia es posible que la gente salga a votar en mayor magnitud. Mauricio Morales, director del Centro de Análisis Político de la U. de Talca.
El ex Presidente de Uruguay será uno de los protagonistas principales del acto de este jueves, y expertos analizan los efectos que podría generar en la campaña del senador.
La visita a Chile del ex Presidente de Uruguay José “Pepe” Mujica (82 años) para apoyar al candidato presidencial Alejandro Guillier, sorprendió en el mundo político. Figura de la política latinoamericana, es el referente del Movimiento de Participación Popular de su país que representa a gran parte del Frente Amplio uruguayo, bloque que se asemeja al conglomerado nacional, aunque sus orígenes y proyecto político no es similar. A pocos días de las elecciones, ¿su presencia podría influir en la campaña del oficialismo, especialmente entre quienes apoyaron a Beatriz Sánchez en primera vuelta?
En conversación con Emol, expertos analizaron los efectos que podría tener la llegada de “Pepe” Mujica. Para el cientista político y académico de la Universidad Diego Portales, Fernando García Naddaf, la presencia del uruguayo “puede provocar algún tipo de efecto en una carrera que está muy estrecha”. “Es un líder de opinión que puede ayudar a persuadir a ese mundo que se identifica con el Frente Amplio y que está esquivo con Alejandro Guillier”, afirmó el analista de la U. Diego Portales. “Sin duda que sirve y es un aporte” añadió, aunque duda de que sea “suficiente para subsanar la ambigüedad que ha tenido el candidato con el FA”.
“Alejandro Guillier insiste en una estrategia de acercarse al electorado del FA. Trató de hacerlo a través de las propuestas, lo que no fue muy exitoso; y ahora, a través de un liderazgo mayor y convocante”, señaló el analista. Sin embargo, advierte que esto también podría tener una segunda lectura. “Que un líder extranjero venga a pocos días de la elección a tratar de dar una señal política de cómo tienen que votar los chilenos, puede provocar un efecto contrario”, dijo.
Sin embargo, advierte que esto también podría tener una segunda lectura. “Que un líder extranjero venga a pocos días de la elección a tratar de dar una señal política de cómo tienen que votar los chilenos, puede provocar un efecto contrario”, dijo.
“El votante que definirá la elección no tiene que ver con ideologías, sino con las propuestas de cada candidato Gonzalo Müller “Para los líderes más ideologizados del FA sin duda es un referente, pero para el elector normal, que un líder extranjero venga aquí a apoyar a un candidato, podría significar un poquito de intromisión”, explicó Müller.
La académica de la Universidad de Valparaíso, Javiera Arce, fue más enfática y consideró que la visita del ex Mandatario a nuestro país es “un gesto gigante hacia la izquierda”. A su juicio, sin duda “va generar un efecto aglutinador y movilizador en los votantes del FA”.
“Su presencia demuestra una preocupación tanto de la coalición como del personaje (Mujica) con lo que podría pasar con un eventual gobierno de Piñera”, precisó.
“Mujica es una figura internacional muy admirada, representa un proyecto ideológico progresista latinoamericano, es una carga simbólica súper fuerte y, por supuesto, no dejará a nadie indiferente”, enfatizó Arce.
Hasta el momento, el comando de Guillier no ha dado detalles de la participación que tendrá Mujica en el cierre de campaña del senador que se realizará este jueves en el Paseo Bulnes.
Las pensiones, la economía, el CAE, entre otros fueron algunos de los temas más candentes del debate presidencial ANATEL.
La lógica de apoyar a uno para que no gane el otro se ha instalado en el debate a pocos días del balotaje entre Piñera y Guillier. Expertos analizan el fenómeno.
Llamar a votar en contra de Sebastián Piñera o Alejandro Guillier es una de las consignas que se ha instalado con fuerza en la previa del balotaje de las elecciones presidenciales que se realizarán este domingo 17 de diciembre. Una campaña que, de alguna forma, pareciera que está dejando en segundo plano las propuestas programáticas de los aspirantes a La Moneda. A pocos días de la segunda vuelta, el diputado frenteamplista Gabriel Boric puso este tema sobre la mesa y lanzó sus dardos en contra de esta “campaña negativa”. “Es bien sorprendente el nivel de agresividad de los nuevomayoristas a quienes no nos hace sentido el ‘todos contra la derecha’ y no nos han convocado propuestas de Guillier”, escribió el ex dirigente estudiantil a través de su cuenta de Twitter. Y fue tajante: “¿Quieren que todo el FA los apoye unánimemente solo por un ‘anti algo’? Así no”, afirmó.
Una estrategia que también utilizaron los estudiantes universitarios y secundarios que hoy llamaron a votar “en contra de Piñera”, sin destacar explícitamente la candidatura del abanderado oficialista. Otras de las frases que se ha escuchado estas semanas es que “Chile se transformará en Venezuela si gana Guillier”, aludiendo a la carta del pacto La Fuerza de la Mayoría y la DC. En conversación con Emol el director del Programa Electoral de la U. Central, Kenneth Bunker, explicó que esta tendencia más que convocar sobre la base de ideas, se puede explicar por el sistema de voto voluntario.
“Hay una gran diferencia entre cómo los candidatos conducen campañas bajo voto obligatorio y voluntario. Cuando es obligatorio, éstos deben tener propuestas atractivas que identifiquen a la gente”, señaló el cientista político. “En cambio, bajo el voto voluntario, lo que tienen que hacer es simplemente mantener su base de votantes y evitar que sufrague más gente por el otro. Esto produce que predomine lo negativo por sobre lo propositivo y que las campañas sean negativas y agresivas”, aseguró. En ese sentido, y considerando el emplazamiento de Boric, el analista afirma que Guillier tiene que “jugar defensiva y ofensivamente”. Es decir, cuestionar a Piñera, pero también conectar con sus propuestas programáticas “lo que ha logrado bien poco con el Frente Amplio y le podría costar la elección”. Para el cientista político y académico de la Universidad Diego Portales, Fernando García Nadaff, la “campaña negativa” es una estrategia que se ha dado de manera transversal en las elecciones, y que se resume con el concepto “voto castigo”. “Se instala, por ejemplo, la idea del voto anti piñerista que no tiene una visión propositiva de mundo, sino más bien busca evitar que salga lo que Piñera representa”, explicó Nadaff. De esta forma, dice que el resto de la sociedad se moviliza para ir “contra de”, lo que se traduce en que “un candidato se vuelve una especie de enemigo”. En ese sentido, afirma que los adherentes del Frente Amplio que aún no están convencidos de su postura “para comprometer su apoyo están exigiendo políticas coherentes y no simplemente un antipiñera, lo que lo que la Nueva Mayoría está armando como el anti valor, sin destacar contenidos”.
Si bien nos tienen acostumbrados a las campañas del terror, en esta oportunidad ha recrudecido en la segunda vuelta el intento por inculcar miedo como herramienta para volcar el resultado en favor del candidato de Chile Vamos. “Chilezuela”, crisis bursátil, colas, caos económico y hasta fraude electoral han sido la tónica.
A empresarios impúdicos se suman el propio candidato derechista, su séquito y bots y trolls. El objetivo es desincentivar a los votantes, con lo que Piñera podría beneficiarse. También influir en los más débiles y crédulos, aquellos que creen a pie juntillas lo que dicen los medios, controlados por los grupos económicos.
El remezón sufrido la noche del pasado 19 de noviembre, donde se frustró la posibilidad de ganar en primera vuelta, generó no solo desazón en las huestes derechistas, también miedo a la derrota. Ello dio pie a utilizar justamente esa misma arma para tratar de convencer a ilusos, la vieja lucha entre los buenos y los malos donde claro, los buenos son ellos.
La propia Presidenta de la República, Michelle Bachelet, llamó a poner atención en que “hay una campaña del terror y bien clara. Yo no he visto campaña del terror en el sentido contrario”, reiteró la Primera Mandataria añadiendo que “uno debe de tratar siempre de cuidar el tono”.
“Chilezuela”
Si alguna caricatura –aparte de las “piñericosas”- se ha tomado la agenda en los últimos días ha sido la burda comparación del senador Alejandro Guillier con Nicolás Maduro y de nuestro país con la realidad que atraviesa Venezuela. “Chilezuela” se ha instalado como una manera de amenazar que de resultar electo el senador independiente que encarna el progresismo Chile caerá por el despeñadero al punto de que la “economía se caerá a pedazos”. Bachelet ironizó: “El humor ha sido la respuesta (de los chilenos) con cantidad de memes”.
“Aquí lo que se ha hecho es una comparación con Maduro y al mismo tiempo que en las redes aparece este tema de Chilezuela. Aparecen videos de venezolanos diciendo que si gana tal candidato esto va a ser el comunismo. Aparece un sicario de (Pablo) Escobar diciendo que no voten por Guillier.
El propio Piñera difundió el embuste al afirmar que “yo veo que el candidato Alejandro Guillier está cada día más violento, más demagogo, más populista, más errático y se parece cada día más a Nicolás Maduro. Yo me pregunto ¿a dónde nos conduce ese camino? Yo veo que algunos con tal de aferrarse al poder y a sus prebendas están dispuestos a hacer cualquier cosa”.
La polémica comparación había aparecido un poco antes y en boca de Erika Olivera, diputada electa de Chile Vamos, quien había afirmado que “a mí no me gustaría tener un país como Venezuela. Y lo digo sinceramente. No me gustaría que mis hijos vieran una realidad como la que vemos a través de los medios de comunicación, lo que están viviendo millones de venezolanos (…) es lo que veo para el futuro de nuestro país si seguimos así. Lo más probable es que vayamos hacia allá y eso es lo que yo como persona de esta sociedad no quiero para mi país, no quiero eso para Chile. Quiero un país libre, quiero un país que tenga oportunidades, un país que progrese, un país que avance en todos los sentidos y por eso es que estoy dispuesta a jugármela”.
“O Piñera o el caos”
Otra de las falacias que se ha venido arrastrando las últimas semanas pero que se ha acrecentado en el balotaje, es la amenaza de que si no es electo Sebastián Piñera la Bolsa se derrumbará y se creará un desbarajuste económico de proporciones. El drama es que eso no solo lo repiten “trolls” que Sebastián Piñera ha implementado como plataforma de lucha digital sino que empresarios.
En octubre pasado Juan Andrés Camus, el presidente de la Bolsa de Comercio de Santiago, dijo en una entrevista a El Mercurio: “Claramente, si no saliera elegido Piñera la probabilidad que tengamos un colapso en el precio de las acciones es alta. Va a depender de cómo sigan las proyecciones de los resultados de las elecciones. Todavía siguen siendo bastante favorables para el Presidente Piñera y yo creo que eso para los inversionistas parece una buena noticia. Mientras eso sigue así, vamos a tener un mercado más bien boyante que deprimido”.
No ha sido el único que ha intentado aterrar dentro de la derecha económica. El empresario Luis Eguiguren retomó la profecía del presidente de la Bolsa y afirmó que ocurriría un “colapso” si no gana Piñera. Se trata del socio fundador de la corredora de bolsa Fynsa, quien dijo que esta no es una elección más, “porque la Nueva Mayoría abandonó el centro para irse a la izquierda y tiene que pololear los votos del Frente Amplio y hacer concesiones en temas que la Concertación jamás habría pensado, como el fin de la AFP y del CAE”.
Miente, miente, que algo queda…
Una burda posverdad se intentó instalar en estos días y dice relación con un tuit en redes sociales del exministro de Cultura de Piñera Roberto Ampuero. El personero reprodujo en Twitter un falso mensaje donde aseguró que “Nicolás Maduro respalda al ‘compañero Alejandro Guillier’. Esto no es campaña de terror, sino lisa y llanamente la campaña del chavismo y castrismo en favor de Guillier”.
El falso tuit rezaba: “todo mi incondicional apoyo al compañero Alejandro Guillier, precandidato bolivariano a la Presidencia de Chile”. El propio Piñera ya había reproducido el mentado mensaje poco tiempo antes. Las burlas de los cibernautas hicieron que el exministro lo borrara e intentara una disculpa que solo agravó la falta.
Ya antes y a solo dos días de efectuarse la primera vuelta y fuera de periodo de propaganda, un video recorrió profusamente las redes sociales y llamaba a poner atención a las razones para no votar por Guillier. Entre ellas se usaba la imagen del senador socialista Carlos Montes, quien lo denunció como parte de la “campaña sucia”. Era el principio de una escalada mayor. Los bots y los trolls de Piñera.
Bajo ataque cibernético
Inusual e inédito en Chile, fue una herramienta sucia utilizada en Estados Unidos en las pasadas elecciones por Trump y replicada ahora por Piñera. Se trata de trolls y bots, una especie de francotiradores creados en el ciberespacio y que no tienen existencia real, sin embargo se apropian de cuentas con nombre y apellido y dan la impresión de miles de personas comentando temas en los medios y redes. En realidad son un centenar de empleados encargados de dar vida maliciosamente a estos “esbirros del terror”.
Los llamados “trolls”, son cuentas creadas en redes sociales que no pertenecen a personas reales, son perfiles falsos, inactivos o creados específicamente para los meses de campaña, utilizados para emitir mensajes falsos o proselitistas, para difamar a los adversarios y buscar pautear temas (llamados trending topic). Existen empresas dedicadas exclusivamente a prestar estos “servicios”. Por su parte los bots son programas informáticos que simulan el comportamiento humano. Desde ciberataques –como el sufrido en el sitio oficial de Alejandro Guillier-, hasta crear cuentas de correo o conversar con seres humanos. Cambio21 conoce de algunos.
Pues bien, desde hace unos días miles de cuentas han sido creadas en la web en los distintos sitios de diálogo y redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram y otras e incluso por vía WhatsApp, que se han dedicado o a denigrar a adversarios o a ensalzar a Piñera. Investigaciones de prensa han podido determinar que tras esta campaña estaría una empresa llamada “Socialmente”, financiada por el comando de Sebastián Piñera y encargada de la creación de perfiles falsos y su operatividad en la web.
Confundir a la gente e instalar temas que benefician a quien los contrató es la consigna. Algo similar a lo hecho en la primera vuelta con las encuestas, financiadas por la derecha o donde colaboradores de Piñera estuvieron detrás de ellas. Así se puede “inflar” un sondeo en la red o apoyar una versión o dicho falso. La reiteración del mismo concepto por “distintas personas” que no son más que estas máquinas, a muchos impresiona y, si lo dice la mayoría, es y lo aceptan sin cuestionarse.
Una denuncia de Austral Digital da cuenta que cada empleado de “Socialmente” tiene asignadas 100 cuentas falsas. “En total, 15 empleados manejan 1500 cuentas para la campaña de Piñera”, aseguran. Así que no se extrañe que de pronto aparezcan decenas, centenas de “comentaristas” de la nada y que se mantengan en el tiempo. El problema es de quien los manda crear, que se termina creyendo el cuento, como le sucedió con las encuestas falsas.
Los artistas hace años les llamaban “claque”, los contrataban para sus conciertos y para que los aplaudieran y vitorearan… No faltaban los ilusos que se sumaban sintiendo que estaban frente a “un gran artista”. “Una mentira mil veces repetida, se convertirá en verdad”, aseguraba Goebbels. ¿O era Lenin?
Desinformar es mentir
Para el cientista político y académico de la Universidad Diego Portales Fernando García, las “campañas del terror” buscan desinformar y tienen pocos efectos sobre la decisión de las personas: “(Se) caracterizan por tratar de revelar temas que generan temor y son usadas como una herramienta política. Todas ellas se identifican con un enemigo en común, que es externo. Algo que amenace a la sociedad… Puede que la gente con menos capacidad de procesamientos políticos caiga. Es totalmente desinformación”.
Desde tiempos inmemoriales el miedo ha sido utilizado para mantener el poder. El “viejo del saco” en materia política es algo más peligroso que el solo cuento que buscaba que un niño se comiera su comida. En política lleva a atrocidades, como ocurrió en Alemania en contra de los judíos, en Yakarta, Indonesia, donde se masacró a cerca de 500 mil personas y en nuestro mismo país, donde el “Plan Z” dio pábulo a crímenes bajo solo sospecha de ser parte de él.
La misma dictadura utilizaría ese argumento cuando enfrentó el plebiscito de 1988. Allí se difundió la idea de que si ganaba el “NO” Chile volvería al “traumático” tiempo de la Unidad Popular de Allende. Las colas, los paros y el caos se avecinaban. Nada de ello pasó. Luego utilizarían similar argumento en la derecha siendo Ricardo Lagos candidato de la Concertación en 1999. El propio Piñera usó esa herramienta no mucho antes, cuando aseguraba que de triunfar Patricio Aylwin constituía el caos.
¿Por qué desempolvar en la segunda vuelta las campañas del terror? Porque con la derrota de sus expectativas vivida tras la primera vuelta constataron que ni el país se caía a pedazos (las cifras de ganancias de la banca, el retail, las AFP e Isapres, entre otras, dan cuenta de ello), ni la oposición a las reformas era mayoritaria, sino que por el contrario, una gran mayoría del país se manifestaba por los cambios, algunos con mayor intensidad que otros, pero aspiraban a reformas sustanciales que terminaran la desigualdad.
La más grosera de las falacias provino del propio Sebastián Piñera, quien aseguró tras la primera vuelta que podría haberse efectuado un fraude electoral en estas elecciones: “No tuvimos apoderados en todas las mesas y el resultado que obtuvimos en las mesas en que sí teníamos apoderados es mucho mejor que el resultado en las mesas en que no teníamos apoderados. A buen entendedor, pocas palabras”, dijo. Juzgue usted.
Este domingo debutó la franja electoral de la campaña para la segunda vuelta. Y tal parece -aunque no es una postura unánime entre los analistas políticos- que el abanderado de Chile Vamos, Sebastián Piñera, corría con cierta ventaja ante su adversario oficialista Alejandro Guillier. Sin embargo, todo cambió drásticamente, cuando ayer en la mañana, en una entrevista radial, el exmandatario esbozó una denuncia de supuestas irregularidades en el resultado de las elecciones del 19 de noviembre, con lo que habría puesto en tela de juicio su ‘seriedad’ como candidato y expresidente de la República.
La salida de Piñera no pasó inadvertida para nadie y, de alguna manera, opacó lo bien que había resultado el estreno de su franja. En su propio sector admiten que el exjefe de Estado ‘no se debió haber metido en ese tema y mucho menos hacer la denuncia él mismo’.
El director ejecutivo del Instituto Libertad, Aldo Cassinelli, coincide con que ‘entrar en eso no le aporta nada (al exmandatario), si es que no tiene algo con qué responder’. El experto apunta a la preparación con que deben contar los apoderados que en cada elección representan a uno u otro candidato. Ello con el objetivo de bajarle un poco el tono a las declaraciones del exmandatario que remecieron a toda la clase política, desde La Moneda hacia abajo.
Tanto así que los dirigentes de la Nueva Mayoría le exigieron a Piñera que presente una denuncia formal o que se retracte, dado que puso en tela de juicio las instituciones que aspira a representar nuevamente. Bastante menos generoso con el aspirante de la derecha a La Moneda en esta materia, fue el cientista político Claudio Fuentes.
‘Si no hay evidencia consistente y fundamentada de un fraude, lo que se está haciendo es, simplemente, tratar de generar un hecho político de algo no probado’, apunta. Y eso, advierte, ‘es muy malo para la pretensión de un candidato que trata de demostrar que es serio, que va a gobernar para todo el país, porque si parte cuestionando las instituciones, tiene un problema’.
Con más distancia se lo toma el analista y exdiputado de la UDI Gonzalo Arenas, ya que sólo percibe el planteamiento del candidato opositor como una ‘estrategia para activar un poco a la gente de centroderecha para que vote y se ofrezca a hacer apoderado’. Mientras que para el cientista político Marco Moreno, el desmadre de Piñera ‘no hace más que contribuir a la imagen de desesperación que se está instalando en su candidatura’, porque ‘hay varios pasos de errores no forzados que se han dado en estos días, como el tema con los hijos que se declaraban de centroizquierda’.
Moreno cree que Piñera quiere ‘instalar la idea de que hay una lucha, donde se juega todo estilo Honduras, donde está la escoba con los resultados electorales y eso, la gente no lo cree ni le gusta. En definitiva, eso le hace un daño a Piñera y le espanta electorado’.
El voto ‘del medio’
Y todo justo cuando parecía que Piñera podía tomar la delantera en un estadio en que cualquier ventaja podría marcar la diferencia tan ajustada que, todo indica, será el sello de esta elección.
Porque, tal como lo plantea Arenas, aunque con menos énfasis tal vez, el primer capítulo de la franja fue ‘muy superior al de Guillier, ‘sobre todo porque ha reflejado muy bien lo que significa para cada persona el crecimiento económico’, con lo que aterrizó -a su juicio- un concepto que es más bien técnico, ‘humanizándolo’. Con lo que el espacio de Guillier habría quedado ‘al debe’, porque ‘le faltó un mensaje claro’.
En busca del voto del electorado ‘del medio’, como lo llaman algunos analistas, que es muy volátil, esquivo y no actúa idelógicamente, Piñera muestra eficiencia y capacidad de gestión en la franja, pero ‘falta todavía una conexión emocional con el país real todavía’, explica Moreno.
Este es el electorado al que tiene que seducir ‘con propuestas de continuidad de las reformas’ para ganarle a Guillier y por el que ‘está reformulando su mensaje para tener sintonía’ con esa idea.
Para sacarle ventaja a Piñera, Guillier tiene que demostrar -añade- que ‘él sí es coherente con el discurso reformista’ y en eso ‘un elemento fundamental es el rol que pueda jugar la Presidenta’.
En opinión de Cassinelli, si el electorado percibe el discurso de Piñera como cercano a la Concertación ‘está logrando atraer a una opción más moderada’. Mientras Fuentes es crítico con ambas franjas, porque son franjas ‘bastante estándar’, apuntando a un electorado seguro.
SANTIAGO.- “Los votos no son nuestros ni nunca lo han sido. Efectivamente para nosotros Piñera es un retroceso, pero Guillier tiene planteamientos que son ambiguos”.
Con esta palabras, la ex candidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, comunicaba la decisión del bloque de cara a la segunda vuelta, tras dos semanas de incertidumbre.
Los gestos del candidato de La Fuerza de la Mayoría, Alejandro Guillier, hacia el conglomerado, como la inclusión de Fernando Atria en su equipo o el anuncio de la condonación de la deuda del CAE para el 40% más pobre de la población, no fueron suficientes. Aunque el bloque llamó a votar, no lo hizo directamente por el senador.
Noticia relacionada Frente Amplio llama a la gente a votar en la segunda vuelta sin apoyar explícitamente a Guillier La decisión, inédita en la historia política chilena, llega a reforzar la incertidumbre que ronda el balotaje que tendrá lugar el 19 de diciembre, calificada por algunos expertos como “la más incierta desde el regreso a la democracia”.
El bloque, además, recibió críticas por no jugársela por uno de los dos candidatos. “Con todo respeto, no son ni chicha ni limonada”, fue uno de los mensajes que recibió el diputado RD Giorgio Jackson en su cuenta de Twitter tras el anuncio.
La oposición, en tanto, consideró que el resultado fue un “rotundo fracaso político” de la campaña de Guillier, excluyendo de su análisis la posición en la que queda ahora el Frente Amplio.
Para el director del Programa Electoral de la U. Central, Kenneth Bunker, la resolución “está en línea con su estrategia de largo plazo”.
“Es bastante sorpresiva la decisión final, pero si es que ellos quieren montar una coalición que tenga opciones reales de acceder al poder, no pueden tener una mancha en su hoja de vida, como apoyar un candidato con el que no están de acuerdo”, afirma Bunker.
Noticia relacionada Comando de Piñera considera un “rotundo fracaso político” que Guillier no lograra apoyo explícito del Frente Amplio “Mucha gente piensa que ellos tienen el paso de Guillier al gobierno en sus manos, pero ellos están jugando por su equipo. ¿Qué otra cosa podían hacer? ¿Apoyar a Guillier? Si no les gusta Guillier, porque no es una alternativa para ellos, y creo que el tiempo les dará la razón. La gente no está acostumbrada a una tercera coalición, y cuando hay algo distinto pasando, descoloca”, agrega.
Según Fernando García Nadaff, académico de la U. Diego Portales, aunque el más perjudicado es el propio Guillier, porque necesita de esos votos, su situación “tampoco es tan mala”.
“Lo que hicieron fue decir. ‘Dejamos en libertad de acción, pero Piñera es más malo’, o sea que en el fondo están diciendo: ‘Igual preferimos que salga Guillier’. Logra, en ese sentido, un perfilamiento, que es mejor que si llegara a negociar y ocupar cargos, lo que sería un gran costo político”, afirma.
“El FA no lo está haciendo mal y para Guillier no es tan malo porque no le ponen un muro de fuego. Es una frontera media difusa, donde todavía puede entrar”, añade.
Para Javiera Arce, cientista política y académica de la U. de Valparaíso, el FA solamente se vio perjudicado con la decisión frente “a los ojos de la vieja política”.
Noticia relacionada Comando de Guillier destaca que FA considere un “retroceso” eventual triunfo de Piñera “Ellos han sido super leales y responsables de que dicen. Beatriz Sánchez les dijo que le hablaran a los electores. Jackson y Boric dijeron toda la semana que la pelota la tenían ellos, y ellos no han estado a la altura”, explica.
“Lo que pasa es que hay una fractura del electorado de La Fuerza de la Mayoría que no se sintió identificado con ese proyecto, y eso no es algo de lo que el FA se tenga que hacer cargo. Ponerlos en esa lógica, como hemos visto en algunos dirigentes políticos, me parece que es una hipérbole, una exageración absoluta y una falta de capacidad para comprender el proceso político”, continúa.
Sin embargo, coincide en que el escenario pudo haber sido peor para Guillier. “Pudieron haber dicho que representaba el conservadurismo, o que era lo mismo que Piñera, pero no fue lo que hicieron. Detrás de su decisión hay una argumentación teórica, política y estratégica”, finaliza.
Tres importantes expertos y académicos universitarios profundizan con La Nación las opciones que Alejandro Guillier y Sebastián Piñera tienen para ganar las elecciones del 17 de diciembre.
Debido al desprestigio de las encuestas por los pronósticos errados sobre los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, es muy difícil que alguien se atreva a dar nuevas predicciones para el balotaje, aunque algunas consultoras insistan en dar números.
Pero hay dos cosas que los analistas políticos tienen muy claro para esta segunda vuelta: votarán menos personas que las que lo hicieron el 19 de noviembre y ladiferencia entre Alejandro Guillier y Sebastián Piñera será muy estrecha.
Octavio Avendaño, doctor en Ciencia Política y académico de la Universidad de Chile, declaró a La Nación que tiene la convicción de que la elección será “muy estrecha, podemos decir que esto va a ser como una definición a penales, va a ser voto a voto la pelea. Lo más probable es que la votación sea un 51% y un 49%, incluso la diferencia podría ser menor”.
Para el analista, esta será “una de las elecciones más importantes que se hayan realizado en Chile desde 1990, por varias razones. Por primera vez se confrontan dos proyectos bastante distintos desde el punto de vista de cómo concebir el rol del Estado, el rol de las instituciones privadas y sobre todo respecto de la proyección de las reformas estructurales que se llevaron o se intentaron llevar a cabo durante este gobierno”.
Otra arista alertada por Avendaño es que un eventual apoyo del Frente Amplio a Guillier no le va a afectar en nada a su capital político recién ganado en las parlamentarias, “porque si tomamos en cuenta la trayectoria de muchos de sus dirigentes y el actuar de muchos de ellos en el último tiempo, encontramos que tomaron decisiones trascendentales apoyando al oficialismo”.
Según el analista, “el resultado es incierto. Creo que más que girar hacia el centro o hacia la izquierda, lo más importante para cualquiera de los dos candidatos es movilizar a una parte de ese electorado que no votó”.
Explicó que “estadísticamente podríamos decir que Fuerza de la Mayoría tiene mucho más ventajas al respecto, porque en los últimos años perdió más de un millón de votos, que se desafectó no solo de la Nueva Mayoría, sino que también del sistema político en general. Por ahí podría estar la apuesta en el caso de Guillier”.
“En el caso de Piñera, la clave es apelar a un discurso completamente antipartidista y antipolítico para poder atraer al electorado que no participó. Es muy difícil, pero va a depender de la intensidad y el nivel de competencia que se desarrolle en estos días. Si la competencia es intensa, lo más probable es que el porcentaje de votación al menos se mantenga”, cerró.
“Me parece que el que la tiene más complicada es Sebastián Piñera”, afirmó el también doctor en Ciencia Política y director del Magíster en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Santiago, René Jara.
El analista añadió que “no se ve por dónde puede crecer” la votación del candidato de Chile Vamos. “Le ha hecho todos los gestos, a mi punto de ver de manera apresurada, a Felipe Kast y Manuel José Ossandón, decayó el tema con Ciudadanos. Esto se traduce en una cierta falencia de crecimiento. Entonces, creo que en lo que se va a dedicar a hacer ahora es a consolidar sus electorados y a jugársela porque haya una gran participación de su sector”, señaló.
Por el lado de Guillier, “hasta ahora lo que ha hecho en términos de conseguir apoyos ha sido bastante ordenado. Lo primero fue asegurar la relación con la DC, porque son los socios estratégicos y así reunifica a la centro-izquierda, que era el primer objetivo fundamental; lo segundo es hacer los gestos al Frente Amplio. Creo que en ese equilibrio, él se ha movido bastante bien hasta ahora, primero asegurando el campo y después tratando de conquistar a alguien que parece más lejano”.
Al ser consultado cuánto del 20% conseguido por el Frente Amplio puede ser endosado a Guillier, Jara dijo que “no me atrevo a hacer una proyección. Lo que sí sé es que necesita dos tercios de los votos del Frente Amplio, sumado a una votación muy disciplinada de los votantes de MEO y de Carolina Goic”.
Agregó que el candidato oficialista “más que los votantes de Goic, a lo que está apostando es al votante DC de las parlamentarias. Si se suman a los casi 23% que consiguió Guillier el 10% que la DC obtuvo en las parlamentarias, ya está en un cómodo 33%, lo que significa que la distancia es mucho más corta y hace menos necesario el apoyo total del Frente Amplio”.
El académico de la USACH concordó con que “la elección va a estar muy estrecha, creo que habrá una diferencia entre 100 mil a 200 mil votos. Ahora, si es más estrecho, veo probable que haya muchos contenciosos y que se pidan muchos reconteos de mesa. Es posible que este escenario de gran estrechez, pueda dar paso a este tipo de hechos”, cerró.
Cristóbal Rovira, doctor en Ciencia Política y director del doctorado de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, también indicó que “hacer predicciones hoy en día es bastante difícil y creo que el resultado, independiente de quien salga, será milimétrico, nadie va a ganar por una mayoría absoluta. El tema va a estar con los no votantes, porque sabemos que en las segundas vueltas presidenciales tienden a votar menos gente”.
Sobre si es posible que los que no votaron en primera vuelta, lo realicen en la segunda, el experto respondió que “es muy poco probable. Puede que ocurra, pero el segmento es muy chico. Los estudios muestran que el perfil del ‘no votante’ es bastante claro, en general son personas de estrato socioeconómico medio a medio-bajo y tienden a ser más jóvenes”.
Respecto a qué debe hacer Piñera para ganar más sufragios, destacó el haber sumado a Manuel José Ossandón en su campaña. “Como notaron que en Puente Alto hubo una votación muy grande por Beatriz Sánchez, en el comando se preguntan qué va a pasar con esos votantes, cuán fieles son al Frente Amplio o si son movilizables algunos de ellos. Porque estamos hablando que 10 mil o 15 mil votos pueden hacer la diferencia, sobre todo con baja participación electoral”, aclaró.
“Creo que el 50% del total de votos que logró el Frente Amplio es fácil de endosar a Guillier, es gente que se identifica como de centro-izquierda, que tiene un malestar con el sistema, pero que, de alguna manera, el día de las elecciones va a decir ‘yo igual prefiero votar por Guillier’. El otro 50% es el que se empieza a poner difícil y ahí va a depender en gran medida de cómo el Frente Amplio se moviliza, eventualmente, de una manera directa o indirecta con Guillier y hasta qué punto el candidato adapta su agenda programática para tratar de capturar ese otro 50%”, afirmó el académico de la UDP.
A su vez, “la estrategia de Piñera de incorporar a Ciudadanos, donde muchas de esas personas son ex DC, del ala más de centro-derecha de la DC, es claramente un guiño para ese lado. No se pudo conseguir a Andrés Velasco, pero sí se consiguió a algunos integrantes del partido. Obviamente, eso también le da cabida para tratar de movilizar a esos votantes”, dijo Rovira, pero agregando que el desafío para el abanderado de Chile Vamos es tratar de convencer “a votantes muy de derecha. Por ejemplo, si llegara a decir que hay que expandir la ley del aborto, por inventar algo, será algo que no le va a gustar a muchos de los votantes de José Antonio Kast”.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, participó en el programa Radioanálisis de Radio Universidad de Chile comentando sobre las últimas declaraciones del candidato presidencial Alejandro Guillier.
“Guillier siempre ha tratado de desmarcarse de los partidos políticos, y yo creo que mirarlo en retrospectiva el triunfo de Macron respecto de los partidos tradicionales. A lo mejor tiene esa lógica de tratar de apoyar a alguien que no representaba una élite, y por lo tanto busca esa identificación.
Tanto Alejandro Guillier como Beatriz Sánchez han criticado la metodología que usan las encuestas de evaluación política. Los candidatos han dicho que estos sondeos responden a “intereses corporativos”.
Quisimos profundizar al respecto y para eso conversamos con Fernando García, académico de la escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales, quien indicó que quienes critican las encuestas tienen razón. “Las encuestas generan efectos políticos, la gente tiende a votar por aquel candidato que va ganando y eso los ciudadanos lo saben gracias a encuestas de este tipo”, explicó.
Dijo además que “es muy grave la situación con estas mediciones porque algunas están muy mal hechas y a la vez generan efectos políticos importantes, como la baja de algunos candidatos presidenciales o que a otros les soliciten su baja”.
García puso como ejemplo a la encuesta Cadem explicando que ésta hace un sondeo con una muestra muy baja, “además mezcla encuestas telefónicas y en terreno, entonces uno no sabe lo que están midiendo ahí“.
Agregó que es necesario que el Estado nombre un ente regulador que se haga cargo de esto.
Actualmente los estudios de opinión son poco creíbles por una serie de factores como “posibles intereses corporativos”, además porque no se sabe el tamaño de la muestra, la manera en que se contestó la encuesta, entre otros factores.
Vea las declaraciones del académico de la escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales, en el video adjunto.
Ayer, el candidato proclamado por el PR, PS y PC afirmó que no es su tarea ordenar a los partidos, marcando una vez su distancia con los partidos de la Nueva Mayoría.
” No soy político”. “No es mi tarea ordenar a los partidos”. Dos frases del candidato presidencial Alejandro Guillier que dan cuenta del perfil público que ha cultivado desde su ingreso a la política, pese a que ha dejado en claro que tiene un “domicilio político”.
Anoche, el senador fue el invitado del programa “El Sillón de Pedro de TVN”, donde reforzó sus dichos. Pero su afirmación de ser independiente de los partidos -fuertemente cuestionados por la encuestas- ¿es una ventaja o una debilidad?
El académico de la Escuela de Ciencia Política U. Diego Portales, Fernando García Naddaf, dijo a Emol que Guillier “no tiene por ninguna parte decir que no es político, es independiente, pero eso no lo hace menos político. Está metido en el corazón mismo de la toma de la decisión colectiva”.
A juicio del cientista político, el senador debe alinear a las colectividades y que éstas se ajusten a él. “Ya fue una mala experiencia lo de Michelle Bachelet, la falta de coordinación política de La Moneda con el Congreso se empezó a ver a los pocos meses de este gobierno”, recordó.
“Buena parte de los proyectos de este gobierno que han sido criticados, como las reformas de educación y tributaria. Esto se puede explicar por la falta de liderazgo de La Moneda. Ahora se necesita un liderazgo, a alguien que sea capaz de alinear a las fuerza políticas. En consecuencia, ésta (la postura de Guillier) no es una buena señal”, expresó.
García Naddaf dijo que el proyecto sobre gobernadores regionales, una de las banderas del regionalismo que levanta el senador por Antofagasta, “es una prueba de fuego” para él. Lo mismo ocurrirá con la recolección de firmas, pues “tiene que demostrar liderazgo”
Por su parte, el académico de la U. de Talca Mauricio Morales dijo que el hecho de que hoy esté distanciándose de los partidos marca una cierta discontinuidad respecto a lo que él planteó cuando buscó un cupo por el Senado. “En ese momento él se aferró al partido Radical”, dijo.
Y advirtió que “hoy el hecho de ser independiente no es un gran atributo para los candidatos presidenciales, porque hoy lo que el elector demanda son equipos de trabajo que puedan sacar adelante el país. En consecuencia, los dichos de Guillier no son muy afortunados desde el punto de vista estratégico”.
Agrega que “el hecho de decir que no es político, pero sí pertenecer a una coalición política, no lo obliga a ordenar partidos, es una frase que lleva a una gran confusión, porque además se está cuestionando él mismo su propio liderazgo”.
Morales también puso como ejemplo el proyecto de gobernadores regionales, como una prueba de su hasta donde liderazgo.
“Si Guillier no logra imponerse frente a una reforma tan importante ni que los partidos políticos que lo respaldan tomen idéntico camino, entonces esa va a ser una nueva señal de desorden para los electores”, aseguró.
Finalmente el cientista político indicó a este medio que “si uno mira el panorama actual, se da cuenta de que Piñera tiene un equipo de trabajo, tiene un comando, donde ya está el gabinete. En el caso del legislador eso no sucede y está muy lejos de suceder”.
“Él ha manifestado dudas respecto a su cercanía con los partidos políticos. Por lo tanto, será también difícil dibujar el futuro gabinete de Guillier si pensamos en un distanciamiento tan brutal entre el candidato y los partidos políticos que lo respaldan”, concluyó.
La decisión de la DC de entrar directo a la primera vuelta presidencial llevó a plantear la idea de que la Nueva Mayoría llegó a su fin. Acá, distintas figuras y analistas políticos responden a la pregunta si el actual escenario es comparable con el de fines de los ’60, la llamada época de los “tres tercios”.
Un fantasma recorre la política chilena las últimas semanas: el fantasma de los “tres tercios”. O mejor dicho, el retorno de las tres fuerzas predominantes entre 1958 y 1973: la izquierda, el centro -encarnado por la Democracia Cristiana- y la derecha. Esto, ya que al liderazgo indiscutido del ex presidente Sebastián Piñera en Chile Vamos se sumaron el portazo del Partido Socialista a Ricardo Lagos, la decisión de la DC de llegar con Carolina Goic a primera vuelta y el fuerte ascenso que registró Beatriz Sánchez en la encuesta Adimark.
Ante este movimiento de piezas en el panorama político chileno, ya hay voces que se aventuran a ratificar la tesis de los tercios. Desde el Partido Socialista, su vicepresidente e histórico dirigente Camilo Escalona declaró la semana pasada a revista Caras que la DC llegando sola a primera vuelta “es un cambio cuyas consecuencias son imprevisibles, porque significa modificar y alterar el conjunto de la cultura política con la cual se ha restablecido la democracia desde la campaña del No hasta ahora. Se volvería a los tres tercios. Eso no es poco”.
Por otro lado, el analista y académico de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales (UDP), Claudio Fuentes, declaró el martes 2 a Emol que observaba una “vuelta al tradicional debate de los tres tercios en la política chilena, con una derecha más conservadora, con un centro político que puede estar siendo disputado por Guillier y Carolina Goic, y con una izquierda que va a estar representada por Beatriz Sánchez”.
“La decisión de la DC no nos retrotrae a los tres tercios”, declara enfáticamente Antoine Maillet, doctor en Ciencia Política y profesor del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile.
En el análisis de Maillet, el camino propio de la DC “no tiene vuelta atrás, al parecer”, pero ocurre en un momento de fragmentación política que va más allá de sólo tres sectores. Junto con señalar que dicho fenómeno es producto del nuevo sistema electoral, el académico chileno-francés asegura también que el escenario es positivo, ya que es “una representación más próxima a la realidad de Chile”.
Pero el cambio en el sistema electoral binominal no sería el único factor de fragmentación política. “Hoy las diferencias políticas se transan más difícilmente que hace unos años o décadas atrás”, explica Antoine Maillet, poniendo como ejemplo las elecciones primarias de Estados Unidos, cuando los votantes de Sanders dudaron si apoyar o no a la también demócrata Hillary Clinton. “Ahora en Francia se anticipa que es difícil que los votantes de los candidatos eliminados voten por Macron o Le Pen. La DC busca su camino propio intentando competir también contra las nuevas fuerzas”, añade.
Tomando en cuenta las candidaturas que considera más sólidas, Maillet resalta al menos cuatro candidatos “que para mi presentan propuestas distintas. Si a eso le sumamos los candidatos satélite, como Parisi -en un sentido más populista- e incluso Ossandón, no hay un escenario alineado en tres tercios. Conceptualmente es una categoría histórica de Chile, interesante, pero no es lo que está ocurriendo hoy”, cierra.
Según el creador de la encuesta GFK Adimark, Roberto Méndez, el apoyo a la periodista y precandidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, se encuentra principalmente en los jóvenes del estrato medio y alto. Es allí donde la postulante respaldada por Revolución Democrática y Movimiento Autonomista creció explosivamente de un 2% a un 11% de menciones espontáneas.
¿Involucra su irrupción en las encuestas el ingreso de una nueva masa electoral de izquierda que configure los tres tercios? El historiador y profesor de la Universidad Finis Terrae, Luis Thielemann, cree que no y además repasa la idea de que ese orden es el permanente en el último siglo.
“Claudio Fuentes ha hablado del ‘tradicional’ modelo de los tres tercios. Si tú te fijas, los tres tercios fueron una década, entre el ‘58 y el ‘73, y en realidad sólo dos elecciones son estrictamente así, porque la del ‘64 es fundamentalmente en torno a dos polos. En la historia de Chile es más frecuente la bipolaridad política, un polo conservador y otro liberal progresista”, asevera.
Pero el historiador también apunta a la composición profunda de las fuerzas políticas. En su análisis, hitos como la fundación de la CUT en 1953 y la revuelta de 1957 contra Ibáñez del Campo que fue conocida como “La batalla de Santiago” generaron en los sectores populares “una autonomía que les permitió crear un polo de izquierda, algo que no existía antes del ‘58”, rompiendo así con ese antagonismo de sólo dos fuerzas.
Esto, apuntando a que el anterior Frente Popular fue fundamentalmente una alianza del centro y la izquierda. “Lo que hay que entender al hablar de tercios, alianzas o polos es que son grupos sociales que se representan políticamente, no sólo partidos”, dice Thielemann. Y, en su mirada, la nueva diversidad de partidos y movimientos políticos no ha significado el acercamiento de más personas a la política.
“Este quiebre de la DC con la Nueva Mayoría es un intento por repartir la torta en más manos, pero eso no quiere decir que vuelvan los tres tercios. Es la misma política de la transición pero dividida en más trozos, y cuando se ve la encuesta Adimark de ayer, Beatriz Sánchez crece a costa de Guillier. Lo que nadie comenta de la encuesta es que los votantes de Sánchez son de sectores medios y altos”, señala el historiador, añadiendo que “ese 80% de Puente Alto que no vota no ingresa a votar por Sánchez ni por la DC hasta el momento”.
Aún está por verse si la abstención se mantiene o sube respecto a las últimas presidenciales. Para el analista Antoine Maillet, un factor a favor de mayor participación es que la elección no tiene una opción tan nítidamente ganadora como el 2013 con Michelle Bachelet.”Si Carolina Goic va efectivamente a primera vuelta el Frente Amplio, tiene una posibilidad de pasar a segunda”, pronostica, apuntando que “todo va a depender de cuánto se estrechen los números de apoyo” de la senadora DC, de Alejandro Guillier y de Beatriz Sánchez en los próximos meses.
De un tiempo a esta parte se ha consolidado la idea que los partidos y sus dirigentes políticos no han estado a la altura de las circunstancias. Mientras la ciudadanía clama por espacios de participación, los partidos insisten en tomar decisiones cupulares; mientras la ciudadanía desea discutir temas sustantivos de la vida democrática (redistribución, igualdad, libertad), los actores políticos se esmeran por evitar la discusión, el debate, la deliberación.
Predomina en los actores políticos el cálculo estratégico, el cortoplacismo, la ambición de maximizar su poder a todo costo. Un sistema político que abandona el debate de los principios y de ideas. Unos partidos que se concentran en la forma de mantener o acumular poder.
Existen variadas manifestaciones de este modo de hacer política:
Hace pocos años se aprobó una norma que establecía primarias voluntarias y vinculantes para la designación de candidaturas. La decisión de hacerlas voluntarias se funda en el interés de los actores por controlar el proceso político y explica la incertidumbre que vivimos hoy. Si fuesen obligatorias, no existiría incertidumbre y los actores políticos se dedicarían a buscar votos, a ganar adeptos y promover sus ideas para convertirse en candidatos. Pero como son voluntarias, los partidos en realidad están atentos el desarrollo de las encuestas, analizan las estrategias de los oponentes, calculan sus posibilidades, y toman decisiones de ir o no ir a primarias como parte de una frenética disputa de poder.
Su carácter voluntario las convierte en un instrumento de las cúpulas de los partidos para movilizar unas decenas de adeptos en un Comité Central a favor de una u otra opción. Así, la voluntariedad de las primarias es la manifestación institucional del cortoplacismo, del cálculo estratégico de quienes controlan los partidos. Incluso, estos dirigentes podrían tomar la decisión de no realizar primarias si las condiciones políticas lo ameritan. Y llegamos a la paradoja de observar cómo los encargados de administrar la democracia, no la practican dentro de sus propios espacios de decisión.
Una segunda manifestación de esta perversión, es la forma en que los partidos internalizan a las encuestas como el mecanismo por excelencia para tomar decisiones. Candidaturas presidenciales se han bajado porque van mal en las encuestas (Alvear, por ejemplo). Candidaturas parlamentarias y de alcaldes se han definido a partir de encuestas. Ahora, en la elección de Guillier en el Partido Socialista predominó la misma lógica del apoyo de la opinión pública. Si una candidatura no marca, mejor bajarla (ejemplos hay demasiados, pero basta con citar a Insulza y Atria).
Lo anterior es la antítesis de la democracia. La democracia, en su sentido originario implica la reunión del pueblo, la deliberación, el debate de opiniones contrarias, y la decisión. Nada de eso ocurre en las actuales circunstancias. Los partidos renuncian a la deliberación, al debate de ideas, a tomar decisiones basadas en una polémica fundada en la razón y la argumentación. Se opta por la percepción, por la imagen, por las siluetas y sombras que se dibujan a partir de difusos instrumentos de opinión. A nadie se le ocurrió invitar a Lagos y Guillier a un foro a deliberar antes de tomar una decisión en el Partido Socialista. Nadie demandó sus programas.
Incluso las definiciones programáticas responden a la ilusión óptica de las encuestas. El ya definido candidato Sebastián Piñera señalaba con orgullo en su lanzamiento que las prioridades de su gobierno serían las de la ciudadanía. Se renuncia a generar y promover ideas y se insiste en responder a los intereses de esta opinión pública que en una frase dice que le preocupa la delincuencia, la salud, la educación, y el empleo. La política se convierte en un instrumento para canalizar preocupaciones ciudadanas capturas por encuestas realizadas—en algunos casos—a la salida del metro.
Y aunque en la palestra pública se producen intensos debates sobre redistribución, igualdad, libertades, diversidad y reconocimiento, nada de ello es capturado por los partidos. Los partidos renuncian a debatir sus proyectos ideológicos; renuncian a la deliberación, a la socialización política. Se aferran a la esperanza que un arreglo político desde arriba o una encuesta de opinión les permitirán mantenerse en el poder. Lo que observamos en los últimos años es la renuncia de los partidos a su rol como articuladores de demandas sociales. Los partidos dejan de representar a grupos o intereses y pasan, sin pena ni gloria, a representar imágenes que les permitirán aferrarse al poder.
Entiéndase bien. El problema no es que los partidos quieran o busquen el poder. Aquello es lo esperable y deseable. Aquello es parte esencial a su función en tanto partidos. Lo problemático se refiere a las formas, a los instrumentos utilizados para retenerlo o alcanzarlo. Llegamos a la paradójica situación de partidos que renuncian al ejercicio democrático de la deliberación y la confrontación de ideas en pos de su sobrevivencia.
Patricio Navia, Mauricio Morales, Max Colodro y Cristóbal Bellolio plantean, en su mayoría, que el ex Presidente podría ser el más beneficiado con los “desaciertos” del abanderado del Partido Radical en los últimos días.
Días intensos ha tenido el abanderado presidencial del PR, Alejandro Guillier. La semana comenzó con un “guiño” al Frente Amplio que generó criticas de sus socios de coalición y un fuerte “portazo” del grupo liderado, entre otros, por Gabriel Boric y Giorgio Jackson. Como consecuencia, el senador tuvo que salir a rectificar. No pasó ni un sólo día para que nuevamente se transformara en blanco de ataques. En una actividad en Valparaíso cuestionó al actual gobierno y a la Presidenta Michelle Bachelet señalando que “yo creo que la Presidenta hizo un esfuerzo por cumplir el programa, pero miró Chile desde arriba. Lo mismo hicieron los presidentes, Lagos, Piñera, todos”. Y agregó: “como está el país, se está quedando atrás, le están sacando ventaja Bolivia, ¡Bolivia!, Perú, Ecuador. Chile se quedó atrás”, sentenció.
Esto llevó a que no sólo le respondieran desde La Moneda, sino que también sus principales adversarios, Carolina Goic (DC) y Ricardo Lagos (PPD), le enviaron un mensaje. La senadora no dudó y lanzó: “la autocrítica es sana, pero también la lealtad”. En tanto, el ex Presidente, a través de su Twitter señaló que “para oír las urgencias de la gente e impulsar un proyecto de país a largo plazo hay que tener una mirada desde lo alto. Así se piensa un país” y agregó: “siempre he dicho que las reformas de Michelle Bachelet son necesarias y, como todo cambio, perfectibles para cumplir con sus propósitos”.
La pregunta que surge, entonces, es sobre “quién” de sus contrincantes podría capitalizar el escenario que se genera tras los “errores no forzados” del senador, que hasta hoy tiene las mejores posibilidades para enfrentar al ex Presidente Sebastián Piñera. En conversación con “El Líbero”, Patricio Navia, Mauricio Morales, Max Colodro y Cristóbal Bellolio analizan quién podría ser el más beneficiado. Casi todos se la juegan por el ex Presidente Ricardo Lagos.
Para el cientista político de la UDP y la NYU “el ingreso de Carolina Goic lo desordenó; entonces no sabe si correrse hacia el centro o a la izquierda”, por lo que sostiene que si bien puede ganar terreno la abanderada de la DC, cree que será finalmente “el ex Presidente el que ocupe el espacio”. Esto, porque “las señales que está enviando Guillier es que es poco hábil y comete muchos errores y torpezas; entonces la gente va a percibir que no le puede ganar a Piñera, que es su gran atractivo. Así la Nueva Mayoría puede preferir ir con Goic o con Lagos; con ella, para posicionarla para el 2021, y con él, porque logra unificar a toda la izquierda”.
Patricio Navia cree que “Carolina Goic entró y puede ‘matar’ a Guillier, pero no lo va a reemplazar; entonces, si ella ‘mata’ a Guillier, el único que queda es Lagos, que desde el principio ha dicho que es un candidato atractivo en primera vuelta. Lagos es el único que puede lograr que Camila Vallejo y Patricio Walker se unan detrás de un mismo candidato para frenar a Piñera”, y agrega que “beneficia mucho más al ex Presidente porque Guillier ahora se está enfrascando en una pelea con Goic y eso los termina agotando a los dos y se van a ‘matar’ entre los dos, y el que va a quedar sobreviviendo es Lagos”.
El académico de la Universidad de Talca piensa que “de acuerdo a las conductas erráticas que ha tenido Alejandro Guillier y particularmente su proceso de polarización -la invitación al Frente Amplio, la visita a China y no haber condenado directamente el bloqueo cubano a Mariana Aylwin-, de pasar de ser un candidato de centro a buscar parecerse más al Frente Amplio que al Partido Radical, lo hacen parecer como un candidato extremadamente polarizado y eso le abre un espacio a una candidatura de centro, que en este caso podría ser la de Carolina Goic”.
Lo anterior, dice Morales, tiene que ver con que además “Piñera ha hecho lo propio. Por un lado los dichos sobre temas valóricos de Alejandra Bravo y después la visita de Jacqueline Van Rysselberghe a Punta Peuco, lo hacen parecer inclinado hacia un polo”, por lo que “queda un forado tremendo en el centro y particularmente en los votantes moderados y quien está en mejores condiciones de atraerlos es Carolina Goic”. Añade que “no así Ricardo Lagos, quien es visto como un agente del pasado”.
El analista político y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez piensa que “Guillier está complicado, ya que está pasando por una situación compleja” y entrega dos razones; la primera tiene que ver con que “se le abrió un flanco con el Frente Amplio, ya que después de sus declaraciones quedó claro que ellos quieren competir con la Nueva Mayoría, y el candidato que necesita evitar que se le fuguen los votos de izquierda es precisamente Guillier”, entonces “tiene que correrse más hacia la izquierda”; pero por otro lado “también tiene que ponerse en una situación menos oficialista, un poco más crítica al gobierno, sobre todo de las reformas, para intentar capitalizar a ese sector”. Escenario, dice Colodro, que no afecta a “Carolina Goic, que está puesta más al centro”.
En cuánto a quién podría capitalizar el “díficil momento” del senador dice que “puede haber un traspaso de uno o dos puntos a Lagos, que ha estado en una posición más oficialista, muy cuadrado con el gobierno” y agrega “que esa fuga, que sería marginal, la podría recuperar si es que logra capitalizar algo en los sectores que hoy tienen una opinión más crítica del gobierno y de las reformas”. Por último piensa que el dilema de Guillier “tiene que ver con que mostró techo para seguir creciendo, y que la única posibilidad que tiene de seguir haciéndolo es hacia otros sectores, a ese 75% que hoy desaprueba la gestión del gobierno. Para poder crecer, necesita moverse”.
El abogado, cientista político y académico de la UAI no ve que Guillier viva una “crisis”, ya que un “par de cuñas desafortunadas no deberían generarlo”, aunque cree que “si hay alguien que tiene que cuidar a Guillier es, primero, el Partido Radical, y después su coalición, porque me imagino que se dan cuenta que él es la única expectativa que tienen de hacerle el peso a Piñera”.
Más allá de eso, sostiene que con sus dichos sobre el Frente Amplio “se distingue de Lagos y de Goic, no me imagino a ninguno de ellos haciendo esa invitación y creo que no se equivoca, ya que entiende que para ganar necesita el 50% más uno y eso se lo da justamente la izquierda”. Sobre las críticas a Bachelet enfatiza que “es un poco inconsistente al decir que Chile necesita un proyecto a largo plazo porque nuestros países vecinos nos están pillando; generalmente esos proyectos a largo plazo se hacen desde arriba, no se pueden hacer de otra manera, no surgen de generación espontánea”. “Ahí es donde se le arranca un populismo medio barato, simplón, que lo confunde. Creo que todavía no encuentra un registro, no encuentra una voz, sobre por qué es distinto a los políticos tradicionales, pero sin caer en estas frases carentes de contenido”.
En ese sentido, sostiene que “ese ‘tipo’, el miembro de lo que Pato Navia llamó alguna vez ‘la gran familia concertacionista’, estará pensando ‘será mejor ganar con Guillier o perder con Lagos; quizás tenga más dignidad perder con Lagos’”. Entonces, cree que el votante, antes de “ponerle fichas a un competidor que se ve mejor aspectado”, pensará que es “un tiro al aire, una caja de Pandora, que no sabes con qué va a salir”, entonces quizás “a ese ‘tipo concertacionista’ le puedan generar algo las cuñas de Guillier y termine creciendo Lagos, no sé si Carolina Goic”.
La advertencia con tono de amenaza de Alejandro Guillier resulta una jugada muy riesgosa. Como resulta improbable que así lleve a la NM a comprometerse a realizar primarias, el senador se encontrará ante la compleja decisión de tener que renunciar a ir a primera vuelta en noviembre o tragarse su bravata, con los costos de credibilidad que eso implica.
Ante las crecientes dudas sobre el camino que seguirá la Nueva Mayoría para escoger a su candidato presidencial, el senador Alejandro Guillier salió a golpear la mesa, advirtiéndoles a los partidos de la coalición que, de no realizarse primarias, él no será candidato en la primera vuelta de noviembre. Al condicionar su candidatura a la realización de primarias, el hasta ahora candidato mejor posicionado de la centroizquierda ha desafiado a los partidos de la Nueva Mayoría a disciplinarse en torno a su liderazgo o arriesgar quedarse sin candidato.
En una entrevista realizada ayer en radio La Clave, Guillier directamente advirtió que “si no hay primarias, no voy a primera vuelta, porque se acabaría la Nueva Mayoría”. Su declaración asociando el futuro de la NM a las primarias es especialmente sorprendente, porque lo pone en un curso de colisión con lo que hasta ahora parece ser la voluntad de los partidos. Ya que parecen más interesados en explorar la posibilidad de llegar con candidatos propios a primera vuelta —o al menos esperar hasta agosto para decidir si entonces deciden apoyar al que vaya mejor posicionado—, la frase de Guillier pone presión a los partidos para explicitar sus estrategias.
Resulta razonable que Guillier quiera realizar primarias para escoger al candidato de la coalición. Como va liderando las encuestas de su sector por amplio margen, quiere amarrar la nominación ya. Sus rivales necesitan tiempo para intentar alcanzarlo. Si no se realizan primarias, la senadora Carolina Goic, el ex Presidente Ricardo Lagos o cualquier otro aspirante de la coalición centroizquierdista tendrá más tiempo para poder alcanzar al senador por Antofagasta. Nada asegura que vayan a ser exitosos, pero cuando se está perdiendo el partido, es mejor tener más tiempo para revertir el resultado que verse presionado por el reloj.
Resulta extraño que Guillier haya planteado de forma tan burda un desafío a los partidos de la Nueva Mayoría. En vez de ejercer presión para que realicen primarias, decidió condicionar su propia candidatura presidencial a que las haya. El argumento de que la NM se acaba si no hay primarias —o si hay más de un candidato— resulta poco creíble. La NM bien puede llegar a las elecciones de noviembre con más de un candidato, de la misma forma que la Alianza compitió en 2005 con dos abanderados presidenciales.
Es más, no queda para nada claro que sea más conveniente para la NM tener primarias que presentarse con varios candidatos presidenciales en noviembre (o decidirse por un nombre de consenso antes de que se cierre la inscripción en agosto). Hay costos y beneficios —y bastante incertidumbre— asociados a las distintas estrategias disponibles. Si la NM duda de la viabilidad de Guillier, es mejor esperar hasta agosto para inscribirlo como candidato de consenso que amarrarse a su candidatura demasiado pronto. Como es cada vez más improbable que haya primarias para escoger a los candidatos a senadores y diputados, los partidos van a querer mantener todas las cartas de negociación de cara a la inscripción de postulantes al Congreso. Dado el nuevo sistema electoral, la cuota de género y las nuevas reglas de financiamiento, la mayor incertidumbre sobre quién será electo al Senado y a la Cámara de Diputados convierte a la nominación del candidato presidencial en una valiosa carta de negociación. Después de todo, si para agosto hay pocas posibilidades de que la NM se pueda mantener en el poder, los partidos estarán más que dispuestos a negociar el apoyo a un candidato presidencial inviable a cambio de mejores cupos parlamentarios.
De ahí que la advertencia con tono de amenaza de Guillier resulte una jugada muy riesgosa. Como uno nunca debiese amenazar con un castigo que no está dispuesto a ejecutar —menos si termina siendo más doloroso para el que amenaza—, el senador se ha puesto en un lugar complejo. Como resulta improbable que así lleve a la NM a comprometerse a realizar primarias, Guillier se encontrará ante la compleja decisión de tener que renunciar a ir a primera vuelta en noviembre o tragarse su bravata, con los costos de credibilidad que eso implica.
En cualquiera de los dos casos, el efecto de sus declaraciones de ayer será mucho más costoso para sus propias aspiraciones presidenciales que para una NM que ya ve la elección de noviembre como una campaña cuesta arriba y que, si bien reconoce en Guillier a su mejor candidato, no tiene garantías de que pueda ser competitivo contra Piñera. Así las cosas, la NM probablemente decida ignorar la amenaza del senador a sabiendas de que, si no hay primarias, igual será candidato presidencial en noviembre en tanto sea competitivo contra Piñera.
Expertos analizan la forma en que los candidatos se han referido al Mandatario estadounidense, evaluando las consecuencias que esto podría tener para el futuro de Chile.
Cuando se conoció que Donald Trump sería el Presidente de Estados Unidos, el posible abanderado de Chile Vamos en la carrera a La Moneda, Sebastián Piñera dijo que “lo que más me inquieta son las cosas que dijo en campaña”, especialmente en materia de política exterior, económicas e inmigración.
Luego, hace unos días, bromeó en Twitter cuando el Mandatario estadounidense nombró a Michael Pence como vicepresidente: “Donald Trump eligió a Mickey Pence como Vicepresidente. O sea, EEUU está gobernado por Donald y Mickey. Lo habrá soñado Walt Disney?”.
Por otro lado, en una entrevista con El País de España, el precandidato del PPD, Ricardo Lagos se preguntó que “¿Cómo es posible que América Latina no diga ‘todos somos mexicanos’ frente a Trump? ante su idea de levantar un muro entre ambas naciones.
Por último el senador independiente y proclamado por el Partido Radical como su candidato a la presidencia, Alejandro Guillier, comparó a Piñera con el líder de Estados Unidos.
“Lo que dije de Piñera es que mi mayor objeción siempre es como pasa en Estados Unidos con los Trump. Los hombres que manejan los negocios no pueden ser los mismos que manejan la política, conviene separarlo”, afirmó.
¿Son estas declaraciones convenientes para sus campañas presidenciales? ¿Tendrá esto consecuencias para Chile y sus relaciones con EE.UU. si uno de ellos llega a ser el próximo mandatario?
El analista internacional, Guillermo Holzmann, asegura que “el mundo y especialmente los países más dependientes -como Chile- están en ‘modo Trump'” y recalca que todos los líderes políticos o mandatarios que han realizado críticas “parecieran estar en una lista negra para los asesores” del Presidente.
“Las críticas y la forma en que se expresan los mandatarios ha sido más cuidadosa y eso puede o no influir en la relación con Estados Unidos, pero no al punto de colocar esa situación por sobre los intereses consolidados que hay desde el punto de vista comercial, tecnológico, militar y político”, apuntó el experto.
Sin embargo, Holzmann aclaró que “va a depender mucho más de cómo se manifiesten durante la campaña y si definitivamente la relación de Estados Unidos va a estar dentro de la agenda presidencial de Chile”.
“Probablemente ahí los dichos van a ser muy distintos, mucho más intensos, muchos más directos y probablemente ahí si que puede haber un tipo de consecuencia en términos de la facilidad con la que Chile pueda llegar a Estados Unidos en algún tipo de negociación, ya sea como asociar tratados u otras cosas que sean de interés para el país”, explicó el académico.
Por su parte el director del Magíster en Política y Gobierno de la Universidad Diego Portales, Fernado García Naddaf, aseguró que esta estrategia “no es algo muy bueno”.
“Si tu eres elegido, ahí es donde se te genera el gran problema y ahí es donde tu campaña tiene que ser medida en esa mirada”, sentenció.
García Naddaf recalcó incluso un caso diplomático que trajo inconvenientes con Argentina y advirtió que acá podría ocurrir algo similar “ya sea por hablar ‘payasísticamente’ como hizo Piñera tratando de ser un poco simpático, o aliándote con el adversario que es México como hizo Lagos”.
“Si uno de los dos llegase a ser elegido y tienen que juntarse con Trump, muchas veces se pasan cuentas posteriores. Eso ha ocurrido, un caso muy fuerte fue cuando Ignacio Walker como parlamentario escribió una columna de opinión en El Mercurio hablando sobre la política interna Argentina y cuando después fue nombrado canciller, hubo cierta censura a su imagen, fue un mal comienzo”, comentó.
El académico al mismo tiempo dijo estar “extrañado” que personas como Piñera y Lagos, “tipos con experiencia, que han tenido visiones de Estado y caigan en errores”.
“Ellos también saben que esto no les va a redundar, les va a generar cierta visibilidad, pero no es el posicionamiento que ellos necesitan, mucho menos Lagos que tiene un 5% y Piñera que tampoco los tiene a todos tan ganados. Es un error lo que han hecho, es un error que sigan haciéndolo, no tiene beneficios internos, y en caso de ser elegidos, les traería más problemas que beneficios”., concluyó García Naddaf.
El sondeo podría resultar relevante para algunas definiciones presidenciales. ¿Quién lidera?, las opciones reales de Lagos y el camino propio DC, algunos de los hitos.
Mientras el ex agente de La Haya y hoy aspirante a La Moneda, José Miguel Insulza, cuestionaba ayer en duros términos a la encuesta CEP y los casi dos meses, según él, que se había esperado para dar los resultados, el Centro de Estudios Públicos informaba oficialmente que hoy a las 11 horas se darían a conocer las cifras del sondeo.
Y si bien el propio Insulza aseguró que esta encuesta no influirá en su decisión, ya que no habría sido medido tras su oficialización como precandidato, lo cierto es que el mundo político y los presidenciables esperan con ansias sus resultados. El informe de hoy, según varios, será fundamental para una serie de decisiones decisiones y tiene elementos claves a analizar.
¿La consolidación de Piñera y Guillier?
Para el director del Observatorio Político Electoral UDP, Mauricio Morales, “la expectativa de Sebastián Piñera es aparecer en primer lugar de intención de voto, independiente de la distancia que marque con Alejandro Guillier, porque eso lo va a posicionar como el candidato indiscutido de Chile Vamos”.
Si bien para el abogado y analista, Gonzalo Cordero, la pugna sería entre el ex Presidente y el senador independiente por el primer lugar, sí será importante la distancia entre ambos. “Es importante saber si Piñera sigue creciendo respecto a la anterior encuesta, cuánto crece Guillier y a qué distancia se le acerca.
Fundamental para Lagos
El ex Presidente Ricardo Lagos dijo que esperaba con “tranquilidad” los resultados del sondeo, no obstante, casi todos en el mundo político coinciden en que para el ex mandatario la CEP resulta más clave que para todos.
“Es fundamental el resultado para ver si tiene alguna opción de proyectarse al menos a una primaria”, explicó Cordero. “Si aparece muy por debajo de lo esperado, que es al menos dos dígitos, es probable que comiencen algunos vientos que soplen en favor de sus bajada de la presidencial”.
Insulza, Ossandón y Kast
Al igual que Insulza, el senador independiente Manuel José Ossandón dijo que “mi decisión en esta carrera no depende de las encuestas”.
Y si bien nadie espera un aumento muy considerable de estos nombres y del candidato de Evópoli, Felipe Kast, sí resulta importante para ellos al menos subir en sus bajas cifras anteriores donde marcaron muy poco.
“Hay candidatos a los cuáles esta encuesta no les importa demasiado mucho como Ossandón y Felipe Kast, que son candidatos que, a diferencia de Insulza, se están proyectando hacia el futuro”.
El camino propio de la DC
Varios sostienen que para la DC esta encuesta CEP es clave en su definición de llevar un candidato a primera vuelta, lista única e incluso quebrar la NM. “Se va a demostrar si se sigue pensando en ir a primera vuelta o prefieren jugarse el todo o nada en una elección primaria”, dijo Morales, quien anticipó un buena evaluación de Carolina Goic.
La propia timonel DC sostuvo que “es una buena foto, pero tenemos un desafío que va más allá del dato que entrega la encuesta”.
La última encuesta Cerc-Mori mostró que, a pesar de que Sebastián Piñera lidera las preferencias de candidato presidencial, el senador independiente Alejandro Guillier vencería en una eventual segunda vuelta. Para profundizar en los resultados de este sondeo conversamos con el analista político de la Universidad Diego Portales, Fernando García, quien dijo que esto era previsible. “Lo que miden las encuestas son grandes buques que se mueven de a poco y en ese sentido lo que hace Guillier es empezar a ver este crecimiento que va cada vez más en ascenso”, dijo.
Indicó que “hay que ver cómo se construye la imagen de estos candidatos en la cabeza de la gente, evidentemente el tema de la corrupción es la gran debilidad de Piñera, lo que no afecta a Guillier. El ex Mandatario entonces debiera buscar un mecanismo que lo aleje de esa mala imagen, lo que es bastante difícil”.
En relación a las fechas en que los candidatos exponen oficialmente sus candidaturas, expresó que el tema de adelantar o tardar una candidatura lo único que logra es no exponerte, pero en definitiva todos sabemos quienes van hacia la carrera presidencial.
En relación al senador independiente el analista Fernando García indicó que “el gran desafío de Guillier hoy día es ver cómo posicionarse ya que es medio outsider y no está asociado a ningún partido político, de todas maneras aún tiene tiempo para crecer, pero en el futuro tendrá que generar mucho más posicionamiento”.
La última encuesta Cerc-Mori mostró que, a pesar de que Sebastián Piñera lidera las preferencias de candidato presidencial, el senador independiente Alejandro Guillier vencería en una eventual segunda vuelta. Para profundizar en los resultados de este sondeo conversamos con el analista político de la Universidad Diego Portales, Fernando García, quien dijo que esto era previsible. “Lo que miden las encuestas son grandes buques que se mueven de a poco y en ese sentido lo que hace Guillier es empezar a ver este crecimiento que va cada vez más en ascenso”, dijo.
Indicó que “hay que ver cómo se construye la imagen de estos candidatos en la cabeza de la gente, evidentemente el tema de la corrupción es la gran debilidad de Piñera, lo que no afecta a Guillier. El ex Mandatario entonces debiera buscar un mecanismo que lo aleje de esa mala imagen, lo que es bastante difícil”.
En relación a las fechas en que los candidatos exponen oficialmente sus candidaturas, expresó que el tema de adelantar o tardar una candidatura lo único que logra es no exponerte, pero en definitiva todos sabemos quienes van hacia la carrera presidencial.
En relación al senador independiente el analista Fernando García indicó que “el gran desafío de Guillier hoy día es ver cómo posicionarse ya que es medio outsider y no está asociado a ningún partido político, de todas maneras aún tiene tiempo para crecer, pero en el futuro tendrá que generar mucho más posicionamiento”.
“Nadie podría mirar para el lado y decir que esto es un veranito de san Juan y se va a acabar”, sostuvo el analista. Aunque advirtió que “cuando lleguen las primarias, el senador deberá entrar en debates políticos que él no ha querido tener”.
Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, comentó esta mañana los resultados de la última encuesta Adimark GfK, correspondiente al mes de noviembre.
Sondeo que reveló una importante alza en la popularidad del senador independiente por Antofagasta, Alejandro Guiller, que lo posiciona como la mejor carta de la Nueva Mayoría -hasta el momento- para enfrentar al candidato de Chile Vamos en las elecciones presidenciales de 2017.
“Estamos hablando propiamente de un fenómeno. Nadie podría mirar para el lado y decir que esto es un veranito de san Juan y se va a acabar”, sostuvo el analista político en ADN Radio.
“Hay dos elementos centrales en Guillier. El primero, su discurso anti política, dice representar a la ciudadanía. Hizo un marqueteo de él mismo como alguien que está fuera de la maquinaria de los partidos y eso vende”, señaló Fuentes.
“En segundo lugar, él tiene un alto grado de reconocimiento público. Él viene de los medios de comunicación, tenía un perfil de alguien moderado, no era tan radical en sus planteamientos pero que tocaba temas. Eso tiene reconocimiento reputacional que hoy vende en la sociedad. Por lo tanto, no es un desconocido, no es un aparecido, y tiene la imagen de que no viene de la política tradicional como es Insulza, Lagos y otros”, reparó el experto.
De todos modos, advirtió, “cuando lleguen las primarias, Guillier deberá entrar en debates políticos que él no ha querido tener”.