Tag Archive: Aprobación presidencial

  1. Levantemos a la derecha

    Leave a Comment
    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Si bien la sensación mayoritaria en Chile es que el país avanza por la dirección equivocada, el posible nuevo slogan de la coalición derechista —Levantemos— equivoca el diagnóstico y la solución. La credibilidad de los partidos está en el suelo —y la derecha sufrió un tsunami en 2013—, pero los chilenos no creen que Chile esté en el piso. Es verdad que si el gobierno insiste en sus vacilaciones, pudiéramos pasar del estancamiento al retroceso, pero por el momento, los únicos que necesitan salir de un foso son los partidos políticos. Porque el desafío de la derecha no es persuadir a los chilenos que pueden producir más crecimiento sino convencerlos de que ese crecimiento no irá solo a los más ricos, la coalición derechista debiera enfocarse más en el mensaje que en el titular. Después de todo, cuando la gente vea que son los mismos que gobernaron entre 2010 y 2014, las fotos de los rostros que lideren a la derecha en 2017 dirán mucho más que la frase pegadora que puedan sugerir los expertos en marketing del sector.

    El gobierno de Sebastián Piñera tuvo una tasa de crecimiento mayor que sus predecesores inmediatos. Hubo más empleo y se redujo la pobreza. Pero la gente no acompañó con su aprobación. Junto a la actual administración de Bachelet, la gestión de Piñera fue la peor evaluada desde el retorno de la democracia.  Pero si la mala evaluación de Bachelet se asocia en parte —como bien entiende la derecha— al paupérrimo desempeño de la economía, la mala evaluación de Piñera se dio pese a los espectaculares indicadores económicos. Por eso, prometer crecimiento no va a bastar para recuperar el poder así como cumplir la promesa de un millón de empleos no bastó para evitar caer a niveles de aprobación por debajo del 30%.

    Es verdad que las circunstancias cambian. Los chilenos se habían acostumbrado a crecer. La gente creyó que la gallina de los huevos de oro era inmune a lo que ocurriera en el mundo y a la capacidad del gobierno de dar conducción política al país. Ahora que la gallina ya no pone huevos, los chilenos probablemente valorarán más la creación de empleos y la estabilidad macro económica. Pero la percepción popular dominante respecto a la derecha es que ese sector está más preocupado de cuidar a los empresarios que de distribuir la riqueza. De poco sirve insistir en que no habrá redistribución sin que primero haya crecimiento. La gente puede incluso creer que la derecha es mejor para generar riqueza, pero una mayoría sigue convencida —y así lo evidenció en la elección de 2013— de que la izquierda es mejor para distribuir.

    La apuesta por convertir el crecimiento —levantemos— en el mensaje de campaña de la derecha se encontrará con una respuesta obvia por parte de la izquierda. O bien ese sector potenciará una candidatura como la de Ricardo Lagos, que podrá disputarle fácilmente a la derecha el mensaje de los consensos y las políticas pro-inversión, o bien bastará que su candidato más izquierdista se corra hacia el centro de la misma forma como lo hizo Lagos en la campaña de 1999-2000. Siempre será más fácil para un izquierdista que reconozca la necesidad de primero crecer para poder luego distribuir a que un derechista convenza a una mayoría de los chilenos que efectivamente distribuirá después si primero todos nos centramos en el crecimiento.

    Adoptar el nombre Levantemos tampoco parece una estrategia apropiada para los que creen que las reformas deben ser graduales y consensuadas. Si el país efectivamente está en el piso, los llamados a usar una retroexcavadora para remover los escombros tienen mucho más sentido. Los llamados a terminar con las AFP, Isapres, educación particular subvencionada e incluso los que piden un nuevo proceso constituyente usarán la idea de levantar a un país que está en el piso como incontrarrestable evidencia para sus aspiraciones refundacionales. La decisión de adoptar un nombre apocalíptico, más apropiado para el día después de un terremoto que para sacar a Chile del estancamiento actual, parece responder o bien a que la derecha no puede sobreponerse aún del tsunami electoral de 2013 o a un entusiasmo irreflexivo por creer que basta con cambiar de nombre para producir una refundación del sector.

    Emulando a la coalición izquierdista Española Podemos, que adoptó un nombre que apela a la acción, la coalición de derecha chilena está considerando cambiarse una vez más de nombre. Como, usando un nombre distinto cada vez, esa coalición ya ha perdido cinco de las seis elecciones presidenciales realizadas desde el retorno de la democracia, parece lógico suponer que el cambio de nombre tendrá poco efecto en el resultado de la séptima contienda presidencial, en 2017. Tal vez por eso mismo, la coalición de derecha debiera enfocarse en encontrar un camino para la victoria en vez de obsesionarse por un nombre que en el mejor de los casos no le dice nada a nadie y en el peor de los casos envía un mensaje equivocado.

    Ver columna en El Líbero

  2. Vidal e Insulza, la última esperanza

    Leave a Comment
    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Dado que la aprobación presidencial está en su nivel más bajo y el gobierno se encuentra en el denominado “terreno de las pérdidas”, es el momento de hacer una jugada riesgosa. El cambio de gabinete, a excepción de Burgos, ha resultado en un total y absoluto fracaso. La vocería no existe o, al menos, es timorata, insegura, lenta y torpe. En Segpres el caso de Insunza, en tanto, demostró que el poder de pequeñas camarillas y grupillos que operan de manera independiente de los partidos, puede generar serios e irreparables problemas. Ha sido conmovedora la reacción de Jaime Quintana frente a los casos de Peñailillo e Insunza.

    Valientemente ha reconocido que en la situación de la Segpres su partido no fue consultado. En el fondo, está aceptando que la Presidenta lo ha ignorado y que eso en parte explica los magros resultados del Gobierno. De igual forma, no son pocos los que han señalado que Peñailillo prácticamente se “arrancó con los tarros”, lo que amerita una investigación respecto al “nivel de vida” que llevaban los personeros de la G-90 del PPD. Al parecer, ese nivel de vida no se condecía con su nivel real de ingresos. Sin embargo, y en honor a la justicia, Quintana reconoció públicamente el tremendo aporte de Peñailillo para poner fin al sistema electoral binominal, uno de los enclaves más odiosos de la dictadura.

    En este contexto, la aprobación llega a un mínimo histórico según Cadem-Plaza Pública. En la segunda vuelta de 2013, Bachelet totalizó poco menos de 3,5 millones de votos, que representan aproximadamente un 25% de toda la población en edad de votar. Bachelet, por tanto, ya está viendo permeado su electorado más duro, lo que amerita una decisión radical. El momento económico tampoco ayuda. Sólo un 30% califica la situación del empleo como buena o muy buena, mientras que más del 60% cree lo mismo pero respecto de la situación de las empresas. O sea, la percepción de desigualdad es evidente. Por último, un 63% cree que el país va por mal camino.

    ¿Qué hacer, entonces? La Presidenta debe llamar a Francisco Vidal a la vocería y a José Miguel Insulza a la Segpres. Es la única opción. Ya no hay tiempo para ponerse creativos, pues el próximo año hay elecciones municipales y si la Nueva Mayoría tiene un mal resultado, entonces se abrirán serias posibilidades para que la Alianza se quede con la presidencial de 2017. Es acá donde la Presidenta debe refugiarse definitivamente en los partidos y jugar una opción riesgosa, pero paradójicamente segura. Es riesgosa porque implica reponer a antiguos concertacionistas en el poder, lo que pondrá en entredicho el mensaje de la renovación. Pero es segura, porque tanto Vidal como Insulza son prenda de garantía de una buena gestión. Para la Presidenta es mucho más fácil cargar con la mochila de la no renovación, que con un gobierno deficiente de principio a fin.

    Vidal le dará a la vocería lo que Díaz nunca podrá entregar: personalidad, valentía y seguridad. Insulza, por su parte, traerá otros atributos centrales para el buen gobierno: orden, disciplina y lealtad. La combinación de estos atributos dará espacio para que la Presidenta pueda reinaugurar en serio su segundo tiempo. El tridente Burgos-Vidal-Insulza debiese, al menos, contener la caída en la popularidad y empujar el carro hacia un terreno político más fértil. Este cambio también se traducirá en el ingreso definitivo de los partidos, haciéndolos co-responsables del éxito o fracaso del Gobierno. Los tres partidos más grandes de la Nueva Mayoría se sentirán debidamente representados, sin perjuicio de las diferencias entre las tendencias internas. Pero en este momento, la Presidenta no está para preocuparse de pequeñeces. Hoy más que nunca requiere del respaldo de tres hombres fuertes que saquen adelante algo que ya parece una verdadera pesadilla.

  3. 72 horas de especulación

    Leave a Comment

    Aunque los cambios de gabinete se hacen y no se anuncian, la Presidenta Bachelet removió el escenario político. Serán las 72 horas donde todo estará sujeto a la especulación y las negociaciones. Es seguro que saldrá el ministro de Interior, lo que también implicará reequilibrios en el equipo político. Acá se notará la fuerza de los partidos frente a una mandataria que sólo marca un 31% de aprobación, y con atributos que poco a poco se van deteriorando. En menos de diez días, la Presidenta ha dado tres importantes noticias: recepción, análisis y propuestas legislativas para probidad y transparencia, inicio del proceso constituyente, y cambio de gabinete. En diez días ha hecho más anuncios que en diez meses.

    Todos los presidentes han ajustado sus equipos. Aylwin lo hizo a finales de septiembre de 1992, sacando- entre otros- a Ricardo Lagos, quien competiría en la primaria presidencial. Frei hizo su primer gran cambio a seis meses de iniciado su mandato, modificando casi la totalidad de su equipo político. Lagos, en tanto, enfrentó el primer gran ajuste en enero de 2002, instancia en que Bachelet pasó de Salud a Defensa, a lo que se sumaron cambios en Segpres, Segegob, Transporte y Mideplan. La propia Bachelet se decidió por un cambio de gabinete el 15 de julio de 2006 y en medio de las protestas estudiantiles, destacando la salida de Andrés Zaldívar en Interior. Finalmente, Piñera optó por hacer cirugía mayor en su gabinete en enero de 2011 y en el contexto de protestas sociales en Magallanes, sacando a los ministros de Energía, Transporte, Trabajo y Defensa.

    El cambio más significativo para Bachelet será el de Interior. La salida de Peñailillo- el ministro que fue capaz de sepultar el binominal- implicará un profundo dolor para la Presidenta, pero descomprimirá el ambiente en el gobierno. No cabe duda que Peñailillo pasará a la historia como el “galán rural” que hizo frente a una elite tradicional que no le dio respiro desde que estallara el escándalo de las boletas. Esa elite fue muy dura con él, aplicando una vara totalmente distinta en comparación con otros casos. Esta elite se protege de tal forma que resulta imposible ser parte del juego. Peñailillo fue su nueva víctima, aunque colaboró harto debido a la carencia de un argumento sólido para explicar la situación. Lo particular del caso- eso sí- es que los espolonazos vinieron desde el PS, el partido ideológicamente más cercano al PPD, y su socio natural si se piensa en una alianza de izquierda. Bachelet saldrá con la cabeza de Peñailillo en la mano. Como en todo rito político, habrá un sacrificio público.
    Naturalmente, la decisión de Bachelet respecto a los nuevos nombres que integrarán su equipo dará para especular sobre el rumbo refundacional o gradualista del gobierno. Dependiendo de quién tome las banderas de Interior, será más o menos fácil deducir hacia dónde camina su administración. Cuesta encontrar figuras más leales y comprometidas con el programa que Peñailillo, por lo que la Presidenta deberá jugársela por un nuevo rostro, o simplemente ir a la segura y recurrir a la vieja guardia concertacionista. De ser así, el sacrificado no sólo será el ministro, sino que también el programa.

    En otras palabras, Bachelet deberá optar entre la retroexcavadora más furibunda y fanática, y la gradualidad, orden y moderación que le ofertan los más añosos, y que supuestamente saben gobernar.

    Como era de esperarse, mayo no será un mes tranquilo para el gobierno. La Presidenta pensó que el anuncio del proceso constituyente torcería la agenda desde el acoso ciudadano y periodístico hacia la clase política por el uso de malas prácticas, a un debate de mayor envergadura. No obstante, la realidad le dio un nuevo portazo. Sólo queda esperar que este cambio de gabinete contribuya a tres cuestiones básicas. Primero, terminar con el goteo de información sobre boletas o trabajos no realizados. Segundo, que la agenda del gobierno se concentre en la administración y gestión de los problemas ciudadanos, más que insistir en el espíritu refundacional. Tercero, que ordene a los partidos de la Nueva Mayoría. El tiempo del fuego amigo ya terminó. Las municipales están a la vuelta de la esquina, y por tanto, Bachelet debe retornar a su reducto natural: la gente y la calle.

  4. Investigador ICSO publica octavo artículo en revista ISI

    Leave a Comment

    Mauricio Morales, académico e investigador ICSO, fue aceptado para publicar un artículo en Latin American Politics & Society, una de las revistas nivel ISI más prestigiosas a nivel mundial sobre estudios latinoamericanos, junto a Latin American Research Review y Journal of Latin American Studies. El artículo The Concertación’s Defeat in the 2009/2010; Presidential Elections in Chile”, que será publicado durante 2012, consiste en un análisis de las elecciones presidenciales en Chile de 2009/2010; además, corresponde a uno de los ocho de esta categoría publicados por el académico, lo que lo instala como uno de los investigadores más jóvenes para los estándares tradicionales, en cuanto a cantidad de artículos aceptados en revistas ISI.

    Para Morales, en un principio la posibilidad de publicar este tipo de artículos significó un gran desafío: con Rossana Castiglioni, quien fue la primera en presentarme el tema, me enteré que era muy difícil y valioso publicar ahí. A pesar de que en principio las probabilidades de ser aceptado con un artículo eran mínimas, decidí hacerlo. Por esto,  le atribuyo gran valor a este tipo de publicaciones”.

     ¿De que tratan los principales postulados de tu artículo?

    La mayoría cree que la derrota de la Concertación se explica por un oscuro y poco participativo proceso de primarias. En realidad, yo sostengo que eso es más el efecto que la causa de la derrota. Hay razones más de fondo. En mi artículo, si bien reconozco el impacto de las primarias, sugiero que este proceso convivió con  un profundo desgaste de la coalición reflejado en la renuncia de diputados y senadores a los partidos que la conforman. Dicho proceso se aceleró con la emergencia y consolidación de una candidatura independiente (ex Concertación). En segundo lugar, que el candidato de la derecha consolidó su votación en los sectores más pobres y amplió su base electoral hacia los segmentos medios que era el reducto cautivo de la Concertación. En tercer lugar, que la derecha logró mayor consistencia electoral que la Concertación al disminuir significativamente su tasa de “voto cruzado”. Su candidato presidencial obtuvo casi el mismo porcentaje que la lista de diputados.

     ¿Cuáles crees que son las características que hacen de las revistas ISI una publicación de excelencia y prestigio mundial?

     Las revistas indexadas en ISI tienen un fuerte control de calidad. Los arbitrajes son muy incisivos y, por tanto, la exigencia es sustancialmente mayor que cualquier otra revista. Por esto mismo, estas publicaciones demandan tiempo e implican una fuerte inversión de recursos humanos.

     ¿Cuál ha sido la metodología de trabajo, que te ha llevado a generar estos artículos con éxito?

     La publicación es el resultado, generalmente, de proyectos de investigación que desarrollo como director del Observatorio Electoral. Acá hay un equipo profesional que permite aumentar significativamente la productividad académica. He tenido la suerte de recibir y preparar alumnos de excelencia, quienes me han apoyado sistemáticamente en la recolección de datos. Al mismo tiempo, hay otros académicos que colaboran con comentarios y sugerencias a los borradores iniciales. Destaco, muy especialmente, el rol de Patricio Navia, de quien permanentemente recibo críticas y sugerencias para mis trabajos.

     Lista de artículos ISI publicados por Mauricio Morales

    • (En Coautoría con Jaime González) “Tendencias electorales de los grupos indígenas en Chile”, EURE, por aparecer.
    • “The Concertación’s Defeat in the 2009/2010 Presidential Elections in Chile”, Latin American Politics and Society, por aparecer.
    • (En coautoría con Sergio Toro y Rafael Piñeiro), “El efecto de las leyes electorales sobre la fragmentación partidaria en Chile, 1999-2008. Voto estratégico, barreras de entrada e información”, Política y Gobierno, por aparecer.
    • (En coautoría con Rafael Piñeiro), “Gasto en campaña y éxito electoral de los candidatos a diputados en Chile 2005”, Revista de Ciencia Política 30 (3): 645-667
    • “Corrupción y democracia. América Latina en perspectiva comparada”, Gestión y Política Pública, XVIII (2): 205-252.
    • “Evaluando la confianza institucional. Una mirada desde los resultados LAPOP”, Revista de Ciencia Política, Revista de Ciencia Política XXVIII (3): 161 – 186.
    • “La primera mujer Presidenta de Chile: ¿qué explicó el triunfo de Michelle Bachelet en las elecciones de 2005-2006?”, Latin American Research Review 43 (1): 7-32.
    • (En coautoría con José Miguel Izquierdo y Patricio Navia) “Voto cruzado en Chile. ¿Por qué Bachelet obtuvo menos votos que la Concertación en 2005?”, Política y Gobierno XV (1): 35-73.
  5. Aumenta rechazo a desempeño de Presidente Sebastián Piñera: 49%, lo más alto en su gestión

    Leave a Comment

    Según los resultados de la última Encuesta Adimark del mes de febrero, la aprobación del mandatario presentó un leve aumento, llegando a 42%, un punto más que en enero. Sin embargo, el rechazo a su desempeño aumentó tres puntos, llegando a un 49%, lo más alto en su gestión. Algo similar ocurre en el balance del Gobierno; un descenso en su aprobación, con un 49%, mientras que un aumento en el rechazo, bajando cuatro puntos hasta llegar a un 40%.

    Al comparar estas cifras con los resultados arrojados por la Encuesta UDP 2010, en el ítem Aprobación Presidencial, se concluye que Piñera ha bajado su popularidad en relación al año pasado, cuando recibió un 54, 1 % de aprobación v/s un 33,8 % de desaprobación. Asimismo, el desempeño del Gobierno fue aprobado por el 51,6 % de los encuestados, v/s un 34,7 % de rechazo.

    Por otro lado, al comparar estos resultados con la evaluación de desempeño de Michelle Bachelet, arrojados por la Encuesta UDP 2010, se ve que si bien la mayoría pronosticó que ambos gobiernos tendrían desempeños similares (33,5%), la ventaja de Michelle Bachelet sobre Sebastián Piñera sigue siendo considerable: 81,9% v/s el 54,1% del año pasado y el 42% arrojado recientemente por la Encuesta Adimark.

    (más…)