Tag Archive: Consolidación democrática

  1. Discuten agenda de investigación en América Latina

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    La última edición de LASA-Forum (de la Asociación de Estudios Latinoamericanos de Estados Unidos), contiene una viva discusión sobre las principales problemáticas y agenda de investigación de las ciencias sociales en América Latina. En uno de los trabajos, el director de la Escuela de Ciencia Política de nuestra Universidad, Claudio Fuentes, sostiene que “desde el punto de vista teórico, no cabe duda que asistimos a un intenso debate de re-conceptualización de clásicos conceptos de democracia, ciudadanía y democratización”.  Agregando que los ya clásicos estudios sobre transición y consolidación democrática dieron paso a una revisión de la forma en que conceptualizábamos tales procesos, lo que nos llevó a la famosa “democracia con apellidos”: democracia iliberal, democracia delegativa, y hasta el más reciente “autoritarismo electoral”.

    El profesor sostiene que la rica batería de conceptos no ha logrado capturar una serie de procesos políticos y sociales simultáneos que caracterizan a nuestros sistemas políticos. Tampoco el fin normativo esperado (tener “democracias consolidadas”) es alcanzado. Y señala que “los estudiosos que imaginaron condiciones necesarias y suficientes para la consolidación democrática se enfrentan hoy a paradojas que develan la debilidad de los marcos analíticos por construidos. Quizás el ejemplo más evidente de ello es el caso de Chile. Hasta hace cinco años, Chile era observado como una democracia consolidada que se graficaba en una transición pacífica unido a un proceso de modernización económica y social exitosa. ¿Qué explicaba este proceso? La fuerte institucionalidad de los partidos, una cultura política de negociación y acuerdo, y la tecnificación de las élites que condujeron el proceso, entre otros factores”.

    Indica que la irrupción de protestas sociales en el año 2011 y sucesivos escándalos de corrupción en el sector público y privado derribaron rápidamente los supuestos sobre los que se construyó el paradigma chileno. Recientes estudios han mostrado la debilidad institucional de los partidos, la fuerte captura de ciertos grupos políticos por parte del gran empresariado, el personalismo o clientelismo político a nivel local, y la emergencia de nuevos movimientos sociales completamente desconectados de la “vieja política”.  Ni la democracia chilena era tan “democrática”, ni su proceso político estaba tan “consolidado”. Solo unos pocos lograron anticipar la crisis de legitimidad del sistema político actual. Así, “hoy revisamos nuestra conceptualización de democracia y de consolidación democrática a la luz de procesos sociales emergentes que golpean al sistema político como un todo”–concluye el autor.

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  2. ¡Renuncie Michelle!

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    Es cierto que son rumores. Sin embargo, se ha instalado en parte de la elite la idea de que- simplemente usted debe dar un paso al costado. Ya señaló firmemente que eso no estaba en sus planes, lo que por cierto va en la dirección correcta. No obstante, yo la invito a renunciar; pero a renunciar a lo que le han dicho o aconsejado. La invito a renunciar a su discurso refundacional que muchos incrustaron en su propio programa de gobierno. En lugar de bajarla al ciudadano común, la pusieron en una nube. Lo que hicieron con usted, simplemente no tiene nombre. Le quitaron el ángel que la caracterizó durante su primer período. Le cortaron las alas. Esas alas que tanto le costó construir y que ahora la tienen con un tercio de aprobación.

    Michelle, renuncie a eso. Rebélese en contra de quienes le señalaron que Chile iba rumbo al despeñadero y que había que partir prácticamente desde cero. Niéguese a esa profecía autocumplida de algunos intelectuales que al parecer quieren ver cómo Chile transita desde la consolidación democrática a la pauperización absoluta de la política. Es cierto que tiene una baja aprobación, pero fíjese en sus atributos de acuerdo a la última encuesta Adimark. Casi el 60% la respeta, 54% cree que tiene liderazgo, y 53% valora su capacidad para resolver los problemas. Hay una baja evidente en la confianza que usted genera, pero eso puede ser pasajero en la medida que tome las decisiones correctas. No es usual que una baja aprobación conviva con atributos bien evaluados. Piense en la posibilidad de que esta caída sea contingente y no necesariamente estructural. Para eso déjese llevar por su instinto. Haga una cadena nacional y explique todo sobre el caso Caval. Reconozca la tensión o el dilema que tuvo entre ser madre y Presidenta. Sus votantes –y especialmente las mujeres- la entenderán perfectamente. Pero hágalo pronto.

    No escuche a quienes piden un cambio de gabinete. Note usted que la evaluación de su equipo cayó sólo cuatro puntos en un momento crítico para todos. Hacer un cambio ahora implicaría prender la hoguera dentro de su coalición. Las elecciones de la DC fueron hace pocos días, y se vienen las del PS. No dé pasos en falso. Por último, recuerde que ha hecho cosas positivas por Chile. Su gobierno será recordado por el cambio al sistema electoral binominal luego de más de veinte intentos. Su reforma tributaria debiese traer efectos positivos en el largo plazo, mientras que la educacional tardará un poco más. También se viene la discusión sobre la nueva ley de financiamiento. El proyecto que envió al Congreso es perfectible, y me parece que es un gran avance. No sé qué tanto le pueda sumar los aportes del Consejo Asesor, pero en estos momentos todo sirve.

    Michelle, seguro le van exigir que prontamente haga las gestiones para promover el cambio de Constitución, y ojalá, mediante asamblea constituyente. No olvide que estos mismos consejeros le dijeron que Chile estaba al borde del colapso, y desde ahí vino la tesis refundacional que ahora le está pasando la cuenta. Piense usted en lo siguiente. Es fácil poner la carreta delante de los bueyes. Suena hasta sexy hablar de nueva Constitución. El problema, Michelle, es que nadie ha hablado de planes concretos a seguir. No he escuchado una propuesta de un plan nacional de educación cívica. Las últimas elecciones mostraron una participación muy desigual, especialmente en la Región Metropolitana,dando cuenta que los ricos votaban sustantivamente más que los pobres. Y ya sabemos que a participación desigual, representación desigual. ¿Resolverá eso una Nueva Constitución? Acá hay una necesidad urgente. Habrá generaciones completas que no conocerán lo que es una papeleta de votación. El problema es que en lugar de promover estas políticas públicas específicas, de nuevo la están tratando de subir a un Olimpo que, créame usted, no existe.

    Ver columna en La Tercera