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  1. Inauguración muestra “Crisis, Crisis, Crisis: La normalidad de la emergencia”

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    3_invitacion_crisis3El académico de la Escuela de Sociología, Rodrigo Cordero, lo invita a la inauguración de la muestra “Crisis, Crisis, Crisis: La normalidad de la emergencia” a realizarse el próximo miércoles 16 de noviembre a las 20:00 en la Galería de Artes Visuales de Matucana 100.

    La exposición es resultado del Laboratorio Arte y Crisis, desarrollado junto a Aldo Mascareño, en el marco del Núcleo Milenio Modelos de Crisis (NS1300017).

     

    Crisis, Crisis, Crisis: La normalidad de la emergencia

    Nueve artistas chilenos, de distintas generaciones, dialogaron durante un año con un grupo de científicos en el Laboratorio Arte y Crisis (LAC), y a partir de esa reflexión surgen obras que abordan distintas experiencias y procesos de crisis como la forma actual en la que se produce nuestra existencia en común. El silencioso sufrimiento medioambiental de comunidades, la contradictoria formación de nuestra identidad, la fragilidad de los iconos del poder y los espacios que habitamos, las marchas ciudadanas y sus sonidos al transitar, así como la imaginación de futuros posibles, dan origen a algunas de estas obras. El Laboratorio Arte y Crisis (LAC) fue ideado y desarrollado por el centro interdisciplinario de investigación Núcleo Milenio Modelos de Crisis (NS130017).

    Artistas: Sebastián Calfuqueo, Gonzalo Cueto, Roberto Garretón, Nicolás Grum, Cristián Inostroza, Daniel Reyes, Pablo Rivera, Soledad Pinto, Carolina Pino A. La muestra cuenta además con la participación de artistas extranjeros cuyas obras son parte de la colección del MUSAC, Museo de Arte contemporáneo de Castilla y León.

    Más informaciónhttp://www.m100.cl/programacion/crisis-crisis-crisis-la-normalidad-de-la-emergencia/

  2. La crisis es la nueva normalidad

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Para los que siempre han sido beneficiarios de privilegios y regalías a las que el resto de los chilenos no tenía acceso, estas nuevas dificultades pueden parecer una crisis. Pero para los chilenos que siempre debieron competir en una cancha cargada en su contra, la nueva realidad es una oportunidad.

    Aunque muchos insistan en declarar que el país atraviesa por una crisis, la evidencia indica que la desconfianza en otros y el cuestionamiento de las élites llegaron para quedarse. Luego, en vez de abordar los nuevos desafíos como una etapa temporal y añorar reconstruir el equilibrio anterior, hay que hacerse cargo de la nueva realidad y construir un equilibrio que permita seguir avanzando. Por cierto, hay que acostumbrarse también a que las cosas seguirán cambiando (y aprender que los cambios son a la vez crisis y oportunidades y que, en todo caso, son inevitables).

    Desde hace varios años, parte de la élite intelectual chilena viene confundiendo la evolución inevitable de la sociedad. Ya sea porque las instituciones democráticas son cuestionadas, los líderes no son valorados de la misma forma que cuando se restauró la democracia o la gente se comporta de forma distinta que a comienzos de los 90, algunos intelectuales se apuran en identificar una crisis. Algunos de esos intelectuales también dan a entender, sin evidencia ninguna, que en el Chile prehistórico de 1973, las cosas funcionaban mejor.

    Pero así como la llegada del correo electrónico representó una crisis para el correo regular, los cambios en la sociedad abren nuevas oportunidades. Y aunque algunos añoren los tiempos cuando se enviaban cartas por correo regular, los cambios son inevitables.

    Una crisis es un estado temporal. Si la crisis no se soluciona, se produce un quiebre que genera una nueva realidad. Si en cambio se soluciona, volvemos al Estado anterior de las cosas (con cambios que, presumiblemente, evitarán que se repita la crisis). Por eso, es errado definir lo que está pasando en el país como crisis. Primero, porque esa categorización supone que es un estado que se podría haber evitado y, segundo, porque esa definición también supone que el estado actual es temporal.

    Pero el desarrollo tecnológico que permite más y mejor acceso a la información y el desarrollo de la economía que ha permitido el crecimiento de la clase media vinieron para quedarse. Luego, las condiciones que han generado esta supuesta crisis no van a cambiar. Así como pasar de la infancia a la adolescencia no es crisis, pasar del Chile opaco donde las decisiones las tomaban unos pocos y el resto las acataba sin objetar a un Chile más vociferante donde muchos más quieren participar tampoco es crisis.

    Las prácticas tradicionales de Chile que permitían que las campañas se financiaran en la opacidad y que aislaban a las altas autoridades del escrutinio ciudadano ya no se podrán volver a repetir. Los candidatos no se van a poder subir a aviones privados facilitados por empresarios sin explicar cómo se pagan esos viajes. Eso aplica no sólo para los candidatos díscolos, sino también para los abanderados de las coaliciones dominantes que fueron los que más usaron aviones privados en el pasado.

    La vieja costumbre de los candidatos de salir a buscar fondos a países amigos ya no se pueden realizar. Los think tanks y fundaciones que servían como excusas para armar equipos de campaña y conseguir financiamiento antes de que empezara el periodo oficial de campaña están siendo sometidos a un escrutinio mayor. Eso lo sufrirán en carne propia los ex presidentes que ahora que vuelven a ser candidatos, se encontrarán con una cancha mucho más difícil y un electorado más cuestionador y más difícil de convencer que cuando ellos ganaron las elecciones.

    Pero difícilmente esta nueva realidad puede ser definida como crisis. Es verdad que es una realidad más incómoda para la élite tradicional. Pero el desarrollo del capitalismo y la profundización del modelo suponen que las cosas van a ser más difíciles para la élite en la medida que se empareja la cancha. Para los que siempre han sido beneficiarios de privilegios y regalías a las que el resto de los chilenos no tenía acceso, estas nuevas dificultades pueden parecer una crisis. Pero para los chilenos que siempre debieron competir en una cancha cargada en su contra, la nueva realidad es una oportunidad. Para la élite que ahora no goza de la confianza automática de las masas, sí hay crisis. Pero para las masas que siempre han sido sospechosos a ojos de la elite, la realidad actual no es nada nuevo.

    Los nostálgicos del Chile de antes —los que ahora repiten que todo tiempo pasado fue mejor— debieran revisar los datos y cifras para entender que el país de ahora es más inclusivo, horizontal y menos desigual en acceso a oportunidades que nunca antes. Sin duda hay desafíos complejos —que este gobierno no ha sabido abordar y, en muchos casos, ha ayudado a profundizar—. Pero como la nueva realidad es una situación permanente, inevitable y que, además, ofrece valiosas oportunidades para construir un mejor país, difícilmente podríamos hablar de crisis. Y si aun así algunos la quieren definir como crisis, entonces hay que ir acostumbrándose a que la crisis es la nueva normalidad.

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  3. Salvadores de la patria

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Es erróneo pensar que estamos en una crisis cuando hay mayores niveles de transparencia, instituciones del estado que muestran su independencia y una opinión pública que tiene un saludable nivel de desconfianza en sus autoridades.

    Todos los candidatos presidenciales inevitablemente caen en el juego de afirmar que el país estará mejor si ellos resultan victoriosos. Pero al sugerir que el país atraviesa por una severa crisis institucional, el ex Presidente Ricardo Lagos tácitamente se ha auto designado salvador de la institucionalidad. Sus declaraciones recuerdan la autodestructiva advertencia del dictador Pinochet que, antes del plebiscito de 1988, las opciones eran él o el caos. Lamentablemente para Lagos, los chilenos no creen que el país atraviese por una crisis terminal. Al contrario, la percepción generalizada es que tenemos la oportunidad de construir una mejor democracia, con más inclusión, más horizontalidad e instituciones que funcionen para el bienestar de todos y no solo para los poderosos de siempre y los que abusan.

    En el Chile de hoy, hay dos visiones contrapuestas respecto a las tensiones que han producido los mayores niveles de transparencia y el acceso más amplio a la información que antes era manejada solo por la elite. Para algunos, como Ricardo Lagos, estamos en un momento de crisis en que la institucionalidad se ve amenazada. Para otros, la democracia chilena atraviesa por un estadio de desarrollo que hace inviable pensar que la solución es volver al pasado cuando las soluciones se negociaban entre cuatro paredes por miembros de la elite no sujetos al escrutinio público.

    La evidencia se acumula a favor de la segunda postura. Es erróneo pensar que estamos en una crisis cuando hay mayores niveles de transparencia, instituciones del estado que muestran su independencia y una opinión pública que tiene un saludable nivel de desconfianza en sus autoridades. La democracia chilena es más compleja, pero eso también significa que es más sólida y tiene raíces más profundas.

    Los niveles de corrupción en Chile no son hoy mayores que antes. Nadie puede pensar que el financiamiento irregular de campañas es un fenómeno que partió hace poco. Porque las campañas del Sí y el No en 1988 costaron plata, resulta inevitablemente imaginar que el financiamiento provino de la misma clase empresarial que ha financiado las campañas posteriores. La gran diferencia entre el Chile de antes y el Chile de hoy es que ahora tenemos más acceso a la información y hay más transparencia. El cepo mediático que alguna vez existió en Chile se ha roto. La independencia de los fiscales y la diversidad en la oferta de medios de información ha permitido avanzar en investigaciones que antes se cerraban simplemente porque el Presidente de turno así lo determinaba, por razones de estado.

    Es verdad que la gente confía mucho menos en su clase dirigente. Pero la mayor transparencia y el mejor acceso a la información han producido que la confianza en la clase dirigente disminuya en todo el mundo. Chile no es ajeno a esa tendencia. Algunos pueden añorar la época cuando la gente confiaba ciegamente en su clase dirigente. Pero una democracia desarrollada, con más y mejor acceso a la información inevitablemente lleva a la gente a conocer más las debilidades y limitaciones de su clase dirigente. Los menores niveles de confianza son tan inevitables como saludables. Un país que confía demasiado es un país con una clase media débil y susceptible a caer presa de promesas populistas.

    Por eso resulta irresponsable asociar la mayor transparencia y la menor confianza en las autoridades a una crisis de las instituciones. Las declaraciones del Presidente Lagos haciendo esa relación son especialmente sorprendentes precisamente porque fue durante el sexenio del propio Lagos cuando explotaron mediáticos escándalos de corrupción que también pusieron a prueba a las instituciones. El gobierno de Lagos estuvo en una posición tan defensiva que un el conocido columnista Ascanio Cavallo llegó a sugerir que Lagos pudiera no terminar su periodo en el poder. Pero, como gustaba decir a Lagos, las instituciones funcionaron y Chile fue un mejor país después de que se alcanzó un acuerdo para superar el impase generado por la crisis del escándalo del MOP-Gate.

    Ahora que los principales actores políticos comienzan a posicionarse para la próxima campaña electoral presidencial, es oportuno recordar que los países avanzan hacia adelante y no soñando con volver a un pasado idealizado y mítico. Aquellos que se ofrezcan como salvadores que vienen a rescatar al país de una crisis institucional se encontrarán con una sociedad pujante, activa, informada y crítica que quiere mejorar el país, hacerlo más justo, más igualitario y más transparente. Esos chilenos no quieren salvadores, quieren instituciones más fuertes y más sólidas que permitan seguir avanzando en la construcción de un país más desarrollado, donde el poder está más distribuido y donde las autoridades están sometidas a mayores niveles de escrutinio y cuestionamiento. Una democracia más sólida es una democracia que también está más preparada para rechazar a los autoproclamados salvadores de la patria.

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  4. Terrorismo y violencia, ¿qué está pasando en el mundo?

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    beatriz hernandez 2Los últimos ataques registrados en distintos países y el fortalecimiento de los discursos nacionalistas ponen sobre la mesa la idea de crisis.

    Estados Unidos, Bélgica, Japón y Alemania son los países que han sido víctimas últimamente de este tipo de actos, algunos explicados por la acción del Estado Islámico o bien por la de iniciativas individuales de los denominados “lobos solitarios”.

    Un panel de expertos desglosó un sinnúmero de situaciones políticas, religiosas y económicas que se encuentran desestabilizando al mundo y haciendo consciente la idea de crisis.

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  5. Marea roja: ¿Un nuevo Aysén?

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Una vez que estalló la crisis de la marea roja en Chiloé, dirigentes de la zona comenzaron a advertir el riesgo de que el conflicto escale hasta los niveles de las protestas de Aysén en el 2012. Las críticas coinciden: una tardía reacción de La Moneda.

    Cerca del mediodía, llegaron hasta La Moneda dos autoridades de la Región de Los Lagos, con el objeto de abordar con el Ejecutivo posibles soluciones a la crisis de la marea roja que afecta, principalmente, a la zona de la Isla de Chiloé: el alcalde de Chonchi, Pedro Andrade, y su par de Calbuco, Rubén Cárdenas. Los acompañaban, además, los senadores Rabindranath Quinteros (PS) e Ignacio Walker (DC). En Palacio, los recibieron las dos máximas autoridades de la cartera de Interior; el ministro Jorge Burgos y el subsecretario Mahmud Aleuy.

    Las demandas de los alcaldes y legisladores son de variado alcance. La más inmediata, que es la que se hace sentir con mayor fuerza por los pescadores chilotes, es elevar el monto del bono de 100 mil pesos por familia que propone el Ejecutivo. “Se va revisar, se va a evaluar”, señaló el edil de Chonchi. El senador Quinteros, además, propuso una serie de medidas que apuntan a proteger a las pymes de la zona.

    El encuentro, sin embargo, tuvo un carácter preliminar. A las 16.00, el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, se reunió con los dirigentes de la zona en la ciudad de Puerto Montt, a fin de oficializar la primera propuesta del gobierno para las demandas sociales. No obstante las aprensiones iniciales de La Moneda, el Ejecutivo subió la oferta del bono hasta un primer pago de 300 mil pesos y un segundo de $ 150 mil. Pasada la medianoche, pese a la nueva propuesta, la negociación terminó sin llegar a buen puerto.

    En la misma jornada, los dirigentes permitieron una apertura temporal de la zona de acceso a través del Canal de Chacao, lo que fue interpretado como una señal de acercamiento.

    Mientras las conversaciones entre el Ejecutivo y los pescadores movilizados se desarrollaban, una sentencia comenzaba a tomar fuerza entre los dirigentes públicos de la zona: “No queremos un nuevo Aysén”.

    Esto, pues en la memoria permanece el manejo que le dio el gobierno de Sebastián Piñera al movimiento social por Aysén en el 2012 en la que se acusó, según los críticos de entonces, una demora en ponderar el alcance de las protestas en la XI Región.

    “Las lecciones que nos dejó lo que ocurrió en Aysén es que las soluciones a las demandas ciudadanas no deben dilatarse, sino que hay que abordarlas de inmediato”. Esta frase corresponde al ex subsecretario de Segpres, Claudio Alvarado, una de las autoridades de la pasada administración que afrontó al movimiento que lideraba el hoy diputado Iván Fuentes. Entre otras cosas, Alvarado sugiere disponibilidad de recursos y programas de empleo para los pescadores que, por el fenómeno natural, han visto paralizada su producción. “Lo que no puede pasar es dilatar la solución, porque lo que uno ve en las calles es que se está acumulando mucha rabia y eso hace que la radicalización no permita el diálogo”, agrega.

    El presunto retardo en reaccionar tiene algunos antecedentes que revelan parlamentarios de la zona. El diputado PS, Fidel Espinoza, señala: “Esto se lo dije a todos los ministros. El 28 de abril le envié un mensaje al ministro Burgos sobre la gravedad de la crisis. Y aquí estamos”. “El gobierno no puede hablar de que esto se está recién viendo, dado que los pescadores artesanales de Quellón, que fueron los primeros afectados de la marea roja, le entregaron un petitorio al gobierno hace prácticamente dos meses, el cual no fue respondido antes de la movilización”, agrega el diputado RN Alejandro Santana.

    El ex ministro Segpres de Piñera, Cristián Larroulet, enfatiza en la necesidad de alerta. “En el mundo de hoy, hay una sensación mucho más fuerte contra el centralismo, por eso hay que estar siempre alerta a este tipo de conflictos”, sostiene. Además, proyecta cambios en la institucionalidad regional. “Hay que pensar en fortalecer la descentralización, de tal manera que estos conflictos no escalen hasta el gobierno central, dándole los recursos a las autoridades regionales”, añade.

    En este sentido, el académico de la UDP, Mauricio Morales, fija una oportunidad para acelerar una propuesta del gobierno. “Lo que está pasando en la isla también nos lleva a poner urgencia a la elección directa e los intendentes. Si tenemos una figura electa, la ciudadanía le hace rendir cuentas a esa figura. Desahoga al poder central y evita que el problema le reviente en la cara”, argumenta.

    Otra de las críticas que se ha hecho al gobierno, es la ausencia de presencia política en las negociaciones, dejando en manos de un ministro sectorial como Céspedes, las negociaciones con los pescadores movilizados, algo que cuestiona el diputado por Aysén Iván Fuentes (ver entrevista).

    “El gobierno debe allanarse y armar un diálogo rápido con ministros políticos con decisión para que no se llegue a los enfrentamientos con fuerzas especiales como ocurrió acá en la región en 2012”, previene el alcalde Coyahique, Alejandro Huala, uno de los dirigentes del Movimiento de Aysén en 2012.

    “Dado que este es un problema también político, la presencia del ministro Céspedes no resuelve el problema de fondo. La gente necesita un interlocutor político para que las decisiones de Céspedes tengan suficiente respaldo. El ministro Burgos o el subsecretario Aleuy deberían estar ahí”, añade Mauricio Morales.

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  6. Panel habla sobre la crisis en Chiloé

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    En la edición de Mesa Central, Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política de la U. Diego Portales y Max Colodro, analista político y profesor de la U. Adolfo Ibáñez, analizaron la crisis en Chiloé. En el programa debatieron:

    – Manejo de la crisis en Chiloé por parte del gobierno.

    – Bono de 100 mil pesos para afectados.

    – Catástrofes naturales administradas por La Moneda.

    – Manejo del orden público en el sur.

    – Escasez de combustible.

    – Eventual daño provocado por desecho de salmones y marea roja.

    – Comparación con lo sucedido en Aysén.

    – Problemas de salud que se podrían empezar a generar.

     

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  7. La crisis en Venezuela

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    Cristóbal Rovira, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP

    Cristóbal Rovira, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP

    Bañarse dos días a a la semana. Así de extraña es una de las medidas implementadas para afrontar la crisis eléctrica que afecta a Venezuela, un país en el que los servicios públicos ahora sólo funcionan lunes y martes.

    Pero la medida también es vista como una herramienta para intentar evitar la recolección de firmas por parte de la oposición para un referéndum revocatorio. Aún así, 1,5 millones de firmas fueron presentadas, acentuando la crisis política y económica en la que está sumido el país, en donde el desempleo – según el Fondo Monetario Internacional – llegará este año al 17% y el PIB a -8%. No solo eso, cuenta con una de las inflaciones más altas del planeta pronosticada para 2016 en 720%.

    La situación de Venezuela es el foco de este nuevo capítulo sobre un país marcado por cortes de luz, escasez de remedios, violencia e inseguridad.

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  8. ¿Crisis o cambio de ciclo? Entrevista a Rodrigo Cordero

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    [youtube]https://youtu.be/lW5PDWizWMk[/youtube]

    El Sociólogo Rodrigo Cordero, académico de la Escuela de Sociología UDP, considera indisoluble la sociedad moderna y la crisis ya que esta última revela el carácter no natural de las instituciones a través de las cuales las sociedades se organizan. Para el académico UDP las crisis contiene una relevancia social que va más allá de su dimensión como objeto de observación y estudio ya que representan, además, un espacio de disputa y por ende de acción política de gran riqueza.

    El investigador desglosa en esta entrevista el concepto de crisis relevando no solo su carácter descriptivo sino también su potencial performativo, ya que “el modo en que se habla de la crisis interviene también en la forma que el fenómeno va adquiriendo”. Por otra parte, agrega, las crisis son también procesos deliberativos ya que toda crisis lleva inscrito el fracaso de algún tipo de expectativa y demanda de una respuesta cuya forma no está definida a priori sino que forma parte del proceso en desarrollo.

  9. Fernando García: “Este Gobierno ha dado buenas pruebas que no sabe cómo salir de estas crisis”

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    [youtube]https://www.youtube.com/watch?v=OFvf8ng7WOE[/youtube]

    El analista político y Director Magister en Política y Gobierno UDP, Fernando García Nadaff en entrevista con CNN Chile recalcó que hay “una crisis comunicacional particular” en lo que responde al tratamiento dado a la movilización de los camioneros, ya que responde a un proceso largo y multidimensional.

    “Este  Gobierno ha dado buenas pruebas que no sabe cómo salir de estas crisis”, sostuvo. Así explicó que hubo imágenes confusas, con una confrontación que aumentó la incertidumbre y que un problema surge debido a que hay “muchos voceros” de parte de la conducción política.

    Además calificó como “pésimo” el manejo de la movilización durante este jueves, ya que tuvieron que reacomodarse tras la primera medida ejecutada de impedir el paso de los camiones.