Analistas descartan repunte del gobierno en los próximos meses
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El escándalo de especulación inmobiliaria que involucra a su nuera y a su hijo se ha convertido en un virus contra el que no parece haber cura.
Casi un año después de que se conociera el negocio de especulación inmobiliaria que puso a Caval en el centro del foco público, el gobierno de la Presidenta Bachelet sigue siendo incapaz de liberarse del escándalo. El escándalo Caval rompió el vínculo que la Presidenta Bachelet había construido con un segmento mayoritario del electorado. Por más escandalosas que sean, las secuelas del escándalo que hoy capturan los titulares de las noticias no son comparables al daño que produjo la revelación de que la candidata que prometió combatir el abuso y el lucro con fondos públicos fue incapaz de tomar una postura condenatoria cuando los que lucraban y aprovechaban su posición de privilegio eran de su propia familia.
Porque el escándalo Caval le pegó a la línea de flotación de la credibilidad de la Presidenta Bachelet, todas las estrategias que el gobierno ha puesto en acción para superar la crisis han sido inútiles. En tanto la Mandataria nunca estuvo dispuesta a condenar públicamente los negociados de su nuera e hijo, el daño a la credibilidad e imagen de Bachelet como una mujer cabal que pensaba lo que decía y decía lo que pensaba se hizo irreversible. Aunque la aprobación presidencial vuelva a recuperarse -después de todo es esperable que el apoyo a un presidente saliente mejore cuando se termina el período de gobierno- el aura de incuestionable liderazgo y la altura moral que rodeaban a Bachelet desaparecieron.
Si en 2013, Bachelet volvió rodeada de una sensación de invencibilidad -a la que ella misma contribuyó realizando promesas desmedidas y arrogándose el poder de dirimir conflictos en su coalición (“el queque lo corto yo”), después de Caval, Bachelet no ha podido desligarse del aire de derrota, resignación, renuncia y desencanto. Es verdad que han habido otros errores (como la mal diseñada reforma tributaria, que hay que hacer de nuevo), que la situación económica internacional se ha tornado desfavorable y que abundan los conflictos al interior de la coalición de gobierno. Pero todos esos problemas o bien se han hecho patentes ahora que la Presidenta ha perdido su aura de invulnerabilidad o bien se han magnificado por la debilidad en su liderazgo.
Las razones que ahora se dan para justificar reformar la reforma tributaria ya eran públicamente conocidos cuando se promulgó la reforma. Las advertencias de los expertos fueron entonces desoídas por los legisladores oficialistas y de la oposición porque la fuerza con que Bachelet empujaba una reforma tributaria que aumentara los ingresos del fisco era incontrarrestable. Incluso los legisladores de derecha, que simplemente pudieron haberse opuesto a la reforma alegando que no podían dar sus votos a una mala reforma, terminaron subiéndose a la micro de la reforma -con la pobre excusa de que habían ayudado a que la reforma fuera menos mala-. Entonces, Bachelet gozaba del apoyo de la gente y las reformas que ella promovía representaban el sentir de la gente.
Qué duda cabe que la situación económica es desfavorable para Chile, América Latina y todos los países exportadores de materias primas. Pero cuando arrecia la tormenta y el piloto está preocupado de cualquier cosa menos de guiar la nave, se multiplican los efectos negativos de la tormenta. Cuando golpeó la crisis de 2008, Bachelet salió fortalecida, porque los chilenos vieron que el gobierno estaba preparado y que La Moneda tenía el control de la situación. Ahora, en cambio, la gente se pregunta dónde está el piloto.
Las diferencias al interior de la Nueva Mayoría no son nada nuevo. Ya eran evidentes durante la campaña de 2013. Pero entonces nadie quería aparecer alejado de la Mandataria. Los que discrepaban con cuestiones esenciales del programa -como el PDC respecto a la reforma educacional, reforma laboral y nueva Constitución- preferían esconder y minimizar sus diferencias. Bachelet entonces era como el Rey Midas. Lo que ella tocaba se transformaba en votos y popularidad. Si bien el rechazo al gobierno comenzó a aumentar a fines de 2014 -y Bachelet empezó 2015 con un poco más de desaprobación que de aprobación- antes de que estallara Caval, Bachelet estaba en control, su presencia generaba respeto y su liderazgo todavía era capaz de disciplinar a su coalición.
Después de Caval, en cambio, Bachelet ha perdido el rumbo, el liderazgo y, podría decirse, incluso las ganas de ejercer poder. El escándalo de especulación inmobiliaria que involucra a su nuera y a su hijo se ha convertido en un virus contra el que no parece haber cura. Por eso, los últimos sucesos asociados a ese escándalo -incluida la próxima formalización de la nuera de Bachelet y las revelaciones sobre los servicios que prestó Ana Lya Uriarte, la jefa de gabinete de Bachelet, a la empresa Caval- no pueden sino ser entendidos como meros síntomas de una enfermedad que hace un año tiene a La Moneda en la sala de emergencias, estable en su gravedad, y sin señales de recuperación.
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Este jueves se dieron a conocer los resultados de la encuesta Adimark de diciembre donde la aprobación de la presidenta Michelle Bachelet llegó a un 24%.
Recordemos que en el mes anterior, esta cifra había alcanzado el 26%, por lo que su desaprobación, que en noviembre llegaba al 68%, ahora subió a un 71%.
En conversación con Podría ser peor, Mauricio Morales, cientista político y director del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales (UDP), indicó que no hubo diferencias significativas entre la medición de noviembre y diciembre.
La mayoría cree que la constitución debe reformarse a través de un proceso constituyente y ratificarse a través de un plebiscito.
Este jueves fueron revelados los resultados de la Encuesta Nacional UDP 2015, elaborada por la Universidad Diego Portales.
PRESIDENTA y GOBIERNO
Según esta, un 64,3% desaprueba el desempeño de la Presidenta Bachelet mientras un 28,9% la aprueba. En tanto, sobre la credibilidad de la mandataria un 72,6% señala que le cree pocas veces o nunca, mientras que un 24,8% dice creerle siempre o la mayoría de las veces.
En tanto, un 72,2% desaprueba la forma en que se ha desempeñado el Gobierno.
Aquí sorprende que un 43,8% cree que la clase alta es la principal beneficiaria de las políticas que implementa el gobierno de Michelle Bachelet.
DELINCUENCIA
La mayor diferencia estadística, respecto a la encuesta de 2014 (32,3%), es que ahora un 38% cree que el principal problema del país es la delincuencia. Sin embargo, un 50,9% tiene mucha o bastante confianza en Carabineros.
En tanto, el mayor conflicto que se aprecia en nuestra sociedad es entre los mapuche y los no mapuche (41,1%).
SITUACIÓN ECONÓMICA
Por otro lado, un 53,3% cree que el principal responsable de la situación económica del país es el Gobierno, mientras que un 25,5% cree que es culpa de los empresarios.
De todas formas, cuando se pregunta si “¿usted se siente un ganador o perdedor?” respecto al desarrollo económico del país”, las respuestas están divididas: Un 43,2% se siente ganador, un 42,7% perdedor, y el 14,1% restante no sabe o no contesta.
ABORTO
Respecto a la despenalización del aborto, las diferencias más significativas respecto al año pasado, se dan en si la madre es menor a 14 años (36,1% vs. 29,6%), si una mujer no desea tener un hijo (33,1% vs. 26,7%) y si una pareja en conjunto no decide tener un hijo (31,3 % vs. 27,3%). En estos tres casos aumentó el procentaje a favor de que se quite la pena de cárcel para las mujeres que abortan.
CONSTITUCIÓN
Un 45,1% piensa que se debe hacer una nueva Constitución. El método más aprobado para esta reforma es un proceso constituyente. Así mismo, para ratificarla cuando el nuevo texto ya esté listo, la mayoría cree que el mejor mecanismo es un plebiscito.
DEMOCRACIA
Respecto al funcionamiento de la democracia en Chile, aumentó significativamente el porcentaje de personas que se sienten “No muy satisfecho” (45,5% versus 32,2% en 2013) y “Nada Satisfecho” (32,7% versus 8,6% en 2013).
COALICIONES POLÍTICAS
En tanto, los partidos y sus respectivas coaliciones aumentan considerablemente su desaprobación por parte de la ciudadanía. Un 74,6% desaprueba la forma en que se ha desempeñado la Alianza como oposición – versus un 57,2% en 2014-; y un 71,6% desaprueba la forma en que se ha desempeñado la Nueva Mayoría como coalición de Gobierno.
PRESIDENCIABLES
a la pregunta de ¿Quién le gustaría que fuera el próximo presidente? Las primeras preferencias se las lleva el ex presidente Sebastián Piñera (11,8%), en segundo lugar el ex candidato del PRO Marco Enríquez-Ominami (10,1%) y en tercer lugar el empresario Leonardo Farkas (5,2%).
Ahora, cuando la pregunta cambia a ¿Quién cree que será el nuevo presidente? En las preferencias sube Ricardo Lagos (7,4%) a segundo lugar, tras Sebastián Piñera (18,4%). Como tercero los sigue Marco Enríquez-Ominami (6,2%).
El Gobierno, en tanto, exhibe resultados más bajos que los de la Presidenta, al marcar apenas un 20% de aprobación y un rechazo de 72,2%. Es la peor evaluación en la historia de la encuesta.
Un 28,9% de aprobación marcó la Presidenta Michelle Bachelet en la encuesta de la Universidad Diego Portales (UDP) cuyos resultados fueron difundidos este jueves. El rechazo, en tanto, llegó a 64,3%.
Las cifras representan una caída respecto a los guarismos presidenciales del año pasado en el mismo sondeo, cuando Bachelet tenía 43,1% de aprobación y 43,6% de desaprobación.
El Gobierno, en tanto, exhibe cifras rojas en todas sus áreas de gestión y su aprobación global es peor que la de Bachelet. Marca apenas un 20% de aprobación y un rechazo de 72,2%. En 2014, tenía 36% de aprobación y 29,8% de rechazo.
Es más, la evaluación 2015 del Gobierno en su conjunto es la peor en la historia de la encuesta y supera incluso el 25,6% al que cayó la administración de Sebastián Piñera en 2012.
BAJA LA CREDIBILIDAD
Un dato que llama la atención es la baja en la credibilidad de la Presidenta. Un 72,6% dice que le cree pocas veces o nunca mientras un 24,8% asegura que le cree siempre o la mayoría de las veces. En 2014, el 60,4% no le creía y el 36,5% decía creerle a la Mandataria.
De hecho, la UDP advierte por la “fuerte caída en atributos de Presidenta”, porque saca nota roja en todos los atributos: honestidad (3,94), capacidad para resolver problemas de la gente (3,71), capacidad para lograr acuerdos con la oposición (3,56), firmeza en la toma de decisiones (3,57)y capacidad para liderar su posición política (3,66). Sólo es destacada en su capacidad para representar a Chile en el extranjero, con un 4,16.
A diferencia de otros sondeos, que consideran medición telefónica, este sondeo de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales entrevistó cara a cara a 1302 personas mayores de 18 años en 89 comunas del país. La encuesta fue aplicada entre el 21 de septiembre y el 20 de octubre.
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El terremoto cambió la agenda de la Presidenta Michelle Bachelet, quien viajó este jueves a la región de Coquimbo. Una presencia en terreno que, para algunos analistas, favorecerá la aprobación de la mandataria, quien ha sido cuestionada por la clase política y mal evaluada en las encuestas.
Decisiones frente a un fenómeno natural que también remeció el escenario político de los últimos días: cuestionamientos a su liderazgo, rumores de renuncia y dudas sobre su estado de salud. Sin embargo, otros expertos consideran que el rechazo se debe a su programa, algo que el movimiento telúrico no cambiará.
El director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, analizó los resultados de la Encuesta CEP asegurando que hay una crítica transversal a la gestión de la Presidenta Michelle Bachelet y “no es incombustible como lo había sido parte del año pasado”.
La coalición de gobierno debe incorporar a Marco Enríquez-Ominami a la primaria presidencial: está bien evaluado entre los jóvenes y la clase media y se constituiría en un dique de contención de electores descontentos con la presidenta Michelle Bachelet.
El éxito de la Nueva Mayoría (NM) en un escenario de baja aprobación presidencial y de cables cortados entre los partidos que la componen pasa por no reproducir los vicios del pasado. La tesis que defiendo es que parte del éxito de la NM responderá a su capacidad para integrar a actores relevantes que podrían ser decisivos para el resultado de la municipal 2016 y presidencial-legislativa de 2017. El planteamiento es muy sencillo: la NM debe incorporar a Marco Enríquez-Ominami (ME-O) en la primaria.
El primer argumento pasa por las bases de apoyo de los potenciales candidatos. La encuesta CEP pregunta sobre evaluaciones positivas y negativas hacia distintos políticos. En la medición de abril de 2015, ME-O obtiene un apoyo más o menos transversal según nivel socioeconómico, pero marginalmente más fuerte en las capas medias. Algo distinto sucede con Ricardo Lagos quien, reproduciendo las características de su aprobación presidencial al finalizar su mandato, tiene mejores evaluaciones en los estratos más adinerados, pero también en el segmento D. Finalmente, y reflejando la base electoral más dura del PDC, Ignacio Walker cosecha mejores evaluaciones en el segmento D-E. Por tanto, hay tres candidatos que representan perfiles distintos, al menos en lo que a características económicas se refiere. Adicionalmente, estas diferencias se reflejan en la edad. ME-O alcanza sus mejores evaluaciones en el grupo de 25 a 34 años. Lagos, en tanto, es débil en los estratos más jóvenes, pero fuerte en el grupo de 55 años hacia arriba. Walker, por su parte, obtiene mejores evaluaciones de los ciudadanos entre 35 y 44, y los de 55 años y más.
Por tanto, si consideramos esta parrilla de candidatos, la centroizquierda cuenta con liderazgos que permiten acceder a una amplia variedad de electores. Si la NM decidiera excluir a ME-O, le costaría llegar a los electores relativamente jóvenes y a las clases medias, donde la presidenta Bachelet ha retrocedido significativamente. Por tanto, ME-O podría constituirse en un dique de contención y acceso a electores descontentos con la presidenta, pero dispuestos a depositar su confianza en la NM.
En segundo lugar, la NM debe buscar apoyo para la municipal 2016. Las comunas que hoy gobierna representan casi al 48% de la población, por lo que se requerirá de un gran esfuerzo para retenerlas. La NM debe tener en cuenta lo siguiente. Al menos desde 2008, cuando el resultado de la municipal es desfavorable, las legislativas y presidenciales van por el mismo camino. Por ejemplo, si en 2004 los alcaldes de la Concertación gobernaban al 57% de los chilenos, en 2005 el pacto obtuvo 65 diputados. En 2008, en cambio, la NM retrocedió al 37% en población gobernada, para luego caer en 2009 a 55 diputados. En 2012 se produjo el repunte del pacto, para terminar en 2013 con 67 diputados. Todo indica que un buen desempeño en la municipal anticipa un razonable resultado en la presidencial y legislativa. Para eso, la NM debe potenciar su lista con figuras que —como acabo de señalar— llegan a distintos públicos.
En tercer lugar, la ley de primarias genera suficientes incentivos para cooperar. Dado que esta vez —y a diferencia de 2013— no hay un favorito claro, la percepción de competencia será mayor, lo que podría contribuir a que vote más gente. Adicionalmente, este escenario de incertidumbre hará que todos los partidos tengan interés en presentar un candidato, activando sus bases electorales y promoviendo la competencia en un marco de cooperación. Según la ley, y dado que las primarias son vinculantes, el ganador de la elección será el candidato del pacto, mientras que los perdedores quedarán bloqueados: no podrán competir en la presidencial.
¿Cuáles son los beneficios de incorporar a ME-O? El primer beneficio es el aporte del candidato en términos de contenidos y bases de apoyo. Esas bases, como señalé, están concentradas en segmentos urbanos y corresponde a población adulta-joven. Servirán, entonces, para refrescar el electorado de la NM. En segundo lugar, incorporar a ME-O ayudará a que la NM coseche más alcaldías. Si pensamos que el acuerdo arranca desde las municipales 2016, es ahí donde ME-O debe demostrar que está comprometido con la nueva coalición. En tercer lugar, el ganador de la primaria presidencial llegará a noviembre.