Tag Archive: Andrés Velasco

  1. Las OPA de ME-O y Velasco

    Leave a Comment
    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Ya que albergan aspiraciones presidenciales, tanto ME-O como Velasco debieran considerar la opción de una OPA sobre la NM y la Alianza. Incluso si el intento por toma amigable deviene en toma hostil, ese camino tiene más posibilidades de éxito que intentar llegar a segunda vuelta por una tercera vía.

    Las aspiraciones presidenciales de Marco Enriquez-Ominami y Andrés Velasco se verían fortalecidas si logran hacer una toma amigable —una Oferta Pública de Acciones— sobre la Nueva Mayoría y la Alianza respectivamente. Incluso una toma hostil será más fácil que intentar convencer a los electores de que se puede gobernar sin los cuadros de funcionarios que provienen de los partidos políticos existentes.

    ME-O y Velasco tienen similitudes. Mientras ME-O rompió en 2009 con una coalición encaminada a la derrota, Velasco esperó a que Bachelet cayera en aprobación para declararse de oposición a la NM. Los dos hicieron carrera política meteórica, Velasco como ministro de Hacienda por cuatro años y Marco como diputado por un periodo. Ambos poseen apellidos asociados por generaciones a los pasillos del poder político. Los 13 años de diferencia que le lleva Andrés a Marco se moderan por el hecho de que ME-O tiene hijas más grandes y porque ambos vivieron, de forma distinta, el exilio en dictadura.

    Marco aparece a la izquierda de Bachelet, mientras que Velasco se ubica a su derecha. Si bien el electorado es moderado, la segunda vuelta en la elección presidencial hace que la disputa siempre termine siendo entre un candidato de derecha y otro de izquierda (ambos privilegiando posiciones más centristas en el balotaje que en primera vuelta). El desafío de Marco es avanzar desde la izquierda hacia el centro, mientras que el reto de Velasco será evitar que los candidatos de izquierda y derecha lo ahoguen en el medio.

    Las encuestas muestran que ningún candidato presidencial entusiasma demasiado. A diferencia de fines de 2011, cuando Bachelet tenía una gran ventaja de cara a 2013, hoy los ex Presidentes Lagos y Piñera no despiertan igual entusiasmo en sus coaliciones. ME-O y Velasco aparecen en posiciones expectantes (más ME-O que Velasco), pero necesitan lograr que la gente crea que pueden ser Presidentes.

    Por eso, la OPA es una opción atractiva. En la NM, la lista de presidenciables es de tercera edad. Mientras Lagos es de la era pre Internet y su trayectoria lo hace más apropiado para el rol de sabio que para el del joven de la película, Isabel Allende es la guardiana de un apellido con creciente capital político. Por eso, Lagos usa herramientas del pasado elitista para avanzar sus aspiraciones presidenciables (diciendo que ya fue Presidente, pero evitando decir que no volverá a ser candidato) y Allende carga el peso del apellido (nada peor para el legado familiar que los chilenos rechacen en las urnas a la hija del Presidente mártir).  Los otros aspirantes de la NM generan tanto entusiasmo como la final del Mundial Sub-17 realizada el pasado domingo.

    En la Alianza, aunque Evelyn Matthei y Manuel José Ossandón también marcan en las encuestas, Matthei sufrió la peor paliza electoral de la derecha en 20 años y Ossandón todavía no es lo suficientemente conocido como para amenazar seriamente a Piñera. Si bien la UDI ha anunciado que tendrá su propio candidato, y nunca se debe descartar una nueva candidatura de Allamand, el escenario en la derecha está abierto para la irrupción de un candidato que desafíe a Piñera en primarias.

    Es verdad que será difícil ganarle a Piñera o Lagos en primarias, pero será mucho más difícil sacar más votos que los candidatos de la Alianza y Nueva Mayoría en la primera vuelta.

    Las amenazas de quiebre de la NM si entra el PRO no son creíbles. En las municipales de 2016, los aspirantes DC a alcaldes tendrán la llave que permitirá a ME-O el ingreso a la coalición. Si se toman fotos con Marco en vez de Ignacio Walker, de poco servirá la oposición de la desacreditada directiva PDC al ingreso del PRO a la NM. Como los candidatos velan por sus intereses antes que por los de sus partidos, el PDC deberá resignarse a que el rostro de la campaña de la NM en 2016 será alguien de izquierda (Lagos, Allende o Frei), no un camarada del partido. Es más, precisamente porque la NM irá en dos listas en 2016, aumenta la posibilidad de que una de ellas lleve al PRO.

    En 2016, si los candidatos de la Alianza buscan a Piñera como rostro de la campaña, Piñera será imparable. Pero si los electores reciben con poco entusiasmo el retorno del ex Presidente, habrá oportunidad para que se levanten otros liderazgos en la derecha. Ahí, Velasco podrá entrar a disputar con Ossandón, Allamand y los aspirantes de la UDI.

    Hay obstáculos para una toma amigable de la NM y la Alianza por parte de ME-O y Velasco. Además, ambos candidatos todavía pudieran ver frustradas sus aspiraciones por los coletazos de las investigaciones sobre SQM y Penta respectivamente. Pero ya que albergan aspiraciones presidenciales, tanto ME-O como Velasco debieran considerar la opción de una OPA sobre la NM y la Alianza. Incluso si el intento por toma amigable deviene en toma hostil, ese camino tiene más posibilidades de éxito que intentar llegar a segunda vuelta por una tercera vía.

    Leer columna aquí

  2. Seminario ¿Crisis de representación democrática en Chile?

    Leave a Comment

    Mailing Seminario Crisis de Representacion Democratica en ChileLa Escuela de Ciencia Política UDP, en conjunto con el Núcleo Milenio Desafíos a la Representación y el FONDECYT 1140101 organizan el Seminario ¿Crisis de representación democrática en Chile?

    En la ocasión se realizará un Debate Académico (10:00 – 12:00 hrs.) moderado por Rossana Castiglioni, académica de la Escuela de Ciencia Política UDP, donde participarán Carlos Meléndez (UDP), Jana Morgan (University of Tennessee), Peter Siavelis (Wake Forest University) y Cristóbal Rovira (Director del Doctorado en Ciencia Política UDP).

    Posteriormente se efectuará un Debate Político (12:00 – 14:00) moderado por Mónica Rincón (CNN Chile), donde expondrán Gabriel Boric (Diputado Izquierda Autónoma), Maya Fernández (Diputada PS), José Antonio Kast (Diputado UDI), Andrés Velasco (Ex candidato presidencial, Ciudadanos) e Ignacio Walker (Senador DC).

    La actividad se realizará el lunes 16 de noviembre de 10:00 a 14:00 horas, en el Auditorio de la Facultad de Educación, ubicado en Vergara 249, Santiago.

    Para confirmar asistencia rellenar el siguiente formulario:

  3. Seminario ¿Crisis de representación democrática en Chile?

    Leave a Comment

    logo nucleo milenioLa Escuela de Ciencia Política UDP y Núcleo Milenio, lo invitan al Seminario ¿Crisis de representación democrática en Chile?.

    La actividad constará de dos partes: la primera, un debate académico moderado por Rossana Castiglioni (UDP) que tendrá la participación y exposición de Carlos Meléndez (UDP) , Jana Morgan (University of Tennessee), Peter Siavelis (Wake Forest University), Cristóbal Rovira (UDP).

    Posteriormente, se realizará un debate político moderado por Mónica Rincón de CNN Chile. En la ocasión expondrán los diputados de la República, Gabriel Boric, Maya Fernández y José Antonio Kast, además Andrés Velasco de Fuerza Pública e Ignacio Walker, senador de la República.

    El Seminario se realizará el lunes 16 de noviembre desde las 11:00 hrs. en el Auditorio de la Facultad de Educación UDP, ubicado en Vergara 249, Santiago.

  4. La elección presidencial de 2017

    Leave a Comment
    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    La elección municipal de 2016 determinará qué presidenciables son viables y cuáles solo reflejan injustificadas aspiraciones personales o inútiles complots de una elite que olvida que, en democracia, la gente es la que tiene la última palabra.

    Aunque recién estamos a dos años de que se deban inscribir las candidaturas para la contienda presidencial de noviembre de 2017, la percepción dominante de que la retroexcavadora se quedó atascada ha apurado el posicionamiento de los presidenciables. Las estrategias que han tomado los distintos presidenciables dan luces sobre la lectura que hace la clase política respecto a cuál es la situación actual del país y qué tipo de liderazgo buscan los chilenos. Los que promueven negociaciones de elite a espaldas a la ciudadanía y los que creen que no hay que cambiar nada (o que hay que cambiarlo todo) llevan las de perder. Los que sepan repotenciar las banderas que enarboló Bachelet en 2013, sometiendo la decisión sobre quién debe liderar a la voluntad popular en primarias serán los que saldrán vencedores en esta disputa que cada día incluye más contendientes.

    Cada gobierno aspira a que la carrera presidencial por la sucesión se atrase lo más posible. Este gobierno ha perdido poder de una forma asombrosa. La Presidenta Bachelet ha pasado buena parte de 2015 intentando revertir la caída en aprobación causada por la forma en que ella respondió al involucramiento de su hijo en negocios de especulación inmobiliaria. El debilitamiento de su gobierno ha intensificado el posicionamiento de los que aspiran a sucederla al interior de su coalición. Como Bachelet se obsesionó en dejar fuera de su gabinete a los presidenciables, La Moneda no ha podido controlar el timing en que se ha desatado la carrera por la sucesión. La irrupción del ex Presidente Lagos ha sumado intensidad al desordenado posicionamiento de los aspirantes. Como dos aspirantes a ser abanderados de la centro-izquierda —Marco Enríquez-Ominami y Andrés Velasco— están actualmente fuera de la Nueva Mayoría, los asuntos formales de cómo se seleccionará al candidato de la centro-izquierda dominan el debate por la sucesión.

    Aunque algunos crean que el nuevo sistema electoral para la elección de legisladores permitirá la rearticulación de los tradicionales tercios políticos, la elección presidencial con segunda vuelta hará que la decisión sea entre un candidato que represente a la centro-izquierda y otro que represente a la centro-derecha. Como hay oposición en la Nueva Mayoría —y algo de resistencia entre los propios ME-O y Velasco— a que todos participen en una gran primaria de izquierda, hay buenas razones para creer que el sector llegará con más de un candidato presidencial a la primera vuelta de noviembre de 2017.

    Pero el calendario electoral pudiera entregar una solución a la problemática que la centro-izquierda no ha podido solucionar. En la campaña municipal de octubre de 2016, los candidatos de la centroizquierda buscarán rostros populares de presidenciables ideológicamente afines. Entonces, los partidos se ordenarán en torno a un número reducido de candidatos electoralmente viables.

    En la derecha, las cosas están igualmente desordenadas. El incuestionable liderazgo del ex Presidente Piñera en el sector lo induce a condicionar su retorno a un buen posicionamiento en las encuestas y a la unidad de la derecha detrás de su candidatura. Pero ni las encuestas darán garantías —en elecciones nunca hay sandías caladas, especialmente cuando se trata de un ex Presidente que se pasó la mayor parte del periodo con aprobación por debajo del 40%— ni se puede esperar que otros presidenciables del sector renuncien a sus legítimas aspiraciones solo porque Piñera es ex Presidente. Por eso, mientras Piñera actúa como candidato pero evita contaminarse con la política cotidiana, otros aspirantes del sector se la juegan intentando posicionarse y desafiando a Piñera a bajar al campo de batalla. Las municipales de 2016 serán la prueba de fuego para el ex Presidente. A diferencia de Bachelet, que se saltó las municipales de 2012 estando en ONU-Mujer en Nueva York, Piñera no tendrá excusa para restarse de la campaña municipal del próximo año. Ahí se despejarán dudas sobre qué tan popular es el ex Presidente cuando se mida en terreno frente a los que aspiran a ser sus rivales.

    Si bien muchos creerán que es demasiado temprano para hablar de la próxima elección presidencial, los tiempos en la política solo reflejan las realidades de los gobiernos y de la coyuntura. En Chile, la carrera presidencial para 2017 está desatada. El primer gran test será la elección municipal de octubre de 2016 —que en realidad empezará antes de las primarias municipales de junio de 2016—. En vez de pensar en cómo posicionarse mejor para llegar bien parados a 2017, los aspirantes presidenciales deberán comenzar a pensar en cómo salvar con vida ese primer gran escollo de 2016. La elección municipal, en las 345 comunas del país, determinará qué presidenciables son viables y cuáles solo reflejan injustificadas aspiraciones personales o inútiles complots de una elite que olvida que, en democracia, la gente es la que tiene la última palabra.

    Ver columna aquí

  5. Cartas presidenciales: Los candidatos que ya mueven sus fichas para reemplazar a Bachelet

    Leave a Comment

    Morales - presidenciales

    A más de dos años de las elecciones presidenciales y cuando la Presidenta Michelle Bachelet aun no llega a la mitad de su mandato, distintas cartas presidenciales han protagonizado un intenso despliegue público: los ex presidentes Lagos y Piñera, el ex candidato Enríquez-Ominami y el ex ministro Andrés Velasco ya se perfilan para La Moneda.

    Ver entrevista completa en Tele 13

  6. Patricio Navia: “El Gobierno no ha logrado salir del hoyo”

    Leave a Comment
    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    El cientista hizo un repaso del contexto político que vive nuestro país, así como también de los resultados que arrojó la última encuesta Adimark.

    El cientista político Patricio Navia analizó los resultados de la encuesta Adimark, así como la situación política en nuestro país tras el cambio de Gabinete y los coletazos por la supuesta precampaña que llevó a cabo el entorno de Michelle Bachelet antes de su última elección presidencial.

    “El Gobierno sigue a la defensiva y no ha logrado salir del hoyo pese al discurso del 21 de mayo, y pese al cambio de gabinete”, señaló en Canal 24 Horas el académico de la Universidad Diego Portales.

     

    Para Navia, la próxima Copa América será un evento que “probablemente le dará algo de respiro al Gobierno, pero sus problemas son más bien estructurales”.

    En cuanto a su idea de incluir en un nuevo cambio de gabinete a figuras presidenciables como Marco Enríquez-Ominami y Andrés Velasco, el cientista aclaró que “no creo que vaya a ocurrir, pero sería la forma para que el Gobierno salga del hoyo, ya que los presidenciables trabajan con mucho ahínco”.

    Ver entrevista en 24horas.cl

  7. Los estándares de exigencia a los políticos

    Leave a Comment

    patricio navia

     

     

     

     

     

     

    Patricio Navia

    Una de las repercusiones positivas del caso Penta es que ha puesto en el debate las diferencias respecto a los estándares que deben regir el comportamiento de los que ocupan puestos de representación popular —o aspiran a hacerlo— y el resto de los ciudadanos. Si bien en campaña acostumbran a criticarse mutuamente por no respetar códigos de ética más exigentes que el que se aplica al resto de los ciudadanos, cuando son sorprendidos en malas prácticas —o abiertas irregularidades—, los políticos tienden a escudarse en que sus actuaciones se ajustan a lo exigido por la ley. El caso de Andrés Velasco, que construyó un relato a partir de sus denuncias a las malas prácticas en la política —y que ahora ha sido sorprendido en prácticas cuestionables— hace todavía más importante que se aplique universalmente la vara alta de las buenas prácticas —y no sólo la vara menos exigente de la legalidad— como exigencia a todos aquellos que ocupan cargos de liderazgo en la democracia chilena.

    Cuando Velasco lanzó su campaña presidencial en 2012, el ex ministro de Hacienda y reconocido líder en el sector concertacionista más liberal y libremercadista construyó una plataforma atractiva pero potencialmente peligrosa para diferenciarse. Velasco buscó exitosamente obtener espacio en los medios de comunicación fustigando a políticos que, de acuerdo a su criterio, hacían políticas con malas prácticas.  Personificando las malas prácticas en el senador Guido Girardi, Velasco denunció cómo algunos políticos ejercían presión para conseguir empleos en puestos de confianza para sus aliados y cabildeaban para beneficiar intereses particulares. La estrategia de Velasco dio buenos resultados —aunque no sobresalientes—. En las primarias de la Nueva Mayoría en 2013, Velasco obtuvo el segundo lugar, con un 13%. No fue una votación estelar —Bachelet arrasó con un 73%—, pero le permitió a Velasco superar la votación del presidenciable PDC Claudio Orrego.

    Después de hacer campaña por Bachelet en 2013, Velasco devino en uno de los más férreos y certeros críticos de algunas de las políticas voluntaristas y potencialmente contraproducentes que ha impulsado Bachelet en su afán de cumplir su promesa de disminuir la desigualdad sin dañar las bases sólidas que promueven el crecimiento del país. Incluso antes de que estallara el caso Penta, el distanciamiento de Velasco con la NM llevó a muchos a creer que él ya no era parte de la coalición con la que formalmente se identificó en 2013, aunque prevalecían dudas sobre su disposición a unirse a la Alianza, la otra coalición que, junto a la NM, han dominado la arena política chilena desde el retorno de la democracia.

    El escándalo Penta, que ha salpicado fundamentalmente a políticos de la UDI —aunque la gran mayoría de los políticos UDI no tenga nada que ver con Penta—, también alcanzó a Velasco. Si bien no ha sido formalizado, aparece como sospechoso de haber recibido financiamiento por debajo de la mesa para su campaña presidencial. En su defensa, Velasco ha insistido en que su relación con Penta fue estrictamente profesional. Los pagos recibidos son producto de charlas y asesorías en su condición de reconocido y reputado economista y académico.

    Aunque toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario en un tribunal, la defensa de Velasco confunde los criterios de legalidad con el de las buenas prácticas. Aquello que es legal bien pudiera ser también una mala práctica. Como Velasco era también candidato presidencial, era perfectamente posible que un cliente se confundiera respecto a cuál rol estaba asumiendo Velasco al ser contactado para una invitación a un almuerzo. Incluso hoy, aunque no lo quiera reconocer (lo que en sí mismo constituye una mala práctica política), Velasco es aspirante presidencial. Cualquier empresa que lo contrate para una charla bien pudiera creer que mata dos pájaros de un tiro: recibe la opinión de un experto y compra cercanía con un candidato presidencial. Por cierto, muchas fundaciones y think-tank asociados a partidos han usado informes y charlas como mecanismos de financiamiento. Pero nadie diría que esa práctica estrictamente legal es sinónimo de buenas prácticas. El error de Velasco estuvo en enarbolar las banderas de las buenas prácticas y ser descubierto en prácticas reñidas con las buenas prácticas.

    Independientemente de lo que ocurra con Velasco, no debiéramos echar por la borda su mensaje original de 2012. Los políticos —y aquellos que aspiran a dirigir el país— debieran estar sometidos a estándares más altos que los que aplican para el resto de los ciudadanos. Precisamente porque muchas cosas que son legales constituyen, no obstante, malas prácticas en la política, la sociedad juzgar a sus líderes con una vara que incluya no sólo lo legal, sino que también exija que los políticos eviten malas prácticas en la forma en que se comportan en la vida pública y privada.

    Ver columna en El Líbero

  8. La ruta de Velasco

    Leave a Comment

    kennet bunker

     

     

     

     

     

     

     

    Kenneth Bunker

    El caso Penta cambia todo para Velasco. La imputación que sugiere que habría emitido boletas truchas para recibir aportes monetarios prohibidas por la ley de financiamiento electoral –sumado al retardo del Servicio de Impuestos Internos para pronunciarse y la mediática operación de la Fiscalía para allanar su domicilio particular- deja una mancha difícil de borrar en su historial. Irrelevante de su responsabilidad en el asunto, el daño ya está hecho. Si finalmente es declarado culpable, su carrera política habrá llegado a su fin. Si en cambio es absuelto, su asociación con el caso retumbará en el inconsciente colectivo por algún tiempo.

    La consecuencia más inmediata del caso Penta es una hipoteca transitoria a su candidatura presidencial. Luego de predicar a diestra y siniestra en contra de las malas prácticas, resulta -por lo bajo- irónico haber sido asociado con operaciones ilícitas. Es un doble estándar que ya ha acabado con la carrera de varios políticos en el pasado. Por eso, mientras la investigación de la Fiscalía se lleve a cabo, será extremadamente complicado limpiar su imagen. Velasco tendrá que esperar con paciencia la resolución de la justicia para retomar la senda que lo llevó a ser uno de los políticos mejor evaluados del país.

    Los principales beneficiados del caso Penta son quienes han sido destinatarios indirectos y blancos permanentes de las opiniones y críticas de Velasco, principalmente el gobierno y los partidos políticos de la coalición oficialista. Por una parte, su salida de circulación significa un alto momentáneo a los juicios críticos a la gestión de Bachelet, en un momento en que se tramitan reformas estructurales. Por otra parte, las esquirlas del caso Penta le dan un respiro a los partidos que buscan neutralizar la amenaza electoral de Velasco, en un momento en que varias encuestas sugieren que existe un vacío de poder entre los partidos de gobierno.

    Si Velasco finalmente logra comprobar su inocencia –es decir, que no recibió aportes de Penta por fuera de la ley–, podrá retomar su campaña. Sin embargo, habrán ocurrido al menos dos hechos políticos que significativamente cambian sus prospectivas electorales. Ambos hechos sugieren que tendrá que cambiar su estrategia. El primero se refiere a su imagen frente a la gente. Las acusaciones de haber caído en las malas prácticas inevitablemente se reflejarán negativamente en las encuestas. El segundo hecho se refiere a su relación con la coalición oficialista. Se complejiza la opción de ser nominado por un partido oficialista.

    El caso Penta es un punto de inflexión en la carrera de Velasco. En el escenario en que es absuelto de toda irregularidad, puede usar la experiencia como un ejemplo práctico de cómo operan las malas prácticas en el país. Pero lo anterior también implica abandonar la opción de competir en las primarias de la coalición oficialista. Si bien es difícil prever que sea nominado por los partidos que han fomentado su linchamiento público, también es difícil imaginar que el mismo Velasco se quisiera asociar con ellos. Si todo se resuelve a su favor, lo más lógico es que busque seguir una ruta donde las malas prácticas sean el principal insumo para una candidatura independiente.

    Ver columna original en La Tercera

  9. ¿Y si Velasco fuera DC?

    Leave a Comment

    Mauricio Morales

     

     

     

     

     

    Mauricio Morales

    Columna publicada el 19 de junio de 2014 en La Tercera

    Aunque es muy temprano para especular sobre la futura carrera presidencial, los mismos aspirantes ya están jugando sus fichas.Mientras la Alianza confía en el liderazgo de sus dos senadores por la Región Metropolitana, en la Nueva Mayoría la competencia, muy probablemente, será entre representantes de sus partidos y candidatos independientes. Entre ellos, Andrés Velasco.

    La única posibilidad de que Velasco asome como un serio aspirante a La Moneda es aliándose con algún partido de la Nueva Mayoría. El camino de la independencia y del desprestigio hacia los partidos,afortunadamente para Chile, es la ruta equivocada. Si Enríquez-Ominami se está acercando a la Nueva Mayoría, no hay razón para que Velasco tome un camino distinto.

    A pesar del cambio al sistema electoral, el hecho de pertenecer a una de las dos grandes coaliciones es una enorme ventaja. Por ahora, esa ventaja corre por el lado de la Nueva Mayoría.

    En la dinámica de tira y afloja en que se encuentra el PDC con los partidos de izquierda, hay suficiente espacio para generar una candidatura crítica de la derecha, pero también sospechosa de los partidos de izquierda.Además, ese representante debe contar con un atributo central para el PDC: moderación en los cambios institucionales, y particular vocación por los pobres y la clase media. Velasco cuenta con una información adicional. Sabe que el PDC jamás respaldará la candidatura de Enríquez-Ominami y que, de someterse a una primaria, redoblará sus esfuerzos para triunfar con otro candidato, incluido el mismo Velasco.

    Naturalmente, esto no es excluyente con la posibilidad de que el PDC levante un candidato propio. Esto dependerá de cuán decidida esté Ximena Rincón. Por ahora, es la única representante del partido que goza de cierta popularidad.

    ¿Cuál es el problema de Velasco? Los resultados de la primaria mostraron que su apoyo bordeó el 50% en comunas como Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea, y el 30% en La Reina, Providencia y Ñuñoa. En los sectores urbanos populares su rendimiento fue significativamente más bajo. No alcanzó los dos dígitos en La Pintana, Lo Espejo, San Ramón, Lo Prado, entre otras. ¿Qué de “popular” tiene Velasco? Muy poco. ¿Cuál es la base de apoyo del PDC? Precisamente donde Velasco es débil: segmentos urbanos pobres y comunas rurales. Desde un punto de vista estratégico, entonces, la dupla Velasco-PDC resulta prácticamente imbatible. Incluso enfrentando a Enríquez-Ominami en una primaria, Velasco contaría con la primera opción. Entre ambos candidatos, además, atraerían el voto joven, haciendo de esta competencia una verdadera reivindicación de la participación electoral y de la renovación de liderazgos.

    ¿De qué depende la consagración de la dupla Velasco-PDC? No depende de Velasco, quien feliz recibiría el apoyo del PDC. Esta nueva coalición, en realidad, depende de cuán dispuesto esté el PDC a renunciar nuevamente a favor de un candidato de izquierda, y de cuán hábil sea Rincón para evitar que sus camaradas se rindan a favor de Velasco. Lo cierto, eso sí, es que cualquiera sea el resultado, la renovación política de Chile ya será una hecho. Paradójicamente, Enríquez-Ominami, Velasco o Rincón cumplirán el gran sueño de Parisi: jubilar a parte de la clase política chilena que ha sido protagonista de los últimos 25 años.

  10. El Capital

    Leave a Comment

    Alfredo Joignant

     

     

     

     

     

    Alfredo Joignant

    Publicada el 5 de junio de 2014 en La Segunda

    Desde los tiempos en que Marx escribió “El Capital”, no se observaba un impacto político e intelectual similar a raíz de un libro sobre el mismo objeto: “El capital en el siglo XXI”, del economista francés Thomas Piketty. La tesis defendida es simple y, a decir verdad, predecible: que el mundo desarrollado y los países emergentes han llegado a niveles abismantes de desigualdad.

    Lo interesante y brillante es la demostración: es con datos fiscales e históricos, observando la desigualdad en el tiempo largo de los países (100 años), que Piketty muestra el vicioso efecto combinado entre el estancamiento del crecimiento de la población, el débil crecimiento de la economía y una tasa de rendimiento promedio del capital por encima del crecimiento económico. El resultado es, a partir de un análisis de economía histórica (no estamos muy lejos del universo intelectual de Braudel), que los países desarrollados han regresado a los niveles de desigualdad de la Belle Époque, a lo que se agrega una singularidad especialmente observable en los Estados Unidos: los supersalarios y su concentración en pocas manos, con efectos devastadores en la estructura de las desigualdades, creando una nueva oligarquía.

    La representación del futuro puede ser aterradora, y ya la registra Hollywood, desde “Los juegos del hambre” hasta “Elysium”: un reducidísimo grupo privilegiado cuyo principal sistema de justificación sería una ideología meritocrática, con estrategias de reproducción por la vía de la herencia y una gran clase media patrimonial diametralmente alejada del grupo oligárquico, que domina sobre una población que morirá sin bienes y en condiciones precarias. De miedo.

    La derecha política e intelectual ha criticado por todos los medios a Piketty, llegando incluso a descalificarlo por cálculos que estarían mal hechos (aunque se ha dicho que las tendencias de largo plazo serían otras). Una reacción ideológicamente previsible, no así la fanfarronería de Andrés Velasco en una floja columna publicada en inglés (cómo no) en Project Syndicate, en donde afirma haber leído el libro y concluido que “pocas cosas excitan tanto a los intelectuales de la vieja izquierda latinoamericana como un libro sobre la desigualdad escrito por un francés”. ¿Es esto serio, querido Andrés, o decidiste hablarle a un público continental de derechas y sus pares criollos huérfanos de ideas y líderes?

    Uno puede polemizar con Piketty sobre si serán tan ciertas sus ecuaciones matemáticas en el largo plazo o si la crítica a la curva de Kuznetz es fundada. Pero lo que no se puede hacer, y por eso es que Velasco no leyó el libro, es alardear de haberlo leído descalificando al autor, a una izquierda vieja y a tantas otras ovejas descarriadas. Alguna razón habrá para que el libro haya tenido tanto éxito, tal como alguna razón habrá para que Velasco haya dejado de ser serio y dilapidado su prestigio.