Tag Archive: Cambio de gabinete

  1. La frustración de Burgos

    Leave a Comment
    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    En una sorpresiva e inoportuna declaración, el ministro del Interior, Jorge Burgos, decidió pelearse con “articulistas de izquierda, muy de izquierda… y de derecha también que querrán que nos vaya mal a mí y a Rodrigo Valdés”. Ante la incapacidad del gobierno para decidir si quiere seguir empujando su ambicioso programa de reformas o si en cambio se decidirá a cambiar su hoja de ruta hacia rumbos de moderación, haciéndose cargo del nuevo contexto internacional adverso, Burgos decidió descargar sus frustraciones en los mensajeros que constatan que el gobierno lleva seis meses paralizado y que la Presidenta,  desperdiciando oportunidades para relanzar su gobierno, sigue indecisa respecto a cómo sacar a su gobierno del foso de desaprobación popular en el que se encuentra.

    Desde que estalló el escándalo Caval en febrero, la Presidenta Bachelet ha estado errática. Parafraseando un concepto popular en el palacio presidencial, Bachelet no está empoderada. Los cuestionamientos sobre qué tanto ella sabía acerca de los negocios inmobiliarios de su hijo y de su nuera, y la forma en que Bachelet lidió con el escándalo, le propinaron un golpe que la ha tenido por meses contra las cuerdas. A la vez, la premura con que su administración impulsó reformas en 2014 le pasó la cuenta a la economía del país y a la credibilidad del gobierno en 2015. Habiendo dilapidado su capital político en reformas mal diseñadas e imposibles de implementar —como la reforma tributaria, que ya debe ser sometida a modificación antes de entrar en vigencia, o la reforma educacional, que probablemente también será modificada por el próximo gobierno en 2018 (cuando esté empezando a ser implementada)—, el gobierno de Bachelet ha batido el récord de rechazo de aprobación presidencial.

    La cadena nacional en que Bachelet informó los resultados del Consejo Asesor contra la Corrupción fue la primera oportunidad desperdiciada de retomar el control de la agenda. En vez de centrarse en la agenda de probidad, Bachelet desvió la atención anunciando que el proceso constituyente se iniciaría en septiembre.

    Semanas después, el retardado cambio de gabinete fue equivocadamente interpretado por muchos como el inicio de un segundo tiempo en que se impondrían la gradualidad y la moderación. Pero el cambio de gabinete fue noticia más por la imprudente forma de anunciarlo en un programa de televisión y el incumplimiento del plazo de 72 horas autoimpuesto por Bachelet que por el nuevo elenco de ministros.  El traspié del nuevo gabinete resultó en un nuevo ajuste menos de un mes después. Los motivos que muchos tuvieron para celebrar el ajuste se diluyeron en la medida que la llegada de Jorge Burgos a Interior y de Rodrigo Valdés a Hacienda no constituyó el certero golpe de timón por el que clamaban algunos de los propios partidos que forman parte de la Nueva Mayoría.

    El gobierno de Bachelet ha intentado varias veces dar señal de un cambio de giro y un nuevo comienzo.  Por lo menos tres veces, los equipos creativos del gobierno han usado el concepto del segundo tiempo para señalar que ahora las cosas comenzarán a ser diferentes.

    El más reciente de los falsos relanzamientos fue el cónclave del 3 de agosto. Los equipos comunicacionales se encargaron de alimentar expectativas sobre los resultados que produciría el cónclave. Por eso, cuando el evento finalmente se realizó, cundió la decepción. Tanto los que esperaban una renovación del compromiso de Bachelet con su programa de gobierno así como los que creían que ahora la Mandataria finalmente iba a dejar en claro que se corregía el rumbo hacia posiciones más moderadas, los asistentes al cónclave salieron tan confundidos como decepcionados. Bachelet no dio señales claras ni para los radicales ni para los moderados. Su discurso fue tan ambiguo que todos salieron con las interpretaciones que quisieron. Pero todos también confirmaron que el problema del gobierno es que mientras más claras están las opciones, más indecisa aparece la Presidenta sobre cuál será la hoja de ruta a seguir.

    En este contexto de incertidumbre, ambigüedad y mensajes contradictorios, el ministro del Interior, Jorge Burgos, decidió emprenderlas contra los articulistas. No es la primera vez que el sereno Burgos se sale de sus casillas. Su destemplada crítica al primer cacerolazo contra la delincuencia a comienzos de julio —cuando cuestionó a los manifestantes por supuestamente no haber sido igualmente enfáticos en manifestarse contra la dictadura— alimenta los rumores de que el hombre fuerte del PDC en el gabinete ya está frustrado con las indecisiones de la Presidenta. Pero en vez de ofuscarse, Burgos debiera simplemente, haciéndose cargo del hecho que la Presidenta no corta el queque, tomar las riendas del timón de este barco y señalar una dirección. Es mucho mejor canalizar la frustración en acciones concretas que salir a dispararle a los mensajeros que traen las malas nuevas de que el gobierno sigue paralizado.

    Ver columna en El Líbero

  2. ”Es difícil materializarla”

    Leave a Comment
    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    El cientista político de la UDP, Claudio Fuentes, dice que es impracticable limitar la reelección a quien se favoreció por el antiguo sistema electoral. ”Otra cosa tiene que ver con quienes hayan recibido dineros ilícitos , ahí varios podrían estar abiertos a este tipo de medidas”,  dijo.

    Pero Fuentes agrega que es difícil establecer prohibiciones en el caso de los que se beneficiaron con el anterior marco electoral. ”Es poco plausible que un argumento así se pueda materializar, aunque hay actores políticos que critican el sistema por la desigualdad que provoca, ya no hay cuestionamiento cuando uno corre, gana los votos y es electo”.

    ”Es difícil desarrollar esa tesis y materializarla para las próximas elecciones, ósea impedir que todos los que fueron elegidos gracias al binominal no vayan a una reelección, es realmente poco probable”.

    Fuentes sostiene que no hay un argumento legal que permita establecer una prohibición de esa naturaleza.

    Ver entrevista en lasegunda.cl

  3. Vidal e Insulza, la última esperanza

    Leave a Comment
    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Dado que la aprobación presidencial está en su nivel más bajo y el gobierno se encuentra en el denominado “terreno de las pérdidas”, es el momento de hacer una jugada riesgosa. El cambio de gabinete, a excepción de Burgos, ha resultado en un total y absoluto fracaso. La vocería no existe o, al menos, es timorata, insegura, lenta y torpe. En Segpres el caso de Insunza, en tanto, demostró que el poder de pequeñas camarillas y grupillos que operan de manera independiente de los partidos, puede generar serios e irreparables problemas. Ha sido conmovedora la reacción de Jaime Quintana frente a los casos de Peñailillo e Insunza.

    Valientemente ha reconocido que en la situación de la Segpres su partido no fue consultado. En el fondo, está aceptando que la Presidenta lo ha ignorado y que eso en parte explica los magros resultados del Gobierno. De igual forma, no son pocos los que han señalado que Peñailillo prácticamente se “arrancó con los tarros”, lo que amerita una investigación respecto al “nivel de vida” que llevaban los personeros de la G-90 del PPD. Al parecer, ese nivel de vida no se condecía con su nivel real de ingresos. Sin embargo, y en honor a la justicia, Quintana reconoció públicamente el tremendo aporte de Peñailillo para poner fin al sistema electoral binominal, uno de los enclaves más odiosos de la dictadura.

    En este contexto, la aprobación llega a un mínimo histórico según Cadem-Plaza Pública. En la segunda vuelta de 2013, Bachelet totalizó poco menos de 3,5 millones de votos, que representan aproximadamente un 25% de toda la población en edad de votar. Bachelet, por tanto, ya está viendo permeado su electorado más duro, lo que amerita una decisión radical. El momento económico tampoco ayuda. Sólo un 30% califica la situación del empleo como buena o muy buena, mientras que más del 60% cree lo mismo pero respecto de la situación de las empresas. O sea, la percepción de desigualdad es evidente. Por último, un 63% cree que el país va por mal camino.

    ¿Qué hacer, entonces? La Presidenta debe llamar a Francisco Vidal a la vocería y a José Miguel Insulza a la Segpres. Es la única opción. Ya no hay tiempo para ponerse creativos, pues el próximo año hay elecciones municipales y si la Nueva Mayoría tiene un mal resultado, entonces se abrirán serias posibilidades para que la Alianza se quede con la presidencial de 2017. Es acá donde la Presidenta debe refugiarse definitivamente en los partidos y jugar una opción riesgosa, pero paradójicamente segura. Es riesgosa porque implica reponer a antiguos concertacionistas en el poder, lo que pondrá en entredicho el mensaje de la renovación. Pero es segura, porque tanto Vidal como Insulza son prenda de garantía de una buena gestión. Para la Presidenta es mucho más fácil cargar con la mochila de la no renovación, que con un gobierno deficiente de principio a fin.

    Vidal le dará a la vocería lo que Díaz nunca podrá entregar: personalidad, valentía y seguridad. Insulza, por su parte, traerá otros atributos centrales para el buen gobierno: orden, disciplina y lealtad. La combinación de estos atributos dará espacio para que la Presidenta pueda reinaugurar en serio su segundo tiempo. El tridente Burgos-Vidal-Insulza debiese, al menos, contener la caída en la popularidad y empujar el carro hacia un terreno político más fértil. Este cambio también se traducirá en el ingreso definitivo de los partidos, haciéndolos co-responsables del éxito o fracaso del Gobierno. Los tres partidos más grandes de la Nueva Mayoría se sentirán debidamente representados, sin perjuicio de las diferencias entre las tendencias internas. Pero en este momento, la Presidenta no está para preocuparse de pequeñeces. Hoy más que nunca requiere del respaldo de tres hombres fuertes que saquen adelante algo que ya parece una verdadera pesadilla.

  4. Parlamentarios piden nuevas leyes para regular labores legislativas

    Leave a Comment
    Fernando García Naddaf, Director del Magíster en Política y Gobierno UDP.

    Fernando García Naddaf, Director del Magíster en Política y Gobierno UDP.

    Apoyo transversal generó la idea de regular la exclusividad de las labores parlamentarias, esto luego que se revelaran las asesorías realizadas por el ex ministro de la Segpres (PPD) Jorge Insunza, mientras era diputado. No obstante, algunos parlamentarios y académicos hacen hincapié en el hecho que no debería ser necesario legislar sobre este punto, y que existiese la autorregulación de estas prácticas.

    Una de las consecuencias que dejó el proceso de cuestionamientos y posterior renuncia del ex ministro Secretario General de la Presidencia (Segpres) Jorge Insunza, fue el debate abierto sobre la exclusividad de las labores parlamentarias que deberían ejercer los integrantes del Congreso, esto a propósito de las asesorías realizadas por Insunza en sus tiempos como diputado, a Antofagasta Minerals, propiedad del Grupo Luksic, en momentos en que también ejercía labores como presidente de la comisión de Minería de la Cámara.

    A raíz de esta situación, se ha planteado la idea de que se regule y legisle para consagrar la imposibilidad de los congresistas de ejercer labores distintas a las actividades parlamentarias, no obstante algunos miembros del Poder Legislativo y analistas ponen el foco en la autorregulación por parte de los políticos, sin que sea necesario generar nuevos cuerpos legales al respecto.

    El diputado (PPD) Tucapel Jiménez, señaló que, si bien hay muchos parlamentarios que no necesitan de una ley para comprender que la labor legislativa implica una dedicación exclusiva, ingresarán un proyecto que regule de manera clara y rigurosa esta incompatibilidad, considerando además los estándares éticos que hoy en día exige la sociedad chilena.

    “No solamente estoy de acuerdo, anunciamos el día sábado con Jorge Tarud que la bancada del PPD va a presentar un proyecto para que esto sea completamente ajustado a la ley, y que no haya ninguna otra interpretación, que esto sea de dedicación exclusiva. Hay muchos que no necesitamos ley para entender que esto era de dedicación exclusiva. Pero mañana presentamos el proyecto, así que esto tiene que ser así, los estándares que hoy día la ciudadanía nos pide, y vamos a hacer todos los esfuerzos para que el Gobierno nos patrocine, porque sin el apoyo del Gobierno ahí puede quedar durmiendo el sueño de los justos”.

    En ese mismo sentido se expresó el diputado de la UDI, Jaime Bellolio para quien resulta evidente la dedicación exclusiva que se le tiene que otorgar a este trabajo, e hizo énfasis en la incongruencia manifiesta en la que cayó el ex diputado Insunza, al realizar asesoría a una empresa minera, en circunstancias que presidía la comisión de marras en la Cámara, instancia de la cual, al menos, se debería haber inhabilitado para continuar con esas labores privadas.

    “Yo comparto plenamente que se regule en una ley el que sea de dedicación exclusiva, pero a mí me parece que era bastante obvio, también, que tenía que ser de dedicación exclusiva más allá de que no lo prohibiera la ley. Otra cosa distinta es que si una persona tiene una propiedad y recibe una renta por arrendamiento, pero en este caso ejercer labores profesionales, además de ser presidente de la comisión en la cual estaba ejerciendo labores profesionales, me parece que es bastante evidente el conflicto de interés, entonces si quería hacerlo, al menos tendría que haberse abstenido de participar de esa comisión, de votar en los proyectos que tenían que ver con minería, y no fue ninguno de esos el caso”.

    El diputado de Revolución Democrática, Giorgio Jackson también fustigó al ex ministro Insunza por sus asesorías a Antofagasta Minerals, e indicó que en las reformas que se están tramitando debe incorporarse estas incompatibilidades: “No es aceptable que alguien que está regulando a un sector, a la vez le preste asesoría. No es aceptable, y por lo mismo la dedicación exclusiva, y las incompatibilidades necesarias que establezcamos para la labor parlamentarias también deberían estar precisadas en las reformas que se están pensando, yo no me lo imagino de otra manera”

    Por su parte, el diputado (DC) Ricardo Rincón calificó como “rídiculo” el hecho de que un miembro del Parlamento haya hecho labores distintas a las de su propia área de trabajo en el Congreso, y describió su rutina como parlamentario para ejemplificar el escaso tiempo del que dispondría para realizar otras tareas.

    “Yo no sé a qué ridículo se le ocurrió hacer algo distinto. A mí me falta tiempo. Estoy durmiendo cinco horas. Tengo que estar en Santiago, Valparaíso, tengo trece comunas en mi zona. Yo no sé quién podría hacer otra cosa que dedicarse a ser parlamentario. Se lo digo sinceramente, donde haya un proyecto, obviamente lo vamos a apoyar”.

    Sergio Espejo, también diputado de la Falange apuntó al hecho de que siquiera se plantee esta discusión, considerando que el objetivo implícito de la remuneración de los parlamentarios –monto que ha sido fuertemente cuestionado, incluso desde el interior del Congreso- es que quien acceda a un escaño pueda dedicarse completamente a esta labor.

    “A mí me llama la atención que esta discusión incluso se plantee. Nosotros recibimos una dieta que tiene, precisamente como objetivo el evitar que haya que realizar actividades adicionales. Y aún más, yo diría que es de todo sentido que uno se dedique completamente a esta actividad, con la excepción de la actividad docente, eventualmente es posible hacer clases, pero yo no veo en qué momento. Yo hacía clases antes de asumir esta función, y como la mayoría de mis colegas, renuncié a mi oficina de abogados, y abandoné todas mis otras actividades porque esto requiere dedicación completa”.

    El director del Magíster en Política y Gobierno de la Universidad Diego Portales Fernando García, coincidió con Sergio Espejo en el sentido que el monto en dinero que representa la dieta parlamentaria implica la exclusividad de las labores en el Parlamento. García destaca además que esta ha sido una de las razones esgrimidas por los propios congresistas para ajustar este emolumento.

    El académico estima que el Poder Legislativo debería propender a la autorregulación y autocontrol de estas situaciones, y no generar nuevas leyes que regulen este comportamiento.

    “Lo que tiene que haber acá es un cambio de tipo autorregulatorio, un tipo de autocontrol que surja de los mismo parlamentarios. Creo que el ejemplo que está dando ahora Insunza, efectivamente pone la discusión hacia ese lado, es decir cómo se puede llevar esto al autocontrol, y lo que queda puesto sobre la mesa es que hoy pocos parlamentarios van a estar en posición de hacer este tipo de asesorías. Yo no sé si es que haría otra ley. No creo que corresponda hacer otra ley por algo que es de suyo evidente”.

    Finalmente, el profesor Fernando García sostiene que el momento en el cual un candidato al Parlamento debe dejar de ejercer otras labores que no sean las netamente legislativas, sólo al momento de ser electo en el cargo, ya que se debe considerar a quienes no cuentan con el respaldo financiero de los grandes partidos políticos.

    Ver entrevista en radiouch.cl

     

  5. Da lo mismo

    Leave a Comment
    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Las expectativas de que este gobierno logre retomar el rumbo y recuperar el control de la agenda parecen demasiado optimistas.

    La seguidilla de desprolijidades, errores no forzados y maniobras políticas frustradas que han tenido al gobierno en una posición defensiva por los últimos cuatro meses, tuvo un nuevo capítulo con la renuncia del titular de la Segpres Jorge Insunza. Pero en vez de sorprendernos ante la nueva crisis auto-infligida, debiéramos comenzar a acostumbrarnos a que la cotidianeidad por los próximos meses será la de un gobierno propenso a tropezarse múltiples veces con la misma piedra. Incapaz de retomar la agenda política —e impulsar las reformas que prometió en campaña— el gobierno seguirá a la deriva, abriendo nuevos flancos para críticas de la oposición y metiéndose autogoles con una impresionante regularidad.

    Desde que estalló el escándalo Caval en febrero, el gobierno ha intentado recuperar la agenda con múltiples intentos que han pasado desde inefectivos mea culpas de la Presidenta hasta inútiles cambios de gabinete. La dinámica de la política chilena en los últimos cuatro meses ha sido que el gobierno llega tarde y mal a responder a crisis que devienen en escándalos que han paralizado la agenda legislativa y de reformas.

    Aunque hay sectores que han visto con buenos ojos que los ímpetus fundacionales del gobierno se hayan tropezado en errores no forzados, tener un gobierno comprometido con hacer reformas pero incapaz de afrontar los problemas más comunes y cotidianos del quehacer político no puede ser motivo de alegría para nadie. Después de todo, cuando el capitán del barco toma decisiones erráticas y hace que la nave solo se mueva en círculos, toda la tripulación termina mareada y el barco no avanza en ninguna dirección. La inacción pudiera ser mejor que avanzar en la dirección equivocada, pero sería mejor quedarse quieto que gastar energías para moverse en círculos.

    En las últimas semanas, un rumor recurrente en la elite es que las cosas no dan para más y que la Presidenta Bachelet no podrá terminar su período. Algunos incluso especulan que, de renunciar antes de que se cumpla su segundo año en el poder —antes del 11 de marzo de 2016— la Presidenta Bachelet abriría la puerta para una elección presidencial por el resto del período. Una candidatura de unidad nacional, liderada por ejemplo por el ex Presidente Ricardo Lagos, permitiría retomar la estabilidad en la conducción del país e incluso avanzar para cerrar el debate sobre la conveniencia de una nueva constitución.

    Naturalmente, el solo hecho que circule ese rumor obliga a la clase política —en especial a los líderes de los partidos de la Nueva Mayoría— a entregar su irrestricto apoyo a la Presidenta Bachelet y a demandar que se respete el calendario electoral y la voluntad popular que eligió a Bachelet como Presidenta hasta marzo de 2018.  De seguir propagándose ese rumor, el propio Lagos deberá salir a desmentirlo y a dar su apoyo a Bachelet.

    Con todo, aunque el rumor refleja más bien los deseos reprimidos de muchos que añoran la moderación, gradualidad y pragmatismo de la Concertación, la verosimilitud del rumor refleja la poca credibilidad que tiene hoy el gobierno y las pocas expectativas que tiene la clase política y empresarial de que el gobierno de Bachelet pueda volver a retomar el control de la agenda política del país.

    A un mes de realizado el cambio de gabinete —con la espectacularidad del anuncio realizado en vivo por Bachelet, autoimponiéndose un límite de 72 horas para rearmar su equipo de trabajo— el gobierno no logra cerrar el capítulo del ajuste de gabinete.  Incluso después que se nombre al remplazante de Insunza, el gobierno deberá retomar el ajuste de subsecretarios e intendentes que se debía dar días después del cambio de ministros.  No hay razón para pensar que ese necesario ajuste va a estar más libre de tropiezos y complejidades de los que ha tenido el recambio de ministros. Después de todo, el comportamiento anterior de un gobierno siempre es un buen predictor del comportamiento futuro. Cuando nombró a su primer equipo de gobierno, Bachelet debió remplazar a algunos de sus primeros nominados por diversos escándalos y polémicas que resultaron de una insuficientemente meticulosa revisión de antecedentes de las personas que fueron nombradas.

    Por eso, aunque es comprensible que la plaza política especule sobre quién será el nuevo ministro de la Secretaría General de la Presidencia, parece razonable anticipar que sea quien sea el que ocupe el puesto, la tendencia del gobierno a tropezarse en las mismas piedras y a cometer errores no forzados acompañará a la administración Bachelet hasta el final del gobierno. Peor aún, como todos los gobiernos van perdiendo poder a medida que pasan los meses, las expectativas de que este gobierno logre retomar el rumbo y recuperar el control de la agenda parecen demasiado optimistas.  A estas alturas, da un poco lo mismo el nombre del remplazante de Insunza, el rumbo errático del gobierno será muy difícil de cambiar.

    Ver columna en ellibero.cl

  6. El dilema de Bachelet

    Leave a Comment
    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Los altos niveles de aprobación con que cerró su mandato, llevaron a Bachelet a pensar que sin los partidos el camino al éxito era más directo. Su empatía ciudadana sumada a una política económica exitosa en plena crisis internacional, la transformaron en una de las líderes más populares del siglo XX chileno. Su ministro de Hacienda -que guardó recursos en períodos de bonanza para gastar en momentos de crisis- hizo que el concepto de responsabilidad fiscal se constituyera en un pilar básico de la administración, que además impulsó una profunda reforma al sistema previsional, ganándose el respaldo casi irrestricto de los ciudadanos más añosos.

    ¿Qué pasó en este segundo mandato? Bachelet reprodujo la estrategia.En lugar de acercar a los partidos, insistió en un diseño basado en reglas de confianza personal que a la larga se ha transformado en un verdadero lastre. Es muy usual escuchar a los dirigentes de la Nueva Mayoría decir que “los partidos son los últimos en enterarse de las decisiones del Gobierno”. Ese diseño personalista hoy le está pasando la cuenta. La fragilidad de los vínculos hace que ante cualquier situación crítica, sean los partidos los primeros en dejar caer ministros o autoridades. Los partidos no se sienten partícipes del Gobierno, y por tanto no tienen incentivos para salir en su defensa cuando la situación va mal. En el caso de Piñera, por ejemplo, recién tomó la decisión de integrar a los partidos el 18 de julio de 2011. Eso probablemente evitó una debacle de mayor envergadura, sin perjuicio de que ya se hubiese ganado el encono del presidente de RN y del actual senador Manuel José Ossandón.  

    ¿Cuál es la debilidad de este diseño? Es probable que el personalismo ayude a cosechar apoyos al Presidente, pero es muy difícil que ese personalismo contribuya a ganar elecciones. Dado que los presidentes personalistas ponen todas sus fichas en sus atributos individuales y en un contacto directo con los ciudadanos, se hace complicado que puedan endosar esos apoyos a su sucesor. De hecho, en 2008 la Concertación perdió 56 alcaldías (pasó de 203 a 147) y casi 400 mil votos en la elección de alcaldes (para concejales perdió cerca de 200 mil). Si en 2004 gobernaba al 57,6% de la población, en 2008 retrocedió al 36,7%. Para la elección de diputados, en 2005, la Concertación obtuvo 65 escaños, mientras que en 2009 sólo totalizó 54. A eso se suma la estrepitosa caída de su abanderado presidencial, quien no llegó al 30%. Por tanto, los liderazgos personalistas juegan sólo para ellos, lo que comprensiblemente irrita a los partidos, que generalmente terminan por pagar costos y no por cosechar los beneficios.

    ¿Qué debe hacer la Presidenta? La primera decisión pasa por distribuir parte del poder a sus partidos, evitando la apelación a pequeños grupos o camarillas que han terminado por vapulear al Gobierno. Estas camarillas sobreviven y se protegen de los políticos más tradicionales, alcanzando tal nivel de autonomía que llegado el minuto se sienten con “derecho a todo”. Lo segundo es incorporar de manera definitiva políticos con experiencia. El cambio de gabinete fue claramente en la dirección opuesta, pues dio paso a verdaderos novatos que han sido nulo aporte en este denominado segundo tiempo. En tercer lugar, se deben redoblar los esfuerzos para salir a flote con la agenda legislativa y todo el plan de reformas.

    La Presidenta debiese optar por un diseño comunicacional más cercano a la pedagogía que a la refundación. Ya sabemos todos los problemas que ha generado la tesis de volver a construir Chile desde sus cimientos. Acá la izquierda tiene una deuda pendiente con el país, pues defendió la incorrecta idea de que los chilenos querían cambiarlo todo. En cuarto lugar, la Presidenta necesita transmitir la idea de equipo y no insistir en un diseño individual. Es cierto que los partidos ocupan el último lugar en el ranking de confianza, pero tienen el monopolio de la representación. En quinto lugar -y probablemente lo más importante- hay que traer a Bachelet a su hábitat natural: la gente. La Presidenta debe entender que el discurso refundacional montado sobre la idea de crisis sistémica, la condujo precisamente a eso. Es decir, fue una profecía autocumplida. De tanto hablar de crisis, parece que todo el programa y el diseño de gobierno fueron en esa dirección. Es la hora de la honestidad, transparencia, moderación y sentido común.

    Ver columna en latercera.cl

  7. Patricio Navia: “El Gobierno no ha logrado salir del hoyo”

    Leave a Comment
    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    El cientista hizo un repaso del contexto político que vive nuestro país, así como también de los resultados que arrojó la última encuesta Adimark.

    El cientista político Patricio Navia analizó los resultados de la encuesta Adimark, así como la situación política en nuestro país tras el cambio de Gabinete y los coletazos por la supuesta precampaña que llevó a cabo el entorno de Michelle Bachelet antes de su última elección presidencial.

    “El Gobierno sigue a la defensiva y no ha logrado salir del hoyo pese al discurso del 21 de mayo, y pese al cambio de gabinete”, señaló en Canal 24 Horas el académico de la Universidad Diego Portales.

     

    Para Navia, la próxima Copa América será un evento que “probablemente le dará algo de respiro al Gobierno, pero sus problemas son más bien estructurales”.

    En cuanto a su idea de incluir en un nuevo cambio de gabinete a figuras presidenciables como Marco Enríquez-Ominami y Andrés Velasco, el cientista aclaró que “no creo que vaya a ocurrir, pero sería la forma para que el Gobierno salga del hoyo, ya que los presidenciables trabajan con mucho ahínco”.

    Ver entrevista en 24horas.cl

  8. El gobierno de la crisis permanente

    Leave a Comment
    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Para los optimistas, la petición de renuncia al director del SII, Michel Jorratt, evidencia la consolidación del cambio de timón que dio la Presidenta Bachelet con el cambio de gabinete del 11 de mayo. Para los pesimistas, la forma en que Jorratt finalmente dejó su cargo sólo confirma la desprolijidad en la conducción política que ha caracterizado a la segunda administración de la Presidenta Michelle Bachelet. Lamentablemente, si los problemas se originan en la forma en que la Presidenta toma sus decisiones y soluciona las inevitables tensiones que aparecen al interior del gabinete, entonces, por más que se hayan sumado al gabinete personas con reconocida capacidad de gestión y manejo político, los errores no forzados de La Moneda harán que el gobierno siga tropezando con las mismas piedras.

    Aunque el primer gabinete de Bachelet ya estaba agotado a fines de 2014, con la infantil excusa de que ella no hacía cambios de gabinete porque le molestaba que la pautearan desde los medios, Bachelet insistió con mantener a ministros que no habían dado el ancho. La inmovilidad que produjo en su gobierno el escándalo Caval y la incapacidad que tuvo su equipo para anticipar que el escándalo Penta que se extendería también a SQM, terminaron por llevar al gobierno desde la euforia por haber aprobado la reforma electoral y la reforma que eventualmente terminará con el copago, el lucro y la selección en la educación secundaria; a una sensación de depresión por la caída de Bachelet en las encuestas y por el daño que los negocios especulativos inmobiliarios de Caval provocaron a la credibilidad del gobierno y de la Nueva Mayoría.

    Finalmente, la Presidenta terminó cediendo y aceptó remover de su cargo al ministro del Interior Rodrigo Peñailillo, su brazo derecho y el ministro que —además de ser el responsable de la mala reacción del gobierno ante los escándalos Caval y SQM— estaba más directamente involucrado en este escándalo que desnudó el financiamiento irregular de la política en periodos de pre-campaña. Pero la forma en que Bachelet anunció el cambio de gabinete —en entrevista en televisión y autoimponiéndose un plazo de 72 horas que no cumplió— generó expectativas infundadas sobre la magnitud del ajuste (Bachelet, después de todo, anunció que le había pedido la renuncia a todos los ministros).

    Aunque el cambio de gabinete fue opacado por la desprolija manera en que Bachelet finalmente dio el golpe de timón, ya que la plaza vio con tan buenos ojos la salida de los ministros de Hacienda e Interior, en los primeros días reinó la algarabía en la elite que creía que la Nueva Mayoría sería remplazada por el retorno del orden restaurador de la Concertación. Pero con los días, han surgido evidencias de que el cambio de gabinete no ha sepultado las confusiones sobre cuál es la hoja de ruta que motiva al gobierno. Las discrepancias que comenzaron a surgir entre los nuevos ministros, especialmente respecto a la continuidad de Jorratt en el SII, apuntaron a que la llegada de los nuevos rostros no había solucionado el problema estructural del gobierno, la forma en que la Presidenta Bachelet toma y comunica sus decisiones. Mientras unos ministros parecían anticipar la salida de Jorratt, otros se apuraban en confirmar al director del SII. Finalmente, ocho días después del cambio de gabinete, el gobierno le pidió la salida a Jorratt.

    Los optimistas pueden apuntar a que la desprolijidad en la forma en que se separó a Jorratt de su cargo es un último estertor del viejo orden que fue remplazado el 11 de mayo. Pero hay buenas razones para creer que la desprolijidad es condición inherente en la forma de gobernar de Bachelet. La revelación hecha por La Tercera sobre la asesoría a la empresa Caval que en 2012 realizó a Ana Lya Uriarte, la jefa de gabinete de Bachelet, y que el gobierno había considerado innecesario transparentar, alimentan sospechas de que el gobierno está ocultando información sobre la relación entre Caval, el trabajo de precampaña de Bachelet y los equipos que ahora trabajan con la Presidenta. En la misma línea, la demora en nombrar a un nuevo contralor de la República, el inevitable ajuste en subsecretarios e intendentes que normalmente se da después de un cambio de gabinete, y la especificación sobre cuáles serán las nuevas prioridades legislativas del gobierno apuntan a que la desprolijidad sobrevivió al cambio de gabinete.

    En las semanas que vienen, a medida que el nuevo equipo vaya tomando el control del manejo político cotidiano, veremos hasta qué grado el cambio de gabinete logrará también mejorar la coordinación en el gobierno. Si la dupla Burgos-Valdés se empodera y toma el control de las decisiones, se disiparán las dudas. Pero si se mantiene el estilo secretista de la Presidenta y continúa su renuencia a dirimir rápidamente los conflictos que surgen al interior del gabinete, se mantendrá la percepción de que el gobierno vive en una crisis permanente.

    Ver columna en El Líbero

  9. Los costos del giro al centro de Bachelet

    Leave a Comment
    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    De poco servirá que Bachelet insista en sus promesas, la realidad es que el primer gobierno de la Nueva Mayoría parece encaminado a convertirse —para bien y para mal— en el quinto gobierno de la Concertación.

    Mientras más lo niegue el gobierno, más evidente es que el cambio de gabinete realizado por la Presidenta Bachelet apunta a retomar el estilo moderado y gradualista que habían privilegiado todos los gobiernos desde el retorno de la democracia. Pero precisamente porque Bachelet llegó por segunda vez al poder enarbolando las banderas de las reformas, no las reformitas, y prometió cambios refundacionales, el giro del gobierno alimentará el descontento entre las tropas de izquierda que creían haber logrado remplazar la gradualidad pragmática de la Concertación con la retroexcavadora fundacional. Lo que Bachelet ganará en aplausos en el mundo empresarial, en la derecha y entre las voces moderadas; se convertirá rápidamente en pifias entre aquellos que creyeron que Bachelet venía a coronar el nacimiento de un nuevo ciclo.

    Aunque el cambio de gabinete anunciado en una entrevista en televisión con Don Francisco inevitablemente se convertirá en una recordada anécdota, el cambio de timón que parece haber dado Bachelet al pasar a retiro a los dos principales símbolos de la Nueva Mayoría —el titular de Interior Rodrigo Peñailillo, su brazo derecho político por varios años, y el ministro de Hacienda, principal artífice de la polémica reforma tributaria—, bien pudiera también pasar a la historia como el giro más radical en prioridades y estilos realizados por un gobierno desde el retorno de la democracia. La señal a favor de la gradualidad, el diálogo y las viejas costumbres de privilegiar el crecimiento como condición necesaria y anterior a la reducción de la desigualdad fue ampliamente celebrada por la plaza de poderes fácticos.

    Es verdad que persisten dudas sobre el verdadero compromiso de Bachelet con las prioridades concertacionistas. Después de todo, fue la propia Bachelet la que enterró a la Concertación en 2013.  Parece razonable creer que, de recuperar saludables niveles de aprobación, la Presidenta vuelva a adquirir las ínfulas refundadoras que dominaron en su administración durante 2014. Pero como ya tiene la tarjeta amarilla del frenazo económico, de la desaprobación popular y del escándalo Caval, la Presidenta probablemente se irá con más cuidado y no dará rienda suelta a sus ímpetus de transformaciones demasiado profundas.

    Si bien está pendiente que la Mandataria se pronuncie sobre cómo quiere realizar el proceso constituyente, el nombrar como titular de Interior a un político que ha sido abierto crítico de una Asamblea Constituyente (AC) hace prever que la nueva constitución será más bien una reformita que una gran reforma.

    Este giro hacia el centro es visto desde la izquierda más radical como una capitulación ante la derecha y el viejo orden concertacionista. Después de dudar del compromiso de Bachelet con las reformas profundas que entonces pedían, los líderes estudiantiles que pusieron al gobierno de Piñera contra la pared en 2011 terminaron llegando de la mano de Bachelet al poder en 2013. O al menos, eso creían ellos. Y eso dio a entender el gobierno en su primer año. Ahora, esos mismos líderes deben estar decepcionados de ver en la conducción política a un representante de la vieja guardia. Así como los líderes estudiantiles de 2006 acusaron a Bachelet de haber traicionado sus promesas, los líderes de 2011 deberán aceptar que los ímpetus refundacionales difícilmente se materializarán en lo que resta de este gobierno.

    Si las encuestas acompañan a Bachelet y su aprobación se recupera, el flanco más izquierdista de la Nueva Mayoría deberá tragarse su descontento. Pero si en cambio el gobierno sigue tropezando con escándalos y la Presidenta es ambigua respecto a qué dirección quiere tomar —alimentando con declaraciones amigables las expectativas refundacionales de los más radicales—, La Moneda comenzará a recibir fuego despechado desde la izquierda.

    En buena medida, la decepción de la izquierda es responsabilidad de la propia Bachelet, que alimentó expectativas de promesas que ella no estaba dispuesta a cumplir. Su ambigüedad sobre la forma en que promovería una nueva constitución llevó a muchos partidarios de la AC a creer que Bachelet compartía ese objetivo. Pero ahora que ha entregado las riendas del país a dos representantes del ala moderada, la izquierda siente la tentación de llamarla cobarde o traidora. De poco servirá que Bachelet insista en sus promesas a favor de una nueva constitución o educación universitaria gratuita para todos, la realidad de los hechos es que el primer gobierno de la Nueva Mayoría parece encaminado a convertirse —para bien y para mal— en el quinto gobierno de la Concertación.

    Mientras el mercado celebra ese giro, la izquierda lo resiente. Pero será el país, a través de las próximas encuestas, el miembro dirimente del jurado. Si la gente aprueba este giro, Bachelet podrá resistir a las críticas de la izquierda. La aprobación de la opinión pública será un premio de consuelo más que atractivo para poder soportar el castigo del sector que siente más cercano.

     

  10. Quiénes ganan y pierden con el nuevo diseño del gabinete

    Leave a Comment
    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Tres días han pasado desde que se conoció la nueva conformación del gabinete.  Conocidos los ajustes, cuatro analistas políticos y académicos, Max Colodro, Gonzalo Müller, Mauricio Morales y Eugenio Guzmán, desmenuzan los nuevos equilibrios  y el cuadro que hoy forman los 23 ministros. Dicen que más allá de los triunfos personales evidentes -como el desembarco de Jorge Burgos en Interior o de Rodrigo Valdés en Hacienda- las designaciones dejaron heridos y victoriosos dentro de las colectividades y en los círculos de asesores de La Moneda.

    Hay plena coincidencia en que el nombramiento de Burgos dejó a la DC, particularmente al ex presidente Ignacio Walker y a la corriente interna de los príncipes, como los ganadores indiscutidos del ajuste ministerial. La señal política que implica instalar a un “moderado” como jefe de gabinete, dicen, es que triunfan definitivamente los matices por sobre la retroexcavadora.

    Además del triunfo de la lógica del diálogo por sobre la imposición de las mayorías que implicaba la retroexcavadora, el PPD es sindicado por los analistas como uno de los partidos más perjudicados por la salida de un militante emblemático como Rodrigo Peñailillo. Mencionan al timonel Jaime Quintana como uno de los más visibles perdedores.

    En la misma línea, con la baja de cinco a tres ministros, el Partido Socialista también queda en el bando de los derrotados. Tanto el actual timonel, Osvaldo Andrade, como la futura presidenta, Isabel Allende, son mencionados como perdedores. Explican que Andrade no logró instalar al subsecretario Mahmud Aleuy como ministro, y que Allende no tuvo la fuerza suficiente para evitar la baja en la representación.

    No hay claridad sobre en qué pie quedó el Partido Comunista. Porque si bien su representación ministerial subió con la designación de Marcos Barraza en Desarrollo Social, los expertos dicen que hay dos costos que el partido tendrá que asumir. Primero, que se reabra el flanco de conflicto que supone la administración comunista en la Universidad Arcis, y segundo, que tendrán que aceptar que la designación de Barraza es una compensación por sello moderado que tiene el nuevo gabinete.

    Pero también explican que la ministra Ximena Rincón queda en una posición contradictoria, porque gana y  a la vez pierde. Pierde porque abandona el círculo de influencia que significa pertenecer al comité político, pero triunfa porque a diferencia de Elizalde y Peñailillo, logra ser reubicada en Trabajo y quedar a cargo de una reforma emblemática.


    Sube Aleuy y Partido Comunista abre nuevo flanco

    El subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, es uno de quienes sacan cuentas alegres, dice Guzmán. Explica que el trabajo que ha realizado Aleuy durante los gobiernos de la Concertación en materia de análisis electoral, no solo lo permiten identificarse con la historia del conglomerado, sino que es un activo para la labor que deberá realizar con el ministro Jorge Burgos.

    A nivel de partidos, dice que la colectividad ganadora fue la Democracia Cristiana. Según Guzmán, la maniobra de instalar a Burgos como jefe de gabinete es una señal potente, tal como fue la designación de Edmundo Pérez Yoma en la primera administración de Bachelet. Pero advierte que hay que esperar para ver cómo Burgos llevará adelante la agenda de reformas sin generar conflictos al interior de su propio partido.

    En el ala de los perdedores ubica a la senadora y futura presidenta de los socialistas, Isabel Allende. La razón detrás de esto, dice, es que ella asumió un discurso de apoyo irrestricto a Bachelet y que a pesar de permitirle ganar en las internas, no le permitió siquiera mantener la presencia que tenía el PS en el gabinete.

    Entre los derrotados está el ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza y el PC. “El nombramiento es muy raro”, dice. Esto, porque el vínculo de Barraza con la Universidad Arcis abre un nuevo foco de conflicto para el partido. Pero advierte que la pérdida no es completa, porque a pesar de los problemas que generará la designación de Barraza, es un hecho que los comunistas aumentaron su representación en un 100%.


    El doble triunfo de Eyzaguirre en Educación y Hacienda

    Para Colodro, el ganador indiscutido fue el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre. Esto, porque logra mantenerse a cargo de las emblemáticas de las reformas de la Nueva Mayoría y porque “puso a un hombre de su extrema confianza como ministro de Hacienda”, en referencia al también PPD, Rodrigo Valdés.

    Los otros ganadores son Ana Lya Uriarte, según Colodro, por ser una de las artífices del nuevo diseño. Enrique Correa lo suma “porque quedó la sensación de que su relación profesional con Díaz e Insunza supone un vínculo de influencia”.

    Gana el ex presidente de la DC, Ignacio Walker, porque su lógica de los matices triunfa sin apelación.

    Explica Colodro que “el número uno de los perdedores es Quintana y la retroexcavadora”. Esto porque triunfan los matices por sobre la mayoría sin diálogo y porque cae a un emblemático para la gestión de Quintana como fue el ex ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo.

    Quien también pierde es el PC. Esto, porque “el contenido de las reformas se modera” y se reinstala la lógica de la Concertación, a la que ellos siempre fueron contrarios.

    En la misma línea, dice que pierde la bancada juvenil, representada por los diputados Vallejo, Cariola, Jackson y Boric. “Es de las grandes derrotadas”, dice, ya que ellos son rostro del impulso a las reformas sin matices.


    Undurraga gana pese a vínculo con Penta

    El director del Observatorio Electoral de la UDP, Mauricio Morales, es el único de los expertos en mencionar al titular de Obras Públicas como uno de los ganadores. “Undurraga estuvo a punto de caer, pero la DC salió a blindarlo muy tempranamente. Los ‘príncipes’ se la jugaron por Undurraga, que al final se mantuvo en el gabinete”, dice.

    Pero también es el único que incluye al líder del PRO y ex candidato presidencial, Marco Enríquez-Ominami, como uno de los triunfadores. Esto según Morales, se explica porque que “la Presidenta no puso a ningún presidenciable en el gabinete, por lo que repite la situación de 2009 donde la Concertación terminó apoyando a Frei”.

    El tercer ganador es el ex ministro y director de Imaginacción, Enrique Correa, quien “logra imponer a dos de sus preferidos en el gabinete”, dice el analista.

    Por el lado de los perjudicados menciona a dos personas: la ministra Ximena Rincón y el presidente del PS, Osvaldo Andrade. “Andrade sale para atrás, pues no logra poner a Aleuy como ministro del Interior”.

    Explica que la situación de Rincón es diferente, porque aunque su salida del comité político es una derrota evidente, al quedar al mando de la reforma laboral tiene la posibilidad de transformar en el futuro, la pérdida en un triunfo. En caso de lograr sacar adelante la reforma, dice que podría transformase incluso en una carta presidencial para la DC.


    Walker logra imponer la tesis de los matices en La Moneda

    “El gran ganador es Ignacio Walker, porque finalmente es su tesis de los errores del Gobierno la que se impone. Luego de que él fue el gran perdedor del primer gabinete, hoy tiene a Jorge Burgos. Hay un premio a la constancia, a apostar a la disidencia y al matiz”. Así describe Gonzalo Müller lo que a su juicio es el indiscutido triunfo del ex presidente de la DC.

    En el grupo de los ganadores también ubica a Ana Lya Uriarte, jefa de gabinete del Presidenta Michelle Bachelet. Esto, no solo por el rol que tuvo en la conformación del nuevo equipo de ministros, sino porque apuesta a que Uriarte “sí va a tener sintonía con Jorge Burgos en el eje de poder. Porque el equipo político concentra todo su poder en Jorge Burgos y por otro lado en ella”, dice Müller.

    Para el analista, más que perdedores con nombre y apellido, los grandes perjudicados son dos partidos políticos. Por un lado el PPD y por otro el PS.

    Explica Müller que en el caso del PPD, la colectividad salió del eje del poder y que la designación de Insunza no es suficiente para contrarrestar la pérdida de Peñailillo. Agrega que “el ministro PPD que llega a Hacienda es un ministro no partidista, no pertenece a lotes ni tiene vida partidaria. Él no le va a reportar a Quintana, a Girardi o a nadie”.

    Por el lado de los socialistas, explica que el PS “es un partido que no puede exigir mucho, porque ha apostado a la lealtad y a la incondicionalidad”.

  11. Claudio Fuentes por rol de Insunza en empresa de lobby: “En este contexto hubiera pensado dos veces ese nombramiento”

    Leave a Comment
    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Para el miembro de la entidad, que en sus propuestas incluyó mayor regulación al lobby –especialmente tomando en cuenta la puerta giratoria entre profesionales que pasan de la gestión de intereses privados al mundo público–, la designación del ex diputado en la Segpres, que entre sus funciones tendrá justamente la de impulsar la Agenda para la Transparencia y la Probidad en Negocios y Política, no fue la más deseable, dado el actual clima generado por la relación impropia entre el dinero y la política.

    La llegada del ex diputado Jorge Insunza (PPD) a la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), ha generado alerta entre algunos sectores debido a que  encarna la criticada puerta giratoria entre el mundo privado, vinculado al lobby, y el sector público.

    De hecho, tras asumir como titular de la Segpres –que tiene a su cargo hacer de enlace entre La Moneda y el Congreso durante la tramitación de las leyes–, Insunza tuvo que referirse al eventual conflicto que enfrentará en sus nuevas funciones a causa de su trabajo en una de las empresas más relevantes de la industria del lobby: Imaginaccion, del ex ministro Enrique Correa.

    Las explicaciones del secretario de Estado fueron para aclarar que su trabajo en Imaginacción -donde fue enrolado en 2011 como gerente de Comunicación Estratégica, papel que mantuvo hasta mediados de 2013, cuando inició su candidatura al Parlamento– no fue hacer lobby a favor de SQM, que era parte de la cartera de clientes de la consultora, sino que desarrollaba asesorías de comunicación, una de las áreas que tiene la compañía.

    “No digo que a partir de eso no buscáramos obviamente construir una influencia, pero eso es también un ejercicio de legítima influencia que se basaba en el resguardo de identidades corporativas”, dijo el martes a CNN Chile.

    Entre las tareas que deberá asumir Insunza está impulsar la agenda para la Transparencia y la Probidad en Negocios y Política presentada por Michelle Bachelet el lunes y derivada del trabajo de la Comisión Engel, que entre los puntos que analizó incluyó justamente el lobby.

    “Creo que en un ambiente político tan sensible a los temas del vínculo de dinero y política generar este tipo de situaciones, sin que se aclare muy bien el rol que cumplió en distintos momentos, generará problemas más que favorecerlo. Por eso requiere clarificar muy bien cuál fue su rol, de modo de no empañar cualquier duda de lo que hizo respecto a sus funciones cuando estuvo en el sector privado”.

    Según explica el director de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, que fue miembro de dicha Comisión, “propusimos dos cosas: una, que se regulara de modo estricto el hecho de que lobbistas o gente que ha participado en temas vinculados al lobby ejerza cargos públicos con inhabilidad de un año –en el caso de Insunza si esto se regulara así, no cabría esa inhabilidad porque lleva de diputado más tiempo–; la segunda dimensión tiene que ver con la evaluación y revisión de la ley”.

    “Un problema que existe hoy es que la definición de lo que es unlobbista es muy amplia, y se define como un gestor de intereses, por lo que un abogado podría caber en ella”, agrega Fuentes.

    En su opinión, “se requiere una definición más acotada y específica de quién es el lobbista. Hoy solo por el registro llegas a la conclusión de quién gestiona intereses. Al definir si un ministro u otros son lobbistas, es una definición muy laxa”.

    Por eso –y añade que su visión es personal y no desde su papel en la Comisión Engel– cuando Insunza “dice que no estaba a cargo de hacer lobby sino de comunicación estratégica, lo que plantea es que hay una ambigüedad respecto de qué es el lobby en Chile. Y eso es un gran problema”.

    Jorge Insunza, se ha mantenido en una puerta giratoria entre cargos públicos y privados dedicados al lobby, ¿cuál es la señal que se transmite con que alguien en esa condición sea el encargado de impulsar la agenda para la transparencia y la probidad derivada del trabajo de la Comisión Engel?
    -Creo que en un ambiente político tan sensible a los temas del vínculo entre dinero y política generar este tipo de situaciones, sin que se aclare muy bien el rol que cumplió en distintos momentos, generará problemas más que favorecer esa agenda. Por eso requiere clarificar muy bien cuál fue su rol, de modo de no empañar cualquier duda de lo que hizo respecto a sus funciones cuando estuvo en el sector privado.

    Por ejemplo, si comparas la situación de Insunza con Marcelo Díaz, en este último caso, él ha sido cercano a Correa, trabajó con este en la Segegob en los 90. ¿Es eso un vínculo poderoso para pensar algo si ni siquiera era creada Imaginaccion? Creo que esa vinculación es demasiado débil para decir que es un hombre de Correa. Hay que ser muy cuidadoso. Me preocupa eso de englobar todo en un paquete cuando efectivamente hay uno que sí trabajó, en este caso, Insunza.

    -¿Lo sorprendió su designación en ese cargo por encarnar el tema del lobby
    -En el contexto político y social que vivimos, particularmente por la agenda de probidad que estamos viviendo y sensibilidad social, hubiera pensado dos veces ese nombramiento.

    Por otra parte, las asesorías prestadas por Insunza a clientes mientras estaba en Imaginaccion no son públicas –salvo las mencionadas en algunas entrevistas–, ya que la cartera de clientes de la consultora es secreta. En la práctica, ¿considera que esto deja flancos abiertos a la hora en que el ministro impulse la agenda legislativa de reformas?
    -En la legislación actual no se puede saber. En este caso hay contratos de confidencialidad y está bien que funcione así. El problema es que la actividad está mal regulada. Efectivamente se pueden plantear dudas respecto a su gestión en el Gobierno, pero no hay resolución jurídica de lo que significa hacer lobby, porque la ley es muy ambigua en ese sentido. Con una normativa distinta, que obligara a las empresas de lobby a generar un registro, establecer cartera de clientes, etcétera, sería distinto. La única posibilidad es generar inhabilidades para que quien hizo lobby ejerza cargos públicos. Lo razonable es uno o dos años.

    -¿Por qué provoca conflicto que alguien que ha trabajado como lobbista luego ocupe un influyente cargo público?
    -Podría hipotéticamente mantener algún tipo de vinculación con las empresas en que se hizo ese tipo de trabajo. La actividad del lobby en otros contextos y países es súper legítima, no debiese ser recriminada socialmente. Creo que es muy bueno que se explicite, el problema es que en Chile eso no está sucediendo.

    El espíritu del consejo asesor es generar inhabilidades porque se genera un potencial conflicto de interés por alguien que trabajó en ese ámbito específico, generando recomendaciones para una empresa o haciendo gestiones a nivel privado, que después llega a un cargo público. Es necesario regular con mayor claridad la definición del lobby.

    -Por otra parte, en la declaración de intereses así como de patrimonio de Insunza en la Cámara Baja no incluyó su trabajo en Imaginaccion, ni los clientes que tuvo ni tampoco sociedades a las que estuvo ligado, por ejemplo, Sistema Consultores Limitada, que hoy lleva su esposa. Entiendo que esto no es ilegal, ¿pero cuál es el parámetro mínimo que se espera de quien impulsará la agenda para la transparencia?
    -Es necesario que aparezca, así como qué funciones específicas cumplió dentro de la empresa. Lo que pasa es que uno de los problemas que vimos en la Comisión es que la declaración no incluía, por ejemplo, a su entorno familiar inmediato. No debería ser solo del sujeto. En este nuevo cargo el ministro deberá hacer una declaración más extendida por las nuevas exigencias administrativas que el Gobierno impulsó.

  12. Alfredo Joignant trata de ”banal” a Max Colodro

    Leave a Comment

     

    Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica  Universidad Diego Portales

    Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica Universidad Diego Portales

    Anoche, en el programa ‘El Informante’ de TVN, conducido por el periodista Juan Manuel Astorga, se debatió sobre las repercusiones políticas y sociales tras el cambio de gabinete llevado a cabo por la Presidenta Michelle Bachelet. El panel estaba integrado por los abogados Axel Kaiser y Juan Carlos Eichholz, la ex ministra Laura Albornoz y el doctor en Ciencia Política, Alfredo Joignant.

    Este último aprovechó la ocasión para criticar a su par Max Colodro, quien había realizado un análisis en La Segunda respecto al alejamiento constante que ha tenido la Presidenta con sus colaboradores más cercanos, a lo largo de su carrera política. “Ella es muy fría y siempre opera en función de sus intereses, más allá de los de un grupo humano. Y cuando esos intereses se ven afectados por otras personas, simplemente corta con ellos”, dijo el analista.

    Joignant comenzó advirtiendo que existe una cierta “fanfarronería analítica”, dejando en claro que Max Colodro es un filósofo y no un sicoanalista. “Max comienza a interpretar la soledad de la Presidenta en términos de egoísmo, que piensa sólo en sus intereses, una cosa que francamente termina siendo muy desagradable. En circunstancias que aquí se están jugando cosas demasiado de fondo como para dejar pasar análisis de esa naturaleza, un poquito gratuita e impunemente”, señala el cientista político de la UDP.

    A renglón seguido, el conductor del espacio pregunta: “¿Es posible que llamemos a Max Colodro?”. Cuando el diálogo fluía entre los invitados, Astorga confirma que se han logrado comunicar con el interpelado cientista político. Este, agradece la oportunidad y aclara que nunca ha escrito una columna de opinión sobre la soledad de Bachelet, “yo le contesté a una periodista que estaba haciendo un reportaje sobre la razón por la cual la Presidenta ha tenido problemas con gente de su entorno y con gente que ha terminado por alejar, como es el caso de Rodrigo Peñailillo”.

    Entonces, Joignant insiste: “El tema no es la soledad en sí mismo. Son los epítetos que Max de manera muy imprudente señala en esa conversación. Decir que la Presidenta es egoísta, piensa en sus intereses, ¿qué es eso? Eso termina siendo ofensivo”.

    “Yo no he dicho que la Presidenta es egoísta”, exclama Colodro.

    “Lo estoy leyendo, lo dijo tal cual”, responde Joignant, quien es apoyado en ese minuto por la ex ministra Albornoz: “¿Quién tiene La Segunda?”.

    “La reflexión que hace Max es una reflexión de superficie, por no decir superficial, en circunstancia de lo que está presente son reformas de fondo que no se han detenido (…) no se trata de si la Presidenta sólo piensa en ella, eso es banal”, concluyó el invitado.

    Ver entrevista en TVN.cl

  13. Mauricio Morales: ”Es mala estrategia abordar proceso constituyente con un tercio de apoyo”

    Leave a Comment
    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Las encuestas siguen trayendo malas noticias para La Moneda. Según la encuesta Adimark correspondiente a abril, la presidenta Michelle Bachelet llegó a un histórico 64% de desaprobación.
    En tanto, el apoyo a su gestión se mantuvo en el 31 %, mientras que el rechazo al gobierno en su totalidad se encumbró al 70%.
    Mauricio Morales, analista político y director del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales.
    El experto resaltó que el gobierno no repunta pese a los anuncios en materia de probidad, y rescató que el estudio no alcanzó a abarcar el impacto por los estudios realizados por el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, quien también fue mal evaluado.
    Además, “la presidenta parece estar perdiendo lo que se llama la solidaridad de género, es decir, que las mujeres la aprobaran más que los hombres. Hoy estamos observando que tanto hombres como mujeres la están evaluando en idéntica magnitud”.
    Al tratar de explicar la crisis, el experto fue crítico de la labor de sus cercanos. “El problema estuvo en este discurso refundacional. En lugar de bajar a la presidenta, donde ella mejor lo hace, con el ciudadano de a pie, estos intelectuales a lo que se dedicaron fue a subir a la presidenta a una nube y a hablarle desde un púlpito a los chilenos“, señaló.
    Sobre cómo podrían afectar estos resultados a la implementación del proceso constituyente anunciado por la jefa de Estado, Morales declaró que “la agenda está demasiado colapsada con escándalos políticos, y esos escándalos políticos están tanto en los medios de comunicación como en los tribunales de justicia o al menos en la fiscalía (…) Colar algún tema que tenga que ver con reforma estructural hoy día va a hacer interpretado como una maniobra para torcer la agenda pública“.
    “Es imposible que un gobierno con un 30% de aprobación sea exitoso en plantear reformas estructurales como las que está señalando este gobierno. Es muy mala estrategia abordar un proceso constituyente con sólo un tercio de aprobación de parte de la ciudadanía“, agregó.

    Escucha la entrevista en Biobio.cl

     

  14. Bachelet aplica cirugía mayor en el Gobierno

    Leave a Comment
    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, concretó ayer su anunciado cambio de Gabinete y removió a su jefe de ministros, así como al titular de Hacienda, en un intento de aplacar la crisis de confianza y dar una señal de moderación en la nueva etapa de su gobierno.

    Catorce meses después de haber asumido su segundo mandato y con un nivel de popularidad históricamente bajo (29%), Bachelet cambió a nueve de sus 23 ministros, cinco de ellos dejaron definitivamente el Ejecutivo.

    “Hoy es tiempo de dar un nuevo impulso a la tarea de Gobierno, y en esta nueva fase tan exigente como inspiradora, se requiere poner renovadas energías y rostros nuevos”, señaló la jefa de Estado, al revelar la composición de su nuevo equipo de trabajo.

    SEMANA PASADA
    En un golpe de timón, la mandataria había anunciado el miércoles que le solicitó la dimisión a todos sus ministros en un intento por sortear la crisis abierta tras una serie de escándalos de corrupción política, uno de los cuales tiene a su propio hijo como protagonista.

    Las modificaciones fueron drásticas, al dejar fuera a tres de los titulares de cartera más importantes (a su jefe de Gabinete y a los ministros de Hacienda y de Gobierno) y quienes formaban parte de su círculo más estrecho.

    “Es un cambio de hoja de ruta (…) no es un cambio cosmético, es uno político y como todo cambio político va A implicar una reevaluación en el proceso reformista”, dijo Mauricio Morales, de la Universidad Diego Portales.

    Esencial
    Movimientos

    El cambio principal en Chile correspondió al Ministerio del Interior, donde el hasta ahora ministro de Defensa, el democristiano Jorge Burgos, reemplazó a Rodrigo Peñailillo, del socialdemócrata Partido Por la Democracia (PPD).
    Bachelet también sustituyó al ministro de Hacienda, Alberto Arenas, cuyo puesto será ocupado por Rodrigo Valdés, hasta el lunes presidente del Banco del Estado.
    María Fernanda Villegas, ministra de Desarrollo Social, fue reemplazada por el hasta ayer subsecretario de esa misma cartera, Marcos Barraza.

  15. Un giro al centro que puede salvar su presidencia

    Leave a Comment
    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    El cambio de gabinete finalmente realizado por la Presidenta Bachelet fue más celebrado por la derecha, el centro y el empresariado que por la izquierda, los partidarios de la retroexcavadora y los refundacionales. Aunque este ajuste constituye una derrota para Bachelet -que debió dejar ir a sus dos ministros más cercanos y nombrar en esos puestos claves a dos hombres identificados más con la Concertación que con la Nueva Mayoría (NM)- este repliegue de los ímpetus refundacionales que se anuncia con estos nombramientos pudiera terminar siendo un golpe de timón salvador para este gobierno que hasta ayer aparecía encaminado hacia el barranco.

    Al iniciar su gobierno, la Presidenta Bachelet insistió en los objetivos refundacionales de su coalición. Al insistir en que el suyo era el primer gobierno de la NM y no el quinto de la Concertación, su administración buscaba separar aguas con la lógica gradualista y pragmática que caracterizó a los gobiernos de centro izquierda entre 1990 y 2010. Si bien en su primer año, Bachelet logró importantes reformas tributaria, educacional y electoral; él éxito de esas reformas se debió a que, pese a la retórica refundacional, la práctica de negociar con la oposición y cocinar acuerdos se siguió utilizando profusamente. Por eso, aunque en el discurso se promovía la retroexcavadora, en la práctica se utilizaba la vieja cocina para articular acuerdos.

    Pero como los discursos crean realidades, las promesas de reformas profundas alimentaron la incertidumbre y contribuyeron a acelerar el enfriamiento de la economía que inicialmente se debió a la caída en el precio del cobre. Con un país detenido en el crecimiento y en la creación de empleo, las promesas de transformaciones profundas fueron amenazadas por el temor creciente de una población cuya condición de clase media es precaria. Como los chilenos quieren construir sobre lo ya logrado y corregir errores más que refundar instituciones, el apoyo a Bachelet comenzó a caer a medida que la economía se frenaba y las dudas sobre los efectos de las reformas crecían.

    Los escándalos Penta, SQM y Caval dejaron en evidencia que toda la energía refundacional de la retroexcavadora no servía para contener las crisis y encaminarlas hacia una salida política. La tardía, lenta y errática reacción a los escándalos SQM y Caval terminó por derribar al titular de Interior, mientras que el enfriamiento de la economía y las innecesarias tensiones generadas con el empresariado hicieron lo propio con el titular de Hacienda.

    Al deshacerse de Arenas y Peñailillo, Bachelet renuncia a cuotas importantes de poder. Sus reemplazos fueron concesiones de poder que Bachelet se vio obligada a realizar. Ni Jorge Burgos en Interior ni Rodrigo Valdés en Hacienda pertenecen al círculo íntimo de Bachelet. En su trayectoria y discurso público, ambos aparecen más asociados al pragmatismo y a la gradualidad que a la retroexcavadora fundacional del primer gabinete de Bachelet. Aunque ambos también se distancian de los viejos jerarcas de la Concertación que generan tanto rechazo en la NM. En ese sentido, Bachelet fue capaz de minimizar los costos de su derrota. Le pidió la renuncia a los líderes simbólicos de la NM, pero no renunció a su impulso por un recambio generacional. Aunque ejercieron presión, los poderes fácticos de la Concertación no lograron volver a cargos de primera línea.

    Es verdad que Bachelet debió pagar también otros costos. Por primera vez desde que ella llegó a La Moneda, no hay mujeres en el equipo político. En su gabinete, las mujeres constituyen sólo el 30%, un retroceso respecto a su primer equipo y una señal contradictoria con su discurso de inclusión. Pero al realizar tantos enroques, Bachelet logró mantener a una mayoría de los nombres que la acompañaron en su primer gabinete.

    De cualquier forma, este nuevo gabinete representa una derrota parcial para la Presidenta. Contra su voluntad, Bachelet debió dar un golpe de timón que representa un incuestionable giro hacia posiciones más moderadas. Afortunadamente para ella y para el país, aunque le produzca dolor y lo sienta como una derrota, este ajuste bien pudiera convertirse en el salvavidas que su presidencia necesita con tanta urgencia.

    Ver columna en El Líbero

  16. Analistas enjuician al nuevo gabinete

    Leave a Comment
    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Morales (UDP): “Menos polarización”

    Para el director del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales, Mauricio Morales, el nuevo gabinete de Michelle Bachelet cumple varios objetivos. El más importante, apunta, es el de la moderación.

    “Este nuevo gabinete le cierra la puerta a la retroexcavadora, es un golpe en el mentón a la izquierda más recalcitrante. En segundo lugar es un gabinete más moderado y menos polarizado en comparación con el anterior, sobre todo si uno piensa en las posturas sobre la asamblea constituyente: Rincón, Peñailillo y Elizalde eran fanáticos. Yo no me imagino a Burgos dirigiendo o promoviendo una asamblea constituyente”, dice.

    Sin embargo, agrega el cientista político, “es un gabinete absolutamente desequilibrado. Burgos va a concentrar el poder dado que quienes lo acompañan en el gabinete político son extraordinariamente débiles: Jorge Insunza y Marcelo Díaz solo serán una comparsa”.

    En esta línea, Morales señala que “el hecho de que Insunsa y Díaz estén ligados a Enrique Correa implicaría el abordaje de Imaginacción hacia el gobierno”.

  17. Burgos: el fin de la fiebre y el regreso del orden

    Leave a Comment
    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    El mensaje de Bachelet es muy claro y preciso. Desde Ayer, el PDC dirige el gabinete y, por tanto, todo indica que el plan refundacional quedó en los engranajes de la retroexcavadora. El nuevo jefe de gabinete liderará sin mayor contrapeso las decisiones del Gobierno. A su lado tiene a dos personeros más cercanos al lobby y al espectáculo, que a la política propiamente tal. Por tanto, la Presidenta ha depositado toda su confianza en Burgos para sacar adelante lo que queda de Gobierno. Con esto. Bachelet traslada la responsabilidad al PDC, el partido más moderado del bloque, dejando herida de muerte a la izquierda más fanática, afiebrada y polarizada. La tarea de Burgos consistirá en cuadrar a su partido con el Gobierno, eliminando los posibles brotes de indisciplina. Al mismo tiempo, la Presidenta dio entrada al PC en La Moneda con el Ministerio de Desarrollo Social. De este modo, Bachelet premió simultáneamente a los dos extremos de la Nueva Mayoría, conteniendo así eventuales conflictos. El partido que terminó más dañado fue el PS, que perdió Desarrollo Social y Hacienda. Puede que ahí exista una pasada de cuenta por la campaña sistemática que Andrade y Escalona hicieron contra Rodrigo Peñailillo. El PPD- en tanto- cobró cara su salida de Interior, haciéndose del Ministerio de Hacienda.

    La llegada de Insunza a la Segpres es difícil de entender. Fue electo diputado gracias a la tremanda cotación que obtuvo su compañero de lista- Luis Lemus- y que posibilitó el doblaje. En un ambiente jerárquico como es el Conreso, resulta complicado que el nexo con el ejecutivo sea comandado por un diputado de escaso peso político y con nula visibilidad pública. Si la aprobación presidencial no repunta, entonces a Insunza le costará generar la adhesión necesaria para impulsar los distintos proyectos de ley, y especialmente los referidos a transparencia y probidad.

    En Segegob la situación es igual de preocupante. Si la misión de Díaz sólo consiste en comunicar, puede que no haya grandes contratiempos. Pero si el objetivo es defender al Gobierno, es posible que la oposición se haga un verdadero picnic. Díaz no es un político particularmente brillante, pero por lo mismo puede ser más dócil y funcional a los intereses del sector más moderado del Gobierno.

    Naturalmente, tras este cambio de gabinete están las manos de Enrique Correa e imaginacción, quienes prestarán toda su asesoría para sacar adelante al Gobierno y a sus nóveles representantes. Si Díaz e Insunza obedecen las instrucciones de Correa, este segundo tiempo podría terminar mejor de lo que pinta. El peso y la influencia de Correa sobre sus muchachos hace pensar que el recambio generacional es más una ilusión que una realidad, pero evidentemente se gana en disciplina y certidumbre.

    En su primera declaración, Burgos recalcó los conceptos de orden y diálogo. No se refirió a la imposición de la mayoría ni al aplanamiento de la oposición. Tampoco hizo alusión al original plan refundacional del Gobierno y, menos, a la nueva Constitución. En su horizonte no está la idea de Asamblea Constituyente, asunto en el que coincide con Correa. La prioridad- en cambio- estará en la gestión y administración gubernamental. Acá ya no hay espacio para otra cosa, sobre todo si pensamos que el otro año hacbrá elecciones municipales y en el subsiguiente presidenciales y legislativas.

  18. Bachelet presenta su nuevo gabinete en un intento de superar la crisis política

    Leave a Comment
    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    La presidenta chilena Michelle Bachelet concretó este lunes su anunciado cambio de ministros, removiendo, entre otros, a su jefe de gabinete y al titular de Hacienda. La socialista espera así aplacar la crisis de confianza que enfrenta su gobierno – y la clase política chilena en general – tras la revelación de una serie de escándalos de corrupción.

    “Hoy es tiempo de dar un nuevo impulso a la tarea de gobierno y para esta nueva fase se necesitan renovadas energías y rostros nuevos.” Así se justificó este lunes la presidenta socialista Michelle Bachelet al hacer público los cambios en su gabinete.Tras el sorpresivo anuncio de la semana pasada y en un intento de superar la crisis de popularidad que enfrenta, Bachelet cambió a nueve de sus 23 ministros de Estado, cinco de los cuales dejan definitivamente el gobierno.

    Patricio Navia, Académico de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales.

    Patricio Navia, Académico de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales.

    Entre los removidos se encuentra el ex ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, de 41 años, uno de los más estrechos colaboradores de la mandataria al punto que era considerado como su “hijo político”. Peñailillo paga principalmente su mala gestión de la crisis que enfrentó el gobierno al destaparse el millonario negocio de especulación inmobiliaria que realizó el hijo de Bachelet, Sebastián Dávalos, y su nuera. El que era considerado un símbolo de la renovación política en Chile cayó en desgracia también al aparecer vinculado a un sonado caso de financiación irregular de la actividad política.

    En su remplazo fue nombrado el que era ministro de Defensa, el democráta cristiano Jorge Burgos, considerado como parte de la “vieja guardia” de la coalición de gobierno que va desde el centro hasta los comunistas.

    Inédito cambio de ministro de Hacienda

    Por otra parte, la presidenta chilena anunció el relevo de su ministro de Hacienda, Alberto Arenas. Un hecho inédito desde el retorno de la democracia en 1990. El ex ministro Arenas logró sacar adelante una importante reforma tributaria para financiar la reforma educacional, demanda del fuerte movimiento estudiantil, pero se enfrentó a importantes resistencias del sector empresarial.

    Lo remplaza a la cabeza de Hacienda el ex presidente del Banco Estado, Rodrigo Valdés. De 58 años, el ingeniero comercial con especialización en economía trabajó en el Fondo Monetario Internacional (FMI) entre 2009 y 2012, por lo que se podría tratar de un guiño a los mercados.

    Bachelet resolvió además remover a su portavoz oficial, Alvaro Elizalde, quien será reemplazado por el exembajador de Chile en Argentina, Marcelo Díaz, además de retirar de sus cargos a la ministra de Cultura y la de Desarrollo Social.

    Un cambio político hacia más moderación

    Otros ministros por su parte cambian de roles. La ex ministra secretaria general de la Presidencia, Ximena Rincón, pasa a encabezar el ministerio del Trabajo. La ex ministra del Trabajo, Javiera Blanco, toma la cartera de Justicia y José Antonio Gómez, exministro de Justicia, el ministerio de Defensa.

    La Cultura cae en manos del independiente Ernesto Ottone y, al tomar las riendas del ministerio de Desarrollo social, Marcos Barraza se convierte en el segundo ministro comunista del actual gabinete.

    “No es un cambio cosmético sino uno político y va implicar una reevaluación en el proceso reformista”, dijo a la AFP Mauricio Morales, politólogo de la Universidad Diego Portales en Santiago.

    La prensa de derecha chilena destaca este lunes el aumento del número de ministros DC en detrimento de los PS. Por su parte, el politólogo Mauricio Morales evaluaba el paso de Burgos a Hacienda como “un golpe en el mentón a la izquierda más recalcitrante, a esa izquierda refundacional que quería cambiarlo todo.” “Burgos buscará acuerdos y va a promover una agenda moderada”, agregó el politólogo.

    Este nuevo gabinete da “una señal de moderación”, opina también el analista político Patricio Navia, “pero la presidenta logró mantener un equipo que sigue siendo leal a ella.”

    Entre los que se quedan, destaca el caso del ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, quien encabeza una de los principales reformas sociales prometidas por la mandataria para instaurar educación pública, gratuita y de calidad, y el canciller Heraldo Muñoz quien fue confirmado ya la semana pasada.

     

    Ver entrevista en rfi.com

  19. ¡Que pase la modelo! Política y espectáculo en democracia

    Leave a Comment
     Fernando García, Director del Magíster Política y Gobierno de la Universidad Diego Portales

    Fernando García, Director del Magíster Política y Gobierno de la Universidad Diego Portales

    No es extraño que ella cambie como dice la canción. Lo que debe llamar la atención es el sentido del cambio y si nos afecta como comunidad, como grupo político.

    Primero, y luego de la entrevista, ya no hay espacio para una simple especulación de cambio. Aquí hay un cambio real y concreto. Ni imaginado ni delirante. Es observable y se registra.

    ¿Qué cambia? Para ayudarnos, podemos distinguir en comunicación política una gestión comunicacional “abierta” y otra “cerrada” tal como se sigue de Dominique Wolton.

    La abierta es típica de gobiernos con discurso ciudadano y comprometida orientación democrática. Ahí se promueve la construcción conjunta de mensajes entre periodistas y actor político. Cada uno en su rol. Hay permanente interacción entre ambos, lo que involucra desafíos de lenguaje y uso de símbolos especialmente para el político. Los medios de comunicación de masas, con el periodista al centro, se privilegian.

    Las “puestas en escena” reafirman el carácter horizontal. Ida y la vuelta de un mensaje en construcción que no depende sólo del líder: conferencias de prensas, entrevistas, puntos de prensa con preguntas abiertas. Se “expone” al actor político a un “enfrentamiento” crítico con el periodista. Por lo mismo, se le exige más racionalidad y argumentación en el mensaje. En Latinoamérica, líderes políticos que se caracterizaron por este tipo de comunicación fueron Lula da Silva en Brasil, José Mujica en Uruguay y Michelle Bachelet en su primer gobierno.

    La comunicación cerrada está en las antípodas. Ahí el flujo es unidireccional, vertical y descendente. La interacción con los periodistas se reduce para evitar exponerse a crítica y escrutinio. El gobierno impone reglas del juego y limita el papel de la prensa como intermediador de sus mensajes.

    En la cerrada, los medios se encuentran permanentemente en dificultades para llegar a la fuente principal. Se busca blindar al mandatario y así fortalecer su imagen de liderazgo. Los destinatarios que se privilegian son sus “fieles”. Consecuentemente, se bajan los niveles de racionalidad y se desplaza el registro hacia la dramatización y la emocionalidad: hay buenos y malos, héroes y villanos. Dentro de este tipo de gestión, los venezolanos Hugo Chávez y Nicolás Maduro. También Cristina Kirchner en Argentina.

    ¿Y el segundo gobierno de Bachelet? Ya desde la campaña ha demostrado evidencias. Huellas de crimen: se evita el formato de conferencias de prensa abiertas. Cuando las hay, se controla la cantidad de preguntas o se evitan respuestas –“paso”-.

    Se enfrenta a los medios seleccionando con cuidado al entrevistador y se recurre a encuadres de emotivos (“hablo también como madre”) que buscan empatizar con el ciudadano común. La racionalidad y la argumentación obviamente se desplazan. Elegir a un animador de espectáculos, más cercano al mundo de la farándula y de la emoción, y no a un periodista con determinada función social y crítica dentro del espacio público político, es también una forma de controlar y proteger el mensaje y la imagen de la presidenta. Estamos entonces en las redes de la comunicación cerrada tal como algunos de nuestros vecinos.

    ¿Por qué cambió? ¿Fue quizás la gestión de Piñera que estaba como antecedente? -él también se acercó más a lo cerrado que a lo abierto-. ¿Quizás los golpes de la campaña? Como sea, el cambio no es sólo atribuible a los recientes acusaciones y casos de corrupción. Esto venía de antes. Los últimos casos sólo aceleran el proceso.

    ¿Nos afecta este cambio como comunidad? La respuesta es evidente. La democracia, y particularmente la república, se construyen en base a razones públicas. Este cambio puede ser visto como un acomodo, y desde el poder, a las reglas del sistema. La comunidad necesita y debe saber las mejores razones que se toman en nombre del bien común y el interés general, y no ser un ámbito protegido al arbitrio del gobernante y en función de su imagen. Los mandatarios pueden y deben ser criticados porque de eso se trata nuestra principal norma comunitaria. Nos hace bien. La tan invocada “transparencia” no es un valor en sí, tiene su fundamento en la racionalidad pública. Es la diferencia con otros sistemas políticos que se construyen en base a la creencia de la iluminación o a la predestinación de los gobernantes. La piedra quinta esencial del gobierno democrático en una república es en base a la razón, y el motivo de por qué un animador de espectáculos debe cumplir otra función en la sociedad, que puede ser más o menos entretenida, pero donde pueden pasearse libremente en las pantallas de colores las modelos, los chacales y sus luminosas trompetas.

  20. Mal anuncio que arruina la buena noticia

    Leave a Comment
    Académico de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales.

      Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales.

    La forma en que la Presidenta anunció su golpe de timón constituye una preocupante señal sobre la capacidad que tendrá Bachelet de lograr que el país vuelva a avanzar por un buen camino.

    Para nadie era un secreto que el gabinete de la Presidenta Michelle Bachelet no daba para más. Aunque tardío, el anuncio del cambio de gabinete representó un paso en la dirección correcta. Pero la forma en que la Presidenta hizo el anuncio, el plazo de 72 horas que se autoimpuso y la declaración de que todavía no tiene decidido a quién remplazar y qué nuevos nombres integrarán el gabinete; alimenta las dudas sobre su capacidad de liderazgo y su manejo político. Por eso, aunque la noticia sea positiva, la forma en que se hizo pública amenaza con diluir el impacto positivo que debiera tener un recambio en el gabinete.

    Después de demorarse más de seis meses en realizar el ajuste de gabinete —con excusas tan burdas e infantiles como que ella hacía todo lo contrario a lo que le sugerían por los medios de comunicación— la Presidenta Bachelet finalmente se decidió a firmar el acta de defunción de su primer gabinete de gobierno.  Aunque cada cambio de ministros constituye una derrota para el Presidente en ejercicio, los beneficios que puede traer alejar a los miembros del gabinete desgastados, cuestionados o que simplemente no dieron el ancho a menudo superan ampliamente los costos. Aunque algunos miembros del gabinete venían desgastados desde mediados de 2014, el escándalo Caval y la desprolija forma en que el gobierno reaccionó ante los escándalos Penta y SQM hicieron insostenible la permanencia del gabinete actual.

    La señal de alivio que se respira en el ambiente político chileno está inevitablemente acompañada de una percepción de preocupación e incertidumbre. Como la Presidenta Bachelet anunció que le había pedido la renuncia a todo el gabinete, nadie sabe muy bien quién partirá y quién seguirá en sus puestos en 72 horas más. Tan desprolijo fue el anuncio de Bachelet, que el propio gobierno debió salir horas después a anunciar la confirmación en su cargo de Heraldo Muñoz, el ministro de Relaciones Exteriores que actualmente está defendiendo la soberanía nacional en La Haya. Si hubiera reflexionado sobre el anuncio que hizo en el programa de Don Francisco, la Presidenta debió haber excluido a Muñoz de la petición de renuncia.

    Pero la forma en que se producirá este cambio de gabinete también subraya la improvisación y falta de manejo político. Como bien dijera la Presidenta en un par de declaraciones anteriores, los cambios de gabinete no se anuncian, se realizan. La propia Presidenta, en la primera y única entrevista que había dado para aclarar el escándalo de especulación inmobiliaria en el que participó su hijo y su nuera, había advertido que cuando realizara el cambio, no lo anunciaría por televisión. Desmintiéndose dos semanas después, Bachelet anunció su cambio de gabinete en entrevista con el popular animador de televisión Don Francisco.

    La Presidenta también confidenció que “no he tenido tiempo de sentarme a pensar a quién cambio y quién llega”. A diferencia de los hábiles líderes que anuncian sus decisiones después de tomarlas, Bachelet inconscientemente invitó a la opinión pública a un reality de 72 horas de especulación, negociación con las cúpulas partidistas de su coalición y tira y afloja con potenciales candidatos para entrar al gabinete.  Al renunciar a la discreción que permiten las negociaciones y sondeos de personas sin haber realizado el anuncio de un nuevo gabinete —y sin autoimponerse un plazo de 72 horas para anunciar los nuevos nombres— Bachelet limita sustancialmente su campo de acción y queda secuestrada ante los partidos que lucharán por mantener sus cuotas de poder en el equipo de gobierno. Peor aún, como Bachelet además debe cuidar el balance de género en el nuevo gabinete, las limitantes que tendrá la Presidenta para armar su nuevo equipo neutralizarán el efecto del golpe de timón que ella busca dar.

    Los partidos ya han demostrado su enorme capacidad para influir sobre la formación del gabinete. En su primer gabinete, solo semanas después de haber logrado la votación más alta en la historia del Chile moderno, Bachelet anunció su primer equipo reclamando que a ella le hubiera gustado nombrar más mujeres. Presumiblemente, la capacidad obstructora de los partidos evitó que la Presidenta lograra su objetivo. Si cuando recibió el 62% de la votación no pudo nombrar al gabinete que ella quería, ahora que tiene un 30% de aprobación difícilmente podrá imponer su voluntad sobre los partidos de su coalición.

    En su entrevista con Don Francisco, Bachelet habló de su compromiso con Chile y de su ideal de construir una sociedad sin abusos. Si bien nadie puede dudar de la nobleza de los objetivos de la Presidenta, la forma en que ha conducido su gobierno y el estilo de liderazgo que ha privilegiado en su segundo período han hecho que la mayoría de los chilenos crea ahora que el país avanza por el camino equivocado. Lamentablemente, la forma en que la Presidenta anunció su golpe de timón constituye una preocupante señal sobre la capacidad que tendrá Bachelet de lograr que el país vuelva a avanzar por un buen camino.

     

  21. 72 horas de especulación

    Leave a Comment

    Aunque los cambios de gabinete se hacen y no se anuncian, la Presidenta Bachelet removió el escenario político. Serán las 72 horas donde todo estará sujeto a la especulación y las negociaciones. Es seguro que saldrá el ministro de Interior, lo que también implicará reequilibrios en el equipo político. Acá se notará la fuerza de los partidos frente a una mandataria que sólo marca un 31% de aprobación, y con atributos que poco a poco se van deteriorando. En menos de diez días, la Presidenta ha dado tres importantes noticias: recepción, análisis y propuestas legislativas para probidad y transparencia, inicio del proceso constituyente, y cambio de gabinete. En diez días ha hecho más anuncios que en diez meses.

    Todos los presidentes han ajustado sus equipos. Aylwin lo hizo a finales de septiembre de 1992, sacando- entre otros- a Ricardo Lagos, quien competiría en la primaria presidencial. Frei hizo su primer gran cambio a seis meses de iniciado su mandato, modificando casi la totalidad de su equipo político. Lagos, en tanto, enfrentó el primer gran ajuste en enero de 2002, instancia en que Bachelet pasó de Salud a Defensa, a lo que se sumaron cambios en Segpres, Segegob, Transporte y Mideplan. La propia Bachelet se decidió por un cambio de gabinete el 15 de julio de 2006 y en medio de las protestas estudiantiles, destacando la salida de Andrés Zaldívar en Interior. Finalmente, Piñera optó por hacer cirugía mayor en su gabinete en enero de 2011 y en el contexto de protestas sociales en Magallanes, sacando a los ministros de Energía, Transporte, Trabajo y Defensa.

    El cambio más significativo para Bachelet será el de Interior. La salida de Peñailillo- el ministro que fue capaz de sepultar el binominal- implicará un profundo dolor para la Presidenta, pero descomprimirá el ambiente en el gobierno. No cabe duda que Peñailillo pasará a la historia como el “galán rural” que hizo frente a una elite tradicional que no le dio respiro desde que estallara el escándalo de las boletas. Esa elite fue muy dura con él, aplicando una vara totalmente distinta en comparación con otros casos. Esta elite se protege de tal forma que resulta imposible ser parte del juego. Peñailillo fue su nueva víctima, aunque colaboró harto debido a la carencia de un argumento sólido para explicar la situación. Lo particular del caso- eso sí- es que los espolonazos vinieron desde el PS, el partido ideológicamente más cercano al PPD, y su socio natural si se piensa en una alianza de izquierda. Bachelet saldrá con la cabeza de Peñailillo en la mano. Como en todo rito político, habrá un sacrificio público.
    Naturalmente, la decisión de Bachelet respecto a los nuevos nombres que integrarán su equipo dará para especular sobre el rumbo refundacional o gradualista del gobierno. Dependiendo de quién tome las banderas de Interior, será más o menos fácil deducir hacia dónde camina su administración. Cuesta encontrar figuras más leales y comprometidas con el programa que Peñailillo, por lo que la Presidenta deberá jugársela por un nuevo rostro, o simplemente ir a la segura y recurrir a la vieja guardia concertacionista. De ser así, el sacrificado no sólo será el ministro, sino que también el programa.

    En otras palabras, Bachelet deberá optar entre la retroexcavadora más furibunda y fanática, y la gradualidad, orden y moderación que le ofertan los más añosos, y que supuestamente saben gobernar.

    Como era de esperarse, mayo no será un mes tranquilo para el gobierno. La Presidenta pensó que el anuncio del proceso constituyente torcería la agenda desde el acoso ciudadano y periodístico hacia la clase política por el uso de malas prácticas, a un debate de mayor envergadura. No obstante, la realidad le dio un nuevo portazo. Sólo queda esperar que este cambio de gabinete contribuya a tres cuestiones básicas. Primero, terminar con el goteo de información sobre boletas o trabajos no realizados. Segundo, que la agenda del gobierno se concentre en la administración y gestión de los problemas ciudadanos, más que insistir en el espíritu refundacional. Tercero, que ordene a los partidos de la Nueva Mayoría. El tiempo del fuego amigo ya terminó. Las municipales están a la vuelta de la esquina, y por tanto, Bachelet debe retornar a su reducto natural: la gente y la calle.

  22. Cambio de gabinete: tarde y pauteado

    Leave a Comment

    kennet bunker

    Kenneth Bunker, OBPE – UDP

    Cuando los presidentes nominan a su primer gabinete apuestan a que todos los ministros estén a la altura de los desafíos políticos y que se ajusten con facilidad a la estructura administrativa. Sin embargo, muchas veces se equivocan en esa apuesta. Algunos ministros no están dispuestos a cumplir con el programa o no calzan bien en el equipo. En estos casos, los presidentes tienen la facultad de removerlos y nombrar a personas más adecuadas en su lugar.

    Lo normal es que el primer cambio de gabinete sea antes de cumplir un año en el poder. Frei (1994-2000) hizo su primer cambio de gabinete a los siete meses (Educación, Interior, Relaciones Exteriores, Secretaria General de Gobierno). Lagos (2000-2006) hizo el suyo a los diez meses (Bienes Nacionales y Vivienda). Bachelet (2006-2010) hizo el suyo a los cinco meses (Economía, Educación, e Interior), y Piñera (2010-2014)hizo el suyo a los diez meses (Defensa, Energía, Trabajo y Transporte).

    Bachelet rompió con esta tendencia histórica. Salvo la renuncia voluntaria de la titular de Salud a los nueve meses de gobierno, el primer gabinete se mantiene intacto. La Presidenta ha insistido en mantener la formación original. Van trece meses. Con esto ha dado a entender que a su juicio su apuesta inicial fue certera –sus ministros no sólo han estado a la altura de los desafíos, sino que también se han ajustado con facilidad a la estructura.

    Este juicio ha sido rebatido en la prensa y en la clase política. No son pocos los líderes de opinión y políticos que han pedido un cambio de gabinete. A su juicio consideran que Bachelet tendría que haber hecho su primer cambio de gabinete hace algún tiempo, y que al haberlo postergado sólo ha causado daño a su propio gobierno. En promedio, opinan que tendría que haber sido en diciembre de 2014, aprovechando la salida de Molina.

    En el tire y afloje entre Bachelet y los que pedían cambio de gabinete, la Presidenta tuvo un veranito de San Juan. En enero logró aprobar la reforma electoral, la reforma educacional, y el Acuerdo de Unión Civil, remontó en las encuestas y calló a todos los críticos de su gobierno. La remontada fue tal, que el ministro de Energía se dio el lujo de aparecer en todas las portadas de los diarios metafóricamente decretando verano para siempre (en referencia al huso horario).

    Luego, todo cambió. En febrero apareció el caso Caval y en marzo la arista SQM. El gobierno, que había revertido su tendencia a la baja en enero, nuevamente comenzó a sufrir los embates de la prensa y la clase política. Se empezó a desgranar el choclo. El hijo de la Presidenta fue involucrado en negocios ilícitos y miembros de su gabinete en el traspaso ilegal de recursos de campaña. Como consecuencia, el programa legislativo se paralizó y la popularidad de la Presidenta alcanzó su mínimo histórico.

    Los eventos de febrero y marzo confirman que Bachelet se equivocó al no hacer el cambio de gabinete en diciembre. La Presidenta pensó que su popularidad la blindaría ante las acciones de su hijo y que las esquirlas del caso Penta no llegarían a La Moneda. Dos graves errores. Ante la creciente preocupación de las personas sobre la relación entre el dinero y la política, la Presidenta debió haber tomado las medidas para asegurase que todas las personas en su gobierno estuvieran limpias.

    Si Bachelet hubiese hecho el cambio de gabinete en diciembre su gobierno no estaría paralizado hoy. Si hubiera removido a todas personas involucradas –aunque sea tangencialmente– con Penta, SQM u otras empresas de la calaña, no sólo tendría la autoridad natural para liderar el debate sobre la relación entre dinero y política, pero además estaría avanzando a pasos agigantados en su programa de gobierno. En vez de estar desmintiendo rumores, estaría legislando.
    La decisión errónea de no haber hecho el cambio de gabinete en diciembre tuvo efectos negativos indiscutibles. Por eso la pregunta sobre cuándo decidirá hacer el ajuste sigue vigente. Cada día que pasa es un día más en que el cambio está pendiente. Hasta que Bachelet no remueva a todos los involucrados en el caso Penta y SQM de su gobierno, no podrá hacer lo que fue elegida para hacer: gobernar.

    Bachelet inevitablemente tendrá que hacer un cambio de gabinete. Sin embargo, ya no será a su gusto. No podrá remover sólo a los que quiere remover, y no lo podrá hacer cuando lo quiera hacer. Además de sacar a las personas involucradas en Penta y SQM, tendrá que sacar a los ministros desgastados por el mal manejo. Es difícil pensar en que ministras que admitan que se quieren retirar de la política, o que ministros que regularmente deben salir a dar explicaciones burdas, permanezcan en el gabinete.

    A su vez, y a diferencia de lo que pudo haber hecho en diciembre, los cambios no sólo dependen de ella. La caída de su fuerza relativa dentro de su propia coalición la obliga a buscar el visto bueno de los presidentes de los partidos. Algo impensado hace algunos meses cuando tenía sobre 50% de aprobación. Ahora tendrá que esperar que los partidos se organicen para hacer los cambios. El caso más claro son las elecciones internas del PS, los que tendrá que esperar para redistribuir las cuotas de poder.

    A estas alturas, los nuevos ministros que entren al gabinete no sólo deben estar a la altura de los desafíos y tener la capacidad de ajustarse con facilidad a la estructura existente, sino que además deben ser capaces de hacerle frente a la crisis política. Es recomendable que sean personas que no han estado en la primera fila de los últimos tiempos, para darle un aire fresco al cambio. Pero también pueden ser actuales subsecretarios y asesores, siempre que no tengan boletas ocultas.

    Ver columna en La Tercera