La Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP organizó la Segunda Cátedra Norbert Lechner 2017 “Violencia, Estado y Marginalidad en América Latina”, presentada por Javier Auyero, profesor en el Departamento de Sociología de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos.
El académico presentó su investigación basada en la evidencia etnográfica recolectada durante más de 30 meses de trabajo de campo en un barrio vulnerable de Buenos Aires (Ingeniero Budge) y en la evidencia documental de casos judiciales que involucran a “Los Monos”, una poderosa banda dedicada al tráfico de drogas en Rosario, en la que el investigador analizó, entre otras fuentes, escuchas telefónicas entre los narcotraficantes y funcionarios de la fuerza policial argentina.
“Durante las primeras décadas del siglo XX la mayoría de los países de América Latina han sido testigos de un significativo aumento de la violencia urbana, convirtiendo a América Latina en la única región en el mundo donde la violencia letal medida por tazas de homicidio sigue creciendo aún sin estar en guerra“, señaló Auyero, apuntando al comercio ilícito de drogas y a la frágil legitimidad del monopolio estatal de la violencia como factores determinantes.
El investigador argentino enfatizó en la importancia que tiene identificar el contenido real de lo que se conoce como colusión policial criminal, conexiones clandestinas entre las que se incluyen el flujo de bienes, información, representación y asesoramiento que circulan entre los participantes del tráfico de drogas ilícitas y los miembros de seguridad del Estado. “Las relaciones ilícitas entre miembros de la policía y miembros de bandas narco sirven a estos para lograr el cuasi monopolio en el uso de la fuerza sobre un territorio que es central para el comercio ilegal”, señaló el sociólogo.
Javier Auyero, sociólogo experto en violencia e invitado a cátedra UDP, participó en el programa Palabras sacan Palabras de Radio Futuro sobre violencia urbana, desigualdad y delincuencia.
“En términos de violencia urbana, que es un fenómeno generalizado en todos los países de América Latina, aparece como prioridad número uno de la ciudadanía. Hay explicaciones que se han intentado, unas tienen que ver con niveles de pobreza, con desigualdad, con el tráfico de drogas y con el monopolio de la fuerza de parte del estado”, comentó Auyero sobre los pilares que sostienen la violencia urbana.
Además, el académico señaló que lo más determinante son los niveles de desigualdad: “Mayor nivel de desigualdad, son mayores los niveles de violencia urbana, con algunas excepciones. Por ejemplo, el caso de Venezuela, donde más allá de los juicios que uno puede tener sobre el gobierno actual, los niveles de desigualdad han disminuido, sin embargo la violencia ha aumentado. Lo mismo que en Argentina”.
El sociólogo caracterizó este fenómeno señalando que “no es democrático. No afecta a todos por igual. Se concentra en zonas más pobres de las ciudades de América Latina por un sin número de motivos. Pero curiosamente quienes más hablan de la inseguridad y la violencia no son los más afectados. Quienes más hablan, los más preocupados y los que más se protegen contra la violencia son los menos afectados. Si uno ve donde están las tasas de homicidio, la manera en la que se mide la violencia de alguna manera más justa, más adecuada, estas se concentran en los espacios más bajos del espacio social”.
“Las chances que uno tiene de morir por una puñalada o por un tiro son muchas más altas cuando uno más bajo esté en el espacio social”, finalizó Auyero.
La Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP organiza la Segunda Cátedra Norbert Lechner 2017 “Violencia, Estado y Marginalidad en América Latina”, presentada por Javier Auyero, profesor en el Departamento de Sociología de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos.
El profesor Auyero, invitado por el Proyecto Fondecyt de Iniciación 11140008 “Desigualdades socioecológicas: miradas cualitativas sobre sufrimiento ambiental”, analizará cuáles son los lineamientos básicos de una sociología política de la violencia en los márgenes urbanos. Basado en trabajo etnográfico en zonas pobres de Buenos Aires, esta presentación ofrecerá un esquema preliminar para el estudio sistemático de los puntos de contacto (públicos y clandestinos) entre agentes estatales y los pobres urbanos que nos permita entender las formas en las que la intervención ilícita del estado en los márgenes intensifica la violencia interpersonal.
Javier Auyero es doctor en sociología de The New School for Social Research y licenciado en sociología en la Universidad de Buenos Aires. Autor de Poor People’s Politics, Contentious Lives, Routine Politics and Violence in Argentina y Patients of the State. Junto a Débora Swistun es coautor de Flammable. Environmental Suffering in an Argentine Shantytown. Su nuevo libro, In Harm’s Way. The dynamics of urban violence, en coautoría con María Fernanda Berti fue recientemente publicado en Princeton University Press. Fue profesor asistente en el Departamento de Sociología de State University of New York (1998-2003) y ha sido profesor visitante en la Universidad de Salamanca (2014, 2012) y en FLACSO, Ecuador (2001).
La actividad se realizará el miércoles 14 de junio a las 11:30 horas, en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicado en Vergara 324, Santiago.
Roberto Gargarella, Académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires quién presentó la primera Cátedra Norbert Lechner UDP, participó ayer en el programa Desde Zero de Radio Zero comentando la decisión del gobierno venezolano de convocar una asamblea constituyente con la intención de anular la Asamblea Nacional.
Relacionado con la asamblea constituyente, Gargarella señaló que ” no es nuevo en tanto en tanto rectifica los peores rasgos, que son los más vinculados a una democracia muy estrecha propias del siglo XIX latinoamericano. En el siglo XIX se hicieron constituciones que son en la base la que seguimos teniendo, que se caracterizaban por algunas cosas atractivas, los primeros derechos clásicos que se reconocen. Pero también por un sistema de la organización del poder muy considerado con una intervención cívica de la ciudadanía. Eran constituciones muy elitistas y muy de la época”.
“Las constituciones siempre tiene dos partes. una es donde hacen una declaración de derechos y otras en donde se organiza el poder. Esta organización lleva manteniéndose desde el siglo XIX muy cerrada. Ha habido esa retórica progresista, aperturista, democrática y participativa, que se plasma finalmente solo en la otra parte de la constitución, la parte de los derechos, pero no se plasma en una organización del poder que pase a ser más horizontal, más democrática, más participativa”, agregó.
La Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP organiza la Segunda Cátedra Norbert Lechner 2017 “Violencia, Estado y Marginalidad en América Latina”, presentada por Javier Auyero, profesor en el Departamento de Sociología de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos.
En la oportunidad Auyero analizará cuáles son los lineamientos básicos de una sociología política de la violencia en los márgenes urbanos. Basado en trabajo etnográfico en zonas pobres de Buenos Aires, esta presentación ofrecerá un esquema preliminar para el estudio sistemático de los puntos de contacto (públicos y clandestinos) entre agentes estatales y los pobres urbanos que nos permita entender las formas en las que la intervención ilícita del estado en los márgenes intensifica la violencia interpersonal.
Javier Auyero es doctor en sociología de The New School for Social Research y licenciado en sociología en la Universidad de Buenos Aires. Autor de Poor People’s Politics, Contentious Lives, Routine Politics and Violence in Argentina y Patients of the State. Junto a Débora Swistun es coautor de Flammable. Environmental Suffering in an Argentine Shantytown. Su nuevo libro, In Harm’s Way. The dynamics of urban violence, en coautoría con María Fernanda Berti fue recientemente publicado en Princeton University Press. Fue profesor asistente en el Departamento de Sociología de State University of New York (1998-2003) y ha sido profesor visitante en la Universidad de Salamanca (2014, 2012) y en FLACSO, Ecuador (2001).
La actividad se realizará el miércoles 14 de junio a las 11:30 horas, en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicado en Vergara 324, Santiago.
La Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP organiza la Primera Cátedra Norbert Lechner 2017 “El nuevo constitucionalismo latinoamericano. Un constitucionalismo demasiado viejo”, presentada por Roberto Gargarella, Académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.
En la presentación, analizará críticamente la historia del constitucionalismo en América Latina, poniendo un particular foco en los desarrollos que el mismo ha tenido en los últimos años, el llamado “nuevo constitucionalismo latinoamericano” (NCLA). El objeto principal será mostrar las continuidades existentes entre el “viejo” y el “nuevo” constitucionalismo, y señalar la insistencia que los constituyentes han mostrado en torno a ciertos problemas y diseños institucionales errados.
En particular, se pondrá atención en los modos que -en el último siglo- se han sobre-atendido las cuestiones relacionadas con los derechos, en desmedro de la introducción de cambios en la organización del poder -cambios necesarios para permitir la misma puesta en marcha de los derechos que se han pretendido proteger. Según se dirá, la organización del poder en una mayoría de Constituciones de la región siguen estando marcada por rasgos elitistas propios del constitucionalismo que dominara a comienzos del siglo XIX.
Roberto Gargarella es abogado, jurista, sociólogo, escritor y académico argentino especialista en derechos humanos, democracia, filosofía política, derecho constitucional e igualdad y desarrollo. Es Doctor en Derecho. Universidad de Buenos Aires (1991). Actualmente es Profesor en la Universidad Torcuato Di Tella y en la Universidad de Buenos Aires. Además, es director de la Revista Argentina de Teoría Jurídica. Entre sus libros se encuentran
“La sala de máquinas de la Constitución. Dos siglos de constitucionalismo en América Latina” (2014), “Por una justicia dialógica, Buenos Aires: Siglo XXI” (2014), “Latin American Constitutionalism (1810-2010)”, Oxford: Oxford University Press (2013) y “La Constitución en 2020” (2010).
La actividad se realizará el jueves 4 de mayo a las 11:30 horas, en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicado en Vergara 324, Santiago.
Anibal Pérez-Liñán expuso un estudio sobre los fundamentos del sistema político moderno y las variaciones que éste presenta en los diferentes países de Latinoamérica.
La 3ª Cátedra Norbert Lechner 2016 -organizada por la Facultad de Ciencias Sociales e Historia y el Núcleo Milenio Desafíos a la Representación- contó con la presencia del académico de Ciencia Política de la Universidad de Pittsburgh, Anibal Pérez-Liñán, quien dictó la conferencia “Los fundamentos políticos del estado de derecho”, donde expuso las bases del Estado de Derecho y su teoría sobre cómo la competencia partidaria garantiza la estabilidad de éste.
Pérez-Liñán, quien también es miembro del Centro de Estudios Latinoamericanos de la institución de educación superior estadounidense, planteó que para que exista un Estado de Derecho en las democracias modernas, debe existir un equilibrio de fuerzas políticas dentro de los congresos que garantice una estabilidad en el poder judicial. Esto, afirmó, se constituye como “una paradoja”, ya que “los mismos partidos políticos, que en su competencia por el poder intentan a menudo politizar las decisiones del poder judicial y controlar el proceso de decisión en las altas cortes, son justamente los partidos que resultan necesarios para garantizar la independencia del poder judicial en el Estado moderno”.
La teoría del académico argentino está sustentada en un estudio donde analizó la estabilidad del poder judicial en dieciocho países latinoamericanos desde 1900 a 2014, asociando las fechas en las que jueces fueron removidos de sus funciones, con los períodos presidenciales y políticos en cada país y concluyendo que en algunos países esta inestabilidad es producto de una constitución diseñada para que los gobiernos puedan asegurar la interpretación de las leyes que más les acomode, y en otros, se debe a una inestabilidad política transitoria. En uno u otro caso, la conclusión de Pérez-Liñán es la misma: mientras más equilibrio de competencia política haya dentro de un gobierno, mayor es la estabilidad del poder judicial y por tanto del Estado de Derecho.
El Decano de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia, Manuel Vicuña, destacó la relevancia de la ponencia del argentino, señalando que “la vulnerabilidad del poder judicial ante el poder político es un tema relevante en la historia de América Latina y en la actualidad, porque aún existen democracias que tienen algún grado de inestabilidad respecto al Estado de Derecho y es bueno discutir a qué puede deberse esto”.
Carlos Aguirre, académico del Departamento de Historia de la Universidad de Oregon, Estados Unidos, presentó la Segunda Cátedra Norbert Lechner 2016 “Archivos, Memoria y Poder en la Historia Latinoamericana”. El académico ha escrito extensamente sobre esclavitud y abolición, la historia del crimen y castigo, prisioneros políticos, intelectuales y poder, e historia de los archivos. Actualmente está trabajando en un libro sobre Intelectuales y Nacionalismo Militar en Perú (1968-1975).
¿Qué diferencias hay entre hacer historia Latinoamericana, desde Latinoamérica y desde la academia Norteamericana?
Creo que uno de los problemas que había en Estados Unidos, es que los estudiantes latinoamericanos tenían una formación teórica mucho más sólida, conocían bien las tradiciones historiográficas y en Estados Unidos estaba algo limitado, eso me chocó mucho. Nosotros desde el Bachillerato ya conocíamos de ello. A veces, nos leíamos los manuales de Cardoso, queríamos siempre poner el marco teórico, en cambio, en Estados Unidos siguen siendo mucho más pragmáticos, al grano. El otro elemento yo diría que son los recursos y en eso también todavía hay una gran diferencia. Como estudiante peruano, no necesariamente se tiene acceso a los recursos historiográficos. Por otro lado, en Estados Unidos si el estudiante tiene interés, consigue todo. Por último, creo que otra de las diferencias es que nosotros en América Latina estamos obligados a leer a los Brading, a los Van Young, a los Stern, a las Mallon, y más allá, a los europeos; y ellos no siempre nos leen, no hay esa reciprocidad, y me refiero a autores latinoamericanos que merecerían ser discutidos. Uno puede pasar por el Doctorado en América Latina en una Universidad en EE.UU. y jamás haber leído a Flores Galindo, o a Mariátegui.
Podrías nombrar cuatro o cinco libros que te marcaron, alguna de esas grandes influencias en tu carrera.
Yo empezaría por E.P. Thompson, con un libro enorme, inspirador, “La formación de la clase obrera”, hoy sabemos con limitaciones, pero en su momento representó una historia popular, creativa y además teóricamente informada pero no dogmática, eso es lo que más me gustó a mí. Otro fue el libro de James Scott, “Las armas de los débiles”. Justo estaba tratando de armar mi modelo historiográfico para mi primer libro. Luego pondría el libro de Flores Galindo, “Aristocracia y Plebe”. Había comenzado a interesarme más en estos temas y en ese libro aparecen esclavos, bandidos y cárceles y no es casual que yo haya terminado escribiendo sobre esos tres temas. Es un libro que está escrito muy bien, con mucha pasión, me sirvió como modelo e inspiración. El trabajo de Flores Galindo es muy importante en varios sentidos. En el ámbito de la temática, en la relación entre la historia y la política y también en el aspecto teórico. El libro de Stuart Schwartz, que fue mi asesor, sobre plantaciones azucareras, Sugar Plantations in the Formation of Brazilian Society que yo lo leí junto al de Rebecca Scott, Slave Emancipation in Cuba, esos dos libros me sirvieron mucho. Los temas de la esclavitud antes de ellos me sonaban muy pegados a los modelos estructurales. Para América Latina, esos libros marcaron un momento importante, para girar la mirada hacia la gente, los esclavos. Hay unos trabajos de David Garland, no es historiador, pero cuando yo empecé a trabajar sobre las cárceles, el modelo era Foucault, lo que no ayudaba mucho porque él no trabajaba con archivos. El año 90′ sale el libro de Garland, incluye el modelo de Foucault, el de Norbert Elias, la Escuela de Frankfort. Adopta una postura nada dogmática. Él dice que en cada Escuela, en cada postura, hay que recoger lo más valioso, eso me ayudó mucho para no encasillarme en un modelo.
Y finalmente, sobre la relación entre intelectuales y el poder ¿Cómo podemos hacer una historia intelectual desde América Latina sin reproducir ciertas lógicas tradicionales de entender la sub-disciplina?
A mí lo que me interesa es la historia de los intelectuales como grupo social, cuál es el perfil sociológico de ellos en determinadas condiciones. Desde América Latina hay un planteamiento que tiene que ver con el rol de los intelectuales, que lo han desempeñado de manera muy diferente al rol que tenían en Estados Unidos. A mí me interesa no enfocarme en las grandes personalidades, si no en redes, grupos, académicos y no académicos. Creo que una cosa que nos hace falta estudiar, es a los intelectuales provincianos, un poco al margen de la política centralista. En el caso peruano, hay muchísimos, pero tenemos problemas de fuentes, no hay archivos.
Entrevista realizada por Cristián Castro, director del Magíster en Historia de América Latina UDP.
Ver Cátedra Norbert Lechner “Archivos, Memoria y Poder en la Historia Latinoamericana”, presentada por Carlos Aguirre.
La Facultad de Ciencias Sociales e Historia invita a la Primera Cátedra Norbert Lechner 2016 “¿A dónde va la Antropología del valor financiero?”, presentada por Fabián Muniesa, académico del Centro de Sociología de la Innovación de la Escuela de Minas de París.
Cabe destacar que el profesor Muniesa Fabian Muniesa es investigador principal en Ecole des Mines de París. Se ha desarrollado en campos como estudios de la ciencia y tecnología, sociología económica, antropología económica y estudios organizacionales. Sus áreas de interes y proyectos de investigación incluyen la sociología de las finanzas, la antropología del capitalismo, la historia de métodos experimentales en Ciencias Sociales, la pragmática del cálculo y las políticas de innovación. Además, está en la dirección del Observatorio de Innovación Responsable.
La Cátedra se realizará el miércoles 20 de abril a las 11:30 horas, en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.
La Facultad de Ciencias Sociales e Historia invita a la Primera Cátedra Norbert Lechner 2016 “¿A dónde va la Antropología del valor financiero?”, presentada por Fabián Muniesa, académico del Centro de Sociología de la Innovación de la Escuela de Minas de París.
Cabe destacar que el profesor Muniesa Fabian Muniesa es investigador principal en Ecole des Mines de París. Se ha desarrollado en campos como estudios de la ciencia y tecnología, sociología económica, antropología económica y estudios organizacionales. Sus áreas de interés y proyectos de investigación incluyen la sociología de las finanzas, la antropología del capitalismo, la historia de métodos experimentales en Ciencias Sociales, la pragmática del cálculo y las políticas de innovación. Además, está en la dirección del Observatorio de Innovación Responsable.
La Cátedra se realizará el miércoles 20 de abril a las 11:30 horas, en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.
La relación existente entre la desigualdad y la representación ciudadana en Estados Unidos fue la tesis planteada por el cientista político estadounidense, Larry Bartels.
La última conferencia de 2015 dictada por la Cátedra Norbert Lechner, presentó el trabajo del cientista político estadounidense, Larry Bartels, quien ha sido reconocido a nivel mundial por sus estudios que vinculan a la desigualdad económica con la representación política en Estados Unidos.
Basándose en su libro Unequal Democracy (2008), el académico norteamericano reflexiona en torno a esta vinculación a partir de un detallado estudio de las últimas seis décadas de desarrollo económico y las tendencias políticas que derivaron de aquellos procesos democráticos en Estados Unidos.
En aquella investigación, Bartels establece que la brecha entre ricos y pobres se ha multiplicado considerablemente durante los gobiernos republicanos en Estados Unidos, mientras que ha experimentado una leve baja durante las administraciones de los gobiernos demócratas, lo que en consecuencia ha mantenido a los niveles de desigualdad socioeconómica prácticamente de la misma manera.
Explicando el planteamiento, Bartels propone que esta tendencia no es sólo consecuencia de los resultados de las fuerzas económicas, sino que de decisiones de políticas públicas derivadas de propuestas ideológicas de los mencionados partidos; combinado con las eventuales influencias que ejercen sobre los partidos los denominados grupos de interés de los sectores más acomodados.
El académico de la Universidad de Vanderbilt explicó que “después del período de postguerra en Estados Unidos, el crecimiento ha sido mucho más disparejo en su distribución, porque los trabajadores y las personas de menores ingresos no han visto un aumento en sus ingresos durante todo este período; mientras que las personas más cercanas a la distribución más alta de ingresos, han logrado una ganancia económica sustancial con un promedio de crecimiento de un 56%”.
Bartels señala que “cuesta entender las razones para este cambio de patrón de crecimiento, ya que existen variados factores asociados a la globalización: el cambio social o el cambio tecnológico. Creo que estos y otros elementos son muy importantes a la hora de producir el aumento de la desigualdad en el resultado económico en Estados Unidos y muchas otras partes del mundo”.
Otro factor a considerar a la hora de una elección presidencial en EE.UU. “es el estado de la economía en los seis meses previos a la elección. Porque los votantes son bastantes miopes en su evaluación de la condición económica, premiando o castigando fuertemente al partido que viene, dependiendo de cómo ha andado la economía en los meses previos a las elecciones”.
Hace algunos años, el cientista político estadounidense Larry Bartels sostenía en el diario Washington Post que constituye un error pensar que la desigualdad económica es exclusiva o únicamente un reflejo de las condiciones económicas de un país. El profesor de la Universidad de Vanderbilt, quien visitará próximamente la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales (UDP), sostiene que hay una importante dimensión política asociada a la desigualdad. “La desigualdad económica es en forma muy sustantiva, reflejo de un fenómeno político”, afirma el académico.
Bartels se ha preocupado de estudiar el vínculo entre desigualdad económica y política en Estados Unidos, un tema muy sensible al proceso político chileno. En su libro Unequal Democracy (2008), estudia aquel vínculo a partir de un detallado estudio de las últimas seis décadas de desarrollo económico y las tendencias políticas de que allí se derivan. En su trabajo, concluye que la brecha entre ricos y pobres se ha ampliado más fuertemente durante gobiernos republicanos y ha disminuido levemente bajo administraciones demócratas, lo que como resultado ha dejado los niveles de desigualdad socioeconómica prácticamente igual.
Sostiene que esta tendencia no es sólo el resultado de las fuerzas de la economía, sino que más bien es el resultado de decisiones de política pública tomadas a partir de apuestas ideológicas de los partidos, combinado con la influencia de los grupos de interés de los sectores más acomodados.
Bartels demuestra que los actores políticos son mucho más sensibles a las presiones de los sectores más acomodados de las sociedad que a los sectores pobres. Así los presidentes republicanos han favorecido el crecimiento de los salarios de los sectores más ricos de la sociedad en proporción a lo que lo han hecho respecto de los salarios de clase media y de sectores bajos. Políticas de impuestos claves han tenido un impacto muy significativo en el aumento de la brecha entre ricos y pobres en Estados Unidos.
Contrariamente a lo que se sostiene que los sectores populares apoyarían a los republicanos por su afinidad valórica en temas como aborto y matrimonio homosexual, Bartels sostiene que los republicanos han sido extraordinariamente exitosos en “empaquetar” reformas poco favorables a los sectores más pobres, de modo que parezcan beneficiosas para ellos.
El libro de Bartels ha sido premiado por la Asociación Americana de Ciencia Política y ha cobrado particular notoriedad por el debate político sobre la desigualdad en Estados Unidos y en otras democracias.
La Cátedra se realizará el jueves 1 de octubre a las 11:30 hrs. en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago. La asistencia puede ser confirmada en este link.
Hace algunos años, el cientista político Larry Bartels sostenía en el Washington Post que constituye un error pensar que la desigualdad económica
es exclusiva o únicamente un reflejo de las condiciones económicas de un país. El profesor de la Universidad de Vanderbilt que visitará la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la UDP próximamente, sostiene que hay una importante dimensión política asociada a la desigualdad. “La desigualdad económica es en forma muy sustantiva, reflejo de un fenómeno político“, afirma el académico
.
Larry Bartels es un cientista político estadounidense que se ha preocupado de estudiar el vínculo entre desigualdad económica y política en Estados Unidos, un tema muy sensible al proceso político chileno. En su libro Unequal Democracy (2008), Bartels estudia aquel vínculo a partir de un detallado estudio de las últimas seis décadas de desarrollo económico y las tendencias políticas de que allí se derivan. En su trabajo, concluye que la brecha entre ricos y pobres se ha ampliado más fuertemente durante gobiernos Republicanos y ha disminuido levemente bajo administraciones Demócratas, lo que como resultado ha dejado los niveles de desigualdad socioeconómica prácticamente igual.
Bartels sostiene que esta tendencia no es sólo el resultado de las fuerzas de la economía, sino que más bien es el resultado de decisiones de política pública tomadas a partir de apuestas ideológicas de los partidos, combinado con la influencia de los grupos de interés de los sectores más acomodados.
Bartels demuestra que los actores políticos son mucho más sensibles a las presiones de los sectores más acomodados de las sociedad que a los sectores pobres. Así los presidentes republicanos han favorecido el crecimiento de los salarios de los sectores más ricos de la sociedad en proporción a lo que lo han hecho respecto de los salarios de clase media y de sectores bajos. Políticas de impuestos claves han tenido un impacto muy significativo en el aumento de la brecha entre ricos y pobres en Estados Unidos.
Contrariamente a lo que se sostiene que los sectores populares apoyarían a los Republicanos por su afinidad valórica en temas como aborto y matrimonio homosexual, Bartels sostiene que los republicanos han sido extraordinariamente exitosos en “empaquetar” reformas poco favorables a los sectores más pobres, de modo que parezcan beneficiosas para ellos.
El libro de Bartels ha sido premiado por la Asociación Americana de Ciencia Política y ha cobrado particular notoriedad por el debate político sobre la desigualdad en Estados Unidos y en otras democracias.
La Cátedra se realizará el jueves 1 de octubre a las 11:30 hrs. en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.
Por favor rellenar el siguiente formulario para confirmar asistencia:
La Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP invita a la Segunda Cátedra Norbert Lechner 2015 presentada por Mike Savage, académico de London School of Economics, Inglaterra. Su exposición se titula “Clases Sociales en el Siglo XXI”.
En esta ocasión, el profesor Mike Savage discutirá las perspectivas sociológicas convencionales, enfocándose en el vínculo entre las necesidades de la clase media y trabajadora, para ser reemplazadas por una mayor atención a los niveles superiores de la estructura de clases y orientadas a la acumulación del capital económico, social y cultura. Utilizando datos del Estudio Great British Class, indicaré cómo podemos detectar formas distinticas de la formación de la clase elite en Bretaña, y reflejaré la significancia de su desarrollo para entender generalizadamente la relación entre clases.
La actividad se realizará el miércoles 9 de septiembre a las 11:30 horas, en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicado en Vergara 324, Santiago. Contará con traducción simultánea.
La académica de la Universidad de Wisconsin-Madison, Florencia Mallon, presentó la Primera Cátedra Norbert Lechner ¿Utopía, hemisferio o país? Una genealogía de América” donde indagó en esta charla sobre el cómo, cuándo y por qué es que la palabra “América” empezó a usarse, en los Estados Unidos, como sinónimo de “Estados Unidos de América”. Esta exploración, dentro de la tradición ensayista latinoamericana y usando los conceptos de Michel Foucault de “arqueología” y “genealogía”, abre nuevas pistas sobre la evolución del hemisferio americano en su conjunto.
La Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP invita a la Primera Cátedra Norbert Lechner 2015 presentada por Florencia Mallon, académica de la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos. Su exposición se titula “¿Utopía, hemisferio o país? Una genealogía de América”.
La profesora Mallon estudió historia y literatura de Latinoamérica en la Universidad de Harvard, es Doctora en Historia de Latinoamérica en la Universidad de Yale. Hoy es una de las principales especialistas en historia latinoamericana en los Estados Unidos, con importantes trabajos dedicados a Perú, México y Chile. Recibió el premio Bolton-Johnson al Mejor Libro de Historia Latinoamericana por su obra “La sangre del copihue. La comunidad mapuche de Nicolás Ailío y el Estado chileno, 1906-2001”.
Florencia Mallon abordará cuándo, cómo y por qué es que la palabra “América” empezó a usarse, en los Estados Unidos, como sinónimo de “Estados Unidos de América”. Esta exploración, dentro de la tradición ensayista latinoamericana y usando los conceptos de Michel Foucault de “arqueología” y “genealogía”, abrirá nuevas pistas sobre la evolución del hemisferio americano en su conjunto.
Mallon expondrá sobre la idea utópica de América que tomó fuerza en las colonias británicas que se convirtieron en los Estados Unidos de América. En este país emergente, sin embargo, la conflictiva interacción entre la noción del “pueblo americano” o “América” y la noción de “los estados” se inserta tanto en la misma médula de los conflictos por la expansión territorial de Estados Unidos, como en los debates sobre la esclavitud y los derechos de los estados que desembocan en la Guerra Civil. Finalmente, se articula la presencia estadounidense en el Caribe y el Pacífico con una noción de Estados Unidos—progresivamente definido como “América”–como un nuevo poder que supuestamente protege a las naciones emergentes de la dominación imperial europea.
La Cátedra se realizará el miércoles 22 de abril de 2015, a las 11:30 horas en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.
La Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP invita a la Primera Cátedra Norbert Lechner 2015 presentada por Florencia Mallon, académica de la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos. Su exposición se titula “¿Utopía, hemisferio o país? Una genealogía de América”.
La profesora Mallon Estudió historia y literatura de Latinoamérica en la Universidad de Harvard, es Doctora en Historia de Latinoamérica, en la Universidad de Yale. Hoy es una de las principales especialistas en historia latinoamericana en los Estados Unidos, con importantes trabajos dedicados a Perú, México y Chile.
La Cátedra se realizará el miércoles 22 de abril de 2015, a las 11:30 horas en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.
La actividad será transmitida por streaming en www.udp.cl.
¿Cuándo, cómo y por qué es que la palabra “América” empezó a usarse, en los Estados Unidos, como sinónimo de “Estados Unidos de América”? Esta exploración, dentro de la tradición ensayista latinoamericana y usando los conceptos de Michel Foucault de “arqueología” y “genealogía”, nos abre nuevas pistas sobre la evolución del hemisferio americano en su conjunto. Por un lado, hasta el siglo XX, los intelectuales latinoamericanos como el cubano José Martí, el mexicano Edmundo O’Gorman, el colombiano Germán Arciniegas y el argentino Enrique de Gandía asociaron el concepto de “América” con la identidad hemisférica y con nociones utópicas sobre el futuro, las oportunidades, y la libertad. O’Gorman en particular sugirió que el descubrimiento de América, supuestamente peleado entre Cristóbal Colón y Amérigo Vespucci, no lo fue tanto, sino más bien una invención de América en que los dos exploradores, en vez de ser rivales, fueron más bien colaboradores.
La idea utópica de América también toma fuerza en las colonias británicas que se convertirán en los Estados Unidos de América. En este país emergente, sin embargo, la conflictiva interacción entre la noción del “pueblo americano” o “América” y la noción de “los estados” se inserta tanto en la misma médula de los conflictos por la expansión territorial de Estados Unidos, como en los debates sobre la esclavitud y los derechos de los estados que desembocan en la Guerra Civil. Finalmente, en la Guerra con España de 1898 en que Estados Unidos ocupó las islas de Filipinas, Cuba y Puerto Rico, se articula la presencia estadounidense en el Caribe y el Pacífico con una noción de Estados Unidos—progresivamente definido como “América”–como un nuevo poder que supuestamente protege a las naciones emergentes de la dominación imperial europea.
El pueblo Maorí se compone de 56 tribus y hoy representan el 15% del total de la población de Nueva Zelanda. El conflicto data del siglo XIX cuando los colonizadores europeos comenzaron a interactuar con las islas. En 1840 el imperio británico convirtió aquel territorio en colonia a través de la firma del tratado de Waitangi. Los intereses económicos ingleses (mineros y de agricultura) chocaron constantemente con los derechos y cosmovisión del pueblo Maorí, que resistió la implementación de aquel tratado y los posteriores avances colonizadores. Se estima que la población Maorí se redujo por la represión de 100 mil a 40 mil habitantes entre 1840 y 1892. Hacia mediados del siglo XX, los Maorís habían perdido gran parte de sus tierras, estaban empobrecidos y su cultura se estaba perdiendo, incluyendo su lengua.
Pero hoy la situación es algo diferente. La generación actual ha visto una importante transformación en la relación con el Estado Neozelandés. En 1975 se creó el Tribunal de Waitangi, que inició un proceso de revisión de las reclamaciones indígenas. Más tarde, se establecieron políticas de reparación y se ampliaron los espacios de participación política del pueblo Maorí. Hoy cuentan con 7 asientos reservados en el Parlamento y todos los partidos tienen representantes Maorís entre sus parlamentarios. Se oficializó la lengua Maorí y se vive una revitalización de la identidad indígena. Nueva Zelanda no suscribió el Convenio 169 de la OIT de consulta a pueblos originarios, pero tiene extensos mecanismos de consulta. Aunque la recuperación de territorios y del patrimonio cultural es algo mínimo de la justicia que merecen en la perspectiva del pueblo Maorí, sí han existido relevantes cambios en poco menos de 40 años.
Conversamos con la académica Maorí, Kaapua Smith, quien visitó Chile para explicar la experiencia del pueblo Maorí en la Universidad Diego Portales y que sostuvo reuniones con representantes del Ministerio de Desarrollo Social, Ministerio del Interior, y diputados de Amplitud, entre otros. Kaapua Smith estudió en la Universidad de Auckland y ha desempeñado labores públicas en el Ministerio de Asuntos Maorís (2011-2014). Sostiene Smith que existen tres factores esenciales que explican el cambio: la capacidad de movilización del pueblo Maorí; el proceso de educación paralela impulsado por su pueblo; y el rol del Tribunal de Waitangi, que revitalizó la identidad indígena.
-En su opinión, ¿qué factores explican el cambio en la relación entre el pueblo Maorí y el Estado neozelandés en las últimas 4 décadas?
-Permítame advertir que si bien se han producido ciertos avances importantes para nuestro pueblo, todavía la relación no es perfecta y hay muchas cosas que se deben resolver. Pero para explicar lo que ha sucedido hasta hoy existen tres aspectos cruciales. A mediados de la década de los 60 un importante grupo de indígenas Maorí se educó en la universidad tradicional y formó parte de un proceso de renacimiento de la cultura de nuestro pueblo. Ellos habían tenido la oportunidad de educarse, eran políticamente muy activos y comenzaron a movilizarse defendiendo la causa Maorí, y particularmente nuestra lengua, que en ese momento estaba enfrentando un serio peligro de desaparición. Ellos fueron los que comenzaron a pensar en un plan de desarrollo alternativo para el pueblo Maorí. Se organizaron muchas protestas y muchísimas reuniones de las diferentes tribus para hablar acerca del futuro de ellas. En este proceso contribuyó el proceso de urbanización, dado que muchos Maorís estaban migrando del campo a la ciudad, lo que permitió un mayor activismo en las ciudades.
-¿Sólo participaba gente perteneciente al pueblo Maorí o existían otros actores apoyando la causa?
-Siempre hubo gente de Nueva Zelanda apoyando nuestra causa. Sin embargo, hemos sido bien determinados en pensar que los Maorís debemos proveer soluciones a nuestros propios problemas y eso ha sido parte de este largo proceso de autodeterminación.
-¿Y cuál sería el segundo elemento?
-El segundo tiene que ver con la educación. Nosotros hemos desarrollado un sistema de educación paralela basado en nuestros propios valores culturales y nuestra filosofía, de modo de revitalizar nuestras propias tradiciones y nuestra lengua. Cuando comenzó aquella revitalización de la identidad Maorí de la que le hablé, consideramos que era necesario fortalecer la educación desde la base; debíamos mejorar los niveles de educación de nuestro pueblo; en esencia, alcanzar una masa crítica entre nuestra propia gente.
A esto se sumó un tercer factor, que ha sido el proceso de acuerdos que se derivó del Tribunal de Waitangi de 1975. Esta iniciativa permitió que las diferentes tribus se organizaran, pero también ayudó a un proceso de sanación de las heridas que como pueblo teníamos. Aunque no es un proceso cerrado ni perfecto, está en constante evolución.
–¿Podría especificar qué tipo de acciones se han tomado en este Tribunal?
-El Tribunal de Waitangi fue establecido luego de un intenso período de protestas indígenas como un mecanismo de recolección de demandas y quejas. Hoy, por ejemplo, las tribus –en tanto entes colectivos– pueden presentar demandas frente al tribunal, o bien entrar en negociación directa con el gobierno. Existe una extensa variedad de demandas, incluyendo requerimientos de territorios, justicia, y presentación de quejas de reparación sobre cómo se trató a los ancestros, entre otros. Cada tribu y subtribu tiene quejas particulares y cada tribu y subtribu tiene una particular forma en que ha logrado algún tipo de acuerdo con el tribunal.
Típicamente, un acuerdo con el tribunal contiene una disculpa oficial del Gobierno por los abusos que se cometieron, un acuerdo mutuo de revisión histórica de lo sucedido en el pasado, y un acuerdo financiero de reparación. Como no siempre ha sido posible recuperar las tierras, se han establecido acuerdos financieros a través de mecanismos mutuamente acordados de fondos de inversión cuyas utilidades van en directo beneficio de las comunidades. Algunos acuerdos consideran la obligación de ofrecer en primer término a las propias tribus una eventual venta de tierras en zonas que les pertenecían a dichas tribus.
Algunas tribus establecen acuerdos para la administración común (con privados) de ríos; otros grupos establecen acuerdos sociales para regular la relación entre las tribus y los ministerios del gobierno, de modo de mejorar las condiciones socioeconómicas de su gente.
-¿Se establece un texto escrito oficial de revisión histórica?
-En efecto, luego de intensas negociaciones se establece un texto oficial escrito, mutuamente acordado, que restablece la verdad histórica de lo sucedido. En esencia, es un texto donde el gobierno asume su responsabilidad histórica por lo sucedido y que previamente no había sido reconocido.
-¿Podría referirse a la “disculpa oficial” que se incorpora en el proceso? ¿Cómo funciona?
-Como parte del proceso de negociación en el tribunal y luego que las tribus y el gobierno negocian cada uno de los aspectos del acuerdo (historia, demandas, quejas, reparación), le corresponde al ministro de asuntos indígenas del gobierno, al final del proceso, concurrir a la tribu para, oficialmente, dar una disculpa a la tribu por lo sucedido en el pasado.
El ministro concurre a un acto donde se hace presente la tribu completa. Antes de ese acto ya se ha producido una serie de reuniones en la tribu para ratificar los diferentes aspectos del acuerdo con el gobierno. Entonces, el acto de “disculpa oficial” es el último paso. Yo participé de uno de esos actos con mi tribu y puedo decir que se trata de un acto muy emotivo. Es un acto de cura de una herida, de sanación para nosotros.
Se trata de un acto muy emocional e importante, porque cuando tú negocias, lo haces en representación de todas las injusticias cometidas a tus ancestros. Se ha tratado de una lucha intergeneracional y cuando llega el momento de concluir aquella larga historia de luchas es una experiencia muy emotiva y especial.
Usualmente, este acto toma un día, y se realiza en la “Marae”, que es la casa donde se realizan las reuniones y ceremonias de la tribu.
-Pasando a otro tema, ¿podría referirse a la representación política del pueblo Maorí?
-Poco después del establecimiento de la colonia británica se estableció un mecanismo de 4 asientos reservados para el pueblo Maorí, pero lo que se buscó en ese momento era limitar la participación del pueblo Maorí, pues en aquel entonces nosotros éramos la mayoría. Además, ninguno de los 4 representantes hablaba inglés, en un parlamento Neozelandés donde se hablaba exclusivamente inglés.
Posteriormente, en 1996 se produjo un cambio en el sistema electoral y se optó por un sistema Proporcional Mixto, donde se incluyeron 7 asientos reservados para nuestro pueblo. Pero, además, en el sistema de Nueva Zelanda se consideran dos registros: uno para la población general y otro para quienes quieran registrarse como Maorís. Cada cinco años se revisa el padrón y las personas pueden escoger donde registrarse. No existe ningún requisito para registrarse en uno u otro padrón. Es solo por autoidentificación.
-Finalmente, en relación a los procesos de consulta al pueblo Maorí implementado por el gobierno de Nueva Zelanda, ¿podría especificar algunos de sus aprendizajes?
-El primer punto que quizás sea relevante destacar de nuestra experiencia es que los pueblos indígenas mismos deben ser parte de la elaboración de un proceso de consulta. Entonces, los pueblos indígenas de Chile deben ser capaces de determinar el proceso de consulta por sí mismos. Para nosotros, los Maorís, es muy importante participar de la determinación de los procesos de consulta.
Lo segundo, es que es necesario tener experticia técnica en ambos lados. Es muy importante que los indígenas tengamos el adecuado apoyo, conocimiento y experticia, de modo de proveer formas de consentimiento adecuadas durante el proceso de consulta. Y desde el punto de vista del gobierno, se requiere contar con gente que sepa vincularse adecuadamente con las comunidades.
-¿Pero qué significa este “vínculo adecuado” que Ud. indica?
-Yo solo puedo hablar por el caso Maorí. Por ejemplo, en nuestro caso no puedes esperar que a través de una comunicación escrita con las tribus llegues a un resultado. Nosotros tenemos un concepto llamado “Kanohi ki te kanohi”, que significa “cara a cara” y para nosotros es una señal de respeto y que es muy importante esto de iniciar un diálogo cara a cara.
Existe una enorme variedad de códigos culturales que para reconocerlos debes conocer la cultura, tener la capacidad de “leer” la situación de la comunidad. Entonces, se debe contar con personas que entiendan esto, que sean respetuosas, y que apoyen las aspiraciones del pueblo indígena. En el caso de los Maorís, nosotros buscamos un modelo de asociación, de ser tratado con respeto, para alcanzar acuerdos mutuamente beneficiosos.
En política, un escándalo remplaza a otro escándalo. Mientras el Partido Comunista siga resistiéndose a facilitar la renuncia del embajador Eduardo Contreras y siga justificando su incontinencia verbal, la presión sobre la UDI en el caso Pentagate disminuirá. Porque la opinión pública tiene atención limitada para los escándalos, la defensa que hace el PC de la inaceptable actitud de su poco diplomático embajador es un inmejorable favor que hace el partido más a la izquierda del espectro chileno a su principal rival ideológico.
Al resistirse a presentar voluntariamente su renuncia, el embajador Contreras le aumentó los costos al Gobierno. Para Bachelet, hubiera sido más cómodo que Contreras voluntariamente dejara su cargo. Pero Como Contreras se negó a renunciar, el impasse diplomático se convirtió en un problema político. El PC, en el que milita Contreras, vio la oportunidad de sacar dividendos políticos. Sabiéndose favorito de Bachelet, salió en defensa de Contreras, tensionando la relación con el PDC, partido que se había declarado ofendido por el tenor de las declaraciones de Contreras. Si bien los dichos que más repercusión periodística tuvieron fueron las referencias a una derecha empresarial que supuestamente estaría detrás de los recientes ataques terroristas, los comentarios que hizo el embajador sobre el supuesto apoyo del PDC al golpe militar de 1973 fueron más complicadas para el Gobierno.
En abstracto, ninguno de los dos comentarios del embajador debiera producir mucha polémica. La supuesta participación de la derecha empresarial en atentados terroristas es una acusación tan irresponsable como inverosímil. El apoyo de la DC al golpe es históricamente indesmentible. Pero el embajador no tenía por qué dárselas de investigador de atentados o de historiador. Al opinar sobre un tema que divide a la Nueva Mayoría, el embajador le causó un innecesario dolor de cabeza al gobierno de la Presidenta, que le confió un importante cargo diplomático. El PDC comprensiblemente presionó para lograr la salida del embajador.
Como pedirle la renuncia implicaba enemistarse con el PC, pero su permanencia implicaba pelearse con el PDC, Bachelet no tenía cómo evitar pagar costos. Tal vez ahí radica el peor error de Contreras, poner a Bachelet en una posición en la que cualquier decisión que tomara implicaba costos para la Mandataria. En vez de ayudar a la líder de su coalición, Contreras le dio un dolor de cabeza.
Al final, Bachelet optó por cerrar filas con el PC. Eso causó la molestia del PDC y dio insumos a los teóricos de la conspiración que argumentan que Bachelet quiere implantar en Chile una nueva Venezuela. Como el sentido común indicaba que Bachelet debería pedirle la renuncia a Contreras -para sentar el precedente de castigo a los altos funcionarios que hablan antes de pensar- el hecho de que Bachelet haya confirmado a Contreras alimentará futuras indisciplinas de funcionarios públicos que saben que la Presidenta tiene corazón de abuelita. Además, como los embajadores que se indisciplinaron en su primer gobierno se fueron, el hecho que Bachelet le perdone la vida al embajador PC muestra un poco saludable favoritismo hacia el partido de más reciente ingreso a la coalición de gobierno.
Las declaraciones del embajador también ayudan a la oposición. Después de estar por varios días a la defensiva producto del caso Penta, la UDI ha pasado a la ofensiva denunciado las poco criteriosas declaraciones del embajador y criticando la decisión de Bachelet de mantenerlo en su puesto. Como los espacios para noticias políticas son limitadas, y en tanto las declaraciones de Contreras son mediáticamente más fáciles de resaltar que las complejas ramificaciones del caso Penta, todo el tiempo que la prensa ha dedicado a las polémicas declaraciones del embajador son minutos que ya no se habla del caso que tanto incomoda a la derecha. Precisamente por eso, porque el PC sabe bien que este caso distrae a la opinión pública de los temas que ahora más interesan al Gobierno, los comunistas debieron ser los primeros en facilitar la renuncia de Contreras. Pero como el PC prefirió darse un gustito y, en vez de imponer la disciplina y castigar a su irreflexivo embajador, defendió la incontinencia verbal de Contreras, los costos políticos los tendrá ahora que pagar el gobierno de Bachelet.
Porque en política funciona la ley del ojo por ojo y diente por diente, el PDC se cobrará la cuenta de la gratuita agresión que le propinó su compañero de coalición. Ya que las relaciones entre el PC y la DC son inevitablemente tensas —por los hechos históricos que el propio Contreras se encargó de recordar— el gobierno de Bachelet necesitará intermediar para evitar que aumenten las tensiones.
Porque era mucho menos costoso políticamente hacer que Contreras pagara su incontinencia verbal con su renuncia, al perdonarle su novata vida de embajador, Bachelet se suma al tremendo favor que le está haciendo el PC a la UDI para desviar la atención del escándalo por el caso del financiamiento ilegal de campañas.
El pasado miércoles la Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP celebró la tercera Cátedra Norbert Lechner, que contó con la participación de la directora del Centro de Metodologías Interdisciplinaria de la Universidad de Warwick, Celia Lury, en una ponencia titulada “Just Do It: the social is us – but is i ours?”.
La reflexión de Lury se entiende bajo un contexto en el que las redes sociales se han apoderado de lo entendido en sociología como “lo social”. El CEO de Facebook, Mark Zuckerberg vaticinó que en un periodo de cinco años que todas las empresas e industrias a nivel global tendrán que ser re-pensadas desde la perspectiva de lo social.
Con el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) las empresas especializadas en mercadotecnia han creado sistemas que muestrean las preferencias de los usuarios mediante algoritmos ubican en el newsfeed aquellos productos que son potencialmente atractivos para los clientes. Es por esa razón que los bienes deben estar en una constante modificación que atraiga a los usuarios a través de los dispositivos con acceso a redes sociales.
En su investigación la académica invitada cita tres ejemplos para describir cómo estos cambios influyen en aspectos ligados a la movilidad, diferenciación y exclusión e inclusión social.
El primero es el caso de Nike, una empresa global que como modelo de negocios establece que sus productos deben estar pensados bajo la lógica de hacer lo que quieras porque con sus materiales simplemente es posible realizarlo todo. Una visión que genera en el lenguaje la idea de que las marcas son transitivas, lo que como resultado se puede identificar en término obsequious que se produce cuando las personas buscan generar un reconocimiento social utilizando sus dispositivos como herramientas.
Otro caso es el de Klout, una empresa dedicada a crear audiencias en redes sociales. Se trata de un nivel de influencia que le permite al usuario anotar distintas puntuaciones que van de uno a cien y en las que no existen ni números negativo ni nadie marca cero. Por el contrario, existen personas que logran llegar al tope del ranking de influencia, como políticos, cantantes y actores. Es por esa razón que Celia Lury reflexiona sobre la penetración de este tipo de prácticas que condicionan al ser humano a estar en constante modificación de su imagen.
Un tercer ejemplo utilizado por Lury es Edge Rank, un algoritmo utilizado por la red social Facebook que determina las noticias que aparecerán en el Newsfeed de cada usuario. La compañía sigue diseñando modelos propios sobre publicación de contenidos, como la idea de atraer al usuario mediante vínculos con carga emocional, según un estudio realizado por Kramer, Guillory y Hancock en 2014.
Ese nivel de control sobre las audiencias es motivo para que la autora se pregunte qué definimos por nueva vía social (the new “social” way). Es ahí en donde reconoce tres niveles de análisis con respecto a los tres ejemplos. Movilidad social se basa en la confección de rankings que usando escalas de evaluación, como en el caso de Klout, le permiten al usuario tener un mayor rango de movilidad si es que es reconocido por las audiencias. Para el caso de la diferenciación, Celia Lury utiliza el término schizmogenesis (Bateston) con el objetivo de reconocer el mensaje que entregan las marcas, la mayoría relacionados con ser mejor (being better) y en los que se destacan atributos que hacen que los productos estén por sobre otros. Sobre inclusión, exclusión y pertenencia, la autora reconoce que dadas las características de las puntuaciones que ofrece el social media, las posibilidades de integración en la conformación de relaciones interpersonales es más difícil para algunos que para otros, identificando que con el uso de nuevos símbolos de valorización, como es el caso de las bitcoins, se logra crear una especie de inequidad en la distribución de reconocimiento. Una mirada que invita a los sociólogos a hacerse preguntas sobre este campo de interacción en el que al parecer se identifican a los usuarios como lo social, pero que en definitiva no les permiten apropiarse del concepto.
A continuación presentamos el video con traducción simultánea de la presentación de Celia Lury en la Universidad Diego Portales.
Bien pudiera ser que no haya forma de salir bien parado de este escándalo, pero hay estrategias peores que otras. La estrategia de victimizarse no funciona cuando la utilizan aquellos que la gente considera como miembros fundadores de la clase privilegiada.
el contexto del caso contra los dueños y altos funcionarios del Grupo Penta, varios de los políticos mencionados en las supuestas triangulaciones ilegales para financiar campañas electorales han hecho referencia a posibles persecuciones políticas de las que serían víctimas. Además de cuestionar la independencia de las instituciones —y precisamente porque no nombran a los supuestos responsables de las persecuciones— esa estrategia de victimización difícilmente tendrá efectos positivos en una opinión pública que duda de la probidad de cualquiera que se dedica a la politica. Peor aún, probablemente inducirá a la fiscalía y al poder judicial a actuar con mayor celo en su afán de investigar posibles vinculaciones entre los delitos tributarios imputados y los pagos realizados a personas e instituciones cercanas a candidatos en las elecciones de 2013.
Es cierto que la estrategia de victimización a veces produce resultados positivos. En su primer periodo, Bachelet la utilizó para deslindar sus responsabilidades sobre la puesta en marcha del Transantiago en 2007. Al reconocer que había una vocecita que le advertía que las cosas saldrían mal, Bachelet terminó echándole la culpa a sus ministros, asesores y a las circunstancias que produjeron la peor implementación de política pública en los últimos 25 años. Después, cuando su gobierno se enredaba en disputas partidistas, en vez de tomar decisiones difíciles, Bachelet habló de un posible intento de femicidio político del que estaría siendo víctima.
Pero el hecho de que la estrategia le haya funcionado a Bachelet no significa que le funcionará también a otros. Cuando la UDI habla de persecución política, la evidencia muestra que ese partido es el más poderoso en el Congreso, el mejor conectado con el mundo empresarial, y el que por años lideró los ataques contra la clase política —potenciando figuras que supuestamente eran el antónimo de los políticos tradicionales—. Por eso, la opinión pública no será fácil de convencer. Cuando el valentón del barrio alega mala fe, no puede pretender recibir la solidaridad inmediata del resto de los vecinos. Es verdad que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario —por lo que el peso cae ahora en la fiscalía para demostrar culpabilidad, no sobre los supuestos involucrados para demostrar su inocencia—, pero la UDI a menudo fue el primer partido en rasgar vestiduras cuando acusaciones similarmente dañinas recayeron sobre otros políticos.
De igual forma, cuando se victimiza —y lo hace a través de empresarios aliados— Andrés Velasco no debiera esperar el mismo efecto positivo en la opinión pública que tuvo Bachelet. Después de que eligió la crítica a la mala política como su bandera de campaña, Velasco debió ser especialmente cuidadoso en evitar que sus negocios se mezclaran con su carrera política. En vez de crear un partido político —que es el camino institucional y éticamente correcto para intentar influir en la política como candidato— Velasco buscó tener los privilegios de los políticos pero sin pagar los costos de usar el uniforme. Las declaraciones de su aliado Rafael Guilisasti —reconociendo que todos los meses él y otros amigos ponen plata para financiar a Fuerza Pública— solo dañan más a Velasco. Pretender disfrazar de think-tank a una organización destinada a promover una campaña presidencial no es una buena forma de hacer poíitica. Es perfectamente legítimo que Velasco quiera ser candidato —y muchos lo veríamos con buenos ojos—, pero la forma para entrar en política es creando un partido o sumándose a uno ya existente para liderarlo (una especie de OPA política), no pretendiendo ser consultor cuando en realidad se es candidato.
El proceso que ha rodeado el caso Pentagate ha estado plagado de errores del Gobierno y de la fiscalía. Mientras el Gobierno, a través de su ministro Peñailillo, ha dado señales erráticas de querer solucionar el problema por la vía legislativa o dejarlo seguir exclusivamente por la vía judicial, la fiscalía se ha convertido en un conventillo de filtraciones. Después de que el Gobierno demostró su debilidad al justificar las desubicadas declaraciones del contralor, alegando que no valía la pena hacer nada porque solo le quedaban seis meses en el cargo, todos los funcionarios se sienten con derecho a decir cualquier cosa. Si el árbitro no expulsa a un jugador por una falta alevosa, difícilmente tendrá autoridad moral para sacar tarjeta amarilla cuando otro jugador hace tiempo.
Aunque los errores de la fiscalía y del Gobierno aminoran los errores cometidos por la UDI y por el equipo de Velasco, la estrategia de victimización adoptada por Velasco y por la UDI no mejorará la percepción que de ellos tiene la opinión pública. Bien pudiera ser que no haya forma de salir bien parado de este escándalo, pero es indudable que hay estrategias peores que otras. La estrategia de victimizarse no funciona cuando la utilizan aquellos que la gente considera como miembros fundadores de la clase privilegiada.
La Facultad de Ciencias Sociales e Historia invita a la tercera versión de la Cátedra Norbert Lechner2014. En esta ocasión nos visitará Celia Lury, directora del Centro de Metodologías Interdisciplinarias de la Universidad de Warwick, Inglaterra.
La académica ha centrado su trabajo en la investigación de género, la teoría feminista y la sociología de la cultura. Entre sus publicaciones más recienten destaca “What is the empirical: a Special Issue of European Journal of Social Theory (co-editado con Lisa Adkins), Inventive Methods, (co-editado con Nina Wakeford, Routledge, 2012) y Measure and Value (co-editado con Lisa Adkins, Blackwell, 2012).
A la Universidad Diego Portales vendrá a exponer, “The Social is us”, un trabajo que analiza las relaciones entre los seres humanos, las compañías y las instituciones de gobierno a través de las herramientas que ofrecen las redes sociales. Es el caso de Facebook que mediante la opción “me gusta”, le otorga un carácter de valoración social que, de una u otra forma, modifica el marco de acciones entre diversos actores que participan en la red. Este acercamiento podrá configurar modelos de gobernabilidad, relaciones económicas y mecanismos de poder. Bajo este escenario, conceptos como la privacidad, la vigilancia, los derechos de autor y la confianza adquieren un nuevo significado a partir de los vínculos entre los seres humanos y la vida en Internet.
La conferencia se llevará a cabo el miércoles 15 de octubre a las 11:30 horas en el auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicado en Vergara 324, Metro Los Héroes. La actividad contará con traducción simultánea.
Abstract:
Sociology came into existence by defining its own sphere of expertise: society, the social or social relations. Defined in relation to, in contradistinction to, economics and psychology (and literature). But knowledge of the social has never been the monopoly of sociologists alone. Most recently, Mark Zuckerberg, Facebook founder, claimed that: ‘‘If you look five years out, every industry is going to be rethought in a social way’. This paper looks at a range of contemporary devices and associated practices – the brand Nike, Klout – a measure of influence in social media, and Facebook – to identify the challenge that is being posed today to sociology’s understanding of its proper subject matter.
Charles Walker, académico de la Universidad de California Davis, presentó una ponencia sobre su más reciente obra, “La Rebelión de Túpac Amaru (1780 – 1783): ¿una revolución Atlántica?”, en donde intentó dar respuesta a la interrogante sobre por qué no se considera a este proceso dentro de las denominadas Revoluciones Atlánticas.
A continuación te invitamos a revivir la exposición de Charles Walker en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra.
Su investigación académica se ha centrado en América Latina mediante diversos temas como los desastres naturales, comisiones de la verdad y movimientos sociales, entre otros. Dentro de sus publicaciones más destacadas están, Colonialismo en ruinas: Lima frente al terremoto y tsunami de 1746 (Instituto de Estudios Peruanos & IFEA, 2012), Túpac Amaru a Gamarra: Cuzco y la creación del Perú republicano (Centro Bartolomé de Las Casas, 3 editions).
Debido a su labor como investigador especialista en la región se ha adjudicado diferentes becas de investigación en prestigiosas instituciones como el National Endowment of the Humanities, University of California President’s Fellowship y American Council of Learned Societies.
A la Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP vendrá a presentar la ponencia “La Rebelión de Túpac Amaru (1780 – 1783): ¿una revolución Atlántica?”, como parte del lanzamiento de su último libro que lleva el mismo nombre. A partir de los levantamientos coloniales como el de Haití y Estados Unidos, sumados a procesos históricos que cambiaron el mundo, como la Revolución Francesa, Charles Walker intentará explicar por qué se ha excluido a la Rebelión de Túpac Amaru dentro de las denominadas Revoluciones Atlánticas.
Además habrá espacio para comentar sobre los levantamientos andinos en Perú, Chile y otros países de América del Sur.
La actividad organizada por Facultad de Ciencias Sociales e Historia se llevará a cabo el día miércoles 13 de agosto a las 11:30 horas en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicado en Vergara 324, Metro Los Héroes.
La Cátedra Norbert Lechner, se efectuará en el marco del Doctorado en Ciencia Política UDP y tendrá como invitado a George Tsebelis, académico de Ciencia Política de la Universidad de Michigan.
La actividad organizada por la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales, contará con la ponencia del académico George Tsebelis titulada “A long Constitution is a (Positively) Bad Constitution: Evidence from OECD Countries”, donde se analizan observaciones empíricas de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, con foco en las Constituciones de larga extensión, las cuales son más rígidas y que, sin embargo, en la práctica son frecuentemente enmendadas.
Asimismo, se presentarán modelos utilizados para la revisión Constitucional y las razones de la frecuencia ellas, junto con la discusión del efecto negativo que causan las constituciones de larga extensión en su país.
El experto en Constitucionalismo, George Tsebelis, es doctor en Ciencia Política de la Universidad de Washington, reconocido por sus agudos análisis de los sistemas políticos y por desarrollar la teoría de “Veto players”, referida al actor político con habilidad para declinar una elección ya hecha. Entre sus principales publicaciones se encuentra Veto Players: How Political Institutions Work (2002).
La Cátedra Norbert Lechner se realizará el 23 de abril de 2014 a las 11:30 horas en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324. La entrada es liberada y contará con traducción simultánea.