La Escuela de Ciencia Política en conjunto con el Proyecto Fondecyt Nº 11150151, organizan el lanzamiento del libro “Vitalidad partidaria y democracia en América Latina”, escrito por Fernando Rosenblatt, Director de la Escuela de Ciencia Política UDP, y publicado por Oxford University Press.
El texto, que busca explicar los factores detrás de la vitalidad de las organizaciones partidarias en América Latina, particularmente en Chile, Uruguay y Costa Rica, será comentado por:
Juan Pablo Luna, Pontificia Universidad Católica de Chile
Marcela Ríos, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
Sergio Toro, Universidad de Concepción
La actividad se realizará el martes 19 de junio a las 13:00 horas, en la sala B-31 de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.
El Núcleo Milenio para la Estatalidad y la Democracia en América Latina (RS130002), junto con el Núcleo Milenio Desafíos a la Representación (NS130008) y la Asociación Chilena de Ciencia Política, invitan a participar de este concurso a quienes hayan defendido sus tesis/trabajos de titulación de pregrado en ciencia política en temáticas relacionadas con Estado, democracia y/o representación en Chile y América Latina.
Pueden concursar todos los trabajos conducentes a título o grado de cientista político/a defendidos entre el 30 de agosto de 2014 y el 30 de agosto de 2016 y que hayan obtenido una calificación igual o superior a 5,5 en instituciones chilenas.
El trabajo debe venir acompañado por una carta de patrocinio de un profesor/a que justifique su aporte al debate disciplinario y su relevancia para las temáticas de Estado, democracia y representación.
Los trabajos deberán ser enviados por correo electrónico a cienciapolí[email protected] hasta el 22 de septiembre de 2016 en formato PDF. Un jurado compuesto por integrantes de las instituciones patrocinantes seleccionará los trabajos premiados. La premiación se llevará a cabo en el marco del XII Congreso Chileno de Ciencia Política (19-21 octubre de 2016).
El premio consistirá en el pasaje ida y vuelta desde cualquier ciudad de Chile hasta Temuco, alojamiento y un modesto estipendio para gastos, para que los trabajos ganadores puedan ser presentados en el congreso.
A partir del próximo 7 de mayo se desarrollarán en la Universidad Diego Portales, dos encuentros organizados por la red EGAP (Evidence in Governance and politics); un workshop de metodología experimental y un encuentro de miembros de la red.
Desde su creación en el año 2009, EGAP ha funcionado con académicos que trabajan activamente en temas de gobierno y política. Por primera vez desde su formación, la reunión de miembros será realizada en América Latina. Fernando Rosenblatt, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, y miembro de esta organización, explica más acerca de la iniciativa.
El workshop está orientado a investigadores de Latinoamérica que deseen profundizar en el uso de metodología experimental y estarán en la UDP entre el 7 y el 11 de mayo. Esta actividad es organizada por EGAP y según palabras de Fernando Rosenblatt, tiene por objetivo entregar un entrenamiento de metodología experimental para investigadores, lo que actualmente no es muy realizado en las ciencias sociales de la región. Para esta semana de training postularon 50 investigadores de toda América Latina y fueron seleccionados 15 investigadores (10 latinoamericanos y 5 de Chile), en base a la viabilidad de sus trabajos. En años anteriores, el workshop se llevó a cabo en Ghana y en Estados Unidos.
Aprovechando este contexto, para el lunes 9 de mayo está programada la presentación del libro “Diseñando políticas para terminar la pobreza en América Latina. La transformación silenciosa”, de la académica Ana de la O, de la Universidad de Yale, Estados Unidos. “Va a presentar su trabajo donde estudia transferencias condicionadas en América Latina y formas de reducción de la pobreza. El libro será comentado por Rossana Castiglioni y Claudio Fuentes, y la idea es justamente hacer una actividad abierta porque es un libro que es muy importante y pertinente de los temas que se están discutiendo en el núcleo milenio [Desafíos a la Representación]”, explica el académico.
El profesor Rosenblatt indica que la actividad tiene una gran relevancia, ya que posiciona a la Universidad Diego Portales y fortalece el vínculo con académicos de primer orden. “La idea sería que en un futuro la UDP fuera un nodo de investigación experimental en ciencia política”, señala.
En la segunda fase y final, se desarrollará el encuentro de miembros. En la oportunidad fue invitada a participar, Carolina Segovia, académica de la Escuela de Ciencia Política UDP. En esta actividad se discutirán los proyectos de cada investigador.
Más de 30 son los miembros de EGAP que participarán en la reunión. Dentro de ellos se puede mencionar a Susan Hyde, experta en relaciones internacionales de la Universidad de Yale, Miriam Golden, investigadora en economía política, corrupción y desigualdad de la Universidad de California, Thad Dunning, de la Universidad de California, Berkeley, Ana de la O de la Universidad de Yale, Nahomi Ichino de la Universidad de Michigan y Jake Bowers de la Universidad de Illinois, entre otros.
De Licenciatura en Ciencia Política, Sociología y/o Historia
Estudiantes Magister en Métodos para la Investigación Social
Estudiantes Magister en Política y Gobierno
En el marco de distintos proyectos de investigación a cargo del investigador Jorge Gordin de la Escuela de Ciencia Política, se convoca a estudiantes en etapa de formulación y elaboración de su tesina de grado y que deben realizar su trabajo de campo durante el año 2016, a participar de estos proyectos.
Propuestas de tesina
Se beneficiará con una beca de apoyo a la realización de tesis/tesinas preferentemente de la Escuela de Ciencia Política; aunque se considerarán además propuestas de las Escuelas de sociología e historia de la Facultad en la siguiente temática:
Proyecto Fondecyt: “The Political Economy of Unequal Representation: Subnational Fiscal Distribution and Soft-Budget Constraints in Argentina, Brazil and Mexico”
Los alumnos(as) que podrán participar de este proyecto, deberán establecer un compromiso de llevar a cabo una tesis de grado o tesina dentro del año 2016. Podrán optar a esta beca de apoyo, aquellos estudiantes de pre grado que en su plan de estudio les corresponde tomar durante el año 2016 los cursos de Seminario de Grado I y II (en el caso de Sociología y de Historia), o los cursos Diseño de Investigación y Taller de Tesina (en el caso de Ciencia Política), o bien se encuentren en la etapa de formulación de sus tesis o policy papers en el caso de los Magister de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia: Magister en Métodos para la Investigación Social, y Magister en Política y Gobierno.
Los estudiantes deberán enviar sus postulaciones desde el 28 de marzo hasta el 08 de abril del 2016 al profesor Jorge Gordin ([email protected]), adjuntando los siguientes antecedentes en forma electrónica
Concentración de notas (pedirla en Secretaría de estudios)
Currículum Vitae
Un trabajo escrito del estudiante de autoría individual y que haya sido presentado en algún curso y/o congreso.
Carta de motivación (no más de una página) explicando y justificando el tema que piensan investigar.
Plazos y responsabilidades
Se recibirán postulaciones desde el 28 de marzo hasta el 08 de abril del 2016
El monto a distribuir dependerá de la cantidad de becarios y si ellos son de Licenciatura o Magister. El becario deberá cumplir—además de la confección de la tesis—con responsabilidades acotadas en el marco de los proyectos que se insertan y serán discutidas con los investigadores responsables del proyecto al inicio y que involucran algunas transcripciones de entrevistas, recolección de información, revisión bibliográfica, etc.
Consultas
Al momento de postular no es necesario tener totalmente definido el problema de investigación. Aquello se hará durante el curso de Diseño de Investigación o Seminario de Grado I y en coordinación directa con los investigadores responsables de este proyecto. No obstante, deberá existir el compromiso del estudiante de abordar alguna de las temáticas propuestas en esta convocatoria. Si el estudiante tiene consultas o dudas sobre la pertinencia de un tema que desea abordar, hacerlo llegar vía e-mail con la consulta específica a través de [email protected]
El académico Jorge Gordin, de la Escuela de Ciencia Política, publicó un libro editado en conjunto con Lucio Renno (Universidad de Brasilia), en ECPR Press y una publicación ISI en Taylor & Francis. Más información en los siguientes enlaces:
Cabe destacar que el profesor Gordin es doctor de la University of Pittsburgh, Estados Unidos. Investigador Senior en GIGA German Institute of Global and Area Studies, Hamburg. Su área de investigación es la política comparada, con especial énfasis en instituciones políticas. Se especializa en federalismo y descentralización en América Latina, con interés en Europa.
Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.
El académico de la UDP dice que en el texto también plantean que al margen del mecanismo elegido se requiere de “un acuerdo político-social previo”.
El anuncio de la presidenta Michelle Bachelet -vía cadena nacional- del inicio del proceso para crear una nueva constitución con fechas y plazos, daba la impresión de que se podría haber cerrado un capítulo, sin embargo “la opción del gobierno es básicamente decir que es el Congreso el encargado de tomar la decisión sobre qué mecanismo escoger por lo tanto lo que ella está haciendo es chutear la pelota hacia el Congreso, al sistema político y no matricularse con ninguna de las opciones específicas por lo tanto esto lo que hace es extender el debate hasta fines de 2016”, acota el director de la Escuela de Ciencia Política de la UDP, Claudio Fuentes.
A horas de presentar el libro que coeditó junto a Alfredo Joignant: “La Solución Constitucional” y que lanzarán mañana jueves el también cientista reconoce que el planteamiento del gobierno es “una propuesta bastante compleja que no es de fácil procesamiento, que tiene varias etapas y que combina elementos participativos y representativos. En ese sentido y en el marco de nuestro libro es una solución híbrida que combina la necesidad de participación con la necesidad de incorporar al Congreso”.
“La Solución Constitucional” convoca a 18 expertos y no expertos a quienes les preguntaron cuál sería el método para una nueva Constitución, analizando las ventajas y desventajas, los editores plantean también que cualquiera sea el mecanismo primero hay que avanzar en un acuerdo político-social.
– ¿Qué propósito se impusieron al hacer este libro?
– El objetivo es cuestionar un argumento que ha estado muy fuerte en el debate nacional: que el gran problema al escoger un mecanismo es que no hay propuestas específicas para avanzar en una nueva Constitución. Como nadie hablaba de itinerario, de un programa específico, de cómo sería el mecanismo para discutir la Constitución, dijimos: ‘Hagamos un experimento e invitemos a distintos académicos que han estado metidos en el tema, abogados y no abogados, a proponernos soluciones, mecanismos concretos y veamos qué resulta’.
– ¿Y qué resultó?
– Están todos de acuerdo que hay que avanzar hacia una nueva Constitución. Básicamente, hay tres soluciones relevantes que son las que precisamente la elite política está teniendo: La primera es la vía desde arriba, que sea el Congreso, este u otro el que defina las reglas del juego; al otro extremo están quienes dicen que tiene que ser una Asamblea Constituyente, es decir un grupo electo por la ciudadanía que represente los diversos intereses y que se autodisuelve después. Todas las soluciones llevan un plebiscito al final. Y una tercera fórmula son soluciones híbridas, donde por ejemplo está el sorteo de ciudadanos que se constituyen en una asamblea y que ellos definan la constitución; sería la expresión más aleatoria y de igualdad extrema en el sistema político. Entre medio hay quienes dicen que hagamos una combinación de estos: o sea habría una cuarta solución que sería una combinación de un poco de legisladores, algunos sorteados, algunos elegidos y expertos también.
– ¿Este último mecanismo garantiza más participación?
– Hay que ver las ventajas y desventajas de cada uno de los sistemas. El sistema del Congreso, tiene el problema de la crisis de legitimidad que vivimos hoy. Sea este o el otro Congreso el que haga las nueva reglas del juego, el gran problema es que la ciudadanía no confía en el Congreso. Las soluciones híbridas, por ejemplo un sorteo, permiten por un lado bajarle esta ansiedad que tienen los parlamentarios respecto de estas asambleas, de ellos sentirse participes. Entonces, se dice al Congreso que participa en un 30 %. Otro porcentaje puede ser electo por la ciudadanía, es decir que haya listas y donde la ciudadanía elije a su representante.
– ¿Cómo es eso en la práctica?
– Siempre pasa por la política. Si la ciudadanía va a elegir asambleístas, tiene que ordenarse en listas, los partidos presentarán listas. Es decir, 33% electo por el Congreso, 33% electo por listas de la ciudadanía en un día de elección y 33% por sorteo. La idea es que la gente se sienta representada, que alguien, por ejemplo, diga que quiere participar y se registra en el Servel. La idea es que sea el ciudadano común, enfrentado a ciertos antecedentes, el que decida. La ventaja, es que hay un porcentaje de gente que no representa un interés particular, es aleatorio, por lo que podría ser un balance respecto de los otros que sí van a tener intereses particulares. En general, la opinión ciudadana común es muy moderada y sabe de cosas que otros no saben, un experto no sabe cómo funciona el sistema de salud en la calle o el sistema de transporte o la vulneración de derechos y eso ayuda a incorporar experiencia respecto de ciertos temas.
El freno
– Dada la experiencia internacional, ¿por qué no se le ha dado una salida más rápida a este debate?
– El problema constitucional no es un problema legal, es un problema de poder político y de poder económico, eso es lo principal de este debate. Es un debate sobre poder, porque lo que está en juego y los empresarios han planteado el tema, que es lo primero que se les viene a la cabeza, es el derecho de propiedad.
Segundo, derechos de agua que son la segunda preocupación de los empresarios y, tercero, lo que tiene que ver con el Estado. Entonces, claramente, lo que ha frenado esta discusión es el debate económico porque implica revisar y reestructurar las relaciones de poder. El segundo ámbito es el del poder político y cómo se distribuye, le vas a dar más poder al Congreso versus al Presidente, por ejemplo. En los capítulos hay algunos que plantean que hay que mantener el presidencialismo y otros que hay que avanzar hacia un semipresidencialismo. Lo que muestra la experiencia comparada es que, en general, todos los procesos constituyentes, primero tienden a redistribuir poder y segundo a desconcentrar poder desde el Ejecutivo, esa es la tendencia de todos los países de América Latina.
– ¿El mecanismo también determina si se formula una nueva carta fundamental o serán sólo reformas importantes?
– Por eso es muy importante. Si es el Congreso el que parte debatiendo, usualmente los incumbentes dicen partamos desde lo que tenemos, es decir, revisemos artículo por artículo; para otros como los que plantean la AC dicen hoja en blanco, es decir, partamos de cero. Hay otros en el libro que también plantean que tenemos que partir no desde la Constitución del 80, sino que desde la Constitución de 1925 y sus reformas que es la reforma del año 71, es decir miremos al Chile democrático y a partir de ahí establezcamos. Cualquiera sea el mecanismo, siempre parten de un antecedente, no se parte de cero. Creo que el 60% o 70% vamos a estar de acuerdo que la Constitución garantice la igualdad entre hombres y mujeres, etc. El problema es cuando entramos a algunos temas en particular como la propiedad, rol del Estado, autonomía de las regiones, los quórums para aprobar reformas.
– ¿Desde dónde partir puede sancionarse previamente?
– En Chile hay mucha ansiedad. Como hay tanto en juego, se quiere tener certeza que los que van a estar ahí representan mis intereses. Y ese es el objetivo del libro que dice, cualquier mecanismo que se elija implica un acuerdo político social previo, si no hay ese acuerdo no se puede avanzar y eso es fundamental. No hay caso en el mundo en donde un proceso constituyente no se haya establecido sin que los actores políticos se pongan de acuerdo en cuales van a ser las reglas del juego.
– ¿Usted se ha mostrado partidario de una AC, cree entonces que hay que partir de una hoja en blanco y revisar derechos de propiedad, de agua, etc?
– Sí. Creo que está mal distribuido el poder en Chile. El proceso de debatir va a permitir llegar a una conclusión que en algunos temas es bastante cercano a lo que la actual Constitución dice, por ejemplo, derecho de propiedad. De hecho tuvimos un debate semanas atrás y sectores de izquierda señalaban que los derechos de propiedad en la Constitución son bastante bien conservados, o sea lo que dice la Constitución sobre derechos de propiedad no es muy distinto a lo que diría una nueva constitución. Sí derecho de agua, ahí habría un cambio significativo a hacer de un bien público los derechos de agua y no un bien privado. En la Constitución, por ejemplo, se establece un rol social de la propiedad, entonces no es tan alejado a lo que terminaría saliendo, por lo que ahí hay un fantasma que habría que diluir. Creo que los grandes cambios van a ser el orden político, el sistema de gobierno. Yo avanzaría a un sistema semipresidencial; segundo el debate de la autonomía regional que es el gran problema que tenemos porque hay una presión pro regionalización pero no sabemos cuánta autonomía darle a las regiones y cuántos recursos hay que redistribuir.
Este jueves 8 de octubre, se llevó a cabo en la Biblioteca Nicanor Parra, la Conferencia “Oleadas autoritarias en Europa y América Latina: Difusión y Contradifusión”, organizada por el Núcleo Milenio Desafíos a la Representación de la UDP.
La actividad contó con la participación de Kurt Weyland, doctor en Ciencia Política de Stanford, profesor de Gobierno y profesor Mike Hogg en Artes Liberales en la Universidad de Texas en Austin. A lo largo de su carrera ha realizado investigaciones en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Perú y Venezuela.
Dentro de su análisis, señala que las teorías de ciencia política no siempre se acercan a la comprensión total de los fenómenos, por lo que comunicar los sucesos se vuelve un desafío.
El tema principal de su presentación, se enfocó en el postulado de que no siempre las cosas buenas son las que se difunden, por el contrario, hay etapas represivas y autoritarias como el periodo de entreguerras, indicó Weyland. En este contexto, existió una erupción de golpes de Estado en América Latina y una oleada autoritaria en Europa. Según sus palabras, estas oleadas “fueron una reacción de miedo ante el comunismo”, lo que tiene distintos argumentos.
Entre las diversas opiniones, se cuenta que los países poderosos imponen sus ideologías, argumentos desde el constructivismo, donde no existe razones unánimes que expliquen el periodo, y el aprendizaje nacional, donde a modo de ejemplificar, recordó el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, indicando que “muchos norteamericanos no querían viajar en avión por miedo”, concluyó el profesor.
La actividad finalizó con preguntas de los asistentes, las cuales se dirigieron en su mayoría, al papel que tuvieron los medios de comunicación en los golpes de Estado en Latinoamérica.
Hace algunos años, el cientista político estadounidense Larry Bartels sostenía en el diario Washington Post que constituye un error pensar que la desigualdad económica es exclusiva o únicamente un reflejo de las condiciones económicas de un país. El profesor de la Universidad de Vanderbilt, quien visitará próximamente la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales (UDP), sostiene que hay una importante dimensión política asociada a la desigualdad. “La desigualdad económica es en forma muy sustantiva, reflejo de un fenómeno político”, afirma el académico.
Bartels se ha preocupado de estudiar el vínculo entre desigualdad económica y política en Estados Unidos, un tema muy sensible al proceso político chileno. En su libro Unequal Democracy (2008), estudia aquel vínculo a partir de un detallado estudio de las últimas seis décadas de desarrollo económico y las tendencias políticas de que allí se derivan. En su trabajo, concluye que la brecha entre ricos y pobres se ha ampliado más fuertemente durante gobiernos republicanos y ha disminuido levemente bajo administraciones demócratas, lo que como resultado ha dejado los niveles de desigualdad socioeconómica prácticamente igual.
Sostiene que esta tendencia no es sólo el resultado de las fuerzas de la economía, sino que más bien es el resultado de decisiones de política pública tomadas a partir de apuestas ideológicas de los partidos, combinado con la influencia de los grupos de interés de los sectores más acomodados.
Bartels demuestra que los actores políticos son mucho más sensibles a las presiones de los sectores más acomodados de las sociedad que a los sectores pobres. Así los presidentes republicanos han favorecido el crecimiento de los salarios de los sectores más ricos de la sociedad en proporción a lo que lo han hecho respecto de los salarios de clase media y de sectores bajos. Políticas de impuestos claves han tenido un impacto muy significativo en el aumento de la brecha entre ricos y pobres en Estados Unidos.
Contrariamente a lo que se sostiene que los sectores populares apoyarían a los republicanos por su afinidad valórica en temas como aborto y matrimonio homosexual, Bartels sostiene que los republicanos han sido extraordinariamente exitosos en “empaquetar” reformas poco favorables a los sectores más pobres, de modo que parezcan beneficiosas para ellos.
El libro de Bartels ha sido premiado por la Asociación Americana de Ciencia Política y ha cobrado particular notoriedad por el debate político sobre la desigualdad en Estados Unidos y en otras democracias.
La Cátedra se realizará el jueves 1 de octubre a las 11:30 hrs. en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago. La asistencia puede ser confirmada en este link.
En el marco del proyecto FONDECYT (n°11140083): “Descentralización cultural y construcción de identidad territorial: el lugar de lo indígena en las políticas culturales de las regiones del Bíobío, la Araucanía y los Lagos”, a cargo de la investigadora Maite de Cea, del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (ICSO), se convoca a participar de este proyecto a estudiantes en etapa de formulación y elaboración de sus tesis de grado y que deben realizar su trabajo de campo durante el año 2016.
El proyecto busca principalmente estudiar cómo ha sido el proceso de descentralización cultural en Chile y las formas en que aparece el componente indígena en el discurso de la institucionalidad cultural en regiones. Se analizará de igual forma la incidencia de la elite regional en la discusión de la descentralización cultural y las transformaciones institucionales a medida que se articula, en los territorios, con la diversidad de culturas con las que convive.
Objetivos del proyecto
El objetivo del proyecto es describir y comprender cómo desde el aparato estatal y la discusión legislativa sobre política cultural, se toma en cuenta la diversidad cultural de las regiones con población indígena. Asimismo, se pretende conocer y analizar la percepción de los diversos actores sociales (de las regiones del Bío Bío, Los Lagos y la Araucanía) respecto del rol de la institucionalidad cultural en la transmisión de una identidad cultural propia del territorio.
Propuestas de tesis
Se beneficiará con una beca de apoyo a la realización de que aborden en sus trabajos el estudio de alguna de las siguientes temáticas:
Análisis del proceso legislativo que ha seguido el proyecto de Ministerio de las Culturas y las Artes, desde el gobierno de Piñera hasta la actualidad.
Mapa de intereses e ideologías al interior de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados.
Políticas culturales y descentralización.
Identidades territoriales y políticas culturales.
Pueblos originarios e institucionalidad cultural
Transformaciones institucionales en materia de cultura
Estado y diversidad cultural – Identidad indígena / identidad territorial
Requisitos y postulaciones
Los alumnos(as) que podrán participar de este proyecto, deberán establecer un compromiso de llevar a cabo una tesis de grado dentro del año 2016. Podrán optar a esta beca de apoyo, aquellos estudiantes que en su plan de estudio les corresponde tomar durante el año 2016 los cursos de Seminario de Grado I y II de Sociología, Ciencias Políticas y/o Historia, o bien se encuentren en la etapa de formulación de sus tesis en el caso de ser estudiantes de Magister.
Los estudiantes deberán enviar sus postulaciones hasta el lunes 30 de Diciembre de 2015 a Ida Figueroa ([email protected]), adjuntando los siguientes antecedentes en forma electrónica:
Carta de motivación (máximo una página).
Un trabajo escrito del estudiante (o de los estudiantes en el caso que sean tesis de a dos) de autoría individual y que haya sido presentado en algún curso y/o congreso.
Currículum Vitae A los postulantes seleccionados, se les comunicará vía correo electrónico la fecha para una entrevista durante el mes de enero 2016 con el equipo del proyecto.
A los postulantes seleccionados, se les comunicará vía correo electrónico la fecha para una entrevista durante el mes de enero 2016 con el equipo del proyecto.
Plazos y responsabilidades
Se recibirán postulaciones desde el 1 de octubre hasta el miércoles 30 de diciembre de 2015.
El monto a distribuir dependerá de la cantidad de becarios y si ellos son de Licenciatura o Magister pero oscilará entre $250.000 y $500.000 (total). El becario deberá cumplir—además de la confección de la tesis—con responsabilidades acotadas en el marco del proyecto que serán discutidas con la investigadora del proyecto y su equipo al inicio y que involucran algunas transcripciones de entrevistas, recolección de información, revisión bibliográfica, etc.
Consultas
Al momento de postular no es necesario tener totalmente definido el problema de investigación. Aquello se hará durante el curso de Seminario de Grado (u equivalente) o en la etapa de formulación del proyecto en el caso del magister y en coordinación directa con la investigadora responsable de este proyecto. No obstante, deberá existir el compromiso del estudiante de abordar alguna de las temáticas propuestas en esta convocatoria. Si el estudiante tiene consultas o dudas sobre la pertinencia de un tema que desea abordar, hacerlo llegar vía e-mail con la consulta específica a través de [email protected]
La Escuela de Ciencia Política UDP, junto a ECSA Chile, invitan a la charla “Los países de Europa Central en la Unión Europea y la economía global, el caso de Ucrania”.
En esta ocasión expondrá la Dra. Joanna Goclowska-Bolek, directora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Varsovia y economista especializada en Desarrollo Económico de Latinoamérica.
La actividad se llevará a cabo el lunes 7 de septiembre a las 10:00 hrs., en el Edificio de Aulas, Sala A-43, ubicado en Ejército 326, Santiago.
Confirmar asistencia rellenando el siguiente formulario:
Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica Universidad Diego Portales
En la última edición de la revista Sábado de El Mercurio, el ex presidente Ricardo Lagos se refirió a diversos temas que están en la palestra nacional. Sus declaraciones han causado distintas reacciones en el escenario político, y Radio Tele13 hizo un análisis de la entrevista.
El análisis político del día, estuvo a cargo de Gonzalo Cordero abogado de la Universidad Católica, y Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Política, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, e investigador principal del COES.
Según palabras de Cordero, “la naturaleza repele al vacío” se aplica totalmente a la política, ya que las sociedades repelen el vacío de poder, y las declaraciones del ex presidente van en esa misma línea, con una ausencia de poder del gobierno y la Nueva Mayoría, por lo tanto, en conjunto se deben hacer cargo del problema.
Mientras que el profesor de la UDP, señaló que políticamente, le parece muy inapropiado y de mal gusto lo que hizo Ricardo Lagos, sin embargo, entiende que cuando el liderazgo es débil se trata de llenar de cierta forma.
Dentro de las interrogantes en las que centra su análisis, Joignant se refiere a la incertidumbre de si Chile está preparado para que el ex presidente asuma por segunda vez un mandato, con 80 años cumplidos. Además, si su malestar tiene relación solo con la forma de gobierno que ha llevado la Nueva Mayoría y no con los fines, y por último, si estará dispuesto a pasar por una primaria presidencial.
“Los ciudadanos se han empoderado tanto, por lo que no necesariamente un liderazgo tipo Ricardo Lagos cumpliría la función útil de calzar con ello”, recalcó el profesor UDP.
El próximo domingo 10 de mayo, además de elegir 19 Intendentes y Juntas Departamentales los ciudadanos votarán por decenas de municipios en todo el país. Es la segunda vez que se realizará esta elección. Se habla sobre ellas en las redes sociales y los medios de comunicación nacional hacen alguna referencia de algún dato pintoresco. Los medios locales son los que están siguiendo las vicisitudes de la competencia municipal y es esperable que así sea.
Con las elecciones municipales de 2015 termina de instalarse la arquitectura institucional estipulada en la Ley 18.567, descentralización política y participación ciudadana. El tercer nivel de gobierno llegará entonces a su máxima expresión. Como regla general, se elegirán autoridades en localidades con al menos 2000 habitantes. Sin embargo, en algunos departamentos los intendentes hicieron uso de su atribución de proponer a la Junta Departamental la creación de municipios en localidades con menos habitantes.
En Ciencia Política contamos con teoría y evidencia acumulada para pensar sobre los posibles efectos de esta innovación institucional. Para algunos, la verdadera democracia, la que incluye la deliberación pública, es sólo posible a pequeña escala. En este caso, estamos ante una elección de representantes y hasta el momento (con la excepción de Montevideo y algún otro departamento) no se han instalado instituciones de participación a nivel local que, por ejemplo, estimulen la deliberación pública a escala local. Sin embargo, la creación de esta institución y la competencia electoral en pequeños pueblos rurales del interior del Uruguay puede generar efectos positivos sobre las actitudes hacia la democracia representativa. También puede estimular una mayor interacción entre vecinos, al tiempo que puede promover la identidad local. En un estudio que realizamos con un grupo de colegas acerca de los efectos de esta ley en Casupá (que eligió municipio en la primera elección municipal) y Fray Marcos (que no eligió), registramos evidencia preliminar que indica un cambio en actitudes políticas pero no detectamos diferencias significativas asociadas a un mayor involucramiento político. Esto se puede deber a la inexperiencia con las elecciones locales; sumado a la no aplicación de otros mecanismos de participación ciudadana distintos a la elección de representantes; y, finalmente, a la ausencia de presupuesto previamente asignado, de modo tal que los candidatos pudieran pensar cómo gastarlos. Todos estos inconvenientes son fácilmente solucionables y algunas respuestas están previstas en la ley, que para 2010 todavía no se había terminado de aplicar. Allí están parte de los desafíos para el nuevo diseño institucional. En principio, el solapamiento del espacio de socialización de los votantes con el área de acción del político, facilitado por la cercanía (la escala), le da la oportunidad a los candidatos de movilizar a bajo costo y generar un mayor involucramiento político en los ciudadanos.
En otros trabajos se muestra que la descentralización y la participación a escala local pueden facilitar la consolidación de estructuras clientelares o escandalosas formas de patronazgo o corrupción. Todo depende del juego que decidan jugar los que mueven primero, los líderes. En sí mismo, el mecanismo no es bueno ni es malo. Ahora bien, Uruguay descentralizó en un período de alta valoración de su democracia representativa y de relativa solidez de sus partidos. Descentralizar cuando las instituciones y las organizaciones democráticas gozan de buena salud no es lo mismo que cuando esto no es así. Tenemos una democracia bastante más que digna. Entonces, no hay razones para esperar, por ejemplo, que los políticos locales piensen sistemáticamente “ahora me toca y me robo todo.”
¿Cómo impacta la descentralización sobre los partidos políticos? Para algunos autores, en contextos de baja legitimidad y debilidad organizacional, este tipo de reformas puede pulverizar a los partidos y la aparición de nuevas micro organizaciones políticas con bajos niveles de nacionalización. Este no debería ser el caso en Uruguay. Y no sólo “porque somos chicos” (es cuestión de ver el caso de Costa Rica). Nuestros partidos políticos tienen profundas raíces en la sociedad y llegan a todo el territorio, aunque es innegable que lo hacen en niveles variables. Además, el diseño institucional estimula la conexión vertical.
En un libro editado por Antonio Cardarello y Altair Magri, del Instituto de Ciencia Política, se presenta una síntesis de los resultados de la primera elección municipal de 2010, cuando la reforma se aplicó en algunos pueblos y localidades. En el departamento de Montevideo el porcentaje de votos en blanco y anulados llegó, en algunos casos, a superar el 75%. ¿Es posible explicar los altos niveles de voto en blanco y anulados en Montevideo por la poca relevancia de las elecciones? La respuesta: parcialmente sí.La relevancia de la elección importa, pero no explica completamente los niveles de participación. A diferencia de las pequeñas localidades del interior, los candidatos buscan a sus votantes en un territorio más amplio, estos se encuentran más dispersos (por aquello de que no cambiamos la credencial) y los espacios de socialización no se solapan necesariamente con el área de incidencia, el distrito por el cual pelea el candidato. Entrar en contacto le cuesta más. Allí pueden y deben ayudar los partidos.
En un plano más general, los partidos deberían ser los primeros interesados en encauzar la competencia electoral a nivel local. Promover a estos candidatos les amplía la base de posibles futuros líderes para niveles de mayor incidencia en la toma de decisiones. De los partidos depende entonces adaptarse, por ejemplo como hicieron los partidos tradicionales con las primarias y la elaboración de listas a diputados, tienen la oportunidad de contar con una nueva arquitectura institucional para la ampliación de sus bases y su penetración en el territorio. Esto no sólo beneficiaría a los partidos, también a la calidad de la democracia. Al tiempo que se amplían los espacios que cuentan con autoridades electas, no se pierde la integración vertical, que permite pensar sobre problemas y soluciones comunes.
En unos días, en Montevideo, en pequeños centros poblados, en villas, además de tener la papeleta para elegir Intendente y Junta Departamental, los ciudadanos tendrán listas para integrar el municipio. Es cierto que en algunos casos volverá a prevalecer la no-opción, pero también es interesante conocer más en profundidad los resultados por tipos de pueblos, por población, por niveles de competencia, niveles de asociación anterior, en fin. Quedan muchas incógnitas pendientes; tanto en lo relativo a los efectos esperados por los políticos y los diseñadores, como acerca de las externalidades positivas y negativas que genera toda innovación institucional. Con unos colegas estamos en eso, en algún tiempo volvemos con algunos resultados.
En el último tiempo hemos visto a una serie de figuras públicas pedir perdón. Una palabra que nos es familiar desde niños, pero que la ciencia está estudiando hace sólo un par de décadas. Los resultados dan luces de los beneficios, las verdades y mitos de la sicología detrás de las disculpas. Una lectura obligada para los políticos en estos días.
Este ha sido el año de pedir perdón. Partió el senador Iván Moreira en enero cuando reconoció el uso de boletas de terceros para financiar su campaña. Y a medida que se han ido conociendo las investigaciones de Penta, Soquimich y Caval, hemos visto a varios personajes públicos y políticos haciendo lo mismo. Ha habido disculpas individuales, como Pablo Wagner a la UDI, y en grupo, como las de distintos dirigentes de partidos políticos. Se le ha pedido perdón a la ciudadanía (Sebastián Dávalos, quien además renunció a su cargo en la presidencia), a los propios empleados (Andrónico Luksic en el Banco de Chile) y hasta a la suegra (Natalia Compagnon).
En estos cuatro meses es uno de los momentos en que más hemos visto a los poderosos usar esa palabra. La misma que nos enseñaron a decir desde niños, y de mala gana, cuando lastimábamos a un hermano, esa que está asociada a las religiones, y que muchos familiares víctimas de la dictadura todavía quieren escuchar.
Pero aunque creemos que conocemos el perdón, la investigación científica sobre él es reciente. Comenzó en el hemisferio norte en 1989 cuando terminó la Guerra Fría y los países enemigos tuvieron que aprender a conciliar. En ese momento el perdón, explica Everett Worthington, sicólogo de la Universidad Virgina Commonwealth y uno de los principales especialistas en esta materia, se volvió un tema obligado. Sin embargo, el estudio se aceleró en 1998 cuando la Fundación Templeton en Estados Unidos, que financia investigaciones en “las grandes cuestiones de la vida”, comenzó a entregar recursos para indagarlo.
¿Y qué es el perdón? Los más de mil investigadores que lo estudian no se ponen de acuerdo. En general lo definen como un acto social en donde, más que pedir, el acto principal es recibir ese perdón, renunciar al derecho de castigar a quien ofendió y disminuir la ira. Según Worthington, existen dos formas de perdonar. La primera nace de una decisión, cuando una persona deja de buscar revancha o evitar a quien lo agravió y lo empieza a tratar de una forma diferente, sin esperar nada a cambio. La segunda es emocional: se reemplazan los sentimientos negativos como el rencor, la ira y la ansiedad por la empatía y compasión y el que está perdonando empieza a sentir sentimientos positivos hacia quien lo ofendió.
En lo que sí hay consenso entre los investigadores es que el perdón es una habilidad que se puede aprender como cualquier otra y que trae múltiples beneficios incluso para la salud física, siempre y cuando sea sincero.
El perdonazo
No siempre perdonamos o pedimos perdón sólo por altruismo o para reconciliarnos. Según un estudio del Grupo de Investigación del Perdón de la Universidad de Brock en Canadá, nos disculpamos principalmente porque nos sentimos avergonzados, por el qué dirán, para evitar el castigo, para mantener la relación que se tiene con el otro, por justicia y en el caso de los creyentes, porque Dios así lo pide. La sicóloga Kathryn Belicki, que lidera ese centro, explica que cuando se trata de perdonar hay fundamentalmente nueve razones: el deseo de preservar la relación, la empatía hacia el infractor, porque el otro se disculpó y también el factor religioso. Pero hay otras más egoístas como sentirse mejor, evitar las consecuencias sociales (como ser presionado para perdonar), la conveniencia y hasta para demostrar superioridad moral.
Pero también influye quién es la persona a la que hay que perdonar y la cultura en que vivimos.
¿Perdonó usted a Iván Moreira? ¿Confía en las disculpas de Natalia Compagnon, Pablo Wagner o los líderes de los partidos? Según las investigaciones, nos cuesta más creer y recibir las excusas de los personajes públicos que las de nuestros cercanos, aun cuando los conocidos nos hayan herido más. “En las relaciones cercanas hay más que perder, como la relación en sí. En el plano colectivo no hay un vínculo de pasado con esa figura”, explica Jorge Manzi, sicólogo social de la UC y quien ha realizado estudios acerca del perdón colectivo en Chile.
La confianza también es un elemento clave al momento de aceptar las disculpas y Chile tiene bajas tasas de confianza, lo que les pone la pista pesada a los arrepentidos: “Esta carencia disminuye el impacto de las disculpas. Puede ser percibido como manipulación”, agrega Manzi, quien también es director de MIDE UC.
A eso se suma que en Chile la cultura del perdón colectivo, por los años de dictadura, ha sido compleja. Manzi recuerda que en 1999, cuando participó en la Mesa de Diálogo se habló de verdad, de justicia, de reparación, pero poco de perdón. “En Chile hubo una negación de los que estuvieron asociados a los hechos. Todos decían que eran víctimas y eso hizo que el perdón no tuviera espacio, porque para que exista tiene que haber un convencimiento personal de que se cometió un acto impropio. Algo que no existía en esa época”, asegura.
Por su parte, Tony Mifsud, sacerdote jesuita y parte del grupo del Centro de Ética y Reflexión Social de la Universidad Alberto Hurtado, dice que no basta con pedir perdón. La Iglesia Católica siempre ha hecho hincapié en la penitencia, es decir, que además del arrepentimiento también debe haber un propósito de enmienda. La clave, dice Mifsud, está en los gestos, en mostrar cambios, algo que, según él, se ha perdido: antes si en un ministerio se descubría cohecho, el ministro, aún cuando no era culpable, renunciaba, porque era responsable políticamente. Ahora eso ya no ocurre. “Si el perdón va a ser barato, es decir, sólo la palabra y quedar donde mismo, la desconfianza empeorará y aumentará la falta de credibilidad. Al país no le conviene avanzar hacia allá”, asegura. “En la sociedad chilena se necesita reinstalar la capacidad de responder por los propios actos y omisiones. Y asumir las consecuencias prácticas de ello”, dice por otra parte Eva Hamamé, doctora en filosofía de la Universidad Diego Portales y co-investigadora junto al fallecido Humberto Giannini de un proyecto Fondecyt sobre el perdón.
Y así como nos cuesta perdonar a las figuras públicas, en la esfera privada somos más compasivos. “Las muestras de perdón tienen niveles medios altos, pero siempre moderado por distintas razones, como por ejemplo, el tipo de ofensa, las características de la relación o la personalidad”, dice Mónica Guzmán, académica de la Universidad Católica del Norte, quien ha estudiado el perdón en la pareja chilena. Explica, por ejemplo, que la infidelidad, por sobre el engaño y la mentira es lo que más cuesta perdonar. La personalidad, dice, también influye: los más empáticas y menos neuróticos y los más seguros de sí mismo tienden a perdonar más fácilmente. Pero cuando hay un conflicto y no hay disculpas de por medio, tendemos a evitar a la pareja. Nos cuesta acercarnos o volver a confiar. Eso sí, aclara Guzmán, son muy pocos los que optan por la venganza.
Lo bueno de perdonar
Un grupo de investigadores de Hope College en Estados Unidos, le pidió a distintas personas que pensaran en alguien que les había hecho daño: eso los hizo sudar más y les subió la presión. Worthington explica que como éste, hay varios estudios similares que muestran que el rencor puede crear trastornos relacionados con el estrés, problemas cardiovasculares y en el sistema inmunológico. Además, puede contribuir a la depresión, ansiedad, trastornos obsesivo compulsivo o de ira y transformarse hasta en un problema de salud pública. “Perdonar reduce el estrés innecesario que se genera cuando le damos vuelta una y otra vez a las malas experiencias que no pueden ser cambiadas, además de impactar positivamente en los sistemas cardiovascular, nervioso y endocrino”, dice Frederic Luskin. Este investigador creó un sistema para enseñar a perdonar y ha recorrido el mundo enseñándolo. Hoy dirige el Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford, y uno de los resultados más conmovedores fue con madres víctimas de la violencia que por décadas experimentó Irlanda del Norte. El programa se ofreció durante una semana y tras un seguimiento de seis meses, las mujeres mostraron un 50 por ciento menos de estrés, un 40 por ciento menos de depresión y un 23 por ciento menos de ira.
El sicólogo de la Universidad de Wisconsin Madison y uno de los pioneros en el estudio del perdón, Robert Enright, también diseñó un método, esta vez de 20 pasos, para aprender a perdonar. Lo probó con un grupo de hombres que estaban heridos porque sus mujeres se habían practicado un aborto. Tras 12 sesiones de 90 minutos, los participantes lograron reducir sus niveles de ansiedad, ira y dolor. “La terapia del perdón es más eficaz que muchos otros tipos de terapia cuando el problema que presenta es el tratamiento injusto de los demás”, dice Enright.
La mitología del perdón
Pero por más beneficios que tenga, nos cuesta perdonar. Según los investigadores hay una serie de conceptos mal entendidos en torno al perdón que lo hacen más difícil. Por ejemplo, creer que al perdonar hay que retomar la relación con la persona que nos hirió como si no hubiera pasado nada. Loren Toussaint, sicólogo estadounidense que llevó a cabo un proyecto con gente de Sierra Leona, explica que “perdonar no significa que tenga que ser amigo de quien me hirió”. Worthington agrega que la reconciliación se trata de restaurar la confianza en la relación y que eso requiere una conducta de honestidad de a dos. El perdón, en cambio, es una experiencia individual, es decir, que para hacerlo ni siquiera es necesario que nos pidan disculpas.
Otro mito es que disculparse es sinónimo de olvidar. Ni el que perdona, ni el que pide perdón deberían hacerlo, explican los expertos. “Perdonar nunca es olvidar, sino más bien recordar el daño producido al otro, dolerse profundamente y arrepentirse”, explica la investigadora de la Universidad Diego Portales, Eva Hamamé. Perdonar tampoco es muestra de debilidad. Enright agrega que “el perdón, como la bondad, es una virtud moral en el que la persona tratada injustamente ofrece misericordia”. Y otra cosa muy importante es que así como no debilita a la persona, tampoco debería limitar la búsqueda de justicia y reparación. Worthington pone su propio caso como ejemplo. En 1996, a finales de año, un hombre entró a la casa de su madre y la mató con una barra de hierro. Hasta ahora nadie ha sido condenado por el hecho. “Yo perdoné a la persona que lo hizo. No se trata de no buscar justicia porque eso debilita la sociedad. La justicia es algo de la sociedad, mientras que el perdón era algo mío”, dice.
El mito más grande de todos, sin embargo, es que hay cosas imperdonables. Según los expertos, al menos, todo se puede perdonar, pero también dicen que este acto tiene sus propios tiempos y ritmos. Así es que no nos apuren.
La Fundación Presidente Balmaceda es un antiguo Centro de Estudios Políticos y Sociales, creado el año 1916 para fomentar el análisis de la realidad chilena desde la perspectiva liberal. Ideología que inspiró el pensamiento y la gestión del Presidente José Manuel Balmaceda.
En estos momentos se encuentra en proceso de convocatoria de estudiantes practicantes y/o pasantes para el I semestre del año 2015, en las áreas de Ciencia Política, Sociología, Historia, Periodismo, Derecho y Administración Pública. El proceso se llevará a cabo en marzo y abril, y cuyos resultados se publicarán en el sitio web de la fundación www.fundacionbalmaceda.cl. Los estudiantes seleccionados recibirán un incentivo económico por su labor.