El miércoles 20 de diciembre, entre 15 y 17 horas en la Sala Entel II de UAI Sede UAI Pdte. Errázuriz (Av. Pdte. Errázuriz 3485, Las Condes) tendrá lugar la presentación de la investigación “Midiendo la geografía de oportunidad desde una perspectiva dinámica”, a cargo de Isabel Brain y Joaquín Prieto. Matías Garretón, Investigador Asociado de la línea Geografías del Conflicto, Investigador Responsable del Observatorio de Conflictos de COES, y académico del Centro de Inteligencia Territorial (CIT) de la Universidad Adolfo Ibáñez, comentará dicha presentación y conducirá la discusión. La investigación tiene por objetivo comparar y monitorear el set de ‘oportunidades estructurales’ en las diferentes áreas de una ciudad, de tal modo que sea posible ajustar las intervenciones sociales y urbanas de acuerdo con las características y necesidades específicas de cada área.
Se busca asistente de investigación para recolectar y analizar datos cualitativos y cuantitativos. El asistente trabajará bajo la supervisión de Catherine Reyes-Housholder, postdoctorante de COES. Los temas de esta investigación incluyen presidencia y género, específicamente campañas presidenciales, políticas públicas pro-mujer, opinión pública y gabinetes ministeriales.
Requisitos
Demostrar interés en temas de política y género
Tener un título de pregrado en sociología o ciencia política; y/o ser estudiante de magíster con interés en hacer una tesis en un tema de género.
Experiencia básica con archivos cualitativos y/o con bases de datos cuantitativos
Manejo básico/intermedio de Excel
El asistente tendrá que dedicar aproximadamente 7-10 horas semanales entre octubre 2017 hasta febrero 2018 (duración y dedicación pueden ser modificadas durante la entrevista). El asistente se reunirá con Catherine Reyes-Housholder periódicamente, para verificar la calidad del trabajo y abordar preguntas. Los honorarios, dependiendo de los antecedentes académicos del asistente, serán entre $200.000-$275.000 mensuales.
En caso de interés en el concurso, enviar CV actualizado y carta de motivación a Catherine Reyes-Housholder al correo [email protected] a más tardar el 3 de octubre. La carta deberá detallar interés en temas de política y género, y experiencia previa con investigaciones académicas o en recolección de datos. Al finalizar la etapa de recepción de postulaciones para el concurso, se seleccionará un grupo de candidatos para conducir entrevistas. La selección final del asistente de investigación se realizará a mediados de octubre.
Investigación del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social dice que a medida que disminuye el nivel socioeconómico, la confianza también cae.
La configuración urbana influye en la calidad de vida y determina, a su vez, la confianza entre los vecinos de un barrio. Y si bien un 46% de los chilenos confía en sus vecinos, preocupa que un 30% admita confiar muy poco o poco en ellos.
Así lo revelan los resultados de uno de los capítulos del Estudio Longitudinal Social de Chile (Elsoc), del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes), que incluyó tres mil encuestados.
Las variables que hoy generan conflicto en la cohesión barrial, dice el trabajo, son la densidad, la tenencia de la vivienda (en especial la modalidad de arriendo), el tiempo viviendo en el barrio, los niveles socioeconómicos y el tamaño de las ciudades. Influyen, además, las zonas en que se viva.
María Luisa Méndez, investigadora principal Coes y directora de Sociología de la U. Diego Portales, explica que los datos revelan que esta baja confianza con el vecino está muy relacionada con el lugar de residencia. “En barrios de zonas periféricas, que son producto, por ejemplo, de erradicaciones, se confía menos en los vecinos y es donde hay mayor densidad; es un contacto más saturado”.
A medida que suben el capital económico y el nivel educacional, la confianza en los vecinos se eleva. En grupos de más bajos ingresos, sólo el 41% confía en ellos, mientras en el nivel alto, el 60%. En los que tienen vivienda propia llega al 49% y en los que arriendan, cae al 36%.
El estudio también resalta el bajo nivel de interacción social, medido por las visitas que se realizan entre las personas. El 63% ha visitado menos de dos veces a sus vecinos en el último año. De hecho, el 33% nunca lo hizo. Además, se consigna que sólo un 16% participa activamente en una organización local.
El estudio resalta que una sociedad se mantiene unida por la confianza y cooperación, junto con compartir cierta identificación, arraigo y sentido de pertenencia.
Para Ernesto López, investigador COES y académico del Departamento de Urbanismo de la U. Chile, la confianza aparece como un elemento importante para evitar conflictos micro-barriales. “Permite barrios más cohesionados. También implica mayor resolución de conflictos, permite obtener proyectos del estado a través de postulaciones a subsidios comunes. Las comunidades cohesionadas responder mejor a los problemas delincuencia, tienen más temas de auto cuidado”, indica.
Factor desigualdad
La forma de vivir en los barrios cambió y en esa nueva configuración influyó la política sobre vivienda que se desarrolló en Chile a fines de los 70, indica Méndez. “Se buscaba una transformación estructural de la sociedad, con barrios de altos ingresos y suelos de alta renta, desplazando a grupos más pobres a tierras más baratas en condiciones de desapego, sin opción de reconstruir redes comunitarias”.
Una estrategia que en las últimas dos décadas se ha buscado revertir, por ejemplo, erradicando campamentos. “También hay programas que incentivan la sociabilidad y participación, pero en un contexto de fuertes desventajas no es fácil revertir una situación estructural”, agrega Méndez.
La confianza influye en la opción de construir comunidad en la escala del barrio. “Cuando los contactos sociales de cada uno no están en el barrio, éste empieza a perder importancia. Los vínculos sociales están deslocalizados”, explica Felipe Link, del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la U. Católica.
Ello ocurre, agrega, por la política de vivienda social y por el mercado inmobiliario, que no considera un entorno amigable en algunos proyectos, como se ve en las grandes torres. “Las empresas deberían hacerse responsables de su impacto en el desarrollo urbano”, dice.
Estar más en contacto, producto de vivir más cerca, podría fortalecer la cohesión social, “pero pasa lo contrario”, indica Gabriel Otero, investigador COES y de la UDP.
El estudio dice que cuando la densidad (medida por el número de habitantes en un ratio de 300 metros en torno al hogar del individuo, y las zonas y escalas geográficas) es alta produce irritación entre vecinos, y los niveles de densidad más altos se dan en la zona norte y el Gran Santiago, con valores de tres mil y cuatro mil habitantes, respectivamente. En el centro-sur, el Gran Valparaíso y Gran Concepción, es menor. “Altas densidades afectan la confianza de los vecinos y bajas densidades también, ya que limitan el contacto social”, dice Link.
“Tenemos un gran número de personas en espacios reducidos con precarios accesos a servicios, aéreas verdes y lugares públicos en buenas condiciones. Visitan menos a los vecinos, porque viven a distancias muy grandes. Por algo los movimientos de pobladores piden localizaciones más céntricas, se desarraigan de sus propias comunidades”, dice Otero.
“La densidad habla de hacinamiento, ausencia de espacios públicos, escases de recursos, escases de privacidad. Son viviendas que tienen altos niveles de allegamiento. Son problemas reales que han sido visto por la política pública y están asociados a la ocurrencia de otros problemas, alta densidad alto hacinamiento, violencia intrafamiliar”, resalta López.
Junto con la densidad, arrendar es otro elemento determinante en la confianza. “Implica menos confianza y arraigo”, dice Méndez.
La densidad y la prevalencia del arriendo, dice el trabajo, son consecuencias relacionadas con el reciente giro del mercado inmobiliario. Ambos potenciados por la rentabilidad incrementada a través de la máxima explotación del suelo, edificaciones concentradas en el centro de las ciudades, la creciente densidad habitacional en zonas delimitadas por planos reguladores permisivos y espacio habitables cada vez más reducidos.
“Ahora se ve el tema de los mal llamados guetos verticales, edificios en altura que se densifican en comunas que eran densidad baja, tema que no era nuevo. Si no hacemos nada se seguirá replicando, ya que la mitad de las comunas de Chile no tiene plan regulador actualizado para controlar la explotación inmobiliaria y seguirá pasando lo mismo, con la destrucción del patrimonio que conlleva”, dice López.
Es importante reflexionar, dice Méndez, sobre cómo se establece la política urbana. “Cuando nos pregunten por qué la gente no se interesa en participar, se ve que hay un caldo de cultivo para que no se interesen, porque ven que existe una brecha muy grande en lo que ocurre a nivel de política urbana”.
El presente informe del Observatorio de Conflictos COES, 2017, se estructura en torno a un debate de mitos y verdades relativos al conflicto social en Chile, articulados con capítulos que profundizan en distintas temáticas, los que han sido redactados por: el Equipo del Observatorio de Huelgas Laborales COES-UAH compuesto por Francisca Gutiérrez (UAH-COES), Rodrigo Medel Sierralta (PUC), Domingo Pérez y Diego Velásquez; Valentina Paredes (FEN-U.CHILE-COES), Ismael Puga (U.CENTRAL-COES), Sofía Donoso (COES), Mónica Gerber (UDP-COES); Observatorio Regional compuesto por Hugo Romero (UCT-COES), Felipe Castro (UCT), Nathalie Jaramillo (UCT) y Cristian Alister (UCT); Antoine Maillet (INAP-U.CHILE-COES), Gonzalo De La Maza (U. LOS LAGOS-COES), Carolina Aguilera (UDP-COES), Nicolás Somma (PUC-COES) y Tomás Campos (COES).
RESUMEN
Este informe presenta los principales resultados del Observatorio de Conflictos del COES utilizando datos de 2015 y 2016. Mediante un relevamiento de varios medios de prensa a nivel nacional y regional, ponemos a prueba varios supuestos habitualmente manejados en la discusión pública sobre la conflictividad en Chile. Encontramos que la conflictividad tiene ciclos anuales y aumenta entre 2015 y 2016; que los conflictos laborales son los más numerosos pero los vinculados al sistema de pensiones son los más masivos; que en las localidades con menos votantes la conflictividad es más intensa; y que la mayoría de los conflictos cuentan con la presencia de organizaciones formales. El informe también relativiza la centralidad de los estudiantes como principales actores de los conflictos, y muestra que una pequeña fracción de los conflictos son violentos y reciben represión policial.
Mónica Gerber, académica de la Escuela de Sociología UDP, participó en el programa Palabra que es Noticia de Radio Futuro sobre los resultados de estudio COES sobre Justificación de la violencia en todas sus formas en Chile.
“Encontramos que las personas que más perciben que son discriminadas en la justicia más justifican los linchamientos. Es decir, si la justicia no actúa, no me defiende a mi (a mi grupo), voy a acudir a la justicia privada, por fuera del marco de la ley”, señaló la académica.
Mónica Gerber, académica de la Escuela de Sociología UDP, participó en el programa La prueba de ADN sobre la investigación del Centro de Estudios de Conflictos y Cohesión Social (COES) que señaló que el 76% de los chilenos justifica las detenciones ciudadanas y las golpizas a delincuentes.
“Nosotros en el COES partimos de esta observación de que distintas situaciones de violencia que se dan cotidianamente en Chile, pasando desde el caso de toda la violencia contra la delincuencia, los linchamientos, los castigos penales, esta petición constante de castigos más severos, la violencia de género , las violencias en manifestaciones y la represión policial, etc. Nos interesaba entender en qué circunstancias las chilenas y chilenos justifican o aprueban este tipo de acciones violentas (…) Es posible tomar esto como indicadores. De todas formas nosotros invitamos a una interpretación cauta de los datos”, señaló la académica.
La violencia ha sido un recurso utilizado en todas las sociedades con distintos fines: para resolver conflictos, para establecer dominación social, para controlar a ciertos sectores de la población o para intentar cambiar el orden social imperante. Con el tiempo, las sociedades han generado mecanismos centralizados, racionales y eficientes del uso de la violencia, permitiendo una disminución global de sus niveles.
Sin embargo, distintas situaciones de violencia ocurren cotidianamente en Chile: linchamientos a personas que han cometido delitos, represión policial en manifestaciones o contra el pueblo mapuche, violencia por parte de manifestantes, violencia de género, entre otros. Estos hechos nos motivaron a estudiar las circunstancias bajo las cuales los chilenos aprueban o desaprueban el uso de la violencia en un reciente trabajo del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES). Los resultados del estudio muestran la complejidad del fenómeno de la violencia y cómo su aceptación varía dependiendo de una amplia gama de factores.
¿Aprueban la violencia las chilenas y chilenos? Depende: la aceptación de la violencia varía según la situación, el nivel de agresión y el fin buscado. Mientras existe bastante aceptación de la violencia ejercida contra personas que han cometido delitos (castigos penales y linchamientos), existe un rechazo de la violencia excesiva en el contexto de protestas (tanto de la violencia llevada a cabo por Carabineros como manifestantes) y un repudio generalizado hacia la violencia de género.
¿Quiénes aprueban más la violencia? Depende: a diferencia de lo que a veces se piensa, la violencia no parece ser un fenómeno de izquierda o de derecha, ni de clase social baja o de clase social alta. Mientras personas de izquierda justifican más la violencia que tiene el propósito de conseguir un cambio social (por ejemplo, el bloqueo de calles en huelgas), las personas de derecha aprueban más los actos violentos que buscan el control social y la mantención del statu quo (por ejemplo, castigos penales más severos y linchamientos). A su vez, mientras las personas de clase alta justifican más la violencia laboral (que un jefe le grite a un empleado), las personas de clase baja toleran más la violencia en la pareja (que un marido abofetee a su esposa).
Estos resultados invitan a estudiar las razones que llevan a justificar la violencia. Nuestros análisis sugieren que uno de los factores relevantes tiene relación con las percepciones de discriminación que sufren algunos grupos en ámbitos como educación, salud y justicia. Los grupos que perciben mayor discriminación tienden a justificar en mayor medida los linchamientos y la violencia de trabajadores para lograr el cambio social. Este resultado preocupa ya que sugiere que una sociedad que excluye y discrimina a ciertos grupos puede llevar a una mayor tolerancia de la violencia y, probablemente, a una mayor prevalencia de prácticas violentas.
Mónica Gerber, académica de la Escuela de Sociología UDP, participó en el programa Lo que queda del día de Radio cooperativa sobre los resultados del Centro de Estudios de Conflictos y Cohesión Social, el cual reveló que el 76 por ciento de los chilenos justifica las detenciones ciudadanas y las golpizas a los delincuentes.
“Entre las personas que perciben que a personas como ellos se les discrimina, que por ejemplo personas de su clase social son discriminadas por la justicia y por carabineros sí tienen una mayor tendencia a apoyar los linchamientos. En ciertos grupos se puede sentir que la justicia no funciona para todos de igual forma”, señaló la académica.
Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica Universidad Diego Portales
Los chilenos no son apáticos, salen a manifestarse bastante seguido por cientos de razones distintas a lo largo de todo el país y en la mayoría de las protestas no hay actos violentos ni represión policial. Esas son algunas de las conclusiones de una investigación realizada por el recién creado Observatorio de Conflicto-COES que se va a dar a conocer la semana que viene.
En la última década, el uso del espacio público como un gran escenario para protestar, promover ideas, rechazar políticas y proyectos estatales o privados se ha intensificado y junto con eso se han ampliado las formas para expresarse colectivamente. El recién creado Observatorio de Conflictos del COES quiso averiguar para qué están usando los chilenos la calle, con qué grado de violencia se están manifestando y si hay un hilo conductor que motive estas acciones, estudio que va a dar a conocer el miércoles en un informe llamado ‘Conflicto social en Chile 2015-2016: disputando mitos’, precisamente porque tiene algunas sorpresas.
Un equipo de varios investigadores del COES liderados por el urbanista Matías Garretón y el cientista político Alfredo Joignant, rastreó las ‘acciones contenciosas’, que incluyen marchas, movilizaciones, bloqueos de caminos, tomas de edificios y espacios públicos, huelgas, barricadas e incluso algunas acciones de protesta individuales, ocurridas en los años 2015 y 2016 que fueron cubiertas por los medios. En esos 731 días se encontraron con 4.033 episodios de conflicto, los que, de acuerdo al estudio, ocurrieron con cada vez más frecuencia a lo largo del período.
La investigación quiere ayudar a formar una imagen más precisa de cuáles son los focos de conflictividad en el país y confirma que manifestarse es hoy una práctica recurrente. Para el equipo, eso significa que la idea de que los chilenos somos apáticos tiene poco asidero y que se observa una ‘búsqueda de otras formas de incidencia en la opinión y políticas públicas’ distintas a la participación electoral. De hecho, tal como explica Matías Garretón, hay una tendencia que muestra que existe un efecto compensatorio entre participación electoral y salir a la calle, es decir, ‘mientras menos voto, más me movilizo’.
Todos pueden
Es bastante probable que la muestra analizada no abarque todas las manifestaciones ocurridas en los dos últimos años, ya que se basa en las noticias publicadas en distintos medios que por razones editoriales o por su alcance no necesariamente cubren cada episodio. Para reducir ese sesgo el equipo no sólo analizó los diarios llamados nacionales -como éste-, sino que amplió su base e incluyó a la Radio Bío-Bío y 15 diarios regionales, lo que fue una buena decisión porque se demostró que estas publicaciones efectivamente reportan manifestaciones que no aparecen en las demás.
Probablemente eso contribuyó a mostrar que salir a protestar es una situación extendida en el territorio: en los dos años estudiados hubo al menos una manifestación en 242 de las 365 comunas de Chile, aunque estas varían mucho en tamaño e intensidad (ver gráfico). El 58 por ciento de los episodios recopilados se dieron en las grandes ciudades y capitales regionales, lo que es esperable ya que es ahí donde se concentra la gente y la atención de los medios. El tamaño de la población de un lugar es entonces, la variable que más incrementa la posibilidad de que ocurran situaciones de conflicto y por eso mismo, las manifestaciones en Santiago, la ciudad con más habitantes del país, son las más multitudinarias. Pero eso no significa que quienes viven en la capital sean más conflictivos que el resto, sino simplemente que son más. ‘El número de conflictos por habitante es tres veces menor en el Gran Santiago que en el resto del país, aunque la ocurrencia de acciones excepcionalmente numerosas compensa lo anterior’, explica el informe.
Por eso, dicen los investigadores, la idea de ‘Santiago como capital del conflicto’ no se sustenta completamente y también se observa una fuerte conflictividad en zonas poco pobladas y extremas, en particular en las regiones de Aysén y Magallanes.
Otros aspectos que destaca el informe es que los grupos que se movilizan con mayor frecuencia son los que pertenecen ‘a las clases medias emergentes que viven en ciudades donde hay elites o alta concentración de riqueza’, dice Garretón. Para movilizarse se necesitan recursos -tiempo, redes, movilización- de las que los segmentos bajos carecen, explica Joignant, quien luego agrega: ‘Por eso no vemos marchas de pobres en Chile’. La excepción a la regla que se cumple en casi todo el territorio es el área del Biobío y La Araucanía, donde se desarrolla el conflicto mapuche, en la que la pobreza está asociada con la confrontación histórica entre el Estado y la población indígena que en esa zona sí está movilizada.
Compitiendo por la calle
De acuerdo al reporte, en los últimos dos años los chilenos encontraron trescientos motivos distintos para salir a protestar, los que fueron organizados en cinco grupos por los investigadores: los conflictos salariales o sindicales; los que apuntan a la provisión de servicios y bienes, públicos o privados; los de carácter ideológico o de orden valórico; los conflictos de tipo ambiental y, por último, todas las manifestaciones y episodios que apuntan a reformas del sistema de pensiones (ver gráfico).
Si se miden por cantidad de eventos que provocaron, las manifestaciones laborales como las huelgas están en primer lugar y en la mayoría de los casos sus demandas apuntan a lograr mejoras en los sueldos (48 por ciento) y en las condiciones de trabajo (21 por ciento). Pero si se miden en cambio cuáles fueron las manifestaciones que congregaron más gente, domina el grupo de las que demandan bienes y servicios, en las que la educación tiene un lugar significativo, aunque también destacan las multitudinarias protestas contra el sistema de pensiones, agrupadas principalmente bajo la organización No +AFP.
‘En lo esencial uno ve que los conflictos que más movilizan y crecen son los que se mueven por causa de la naturaleza del modelo’, dice Joignant, quien de todos modos aclara que ‘no estamos hablando de un mismo hilo conductor para todas las cosas. No hay una causa de inicio común, y las manifestaciones están gatilladas por distintas cosas. Sí se pueden producir conexiones. Por ejemplo, el conflicto estudiantil escaló y se vincula con demandas por reformas políticas y hoy es portador además de un reclamo de cambio de Constitución’.
La existencia de esta diversidad de demandas y la irrupción de movimientos nuevos significa que actualmente hay distintos intereses compitiendo por llevar gente a la calle y eso, entre otras cosas, implica que los estudiantes hoy no son los actores principales de la movilización social. Este grupo sin duda tiene un gran poder de convocatoria, pero su actividad se concentra en la Región Metropolitana y aparece además como un sector más encerrado en sí mismo. ‘El mito del protagonismo estudiantil indiscutido en la movilización social es falso, ya que los espectaculares volúmenes de participación que alcanzan en forma esporádica y principalmente en el Gran Santiago no se condicen con su escaso impacto e interacción con otros tipos de movilización, mucho más frecuentes y constantes en el tiempo, o incluso más masivas, espectaculares y transversales a distintos territorios y grupos etarios, como en el caso de No + AFP’, plantea el informe.
Por su masividad y porque aparece explosivamente, el estudio le dedica un capítulo a las movilizaciones contra el sistema de pensiones, en el que el sociólogo y académico de la Universidad Central Ismael Puga muestra cómo pasan de ser prácticamente inexistentes en 2015 a un peak de 68 episodios en noviembre del año pasado. Junto con eso se ve de qué manera van concitando el interés de nuevos grupos y segmentos y se expanden geográficamente al punto de terminar con la manifestación más grande de los últimos años, al mismo tiempo que empiezan a verse algunas medidas más radicales como cortes de rutas y carreteras.
Distinto es lo que ocurre en el caso de las manifestaciones asociadas a género y diversidad sexual. No obstante el creciente interés que estos temas están teniendo en los medios, a nivel nacional e internacional, y de que hay proyectos afines en discusión, en 2015 y 2016 los eventos asociados a estos temas sólo representan el 1,5 por ciento del total. ‘A pesar de la existencia de importantes brechas de género en salarios y participación política, esto no se ha manifestado en la forma de una protesta’, plantea la economista y profesora de la Universidad de Chile Valentina Paredes en el informe. De todos modos es importante consignar que el año pasado cerró con la protesta Ni una Menos que combate la violencia contra las mujeres y que congregó a más de 50 mil personas en Santiago y otras ciudades del país. Está por verse si fue un hecho aislado o el inicio de un nuevo foco de conflicto.
Otro caso que recalcan los investigadores es el de las protestas medioambientales y los conflictos entre comunidades y empresas extractivas. Este es un frente minoritario en número de eventos y de participantes, pero aun así tiene mucha visibilidad y es altamente efectivo ya que ha logrado paralizar inversiones o incidir en leyes, lo que demuestra que frecuencia y masividad no son sinónimos ni condiciones para obtener resultados.
Sin pelear
‘Hoy sabemos que hay bastante menos violencia en los eventos contenciosos a los que estamos expuestos a través de los medios que lo que uno piensa’, dice Alfredo Joignant sobre uno de los resultados que más le llamó la atención del estudio. En general las movilizaciones usan distintos mecanismos para protestar. El estudio plantea que pese a que los medios muchas veces les dan bastante visibilidad a los actos agresivos y destructivos, ‘sólo en el 12 por ciento de las acciones registradas en los dos años de observación fue posible constatar el despliegue de tácticas violentas por parte del grupo que reclama, y en la misma proporción se observa represión activa de fuerzas policiales’, dice el informe en el que los investigadores también sostienen que los casos de represión policial tienen a darse predominantemente en las manifestaciones multitudinarias más que como una respuesta a actos de violencia.
Pacíficas o no, un aspecto muy importante es que el estudio muestra que la mayoría de las manifestaciones no son espontáneas sino que son acciones coordinadas. Así por ejemplo, en el 58 por ciento de los más de cuatro mil episodios analizados hubo al menos una organización formal involucrada, lo que además no descarta que puedan haber existido otras de carácter más informal. ‘Es decir, esa cifra es probablemente sólo la punta del iceberg’, dice Matías Garretón, quien explica que esos grupos posiblemente contribuyen a oficializar y expandir un conflicto social, lo que se puede ver en el caso de la protesta No + AFP. Pese a que a simple vista pareció algo espontáneo al rastrear ese movimiento, Ismael Puga pudo identificar varias organizaciones que se empiezan a vincular y contribuyen a ir ampliando la convocatoria y resonancia. ‘Hay un proceso de aprendizaje que se ha dado en torno a las movilizaciones y una red de activistas que no es espontánea. En la coordinadora No + AFP hay organizaciones involucradas que vienen participando en distintos conflictos desde hace por lo menos 10 años y van construyendo redes. Si bien en Chile no hay un conflicto que articule a todos los demás, existen vínculos super fuertes y trenzados de movimientos sociales’, explica Puga. Esto, dice por su parte Garretón, ‘confirma que los chilenos, lejos de ser apáticos, están aprendiendo a manifestarse colectivamente por mecanismos no institucionales, los que a veces pueden ser más eficaces para hacer valer sus demandas lo que sugiere que nuestras instituciones no están acogiendo expectativas emergentes’. Algo que habría que tener en cuenta en un año electoral.
Pauline Clech, Doctora en Sociología por Sciences Po Paris y postdoctorante de la línea Geografía del conflicto COES, se refirió a su investigación postdoctoral, en la cual trabaja los conceptos de raza y clase en la sociedad chilena actual. Con este enfoque, estudia con detalle a los descendientes árabes en Chile.
Sus líneas de investigación son la estratificación social, sociabilidad urbana, politización y transmisión familiar, socialización, cambio social y urbano, capital cultural y sociología del arte.
¿De qué se trata tu investigación y cuáles son tus motivaciones?
En el doctorado que realicé antes de llegar a Chile estudié la estructura social a partir de comunas populares y comunistas alrededor de París, y llegando quería seguir un poco estos temas de investigación. Estudiola estructura social vinculando la noción de clase y raza: cómo las dos nociones tienen que estar vinculadas o no, cómo funcionan; pero de una manera que no sea mecanica. Clase popular no es raza negra, por ejemplo. Hay que investigar de una manera más fina.
Llegué con la idea de seguir estos tipos de investigación, sobre todo porque Chile es un país segregado y con una jerarquía social muy fuerte. La clase existe de una manera potente en Chile, y parece que la gente tiene más eso en su consciencia que en Francia, pero también la raza, y eso está mucho más escondido. El fenómeno de racialización existe pero es más tabú.
Decidí estudiar un grupo que ya conocía antes de llegar a Chile, que son los descendientes de familias árabes que llegaron a principios del siglo XX. Me pareció interesante ya que por un lado conocieron una movilidad social ascendente, y por otro conocieron una invisibilización racial, porque sufrían un montón de racismo, y hoy ya no tanto.
Entonces estos dos procesos me parecieron relevantes paraestudiar finalmente cómo funciona la sociedad chilena, qué significa integrarse, dónde se integraron, en qué clases sociales se integraron. Y qué es este fenómeno de blanquitud, me parece una entrada interesante para estudiar eso.
Hay algunos estudios sobre la inmigración árabe en Chile, pero generalmente en la dimensión del capital económico, es decir, son los que conocieron una movilidad social, en general muy fuerte, gracias al dinero que son más estudiados.
Como vengo de la sociología urbana me interesó por un lado la trayectoria de los individuos y la trayectoria de la familia, y por otro lado, para objetivar la clase en la que lograron entrar, estudio su relación con la ciudad.
Porque generalmente las familias llegaron a Recoleta, u otros barrios populares, y poco a poco se fueron a los barrios ricos, entonces este fenómeno me interesa por su relación a la ciudad: por qué viven acá, donde viven y en qué lugares salen, eso es un signo de distinción muy fuerte en Chile.
¿Cuál es la metodología de tu investigación?
Soy socióloga pero mi manera de trabajar, mi metodología, es más antropológica. Me gusta tomar el tiempo de observar a la gente, de escuchar y de hacer entrevistas. Para mí las entrevistas no son suficientes, necesito realmente ver a las personas en su contexto. El discurso no es suficiente para conocer lo que hacen. Entonces, mezclo distintas metodologías.
¿Cuáles son los aportes de esta investigación?
Mi trabajo contribuirá a estudiar las clases sociales en Chile. Hay muchas cosas, sobre todo en el COES, hay muchas personas que están trabajando en eso. Tal vez mi aporte sería estudiarlo como proceso, y también vincularlo con la raza. Hay muy pocas cosas sobre este vinculo en Chile.
Conferencia Anual COES 2017
Vínculos sociales y Ciudadanía: Interacciones y cohesión social
9 y 10 noviembre
Viña del Mar, Chile
En Chile y Latinoamérica existen brechas espaciales y socioeconómicas que operan como fronteras de segregación, limitando las experiencias de interacción entre diferentes grupos de la sociedad. Esto genera tensiones sociales y procesos de reproducción de desigualdades, de capitales, oportunidades y expectativas de vida. La conferencia COES 2017 invita a presentar y discutir investigación disciplinaria e interdisciplinaria, que dé cuenta del importante rol que juegan la socialización política, la participación, la interacción interpersonal, la formación de redes sociales, los vínculos con otros y las percepciones y juicios sobre la sociedad en el fortalecimiento y reinvención de la cohesión social.
Cuatro ejes articulan la conferencia:
Ciudadanía y Participación
Redes e Interacciones Sociales
Sujeto e identidad
Justicia Social y Desigualdades
Tipos de convocatorias
La conferencia COES 2017 recibe tres tipos de postulaciones: presentaciones orales individuales, paneles y pósters académicos (todas deben hacerse a través del formulario de postulación en línea).
Plazos y envío de publicaciones
El plazo para el envío de postulaciones es el 30 de junio de 2017 y llevarse a cabo en línea a través de los formularios disponibles en el sitio web.
Los resultados serán comunicados el 31 de julio de 2017 a los postulantes.
La actividad “Crisis del Sename en Chile: una mirada desde adentro”, presentará Matías Sanfuentes, investigador COES y académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, “Conflictos y dilemas del rol laboral en profesionales del Servicio Nacional de Menores (SENAME)”, que estudia el rol de los funcionarios y señala la necesidad que tiene el SENAME de transformar la cultura de trabajo al interior de los centros.
Esta presentación se enmarca en el ciclo de Conversatorios COES-Colunga, un espacio de discusión entre investigadores de COES y activistas de la sociedad civil, principalmente miembros de la Fundación Colunga. Esta iniciativa plantea debatir desde el punto de vista del académico/a y del activista civil problemáticas que relevan conflicto y cohesión social en Chile. Esta presentación la inaugurará el director del Centro COES, Dante Contreras
Posteriormente, con todas las presentaciones de los investigadores COES, se realizará un documento “Notas COES de Política Pública”, en un formato dirigido a actores políticos, asesores de gobierno y tomadores de decisiones.
La actividad será en el Auditorio ColungaHUB (Av. Bustamante 26), el 07 de junio, de 17:15 horas a 19:30 horas.
Matias Sanfuentes
Investigador Asociado de COES y profesor de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile (U. Chile). Psicólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Doctor en Estudios Psicoanalíticos de la Universidad de Essex, Inglaterra. Es también Director académico del Magister en Gestión de Personas y Dinámica Organizacional, Versión Weekend de la Escuela de Postgrado de la FEN de la U. Chile, y Director Académico del Diplomado en Coaching y Cambio Organizacional del Centro de Desarrollo Gerencial del Departamento de Administración de la misma universidad.
Promoviendo confianza y reciprocidad hacia los Mapuche: el rol de la economía, la etnicidad y la interacción social
Presentan: Patricio Navia, Ciencias Políticas, Universidad Diego Portales y University of New York
Roberto González, Escuela de Psicología, P. Universidad Católica de Chile.
Ryan Carlin (Political Science, Georgia State University, USA) y Gregory Love (Political Science, University of Mississipi, USA).
Fecha y lugar:
Miércoles 7 de Junio, 10:00 a 12:00 horas
El evento se realizará en la sala B-51 de la Biblioteca Nicanor Parra Sala , ubicada en Vergara 324, Santiago.
Uno de los estudios más completos en el país sobre percepción ante el creciente arribo de peruanos muestra que los chilenos miramos con temor este fenómeno y revela que el perfil que predomina es el antiinmigración. También muestra que la mejor alternativa para bajar las defensas es promover el contacto entre locales y recién llegados.
En Chile viven aproximadamente 411 mil extranjeros y se estima que para 2040 habrá una población inmigrante cercana al 12 por ciento, es decir, similar a la de España, Reino Unido y Francia. Para evitar las tensiones que se dan en Europa o Estados Unidos, es conveniente analizar y abordar el fenómeno ahora.
Actualmente, tres cuartas partes de nuestros migrantes son peruanos, lo que los convierte en lejos la principal comunidad de personas venidas de afuera en el país. Justamente esta característica hizo que en el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) se centrara en ellos para medir la percepción de los chilenos ante este fenómeno en el primer módulo del Estudio Longitudinal Social Chileno (Elsoc).
Esta encuesta es inédita, ya que le preguntará a tres mil personas sobre lo que piensan, sienten y cómo se comportan en una serie de temas, lo que se repetirá una vez al año durante una década para ver cómo cambian o se mantienen sus opiniones. “Son estudios de alta complejidad, muy costosos, pero tremendamente valiosos, ya que podremos ver qué factores gatillan los cambios”, explica el coordinador de Elsoc, el sicólogo social y político y académico de la UC Roberto González.
Las encuestas, que comenzaron a hacerse en agosto de 2016, tocan muchos aspectos, pero los de inmigración son los primeros datos que han trabajado y los van a publicar el próximo jueves. Aquí adelantamos esos números que muestran que el desafío de la integración es enorme y cuáles caminos podrían promoverla.
La amenaza
De acuerdo a la encuesta, un 37 por ciento de los chilenos conoce inmigrantes peruanos y un cuarto dice que tiene amigos de esa comunidad que aunque ha crecido no es masiva. “La magnitud me sorprende positivamente: los chilenos tienen experiencias de contacto con los peruanos, los conocen. Que un cuarto se relacione con ellos es alto”, explica González.
Además, alrededor de un tercio dice que conversa o interactúa con frecuencia con peruanos. De estos, seis de 10 consideran que la experiencia fue “bastante o muy amistosa” y un 17 por ciento dice que ha tenido algún tipo de tensión o conflicto con peruanos que viven en Chile durante los últimos 12 meses.
Pero en la encuesta no todas son buenas noticias. La experiencia histórica demuestra que la llegada de personas de otros países a un lugar muchas veces es percibida como una amenaza por las poblaciones locales. Los investigadores hablan, por un lado, de la existencia de una “amenaza simbólica”, sentimientos negativos ante el temor de que los extranjeros transformen la cultura local y tradiciones. Para indagar al respecto, en el cuestionario los investigadores le pidieron a la gente que dijeran si creían que Chile está perdiendo su identidad ante la migración peruana: el 40 por ciento dijo que sí. También quisieron saber si los encuestados se sentían afectados de manera más concreta por estos nuevos residentes y les preguntaron si la migración peruana se traducía en un aumento del desempleo. El 56 por ciento lo cree.
Cristián Doña, sociólogo del COES y de la UDP, cree que el estudio está entregando resultados más precisos que los que se conocían y acordes con lo que él mismo percibe como especialista en esta área. “En otras encuestas la recepción se había visto más tibia y aparecían como más aceptados. No me sorprende porque si uno lo ve en otras actividades cotidianas hay un sentimiento antiinmigración muy importante”, opina.
Al desglosar las cifras de los dos tipos de amenaza, la simbólica, y la más concreta, o “realista” como la denominan, a Roberto González no le sorprendió que la percepción de temor en los dos casos fuera más alta en los grupos con menores niveles educacionales, que son los que efectivamente podrían estar compitiendo por un empleo con los migrantes peruanos que han llegado. Lo que no esperaba, en cambio, era que un tercio de los encuestados profesionales creyera que los peruanos amenazan su estabilidad laboral, tal como apareció en la encuesta. “Eso me sorprende mucho porque en ese segmento el contacto con los migrantes es a través de sus nanas o de quienes los atienden en restoranes”, explica el sicólogo de la UC.
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El COES cruzó los datos de la encuesta y a partir de eso elaboró cuatro perfiles de los chilenos. El primero que apareció es el de los antiinmigración, que se sienten amenazados por este fenómeno y no tienen contacto con los residentes peruanos, segmento que es mayoritario y corresponde al 57 por ciento de los encuestados. Doña explica que sin duda este es el grupo más preocupante. “Son las personas más vulnerables y los más fáciles de convencer de que el otro es el enemigo. Hay que explicarles que los migrantes no lo son ni les están quitando el trabajo”, dice y agrega que de lo contrario son muy susceptibles “a que alguien diga ‘voten por mí que yo voy a evitar que entren al país’, cosa que le hemos escuchado a Sebastián Piñera, Manuel José Ossandón y Alejandro Guillier”.
También está el grupo de personas que se sienten amenazadas por los inmigrantes y que sí han tenido contacto con ellos y reportan malas experiencias, pero es un segmento pequeño, que corresponde a sólo un 8 por ciento.
Del otro lado de la balanza, están aquellas personas que fueron catalogadas como “indiferentes a la inmigración”, casi un tercio de los encuestados (30 por ciento), que no tienen amigos peruanos, no se relacionan con ellos habitualmente ni los perciben como amenaza. Doña explica que en general son personas con nivel educacional más alto, pero que por lo mismo son más difíciles de “educar en diversidad” porque en teoría al menos, han tenido acceso a más información. “Es extraño. Son los que se visten de globalizados, pero también pueden ser discriminadores”, opina el investigador.
El último, y el segmento más pequeño, que corresponde al cinco por ciento son los “proinmigración”, personas que reportan tener muchos amigos migrantes y una experiencia positiva en sus relaciones con los peruanos. González reconoce que no esperaba ese porcentaje tan bajo y que tras analizar a ese grupo se dio cuenta de que son “los más letrados, más educados en cantidad de años y con orientaciones más ‘neoliberales’, si se quiere”. Hablamos de personas que confían en el sistema, son más activos políticamente y participan de las elecciones. “Hoy esas personas son las menos”, se lamenta el sicólogo.
Política de contacto
“La buena noticia es que estos sentimientos negativos hacia la inmigración pueden ser cambiados, pues en gran medida se basan en creencias erróneas”, dice Héctor Carvacho, investigador COES-CIIR y académico de la UC, y agrega: “La mejor forma de hacerlo es a través del contacto directo con el grupo de inmigrantes”. Los resultados de la encuesta confirman un hecho que también muestran otras investigaciones y es que a mayor interacción con los migrantes, aumentan los lazos y mejora la percepción de los locales. Pero, claro, primero se tienen que producir esos encuentros y relaciones.
“La literatura muestra que en los barrios donde hay más población migrante aumenta la probabilidad de que desarrolles vínculos de amistad con ellos y eso reduce el prejuicio. Pero el prejuicio, a la vez, también reduce tu disposición a hacer amigos en el otro grupo”, explica Roberto González, quien sin embargo asegura que en este caso hay una buena noticia: el efecto contacto-tolerancia es más fuerte que el prejuicio-disgregación.
Por eso, comunas con alta población migrante, como Alto Hospicio, Santiago, Antofagasta o Quilicura, son una oportunidad para crear instancias de encuentro. Pero no hay que esperar que eso ocurra sólo o de manera espontánea, sino que hay que crear políticas públicas que lo incentiven porque de lo contrario, si esos espacios se abandonan a su suerte pueden también volverse una fuente de conflicto. “Hay que recordar lo que pasó en París en 2005. Los barrios migrantes se transformaron en guetos donde estaban atrapadas las personas más pobres y los inmigrantes y se generó una crisis social”, comenta González.
Doña agrega, por su parte, que aquí los municipios tienen un rol clave y deben invitar a los migrantes a mesas redondas, juntas de vecinos y trabajos comunitarios. Él enfatiza que dar con las acciones precisas en pos de la integración requiere trabajo y es complejo. “Se puede caer fácilmente en la infantilización del otro, en el ‘mira qué lindo este niñito bailando marinera’. Por eso no quiero proponer espectáculos culturales”, dice.
Carvacho, no obstante, sí cree en el poder de los encuentros culturales, artísticos o asociados a la comida, donde esté la posibilidad de que ambos grupos se conozcan y, a la vez, se involucre a los niños tempranamente. “Cuando un alcalde quiere promover la integración social, lo que tiene que hacer no es juntar a la gente a conversar, los tiene que invitar a pasarlo bien”, concluye González.
* Ficha técnica: El “Estudio Longitudinal Social Chileno” (ELSOC), presentado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), es un estudio longitudinal de tipo panel a tres mil personas que serán entrevistadas anualmente durante 10 años.
El Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales organizó el Seminario ICSO “Violencia en la Araucanía: percepciones de (in)justicia en el trato de Carabineros y justificación de la violencia entre personas mapuche” , presentado por Mónica Gerber , investigadora ICSO y académica de la Escuela de Sociología UDP.
La investigación, que tuvo como colaboradores a Roberto Gonzalez, Hector Carvacho, Gloria Jimenez-Moya, Cristóbal Moya, Jonathan Jackson y Valentina Castillo, se enfoca específicamente en el tema de la violencia, pensando en todas las situaciones que están ocurriendo, principalmente en el sur de Chile, la que es llevada a cabo tanto por activistas mapuches como una forma de reivindicar derechos o recuperar tierras, y también la violencia que es llevada a cabo por carabineros contra comunidades mapuches o en enfrentamientos específicos con ciertos activistas.
“En Chile existe bastante apoyo hacia el uso de la fuerza en este contexto. Según datos de la Encuesta COES casi el 50 por ciento de los chilenos opina que se justifica que grupos indígenas usen la violencia para reivindicar tierras, y más del 85 por ciento dice que se justifica que el estado use la violencia, por ejemplo, cuando se bloquean carreteras, que digamos es una instancia no necesariamente vinculada a temas indígenas, pero a veces sí, y nos parecen valores bastante altos”, comentó Gerber.
“Hoy en día las personas mapuches viven en condiciones que en distintos aspectos son peores que las personas que son no indígenas, y que también hay evidencia de que hay fuertes discriminaciones desde tanto mapuches como de no indígenas hacia los mapuches. A nivel de la relación con las autoridades, el informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos recalca la grave situación de justicia hacia personas mapuches, la Ley Antiterrorista, todo lo que eso significa en términos de reducción de garantías, la impunidad de agentes policiales que han usado violencia excesiva, etc.” señaló la socióloga en relación a los antecedentes de la investigación.
La académica señaló que una de las hipótesis principales de este trabajo es saber “qué pasa cuando carabineros es justo en la manera que trata a los mapuches. Cuando carabineros es justo, y los mapuches perciben un trato justo, van a sentir que los medios legales son formas mediante las cuales ellos pueden lograr cambios, a diferencia que si yo siento que carabineros y las cortes de justicia me discriminan por ser mapuche. A mayor percepción de justicia en el trato de carabineros hacia personas mapuches, yo voy a ser más crítico hacia la violencia mapuche como una forma de reivindicar sus derechos”.
“Lo opuesto debiera ocurrir con la violencia a carabineros. Si yo siento que carabineros nos trata bien, voy a entrar a una dinámica distinta, de legitimar a las autoridades, sentir que las autoridades o carabineros y sus acciones las hacen por buenas razones, y por lo tanto, voy a confiar que si usan violencia, la usan porque saben que es necesario, por ejemplo” comentó la académica.
En el seminario, Monica Gerber graficó los diferentes tipos de violencia que existen en este contexto y de cómo se desarrolla la legitimización de estos actos según el grupo al que pertenecen: “Hemos visto la importancia de la justicia procedimental hacia otros con los que me identifico. La mayor parte de la literatura en este sentido analiza sobre como yo soy tratada de cierta forma por las autoridades”.
“En esta investigación encontramos que también importa si yo percibo justicia en la manera en la que las autoridades tratan a otros, es decir, cuando yo veo en la tele o leo un artículo del diario donde queda en evidencia esta discriminación hacia los mapuches, eso también me genera cosas a mi si es que yo me identifico con ese grupo”, agregó.
El Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (ICSO), junto al Observatorio de Desigualdades y COES, realizaron el panel de conversación sobre los proyectos MiniCOES “Los inmigrantes como votantes: Participación política de inmigrantes en las municipales 2016.”
La actividad se llevó a cabo en el contexto del lanzamiento de resultados del proyecto MiniCOES a cargo del investigador COES y académico de la Escuela de Sociología, Cristián Doña, “Los inmigrantes como votantes: Participación política de inmigrantes recientes en comunas seleccionadas del Gran Santiago”.
El proyecto tuvo como objetivo conocer las causas y factores que influyen en la decisión de participación política de los inmigrantes en Chile y su acceso a este derecho. Para ello, se analizaron las comunas de Estación Central, Santiago, Providencia e Independencia.
En la actividad, Cristián Doña, expuso los resultados del proyecto “Los inmigrantes como votantes”. “La idea de este estudio era responder una pregunta bastante simple, que era, ¿los migrantes votan o no?. El derecho existe, pero cómo saben de ese derecho, cómo se informan, cuáles son las razones por las cuales deciden votar. Partiendo de esa pregunta empezamos a pensar en el proyecto”, señaló el académico.
Además, Eduardo Thayer, académico de la Universidad Central, presentó los resultados del proyecto Fondecyt N° 1140679 “Estado chileno e inmigrantes latinoamericanos frente a frente, reconocimiento, respeto y expectativas de incorporación”. En este sentido, Thayer señaló que “sistematizamos lo que habían hecho, en términos de acciones y políticas orientadas a la población migrante, explícitamente”.
En el panel de conversación participaron Carolina Tohá, ex alcaldesa de la comuna de Santiago, Rodrigo Sandoval, jefe del Departamento de Extranjería y Migración (DEM), Hector Pujols, dirigente de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes y Benjamín Maturana, coordinador ejecutivo del Centro de Estudios Horizontal.
La ex alcadesa de Santiago, señaló que “a pesar de que ha pasado todo este tiempo, todavía no hay ni una puesta al día de la ley de migraciones, ni la estructuración de una política sistemática a nivel nacional, aunque sí ha habido iniciativas y programas muy valiosos, pero que no logran constituir todavía una política y yo diría tampoco ha habido un debate en estas materias”.
Por su parte, Rodrigo Sandoval explicó que “la migración está dejando de ser excepcional y nosotros hablamos de más movilidad, porque hoy día la circunstancia, o la decisión o la intención de vivir en un lugar distinto al cual nacemos, es una decisión-intención cada vez más extendida y que es parte del plan de vida de una cantidad de población cada vez mayor”.
Con respecto a la integración, “hacer un acto folclórico, no es integración, no son políticas de integración” opinó Hector Pujols. Finalmente, Benjamín Maturana indicó que “el inmigrante se siente como no perteniente de nuestra sociedad y fuera del sistema electoral”
El estudio realizado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social se realizó en 4 comunas de Santiago y le tomó el pulso al interés político de estos nuevos ciudadanos del país.
El proyecto investigativo “Los inmigrantes como votantes: Participación política de inmigrantes recientes en comunas seleccionadas del Gran Santiago”, realizado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes), plantea la relevante pregunta sobre qué factores influyen en la decisión de participación política de los inmigrantes en Chile y su acceso a este derecho.
Los resultados del estudio que tuvo lugar en las comunas de Estación Central, Independencia, Providencia y Santiago y entre 80 personas migrantes en total midió este interés cívico y la información sobre el acceso al derecho al voto. Los resultados acreditan que estos nuevos ciudadanos adolecen de un gran nivel de desinformación y, por lo tanto, desinterés en participar políticamente dado que no se sienten parte de las políticas chilenas en general. Según el estudio del COES, no se percibe en los inmigrantes una representación en su conjunto por algún candidato o propuestas.
Asimismo, el haber tenido una activa participación política en el país de origen no fue sinónimo de una correlación de la misma dinámica en Chile. Por otro lado, el estudio explica que pareciera no haber una comunicación al respecto por parte de las distintas comunidades migrantes por el poco conocimiento sobre la participación política entre ellos mismos.
Cuando se comparan estos resultados con la práctica de las elecciones municipales, por ejemplo, no se ha detectado un acercamiento de las comunidades migrantes al proceso en ninguna de las comunas en estudio.
El estudio “Los inmigrantes como votantes: Participación política de inmigrantes recientes en comunas seleccionadas del Gran Santiago”, en profundidad será publicado este jueves 30, a las 18 horas, en el Auditorio de la Universidad Diego Portales (Ejército 278, Santiago) con la exposición del investigador Coes, Cristián Doña, académico de la Escuela de Sociología de la UDP que compartirá panel con Carolina Tohá, exalcaldesa de Santiago; Rodrigo Sandoval, jefe del Departamento de Extranjería y Migración (DEM) del Ministerio del Interior y Seguridad Pública; Hector Pujols, dirigente de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes y Benjamín Maturana, director de Investigación del Centro de Estudios Horizontal.
También Eduardo Thayer, académico de la Universidad Central, expondrá los resultados del estudio “Estado chileno e inmigrantes latinoamericanos frente a frente, reconocimiento, respeto y expectativas de incorporación”.
Gabriel Otero, Sociólogo de la Universidad Diego Portales, Magíster en Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad, Universidad de Chile, asistente Línea de Investigación del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y académico de la Escuela de Sociología UDP, presentó en la Conferencia COES su trabajo de investigación acerca de qué hace que las personas prefieran las desigualdades.
¿En qué consiste el tema de investigación?
Este es un estudio sobre qué hace que la gente prefiera la desigualdad, un aspecto más subjetivo en el estudio de esta misma. Qué hace que la gente esté de acuerdo con algunas brechas, por ejemplo, diferencia de acceso a educación, salud. En la literatura se conoce como preferencias por redistribución. El estudio ve qué hace que las personas quieran o no eso, lo realicé para el caso chileno. Se ha hecho bastante, pero yo tomo una encuesta que es súper reciente, del 2014, hecha por el COES. Esta tiene una mayor cantidad de variables que permitieron trabajar otro tipo de dimensiones que antes no se habían trabajado.
¿Qué estudiaste acerca del tema?
Como la investigación en torno a este tema es bastante grande, yo me pongo a rastrearlo más fuerte desde el año 95′, donde hay un artículo de investigación de Piketty. Él hablaba un poco de cuáles eran, desde la disciplina más económica, los factores vinculados por ejemplo, a que la gente tuviera distintas posiciones sociales. Eso es un gran tema que se llama “teoría del interés propio”. Si hay gente que tiene mejores posiciones, probablemente esté en contra de políticas de redistribución. Eso es lo que se ha trabajado más desde la economía. Está la meritocracia también, aunque no con ese nombre. Por ejemplo, si la gente siente que en la sociedad todos tenemos la posibilidad de ser premiados por nuestro esfuerzo, entonces, la desigualdad de alguna manera es legítima, ¿para qué vamos a redistribuir los ingresos? Y ese es uno de los predictores más interesantes que también ha sido estudiado bastante y que en mi investigación se rescata. Hay otro tema que tiene que ver con la ideología, con los devenires históricos que tienen los países. Yo traté de tomar desde dónde podía arrastrar un poco la ideología dominante y traté de identificar un enclave ideológico del régimen militar. Que la gente sea de derecha, tenga religión católica, que tenga preferencia por un sistema político autoritario. Eso es algo que no estaba antes, al menos en estudios sobre Chile y que en mi investigación sale como algo bien importante.
¿Qué resultados preliminares hay?
Salen cosas interesantes. Por ejemplo, que la gente tenga cierta confianza en las instituciones políticas es algo que se asocia positivamente con la desigualdad. Eso lleva a pensar que ciertos mecanismos de cohesión, que habitualmente se formaron en la política pública, efectivamente tienen una consecuencia negativa o positiva para la cohesión social. La confianza social lo mismo, la tolerancia que uno tiene hacia los otros es algo interesante como predictor. Es decir, si es que la gente maneja unas redes un poco más amplias, esa gente tiene una disposición más favorable a que haya políticas de redistribución y eso es un buen indicador de cohesión. Identifiqué dos cosas que parecen relevantes. Uno es el tema de las interacciones sociales, que siempre es una dimensión fundamental cuando uno habla de cohesión.
Ese aspecto de la cohesión da a entender que las redes, de alguna manera, te permiten tener una mirada más holística de la sociedad y eso, evidentemente podría permitir ver cómo están posicionados otros. Por otra parte, si se confía en el Congreso, en el Gobierno, los ministros, Tribunales de Justicia, no se va a preferir igualdad. Eso es algo más difícil de interpretar, pero hay que tener cuidado cuando se está fomentando la cohesión en función de ciertos indicadores, sobre los cuales no se sabe el efecto que tienen.
¿Qué relevancia tiene esta investigación?
Adoptar una perspectiva más sociológica respecto de los estudios de desigualdad, que habitualmente se centran en la economía y en función de los indicadores de desigualdad como el Gini, entre otros. Si bien eso es muy importante de investigar, también hay que tener una visión un poco más multidimensional de la desigualdad.
María Luisa Méndez, directora de la Escuela de Sociología participó en la Conferencia COES LSE, realizada entre el 2 y 4 de noviembre de 2016.
¿En qué consistió la actividad?
Es la tercera conferencia internacional que realiza el COES. Se realiza una vez al año y en esta ocasión tuvo como tema central las desigualdades entendidas de una forma multidimensional, económica, social, cultural, política. La idea fue organizar una conferencia interdisciplinaria en torno a la temática. Se llevó a cabo en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y participamos las cuatro universidades que formamos parte del COES, con invitados internacionales y con colaboración del London School of Economics and Political Science (LSE) y también del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.
¿Que temáticas fueron abordadas?
Fue fundamentalmente una conferencia sobre nuevas y viejas desigualdades socioeconómicas, hubo mucho sobre desigualdades socio-espaciales, es decir, donde se concentran los recursos valiosos, distintos grupos sociales en la ciudad. Hubo también un fuerte componente en la cuestión de carácter más cultural y de medios, cómo se reproduce la desigualdad a través de la acaparación de ciertos recursos culturales y de la producción de ciertos contenidos en los medios.
¿En qué consistió tu participación en la Conferencia?
Organicé un panel sobre desigualdades socio-espaciales y clases medias en ciudades globales. Era un panel con tres presentaciones. Una sobre Santiago que realicé con Modesto Gayo, otra sobre Londres, otra sobre Lima y una persona que comentó que trabaja sobre clases medias y ciudad en Uruguay y Colombia. El foco estuvo en pensar cuáles son las prácticas de reproducción social de las clases medias altas y las élites en estas tres ciudades, donde están residiendo, cuáles son las instituciones educativas universitarias y escolares donde están llevando a sus hijos o también cuáles son las prácticas de definición de pertinencia entre viejos y nuevos vecinos en barrios de clase media. En el fondo, para mirar este grupo social y cómo está teniendo que negociar su pertenencia de clases en la actualidad.
¿Qué reflexiones se obtienen de esta mesa?
¿Qué aporte genera esta actividad al debate?
Yo creo que es súper importante, para el caso chileno, porque ayuda a problematizar las ideas de cohesión social que tenemos, es decir, cómo estamos viviendo en conjunto, cómo reconocemos la pertenencia de gente con la cual no nos relacionamos en lo cotidiano y su derecho a vivir en la ciudad. Lamentablemente, lo que muestran estos resultados es que es un proceso súper fuerte, muy estructural que va un poco en contra de la posibilidades que tenemos como sociedad de replantearnos formas de vivir juntos. Creo que son buenas alertas para problematizar políticas públicas en torno a la educación, vivienda, y también de contenido cultural, o sea cómo se cuenta con recursos culturales para poder hablar de la pertenencia de distintas personas de la sociedad a los espacios que son socialmente valorados. Sobre todo, analizar cómo estamos pensando en la cohesión social y eso en parte porque la teoría sociológica piensa a la clase media como una visagra que tiende puentes entre ricos y pobres y ahora con estos estudios aparece como más problemático, porque se asimila mucho más al sector alto y se distancia del resto de las clases sociales. Eso también dificulta que actúen con una estrategia un poco más cohesionadora.
Con miras a contribuir al estudio de las desigualdades sociales, políticas y culturales en las sociedades democráticas del siglo XXI con especial foco en las desigualdades en América Latina, el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social – COES y el International Inequalities Institute-LSE se encuentran organizando la conferencia DESIGUALDADES a celebrarse entre el 2 y 4 de noviembre del 2016 en las dependencias de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile.
La conferencia contará con destacados oradores entre los que se Michele Lamont (Harvard University), Ben Ross Schneider (MIT), AbdouMaliq Simone (Max Planck Institute) y Mike Savage (LSE). Además de panelistas internacionales como Lisa McKenzie (LSE), Luis Bértola (Universidad de La República de Uruguay), Tasha Fairfield (LSE), Luis Reygadas (UNAM), Elisa Reis (UFRJ), Gareth Jones (LSE) y Kathya Araujo (USACH).
Sobre la conferencia COES-LSE 2016: Desigualdades
En la última década, la desigualdad ha tomado un rol central en la agenda global. Desde 1970, el cambio tecnológico y la globalización se han asociado con incrementos en la desigualdad del ingreso en democracias avanzadas y con cambios en desigualdad entre países. En América Latina, después de una era de avances significativos en la reducción de la pobreza, precedida por un boom en los precios de los commodities, la región permanece como la más desigual del mundo. Más allá de esto, la desigualdad del ingreso real se ve exacerbada por un mayor nivel de conciencia en la población sobre las implicancias de este fenómeno para los individuos. Esto ha llevado al resurgimiento de movimientos sociales que reclaman acceso universal a educación de mayor calidad, atención de salud y justicia ambiental, como también a una caída significativa en la confianza en instituciones políticas, que al final socava el funcionamiento de sociedades y democracias.
Globalmente, un proceso de acumulación con una tendencia a concentrar riqueza en las manos de una elite muy pequeña ha sido asociado con cambios recientes en los niveles de desigualdad. La influencia política de esta elite ha generado preocupaciones sobre la legitimidad de la representación democrática. El impacto que “la desigualdad en la cima de la distribución” tiene sobre la acumulación de capital económico, político, social y cultural en la sociedad en su conjunto no ha sido suficientemente estudiado. El cambio tecnológico, la transformación de la producción, la concentración, la migración y la búsqueda de pertenencia, dan lugar a nuevas formas de desigualdad y segregación que las ciencias sociales recién comienzan a explorar.
La conferencia COES-LSE 2016 busca contribuir al debate sobre desigualdades sociales en sociedades democráticas en el siglo XXI, con especial énfasis en las desigualdades en América Latina, por lo que invita a sociólogos, politólogos, historiadores, economistas, psicólogos, entre otros a analizar este tema adoptando una perspectiva interdisciplinaria.
Las áreas de interés de la conferencia incluyen:
• Desigualdades en el siglo XXI
• Desigualdades y Políticas Públicas
• Desigualdad Urbana
• Desigualdades, Interacciones Sociales y Subjetividad
• Desigualdades y Cultura
• Desigualdad Política en sociedades democráticas
• Desigualdades en América Latina
Sobre las convocatorias
Convocatoria Papers / Resumen Extendido: fecha de cierre lunes 15 de agosto
Los interesados que quieran presentar ponencias en deberán enviar ya sea un artículo original o un resumen extendido de hasta 1000 palabras. Más información aquí
Propuestas de Panel: fecha de cierre sábado 20 de agosto
Los paneles deberán incluir 3-5 panelistas que presenten ponencias individuales en un formato similar a una sesión regular de paper, donde no más de 2 de los panelistas pueden provenir de la misma institución. Más información aquí
Convocatoria Póster: fecha de cierre jueves 15 de septiembre (próximamente disponible en la web)
La académica de la Escuela de Sociología UDP e investigadora adjunta del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), Mónica Gerber, se encuentra realizando diversos proyectos de investigación. En esta entrevista detalla sus principales trabajos contemplados para este año.
¿En qué consiste tu proyecto de Fondecyt de postdoctorado?
Estoy terminando el segundo año y es un proyecto que busca examinar por qué las personas justifican la violencia que se está dando entre Carabineros y algunos activistas mapuche en el sur de Chile. La idea es tratar de entender desde la psicología social y con distintas teorías, por qué las personas justifican o validan ciertas situaciones de violencia. En particular estoy viendo el efecto que tiene el concepto “justicia procedimental”, que es la percepción de que las autoridades tratan de manera respetuosa y de manera justa a las personas. Estoy trabajando con muestras de personas con ascendencia mapuche y personas no indígenas para ver las distintas visiones acerca del mismo fenómeno.
¿Qué objetivos posee la investigación?
El primer objetivo del estudio fue diseñar y validar una escala de actitudes hacia la violencia en el contexto chileno, algo que no había anteriormente. El estudio que hice en el primer año de investigación fue para armar una batería de ítems que diera cuenta de diferentes situaciones de violencia. Por ejemplo, hablar si se justifica que Carabineros use la violencia para evitar marchas o allanamientos a comunidades. Estas son distintas instancias de violencia, algunas más o menos justificadas, más o menos violentas, y por otro lado la justificación de la violencia por activistas mapuche para recuperar tierras o para reclamar por sus derechos. Ese objetivo ya está cumplido y publicado en un artículo. El segundo objetivo se relaciona con entender cuáles son los antecedentes y las variables que predicen una mayor aceptación de la violencia, eso es lo que estoy trabajando ahora.
¿Cuál es el método de trabajo?
Hasta ahora han sido encuestas, llevo dos en el sur de Chile. He trabajado con ayuda de la Universidad de la Frontera, con estudiantes de sociología de allá que han recogido los datos. Durante el tercer año del proyecto, que es el que estoy comenzando ahora, voy a empezar a hacer experimentos. La idea de aquí en adelante es ver qué pasa si en un contexto de laboratorio manipulo la percepción de justicia procedimental, es decir, si le cuento a las personas que van a ser encuestadas acerca de cómo Carabineros trata a las personas mapuche y si eso tiene un efecto de manera experimental.
Hasta ahora, ¿qué resultados se pueden observar?
Lo que he encontrado hasta ahora es que la percepción de trato de las autoridades, en especial las personas mapuche, tiene un efecto muy importante en sus actitudes y reacciones, es decir, no pasa desapercibido el que ellos se sientan discriminados, cuando la justicia no trata a todas las personas de igual forma, cuando privilegia a algunos o cuando abiertamente es discriminatoria o sesgada en la forma que trata a algunos grupos. Esto tiene consecuencias en cómo estas personas después se sienten con respecto a la sociedad, cómo se integran o no y el tipo de acciones que deciden tomar para cambiar su situación. Lo que yo he observado es que en el fondo, cuando las personas mapuche perciben que no son tratados de manera justa, termina en efectos muy negativos, en el sentido de validar medios violentos para lograr cambios sociales.
¿En qué otros proyectos estás actualmente?
Estoy en varios proyectos, en uno de ellos estoy trabajando con el académico de sociología UDP, Ismael Puga, sobre la justificación de distintos tipos de violencia, no solamente el caso del conflicto mapuche. Estamos tratando de entender cuándo los chilenos justifican por ejemplo, los linchamientos, cuándo se justifica la violencia por parte de carabineros, como en el caso de las marchas, que también es algo que aparece frecuentemente en los medios, y también cuando la gente justifica el uso de castigo severo.
¿Cómo desarrollan el campo de trabajo?
¿Cuál es el aporte de estos proyectos a la investigación?
Me parece que el tema de la justificación de la violencia es relevante, no estamos estudiando por qué la gente lleva a cabo actos de violencia, sino por qué la justifica. Obviamente esto puede llevar a predisponer de cierta forma acciones violentas, o puede tener un efecto en políticas públicas. También nos parece relevante porque vemos en distintos casos que la justificación de la violencia tiene un fuerte sesgo social en términos que son relaciones muy de clase.
¿De qué se trata tu trabajo en el COES?
Soy investigadora adjunta del COES, eso implica hartas cosas. Participo en distintas actividades, estoy en el área de interacciones grupales e individuales, en el cual participan varios psicólogos y sociólogos. Estoy también realizando otros proyectos con psicólogos de la Universidad Católica, además estamos en una investigación sobre relaciones entre grupos de distintas clases sociales, viendo cómo en ciertos contextos personas que provienen de una clase social baja buscan distanciarse. El COES ha sido básicamente una instancia para vincularme con distintos investigadores y armar proyectos. Además, estoy ayudando constantemente en el diseño de la encuesta Panel que va a hacer el COES este año.
El Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (ICSO-UDP) en conjunto con el Observatorio de Desigualdades UDP y el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, organizan el Seminario “Propietarios Insurgentes: Una perspectiva histórica y antropológica de los movimientos de pobladores de Santiago de Chile”. La actividad se realizará el jueves 12 de mayo a las 11.30 hrs. en la sala B-31 de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.
En la ocasión presentará el Dr. Edward Murphy, profesor asociado de historia y estudios globales urbanos de la Universidad Estatal de Michigan.
En los últimos cincuenta años, la cantidad de pobladores en Santiago que tiene una casa propia ha aumentado de forma impresionante, resultado tanto de una movilización muy fuerte de cientos de miles de pobladores como de las políticas del Estado en torno a la vivienda social.
En esta charla, basada en algunas de las conclusiones principales de su libro, For a Proper Home: Housing Rights in the Margins of Urban Chile, 1960-2010 (“Por una casa adecuada: los derechos a la vivienda en los márgenes de Santiago de Chile,” University of Pittsburgh Press, 2015), Murphy plantea que los pobladores, a través de sus luchas, han conseguido no solamente un espacio en la ciudad, sino que también han cambiado la formación y el actuar del Estado. De todas maneras, no se puede entender este proceso sin considerar algunos límites y contradicciones. Por un lado, los pobladores que tienen viviendas en la actualidad no han realizado su aspiración de tener una vida digna, inspiración clave que había motivado históricamente a los grupos de los sin casa. Por otro lado, los pobladores que han luchado por un hogar propio han tenido que ganar respeto y legitimidad como ciudadanos por sus acciones y reclamos.
La actividad se realizará el jueves 12 de mayo a las 11.30 hrs. en la sala B-31 de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.
Rellenar el siguiente formulario para confirmar asistencia:
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Una perspectiva comparativa a nivel nacional yace en el corazón de las actividades del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES). Es por ello que el 14 de abril entre 11:00 y 13:15 hrs. en el Auditorio de la Faculta de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Concepción se llevará a cabo la presentación de los principales resultados de la encuesta nacional COES.
La actividad contará con la participación de Jeanne Simon y Violeta Montero, ambas destacadas académicas del Dpto. Administración Pública y Ciencia Política de la Universidad de Concepción, quienes comentarán los resultados de la encuesta y los analizarán desde la perspectiva regional. La presentación de los principales resultados de la encuesta COES estará a cargo de Kirsten Sehnbruch, Académica UDP e Investigadora Asociada COES y Gabriel Otero, Académico UDP y Asistente de Investigación COES.
Fechas: jueves 14 de abril 2016
Horario: entre 11:00 y 13:15 hrs.
Lugar: Auditorio de la Faculta de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Concepción
11:00 – 11:20hrs. Desafíos de la Gobernabilidad y Gobernanza en la región del Bío-Bío. Expone Jeanne Simon R. Académica Dpto. Administración Pública y Ciencia Política, Universidad de Concepción.
11:20 – 12:20 Presentación resultados Encuesta COES. Expone Kirsten Sehnbruch, Académica UDP e Investigadora Asociada COES y Gabriel Otero, Académico UDP y Asistente de Investigación COES
12:20 – 12:40 Comentarios a Resultados Regionales. “Del estudio de la protesta a la Decisión Política” Expone Violeta Montero B. Académica Dpto. Administración Pública y Ciencia Política, Universidad de Concepción y patrocinada COES.
12:40 – 13:15 Discusión y preguntas
SOBRE ENCUESTA COES
El pasado octubre, el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social puso a disposición de la comunidad académica y sociedad civil los datos de su Encuesta Nacional sobre Conflicto y Cohesión Social en Chile.
La encuesta nacional de COES es la primera encuesta que busca mapear los conflictos y la cohesión social en Chile. Su objetivo es comprender desde distintas disciplinas de las Ciencias Sociales las creencias, actitudes y percepciones de los chilenos hacia variadas dimensiones de la convivencia y el conflicto.
La encuesta cuenta con 4 secciones generales:
Pertenencia e integración (creencias distributivas, percepción de desigualdad, justicia salarial, confianza en instituciones).
Conflicto Social (percepción de conflictos, evaluación de conflictos).
Interacciones (redes, confianza).
Bien Común (participación, acciones colectivas).
La encuesta fue aplicada a 2025 casos entre el 4 de septiembre y el 30 de noviembre de 2015 y representa al 78,1% de la población urbana y al 68% de la población total del país.
El Centro de Inteligencia Territorial de la Universidad Adolfo Ibáñez elaboró un marco muestral que permitió la georeferenciación de los datos, elemento que permite incluir la dimensión territorial en los distintos análisis que COES lleva a cabo con los datos.
Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica Universidad Diego Portales
En entrevista con Radio Tele13, en el programa “Mesa Central”, conducido por Iván Valenzuela, Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Política, profesor de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, e investigador principal del Centro para el Estudio de la Cohesión Social y del Conflicto, se refirió al estudio publicado que revela que los chilenos creen que vivimos en un país conflictivo. El estudio realizado por el COES, realizará un seguimiento a 4 mil personas, sobre los conflictos políticos, barriales y de otra índole.
En el actual contexto mundial, latinoamericano y chileno existe una creciente preocupación por la extensión del conflicto social. Por otra parte, el espacio ha llegado a ser reconocido como una dimensión fundamental en el ejercicio del poder, así como en la búsqueda de una mejor calidad de vida, ya que proporciona los recursos para la acción colectiva y la cohesión de la comunidad, al mismo tiempo que a menudo ofrece un contexto para la reproducción de las desigualdades sociales.
Es por eso que COES invita a comprender el conflicto social y la convivencia en su dimensión espacial y territorial, a través de su Conferencia Anual 2015 titulada “Conflictos urbanos y territoriales: desafiando la cohesión social?” a celebrarse entre el 17 y 20 de noviembre del 2015en Santiago de Chile, en las dependencias de la Universidad Diego Portales y de la Pontificia Universidad Católica de Chile. El evento contará entre sus keynote speakers con Julio Dávila(University College de Londres), Tim Butler (Kings College de Londres), Jamie Peck (Universidad de British Columbia, Canadá), Tom Slater (Universidad de Edimburgo), Astrid Ulloa (Universidad Nacional de Colombia) y Richard Webber (Kings College de Londres).
Siguiendo la reflexión instalada en la Conferencia Anual COES 2014 sobre movimientos sociales en América Latina, y en miras a contribuir al debate académico en la línea de investigación COES“Geografías del conflicto: La dimensión espacial y la cohesión social”, la Conferencia Anual COES 2015 invita a geógrafos, sociólogos, politólogos, historiadores, economistas urbanos, psicólogos, entre otros a analizar este tema adoptando una perspectiva multiescalar e interdisciplinaria. La conferencia busca ser una plataforma para discutir la relación e interdependencia entre los conflictos sociales y sus dimensiones territoriales y las problemáticas, actores e intereses comunes que están a la base de estos conflictos, y su relación con la segregación y desigualdad de los entornos urbanos.
Así, la conferencia busca interrogar crítica y reflexivamente modelos de desarrollo y crecimiento desde una perspectiva espacial y multiescalar, así como explorar las implicancias para la gobernanza urbana y territorial. Algunos ejemplos de los conflictos urbanos y territoriales a los cuales esta conferencia apunta son: violencia y criminalidad, desplazamientos y problemas por gentrificación, convivencia y sociabilidad en la diversidad, escalas y magnitudes de migración, segregación socio territorial, redefinición y apropiación del espacio público, regionalismo y conflicto, tensiones entre gobierno central, gobiernos locales y comunidades, gobernanza metropolitana y territorial, entre otros.
El llamado a contribuciones de esta conferencia se encuentra abierto hasta el 15 de agosto (para abstracts) y hasta el 31 de agosto (para propuestas de panel), y se organizará bajo las siguientes secciones:
• Conflictos socioambientales, actores, intereses e identidades
• Impactos territoriales de la segregación, gentrificación y desigualdad
• Institucionalidad, gobernanza territorial y movimientos sociales
• Conflicto urbano-territorial y vida cotidiana
Para consultas generales sobre la Conferencia Anual, favor contactarse con Amaranta Alfaro ([email protected])
AVISO: POR MOTIVOS DE FUERZA MAYOR SE SUSPENDE LA PRIMERA MESA DE POLÍTICA Y GOBIERNO HASTA NUEVO AVISO.
El Magíster en Política y Gobierno de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP, invita a la Primera Mesa de Política y Gobierno “La Reforma de la Educación Superior: Un debate en curso”.
En la ocasión participarán de la mesa, Dante Contreras, Profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Chile y Director del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, COES; Arturo Fontaine, escritor y Profesor de la Universidad Diego Portales y del Departamento de Filosofía de la Universidad de Chile y Ricardo Paredes, Profesor del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad Católica. Rector del DUOC.
Modera: Fernando García Naddaf, Director del Magíster en Política y Gobierno UDP.
La Escuela de Historia, en colaboración con el Centre for Social Conflict and Cohesion Studies COES, llama a concurso público de antecedentes para seleccionar un/a académico/a jornada completa.
El concurso público de antecedentes busca seleccionar un/a académico/a jornada completa en condiciones de incorporarse a la Facultad de Ciencias Sociales e Historia a partir del lunes 3 de agosto del 2015. Este concurso es para académico/as en posesión del grado de doctor/a en historia, con especial foco en historia contemporánea (siglo XX), y con una agenda de investigación vinculada a temas de conflictos y de cohesión social. Es importante que quienes postulen se comprometan con las labores y el proyecto intelectual tanto de la Escuela de Historia como del COES, manifestando una disposición expresa hacia el trabajo en equipo. Las labores del puesto incluyen:
– Docencia: 3 cursos de pregrado y guía de tesinas imputables a la carga académica anual.La docencia de pregrado contempla desdecursos introductorios hasta seminarios de investigación. Adicionalmente, el/la académico/a seleccionado/a podrá realizar docencia de postgrado en el Magíster en Historia de América Latina de la Escuela.
– Investigación: Integrarse como investigador/a en el centro COES, publicar en revistas indexadas ISI, participar en congresos y construir redes académicas relevantes para la Escuela de Historia UDP y para el COES.
– Gestión: Labores administrativas como participación en comités de la Escuela, coordinación de líneas formativas del currículum de pregrado, reuniones de planificación y gobierno de nuestra unidad académica.
Requisitos de postulación
– Estar en posesión del grado de Doctor/a en Historia al momento de postular.
– Acreditar productividad académica consistente con su área de experticia.
– Dominio del idioma español.
Los interesados deberán enviar
– Carta de motivación que incluya razones por las que le interesa trabajar en la Escuela de Historia de la UDP, historia de su carrera académica y proyectos futuros de investigación (explicitar la vinculación de su agenda con las líneas de investigación de COES).
– Copia de publicaciones relevantes.
– Deseable presentar evaluaciones docentes recientes últimos 2 años, si las tiene.
– Dos cartas de recomendación.
– Currículum vitae actualizado.
Las postulaciones deberán ser enviadas en formato PDF al correo [email protected], a más tardar el 12 de junio, hasta las 18:00 horas. Por favor remita las postulaciones a “Concurso Académico Historia. UDP”.
Como mínimo, el proceso de selección contempla dos fases:
Pre-selección en base a antecedentes curriculares
Entrevista a pre-seleccionados
Consultas e información a: Consuelo Figueroa Garavagno. Directora Escuela de Historia. [email protected]
Las ciencias sociales han tratado por años de comprender cómo surgen y evolucionan los fenómenos sociales y, especialmente, las relaciones entre grupos humanos, analizando los factores que los determinan, los mecanismos que los explican, así como sus principales consecuencias en las esferas individual y social. Con este propósito, el presente seminario internacional constituye un espacio privilegiado donde se presentan y discuten hallazgos de diversos estudios longitudinales que abordan distintas preguntas de cambio psicológico y social en múltiples entornos culturales. El seminario cuenta con destacados académicos de universidades de Inglaterra, Bélgica, Nueva Zelanda y Alemania que han liderado estudios longitudinales para abordar preguntas referidas al cambio en las relaciones intergrupales, prejuicio, justicia, valores y bienestar psicológico.
El evento es organizado por el Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (ICIIS), y el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) Financia: programa de Formación de Redes de Colaboración de Centros Internacionales de CONICYT.
Fecha: martes 14 de abril, 9:00 am Lugar: Salón de Honor de la Casa Central UC, Alameda 340.
El seminario es gratuito y contará con traducción simultanea. Quienes deseen asistir deberán inscribirse en el siguiente formulario:
El Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), CISPO de la Universidad de los Lagos y la Escuela Sociología de la Universidad Diego Portales lo invitan a este seminario donde discutiremos investigaciones recientes en el campo de la gobernanza territorial y de la regulación política en sistemas descentralizados. Además, presentaremos los principales resultados de una encuesta de opinión, percepción de conflicto y situación socioeconómica, realizada este año en las ciudades de Temuco, Osorno y Puerto Montt.
El seminario se llevará a cabo el próximo martes 14 de abril en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP, Ejército 333, subsuelo, metro Los Héroes.
9.15 Apertura: María Luisa Méndez (COES-UDP) y Gonzalo Delamaza (CISPO-ULAGOS)
9.30 Ismael Blanco – IGOP: Gobernanza Local y Participación Ciudadana: avances de la investigación y desafíos actuales
10.00 Panel de Presentaciones.
Gonzalo Delamaza – CISPO-ULA: Percepciones políticas y diferenciación territorial: ¿cuánto importa la escala regional?
Vicente Espinoza – COES-USACH: Redes Políticas de Decisión Regional ¿Quién tiene el poder en las regiones?
Eduardo Thayer – CISPO- ULA: Escalas territoriales, percepciones políticas y prácticas de participación ciudadana
Matías Garretón – COES-UAI: Factores individuales y territoriales sobre la evaluación de la gobernanza
Modera: María Luisa Méndez COES-UDP
Nos encontramos en un periodo caracterizado por la desconfianza hacia una serie de instituciones, asociado a una creciente conciencia crítica de los ciudadanos así como también al efecto de variados escándalos de connotación pública que en el último tiempo han remecido al país.
El seminario intenta aportar una reflexión desde la investigación académica al tema de la confianza política, entregando evidencia de investigación internacional y también nacional basada en los datos de la Encuesta COES 2014.
Programa
16:00 – Exposición de la académica Dra. Sonja Zmerli (Universidad de Frankfurt, Alemania), tema: “Political trust in comparative perspective” (inglés, sin traducción)
17:00 – Presentación encuesta COES (Juan Carlos Castillo, subdirector COES, Matías Bargsted, investigador asociado COES): Confianza política en Chile
17:30 – Comentarios de resultados de la encuesta: Alfredo Joignant (investigador principal COES)
17:45 – Preguntas del público
18:00 – Cierre y coffee break
¿Cuándo?
Jueves 19 de marzo, entre las 16:00 y 18:00 hrs.
¿Dónde?
Sala P-307, edificio Placa, Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile (Diagonal Paraguay 257, Santiago).