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  1. El retorno de Piñera a La Moneda en dos palabras: tiempos difíciles. Sepa por qué

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    Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Después del huracán que generó la maciza victoria del candidato presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, ante el abanderado oficialista Alejandro Guillier, viene la calma.

    Marzo de 2018 está a la vuelta de la esquina y de momento, y en la previa de lo que será la segunda experiencia democrática derechista en una década -lo que a juicio del columnista mercurial Carlos Peña constituye el “legado” de Michelle Bachelet “irrite a quien irrite”-, existen complejos obstáculos que el nuevo gobierno debe sortear.
    El primero es la conformación del gabinete. El proceso se entrecruza con la lucha de poderes que se anticipa en el sector, la que tuvo una muestra en la campaña de segunda vuelta entre los dos nuevos líderes de la coalición, Manuel José Ossandón (RN) y Felipe Kast (Evópoli), la que incluso se encendió durante los mejores momentos de la celebración.
    “Yo hice más de un millón de llamados telefónicos en La Florida, La Pintana, Puente Alto y en toda el área sur de Santiago. Esa es la diferencia y esos eran los votos que nosotros necesitábamos”, gritó a los cuatro vientos el exalcalde y senador por Santiago Oriente.
    “No voy a entrar en la odiosidad y pequeñez de competir por quién cedió el triunfo. Todos trabajamos con mucha generosidad”, retrucó el diputado y senador electo por La Araucanía.
    Los rivales que tuvo el mandatario electo en la primaria de la coalición, en julio de este año, se enfrentaron por la gratuidad en la educación y anunciaron por separado una agenda paralela de temas que se pasea entre el matrimonio igualitario, la ley de cuotas para los pueblos originarios, tratativas con el Frente Amplio y el término de la ley de aborto en sus tres causales, ítem que también empujará José Antonio Kast.
    El exabanderado independiente, que en la primera vuelta logró 523.213 votos (varios de ellos de la UDI y la “familia militar”), se sumó “sin condiciones” al piñerismo, al extremo de trabajar de apoderado de mesa en el Estadio Nacional, y quien desde ya tiene cara de “ministeriable”, aunque aclaró que “quedamos de conversar”.
    Sobre este punto, Marco Moreno, decano de Ciencias Políticas de la Universidad Central, declaró a Cambio21 que “en el caso de Felipe Kast, él tiene a un partido con representación parlamentaria y por lo tanto van a exigir el espacio de poder que les corresponde”.
    “Lo de Ossandón es más complejo porque está supeditado a las decisiones de su partido. Y será en ese lugar en el que tendrá que hacer sus exigencias, para que después el presidente atienda sus demandas. Ahora, Piñera para no provocarse un problema, irá a colocar como ministro a algunos de sus cercanos para que se siente representado y no sea desde el principio una piedra en el zapato”, ahondó.
    Corazón, cerebro, pulmón
    En cuanto a nombres, lo único que se sabe es que los cuatro rostros principales del comando, Andrés Chadwick (militante UDI, exsenador, exministro y primo de Piñera), Gonzalo Blumel (jefe programático), Cecilia Pérez (vocera y exministra de RN) y Magdalena Díaz (jefa de gabinete) tendrían un sitio estelar en el Ejecutivo.
    Por otro lado, la fila de exparlamentarios con ganas de asumir una secretaría de Estado es larga: Cristián y Nicolás Monckeberg (RN), Alberto Espina (RN) y Ernesto Silva (UDI), todos miembros del equipo cercano del empresario; los históricos de RN Carlos Larraín, Baldo Prokurica y Sergio Romero, las ex RN Karla Rubilar y Carmen Ibáñez; el extimonel de la UDI Hernán Larraín y más de algún derrotado en la pasada elección, Lily Pérez (Amplitud), Andrea Molina (UDI), Felipe Ward (UDI), Pablo Terrazas (UDI) y Alejandra Bravo (PRI).
    Obvio, quienes ejercieron cargos de confianza en el anterior gobierno aspiran a repetirse el plato. Anote: Alfredo Moreno (excanciller) y Cristián Larroulet, Felipe Larraín, Rodrigo Pérez Mackenna (presidente de las AFP), Félix de Vicente, Juan Andrés Fontaine, Felipe Morandé y Roberto Ampuero, exministros de la Presidencia, Hacienda, Vivienda, Economía, Transportes y Cultura, respectivamente, como asimismo Rodrigo Ubilla (RN, exsubsecretario del Interior) y los exasesores de Palacio Hernán Larraín Matte (Evópoli, “segundo piso” de La Moneda) y Eduardo Salas (PRI, Segprés).
    ¿Caras nuevas? Los economistas Rodrigo Vergara (expresidente del Banco Central), José Ramón Valente, Klaus Schmidt Hebbel y Soledad Arellano, los abogados Ramiro Mendoza (excontralor) y Ricardo Israel (expresidenciable del PRI), los profesionales Álvaro Fischer, Mauricio Rojas y Enrique Paris (expresidente del Colegio Médico) y los dirigentes Jorge Saint-Jean (Evópoli) y Gonzalo Cordero (UDI).
    Por cierto, la lista podría agrandarse a medida que avancen los días, aunque lo único que pide Felipe Kast es que “eliminen a los operadores políticos del Estado”. Joaquín Lavín (UDI), alcalde de Las Condes y exministro, clama por “renovación” y Andrés Allamand (RN), senador y exministro, añade “equilibrio” entre técnicos y políticos.
    Solo Jacqueline van Rysselberghe, senadora y presidenta de la UDI, desordena el naipe, porque mientras RN, Evópoli y el PRI dejaron en “libertad de acción” a Piñera, la exalcaldesa e exintendenta sostuvo que su partido debe ser “la cabeza y el corazón” del gobierno. ¿Los otros vendrían a ser riñones o el ventrículo izquierdo?
    David Sandoval, diputado y senador electo del gremialismo, contesta las reprimendas: “aquí es el presidente el que tiene que resolver y los partidos deben poner a los mejores nombres posibles para asumir esas tareas”.
    “Más que ser el corazón, el cerebro o el pulmón, lo importante es poner a la gente más competente”, comentó a este medio.
    “Nuevamente se va a abrir un flanco en la derecha”, advierte Marco Moreno. “Si bien se unieron para ganar la elección, otra cosa es el momento para gobernar, donde se van a desatar las ambiciones de sus partidos. Aquí la UDI aspira a tener una mayor participación para poder mejorar su trabajo territorial que le permita recuperarse en las próximas elecciones. Y eso implica un mejor posicionamiento en el gobierno”.
    La crisis que vive la entidad de Suecia 286 tras la pérdida de cupos en el Congreso “es un factor”, asegura el analista, pero “para los efectos de conformar el Ejecutivo los que están a cargo, que son los ‘coroneles’ y su presidenta, el senador Juan Antonio Coloma o Andrés Chadwick, van a influir en los espacios de poder. La disputa interna no se dará en los próximos meses, sino que decantará con el tiempo”, redondeó.
    Puerto hostil
    En lo meramente político la principal dificultad será legislativa. Si bien en noviembre la derecha logró como bloque 72 diputados (de 155) y 19 senadores (de 43), tales números no alcanzan para obtener ventajas en el Parlamento.
    Ante tal escenario, el nuevo oficialismo estará obligado a buscar acuerdos con la oposición en temas como la gratuidad, la reforma al sistema de pensiones (que requiere de mayoría absoluta), la modernización del Estado y reformas al sistema judicial, ítems que necesitan del quórum de 4/7 en ambas cámaras para transformarse en Ley Orgánica Constitucional.
    Son los 57 escaños de la Nueva Mayoría (PR-PS-PPD-PC-DC), la debutante bancada de 20 integrantes del Frente Amplio, los 4 representantes del Frente Regionalista Verde Social (FRVS), además de René Saffirio (Ind.) y Marisela Santibáñez (PRO).
    En el Senado, en tanto, el debate se anticipa duro ante los 21 honorables de la NM, más Alejandro Navarro (País), Carlos Bianchi (Ind.) y el debutante Juan Ignacio Latorre (RD).
    “Será un Congreso hostil”, nos anticipa Mauricio Morales, director del centro de estudios de la Universidad de Talca, toda vez que “habrá una oposición muy intransigente de parte del frenteamplismo, que buscará reconectarse con la calle para planificar lo que será la próxima elección municipal (2020)”.
    “Recordemos que en los comicios de 2016 este movimiento solo tuvo buenos resultados en Valparaíso con el triunfo de Jorge Sharp. Ahora el cuadro es distinto con 20 diputados”, destacó.
    “Serán fundamentales los negociaciones y los consensos”, añade Pablo Rodríguez, analista del Instituto Libertad. “Acá será clave el rol del FA, que tendrá una fuerza muy relevante y las miradas estarán centradas en ellos. Eso no quita que veamos una oposición obstructiva más allá del potencial de Chile Vamos. Será complejo llegar a humo blanco con la DC y la NM”, remarcó.
    Consultado por este semanario, Carlos Vergara, analista de Imaginacción, complementó: “no sé si será oscuro, pero será difícil, porque cada proyecto de ley que se quiera impulsar requiere de acuerdos para su tramitación y avanzar”.
    “Una opción es construir consensos en cada proyecto y otra es elaborar pactos más permanentes y en ciertas áreas con los partidos. Será un panorama más diverso y fragmentado que el que conocemos, por lo que habrá que invertir mucho tiempo en la discusión al margen de las ideologías”, aclaró.
    Claudio Fuentes, cientista político de la Universidad Diego Portales, opta por lo primero. “La DC se transformará en un eje clave de su gobierno para poder llevar a término los proyectos de mayoría simple, mientras que para aquellos de mayoría más compleja va a requerir una negociación más dura con la izquierda, porque habrá un Congreso más polarizado”, apuntó.
    Para abrir caminos, Jorge Correa Sutil (DC), abogado y exsubsecretario del Interior, dice que Piñera debe “tensionar a su propia coalición” con propuestas que tiendan a “emparejar la cancha” y bajo el cuidado de la “ética y la transparencia, que no fue un sello de su primer gobierno”. También lo conminó a “actuar sin temor a los cambios constitucionales”, dado que “resistirse a ello es pan para hoy y hambre para mañana”.
    ¿Despertará la calle?
    Las protestas medioambientales en contra de HidroAysén, el movimiento universitario y las asambleas ciudadanas de Magallanes, Coyhaique, Freirina y otras ciudades del país tuvieron en jaque al primer gobierno de Piñera.
    ¿Habrá un déjà vu desde marzo de 2018? En carpeta se anuncian las marchas del grupo “No + AFP”, que lidera el dirigente Luis Mesina, quien afirmó que no espera ningún avance de la administración de derecha.
    Misma mirada proviene de la CUT, ANEF y Confusam, gremios de trabajadores que prometen mantener vivas y organizadas sus bases para impedir los posibles cambios que quiera impulsar el Ejecutivo a través del Congreso.
    Por su parte, las federaciones estudiantiles de las universidades de Chile y Católica adelantaron su presencia en las calles. “En 2011 nos movilizamos álgidamente para posicionar ciertos temas que hablan de la comprensión como derecho, pero él (Piñera) nos respondió con portazos en la cara y reprimiendo a nuestros compañeros”, alegó Alfonso Mohor, presidente de la Fech.
    “Los movimientos sociales vamos a estar más despiertos que nunca para defender los derechos de la ciudadanía. Se debe comenzar a hablar del fin del lucro en todas las instituciones de educación superior”, interpeló Josefina Canales, líder de la Feuc.
    Ojo que el sociólogo Juan Christian Jiménez reparó en un hecho no menor: “los que antes estaban en la calle ahora estarán en el Parlamento, por lo que eso que transmitía Camila Vallejo (diputada PC), de que había que estar con un pie en la calle y el otro en el Congreso, no funciona. Sería un sinsentido en la medida que cómo se puede pretender llevar reformas adelante sin tener acuerdos políticos previos”.
    “El primer tiempo será un cuadro de búsqueda del diálogo, pero exigiéndole mucho a Piñera, tomando en cuenta que él copió un programa educacional con letra chica, pero igual planteando cambios. Otra cosa, el movimiento estudiantil está bastante adormecido”, recalcó.
    Raya para la suma: nos vemos después de vacaciones.
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  2. Mariana Aylwin y su “identificación” con Chile Vamos: ¿Se movió a la derecha o Piñera se acercó al centro?

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    Fernando García Naddaf, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP

    Expertos descartan que la militante de la DC, pero líder del “Progresismo con progreso”, pudiera eventualmente ser parte del gabinete del Presidente electo “por el peso de su apellido”.
    La ex ministra Mariana Aylwin confesó hoy algo que hace tiempo ya venía deslizando en sus distintas columnas y declaraciones: “Yo hoy me siento más identificada con las posturas de Chile Vamos, que con las de la Nueva Mayoría”, afirmó.

    Así la líder del “Progresismo con progreso” ratificó su distancia con el partido en que aún milita, la Democracia Cristiana, en medio del proceso de instalación del nuevo Gobierno del Presidente electo, Sebastián Piñera.

    Según distintos analistas políticos consultados por Emol, este hecho termina por confirmar la sensación de “orfandad” que vienen sintiendo parte de los falangistas desde hace un tiempo, y esa “incomodidad ideológica y programática” los llevaría a formar una nueva alianza con la centro derecha, algo que tampoco sería tan sorprendente considerando la realidad de la DC en el mundo.

    “Después de los resultados del pasado 17 de diciembre se está viviendo un proceso de decantación y clarificación de posiciones en todos los partidos (…) y uno de los partidos en que probablemente va a ser más importante este proceso interno y el rumbo futuro que va a adoptar es sin duda la DC. Probablemente vamos a tener un sector social cristiano dentro de la derecha y a su vez otro de centro izquierda”, explicó Ernesto Águila.

    Asimismo el académico de la Universidad Central, Kenneth Bunker, resaltó que “Progresismo con progreso”, se asimila “mucho más a una CSU o a una CDU que a lo que a ha sido la Democracia Cristiana desde el regreso a la democracia. Yo creo que se sentirían bastantes cómodos en la derecha, sobre todo porque Sebastián Piñera ha dado un giro hacia el centro”.

    En ese sentido, el analista Gonzalo Müller coincide en que la situación se esté dando en este momento tiene relación también con que “el Piñera de la segunda vuelta es bastante más moderado, con capacidad de de conectar con un mundo y un elector de centro independiente, esa es una de las claves de su victoria, lo que debe haber sido considerado por Mariana Aylwin”.

    El fenómeno Ravinet

    Recordado es lo ocurrido en el primer Gobierno de Piñera, cuando anunció que su ministro de Defensa sería Jaime Ravinet, quien renunció a su militancia en la DC. “Lo hago con pena y con dolor, porque yo comparto sus principios. Sin embargo, no he compartido decisiones políticas ni resoluciones programáticas del último tiempo”, dijo el año 2010.

    ¿Se podría repetir entonces el mismo fenómeno con Aylwin? Según los expertos no.

    “Me da la impresión que el proyecto de Ravinet era más personalista que el de Aylwin. En cambio, ahora, unos días antes de la elección un buen grupo de demócrata cristianos, más o menos históricos, se plegaron en cartas y expresiones públicas generando un tipo de alineamiento. Por otro lado, el apellido Aylwin tiene un peso importante”, destacó el profesor de la Escuela de Ciencia Política e la Universidad Diego Portales, Fernando García Naddaf.

    Con él coincide Bunker quien enfatiza en que ella “está trabajando más de adentro de la DC que con un afán de figurar. Hay varias cosas que nos hacen pensar esto, como que ella no fue candidata al Senado o a la Cámara de Diputados, tampoco se han planteado jugar un rol dentro del partido, entonces no creo que ella quiera ser una cara visible de una división del partido. Ella está trabando para que el partido se separe de una forma simbólica, pero sería muy fuerte que ella entrara a este Gobierno, sobre todo por su apellido, y no por ser de la disidencia y yo creo que ella no estaría dispuesta a hacerlo”.
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  3. El miedo intenta tomarse el balotaje: La derecha asusta y se asusta

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    Fernando García Naddaf, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP

    Fernando García Naddaf, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP

    Si bien nos tienen acostumbrados a las campañas del terror, en esta oportunidad ha recrudecido en la segunda vuelta el intento por inculcar miedo como herramienta para volcar el resultado en favor del candidato de Chile Vamos. “Chilezuela”, crisis bursátil, colas, caos económico y hasta fraude electoral han sido la tónica.

    A empresarios impúdicos se suman el propio candidato derechista, su séquito y bots y trolls. El objetivo es desincentivar a los votantes, con lo que Piñera podría beneficiarse. También influir en los más débiles y crédulos, aquellos que creen a pie juntillas lo que dicen los medios, controlados por los grupos económicos.

    El remezón sufrido la noche del pasado 19 de noviembre, donde se frustró la posibilidad de ganar en primera vuelta, generó no solo desazón en las huestes derechistas, también miedo a la derrota. Ello dio pie a utilizar justamente esa misma arma para tratar de convencer a ilusos, la vieja lucha entre los buenos y los malos donde claro, los buenos son ellos.

    La propia Presidenta de la República, Michelle Bachelet, llamó a poner atención en que “hay una campaña del terror y bien clara. Yo no he visto campaña del terror en el sentido contrario”, reiteró la Primera Mandataria añadiendo que “uno debe de tratar siempre de cuidar el tono”.

    “Chilezuela”

    Si alguna caricatura –aparte de las “piñericosas”- se ha tomado la agenda en los últimos días ha sido la burda comparación del senador Alejandro Guillier con Nicolás Maduro y de nuestro país con la realidad que atraviesa Venezuela. “Chilezuela” se ha instalado como una manera de amenazar que de resultar electo el senador independiente que encarna el progresismo Chile caerá por el despeñadero al punto de que la “economía se caerá a pedazos”. Bachelet ironizó: “El humor ha sido la respuesta (de los chilenos) con cantidad de memes”.

    “Aquí lo que se ha hecho es una comparación con Maduro y al mismo tiempo que en las redes aparece este tema de Chilezuela. Aparecen videos de venezolanos diciendo que si gana tal candidato esto va a ser el comunismo. Aparece un sicario de (Pablo) Escobar diciendo que no voten por Guillier.

    El propio Piñera difundió el embuste al afirmar que “yo veo que el candidato Alejandro Guillier está cada día más violento, más demagogo, más populista, más errático y se parece cada día más a Nicolás Maduro. Yo me pregunto ¿a dónde nos conduce ese camino? Yo veo que algunos con tal de aferrarse al poder y a sus prebendas están dispuestos a hacer cualquier cosa”.

    La polémica comparación había aparecido un poco antes y en boca de Erika Olivera, diputada electa de Chile Vamos, quien había afirmado que “a mí no me gustaría tener un país como Venezuela. Y lo digo sinceramente. No me gustaría que mis hijos vieran una realidad como la que vemos a través de los medios de comunicación, lo que están viviendo millones de venezolanos (…) es lo que veo para el futuro de nuestro país si seguimos así. Lo más probable es que vayamos hacia allá y eso es lo que yo como persona de esta sociedad no quiero para mi país, no quiero eso para Chile. Quiero un país libre, quiero un país que tenga oportunidades, un país que progrese, un país que avance en todos los sentidos y por eso es que estoy dispuesta a jugármela”.

    “O Piñera o el caos”

    Otra de las falacias que se ha venido arrastrando las últimas semanas pero que se ha acrecentado en el balotaje, es la amenaza de que si no es electo Sebastián Piñera la Bolsa se derrumbará y se creará un desbarajuste económico de proporciones. El drama es que eso no solo lo repiten “trolls” que Sebastián Piñera ha implementado como plataforma de lucha digital sino que empresarios.

    En octubre pasado Juan Andrés Camus, el presidente de la Bolsa de Comercio de Santiago, dijo en una entrevista a El Mercurio: “Claramente, si no saliera elegido Piñera la probabilidad que tengamos un colapso en el precio de las acciones es alta. Va a depender de cómo sigan las proyecciones de los resultados de las elecciones. Todavía siguen siendo bastante favorables para el Presidente Piñera y yo creo que eso para los inversionistas parece una buena noticia. Mientras eso sigue así, vamos a tener un mercado más bien boyante que deprimido”.

    No ha sido el único que ha intentado aterrar dentro de la derecha económica. El empresario Luis Eguiguren retomó la profecía del presidente de la Bolsa y afirmó que ocurriría un “colapso” si no gana Piñera. Se trata del socio fundador de la corredora de bolsa Fynsa, quien dijo que esta no es una elección más, “porque la Nueva Mayoría abandonó el centro para irse a la izquierda y tiene que pololear los votos del Frente Amplio y hacer concesiones en temas que la Concertación jamás habría pensado, como el fin de la AFP y del CAE”.

    Miente, miente, que algo queda…

    Una burda posverdad se intentó instalar en estos días y dice relación con un tuit en redes sociales del exministro de Cultura de Piñera Roberto Ampuero.  El personero reprodujo en Twitter un falso mensaje donde aseguró que “Nicolás Maduro respalda al ‘compañero Alejandro Guillier’. Esto no es campaña de terror, sino lisa y llanamente la campaña del chavismo y castrismo en favor de Guillier”.

    El falso tuit rezaba: “todo mi incondicional apoyo al compañero Alejandro Guillier, precandidato bolivariano a la Presidencia de Chile”. El propio Piñera ya había reproducido el mentado mensaje poco tiempo antes. Las burlas de los cibernautas hicieron que el exministro lo borrara e intentara una disculpa que solo agravó la falta.

    Ya antes y a solo dos días de efectuarse la primera vuelta y fuera de periodo  de propaganda, un video recorrió profusamente las redes sociales y llamaba a poner atención a las razones para no votar por Guillier. Entre ellas se usaba la imagen del senador socialista Carlos Montes, quien lo denunció como parte de la “campaña sucia”. Era el principio de una escalada mayor. Los bots y los trolls de Piñera.

    Bajo ataque cibernético

    Inusual e inédito en Chile, fue una herramienta sucia utilizada en Estados Unidos en las pasadas elecciones por Trump y replicada ahora por Piñera. Se trata de trolls y bots, una especie de francotiradores creados en el ciberespacio y que no tienen existencia real, sin embargo se apropian de cuentas con nombre y apellido y dan la impresión de miles de personas comentando temas en los medios y redes. En realidad son un centenar de empleados encargados de dar vida maliciosamente a estos “esbirros del terror”.

    Los llamados “trolls”, son cuentas creadas en redes sociales que no pertenecen a personas reales, son perfiles falsos, inactivos o creados específicamente para los meses de campaña, utilizados para emitir mensajes falsos o proselitistas, para difamar a los adversarios y buscar pautear temas (llamados trending topic). Existen empresas dedicadas exclusivamente a prestar estos “servicios”. Por su parte los bots son programas informáticos que simulan el comportamiento humano. Desde ciberataques –como el sufrido en el sitio oficial de Alejandro Guillier-, hasta crear cuentas de correo o conversar con seres humanos. Cambio21 conoce de algunos.

    Pues bien, desde hace unos días miles de cuentas han sido creadas en la web en los distintos sitios de diálogo y redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram y otras e incluso por vía WhatsApp, que se han dedicado o a denigrar a adversarios o a ensalzar a Piñera. Investigaciones de prensa han podido determinar que tras esta campaña estaría una empresa llamada “Socialmente”, financiada por el comando de Sebastián Piñera y encargada de la creación de perfiles falsos y su operatividad  en la web.

    Confundir a la gente e instalar temas que benefician a quien los contrató es la consigna. Algo similar a lo hecho en la primera vuelta con las encuestas, financiadas por la derecha o donde colaboradores de Piñera estuvieron detrás de ellas. Así se puede “inflar” un sondeo en la red o apoyar una versión o dicho falso. La reiteración del mismo concepto por “distintas personas” que no son más que estas máquinas, a muchos impresiona y, si lo dice la mayoría, es y lo aceptan sin cuestionarse.

    Una denuncia de Austral Digital da cuenta que cada empleado de “Socialmente” tiene asignadas 100 cuentas falsas. “En total, 15 empleados manejan 1500 cuentas para la campaña de Piñera”, aseguran. Así que no se extrañe que de pronto aparezcan decenas, centenas de “comentaristas” de la nada y que se mantengan en el tiempo. El problema es de quien los manda crear, que se termina creyendo el cuento, como le sucedió con las encuestas falsas.

    Los artistas hace años les llamaban “claque”, los contrataban para sus conciertos y para que los aplaudieran y vitorearan… No faltaban los ilusos que se sumaban sintiendo que estaban frente a “un gran artista”. “Una mentira mil veces repetida, se convertirá en verdad”, aseguraba Goebbels. ¿O era Lenin?

    Desinformar es mentir

    Para el cientista político y académico de la Universidad Diego Portales Fernando García, las “campañas del terror” buscan desinformar y tienen pocos efectos sobre la decisión de las personas: “(Se) caracterizan por tratar de revelar temas que generan temor y son usadas como una herramienta política. Todas ellas se identifican con un enemigo en común, que es externo. Algo que amenace a la sociedad… Puede que la gente con menos capacidad de procesamientos políticos caiga. Es totalmente desinformación”.

    Desde tiempos inmemoriales el miedo ha sido utilizado para mantener el poder. El “viejo del saco” en materia política es algo más peligroso que el solo cuento que buscaba que un niño se comiera su comida. En política lleva a atrocidades, como ocurrió en Alemania en contra de los judíos, en Yakarta, Indonesia, donde se masacró a cerca de 500 mil personas y en nuestro mismo país, donde el “Plan Z” dio pábulo a crímenes bajo solo sospecha de ser parte de él.

    La misma dictadura utilizaría ese argumento cuando enfrentó el plebiscito de 1988. Allí se difundió la idea de que si ganaba el “NO” Chile volvería al “traumático” tiempo de la Unidad Popular de Allende. Las colas, los paros y el caos se avecinaban. Nada de ello pasó. Luego utilizarían similar argumento en la derecha siendo Ricardo Lagos candidato de la Concertación en 1999. El propio Piñera usó esa herramienta no mucho antes, cuando aseguraba que de triunfar Patricio Aylwin constituía el caos.

    ¿Por qué desempolvar en la segunda vuelta las campañas del terror? Porque con la derrota de sus expectativas vivida tras la primera vuelta constataron que ni el país se caía a pedazos (las cifras de ganancias de la banca, el retail, las AFP e Isapres, entre otras, dan cuenta de ello), ni la oposición a las reformas era mayoritaria, sino que por el contrario, una gran mayoría del país se manifestaba por los cambios, algunos con mayor intensidad que otros, pero aspiraban a reformas sustanciales que terminaran la desigualdad.

    La más grosera de las falacias provino del propio Sebastián Piñera, quien aseguró tras la primera vuelta que podría haberse efectuado un fraude electoral en estas elecciones: “No tuvimos apoderados en todas las mesas y el resultado que obtuvimos en las mesas en que sí teníamos apoderados es mucho mejor que el resultado en las mesas en que no teníamos apoderados. A buen entendedor, pocas palabras”, dijo. Juzgue usted.

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  4. Elecciones primarias y éxito de Chile Vamos

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    Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica Universidad Diego Portales

    Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Política Universidad Diego Portales

    Alfredo Joignant, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, participó en el programa 1era Edición de Tele13 Radio las elecciones primarias realizadas el pasado domingo y la actualidad política del país.

    “Considero que esta primaria fue un extraordinario éxito electoral, un fenómeno que se quiebra de cierta forma una tendencia hacia el extensionismo creciente y, convengamos, que esto es un éxito rotundo de Chile Vamos. Decir otra cosa es absurdo. Quiero poner en perspectiva esto”.

    “Queda en evidencia el error de la Nueva Mayoría de  no haber generado una elección primaria”, añadió Joignant.

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  5. Fragmentación política y política personal

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    Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, participó en el programa El Informante del Canal 24 Horas sobre las próximas primarias presidenciales del Frente Amplio y Chile Vamos.

    “En la política en general en Chile predominan los intereses personales respecto de los colectivos. Cuando tú tienes partidos que están muy fragmentados internamente, cuando no tienes proyectos comunes que unifiquen a los sectores políticos, se producen estas situaciones donde la política se transforma en personal”, señaló Fuentes.

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  6. Daño a unidad del sector y un Piñera bajo presión, los hitos del arqueo

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    Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    “Es el peor debate desde el retorno a la democracia”

    Para el académico de la Escuela de Ciencia Política de la UDP, Claudio Fuentes, el debate por TV de los candidatos de Chile Vamos es “el peor que hemos tenido desde el retorno de la democracia. No fue un debate, simplemente fue un intercambio de improperios y juicios de valor”. Agrega que “siempre hay tensión política durante las primarias y en cualquier coalición, (pero) parece ser que en el caso de Ossandón la relación con el expresidente Piñera, estaría muy tensionada y cortada, lo que eventualmente podría significarle más de algún costo político para el futuro. Si gana Piñera y tiene todo el apoyo de RN, difícilmente la posición de Ossandón se sustentará en el mediano plazo”.

    De ahí que “la crítica sobre sus negocios y gestión, no es solo de la NM y del Frente Amplio, sino que de su propio sector, ese es el costo más grande que tiene que pagar Piñera en esta primaria. Recibir una crítica frontal por lo del Banco de Talca y el tema Barrancones, lo incomodará con miras a la presidencial”.

    Ver en Diario Financiero

  7. Debate Chile Vamos: Todos perdieron de distinta forma

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    Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, participó  en el programa Lo que Queda del Día de Radio Cooperativa sobre el debate entre los candidatos de Chile Vamos del pasado lunes.

    Fuentes comentó que “Todos perdieron de distinta forma. Sebastián Piñera fue expuesto y sobreexpuesto tratando de evitar este tipo de debates. Y lo recibió, dio de vuelta, y entraron en esta suerte de descalificaciones donde los tres, particularmente Ossandón pero no solamente él, entran en ataques personales que no había visto desde el retorno de la democracia, con excepción del episodio en la Radio Kyoto”.

    “En Chile Vamos hay una animosidad particular que venía desarrollándose, por eso el evitar este tipo de confrontación. Pero también hay un estilo de la sociedad chilena de la confrontación, lo vemos en los realities, en twitter, en las redes sociales. Creo que hay mucha desazón, poca amista cívica, poco saber debatir, y yo creo que eso ha influido en los partidos políticos”, señaló el académico.

  8. Chile Vamos por la televisión deja un sabor amargo sin propuestas

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    Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, Académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, participó en el programa La Gran Mañana Interactiva de Radio Agricultura sobre el debate de Chile vamos el pasado domingo.

    “Creo que es el primer debate que veo desde la vuelta a la democracia que es tan basado en juicios personales, mucha agresividad entre los candidatos. No recuerdo haber visto algo tan pasado de la raya en términos de los epítetos que se decían entre ellos. Eso no ayuda ni a Chile Vamos en términos de proyección de proyectos que ellos quieren desarrollar”, señaló el académico.

    Fuentes comentó que “tanto Piñera como Kast pudieron haber hecho algo de no haber pisado el palito, no haber caído en la tentación de haber entrado en ese juego un poco más de descalificación, sin embargo ambos terminaron cayendo en eso, incluso Kast respecto de Piñera”.

    Escuchar en Radio Agricultura

  9. “La excusa perfecta”: la estrategia de Piñera para dar un paso al costado en las presidenciales

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Los problemas judiciales del expresidente serían más complicados de los que parecen, pero no directamente en tribunales,sino que en su imagen pública, que cada vez está más dañada por los conflictos entre sus negocios y la política.

    Es por este escándalo que Piñera pone en duda que se presente en los comicios de 2017, a pesar que los partidos de Chile Vamos descartan que tal escenario ocurra.

    Piñera aseguró que no cuenta con el mismo apoyo familiar para una candidatura como lo tuvo en 2009. Palabras que calaron en la derecha, desde donde explicaron lo que en realidad quiso decir.

    Aun así, los analistas revisaron con lupa las palabras de Piñera  y no descartan que sea parte de una estrategia para desviar la atención de los electores desde los líos judiciales a sus dramas personales.

    Dos en uno

    El director del Observatorio Político-Electoral de la UDP, Mauricio Morales, coincidió en que las palabras del exmandatario podría ser un tema familiar y uno estratégico.

    “Podría ser una estrategia si es que el ex Presidente Piñera lo que espera es que Chile Vamos, casi de rodillas, vaya a buscarlo a su casa y convencer a su familia de que es la mejor carta presidencial del sector. Podría ser interpretado como una forma en que quiere reagrupar los apoyos y consolidarlos con el fin de que en enero o en marzo estén solidificados y pueda lanzar su candidatura presidencial”.

    Además, el experto consideró que podría tratarse de una balanza para medir el verdadero apoyo que tiene en la derecha.

    Así, Morales explicó que tras la polémica sobre su vínculo con Exalmar, el ex Mandatario “puede estar sintiendo que el apoyo que tenía originalmente ya no es el mismo, por lo tanto, necesita meter un poco de miedo para movilizar no sólo a las bases electorales piñeristas, sino que también a los representantes de la coalición de RN y la UDI. El exPresidente también está midiendo la lealtad que hay ahí”.

     

    “Sabe algo que nosotros no”

    Por su parte, el decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Central, Marco Moreno, consideró que las palabras de Piñera reflejan el “miedo” del líder de la derecha por las indagaciones futuras a sus negocios cuestionables.

    “Ha dicho que esperar a marzo tiene que ver con consideraciones estratégicas electorales, pero creo que tiene que ver más con un conjunto de hechos que él conoce y que podrían atemorizar al expresidente”, explicó Moreno, agregando que “es una hipótesis que no se debe descartar”.

    “Plantear estas cosas de la familia y que empezó la campaña sucia, es un poco de temor para que lo midan con una vara en que a la gente le resulta inaceptable y que esta separación entre negocios y política sigue siendo un tema.

    Moreno agregó que el principal temor de Piñera es que estos casos judiciales mermen su capital político, dejándolo fuera del escenario presidencial y partidario. “Están afectando su imagen y a eso le tiene miedo, esas son las amenazas a su candidatura, más que sus adversarios internos como Ossandón o Kast, o el desorden a la Nueva Mayoría. A eso le tiene menos miedo”

    “No descartaría que renuncie (a las presidenciales)”, finalizó Moreno.

    Renuncia en cuestión de tiempo

    Por su parte, el cientista político Patricio Gajardo, teorizó sobre que realmente puede haber un tema familiar y que a la vez está siendo utilizado como una estrategia electoral. “El plan B, o la posibilidad de que Piñera deje la candidatura existe. Hace un tiempo era impensado que renunciara, pero ahora la situación se está complicando y se comienza a discutir que no compita en la campaña electoral, eso es lo que se produce”.

    “Si la situación se complica, el presidente Piñera no va a asumir una candidatura si tiene posibilidades de perder. Por lo tanto, la chance de no entrar en la competencia, es bastante probable, aunque hay que ver cómo evoluciona el proceso”, concluyó el analista.

    El expresidente Sebastián Piñera ha protagonizado una verdadera gira por los medios de comunicación, entregando su testimonio en medio de un momento complicado en lo político y lo familiar, producto de su eventual candidatura presidencial y la investigación en su contra por la inversión de su empresa Bancard en la pesquera peruana Exalmar.

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  10. Oficialismo podría ganar 13 intendencias con umbral de 40% para ser elegido gobernador

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Basado en los resultados de concejales, el oficialismo triunfaría sobre Chile Vamos. Además, el estudio afirma que la estrategia más conveniente es ir en un solo pacto.


    Una simulación electoral del académico de la UDP Mauricio Morales (DC) muestra que la Nueva Mayoría podría ganar 13 de las 15 regiones en la primera vuelta, de implementarse el proyecto sobre elección popular de intendentes con una exigencia de un umbral del 40% para resultar electo.

    El informe precisa que en la RM el triunfo de la Nueva Mayoría sobre Chile Vamos sería particularmente estrecho y en la zona norte se afirma que, pese a la supremacía oficialista, existiría un importante factor de incertidumbre por la presencia de partidos regionales e independientes.

    El estudio toma como referencia los resultados de concejales obtenidos en los comicios municipales de octubre, en los que, según enfatiza el informe, a pesar de que la coalición oficialista perdió un número significativo de alcaldes, a nivel de concejales tiene un gran “contingente territorial” y mantiene mayoría en todas las regiones.

    De todos modos, se menciona que si la simulación se hace con base en los resultados de alcalde, la Nueva Mayoría solo alcanza cinco regiones en primera vuelta, en contraste con Chile Vamos, que obtendría seis. Sin embargo, “es esperable que la elección del intendente tenga como predictor mayormente robusto los resultados de concejales que los de alcalde”, pues esta última tiene una “connotación mucho más local que la de intendentes”.

    Es en este escenario que Morales apunta a que, para el oficialismo, lo más conveniente es implementar la elección popular de intendentes en 2017, “para mantener influencia política” en regiones en caso de perder la presidencial del próximo año.

    Por otra parte, la proyección asegura que ningún partido de la coalición está en condiciones de ganar intendencias por sí solo. “Cualquier división del pacto implicaría un éxito de la oposición”, dice. De hecho, al hacer el ejercicio de proyectar a la DC y al PS compitiendo separados del resto de los partidos del bloque, ninguno de los pactos de centro izquierda ganaría una intendencia en la primera vuelta, con resultados “ampliamente favorables” a Chile Vamos.

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  11. El riesgo del abrazo del oso de la elite a Piñera

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    El gran pasivo que hoy tiene Piñera es ser el favorito de la elite empresarial. Como ya está bajo sospecha de haber gobernado para ella, la percepción de que es el preferido de los poderes fácticos del país amenaza con convertirse en un yunque que hunda lo que hasta ahora parece ser una candidatura presidencial en alza.

    Aunque lidera con cierta holgura las encuestas de intención de voto, pese a no declarar aún su intención de ser candidato, el ex Presidente Sebastián Piñera arriesga caer víctima de la complacencia de una derecha que se ya se cree ganadora de las elecciones de 2017. Además, en la medida que se consolida como el candidato favorito de la elite, también se expone a convertirse en el chivo expiatorio para una ciudadanía que hace tiempo se ha divorciado de la elite y que se inclina a rechazar todo lo que parezca venir de esa cocina donde históricamente ha decidido los destinos del país.

    No hay duda de que las aspiraciones presidenciales de Piñera gozan hoy de viento de cola. El gobierno de Bachelet ha sido tan decepcionante, que muchos chilenos miran con nostalgia al período presidencial anterior. Si bien Piñera había dejado el poder con el promedio de aprobación más bajo de cualquier presidente desde el retorno de la democracia, la prolongada baja aprobación que ha tenido Bachelet hace que el cuatrienio anterior no aparezca nada de mal en la comparación de experiencias presidenciales. Como la economía chilena está creciendo a velocidad de tortuga, el énfasis que puso Piñera en el crecimiento y la creación de empleos también ayuda a que los chilenos vean con mejores ojos que hace tres años su posible retorno al poder.

    Si las elecciones presidenciales y legislativas de 2013 fueron la peor derrota electoral para la derecha desde el retorno de la democracia, los resultados de la contienda municipal de 2016 demostraron que no solo sigue viva, sino que está en mejor posición que la Nueva Mayoría. Mientras el oficialismo de centroizquierda se hunde, la derecha va creciendo.

    Pero la victoria de las municipales ha llevado a muchos en la derecha a querer tomarse la leche antes de ordeñar la vaca. Así como en el oficialismo ya hay muchos buscando trabajo y varios otros están en tal grado de depresión que apuestan por apoyar a cualquier candidato que tenga alguna posibilidad, independientemente de qué ideas y propuestas tenga, en Chile Vamos hay mucha gente peleándose puestos en lo que estiman será el primer gabinete del gobierno de Piñera II.

    Aunque todos en la derecha debieran saber que no hay peor plan de acción que dar la vuelta olímpica antes de ganar el partido, parece imposible que ese sector se sacuda el triunfalismo que se gatilló con los resultados municipales y que se riega cotidianamente con los errores no forzados del gobierno. Como la Nueva Mayoría huele a muerto, la derecha cree que basta con seguir respirando para ganar en 2017.

    Si bien el triunfalismo no parece haber alcanzado al ex Presidente en sus oficinas de Apoquindo —que han sido el centro de sus actividades empresariales y políticas desde antes de la aventura presidencial en 2005—, la fortuna electoral de Piñera depende de que la derecha esté dispuesta a dar la pelea en la calle para ayudar a consolidar esa opción presidencial. Después de todo, aunque lidere las encuestas, tiene varios pasivos. Algunos de los legados más complicados de su gobierno volverán a ser tema en 2017 —desde el “mejor censo de la historia” hasta la educación como un “bien de consumo”. Es más, como Piñera nunca creó un cortafuego entre sus negocios y la política, las acusaciones por conflicto de interés serán el pan de cada día en la campaña presidencial que se aproxima.

    Por sobre todo, el gran pasivo que hoy tiene Piñera es ser el favorito de la elite empresarial. Como ya está bajo sospecha de haber gobernado para la elite (a la gente le fue bien, pero a los empresarios les fue mucho mejor), la percepción de que es el preferido de los poderes fácticos del país amenaza con convertirse en un yunque que hunda lo que hasta ahora parece ser una candidatura presidencial en alza.

    Los chilenos perciben que la elite abusa o al menos protege los abusos, que sus miembros tienen ventajas y privilegios injustificados, y que su condición de elite se construye sobre los apellidos y los contactos, no a partir de sus méritos. Si esa elite termina abrazando a Piñera como su candidato presidencial, la gente no tardará en reconocerlo como un miembro más de ese grupo que predica las bondades del libre mercado, pero que se rige por las viejas reglas del compadrazgo y los pitutos.

    Hoy por hoy, Piñera lleva las de ganar. Pero la complacencia de una coalición que celebra la victoria antes de jugar el partido, junto al abrazo del oso de una elite que no quiere aceptar su impopularidad en el electorado que decide, son amenazas reales que bien pudieran terminar aguándole la fiesta al ex Presidente, quien aunque ha anunciado que recién dará a conocer su decisión en marzo de 2017, ya se comporta y actúa como candidato presidencial.

    Leer columna en El Líbero

  12. Sólo 22 de los 96 ganadores de las primarias triunfaron en las elecciones municipales

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Experto electoral asegura que esto confirma que las primarias “no son el único ni el mejor mecanismo de selección de candidatos” y que tanto Chile Vamos y la Nueva Mayoría “sólo fueron a desafiar incumbentes”.

    En el pasado mes de junio, por primera vez de forma legal y regulado por el Servicio Electoral (Servel), los partidos políticos sometieron a sus candidatos a primarias y así definieron quiénes serían los que finalmente competirían en la elección municipal del 23 de octubre.

    La herramienta se utilizó en 96 comunas y participaron sólo 282.506 chilenos y ahora en los sufragios del domingo pasado, aplicados en todo el país, se contaron un total de 4.931.041 votos emitido de un padrón total de 14.121.316.

    De quienes ganaron en las primarias y por lo tanto participaron como candidato definitivo, sólo 22 son nuevamente triunfadores y hoy son alcaldes electos.

    Para el director del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales, Mauricio Morales, esto demuestra que “las primarias no son el único ni el mejor mecanismo de selección de candidatos”.

    Ni Chile Vamos ni la Nueva Mayoría

    “Esta es una lección para todo el mundo que señala que las primarias son el mecanismo ideal y que eso produce una amplia movilización ciudadana ya que la gente quiere participar en primarias. Estos resultados echan a suelo esta tesis que ha sido bien popularizada en el mundo de centro izquierda sobre todo”, recalcó.

    La poca capacidad de movilización de electores de las dos coaliciones dominantes en la política nacional quedaría evidenciada en las tres comunas en donde ambas hicieron primarias: Arica, Concón y San Fernando. Ya que justo en estos casos ni Chile Vamos ni la Nueva Mayoría logró ubicar a su ganador en el sillón municipal sino que lo hizo un Liberal y dos independientes respectivamente.

    El experto además criticó la forma en que los partidos utilizaron esta herramienta, ya que sólo buscaron proteger a sus alcaldes en ejercicio e hicieron primarias en los lugares electoralmente menos favorables para ambas coaliciones.

    “Los partidos llevaron a primarias comunas en donde ellos iban a desafiar (…) Si es que yo gano una primaria y voy a desafiar a un alcalde poderoso, aunque gane la primaria igual voy a perder. Entonces más que explicar la razón en este resultado de ahora, tenemos que buscar la explicación en lo que pasó, y lo que pasó fue que las coaliciones protegieron a sus incumbentes y solamente llevaron a primarias a comunas donde no tenían representación, por lo tanto este resultado no es en absoluto sorprendente desde ese punto de vista”, explicó Morales.

    “Los casos curiosos”

    Al desmenuzar la comparación entre primarias y elecciones municipales se puede evidenciar que por ejemplo en Pozo Almonte, el candidato por Renovación Nacional, Héctor Castañeda sólo logró reunir 10 votos más de lo que obtuvo en el primer sufragio y pasó de 468 a 478 preferencias, siendo finalmente derrotado.

    Casos “curiosos” se dieron en otras comunas en las que el candidato incluso obtuvo menos votos que en primarias: En Cabrero, Oscar Órdenes (RN) sacó 1.134 votos en la primera competencia y ahora perdió con 602 votos.

    Algo similar le ocurrió a José Ruiz (ind-Chile Vamos) por quien 111 personas votaron por el en Saavedra y ahora sólo lo hicieron 79.

    “Esto ocurre por los niveles de competencia que hay al analizar cada una de las comunas cuando se enfrentan a un candidato mucho más poderoso. No saben desafiar al incumbente (alcalde en ejercicio) quien es el que generalmente tiene más apoyo”, detalló el académico de la UDP.

    Leer artículo en Emol

  13. Los desafíos de Chile Vamos y la Nueva Mayoría de cara a las Municipales

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    La oposición afirma que “un buen resultado es tener un alcalde más, un concejal más, un voto más”. Para el oficialismo, en tanto, el objetivo es “mantener lo que tenemos”.

    Chile Vamos y la Nueva Mayoría definen cuáles son sus desafíos de cara a las elecciones Municipales de este domingo, las que ya son consideradas como una proyección de lo que serán las Presidenciales.

    El bloque opositor apuesta por recuperar comunas emblemáticas como Arica, Iquique, Santiago, Providencia, Maipú, La Reina, Recoleta, Peñalolén y Concepción, además de mantener otras como Viña del Mar y Valparaíso.

    El presidente de la UDI y vocero semanal del bloque, el senador Hernán Larraín, explicó que en “la última elección (el bloque oficialista) sacaron más de 16 puntos de ventaja, 49 y tanto contra 32 (de la Alianza), aproximadamente”.

    “Por lo tanto, lo que queremos es reducir la brecha. Para nosotros un buen resultado es tener un alcalde más, un concejal más, un voto más; y depende de la gente, si va a votar o no, porque creo que ahí está la clave del éxito”, aseguró el timonel.

    A su turno, la presidenta del PRI, Alejandra Bravo, dijo que “estamos seguros del trabajo que hemos hecho y creemos que dentro de las emblemáticas Santiago y Providencia van a ser comunas que nos van a dar una grata sorpresa, queremos ir a visitarlos esa tarde con el Presidente Piñera a los ganadores de estas emblemáticas”.

    “También hay comunas populares muy importantes que creemos que también tenemos que visitar, como Conchalí, probablemente una sorpresa importante en Recoleta, Huechuraba”, añadió.

    Nueva Mayoría: Mantener lo que tenemos

    Desde la Nueva Mayoría, en tanto, su vocero semanal y presidente del Partido Radical, Ernesto Velasco, aseguró que el objetivo del oficialismo “es mantener lo que tenemos, que significa un piso de los alcaldes que hoy día pertenecen a la Nueva Mayoría, y de ahí en adelante poder avanzar en otros espacios que hoy día están en manos de la oposición”.

    En ese sentido, dijo tener la “confianza de que la gente va a ser capaz de distinguir de que esta es una elección local y que tenemos que votar por buenos gestores locales”.

    Todos ganadores

    Mario Herrera, coordinador del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales, explicó a Cooperativa que ambas coaliciones buscarán conseguir los “cinco puntos”, esto es: Mayor número de votos por concejal, cantidad de concejales, mayor número de votos por alcaldes, cantidad de alcaldes y mayor población gobernada.

    Herrera agregó que “en el año 2012 a Chile Vamos le fue muy mal, retrocedió en casi 10 puntos mientras que la Nueva Mayoría aumentó en 10 puntos. Por lo tanto, cualquier resultado electoral que sea superior a eso para la Alianza va a ser bueno y va a ser bueno considerando que no le puede ir peor que como le fue en la última elección”.

    En esa línea, el experto sostuvo que “la Nueva Mayoría va a ver como una victoria si consideramos esto de los cinco puntos, porque lo más probable es que retengan al menos tres de esos”, añadió.

    El efecto de los “descolgados”

    Para el analista Pablo Lira, la clave estará en los “candidatos descolgados, ya sea de los bloques de derecha o los bloques de la izquierda, y eso tiene que ver con los nuevos movimientos políticos o candidatos que quedaron disconformes por no poder ir dentro de los pactos”.

    En la actualidad, si bien la UDI es el partido más votado en cuanto a alcaldes, el partido con más autoridades comunales es la Democracia Cristiana.

    La importancia de los resultados radica en la presidencialización de la Municipal, pues en 2008 cuando la Alianza sacó la mayor cantidad de votantes, posteriormente eso se reflejó en que Sebastián Piñera ganó la presidencial.

    Lo mismo se repitió en 2012 cuando la Nueva Mayoría ganó por 16 puntos de ventaja en la Municipal y posteriormente lo hizo la candidata del bloque en la presidencial, Michelle Bachelet.

  14. Pese a irrupción de aspirantes en Chile Vamos, expertos plantean que Piñera no debe adelantar carrera presidencial

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    La inscripción del senador Francisco Chahuán como precandidato presidencial de RN y la intención de la UDI de levantar a Hernán Larraín, reavivó el debate sobre si el ex Presidente debe adelantar su nueva carrera a La Moneda.

    La carrera presidencial ha sido protagonista en medio de otra campaña, la municipal. La inscripción del senador Francisco Chahuán como precandidato de RN y la idea de un sector de la UDI de levantar a Hernán Larraín, abrió el debate de si el ex Presidente Sebastián Piñera debe pronunciarse ya sobre su idea de postular por tercera vez a La Moneda. Si bien falta más de un año para la elección que decidirá al sucesor o sucesora de la Presidenta Michelle Bachelet, analistas políticos exponen sus posiciones sobre si el ex Mandatario debe definirse este año o el próximo.

    Claudio Fuentes, académico de la U. Diego Portales, sostiene a Emol que a Piñera “no le conviene” entrar ahora en la carrera presidencial. Y da dos razones: una legal y otra política “Una, como él es el candidato líder de Chile Vamos, pero además en las encuestas aparece como el principal actor posible para ser Presidente de la República, lo coloca en una posición de que no es necesario entrar en una batalla electoral. Mientras más dilate menor es el tema de entrar al área chica de la competencia electoral”, afirmó. Y completó: “Y dos, hay un tema legal. Si se declara candidato presidencial, hoy no hay un marco legal que permita las precampañas y, por lo tanto, podría haber cuestionamientos sobre quién lo financia o cómo se financia una precampaña.

    En consecuencia, yo creo que ni legal ni políticamente le conviene estar señalando que es un candidato presidencial”.”Lo razonable es que se pronuncie el próximo año, porque de lo contrario tendrá un costo económico el mantener una campaña durante mucho tiempo y un costo político de ser atacado. La racionalidad que tiene Piñera postergaría lo más posible su campaña”, expresó. El experto, eso sí, estima necesario una primaria en Chile Vamos que defina a su carta presidencial. Chahuán, candidatura testimonial Javiera Arce, cientista política y académica de la U. de Valparaíso, afirma que esta indefinición presidencial de Piñera se asemeja a lo que Ricardo Lagos hizo en 2008: “Quiere que lo vayan a buscar” “Lo que está haciendo Piñera es, entre comillas, lo que Lagos hizo en 2008, cuando estaba esperando que todos fueran a buscarlo y en procesión. Es prácticamente lo mismo”, manifestó y coincidió en que él “es la mejor carta presidencial de Chile Vamos”. “Entonces en el caso del senador Chahuan, que acaba de inscribir su precandidatura, busca pedir cosas aledañas, porque sabe que no tiene ninguna capacidad de competirle en el futuro a Piñera. Si lo extrapolas a la Nueva Mayoría, es lo que están haciendo otros candidatos o la Democracia Cristiana de llevar un candidato hasta el final, pues tiene que ver con incrementar su capacidad de negociación frente al resto de la coalición”, indicó.

    Pese a su favoritismo, la experta estima que el ex Presidente debe participar en las primarias y salir más a terreno, pues “su figura podría ayudar a ganar determinadas batalles emblemáticas, porque estar afuera podría hacerle perder capital político a la derecha”. Discusión debe ser en 2017 El analista político Roberto Munita sostiene que Piñera no está dilatado su definición presidencial, sino enfatiza que fue que otros sectores políticos han adelantado la carrera, siendo que falta un año y un mes para esos comicios. A su juicio, ya se está conversando sobre los postulantes a La Moneda debido a que este Gobierno “se terminó, el síndrome del ‘pato cojo’ quedó corto, lo que hace que muchos estén pensando qué viene después. Además, la presencia de Sebastián Piñera obliga a otras personas a apurarse, como en el caso de la oposición”.

    La inscripción del senador Chahuan, sostiene Munita, afecta a Sebastián Piñera, quien, considera, tendrá que mover sus piezas de acuerdo al nuevo escenario. Pese a ello, afirma que la discusión presidencial en la oposición debe ser en 2017. “A mi juicio no debería pronunciarse antes de las municipales ni incluso después de éstas, porque habrá un período de reflexión para ver qué ajustes se realizaron a nivel político en las municipalidades”, manifestó el también sociólogo y académico.

    “Sebastián Piñera debe tomar las cosas con calma. Quizás el momento sea diciembre, enero, marzo. Pero no debiera ser a principio de noviembre, post municipales. Él debe marcar los tiempos, porque él es el que tiene la mejor posibilidad, según las encuestas”, completó. ¿Piñera debe ir a primarias? “Sólo son útiles cuando hay una competencia relevante entre dos o más candidatos que tengan posibilidades de ganar la primaria”, respondió el analista que las calificó como un buen mecanismo de definición, pero no el único. “No hay que ser devoto de ellas”, sostuvo.

    La campaña presidencial parece haberse desatado con los precandidatos que no han escatimado esfuerzos sacándose fotos con los candidatos a concejal y alcalde para las elecciones municipales, faltando un año ára que termine el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.
    Leer artículo en EMOL

  15. Municipales y presidenciales

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Los candidatos fuertes no tienen ningún incentivo para presidencializar la elección, cosa que sí sucede con los débiles. La elección en la comuna de Santiago es fiel reflejo de aquello.

    En medio de una evidente crisis de confianza hacia los políticos, la encuesta CEP mostró un dato que, en cierta medida, es esperanzador. El 52,2% de los encuestados se mostró satisfecho o muy satisfecho con la gestión de su alcalde. Estos niveles de satisfacción son mayores en quienes están seguros de ir a votar (60%) y en quienes probablemente lo harán (58,2%), bajando en el grupo más renuente a asistir a las urnas. Estas cifras contrastan con los niveles de aprobación presidencial y de las coaliciones. Mientras Bachelet es respaldada por el 15% de los chilenos, la Nueva Mayoría alcanza un 8%, y Chile Vamos un 10%. Resta señalar que los parlamentarios reciben una nota de 2,7.

    El poder local se constituye en un oasis de confianza o, al menos, en una reserva de evaluaciones positivas. Claro está que dicha reserva no implica necesariamente que los ciudadanos acudan en masa a votar, pero sí que vean en su municipio un área de gestión política menos contaminada en comparación con el poder nacional. A pesar de las sistemáticas acusaciones de corrupción hacia algunos alcaldes, sumado a las críticas por los viajes de turismo —y no de capacitación— de algunos concejales, la gestión municipal es bien evaluada. Por ello, sorprende que legisladores del PPD y del PS estén bloqueando la elección de intendentes que, justamente, va en la línea de fortalecer el poder local frente al desacreditado poder nacional. Las evaluaciones positivas hacia la gestión de los alcaldes son relativamente transversales. Según el nivel educativo de los encuestados, la satisfacción con la gestión de los alcaldes es de 56,7% en quienes tienen entre 0 y 3 años de educación, y de 52,9% en quienes tienen 13 o más años. Algo similar sucede al comparar encuestados urbanos y rurales. Los urbanos muestran un nivel de satisfacción del 51,5% y los rurales del 56%. La elección de intendentes, por tanto, podría reproducir estos niveles de satisfacción con el poder local, descongestionando la presión que hoy existe sobre el poder nacional.

    La buena evaluación hacia la gestión municipal no implica que los alcaldes que buscan la reelección sean cartas seguras. En 2004 buscaron la reelección 303 alcaldes, triunfando 192. En 2008, las cifras fueron de 274 incumbentes con triunfo de 172.

    En 2012, en tanto, se repostularon 289 y ganaron 175. En promedio, el 63% de los alcaldes logra la reelegirse, cifra menor en comparación con el 82.4% de los diputados que se repite el plato. Si en las pasadas municipales 175 alcaldes retuvieron el cupo, el resto de los municipios —casi la mitad— se renovó.

    ¿Qué rol juegan los candidatos presidenciales en una elección municipal? Los candidatos fuertes no tienen incentivos para presidencializar la elección, cosa que sí sucede con los débiles y con los desafiantes con opción de ganar. La elección en la comuna de Santiago es fiel reflejo de aquello. Tohá y Alessandri buscan desesperadamente figurar junto a los líderes de cada coalición. Los incumbentes fuertes, en tanto, sólo se dedican a recorrer la comuna mostrando sus logros. En este caso, son los candidatos presidenciales quienes buscan a esos alcaldes, pues les pueden ser muy útiles al día siguiente de la elección para dar cuenta de su fuerza electoral. Visto así, los candidatos débiles y los desafiantes buscan la foto con los presidenciables, mientras que en el caso de los fuertes, son los presidenciables los que buscan la foto con el alcalde.

    Lo anterior conduce a cuatro conclusiones: los alcaldes generan más confianza que los legisladores; pese a las buenas evaluaciones de los alcaldes, existen altos niveles de rotación en el cargo; los alcaldes fuertes no tienen ningún incentivo para “presidencializar” la elección, cosa que sí sucede con los alcaldes débiles; y, más que avanzar hacia un sistema semipresidencial, lo que Chile necesita es fortalecer los gobiernos locales y regionales, comenzando por elegir a sus intendentes.

    Leer columna en Revista Qué Pasa

  16. Cientista político: Marco Enríquez-Ominami viene en bajada

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, analizó en El Diario de Cooperativa los resultados de la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), a partir de los cuales aseveró que Marco Enríquez-Ominami, cuya aprobación cayó ocho puntos porcentuales, “viene en bajada”.

    “Puede llegar a estar en la papeleta -obviamente depende de la Justicia, si va a estar procesado o no- pero en relación al Marco de su primera campaña presidencial, yo creo que está muy dañado por las investigaciones judiciales y creo que va a ser afectado”, indicó Fuentes en referencia a las indagatorias contra el líder del PRO por el uso de un jet privado brasileño durante su campaña de 2013, además de los aportes de SQM a su “mano derecha”, Cristián Warner.

    El experto apuntó, sin embargo, que “si en la carrera presidencial todos los demás tienen algún problema vinculado a temas de corrupción, eventualmente podrían empatarse en ese tema (el descrédito)”, pero subrayó que “Marco Enríquez-Ominami viene más en bajada que en subida“.
    Difíciles proyecciones

    En torno al panorama que revela la encuesta sobre la próxima carrera presidencial, donde Sebastián Piñera lidera el ránking de preferencias, con un 14 por ciento, seguido por Ricardo Lagos con un 5 por ciento, enfrentados a un 62 por ciento de personas que no tiene candidato, el analista indicó que “no es posible hacer algún tipo de conjetura”.

    “Son cifras muy bajas todavía, no se puede proyectar mucho con ese tipo de cifras”, pero, “si Lagos o cualquier candidato se declara como presidenciable, inmediatamente subiría en las encuestas”, comentó.

    Candidato de Chile Vamos

    El senador independiente Manuel José Ossandón aparece en la encuesta con un 2 por ciento de apoyo ante una eventual carrera presidencial, siendo el segundo posible candidato de Chile Vamos.

    Entre Piñera y Ossandón “la diferencia está marcada. Primero, porque Piñera es muy conocido y segundo, Piñera ya ha manifestado una intencionalidad de campaña electoral, (mientras que) Ossandón es menos conocido y en ese sentido hay que esperar un poco”, aseveró el especialista.

    Sin embargo, acotó que “la figura de Ossandón está tratando de proyectarse como el próximo después de Piñera, no tanto como la figura que ahora va a aparecer como el presidenciable de Chile Vamos”.

    Aprobación de Guillier

    En torno a la figura del senador independiente Alejandro Guillier, quien se posicionó en la encuesta CEP como el político mejor evaluado, pero no vio reflejado ese apoyo como posible candidato presidencial, donde sólo un 1 por ciento lo mencionó como su opción de manera espontánea.

    Sobre esto Fuentes señaló que el senador tiene “los atributos que esperarían de los presidenciables, que son honestidad, el no vínculo con la corrupción”.

    “Un senador como Guillier, que es independiente, aparece más cercano como unoutsider del sistema político y por lo tanto es bien evaluado, pero no necesariamente es marcado por la población como un presidenciable”.

    Leer nota aquí

  17. Gabriel Boric: No estoy disponible para ningún acuerdo con Ricardo Lagos

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Tras el diagnóstico realizado por el ex Presidente Ricardo Lagos, quien declaró que Chile está viviendo “una gran crisis” y el llamado a “un gran encuentro nacional”, el diputado independiente por Magallanes, Gabriel Boric, sostuvo que no está disponible “para ningún acuerdo” con el ex Mandatario.

    “Ricardo Lagos no puede pretender venir a hablar desde las alturas, a entregar soluciones, como si él no fuera parte del problema”, afirmó el ex dirigente estudiantil al comentar los dichos del ex Jefe de Estado.

    “Hoy día son justamente los partidos de la coalición de la cual él es parte, la que junto con la derecha es la que ha generado un desprestigio de la política debido a los financiamientos ilegales de campañas, a la privatización de nuestros derechos, a la mantención y profundización del sistema de AFP”, añadió el parlamentario.

    “Yo no estoy disponible para ningún acuerdo con Ricardo Lagos, ni con lo que su figura hoy representa”, remarcó el diputado en diálogo con Cooperativa.

    En tanto, la presidenta de la DC, Carolina Goic, se sumó a las críticas ante las declaraciones de Lagos afirmando que “no comparto el diagnóstico terminal que se hace, muy por el contrario, yo creo que lo que nos corresponde, lo que necesitamos en política es ser parte de la solución más que acrecentar problemas”.

    “Lo que nos corresponde a todos, sobre todo a quienes tienen más experiencia, es el respaldo leal a la Presidenta Michelle Bachelet, más todavía en tiempos difíciles”, agregó la senadora por la Región de Magallanes.

    Lagos suma apoyos desde la UDI

    Desde Chile Vamos, el ex presidente de la UDI Ernesto Silva comentó que “el Presidente Lagos habla con una altura de miras que le viene bien al debate nacional”.

    “Si el ex Presidente Lagos señala que Chile no resiste un año y medio más en una crisis de esta forma, creo que todos los actores políticos y todos los líderes de la sociedad tienen que escuchar con atención ese mensaje y dejar la pelea chica y hablar de los temas a fondo”, sostuvo el diputado gremialista.

    En el mundo académico, se sumó a las reacciones el analista político Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, quien aseveró que “Lagos siempre ha sido un actor que remece el debate político y de nuevo lo está haciendo”.

    Fuentes, sin embargo, explicó que “la solución que Lagos está proponiendo es dentro de las instituciones, es decir, que el Congreso, que el Ejecutivo, que el Poder Judicial hagan una revisión, respondan a esta crisis de representación e institucional”.

    “Yo creo que le faltó la ciudadanía y esa parte, yo creo que a los actores políticos les falta incorporarlos dentro de la ecuación que es necesaria para hacer frente a la crisis institucional que vivimos”, concluyó.

    Desde La Moneda, el vocero de Gobierno, Marcelo Díaz, afirmó que la Presidenta Michelle Bachelet ha mostrado “liderazgo” para enfrentar la crisis institucional, política y de confianza que se vive en Chile, la que fue objeto del diagnóstico del ex Presidente Lagos.

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  18. Las encuestas son mal camino para escoger candidatos

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    El uso de encuestas para dirimir candidatos de una coalición es un camino seguro para la eternización de los mismos de siempre en la política.

    La decisión de las dos principales coaliciones de optar por encuestas en vez de primarias debidamente organizadas por el Servel para escoger a sus candidatos a alcaldes refleja una de las falencias más evidentes de nuestra democracia. Porque miden reconocimiento de nombres y preguntan por intención de voto antes de que las personas hayan tenido la oportunidad de conocer las propuestas y posturas de distintos candidatos, las encuestas tienden a perpetuar la falta de renovación y recambio en la elite política. A menos que los partidos entreguen a la gente la potestad para elegir entre distintos aspirantes después de que estos hayan realizado campañas y se hayan hecho evidentes sus fortalezas y debilidades, la democracia chilena seguirá produciendo frustración y descontento entre un electorado que no logra entender por qué tienen más capacidad para elegir como consumidores que como ciudadanos.

    Desde que se realizaron por primera vez antes de la contienda presidencial de 1993, las primarias para escoger candidatos han estado llenas de problemas y obstáculos. Aunque finalmente se legisló para que pudieran ser organizadas por el Servel y tuvieran la misma importancia legal que una elección regular, los partidos se han resistido a adoptar el mecanismo de primarias para escoger a sus candidatos a puestos de elección popular. Es verdad que en 2013 las dos coaliciones realizaron primarias presidenciales. Pero en la Nueva Mayoría, la ventaja de Michelle Bachelet era tanta que nadie nunca dudó del resultado de la primaria. En la Alianza, aunque la primaria fue altamente competitiva, la renuncia posterior de Pablo Longueira a la candidatura presidencial y la accidentada forma en que se nombró a la nueva candidata del sector terminó por manchar también el proceso. Lamentablemente, ese mismo año, los partidos de la Nueva Mayoría optaron por no hacer primarias para escoger a sus candidatos al Congreso, mientras que los de la Alianza solo realizaron unas pocas en lugares donde los legisladores en ejercicio no iban a la reelección.

    La resistencia a dejar que la gente escoja a los candidatos se hizo más evidente en la temporada electoral de 2016. La Nueva Mayoría y Chile Vamos se resistieron a hacer primarias en la mayoría de las comunas. Solo se realizaron 96 primarias en 93 comunas (53 en Nueva Mayoría y 43 en Chile Vamos), por lo que apenas un tercio de los chilenos tuvo la opción de participar en ellas. Peor aún, ya que en muchas comunas solo una de las coaliciones hizo primarias, el porcentaje de personas que pudo participar en las primarias de la coalición por la que normalmente vota no fue más del 10% de todos los electores del país.

    Como existe demanda por escuchar la voz de la gente y hacerse cargo de las preferencias del electorado al momento de escoger a los candidatos, los partidos han optado por usar la singular herramienta de encuestas para decidir qué aspirantes son mejores candidatos. Pero, como se hacen antes de que los aspirantes tengan la oportunidad de hacer campañas de forma legal, las encuestas solo reflejan reconocimiento de nombre, cuestión que, comprensiblemente, favorece a los candidatos que tienen una trayectoria política más larga en los distritos. Las encuestas dañan a los desafiantes. De la misma forma que una encuesta sobre cuál es el producto favorito va a favorecer a las empresas que actualmente dominan el mercado y va a hacer muy difícil que entren nuevos competidores, el uso de encuestas para dirimir candidatos de una coalición es un camino seguro para la eternización de los mismos de siempre en la política.

    La democracia supone elecciones. Pero las elecciones solo tienen sentido cuando los candidatos tienen la posibilidad de hacer campaña y de contrastar sus propuestas y visiones con las de sus rivales. Si hay elecciones en las que nadie puede hacer campaña, los electores tendrán pocas herramientas para decidir por qué candidato votar. Es más, mientras menos campañas hay, más fácil resulta a los que ya ocupan puestos reelegirse en sus cargos.

    Cuando los partidos pretenden vender el concepto que una encuesta equivale a una primaria, la única reacción posible es denunciar el argumento como falaz. Las encuestas son el peor mecanismo para escoger a los candidatos. Porque fundamentalmente solo reflejan el nivel de conocimiento que existe sobre un candidato antes de que empiece la campaña, las encuestas sistemáticamente discriminan contra las caras nuevas y dificultan la renovación. Peor aún, cuando presentan una encuesta como alternativa legítima al proceso electoral que permite a los candidatos contrastar sus posiciones y a los electores informarse sobre lo que ofrecen los distintos candidatos, los partidos demuestran su poca comprensión o valoración por el sistema democrático en el que dicen creer.

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  19. Los desafíos de la Nueva Mayoría y Chile Vamos para la contienda municipal

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    El nuevo mapa tras la irrupción de Joaquín Lavín para competir por Santiago en Chile Vamos, y el primer test electoral para el Gobierno marcarán las elecciones de octubre próximo.

    Pese a que las elecciones municipales son el próximo 23 de octubre, el desarrollo de las primarias y la poca concurrencia ciudadana a las urnas tras meses  complejos para la clase política, hacen que desde ya las dirigencias de los partidos políticos muevan con atención sus piezas de cara a dichas elecciones.

    Además, en las colectividades saben que las municipales son el primer apronte de las parlamentarias y presidenciales del próximo año, en momentos que ni Chile Vamos ni la Nueva Mayoría superan el 30% de adhesión en los sondeos.

    “Las dos grandes coaliciones están muy deterioradas”, explica Alberto Mayol, sociólogo y académico de la Usach.

    El experto de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, en cambio, anticipa los costos que el poco favorable escenario actual de la política podría tener para los principales bloques políticos.

    “En el caso de la Nueva Mayoría, el apoyo a Michelle Bachelet es un factor que pesa en contra”, asegura. Y respecto de la oposición, afirma que “en el caso de la derecha, es muy probable que el desgaste sufrido en términos de reputación también incida”.

    No obstante, para Guzmán hay un factor que los une: lo clave que será la capacidad de convocatoria que tengan en esos comicios,  con especial acento en las comunas emblemáticas que la Nueva Mayoría, por ese entonces Concertación, arrebató a la derecha en 2012.

    Lo que sí cree es que por ser la primera medición de fuerza tras meses tan revueltos en lo político, ninguna de las dos coaliciones mostrará sus cartas en materia presidencial y parlamentaria antes de tener sobre la mesa los resultados de octubre.

    En los bloques, las estrategias y preocupaciones son distintas.

    En la Nueva Mayoría saben que cargarán con el peso de que la votación del sector se ligue al desempeño del Gobierno, y en la oposición saben que precisamente en la agenda de La Moneda puede servirles para contraponer ideas, “visión país”, aseguran, de cara a las elecciones.

    El presidente de la Cámara de Diputados y ex timonel del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, se hace cargo de ello, proyectando incluso un posible rol del ministro del Interior, Mario Fernández.

    “Tengo una aspiración y un temor. La aspiración es avanzar en los compromisos programáticos de la Presidenta que están pendientes, con particular intensidad en educación. Mi preocupación es que en periodos electorales  a veces se exageran las identidades, y que pueda ser ese un factor que complejice la tramitación de los proyectos”, profundiza, y añade que “tensiones van a existir, pero  hay que encontrar el método para resolverlas, y creo que en ese sentido la tarea del ministro puede ser muy relevante”. Su par del Senado, Ricardo Lagos Weber (PPD), comparte el diagnóstico, pero además proyecta en un buen desempeño del sector la posibilidad de que “dé energía, que permita un mejor fiato” al interior de la Nueva Mayoría.

    Claudio Fuentes, director del Instituto de Investigación de Ciencias Sociales de la UDP, también cree que la discusión en educación superior marcará la previa de las elecciones.

    Este diagnóstico es compartido por el diputado UDI y potencial carta de recambio para la presidencia del partido en noviembre próximo, Jaime Bellolio, quien asegura que  dicha reforma  será una “palanca ideológica presidencial” y que el Proceso Constituyente será un gancho del Gobierno de cara a la municipal.

    Mirando a la presidencial Fuentes afirma que “en el caso de la Nueva Mayoría vamos a ver presiones para anticipar las elecciones presidenciales, de modo de salir con Isabel Allende o con (Ricardo) Lagos en el PPD o con Carolina Goic en la DC”. Caso distinto a Chile Vamos, donde desde ya las miradas apuntan a la figura del ex Presidente Sebastián Piñera.

    De hecho, a su juicio, la UDI salió fortalecida del proceso de primarias al apelar a su base militante, por lo que su poder de negociación para un futuro Gobierno de Piñera podría crecer. “La UDI está mucho más dispuesta a aceptar la candidatura de Piñera, negociar rápidamente y el problema lo tiene hoy RN y su disputa interna con (Manuel José) Ossandón, (Andrés) Allamand,  (Alberto) Espina y Piñera”, afirma el académico de la UDP.

    Así las cosas, en la centroderecha, dos ejes corren de forma paralela.

    Pese a que el ex mandatario aún mantiene el misterio sobre su posible repostulación  presidencial, desde Avanza Chile se encuentra midiendo y tanteando candidatos, con especial foco en las comunas emblemáticas. No es secreto, ni siquiera en RN, el activo rol que jugó para que Joaquín Lavín entrara a la pelea por arrebatarle la comuna de Santiago a la Nueva Mayoría.

    Asimismo, los partidos  -con un enfoque mucho mayor en la UDI- ven en la municipal una posibilidad de dejar atrás meses complejos marcados por casos de financiamiento irregular de la política. Los buenos resultados frente a RN (ganaron capitales regionales) animaron a la mesa UDI y la interna del partido de recuperar municipios como Santiago, Concepción y Providencia, perdidos cuatro años atrás.

    “La UDI se juega el liderazgo local, que es la antesala de la presidencial”, explica el diputado Jaime Bellolio y dice que en este entendido, su partido “debe comenzar una propuesta política presidencial que tiene que encabezar un candidato de la UDI a una primaria”.

    Las municipales, a su juicio, serán una medición respecto a la capacidad de convocatoria del partido. “Si a la UDI le va relativamente bien en la municipal significa que tiene un campo más verde para renovarse e impulsar los cambios, y si le va mal, es más urgente hacerlo”.

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  20. “Reponer el voto obligatorio sería suicida. Da poca participación y sesgo de clase en un ambiente de desafección”

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    A partir del 5,57% de participación que hubo en las elecciones primarias de este domingo, se ha instalado en el debate la eventual necesidad de volver al voto obligatorio.

    Sin embargo, según Mauricio Morales, del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales, en un ambiente político de desafección como el actual, el voto obligatorio sólo llevaría a menos participación y a la aparición de candidatos populistas.

    “Reponer el voto obligatorio hoy día sería suicida porque da poca participación y sesgo de clase, en un ambiente de desafección”, dijo el investigador.

    De hecho, según Morales, esta vez la participación fue mayor que la que se registró en las primarias de la Nueva Mayoría en 2012, ya que el cálculo debe hacerse sobre la fuerza electoral de las coaliciones. Así, en esta ocasión la Nueva Mayoría movilizó al 36% de votantes en sus comunas, mientras que Chile Vamos al 38%.

    Morales además hizo hincapié en que las coaliciones compitieron en las comunas que le eran más desfavorables electoralmente y que no hicieron competir a municipios donde ya tienen alcaldes en ejercicio.

    “Si tengo un alcalde muy poderoso no tiene sentido desafiarlo”, explicó Morales.

    Como solución para aumentar la participación de los votantes, Morales propone corregir el problema desde abajo: que el Servel sea más activo en informar a la población del proceso y mejorar la educación cívica desde la enseñanza básica.

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  21. Baja participación abre debate en partidos para establecer primarias obligatorias

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    claudio-fuentes-2De un total de cinco millones de electores habilitados para votar en las primarias municipales legales, que debutaron ayer, sólo asistieron a sufragar 279.600. Partidos apuestan por flexibilizar las campañas y hay quienes apuntan a mala difusión.

    Pocas comunas con primarias y debilidades en la campaña de difusión fueron algunos de los factores que explicaron la baja participación en el debut de estas elecciones de manera legal, efectuadas ayer para elegir candidatos a alcaldes.

    Durante la jornada, por primera vez la ciudadanía pudo elegir al candidato que representará a su coalición en las próximas elecciones municipales. Sin embargo, el proceso estuvo marcado por una lenta constitución de las mesas y la baja participación ciudadana.

    Recién a las 12:00 del día, el Servicio Electoral (Servel), informó de la constitución del 97,8% de las mesas, mientras las últimas cifras del organismo mostraban, al cierre de esta edición, una participación de 279.600 votantes.

    Según el padrón electoral, el universo de electores que podía participar era de 5.067.812  votantes.

    A medida que se conocían los resultados, tanto dentro de Chile Vamos como en la Nueva Mayoría volvió a surgir el debate por el voto obligatorio, aunque no fue la única medida que expertos y partidos políticos analizan implementar.

    “Yo no sé por qué la gente estaba esperando mayor participación, cuando la elección representa a menos del 30% de las comunas”, aseguró el director de la escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes.

    A su juicio, las pocas comunas donde se disputó un cupo y que ellas, además, no fueran emblemáticas, fue uno de los desincentivos para que no hubiera una mayor participación. En este sentido, para el analista, más allá del voto obligatorio, “lo que uno podría discutir es si es pertinente establecer primarias obligatorias, donde todas las comunas deban elegir a sus candidatos a alcalde”.

    En la misma línea, el presidente del PPD, y alcalde de Lo Prado, Gonzalo Navarrete, explicó que “la idea de una primaria obligatoria hace que los partidos tengan que colocar más comunas con elecciones de definiciones a través de las primarias y creo que ayudaría que las próximas elecciones sean obligatorias, para que la gente tenga más incentivo a votar”.

    En la jornada de ayer, fueron 93 las comunas donde se utilizó el proceso de primarias, 40 de Chile Vamos y 50 de la Nueva Mayoría, mientras que en tres municipios compitieron ambas coaliciones.

    Flexibilizar campañas. Otra realidad que complicó la participación, reconocen en los partidos, es la nueva legislación en materia de campañas la que califican de  “restrictiva”.

    “Las nuevas reglas de campaña han hecho un mal debut, en parte, responsables de la baja participación. A eso se suma el malestar ciudadano con la política y las elecciones son una forma de expresarlo, en este caso, con la abstención”, sostuvo el experto electoral de la UDI, Gonzalo Müller.

    A su vez, el secretario general del PS, Pablo Velozo, afirmó que “la propaganda quedó súper estricta y yo no sé si hay ánimo en el país para revisar estas reglas. Vamos a tener que acostumbrarnos a ellas, porque la publicidad está súper restringida y hay sólo algunos lugares que tienen que ser señalados por los municipios”.

    Los ganadores. Al cierre de esta edición, entre las comunas más grandes, la DC se quedaba por un estrecho margen con Arica, además conseguía ganar Viña del Mar y en Coquimbo vencía el candidato independiente apoyado por el partido.

    En cambio, el PS ganaba comunas como Antofagasta, Estación Central y Valdivia.

    A su vez, el Partido Comunista ganaba La Florida y el PPD Valparaíso, con el cantante Leopoldo Méndez, conocido como DJ Méndez.

    En el caso de Ñuñoa, una de las comunas más reñidas, la ex ministra de Salud, Helia Molina (PPD), vencía por un estrecho margen a la candidata del PS, Paula Mendoza.

    En el caso de Chile Vamos, la UDI conseguía quedarse con las tres capitales regionales que estaban en juego en el bloque: Arica, Iquique y Concepción.

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  22. Las primarias de la discordia

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Ha existido un amplio debate en torno a la participación electoral en las primarias del domingo recién pasado. Para algunos ha sido un total fracaso. Para otros, una simple reproducción de los apoyos electorales hacia ambas coaliciones tomando como universo su fuerza electoral en las comunas donde se realizaron las primarias. Trataré de contraponer ambas interpretaciones en función de los datos.

    La primera interpretación es que la participación fue baja pues votó algo más del 5% de los habilitados. La Nueva Mayoría compitió en un padrón de 3.5 millones. En su primaria votaron alrededor de 181 mil personas, lo que representa el 5.2%. Chile Vamos, en tanto, compitió en comunas cuyo padrón sumó poco más de 1 millón 800 mil, consiguiendo una participación de 4.7%. Visto así, la participación habría sido extremadamente baja, evidenciando el fracaso del proceso.

    La segunda interpretación- que es la que suscribo- estima que es incorrecto tomar como base todo el padrón electoral. Dado que son primarias internas de las coaliciones, la base de comparación debiese ser la fuerza electoral de las mismas en las comunas donde desarrollaron primarias. Para esto existen varias opciones. Una de ellas consiste en sumar la cantidad de votos que obtuvieron las coaliciones en esas comunas para la elección de alcaldes de 2012. La NM obtuvo más de 509 mil votos, mientras que Chile Vamos alrededor de 228 mil. Así, habría votado cerca del 37% de la base más dura de ambas coaliciones. Por tanto, el resultado no sería tan desfavorable. Otra forma de calcular es comparando el resultado de las primarias de la NM en 2012 y 2016. En 2012 la entonces Concertación compitió en 141 comunas que agrupaban a más de 3 millones 800 mil inscritos- aún no entraba en vigencia el voto voluntario- de un total de 8 millones 110 mil 265. Es decir, casi un 47%. En esas comunas votaron más de 313 mil personas que, en función del padrón, representaron algo así como el 8.2%. En octubre de ese año el padrón oficial- ahora con voto voluntario- sumó 6 millones 400 mil personas. Ahí los 313 mil votos de la NM equivalían al 4.9%.

    Haciendo más precisa la comparación entre primarias 2012 y 2016 sucede lo siguiente. En las comunas con primarias en 2012 la NM obtuvo 1 millón 283 mil 548 votos en las elecciones de alcaldes de 2008. Por tanto, las 313 mil personas que movilizó en esa primaria equivalen al 24% de su fuerza electoral. Haciendo el mismo ejercicio con las primarias 2016, la NM movilizó al 36%. Naturalmente, son cifras bajas pero esperables en un proceso de primarias. Sin embargo, hay una diferencia central entre ambos procesos. En las primarias de 2012 la participación electoral en las comunas donde competía un incumbente casi duplicó la participación en comunas sin competencia de incumbentes. Dado que los alcaldes en ejercicio tenían mayor capacidad de movilización electoral, entonces no es extraño que la participación haya crecido sustancialmente en esas comunas. En 2016 no compitió un solo incumbente, lo que en parte explica el volumen de participación en las recientes primarias.

    La respuesta automática frente a estos resultados está en la reposición del voto obligatorio. Junto a otros académicos fuimos férreos opositores a la instauración del voto voluntario debido a dos cosas. Primero, que generaría una caída de la participación. Segundo, que agudizaría el sesgo de clase. Es decir, que votarían más las comunas ricas que las comunas pobres, cuestión que ya se venía dando bajo el régimen electoral previo. Reponer el voto obligatorio hoy es una apuesta riesgosa. Difícilmente los desafectos o los rabiosos votarán por candidatos tradicionales o de partidos. Es muy probable que prefieran outsiders e, incluso, candidatos con estrategias populistas. No apaguemos el fuego con bencina.

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  23. Constituyente: Chile Vamos en estado de confusión

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    ¿Requiere el país una reforma profunda? ¿Debe ser el Congreso el único agente de este cambio? ¿Sobre la base de qué proyectos ideológicos debe plantearse este debate? De parte de la derecha, la respuesta a estas tres simples preguntas refleja un estado de confusión.

    Primera confusión. A mediados de 2014, los principales representantes de Chile Vamos sostenían que no se requería cambiar la Constitución. El senador Hernán Larraín, por ejemplo, indicaba que lo que Chile necesitaba eran cambios imperativos en el ámbito de la educación, salud y previsión, agregando que “podemos cambiar el marco constitucional pero vamos a seguir igual, si es que no hay cambios nuestros, de nuestro compromiso con el servicio público, con el bien común, por sobre nuestros intereses partidistas” (10/10/2014). Hace pocos días, el mismo senador insistía en que “en lugar de estar preocupados del grave problema económico, el desempleo, el aumento de la delincuencia, la poca atención de salud pública, el gobierno está preocupado de realizar un proceso constituyente” (22/05/2016).

    Sin embargo, hace muy pocas semanas la coalición de oposición realizó una propuesta sustantiva señalando que “creemos necesario hacer una propuesta de contenidos concreta para que ella sirva de punto de inicio al debate ciudadano y parlamentario sobre una profunda reforma constitucional”. Así, Chile Vamos se mueve entre una argumentación de rechazo hasta plantear propuestas de reformas “profundas”. Y, en efecto, algunas de las propuestas implican revisar aspectos muy sustantivos de las relaciones de poder en la sociedad, incluyendo nada más y nada menos que un cambio del régimen de gobierno, el reconocimiento de Chile como un Estado multicultural, o la noción de un Estado solidario (aunque subsidiario).

    Entonces, se organiza todo un discurso de los beneficios que ha tenido el actual marco jurídico constitucional, y a continuación se invita a cambios profundos del texto. ¿Para qué, entonces, realizar cambios tan significativos si el marco constitucional nos ha dado tanta estabilidad, crecimiento y prosperidad? Sin duda este argumento es a todas luces contradictorio.

    Segunda confusión. Chile Vamos ha defendido el marco constitucional actual para realizar transformaciones a la Constitución, esto es, que el Congreso discuta una propuesta de reformas a la Carta Magna. Señalan en la propuesta de reformas profundas a la Constitución que “la forma de modificar la Constitución es como se hace en las democracias representativas, esto es, a través de las instituciones vigentes y sobre la base de contenidos constitucionales”. Una vez que se apruebe en el Congreso, esta iniciativa debe ser sometida al conjunto de la ciudadanía en un plebiscito nacional.

    Sin embargo, el mismo texto sugiere que la propuesta de reforma a tramitarse en el Congreso Nacional debiese estar “precedida y acompañada de una participación ciudadana amplia, objetiva y plural a lo largo del país”.

    ¿Cómo compatibilizar entonces la legitimidad que se le otorga al Congreso Nacional para discutir una Constitución y esta propuesta de que la ciudadanía –antes de la discusión del Congreso– participe de su discusión? ¿Cómo se materializa dicha participación? ¿Quiénes participarían de ese mecanismo? ¿Sería una consulta no vinculante a la ciudadanía? ¿Cómo se garantizaría la objetividad ciudadana? ¿Qué borrador de texto se discutiría? ¿Quién o quienes escribirían ese borrador? ¿Cómo se materializaría la participación ciudadana durante la tramitación legislativa tal como se propone?

    La propuesta que se dispone a socializar Chile Vamos contiene una fuerte carga ideológica que se expresa en la definición de ciertos derechos, el énfasis en la iniciativa privada, la minimización del Estado, el reforzamiento de la propiedad privada, la atenuación del poder Ejecutivo, etc., etc. Lo que critica Chile Vamos de la Nueva Mayoría es lo que se dispone precisamente a realizar: socializar una ideología.

    Aunque Chile Vamos defiende el rol del Congreso como un mecanismo único y exclusivo para discutir la Constitución, inmediatamente se abren a una propuesta de involucrar a la ciudadanía a través de mecanismos no especificados y que siembran las mismas dudas que la coalición de oposición hoy plantea sobre el proceso constituyente iniciado por el gobierno.

    Al final del día, Chile Vamos sabe que en el contexto actual sería impensable “cocinar” una propuesta de espaldas de la ciudadanía y, como está internamente dividida respecto del valor de la participación, terminó sugiriendo una solución confusa y contradictoria con sus propios argumentos. Así, establecerán un mecanismo de discusión de las 80 propuestas con sus seguidores a fin de permitir espacios de participación en un tímido intento de darle legitimidad. Terminan usando un mecanismo no vinculante de diálogo social en el que ni siquiera ellos creen.

    Tercera confusión. Sostienen y acusan al gobierno de intentar imponer una determinada ideología en el proceso constituyente.

    Lo anterior resulta sin duda sorprendente por cuanto la propuesta metodológica del gobierno –nos guste o no– carece hasta el momento de un intento de ideologización. En la propuesta de Encuentros y Cabildos se sugiere que la ciudadanía pueda establecer o priorizar de una lista de principios, deberes, derechos e instituciones. Nada más. Aquellas listas fueron cuidadosamente definidas desde la Segpres para que no se prestaran a malinterpretaciones. Todavía más, pienso que las listas sugeridas son más “conservadoras” que “progresistas”. Así, el proceso constituyente en la fase de participación ciudadana no vinculante es un simple levantamiento de prioridades definidas por los participantes a partir de una lista de “supermercado” sugerida para contestar.

    En cambio, la propuesta que se dispone a socializar Chile Vamos contiene una fuerte carga ideológica que se expresa en la definición de ciertos derechos, el énfasis en la iniciativa privada, la minimización del Estado, el reforzamiento de la propiedad privada, la atenuación del poder Ejecutivo, etc., etc. Lo que critica Chile Vamos de la Nueva Mayoría es lo que se dispone precisamente a realizar: socializar una ideología.

    No resulta problemático este último asunto. De hecho, parece positivo y hasta saludable que la sociedad discuta y converse respecto de proyectos ideológicos. Lo problemático es que Chile Vamos acuse de ideologismo a un sector, cuando está embarcado en promover precisamente lo que dice que no hay que hacer.

    ¿Requiere el país una reforma profunda? ¿Debe ser el Congreso el único agente de este cambio? ¿Sobre la base de qué proyectos ideológicos debe plantearse este debate? De parte de la derecha, la respuesta a estas tres simples preguntas refleja un estado de confusión.

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  24. ¿Dónde están los candidatos de la derecha?

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Chile Vamos puede estar compuesto por más partidos que el duopolio UDI-RN que siempre dominó en la Alianza, pero la multiplicación de partidos no ha resultado en un aumento en el número de aspirantes a candidatos a alcalde. Es más, pese a buscar potenciar un mensaje de renovación, Chile Vamos solo parece capaz de reclutar candidatos con un largo historial en la política chilena.

    Frente a un gobierno que atraviesa por una crisis política y con una Presidenta con la aprobación más baja en 26 años de democracia, la derecha debiera estar preparándose para capitalizar en las elecciones municipales del 23 de octubre el descontento existente con el gobierno de la Nueva Mayoría. Pero la poca disposición de posibles candidatos a alcalde de la Alianza para disputar comunas gobernadas por la Nueva Mayoría parece indicar que la impopularidad del gobierno de la coalición de centro-izquierda no se va a traducir fácilmente en una mayor votación para la alternativa de centro-derecha.

    Desde que se separaron las elecciones de alcaldes de las de concejales en 2004, las elecciones municipales han sido un buen predictor de lo que ocurrirá en la contienda presidencial del año siguiente. En 2004, cuando la derecha se sentía confiada en la victoria de Joaquín Lavín —que había perdido por muy poco frente a Ricardo Lagos en la presidencial de enero de 2000—, la Concertación logró una clara victoria, de la mano de las entonces precandidatas Michelle Bachelet y Soledad Alvear. El pobre desempeño de la derecha puso en tela de juicio la fortaleza electoral de Lavín. Eventualmente, Sebastián Piñera entró a la carrera presidencial y logró superar a Lavín en la primera vuelta de diciembre 2005, para luego caer derrotado ante Bachelet en enero de 2006.

    En las municipales de 2008, por primera vez desde el retorno de la democracia, la derecha logró derrotar a la Concertación. Con el 40,7% de los votos, la Alianza ganó en 144 de las 345 comunas del país. Si bien las dos listas de la Concertación ganaron en 147 comunas, la coalición centroizquierda solo alcanzó el 37,5% de los votos en la elección de alcaldes. Aunque la Concertación gobernaba más comunas, la Alianza ganó en una mayoría de las comunas más grandes e influyentes. Esa primera victoria de la derecha anticipó lo que sería el triunfo de Piñera en las presidenciales de enero de 2010.

    En 2012, haciendo campaña solo con la imagen de Bachelet (ya que la entonces directora ejecutiva de ONU Mujer no podía hacer proselitismo), la Concertación —que ya había sumado al PC a sus filas— logró una incuestionable victoria, ganando en 168 comunas y alcanzado un 43,1% de la votación. La Alianza sólo ganó en 122 comunas, logrando un 37,5% de los votos. Esa victoria dejó a la Concertación en el pole position para ganar las presidenciales de 2013, con Bachelet a la cabeza y con el enchulado nombre de Nueva Mayoría.

    En 2016, el oficialismo enfrentará las municipales sin un rostro que pueda unificar a la coalición. Como defiende 168 comunas, la Nueva Mayoría tiene más que perder que la Alianza, que con las 122 comunas que ganó en 2012, debiera aspirar a arrebatarle municipios a la NM. De hecho, entre los municipios vulnerables —porque los alcaldes en ejercicio se retiran o van debilitados— la Nueva Mayoría tiene más que perder que Chile Vamos. Desde Maipú hasta Concepción, pasando por Santiago Centro y Providencia, en muchas de las emblemáticas comunas que la izquierda le arrebató a la derecha en 2012, las opciones de re-elección de los alcaldes se ven complicadas.

    Pero la debilidad de la izquierda no se traduce automáticamente en fortaleza de la derecha. Chile Vamos puede estar compuesto por más partidos que el duopolio UDI-RN que siempre dominó en la Alianza, pero la multiplicación de partidos no ha resultado en un aumento en el número de aspirantes a candidatos a alcalde. Es más, pese a buscar potenciar un mensaje de renovación, Chile Vamos solo parece capaz de reclutar candidatos con un largo historial en la política chilena.

    En las próximas semanas, los partidos apurarán las negociaciones para decidir en qué comunas las coaliciones realizarán primarias para escoger a sus candidatos alcaldes. El 6 de abril deben inscribirse los candidatos para las primarias que se realizarán el domingo 5 de junio. En las comunas donde no haya primarias, los candidatos para las elecciones de octubre se deberán inscribir el 23 de julio. Ahí empezaremos a ver qué tan confiados están los partidos y coaliciones en sus posibilidades electorales para octubre de 2016.

    Hasta ahora, en el papel, el camino aparece más auspicioso para la derecha que para el oficialismo centro-izquierdista. La baja aprobación de Bachelet y los problemas internos en la Nueva Mayoría no son la mejor forma de prepararse para el primer examen electoral después de la aplastante victoria de Bachelet en 2013. Pero a partir del comportamiento observado hasta ahora, la derecha no parece muy convencida de sus opciones electorales. La poca disposición de potenciales candidatos a dar la batalla en octubre de 2016 permite concluir que la derecha no cree que tiene muchas posibilidades de convertir la próxima elección municipal en el primer paso para volver a La Moneda en noviembre de 2017. Aunque la NM está desacreditada, la percepción de la derecha es que ellos no serán los beneficiados.

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  25. La derecha con las banderas de la izquierda

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Si el principal logro de la derecha es hacer que las reformas que impulsa La Moneda sean menos malas, el electorado difícilmente absolverá a Chile Vamos por los tropiezos y fallas que implique la puesta en marcha de la promesa de gratuidad hecha por Michelle Bachelet.

    Al convertirse en cómplices de una política pública de gratuidad en la educación superior improvisada, mal diseñada y que pone los incentivos en los lugares equivocados, Chile Vamos ha renunciado a sus principios por el dudoso premio de consuelo de hacer que esta reforma sea menos mala. A un año de haber cometido el mismo error al dar su apoyo a una reforma tributaria deficiente, la coalición de derecha demuestra, en su desempeño como oposición, una decepcionante carencia de valores y estrategia. Si el principal logro de la derecha es hacer que las reformas que impulsa La Moneda sean menos malas, el electorado difícilmente absolverá a Chile Vamos por los tropiezos y fallas que implique la puesta en marcha de la promesa de gratuidad hecha por Michelle Bachelet. 

    Después de liderar un gobierno que recibió el repudio de la ciudadanía en la última elección, la derecha ha intentado desesperadamente encontrar un camino para reinventarse. El cambio de nombre de la coalición (recurso del que la derecha ha abusado tanto en el pasado que ya nadie se molesta en aprenderse el nuevo nombre) fue un intento de solución de marketing y superficial. Como la débil representación de los partidos de derecha en el Congreso hace que la Nueva Mayoría pueda ejercer con discrecionalidad la retroexcavadora, la derecha tiene pocas herramientas para bloquear reformas que impulsa La Moneda.  Consecuentemente, algunos en la derecha creen que el mejor camino es transar su aquiescencia a las reformas impulsadas por Bachelet a cambio de concesiones que las hagan menos radicales. Pero la lógica de que entre algo muy malo y algo malo es mejor lo segundo constituye una poderosa señal de oportunismo, cortoplacismo y falta de principios. Cuando se trata de defender principios, es mejor perder luchando que negociar una rendición que implique renunciar a los valores que dices defender.

    La nueva ley corta de gratuidad que acaba de ser promulgada con votos y abstenciones de la derecha amenaza con convertirse en un nuevo Transantiago de proporciones mucho mayores. A diferencia del Transantiago, que fue una política pública adoptada sin la venia del Congreso, la Ley de Gratuidad ha sido validada por el poder legislativo, con muy pocos votos en contra.

    Entre los múltiples problemas que generará esta ley está la necesidad de verificar adecuadamente los ingresos de las familias de los estudiantes. Aunque la política de bonos focalizada en el 40% de menos ingresos ya ha producido el problema de que mucha gente busca adulterar sus ingresos para ser beneficiados con los bonos —no han faltado seremis y familiares de autoridades con fichas de protección social que los hacen beneficiarios de subsidios estatales—, la gratuidad generará incentivos mayores para que las personas adulteren su información de ingresos. Después de todo, para una familia con dos hijos en edad de estudiar que se ubica en el sexto quintil de ingresos, modificar sus datos resultará en un beneficio de entre 6 y 10 millones de pesos adicionales por año. Huelga decir que eso hará que una familia del 40% de menos ingresos que se beneficie de la gratuidad tendrá ingresos superiores (incluyendo el beneficio) que otra familia del 60% de menos ingresos que no tenga acceso al beneficio.

    Además, la nueva ley establece la necesidad de que el Estado regule los aranceles de las universidades y los cupos en las carreras de cada institución educacional. Como el que paga manda, ya que el Estado va a pagar la cuenta, el Estado va a poder regular la cantidad de cupos y los aranceles de las universidades estatales y privadas. Como además no hay claridad respecto a la cantidad de años de gratuidad a la que tendrán acceso los estudiantes, incluso se abrirá un debate sobre la necesidad de que el Estado regule la extensión de las carreras. No hay justificación a priori para que el Estado subsidie con más dinero a un estudiante de medicina que a uno de antropología.

    Pero más allá de todos los problemas de diseño e implementación que tendrá esta nueva política, el solo hecho que la gratuidad haya sido ahora legitimada por una ley —y no solo introducida maliciosamente como una glosa en el presupuesto— otorga a la gratuidad en la educación superior una validez y legitimidad legal que hará muy difícil que alguien pueda en el futuro oponerse al concepto que los estudiantes tienen el derecho inalienable a estudiar gratis.

    No sorprende que abunden las sonrisas en el oficialismo. Aunque debió hacer concesiones a la oposición, la Nueva Mayoría logró clavar una de sus más preciadas banderas en el centro del debate. Ni en sus sueños más ambiciosos los ideólogos de la Nueva Mayoría alguna vez pensaron que la misma coalición que alguna vez defendió la idea de que “no hay nada gratis en la vida” concurriera con sus votos a aprobar una ley que establece el derecho de los estudiantes a gratuidad en la educación superior.

  26. La derecha: El valor de una marca

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    El desafío de RN, UDI y los otros miembros de la coalición de derecha es convencer al electorado de las bondades de votar por el sector, de la superioridad de sus ideas y propuestas, de lo atractivo de sus políticas públicas y de las ventajas de la hoja de ruta que propone al país.

    Pese a ser la coalición que más se identifica con los principios del capitalismo, Chile Vamos (la derecha) repetidamente ignora recetas básicas para el éxito de los emprendimientos en los sistemas capitalistas. Ya que para ganar elecciones hay que conquistar a una mayoría del electorado, pero también hay que diferenciarse de las otras opciones políticas, la derecha debiera enfocarse en construir una propuesta que, desde una base ideológica clara y moderadamente conservadora, ofrezca una plataforma inclusiva, compasiva, poniendo énfasis en las oportunidades y el emparejamiento de la cancha, con una razonable mezcla de derechos y responsabilidades. Como han demostrado Google, Amazon, Uber y muchos otros emprendimientos, cuando las ideas y las propuestas están claras y son atractivas, lo que menos importa es el nombre.

    Desde que retornó la democracia con las elecciones de 1989, la coalición de derecha ha tenido una enorme estabilidad en su composición. UDI y RN han sido los cimientos sobre los que se ha construido la coalición de derecha más duradera en la historia del país. Pese a la estabilidad en su composición -varios de sus principales líderes hoy son los mismos que la lideraban en 1989- la coalición de derecha ha cambiado de nombre casi en cada elección presidencial (Democracia y Progreso, Unión por Chile, Alianza por Chile, Alianza, Coalición por el Cambio y Alianza). Como una empresa que no quiere construir reputación o que simplemente no valora la reputación que tiene, la coalición de derecha ha cambiado de nombre con demasiada facilidad. Ese afán por tratar de reinventarse continuamente constituye una pésima señal para un electorado que ya desconfía de los partidos y de sus líderes. Si un candidato se presenta a una elección en una coalición con fecha de expiración, difícilmente él o su coalición podrán ganarse la confianza del electorado. Si un consumidor que está pensando comprar una vivienda o un automóvil sabe que la empresa que está vendiendo dejará de existir en uno o dos años, el comprador lo pensará muy bien antes de concretar la compra. Si la empresa ofrece una garantía de cinco años, pero todo indica que antes de un año desaparecerá, el comprador probablemente rechazará el seguro de garantía -y posiblemente incluso preferirá hacer negocios con otra empresa que tenga más trayectoria y mejores posibilidades de sobrevivir-. Sólo aquellas empresas con un horizonte de tiempo largo se preocupan de construir una buena reputación.

    En la política, la reputación funciona de la misma forma. Porque tienen expectativas de seguir existiendo por muchos años, los partidos se esmeran en mantener y mejorar su reputación. Como es costoso informarse sobre las fortalezas y debilidades de cada candidato, los electores a menudo usan la militancia partidista como atajo de información. Si no saben lo que piensa y propone un candidato a alcalde, los electores pueden adivinar las posturas simplemente al mirar la militancia de cada candidato.

    La obsesión por cambiar continuamente de nombre demuestra que los dos partidos líderes del sector no entienden la importancia de crear valor en torno a una marca. Como ante tanto cambio de nombres, la gente simplemente habla de “la derecha”, el esfuerzo por definirse a partir de un nuevo nombre también es inútil. Pero dado el tiempo y la energía que los partidos de derecha han puesto a la discusión sobre cómo se debería llamar la coalición que los agrupe, parece inevitable concluir que esa coalición equivocadamente cree que su problema está en el nombre. Pero ese es un ejercicio inútil. Independientemente del nombre que ocupen, la gente la seguirá identificando como la coalición de derecha.

    El desafío de RN, UDI y los otros miembros de la coalición de derecha es convencer al electorado de las bondades de votar por el sector, de la superioridad de sus ideas y propuestas, de lo atractivo de sus políticas públicas y de las ventajas de la hoja de ruta que propone al país.

    Cuando la gente se compre las ideas de la derecha, se identifique con sus valores, se motive con sus ideales de país, se inspire en la visión de mundo que defiende el sector y crea que para que exista una sociedad de derechos debe también existir una sociedad de responsabilidades, entonces el nombre que tenga la coalición que reúna a los candidatos de derecha será una mera trivialidad. Pero si siguen preocupados exclusivamente del envoltorio, entonces la derecha sólo hará más evidente que el proyecto que ofrecen al país carece de contenido y que la hoja de ruta del sector no llega a ninguna parte o, peor aún, que ni siquiera existe un plan de navegación común entre todos los partidos y grupos que hoy se sienten parte de ese sector.

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