El Laboratorio Constitucional UDP (Labcon), perteneciente a la Escuela de Ciencia Política, ha llevado a cabo diversas acciones informativas y material en el marco de los acontecimientos de las últimas semanas en el país.
Siendo su interés principal la Constitución, el debate en torno a ella y los efectos que esta tiene sobre el porvenir político, económico y social de las personas que estamos bajo su jurisdicción, se han constituido como un equipo multidisciplinario que estudia estos temas desde diferentes aristas, el equipo está compuesto principalmente por sociologas/os y cientistas políticos, aunque en constante contacto con abogados y gente del mundo de las leyes que son quienes mayor conocimiento tienen de la carta fundamental en términos jurídicos.
Al respecto, Juan Esteban Fernández, investigador del Labcon, explica que “evidentemente que nuestra labor se ha visto fuertemente influenciada por los acontecimientos de las últimas semanas, por esto que ha sido llamado por algunos “la primavera de Chile” o “estallido social”. Desde nuestra perspectiva la crisis social se puede explicar en buena medida por la falta de un pacto social que se traduzca, precisamente, en una nueva constitución. Una nueva carta fundamental cuya legitimidad emane de la ciudadanía misma. Ahora bien, esta tesis no es exclusivamente nuestra –ni menos aun acuñada por nosotros– sino que pareciera responder al sentir de diversos sectores de la sociedad que por estos días empiezan a pensar en “lo constitucional”, que empiezan a apropiarse de conceptos antes abstractos y lejanos como lo son un “proceso constituyente” o una “asamblea constituyente”. Y acá es donde nosotros intentamos aportar”.
Entre estas acciones, el Labcon llevó a cabo la difusión de información básica a través de la realización de una serie de infografías informativas que definen conceptos como proceso constituyente vs asamblea constituyente, que expliquen procesos como ¿cuál es el proceso mediante el cual se redacta una nueva constitución?, y que presenten algunos de los artículos constitucionales que suscitan controversia.
Asimismo, han entregado insumos para la realización de cabildos ciudadanos., a través de un texto informativo para las personas que requieran una guía en la realización de cabildos autoconvocados. El documento contiene definiciones, recomendaciones y etapas del proceso que pueden guiar la actividad. Además hay insumos y material informativo. Descargar documento aquí
A su vez, el Labcon preparó una guía para cabildos ciudadanos, donde su coordinador, Claudio Fuentes, ha asistido a varios de ellos en diferentes partes de Santiago y se pretende seguir haciéndolo en varias comunidades.
Sus declaraciones causaron sorpresa, debido a su característica mesura en opiniones de política interior. En paralelo, a dos meses del fin del Gobierno, el Canciller es uno de los nombres que suenan para presidir el PPD.
Yo soy ministro de Relaciones Exteriores de la República, nombrado por la Presidenta, y ejerceré el cargo hasta el día 11 (de marzo). Después pensaré en las posibilidades que tenga, tanto personales como políticas. En el entretanto, me voy a dedicar exclusivamente a las tareas de la política exterior”.
Fueron las palabras emitidas ayer por el Canciller, Heraldo Muñoz, tras el revuelo que generaron sus declaraciones sobre el futuro de la Nueva Mayoría luego de la derrota de Alejandro Guillier.
En entrevista con La Tercera, el ministro sugirió que el bloque debe “realizar una reflexión sobre el vínculo con el Partido Comunista”.
La opinión, viniendo de uno de los ministros más cautos al momento de hablar sobre política interior, generaron discusión, e incluso la vocera Paula Narváez salió a aclarar que “no son las opiniones del Gobierno”.
Para el decano de la Facultad de Ciencia Política y Administración Pública de la U. Central, Marco Moreno, los dichos, aunque impropios para la figura de Muñoz, son esperables.
“A dos meses del término del Gobierno, es natural que se comiencen a producir estos desbandes, porque los actores políticos están buscando posicionarse públicamente”, comenta el experto en conversación con Emol.
“Antes había incertidumbre por el resultado de las elecciones, pero ahora quienes forman parte del oficialismo van a ser oposición. Existe falta de claridad respecto de cómo enfrentar lo que viene y es un proceso natural en estos momentos de transición, en que lo viejo todavía no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer”, agrega.
Una figura de consenso dentro del PPD
“Si alguna vez pensara en esa posibilidad, cuestión que no he hecho, tendría que ser para presidir una mesa de unidad”. Así respondió el Canciller a El Mercurio el pasado 23 de diciembre sobre la posibilidad de presidir el PPD, algo que se comenta en los círculos políticos, así como suenan los nombres de Felipe Harboe y Ricardo Lagos Weber.
Su postura contrasta con la defendida por Gonzalo Navarrete, actual presidente de la tienda que, tras la derrota de Guillier, puso los cargos de su directiva a disposición del Consejo Nacional que tendrá lugar el 20 de enero.
Para él, la resolución se debe dar a través de elecciones competitivas. El académico de la U. Central afirma que, aunque el ministro no lo ha dicho “explícitamente”, “hay algunos sectores dentro del PPD que proponen su nombre como un candidato de consenso”.
“Con sus declaraciones, busca enviar una señal política e ir generando los ajustes necesarios al interior del PPD que hagan posible una eventual llegada de él a la dirección”, afirma. Con él concuerda Gloria de la Fuente, directora ejecutiva de Fundación Chile 21.
“Él, como militante un partido que está en una situación compleja y en un proceso de redefinición interna y de alianzas, es alguien que tiene interés de decir algo. Probablemente esperar al final del gobierno puede ser muy tarde, porque las conversaciones y definiciones están ocurriendo ahora”, asegura De la Fuente.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política de la U. Diego Portales, lee el gesto como una “señal política interna” dentro del partido.
¿Una carrera internacional?
“En el exterior tengo oportunidades y reconocimiento”, fue otra de las frases contenidas en la polémica entrevista. Y es que Heraldo Muñoz, antes de ser Canciller, ya contaba con un amplio currículum en materia internacional.
Además de ser embajador en la Organización de Estados Americanos (OEA) durante el gobierno de Patricio Aylwin, en Brasil durante el periodo de Frei Ruiz-Tagle y ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), fue hasta 2010 subsecretario general del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para América Latina y el Caribe.
Para Moreno, las declaraciones del Canciller también pueden leerse en clave internacional. “Yo no lo veo como un dirigente político, considerando los liderazgos que hemos conocido. No es descartable que este no solamente sea un mensaje para el PPD, sino también para otros circuitos internacionales en donde efectivamente él se mueve”, afirma.
Según la óptica de De la Fuente, aunque se inclina a pensar que sus objetivos están dentro del PPD, asegura que “para todos los actores que salen del gabinete están todas las posibilidades abiertas”.
Fuentes, en cambio, está más convencido de que lo que persigue Muñoz no es una carrera internacional. “Las declaraciones no tienen mucho impacto respecto de lo que pase fuera, porque cualquier cargo afuera tiene que ver con otras cosas, no con una definición tan específica como si el PC debe estar o no dentro de la Nueva Mayoría. Yo creo que esto es más una señal interna que externa”, finaliza.
“Sebastián Piñera no necesita desvestir el Congreso para tener ministros que sepan negociar políticamente”, sentencia el cientista político y académico de la Universidad Diego Portales (UDP), Claudio Fuentes, al analizar la configuración del gabinete del futuro gobierno de Chile Vamos. Nombres, asegura, tiene demás, recalcando que tampoco cree que la futura oposición se niegue a llegar acuerdos tomando en cuenta que el Mandatario electo deberá moverse hacia el centro.
– ¿Cuál es el mayor desafío que tiene Piñera respecto a la conformación de su futuro gabinete?
– Tendrá que hacer cuadrar tres dimensiones. La primera tiene que ver con el equilibrio político respecto de cómo distintas tendencias dentro de Chile Vamos se van a representar en el gabinete, tendencias más liberales como Evópoli, más conservadoras como la UDI; buscar un equilibrio entre liberales y conservadores y cómo eso se expresa en La Moneda. La segunda dimensión tiene que ver con la experiencia técnica de gobierno y de administración, o sea, con el manejo de la gestión pública, del aparato público y uno de los traumas que tiene que ver con que en su primer gobierno y donde el primer año fue muy tecnocrático. Por eso ahora creo que él va a priorizar más experiencia en la gestión pública. Por lo tanto, tendrá que poner en puestos claves y en ministerios relevantes gente que haya tenido bagaje y que no llegue a improvisar, sino que a administrar bien el aparato público. La tercera dimensión tiene que ver con la proyección del gobierno en la elección presidencial. Siempre en los gabinetes tienen que buscar dónde colocas actores o dónde se va representar cierta proyección electoral para la presidencial del 2021, es decir, hasta qué punto el grupo de Ossandón va a quedar representado o el grupo de Felipe Kast va a quedar representado y cómo eso va a tratar de proyectarlo el Presidente en el futuro gabinete.
– ¿De dónde el Presidente electo echará mano para tener a estos futuros ministros? ¿Desde el Congreso, desde las alcaldías?
– Creo que Piñera tiene bastantes cuadros y no requiere sacar gente del Congreso. Están Andrés Chadwick, Rodrigo Vergara, Felipe Larraín, Alberto Espina, Cecilia Pérez o el mismo Cristián Monckeberg… Hay un grupo de actores bien relevante que tienen experiencia y que podrían perfectamente entrar al gabinete. Es muy posible que entren… han estado en el equipo cercano al Presidente y, por otra parte, hay gente nueva, como Gonzalo Blumel y otros, que también tienen experiencia o están cerca del Presidente. Entonces, no estoy seguro de que vaya a desvestir el Congreso para armar un gabinete. A mi juicio, eso sería una equivocación porque implica desvestir a un Congreso que requiere también mucha experiencia en negociación.
– Comparte la premisa de que en su fuero interno Piñera querría que la Nueva Mayoría (NM) no se terminara para poder tener un interlocutor válido en la oposición?
– Efectivamente, lo que va a echar de menos, más que la ausencia de la NM, es la ausencia de la antigua Concertación, con partidos mucho más disciplinados. El escenario hoy es mucho más fragmentado y, por lo tanto, hay un mayor costo de transacción al momento de negociar un proyecto de ley. Sin embargo, dicho eso, enfrenta un cuadro con potenciales aliados negociadores en el Congreso. Parte de la DC va a querer sentarse a negociar y, de hecho, ya lo han dicho; en el PS hay actores que tienen una voluntad de negociación, como José Miguel Insulza, Álvaro Elizalde, la senadora Isabel Allende, Guido Girardi. Todos ellos tienen experiencia en eso y, por lo tanto, lo que yo creo que va a pasar es que se van a mandar proyectos de ley y van a requerir procesos de negociación donde va a ir a buscar consenso con distintos actores. Va a ser más largo, más extenso, pero al final del día van a lograr ciertos acuerdos.
– La complicación estará dada, entonces, en la postura del Frente Amplio y del PC.
– Lo que pasa es que va a depender mucho de qué tipo de proyectos se trate. Si se trata de proyectos que no requieran tanto quórum especial, le basta con la DC y parte del PPD y del PS y, por tanto, no requeriría de los votos del Frente Amplio (FA) que representa el 12% de la Cámara y tiene un senador. Por lo tanto, su gobierno no depende hoy tanto del voto del Frente Amplio. Otra dimensión que tiene que ver con que la gobernabilidad es que ésta no sólo depende de lo que pase en el Congreso. Estamos en un país donde la calle también define mucho la política. Por ejemplo, el movimiento No+AFP o el movimiento de estudiantes definieron la agenda de dos gobiernos. O sea, la calle definió la agenda de dos gobiernos. El FA tiene una vinculación y definición territorial, social y, por lo tanto, ahí también se va a jugar la gobernabilidad de la nueva administración.
– En la DC hay sectores que avalan la tesis de un partido bisagra que vaya apoyando posturas según sea el escenario de manera pendular. Para algunos decés esto podría generar la muerte del partido.
– Los parlamentarios de la DC sí o sí van a ser un partido bisagra y van a estar negociando porque es parte de su ADN. No creo que ellos se resten a buscar acuerdos, incluso sectores de la izquierda y también sectores del Frente Amplio. No creo que todos los sectores políticos le nieguen la sal y el agua al gobierno porque ellos también van a estar calculando si les beneficia o no aprobar una reforma al sistema de pensiones, los temas laborales, los temas de crecimiento, de inversiones, de reforma tributaria. Hay muchos temas donde eventualmente van a lograr acuerdos. Creo que no es un extremo entre sentarse a negociar o desaparecer. La desaparición o fortalecimiento de un partido pasa por otro tipo de aspectos.
– ¿Cuáles?
– Depende mucho del estilo que se haga oposición. Una cosa es sentarse en una mesa y llegar a un acuerdo y otra cosa es negociar fuerzas. Por ejemplo: un tema que viene ahora en la agenda tiene que ver con la conformación de la mesa de la Cámara y del Senado. Si se logra un acuerdo ahí entre Chile Vamos y la DC, creo que sería una señal política muy fuerte para la base democratacristiana de un movimiento hacia Chile Vamos y eso tendría un impacto político en una base decé que es mucho más progresista y una elite que está negociando cupos para llegar a la presidencia de la Cámara o el Senado. Eso yo creo que sería una mala estrategia. Si mañana negocian un acuerdo sobre reforma al sistema de pensiones que beneficie a los sectores sociales, a lo mejor eso es bien visto. O sea, depende la forma en que se negocie y qué es lo que están negociando.
– Con esta tesis quiere decir que esta oposición a Piñera tan extrema que se proyecta no lo va a ser tanto, ¿no?
– Claro, al final habrán negociaciones, pero en un sistema presidencial depende mucho del Ejecutivo la forma en que Piñera quiera hacer reformas. Si plantea una reforma al sistema de pensiones y coloca una AFP estatal, encontrará actores interesados en la oposición en esa reforma, pero si sólo hace una reforma parcial, no creo que encuentre apoyo.
– ¿Al final va a depender de la audacia del Ejecutivo en la presentación de su agenda?
– Exactamente. Ahora, yo creo que Piñera se va a mover al centro. En la segunda vuelta vimos a un Piñera mucho más interesado en abrirse a temas que la NM había puesto como gratuidad, reforma al sistema de pensiones, moderación en la reforma tributaria. Por eso, creo que vamos a tener a un Piñera mucho más moderado y cercano a posiciones centristas.
Analistas debaten sobre el escenario que tendrá que afrontar el Presidente electo, Sebastián Piñera, desde el 11 de marzo.
Sebastián Piñera terminó su intensa semana este domingo con un saludo navideño en el que promete un buen 2018, año en el que volverá por segunda vez a ocupar el sillón presidencial.
Una de las principales incógnitas hoy es quiénes formarán su gabinte y cómo perfilarán a quien podría su sucesor, como destacó el académico de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes.
“Es bastantes esperable todo un debate sobrequien será el presidenciable para el año 2021, por lo tanto, el posicionamiento de Ossandón, José Antonio Kast y Felipe Kast, será muy relevante en el próximo tiempo para la coalición”, planteó Fuentes.
Otro tema en el que deberá poner ojo el Presidente electo será el Congreso donde no cuenta con mayoría.
El profesor de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Gonzalo Müller, señaló que el futuro Mandatario deberá ejecutar su “experiencia”.
“Yo creo que el Presidente Piñera tiene experiencia ya en su primer mandato en vincularse con un Congreso donde no tenía mayoría. Él tenía una alianza con el PRIen la Cámara Baja y en el Senado tenía una clara minoría”, señaló Müller.
El académico enfatizó en que esa experiencia podría llevar a Piñera a no tener miedo“de abrir diálogo con el Frente Amplio, con lo que queda de Fuerza de Mayoría o la Democracia Cristiana. No creo que solo necesite a uno, muchos de sus proyectos de ley van a requerir la voluntad de mucha fuerza“.
Recordar que el próximo 11 de marzo, Sebastián Piñera recibirá la banda presidencial y se convertirá en el octavo jefe de Estado en asumir un segundo mandato.
Después del huracán que generó la maciza victoria del candidato presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, ante el abanderado oficialista Alejandro Guillier, viene la calma.
Marzo de 2018 está a la vuelta de la esquina y de momento, y en la previa de lo que será la segunda experiencia democrática derechista en una década -lo que a juicio del columnista mercurial Carlos Peña constituye el “legado” de Michelle Bachelet “irrite a quien irrite”-, existen complejos obstáculos que el nuevo gobierno debe sortear.
El primero es la conformación del gabinete. El proceso se entrecruza con la lucha de poderes que se anticipa en el sector, la que tuvo una muestra en la campaña de segunda vuelta entre los dos nuevos líderes de la coalición, Manuel José Ossandón (RN) y Felipe Kast (Evópoli), la que incluso se encendió durante los mejores momentos de la celebración.
“Yo hice más de un millón de llamados telefónicos en La Florida, La Pintana, Puente Alto y en toda el área sur de Santiago. Esa es la diferencia y esos eran los votos que nosotros necesitábamos”, gritó a los cuatro vientos el exalcalde y senador por Santiago Oriente.
“No voy a entrar en la odiosidad y pequeñez de competir por quién cedió el triunfo. Todos trabajamos con mucha generosidad”, retrucó el diputado y senador electo por La Araucanía.
Los rivales que tuvo el mandatario electo en la primaria de la coalición, en julio de este año, se enfrentaron por la gratuidad en la educación y anunciaron por separado una agenda paralela de temas que se pasea entre el matrimonio igualitario, la ley de cuotas para los pueblos originarios, tratativas con el Frente Amplio y el término de la ley de aborto en sus tres causales, ítem que también empujará José Antonio Kast.
El exabanderado independiente, que en la primera vuelta logró 523.213 votos (varios de ellos de la UDI y la “familia militar”), se sumó “sin condiciones” al piñerismo, al extremo de trabajar de apoderado de mesa en el Estadio Nacional, y quien desde ya tiene cara de “ministeriable”, aunque aclaró que “quedamos de conversar”.
Sobre este punto, Marco Moreno, decano de Ciencias Políticas de la Universidad Central, declaró a Cambio21 que “en el caso de Felipe Kast, él tiene a un partido con representación parlamentaria y por lo tanto van a exigir el espacio de poder que les corresponde”.
“Lo de Ossandón es más complejo porque está supeditado a las decisiones de su partido. Y será en ese lugar en el que tendrá que hacer sus exigencias, para que después el presidente atienda sus demandas. Ahora, Piñera para no provocarse un problema, irá a colocar como ministro a algunos de sus cercanos para que se siente representado y no sea desde el principio una piedra en el zapato”, ahondó.
Corazón, cerebro, pulmón
En cuanto a nombres, lo único que se sabe es que los cuatro rostros principales del comando, Andrés Chadwick (militante UDI, exsenador, exministro y primo de Piñera), Gonzalo Blumel (jefe programático), Cecilia Pérez (vocera y exministra de RN) y Magdalena Díaz (jefa de gabinete) tendrían un sitio estelar en el Ejecutivo.
Por otro lado, la fila de exparlamentarios con ganas de asumir una secretaría de Estado es larga: Cristián y Nicolás Monckeberg (RN), Alberto Espina (RN) y Ernesto Silva (UDI), todos miembros del equipo cercano del empresario; los históricos de RN Carlos Larraín, Baldo Prokurica y Sergio Romero, las ex RN Karla Rubilar y Carmen Ibáñez; el extimonel de la UDI Hernán Larraín y más de algún derrotado en la pasada elección, Lily Pérez (Amplitud), Andrea Molina (UDI), Felipe Ward (UDI), Pablo Terrazas (UDI) y Alejandra Bravo (PRI).
Obvio, quienes ejercieron cargos de confianza en el anterior gobierno aspiran a repetirse el plato. Anote: Alfredo Moreno (excanciller) y Cristián Larroulet, Felipe Larraín, Rodrigo Pérez Mackenna (presidente de las AFP), Félix de Vicente, Juan Andrés Fontaine, Felipe Morandé y Roberto Ampuero, exministros de la Presidencia, Hacienda, Vivienda, Economía, Transportes y Cultura, respectivamente, como asimismo Rodrigo Ubilla (RN, exsubsecretario del Interior) y los exasesores de Palacio Hernán Larraín Matte (Evópoli, “segundo piso” de La Moneda) y Eduardo Salas (PRI, Segprés).
¿Caras nuevas? Los economistas Rodrigo Vergara (expresidente del Banco Central), José Ramón Valente, Klaus Schmidt Hebbel y Soledad Arellano, los abogados Ramiro Mendoza (excontralor) y Ricardo Israel (expresidenciable del PRI), los profesionales Álvaro Fischer, Mauricio Rojas y Enrique Paris (expresidente del Colegio Médico) y los dirigentes Jorge Saint-Jean (Evópoli) y Gonzalo Cordero (UDI).
Por cierto, la lista podría agrandarse a medida que avancen los días, aunque lo único que pide Felipe Kast es que “eliminen a los operadores políticos del Estado”. Joaquín Lavín (UDI), alcalde de Las Condes y exministro, clama por “renovación” y Andrés Allamand (RN), senador y exministro, añade “equilibrio” entre técnicos y políticos.
Solo Jacqueline van Rysselberghe, senadora y presidenta de la UDI, desordena el naipe, porque mientras RN, Evópoli y el PRI dejaron en “libertad de acción” a Piñera, la exalcaldesa e exintendenta sostuvo que su partido debe ser “la cabeza y el corazón” del gobierno. ¿Los otros vendrían a ser riñones o el ventrículo izquierdo?
David Sandoval, diputado y senador electo del gremialismo, contesta las reprimendas: “aquí es el presidente el que tiene que resolver y los partidos deben poner a los mejores nombres posibles para asumir esas tareas”.
“Más que ser el corazón, el cerebro o el pulmón, lo importante es poner a la gente más competente”, comentó a este medio.
“Nuevamente se va a abrir un flanco en la derecha”, advierte Marco Moreno. “Si bien se unieron para ganar la elección, otra cosa es el momento para gobernar, donde se van a desatar las ambiciones de sus partidos. Aquí la UDI aspira a tener una mayor participación para poder mejorar su trabajo territorial que le permita recuperarse en las próximas elecciones. Y eso implica un mejor posicionamiento en el gobierno”.
La crisis que vive la entidad de Suecia 286 tras la pérdida de cupos en el Congreso “es un factor”, asegura el analista, pero “para los efectos de conformar el Ejecutivo los que están a cargo, que son los ‘coroneles’ y su presidenta, el senador Juan Antonio Coloma o Andrés Chadwick, van a influir en los espacios de poder. La disputa interna no se dará en los próximos meses, sino que decantará con el tiempo”, redondeó.
Puerto hostil
En lo meramente político la principal dificultad será legislativa. Si bien en noviembre la derecha logró como bloque 72 diputados (de 155) y 19 senadores (de 43), tales números no alcanzan para obtener ventajas en el Parlamento.
Ante tal escenario, el nuevo oficialismo estará obligado a buscar acuerdos con la oposición en temas como la gratuidad, la reforma al sistema de pensiones (que requiere de mayoría absoluta), la modernización del Estado y reformas al sistema judicial, ítems que necesitan del quórum de 4/7 en ambas cámaras para transformarse en Ley Orgánica Constitucional.
Son los 57 escaños de la Nueva Mayoría (PR-PS-PPD-PC-DC), la debutante bancada de 20 integrantes del Frente Amplio, los 4 representantes del Frente Regionalista Verde Social (FRVS), además de René Saffirio (Ind.) y Marisela Santibáñez (PRO).
En el Senado, en tanto, el debate se anticipa duro ante los 21 honorables de la NM, más Alejandro Navarro (País), Carlos Bianchi (Ind.) y el debutante Juan Ignacio Latorre (RD).
“Será un Congreso hostil”, nos anticipa Mauricio Morales, director del centro de estudios de la Universidad de Talca, toda vez que “habrá una oposición muy intransigente de parte del frenteamplismo, que buscará reconectarse con la calle para planificar lo que será la próxima elección municipal (2020)”.
“Recordemos que en los comicios de 2016 este movimiento solo tuvo buenos resultados en Valparaíso con el triunfo de Jorge Sharp. Ahora el cuadro es distinto con 20 diputados”, destacó.
“Serán fundamentales los negociaciones y los consensos”, añade Pablo Rodríguez, analista del Instituto Libertad. “Acá será clave el rol del FA, que tendrá una fuerza muy relevante y las miradas estarán centradas en ellos. Eso no quita que veamos una oposición obstructiva más allá del potencial de Chile Vamos. Será complejo llegar a humo blanco con la DC y la NM”, remarcó.
Consultado por este semanario, Carlos Vergara, analista de Imaginacción, complementó: “no sé si será oscuro, pero será difícil, porque cada proyecto de ley que se quiera impulsar requiere de acuerdos para su tramitación y avanzar”.
“Una opción es construir consensos en cada proyecto y otra es elaborar pactos más permanentes y en ciertas áreas con los partidos. Será un panorama más diverso y fragmentado que el que conocemos, por lo que habrá que invertir mucho tiempo en la discusión al margen de las ideologías”, aclaró.
Claudio Fuentes, cientista político de la Universidad Diego Portales, opta por lo primero. “La DC se transformará en un eje clave de su gobierno para poder llevar a término los proyectos de mayoría simple, mientras que para aquellos de mayoría más compleja va a requerir una negociación más dura con la izquierda, porque habrá un Congreso más polarizado”, apuntó.
Para abrir caminos, Jorge Correa Sutil (DC), abogado y exsubsecretario del Interior, dice que Piñera debe “tensionar a su propia coalición” con propuestas que tiendan a “emparejar la cancha” y bajo el cuidado de la “ética y la transparencia, que no fue un sello de su primer gobierno”. También lo conminó a “actuar sin temor a los cambios constitucionales”, dado que “resistirse a ello es pan para hoy y hambre para mañana”.
¿Despertará la calle?
Las protestas medioambientales en contra de HidroAysén, el movimiento universitario y las asambleas ciudadanas de Magallanes, Coyhaique, Freirina y otras ciudades del país tuvieron en jaque al primer gobierno de Piñera.
¿Habrá un déjà vu desde marzo de 2018? En carpeta se anuncian las marchas del grupo “No + AFP”, que lidera el dirigente Luis Mesina, quien afirmó que no espera ningún avance de la administración de derecha.
Misma mirada proviene de la CUT, ANEF y Confusam, gremios de trabajadores que prometen mantener vivas y organizadas sus bases para impedir los posibles cambios que quiera impulsar el Ejecutivo a través del Congreso.
Por su parte, las federaciones estudiantiles de las universidades de Chile y Católica adelantaron su presencia en las calles. “En 2011 nos movilizamos álgidamente para posicionar ciertos temas que hablan de la comprensión como derecho, pero él (Piñera) nos respondió con portazos en la cara y reprimiendo a nuestros compañeros”, alegó Alfonso Mohor, presidente de la Fech.
“Los movimientos sociales vamos a estar más despiertos que nunca para defender los derechos de la ciudadanía. Se debe comenzar a hablar del fin del lucro en todas las instituciones de educación superior”, interpeló Josefina Canales, líder de la Feuc.
Ojo que el sociólogo Juan Christian Jiménez reparó en un hecho no menor: “los que antes estaban en la calle ahora estarán en el Parlamento, por lo que eso que transmitía Camila Vallejo (diputada PC), de que había que estar con un pie en la calle y el otro en el Congreso, no funciona. Sería un sinsentido en la medida que cómo se puede pretender llevar reformas adelante sin tener acuerdos políticos previos”.
“El primer tiempo será un cuadro de búsqueda del diálogo, pero exigiéndole mucho a Piñera, tomando en cuenta que él copió un programa educacional con letra chica, pero igual planteando cambios. Otra cosa, el movimiento estudiantil está bastante adormecido”, recalcó.
Raya para la suma: nos vemos después de vacaciones.
Después de las elecciones en Chile en las que venció Sebastián Piñera sobre Alejendro Guillier, el analista Claudio Fuentes, profesor de la Escuela de Ciencias Políticas en ese país, dijo que ahora resta por saber qué sector dentro de la derecha va a dominar el gobierno.
Además, apuntó que Piñera “puso gente que conocía mucho los territorios y le funcionó muy bien”. En esa línea ubicó el triunfo en zonas como Iquique. “A un reducto que era históricamente de izquierda lo conquistó Piñera”, dijo.
El analista se refirió al alto nivel de abstención y dijo que el 26% de la población votó por Piñera y el 22% por Guillier. La otra mitad del país no habló, señaló.
Aquellas afirmaciones categóricas referidas a que “Chile quiere esto o esto otro”, pierden su sentido. Muy probablemente lo que tenemos es una diversidad de “Chiles”: un Chile que quiere modernización capitalista y otro Chile que es crítico al modelo; un Chile que desea acceder a bienes de consumo y otro que desea contener las pulsiones del mercado; un Chile que desea ampliar libertades y la autonomía de los individuos, y otro Chile que desea que sean la religión y la fe las que comanden las aspiraciones de la gente. Las elecciones lo que están midiendo es la fortaleza de aquellas opciones y, por el momento, lo hacen entre masas electorales minoritarias, capaces de coordinarse para acceder al poder.
Los resultados electorales suelen encender las pasiones. Las interpretaciones de estos triunfos suelen asociarse con expresiones categóricas, contundentes, asumiendo que el mensaje es prístino, cristalino y unívoco. Así, por ejemplo, Eugenio Tironi nos dice que “los chilenos, en una mayoría, optaron por privilegiar la certidumbre económica”. Gonzalo Cordero tituló una columna como “Chile apuesta por el crecimiento”. Carlos Peña indicó que “Piñera fue capaz de interpretar mejor el desasosiego de los sectores medios”. Un todavía más optimista Roberto Ampuero sostiene que el amplio triunfo de Piñera reflejaría un cambio tectónico, donde una alianza de centroizquierda daría paso a la emergencia de un nuevo eje de centro-derecha-liberal.
No es mi propósito aquí minimizar el resultado. Primera vez que la derecha obtiene tal caudal de votos, movilizando a cerca de 3,8 millones de electores. Primera vez que en el Congreso la derecha se acerca a obtener la mayoría legislativa. Primera vez que la Concertación-Nueva Mayoría ve reducido su caudal electoral en tal magnitud desde el retorno de la democracia. No obstante, ¿podemos señalar, a partir de un triunfo electoral de 54,6%, que “el país ha hablado”, que esta es una categórica y rotunda señal en una u otra dirección?
Los cerca de 3,8 millones de votos de Sebastián Piñera efectivamente representan el 54,6% de quienes asistieron a votar, pero representan tan solo el 26% del total de la ciudadanía habilitada para votar. El 45% de Guiller, en tanto, representa el 22% de aquella ciudadanía. La situación no es muy distinta a lo que sucedió en 2013, cuando pese a obtener un 62% de las preferencias electorales, Bachelet representaba un 25,6% del total habilitado para votar.
Probablemente más de alguien sostendrá que las tendencias políticas de los que votan deben proyectarse hacia quienes no participan del proceso electoral. No obstante, aquello al día de hoy no lo sabemos. No sabemos si quienes no asisten a votar están conformes con las preferencias de los que sí lo hacen, si es una masa anómica de electores, de disconformes, o una mezcla de todo lo anterior. El hecho concreto, crudo y hasta preocupante es que consistentemente los gobiernos son electos por una minoría que oscila entre un 25% y 26% de la ciudadanía habilitada para votar.
De este modo, aquellas afirmaciones categóricas referidas a que “Chile quiere esto o esto otro”, pierden su sentido. Muy probablemente lo que tenemos es una diversidad de “Chiles”: un Chile que quiere modernización capitalista y otro Chile que es crítico al modelo; un Chile que desea acceder a bienes de consumo y otro que desea contener las pulsiones del mercado; un Chile que desea ampliar libertades y la autonomía de los individuos, y otro Chile que desea que sean la religión y la fe las que comanden las aspiraciones de la gente. Las elecciones lo que están midiendo es la fortaleza de aquellas opciones y, por el momento, lo hacen entre masas electorales minoritarias, capaces de coordinarse para acceder al poder.
Si es así, si lo que reflejan las elecciones es una competencia entre proyectos con mejores y peores resultados, entonces pareciera equivocado pretender realizar lecturas totalizantes a partir de un resultado electoral, a partir de una coyuntura. No es que Peña (Carlos) y Güell (Pedro) estén equivocados en sus diagnósticos. Quizás ambos tienen razón porque ambos leen segmentos distintos de una realidad que coexiste, que convive incluso en los mismos espacios territoriales. Que un 25% de los electores haya abrazado el programa de Bachelet en 2013 o que un 26% lo haga en esta ocasión por Piñera, no significa el triunfo avasallador y categórico de uno u otro proyecto. Es más bien la rotunda expresión de que vivimos en una sociedad donde conviven diversos segmentos.
De este modo, la pregunta más relevante, a mi juicio, es qué factores explican la oscilación hacia uno u otro lado de la balanza.
¿Es solo la capacidad de los líderes de cada coalición la que articula triunfos electorales? ¿Es acaso la fuerza electoral de los territorios lo que explica estas victorias? ¿Es la combinación de adecuados discursos y las certezas de un programa que garantice ciertos beneficios sociales? ¿Es acaso la mezcla virtuosa de líderes, estructuras de poder y programas?
Al final del día, solo una mitad de la ciudadanía se movilizó; solo un segmento de aquellos movilizados optó por un camino; y muy probablemente veremos en el futuro que se revitalizarán los que buscan otras opciones políticas. Quizás lo que demuestra esta –y otras elecciones en el pasado– es la conclusión DE que no hay explicaciones unívocas y que todos –en parte– tenían la razón.
En primera vuelta la sorpresa fue la consolidación del Frente Amplio en el Congreso y la alta votación de Beatriz Sánchez. Se interpretaba, días después, que la ciudadanía quería continuidad en las reformas, pero el 17 de diciembre la novedad fue en sentido contrario, dando una holgada victoria a Sebastián Piñera. Pero aún no se sabe quiénes son, en concreto, estos votantes fantasmas.
Los perdedores directos de la elección presidencial, como también los otros representantes del sector progresista de la política de nuestro país, aún buscan explicaciones y culpables para la derrota sufrida el pasado domingo.
En el comando de Alejandro Guillier la preocupación previa al 17 de diciembre y también durante las horas en que se desarrollaron las votaciones, era la abstención. Pero contrario a los pronósticos, la concurrencia aumentó en 331 mil y en lugar de inclinarse por la opción oficialista favorecieron en su mayoría al candidato de Chile Vamos.
De esta forma el electorado dio una sorpresa el domingo pasado. Sumando esto a lo ocurrido el 19 de noviembre, cuando desobedeciendo a cualquier proyección, gran parte de los ciudadanos respaldaron a la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, como también a muchos de los ahora 21 parlamentarios electos del nuevo conglomerado. Son dos sorpresas en el mismo el proceso eleccionario de este año.
Aunque las novedades fueron en distintos sentidos. Los electores impulsaron la consolidación del Frente Amplio y se hablaba de que la ciudadanía quería más reformas, pero el balotaje confirmó como próximo presidente a Sebastián Piñera, algo que deja muestras de que estamos frente a un pueblo impredecible frente a las elecciones, del que probablemente a pocos días de los resultados no se pueda decir algo certero, pero sí da para interpretaciones.
El cientista político Kenneth Bunker, estima que el votante no es impredecible, que los números demuestran que claramente se inclinarían por Sebastián Piñera pero que, debido a las encuestas, existe una sensación de sorpresa.
“Lo que causa esa sensación de votantes impredecibles son las encuestas, las formas en que tratamos de interpretar la realidad. En ese sentido, los votantes del Frente Amplio claramente iban a votar por alguien del Frente Amplio, pero nosotros no supimos identificarlos mediante las herramientas que tenemos”, señaló.
Según el especialista, los votantes que se sumaron recién en segunda vuelta corresponden a un voto duro del presidente electo y que llegaron gracias a la técnica del 10 + 3, lo que significa que por cada diez electores que tuvo Piñera en primera vuelta llevó tres más para la segunda, algo que no habría realizado Alejandro Guillier, por lo mismo él no mostró crecimiento.
Bunker plantea que no hay un votante impredecible y que son las encuestas las que crearon falsas expectativas. En contraste, el cientista político de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, sostiene que sí se podía tener certeza respecto de quienes se inclinaron por Alejandro Guillier, tal como ocurrió el pasado domingo, pero respecto de los nuevos electores existe una nebulosa aún por la falta de datos.
“Hubo claramente un record histórico de votación hacia la derecha, pero aún no sabemos por qué sucede. No sabemos si son sectores moderados de centro que fueron a votar por Piñera o son nuevos electores. Aún es demasiado temprano para saber qué pasó, no sabemos si es votante joven, si son demócrata cristianos que se pasaron a Piñera. Podemos hacer bastantes hipótesis sobre el tema”, manifestó.
La derecha obtuvo una votación histórica para su sector, lograron movilizar a personas quienes por motivaciones aún inciertas acudió a las urnas el 17 de diciembre. De todas formas, Claudio Fuentes considera que los votantes que acudieron no son significativos políticamente más allá de dar el triunfo en la segunda vuelta.
El especialista plantea que la victoria de Sebastián Piñera instala otro imaginario: que el ciudadano chileno querría girar a la derecha, o retrotraer las reformas, pero esto igual sería ilusorio, puesto que hay un segmento importante que respaldó las reformas, pero por sobre todo, un alto nivel de abstención.
Entrevista a Claudio Fuentes, profesor de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, acerca de las reacciones luego de la elección presidencial.
Los nueve puntos que llevarán a Sebastián Piñera a su segundo mandato presidencial fueron una sorpresa, pues se esperaba un margen más estrecho. Sin embargo, este triunfo más cómodo no sería sinónimo de una gobernabilidad sencilla. Distintos actores coinciden en que será clave la búsqueda de acuerdos para impulsar proyectos de ley. En tanto, asociaciones sindicales, estudiantes y el movimiento NO+AFP -que ganó protagonismo en el último año y medio impulsando al Gobierno a presentar una reforma a las pensiones- adelantan que se reactivarían las movilizaciones.
Claudio Fuentes, de la Escuela de Ciencia Política de la UDP, asegura que Piñera deberá buscar apoyos para cada proyectos que envíe y anticipa: “La DC se transformará en un eje clave de su gobierno para poder llevar a término los proyectos de mayoría simple, mientras que para aquellos de mayoría más compleja va a requerir una negociación más dura con la izquierda, porque tendrá un Congreso más polarizado”.
Jorge Ramírez, coordinador del programa Sociedad y Política de LyD, señaló que el nuevo Mandatario “podrá darle viabilidad a su programa de gobierno con un Congreso en el cual puede fraguar una mayoría, convocando a sectores moderados y de centro”.
Los analistas anticipan que pensiones, educación -dependiendo de lo que ocurra con la gratuidad-, salud y el conflicto de La Araucanía serán los temas ciudadanos que marcarán la agenda del Ejecutivo en los próximos cuatro años. Con todo, el académico de la UDP Carlos Correa menciona que enfrentará un nuevo foco de conflictos con las comunidades que el próximo gobierno deberá saber “administrar”. Este sería derivado de nuevos proyectos que ingresarán al Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEA) producto de la reactivación de inversiones mineras y energéticas.
Para el analista político Max Colodro, “la porción más radical de la izquierda” insistirá en la necesidad de una nueva Constitución, tema que será central para ese sector político.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
Los líderes del Frente Amplio le otorgaron su respaldo al candidato de la Fuerza de la Mayoría casi al término de la campaña y a cuatro días del balotaje. Expertos analizan su decisión.
Durante casi todo el período de campaña los ex dirigentes estudiantiles evitaron pronunciarse sobre una opción concreta para el domingo 19, limitándose solo a reiterar su rechazo a un eventual gobierno de Sebastián Piñera. Sin embargo, cuatro días antes de las elecciones, terminaron con la incertidumbre y su respaldo a Guillier, decisión que podría influir en parte del 20% del electorado que se inclinó por Beatriz Sánchez en la primera vuelta.
Expertos políticos en conversación con Emol analizaron el impacto de su determinación.
Hubo un cambio de estrategia. En un comienzo iba a ser mejor mantenerse neutral y en contra de Sebastián Piñera, porque era importante para ellos dejar el registro histórico de que no estuvieron con el candidato de la derecha; pero ahora mandan un mensaje explícito de que votarán por Guillier, porque entienden que su endoso tendrá un efecto sobre otros militantes del Frente Amplio. Ellos son referentes y existen personas que imitan lo que hacen, esperando que sea consistente con el bloque completo. Es más efectivo hacerlo a estas alturas, cercano al término de la campaña y después de mostrar un período de reflexión. Ellos no podrían adherir inmediatamente a Guillier como individuo, porque podría haber sido un apoyo ciego, y el candidato podría haber hecho cualquier cosa. Ellos hacen una buena diferenciación entre las preferencias de la coalición, donde hay libertad de acción, y sus preferencias personales. Pero sin duda influye positivamente a Guillier, en un contexto donde el FA se mostró particularmente tibio en dar apoyo. Kenneth Bunker, director del Programa Electoral de la U. Central.
Cualquier apoyo antes de que se realice la elección será relevante. Más aún viniendo de Jackson y Boric. Ellos son los líderes más carismáticos del Frente Amplio y existe la probabilidad de que puedan mover a su electorado. No sabemos cuánto, porque también hay un segmento de independientes que votó por Beatriz Sánchez, pero sin duda tienen una incidencia en el conglomerado. Desde el primer minuto se sabía que el FA tenía una distancia con Alejandro Guillier. Por lo tanto, por mucho que lo apoyaran desde el primer momento, nunca harían campaña por él. Que venga un apoyo cuatro días antes genera un momento político, sobre todo cuando en el mismo día se produce una serie de respaldos de la misma coalición. Es una señal política relevante, y habla de una decisión política de los principales líderes del movimiento. Claudio Fuentes, académico de la escuela de ciencias políticas de la UDP.
Fue en el momento justo, porque si hubiesen entregado el apoyo con tanta anticipación, se habría perdido el efecto comunicacional que genera una decisión de esta naturaleza a pocos días de la elección. Gabriel Boric y Giorgio Jackson otorgaron su apoyo a Alejandro Guillier posterior al debate, en el momento en que él más lo necesitaba. Como Guillier se mostró particularmente débil en esa instancia, la única forma de salir a cubrir comunicacionalmente esa ‘pérdida’ era mediante dos decisiones. Primero, la participación de Pepe Mujica en el cierre de campaña; y segundo, la declaración de Jackson y Boric. Por lo tanto, con estos dos eventos se reduce el efecto de un mal desempeño del candidato en el reciente debate presidencial. Da una idea de una candidatura que crece desde el centro hasta la izquierda: desde la Democracia Cristiana hasta el Frente Amplio. Por lo tanto, da una imagen de una coalición mucho más extendida y que podría representar de mejor forma a ese 55% de los votos que no sufragó por Piñera ni por Kast. Esta decisión del Frente Amplio hace que la elección se transforme en un evento mucho mas competitivo a nivel de imaginario público, y cuando hay mas competencia es posible que la gente salga a votar en mayor magnitud. Mauricio Morales, director del Centro de Análisis Político de la U. de Talca.
En esta edición de “Palabras sacan palabras”, el académico de la Escuela de Ciencia Política, Claudio Fuentes, conversa acerca de los desafueros de Iván Moreira y acerca de Jaime Orpis y su rol en la Cámara Alta.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
Este domingo debutó la franja electoral de la campaña para la segunda vuelta. Y tal parece -aunque no es una postura unánime entre los analistas políticos- que el abanderado de Chile Vamos, Sebastián Piñera, corría con cierta ventaja ante su adversario oficialista Alejandro Guillier. Sin embargo, todo cambió drásticamente, cuando ayer en la mañana, en una entrevista radial, el exmandatario esbozó una denuncia de supuestas irregularidades en el resultado de las elecciones del 19 de noviembre, con lo que habría puesto en tela de juicio su ‘seriedad’ como candidato y expresidente de la República.
La salida de Piñera no pasó inadvertida para nadie y, de alguna manera, opacó lo bien que había resultado el estreno de su franja. En su propio sector admiten que el exjefe de Estado ‘no se debió haber metido en ese tema y mucho menos hacer la denuncia él mismo’.
El director ejecutivo del Instituto Libertad, Aldo Cassinelli, coincide con que ‘entrar en eso no le aporta nada (al exmandatario), si es que no tiene algo con qué responder’. El experto apunta a la preparación con que deben contar los apoderados que en cada elección representan a uno u otro candidato. Ello con el objetivo de bajarle un poco el tono a las declaraciones del exmandatario que remecieron a toda la clase política, desde La Moneda hacia abajo.
Tanto así que los dirigentes de la Nueva Mayoría le exigieron a Piñera que presente una denuncia formal o que se retracte, dado que puso en tela de juicio las instituciones que aspira a representar nuevamente. Bastante menos generoso con el aspirante de la derecha a La Moneda en esta materia, fue el cientista político Claudio Fuentes.
‘Si no hay evidencia consistente y fundamentada de un fraude, lo que se está haciendo es, simplemente, tratar de generar un hecho político de algo no probado’, apunta. Y eso, advierte, ‘es muy malo para la pretensión de un candidato que trata de demostrar que es serio, que va a gobernar para todo el país, porque si parte cuestionando las instituciones, tiene un problema’.
Con más distancia se lo toma el analista y exdiputado de la UDI Gonzalo Arenas, ya que sólo percibe el planteamiento del candidato opositor como una ‘estrategia para activar un poco a la gente de centroderecha para que vote y se ofrezca a hacer apoderado’. Mientras que para el cientista político Marco Moreno, el desmadre de Piñera ‘no hace más que contribuir a la imagen de desesperación que se está instalando en su candidatura’, porque ‘hay varios pasos de errores no forzados que se han dado en estos días, como el tema con los hijos que se declaraban de centroizquierda’.
Moreno cree que Piñera quiere ‘instalar la idea de que hay una lucha, donde se juega todo estilo Honduras, donde está la escoba con los resultados electorales y eso, la gente no lo cree ni le gusta. En definitiva, eso le hace un daño a Piñera y le espanta electorado’.
El voto ‘del medio’
Y todo justo cuando parecía que Piñera podía tomar la delantera en un estadio en que cualquier ventaja podría marcar la diferencia tan ajustada que, todo indica, será el sello de esta elección.
Porque, tal como lo plantea Arenas, aunque con menos énfasis tal vez, el primer capítulo de la franja fue ‘muy superior al de Guillier, ‘sobre todo porque ha reflejado muy bien lo que significa para cada persona el crecimiento económico’, con lo que aterrizó -a su juicio- un concepto que es más bien técnico, ‘humanizándolo’. Con lo que el espacio de Guillier habría quedado ‘al debe’, porque ‘le faltó un mensaje claro’.
En busca del voto del electorado ‘del medio’, como lo llaman algunos analistas, que es muy volátil, esquivo y no actúa idelógicamente, Piñera muestra eficiencia y capacidad de gestión en la franja, pero ‘falta todavía una conexión emocional con el país real todavía’, explica Moreno.
Este es el electorado al que tiene que seducir ‘con propuestas de continuidad de las reformas’ para ganarle a Guillier y por el que ‘está reformulando su mensaje para tener sintonía’ con esa idea.
Para sacarle ventaja a Piñera, Guillier tiene que demostrar -añade- que ‘él sí es coherente con el discurso reformista’ y en eso ‘un elemento fundamental es el rol que pueda jugar la Presidenta’.
En opinión de Cassinelli, si el electorado percibe el discurso de Piñera como cercano a la Concertación ‘está logrando atraer a una opción más moderada’. Mientras Fuentes es crítico con ambas franjas, porque son franjas ‘bastante estándar’, apuntando a un electorado seguro.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
La Región de la Araucanía presenta este año una de las batallas electorales más emblemáticas para los asientos del Senado. Con la reforma electoral, por primera vez competirán una nutrida lista de candidatos(as) por 5 asientos para la Cámara Alta. Adicionalmente se unificó el territorio en una sola circunscripción regional. En este marco, una alianza inter-regional entre universidades de Santiago y Temuco, buscan desarrollar e incentivar el debate político con pertinencia cultural en la Región de La Araucanía, mediante un ciclo de foros denominado: “Carrera Senatorial: Propuestas para la Araucanía”.
El primero de estos foros se llevó a cabo el viernes 29 de septiembre en el Centro de Extensión de la Universidad de la Frontera en Temuco y contará con la presencia de Francisco Huenchumilla (PDC), Flor Dominguez (PS), José García R. (RN), y Diego Ancalao (FA). El segundo Foro se realizará el viernes 13 de octubre en Temuco.
A continuación, el académico Claudio Fuentes, entrega mayores detalles sobre cómo surge esta iniciativa, cuáles serán los principales temas de discusión y qué pretenden lograr con este ciclo de foros.
¿Cómo nace esta iniciativa?
Esto es parte de un proyecto que busca desarrollar espacios de diálogo respecto del tema del conflicto en la Araucanía, dado que es una zona que ha tenido mucha conflictividad sobre todo entre el Estado chileno y el pueblo mapuche. La idea es dar a conocer cuáles son los planteamientos de las distintas candidaturas en la zona. Además hicimos una alianza con la Universidad de la Frontera y la Universidad de Chile para generar este espacio, que son dos foros que estamos realizando con senadores y eventualmente vamos a hacer un tercero con candidaturas a diputados.
¿Cuáles serán los temas principales que se van a tocar en el primer foro?
Van a ser dos. Primero cuál es el planteamiento de los candidatos al Senado respecto del desarrollo de la región, ya que es una de las zonas más pobres de Chile, la segunda después de la Región de Arica, tiene niveles de pobreza que duplican a la media nacional entonces ahí hay un gran tema para abordar. En segundo lugar, obviamente el tema de la relación de interculturalidad con los pueblos indígenas.
¿Cómo analiza la situación de la Araucanía?
Es una situación que pese a todas las instancias de intentos de resolver el conflicto no se ha resuelto, creo que se ha intensificado la violencia, particularmente. Se ha polarizado la posición de los distintos actores, empresarios, grupos más extremos indígenas y, adicionalmente, se ha agregado un componente de delincuencia que tiene que ver con tráfico de madera, con corrupción en la policía, por lo que se convierte en un escenario muy complejo y multidimensional para resolver el conflicto. Por lo tanto, yo creo que estamos en un escenario donde se requiere mucho diálogo y concertación para resolver el conflicto.
¿Cómo se ve la situación electoral?
Antes habían dos grandes circunscripciones y se elegían dos en cada una, por lo tanto la competencia no era muy grande. Ahora se unificó en una sola circunscripción regional y hay cinco asientos, por lo tanto, lo que pasa es que hay una mayor competencia por esos asientos. Yo creo que Valparaíso y la Araucanía son las dos regiones donde mayor competencia va a haber.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, participó en el programa 3era Edición – Política en vivo de Radio Universidad de Chile sobre las pensiones de invalidez millonarias pagadas a ex uniformados de fuerzas armadas y la candidatura presidencial de Alejandro Guillier.
Pasó casi inadvertido en los debates de primarias, y sin embargo refleja una de las discusiones más sustantivas que enfrentaremos este año. Me refiero a la centralidad del mercado en nuestras relaciones sociales.
El diálogo ocurrió en un programa organizado por Chilevisión/CNN. Luego que una señora explicara el problema de los “ghettos” verticales de la comuna de Estación Central, el periodista le preguntó al ex presidente Sebastián Piñera si tenía un plan concreto para que gente de clase media, alta y baja pudiese convivir.
Piñera. Definitivamente. La inclusión social es beneficiosa para todos, para la gente de clase baja, media y alta. ¿Qué pasó en Chile? En la década de los 70s, 80s se produjo una erradicación masiva en los barrios más favorecidos y se localizaron en la periferia de Santiago. Sin los servicios, sin los sistemas de transporte, sin las escuelas. Y eso produjo una verdadera segregación. Lo que nosotros vamos a hacer y lo empezamos a hacer durante nuestro gobierno, es promover que los proyectos de desarrollo urbano, edificios, tengan departamentos de un valor, pero también tengan departamentos.
Periodista. Perdón, pero ¿dónde se hizo eso? ¿Durante su gobierno dónde construyó un edificio de Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea donde se premiara a la inmobiliaria por tener personas de estratos socioeconómicos distintos?
Piñera. Por ejemplo, en la comuna de Lo Barnechea se construyeron, …donde antes había edificios para personas de muy altos ingresos se construyeron muchos edificios en que convivían sectores de ingreso medio-altos con sectores de ingreso medio-bajos y eso permite la integración ¿por qué es buena la integración?
Periodista. Perdón, ¿Ud. en su barrio le gustaría tener un edificio donde conviviera gente de distintos estratos socioeconómicos? Estamos hablando de uno de los barrios más caros de Santiago, San Damián.
Piñera: Bueno, es posible que no en todos los barrios se pueda producir esto.
(Murmullos en la sala, pifias).
Periodista. ¿Por qué no se puede producir esto?
Piñera. Es posible que no en todos los barrios se pueda producir esto.
Periodista. O sea, ¿en algunos barrios sí y en otros no? no entiendo.
Piñera. No, no, es posible que no en todos los barrios se pueda producir esto.
Periodista. ¿Por el valor del metro cuadrado?
Piñera. Por el valor del metro cuadrado.
El ex presidente Piñera nos señala que la integración social encuentra su límite en la posibilidad material de comprar terrenos para producir la tan anhelada integración social. Así las cosas, la integración dependerá del precio y como en los sectores más acomodados dicho precio es inalcanzable, entonces la integración procede en cualquier lugar menos allí.
Bajo esta lógica de razonamiento, sería natural esperar el proceso inverso de lo que hoy sucede en la ciudad donde se forman ghettos en los barrios donde el precio de los terrenos es más bajo.
La política de integración social produciría una (sana) convivencia en todas partes menos en lugares como San Damián. Irónicamente, los sectores privilegiados se convertirían en verdaderos ghettos alejados de este otro mundo integrado. El ex presidente nos está diciendo: intégrense ustedes, aquello es imposible que suceda en mi patio trasero.
La cuestión de fondo aquí es la “mercantilización” de nuestras relaciones sociales. Si el mercado (los precios) regulan todas y cada una de las esferas de lo pública y social, la segregación será el resultado insoslayable para estas relaciones sociales.
De ahí que el proyecto socialdemócrata, no el socialista soviético, sino que el socialdemócrata europeo, planteó desde muy temprano la necesidad de “desmercantilizar” las políticas públicas de modo de aspirar un mínimo de integración social.
Si la sociedad se rige exclusivamente por los principios del mercado (por los precios o valores asignados a los servicios), entonces resultará inevitable la división entre los que tienen muchos recursos para comprar educación, viviendas, salud, pensiones, cultura, transporte, y quienes no tienen aquella posibilidad.
Pero el argumento no solo se refiere a la adquisición individual de ciertos bienes y servicios, sino que además implica que al regularse todas las relaciones sociales por las normas del mercado el resultado esperable, ineludible, será la segregación.
Dado que vivimos en ciudades de mercado, no es casualidad en los barrios periféricos (es decir, alejados de los sectores acomodados) se instalen cárceles, basurales, industrias contaminantes y bodegas industriales. Sin mediar regulaciones, la ciudades de mercado van estructurando verdaderos mundos o ghettos de alto y bajo buen vivir.
El ex presidente Piñera no esconde esta inevitabilidad. Nos señala que su aspiración es integrar a todos los sectores menos a su barrio pues no correspondería intervenir las inmutables leyes del mercado.
El asunto no es trivial dado que nos plantea la pregunta más de fondo que tenemos por estos días. ¿Puede o debe el Estado jugar un rol regulando las relaciones sociales? ¿Procede “desmercantilizar” las relaciones sociales de modo de favorecer políticas inclusivas?
Hay quienes sostienen que debemos dejar que las fuerzas del mercado operen y que en la medida en que los sectores menos acomodados adquieran mejores salarios, mejor educación, podrán comprarse una casa, o tal vez un departamento, en San Damián. Otros sostienen que de no mediar la acción directa del Estado en regular los distintos mercados (salud, educación, vivienda, cultura, etc.) no será posible cumplir con la aspiración de esta tan mentada inclusión.
El debate sobre Estado/mercado es muy antiguo y de fuerte connotación ideológica, pero adquiere vital relevancia por estos días cuando lo que está en juego es el modo en que queremos convivir.
Entonces, si las leyes del mercado nos condenan a la segmentación, la interrogante fundamental es si queremos regular y hasta qué punto se regulará la mercantilización de las relaciones sociales. Y ya sabemos que algunos dirán, “no gracias, no en mi patio trasero”.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Político, participó ayer en el programa 4ta edición de Radio Cooperativa sobre los resultados de las elecciones primarias del pasado domingo.
“Pese a los malos debates , pese al partido de Chile y a que se jugaba todo en contra, sin embargo tenemos un grupo leal de gente de derecha que participan en las primarias. Ahora desde el punto de vista de las proyecciones que se pueden hacer, que yo creo que es lo más interesante, Piñera tiene la primera opción de ser presidente de la república”, señaló el académico.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, participó en el programa Palabra que es Noticia de Radio Futuro sobre los resultados de las elecciones primarias realizadas ayer.
“Frente a la expectativa que teníamos respecto del descrédito de la política, los malos debates y el partido de fútbol, entre otros factores, la tasa de participación fue mucho más de lo que se esperaba, y yo creo que esa es la gran sorpresa de esta elección porque no había mucha sorpresa en quién iba a ser electo, Piñera aparecía siempre sobre el resto, y tampoco con Beatriz Sánchez. Lo que es en términos de participación, donde está localizada, este tipo de cosas son las más interesantes”
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
¿Le suena descabellado? El senador Prokurica ya pasó un mal rato, solo por acompañar a un candidato.
Regla número 1 de todo proceso eleccionario: queda estrictamente prohibido llamar a votar por un determinado candidato el día mismo de una elección. Así lo dice clarito la ley 18.700 sobre Votaciones y Escrutinios, en su artículo 30, que también establece que no se puede hacer ningún tipo de propaganda relacionada con los candidatos intervinientes, ni tampoco se pueden realizar actos políticos hasta tres horas después de cerradas las mesas de sufragio.
Este domingo la Roja juega la final de la Copa Confederaciones frente a Alemania y, seguramente, con toda legitimidad, habrá uno que otro ciudadano que acuda a cumplir con su deber cívico, vistiendo alguna camiseta del Niño Maravilla (aunque en las nuevas camisetas de la selección y del Arsenal aparece solo con el nombre Alexis).
Pero…
¿Qué pasa si un fanático de Alexis va a votar en las elecciones primarias con una camiseta de la Selección con el apellido Sánchez en la espalda? ¿Podrían acusarlo de hacer proselitismo político en favor de la abanderada presidencial del Frente Amplio Beatriz Sánchez?
Expulsado por la fuerza
Suena descabellado, pero fíjese que no lo es tanto, porque ejemplos de malos ratos por supuestos actos de proselitismo político, o de interpretaciones libres sobre el tema, ya se han visto en procesos eleccionarios recientes.
Le ocurrió al senador RN Baldo Prokurica, quien en octubre del año pasado fue expulsado de un local de votación en Vallenar, solo por acompañar a votar al candidato de su partido a la alcaldía local, Roberto Alegría. Una funcionaria del Servicio Electoral presente en el Liceo Pedro Troncoso Machuca de Vallenar interpretó que la sola presencia de Prokurica favorecía al Alegría y lo acuso ante Carabineros de proselitismo político. La fuerza policial acogió la denuncia y procedió a la expulsión del honorable.
Encargados de local mandan
‘Considero que por tratarse de un alcance de apellidos, no debería ser considerado propaganda pues ponerse la camiseta de Sánchez no implica que se esté llamando a votar por ella; y menos en un día en que juega la Selección. Por lo demás, difícilmente alguien va a cambiar su preferencia al ver una camiseta de un seleccionado nacional’, dice el cientista político de la Universidad Diego Portales Claudio Fuentes, quien plantea: ‘Siempre es posible que alguien lo cuestione. Creo que quedará al buen criterio de los encargados de local’.
Su colega de la Universidad del Desarrollo, Miguel Ángel Fernández, agrega un elemento interesante: ‘Si bien Beatriz Sánchez utilizó en la franja una metáfora futbolera, creo que se debe diferenciar entre el ciudadano común que vaya a votar y se vuelva a su casa y el activista político (el apoderado de mesa, el que está horas en los centros de votación). Si partidarios de Sánchez se aprovechan de eso, estaría mal y debería tomarse como prosiletismo en día de elecciones que está prohibido’.
‘Si en algún centro de votación alguien se intenta aprovechar ese juego de palabras, creo que estaría mal y se estaría intentando sacar beneficios con técnicas desleales a la democracia. Y los encargados de los locales deberían pedir que la persona se retire o se ponga un polerón encima’, remata.
El diputado y experto electoral Pepe Auth cree que es ridículo que se sancione a alguien por ir a votar con la camiseta de Alexis Sánchez porque ‘si prohibieran eso tendrían que prohibir poleras con ‘Piña (el dibujo o foto de la fruta) por Piñera’ o que alguien de Puente Alto llegara con una polera que diga ‘vivo en el KASTillo’, y otro sin fin de juegos de palabras. No hay que pasarse de revoluciones en la aplicación de las leyes’
Contactado el Servel no hubo nadie disponible para referirse al asunto.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, participó el pasado jueves en Tele13 sobre las elecciones primarias y la final de la Copa Confederaciones del domingo.
“El que va a votar en una primaria no es la ciudadanía en general sino que los más convencidos. Hay una gran incertidumbre respecto a lo que va a pasar y seguramente si es que hay una baja participación, si va poca gente o menos de lo que fue en el 2013 todos le van a echar la culpa al partido, pero, a ciencia cierta, no lo sabemos”
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
“Es el peor debate desde el retorno a la democracia”
Para el académico de la Escuela de Ciencia Política de la UDP, Claudio Fuentes, el debate por TV de los candidatos de Chile Vamos es “el peor que hemos tenido desde el retorno de la democracia. No fue un debate, simplemente fue un intercambio de improperios y juicios de valor”. Agrega que “siempre hay tensión política durante las primarias y en cualquier coalición, (pero) parece ser que en el caso de Ossandón la relación con el expresidente Piñera, estaría muy tensionada y cortada, lo que eventualmente podría significarle más de algún costo político para el futuro. Si gana Piñera y tiene todo el apoyo de RN, difícilmente la posición de Ossandón se sustentará en el mediano plazo”.
De ahí que “la crítica sobre sus negocios y gestión, no es solo de la NM y del Frente Amplio, sino que de su propio sector, ese es el costo más grande que tiene que pagar Piñera en esta primaria. Recibir una crítica frontal por lo del Banco de Talca y el tema Barrancones, lo incomodará con miras a la presidencial”.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, participó en el programa Lo que Queda del Día de Radio Cooperativa sobre el debate entre los candidatos de Chile Vamos del pasado lunes.
Fuentes comentó que “Todos perdieron de distinta forma. Sebastián Piñera fue expuesto y sobreexpuesto tratando de evitar este tipo de debates. Y lo recibió, dio de vuelta, y entraron en esta suerte de descalificaciones donde los tres, particularmente Ossandón pero no solamente él, entran en ataques personales que no había visto desde el retorno de la democracia, con excepción del episodio en la Radio Kyoto”.
“En Chile Vamos hay una animosidad particular que venía desarrollándose, por eso el evitar este tipo de confrontación. Pero también hay un estilo de la sociedad chilena de la confrontación, lo vemos en los realities, en twitter, en las redes sociales. Creo que hay mucha desazón, poca amista cívica, poco saber debatir, y yo creo que eso ha influido en los partidos políticos”, señaló el académico.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
Claudio Fuentes, Académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, participó en el programa La Gran Mañana Interactiva de Radio Agricultura sobre el debate de Chile vamos el pasado domingo.
“Creo que es el primer debate que veo desde la vuelta a la democracia que es tan basado en juicios personales, mucha agresividad entre los candidatos. No recuerdo haber visto algo tan pasado de la raya en términos de los epítetos que se decían entre ellos. Eso no ayuda ni a Chile Vamos en términos de proyección de proyectos que ellos quieren desarrollar”, señaló el académico.
Fuentes comentó que “tanto Piñera como Kast pudieron haber hecho algo de no haber pisado el palito, no haber caído en la tentación de haber entrado en ese juego un poco más de descalificación, sin embargo ambos terminaron cayendo en eso, incluso Kast respecto de Piñera”.
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
¿Resolverá el conflicto de la Araucanía el anuncio que acaba de realizar el gobierno? Evidentemente no. Y esto por razones que van mucho más allá de las recomendaciones que se pretenden implementar. El asunto es el siguiente: el Estado de Chile durante muchísimo tiempo ha encarado la demanda de los pueblos indígenas en general y mapuche en particular como un asunto sectorial, que se resuelve por la vía productiva, el mejoramiento de las condiciones de vida de la población y el reconocimiento de las “culturas” indígenas.
Políticas de desarrollo productivo, entrega de subsidios, planes de infraestructura, y más recientemente el reconocimiento constitucional, de la lengua y ciertas tradiciones ha sido la tónica. La dificultad de esta forma de encarar la problemática indígena es que elude dos cuestiones que están en la raíz del conflicto: territorio y autodeterminación. En relación al territorio, el gobierno indica que desde el año 1990 a la fecha se ha devuelto la importante cifra de 230 mil hectáreas de tierras. Pero sabemos que aquella política-además de todos los problemas de implementación que ha enfrentado-representa menos del 8% de la región de la Araucanía. A lo anterior se suma lo que ha sucedido en el territorio desde el punto de vista productivo, al instalarse una lógica de explotación de recursos naturales por parte de grandes empresas que han erosionado las condiciones de vida sustantivamente en la zona. Esta dimensión no se asoma en ninguna de las recomendaciones realizadas por el gobierno.
Una segunda dimensión es la autodeterminación. Si el Estado de Chile reconocerá a los pueblos indígenas, entonces deberá abrirse a aceptar mecanismos de autonomía en sus decisiones políticas y administrativas. ¿Qué modelo de autonomía se adoptará en este caso? Fuera del Consejo de los Pueblos Indígenas que aún está en etapa de formulación en el Congreso, muy poco de esta discusión se asoma en las propuestas de este y anteriores gobiernos.
Entonces, los anuncios del gobierno podrían contribuir a institucionalizar las relaciones entre los pueblos indígenas y el Estado; podrían en el largo plazo contribuir a resolver problemas agudos de pobreza; podrían permitir un reconocimiento cultural de los pueblos en sus tradiciones. Sin embargo, como el asunto territorial (y de la explotación de recursos naturales) y la cuestión de la autonomía no están en la agenda inmediata, difícilmente apagarán los incendios al sur del Biobío.”
Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, participó en el programa Radioanálisis de Radio Universidad de Chile comentando sobre las últimas declaraciones del candidato presidencial Alejandro Guillier.
“Guillier siempre ha tratado de desmarcarse de los partidos políticos, y yo creo que mirarlo en retrospectiva el triunfo de Macron respecto de los partidos tradicionales. A lo mejor tiene esa lógica de tratar de apoyar a alguien que no representaba una élite, y por lo tanto busca esa identificación.