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  1. Población chilena envejece aceleradamente y mayores de 65 años llegan al 11,4%

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    Cristian DonaDesde el INE apuntan a que el aumento de madres migrantes podría impactar positivamente en la situación, mientras que expertos analizan causas detrás del fenómeno.


    En 2002, el censo realizado ese año mostró que la población del país era de 15.116.435 de personas y que la tasa de crecimiento anual, es decir, el ritmo con el que aumentan los habitantes en un año, llegaba a un 1,2%.

    Una cifra que decreció a un 1,06%, según el Censo 2017, cuyos resultados definitivos sobre población y vivienda fueron entregados ayer por la directora del INE, Ximena Clark, quien expuso que la población, efectivamente censada, alcanza a los 17.574.003.

    En términos demográficos, lo que ocurre es que la pirámide de población, que pasa por tres estados -progresiva, estacionaria y regresiva-, se encuentra en el segundo, pero avanza de manera acelerada hacia el tercero, es decir el país envejece.

    De hecho, mientras que en 1992 los menores de 14 años representaban el 29,4% de la población, la cifra actualmente bajó al 20,1%. En cambio, en el caso de los mayores de 65 años, grupo que llegaba al 6,6% hace 15 años, hoy aumentó al 11,4%.

    De acuerdo a Clark, “dentro de la región, Brasil y Uruguay son países que están en una situación peor que la chilena, pero en relación con todo el resto de la región, estamos con un envejecimiento más acelerado”.

    El envejecimiento

    El proceso es una situación demográfica normal en países desarrollados y en vías de desarrollo, donde factores como la salud o la economía han impulsado la baja en la mortalidad poblacional y también la postergación de la familia.

    Christian González, académico del departamento de Biología de la U. de Chile, plantea que las “políticas que se implementaron hace muchos años y que terminaron con enfermedades mortales o el programa de vacunación, aumentaron la expectativa de vida”.

    También influye el cambio en el modelo de familia, cada vez más pequeño e iniciado después de los 25 años. “Las familias tienen cada vez menos hijos y las personas hoy se enfocan más a proyectos personales”, explica la directora del Centro de Políticas Públicas de la U. del Desarrollo, Francisca Dussaillant.

    Añade que las consecuencias del envejecimiento son, por ejemplo, “problemas respecto de la jubilación y su financiamiento, porque estas pirámides tienen más adultos mayores que están inactivos y no reciben salario”.

    La salud pública también se ve afectada, ya que en la vejez hay mayores “riesgos de padecer enfermedades crónicas como las cardiovasculares o el cáncer, o degenerativas como el párkinson, por lo que es un problema del que hay que hacerse cargo”, sostiene González.

    Los inmigrantes

    De acuerdo al censo, la tasa de fecundidad -promedio de hijos por mujer- está en 1,79%, lo que se encuentra debajo del 2,1% de reposición generacional. “Es la más baja que hemos tenido como país”, afirma Ximena Clark, pero añade que el “porcentaje de niños que nacen de madres extranjeras crece, y es insumo para las políticas de inclusión social de la población migrante”.

    De hecho, las Estadísticas Vitales de 2015 mostraron esta situación: ese año hubo 11.236 nacimientos de madres extranjeras que representaron el 4,6% del total nacional, un aumento en comparación a los 7.786 de 2014.

    La investigadora visitante del Centro de Estudios de la Mujer, Irma Arriagada, apunta a que los “migrantes tienen en promedio más hijos que la población local, por una visión diferente de la familia”. Respecto a la baja de la tasa de fecundidad, dice que “tienen que haber políticas de apoyo a la maternidad, de disminuir los costos”.

    Sobre el impacto de los migrantes, Cristián Doña, experto en demografía de la U. Diego Portales, advierte que aunque tienen fecundidades más altas, estas duran poco, por lo que el análisis debe estar dirigido a “la proporción de inmigrantes sobre la población total. En Chile esta es inferior al 3%, por lo que probablemente no tenga un efecto relevante a nivel nacional”.

     

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  2. Estudio confirma a Chile entre los países que percibe la realidad de manera más distorcionada

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    Cristian DonaQué responderías si te preguntan cuántos extranjeros hay en un grupo de 100 presidiarios en cárceles chilenas o si de un grupo de 100 mujeres entre 15 y 19 años, cuántas están embarazadas. Estas simples interrogantes fueron parte de la Encuesta Internacional Ipsos Mori Perills of Perception 2017, la cual reveló la distorsionada percepción de la realidad que tiene la población en Chile.

    Según el estudio, que entrevistó a 29.133 personas en 38 países, Chile ocupa la posición número 13 del ranking mundial, lo que ubica al país entre los que más brecha tiene entre percepción y realidad.

    Por ejemplo, respondiendo a las preguntas planteadas al comienzo de esta nota, los chilenos aseguraron que en un grupo de 100 presos 21 eran extranjeros, cuando la cifra real es 3,4. Asimismo, sobre cuántas mujeres de entre 15 y 19 años están embarazadas en un grupo de 100, afirmaron que 35 cuando la respuesta tanto sólo 4,8.

    También se consultó sobre de cada 100, cuántas personas de entre 20 y 79 años tienen diabetes. Ante la incógnita los chilenos aseguraron que la cifra asciende a 43 cuando la real es 10.

    A pesar de las reveladoras cifras, son otros países de América Latina los que superan a Chile en “imprecisión”. Brasil, ocupa el segundo lugar del ranking, Perú se ubica en la cuarta posición, Colombia el séptimo y México el octavo.

    Respecto a esta situación, el antropólogo y psicólogo social de Universidad de SantiagoSergio González, aseguró a La Tercera que la percepción es un aspecto multivariado, la cual es construida según lo que percibe directamente. “Por eso, personas que han sufrido episodios de delincuencia tienden a sobrevalorar la prevalencia del fenómeno”, detalló.

    Por su parte, el sociólogo del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego PortalesCristián Doña, indicó a los medios de comunicación y a los grupos de pares como influencias en el desarrollo de percepciones. “Es más fácil creerle a una mamá cuyo hijo desarrolló una enfermedad grave después de vacunarse, que a un científico que desarrolla una investigación y que demuestra científicamente que no hay relación entre ambas. La mamá es mucho más cercana”, comento Doña a La Tercera.

    Sobre la alta percepción de delincuencia e inseguridad en el país, la coordinadora de proyectos del Programa de Estudios Sociales del Delito de la UCCatalina Ortúzar, afirmó al mismo medio que “si bien no hay sólo una respuesta que pueda explicar por qué las personas sienten que aumenta la delincuencia, cuando no es así, es importante considerar que efectivamente la inseguridad responde a una sensación y no a un hecho en sí mismo”.

    Ortúzar aseguró que para disminuir la brecha entre percepción y realidad, la clave está en “buscar información verídica y validada y no quedarse con lo que dicen los medios, las demás personas o lo que me gustaría creer a mí”.

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  3. Chile entre los países en los que más se distorsiona la realidad

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    Cristian DonaEncuesta Ipsos destaca cuán equivocado está el público en 38 países sobre problemas globales y las características de la población en su país.

    De cada cien personas que están en la cárcel, ¿cuántas son extranjeras? Los chilenos responden 21, pero las cifras muestran que sólo son 3,4.

    La mayoría de los países sobreestima la proporción de prisioneros extranjeros. En Noruega dicen que son 51, pero son 19,1. Y en Francia la respuesta es 49 personas, y la cifra es 21.

    Diferencias entre percepción y realidad que refleja la Encuesta Internacional Ipsos Mori Perils of Perception 2017, que con 29.133 entrevistas en 38 países conformó un ranking de los países que más a menos se distorsiona la realidad.

    Según este clasificador, Chile está en el puesto 13, es decir, está entre los países con más brecha entre percepción y realidad. Una posición menos favorable logran otras naciones de América Latina, como Brasil, el segundo país más “impreciso” del mundo, Perú está en el cuarto lugar, Colombia en el séptimo y México en el octavo.

    Existe una brecha entre percepción y realidad, dice el estudio. Por ejemplo, al consultar por cada cuantas 100 mujeres entre 15 y 19 años están embarazadas, en Chile la respuesta es 35, cuando en realidad es 4,8. En Brasil es 48 versus 6,7.

    Sobre cuántas de cada 100 personas de 20 y 79 años tienen diabetes, en todos los países se tiende a sobreestimar. En Brasil dicen que es 47, pero el porcentaje es 10. En Chile la percepción habla de 43, pero la cifra real es 10.

    Consultados sobre si es cierto que las vacunas causen autismo, India y Montenegro son los países con niveles más altos de acuerdo (44%). En Chile, quienes dicen que la relación entre vacunas y autismo es real, es el 16%, 31% dice no saber y 53% señala que eso es falso.

    Construir percepción

    Sergio González, antropólogo y psicólogo social de U. de Santiago, explica que la percepción es un aspecto multivariado, pero cada persona la construye según lo que percibe directamente. “Por eso, personas que han sufrido episodios de delincuencia tienden a sobrevalorar la prevalencia del fenómeno”, aclara.

    Para Cristián Doña, sociólogo del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la U. Diego Portales, los medios de comunicación y los grupos de pares también influyen en el desarrollo de percepciones.

    La “realidad” es difícil de acceder, dice Doña. “Es más fácil creerle a una mamá cuyo hijo desarrolló una enfermedad grave después de vacunarse, que a un científico que desarrolla una investigación y que demuestra científicamente que no hay relación entre ambas. La mamá es mucho más cercana”.

    En los temas relacionados a delincuencia e inseguridad “es donde se produce siempre una diferencia enorme entre la percepción y lo que indican las cifras oficiales”, dice Catalina Ortúzar, coordinadora de proyectos del Programa de Estudios Sociales del Delito de la U. Católica. “Si bien no hay sólo una respuesta que pueda explicar por qué las personas sienten que aumenta la delincuencia, cuando no es así, es importante considerar que efectivamente la inseguridad responde a una sensación y no a un hecho en sí mismo”.

    Las personas buscan construir certezas validadas por un líder de opinión, en el ámbito de los amigos o la familia, independiente de lo que señale tenga asidero, agrega González. “Las personas tendemos a pensar de acuerdo a lo que piensa nuestro grupo de pertenencia. Si las personas que piensan como yo creen que hay más índice de embarazo adolescente, porque han visto dos casos en un colegio, se tiende a dar como una situación de prevalencia, pese a lo que dicen los datos”.

    Estudios previos, dice el informe Ipsos Mori, explican que se suele sobreestimar lo que nos preocupa: “Cuanto más veamos la cobertura de un problema, más prevaleciente creemos que es, especialmente si esa cobertura es aterradora. Nuestros cerebros procesan la información negativa de manera diferente: se queda con nosotros y afecta la forma en que vemos las realidades”.
    ¿Socialmente es cómodo creer lo que todos creen? “Claro, en el grupo están la seguridad y el apoyo. La construcción de mitos y de teorías conspirativas genera cohesión social”, dice Doña.
    Para disminuir la brecha entre percepción y realidad, la información es clave. “Buscar información verídica y validada y no quedarse con lo que dicen los medios, las demás personas o lo que me gustaría creer a mí”, dice Ortúzar.

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  4. Crisis económica de 2008 impulsó fenómeno a nivel global

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    Cristian DonaEn Francia, muchos mayores de 40 años debieron regresar a casa de sus padres, un grupo conocido como “generación boomerang”.

    Los jóvenes adultos que permanecen viviendo en el hogar paterno por periodos más largos no es un fenómeno exclusivo de Chile.

    Camila Mella, socióloga de la U. de Chile y doctorante en política social de la U. de Oxford, explica que a nivel latinoamericano y considerando al grupo entre 18 y 24 años (los que, hasta el 2010, eran los denominados ‘jóvenes’), menos de un 10% de aquellos se habían mudado fuera de su hogar de origen.

    “Es importante recalcar que los jóvenes de áreas rurales tienden a independizarse a una edad más temprana que sus pares de áreas urbanas”, explica Mella.

    En Reino Unido, datos de la Oficina Nacional de Estadísticas señalan que casi tres millones de personas entre los 20 y 34 años viven con sus padres. En ese grupo, uno de cada tres son hombres y una de cada siete, mujeres.

    En EE.UU., datos del Censo indican que en 2014 los adultos entre 18 y 34 años tenían una probabilidad ligeramente mayor de vivir en casa de sus padres que de vivir con su cónyuge o pareja en su propio hogar.

    En Francia, debido a la crisis de 2008, muchos mayores de 40 años debieron regresar a vivir con sus padres, personas a las que se bautizó como la “generación boomerang”.
    Se calcula que unos 400 mil franceses regresaron a casa de sus padres por esta crisis.

    En Argentina la situación tampoco es diferente. Según el último censo (2010), casi el 20% de los hombres y mujeres de entre 30 y 35 años se declara “hijo del jefe o jefa de hogar”.
    Se trata de una cifra que ha ido en aumento con el correr de los años. Entre 1970 y 1991, sólo el 10% declaraba vivir con sus padres, cifra que para el año 2001 ya alcanzaba el 15%.

    Un estudio de la Universidad Argentina de la Empresa (Uade) señala que tanto padres como hijos consideran natural que la manutención económica esté a cargo de los progenitores.
    Más de la mitad de los hijos encuestados por esta investigación (53,4%) dijeron que sus madres o padres nunca les reprocharon esa falta de colaboración económica.

    Los datos de Eurofound, un organismo de la UE, revelan que pocos países quedaron exentos del fenómeno, que no es exclusivo de los países del Mediterráneo. También aumentó mucho la cantidad de veinteañeros que siguen viviendo en sus casas paternas en Suecia, Dinamarca, Francia, Bélgica y Austria. En Italia, casi cuatro quintos (79%) de los adultos jóvenes vivían con sus padres en 2011, a los que se les llama “mammoni” o “bamboccioni”.

    Crisis económica

    Cristián Doña, director del Observatorio de Desigualdades de la U. Diego Portales, explica que es un fenómeno que se da especialmente en clase media y media alta. “Sobre todo en países europeos posteriores a la crisis de 2008. Hoy, los ingresos de personas recién egresadas son inferiores a los de sus padres en ese momento, y la seguridad laboral es inferior. Los padres trabajaban por 20 años en un mismo lugar, hoy por precariedad laboral ya no ven tan fácil independizarse”, establece el especialista.

    Vivir con los padres fue entonces la respuesta económica a esa crisis. “Esta generación por primera vez va a tener un ingreso de por vida menor al de sus padres, lo cual es súper importante, porque la educación, que antes era la vía para surgir, hoy no lo es. Por lo mismo, hay que seguir estudiando, pero mientras no se puede pagar por una casa”, dice Doña.

    Estudios internacionales señalan que el fenómeno responde a dos transiciones claves en la vida de las personas en sociedades que van cambiando culturas y dinámicas propias. Por una parte, el pase de la educación como una actividad central en la vida de las personas cuando antes lo era el trabajo. Y, por otro lado, las dificultades de adquirir una vivienda propia, por el alto valor que estas han alcanzado en los últimos años.

    Además, tal como en Chile, el aumento de la esperanza de vida también es un fenómeno que ha impactado. Ahora hay más tiempo para cumplir distintas expectativas y ya no hay “apuro” en irse de la casa de los padres.

    El proceso de inserción laboral también es mucho más dificultoso para los jóvenes. En general, las primeras ocupaciones de los jóvenes son de mucha inestabilidad y de alta rotación, como los call centers o los puestos de atención en comercios, por ejemplo.

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  5. Casi un millón de chilenos mayores de 31 años vive en la casa de sus padres

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    Cristian DonaSegún estudio de la U. Católica, sobre la base de datos de la Encuesta Casen, se trata de cerca del 10% de las personas que superan esa edad. Más estudios, precarización de las condiciones de ingreso al mercado laboral y adultos que regresan tras un divorcio explican el fenómeno.

    Dejar la casa de los padres es uno de los ritos que marcan el arribo a la madurez de una persona. Un paso que en generaciones anteriores se producía antes de los 30 años.

    Sin embargo, según una investigación del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la U. Católica, realizada para La Tercera, que analizó la Encuesta Casen 2015, más de 900 mil chilenos mayores de 31 años viven con sus padres. Se trata del 9,7% del total de los chilenos sobre esa edad.

    El estudio revela que entre los 31 y los 40 años el 22,8% (482.506 personas) de la población de esa edad vive con sus padres, cifra similar a la de 2011, cuando la proporción era de 24%.

    Para el rango de los 41 años y más, el porcentaje es de 6,0% (436.677 personas), proporción que en 2011 también era de 6,0%.

    En el caso de los que tienen entre 25 y 30 años, el trabajo determinó que 767.412 personas vivían con sus padres en 2015 (47,4% de la población en ese tramo de edad). De ellos, el 50% son hombres y 45% mujeres, y el 54,4% tiene 13 a 16 años de estudios.

    El fenómeno, dice Rodrigo Figueroa, académico de Sociología de la U. de Chile, retrata los cambios sociales de los últimos 20 años en el país y cómo la familia se ha reorganizado.

    Eso se aprecia, añade Figueroa, en que muchos jóvenes emprenden e inician tardíamente una carrera. Eso crea un nuevo escenario familiar, que retrasa la salida del hogar paterno. “En relatos de emprendedores se repiten historias de cómo el vivir con sus padres facilitó independizarse y usar esos recursos en su emprendimiento”.

    A ello se suma que los padres viven más tiempo. Chile es el país latinoamericano en que más rápido aumentó la expectativa de vida al nacer. Entre los períodos 1970-1975 y 2005-2010 pasó de 60,5 a 75,5 años en hombres y de 66,8 a 81,5 años en las mujeres.

    “Sobre todo en la clase media, los padres a los 60 años trabajan y emprenden. Si trabajan, les dan más seguridad económica a sus hijos que están enfocados en emprender”, dice Figueroa.

    Otro punto es el retraso en la edad del matrimonio. Hace tres décadas, las mujeres se casaban a los 24 años y los hombres, a los 27. Hoy, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, la edad de matrimonio es de 35,39 años para los hombres y de 32,65 años para las mujeres, lo que también retrasa la partida de la casa paterna.

    Matrimonio e hijos se retrasan. “Ese núcleo de responsabilidades duras se traslada y se enfocan primero en el éxito individual y luego en un proyecto con otro. Se retarda la construcción de la propia familia y cuesta salir del entorno familiar”, agrega Figueroa.

    Camila Mella, socióloga de la U. de Chile y doctorante en política social de la U. de Oxford, indica que jóvenes que aún viven con sus padres aumentan por cambios sociales y demográficos, como la expansión educativa. “Tanto en términos de logro educativo como de oferta educativa (de preescolar a posgrado). Además de tener programas muy largos. La titulación promedio se logra nueve años después de ingresar a pregrado”.

    A ello se agrega la precarización de las condiciones de inserción al mercado laboral, “con alta informalidad, precaria red de protección social, bajos sueldos, entre otros factores”, indica Mella.

    El divorcio es otra variable. “Tienen una serie de elementos restrictivos, como financiar los costos de los hijos, y una protección es volver a la casa de los padres”, dice Figueroa.

    Nueva juventud

    En este fenómeno ha colaborado la redefinición de juventud. “Nunca, en la historia, ha habido tantos jóvenes. Por ejemplo, hoy el Instituto Nacional de la Juventud considera jóvenes a las personas hasta los 30 años, pero durante los 90, este período terminaba a los 25 años”, señala Mella.

    Adicionalmente, y producto de los cambios sociales, hoy el tamaño de los hogares es menor. “Se tienen menos hijos (1,9 por mujer), las tasas de divorcio y de separación son más altas, por lo que tras un quiebre se vuelve a vivir con los padres”, explica Mella. Lo mismo ocurre en la unión extramatrimonial.

    Para Cristián Doña, director del Observatorio de Desigualdades de la U. Diego Portales, aún no están claros los efectos que este fenómeno tendrá a largo plazo. “No se sabe si cambia el sistema económico de manera amplia o si se hace una economía más solidaria”.

    Es un tema en el que, por ejemplo, cabe preguntarse si las razones que llevan a un joven profesional a vivir con sus padres son las mismas que tiene un joven sin educación a seguir viviendo en el hogar de origen, agrega Mella.

    “Hoy, en Chile la educación es muy cara, no se puede formar familia si te vas a educar, eso es totalmente distinto a como lo hicieron sus padres. Son manifestaciones de una sociedad distinta, Chile es otro”, dice Figueroa.

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  6. Borderline Confusion Across South America

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    Cristian DonaBetween two market stands in Chile’s capital, Gaeline Augustin, a 37-year old Haitian woman, has unfolded a piece of cloth on the street and carefully displayed two dozen winter jackets.

    Back in Port-Au-Prince, Gaeline worked as a needlewoman. It was difficult to make ends meet, so she headed here. “I was told there was more money to make in Chile than in other countries,” Augustin says. “But I haven’t been able to find work.” So to get by, she sells clothes illegally on the street.

    Between 2010 and 2015 – the year of the most recent data – Chile had the highest rate of immigration growth in all of Latin America, according to a recent report. Although migrants represent about 3 percent of the country’s population, their presence is becoming more visible every day, in part due to the arrival of Haitians, the fastest-growing group of immigrants.

    Last December, Chilean President Michelle Bachelet announced that updating the country’s immigration law was among her priorities and underlined that Chile is “an open and welcoming country and will keep being one.”

    By doing so, she joined a well-established club of South American leaders who have promised to push for more open, progressive immigration laws. During the past 15 years, in part in response to how its own immigrants were being treated abroad, South America took bold steps to extend the rights of regional migrants and make it easier for them to cross borders. Since a residence agreement in 2002, for example, citizens of countries and some associated states in Mercosur, the regional trade block, can reside and work legally within the block. In recent months, countries like Ecuador and Peru have passed immigration laws meant to ease restrictions.

    But there are some indications that the momentum toward open borders is no longer uniform in South America. Recently, experts say, some politicians in the region have turned to other priorities or have embraced a hardline stance on immigration that echoes the debates further north.

    In Chile, for example, Bachelet’s vision never made it to a bill in Congress, and former president Sebastián Piñera, the current front-runner in this November’s presidential election, has already made it clear that he would toughen immigration policies if elected. “Chile must be open to receive migrants who help our country develop, but must absolutely close its frontiers to narco-trafficking, crime, contraband and illegal immigration,” he recently said in an interview with a Chilean newspaper, adding that migrants who committed serious crimes should be deported.

    Many Chileans share his views. A June poll by a non-profit academic foundation on public policies, for example, found that 57 percent of Chileans believe the country should take harsher measures to exclude illegal immigrants and 63 percent think immigrants steal jobs from locals.

    “There is a similar trend in South America that there is in the United States and Europe,” says Cristián Doña-Reveco, sociology faculty member at Diego Portales University in Santiago. “Immigration law is going to be controversial because some people believe that migrants are criminals. That’s one of the reasons it’s become so difficult for Chile to propose a law – the debate in an election year is going to be tough.”

    Similar sentiments are stirring in Brazil. In May, the government passed immigration legislation that gives immigrants the same rights as Brazilians and makes it easier to access to public services, but critics say the bill was watered down after President Michel Temer vetoed more than a dozen sections, including amnesty for illegal immigrants. The move came as thousands of Venezuelanscontinued to pour across the border into Brazil, sparking a backlash. According to the Guardian, one mayor even suggested that the country close its border to avoid new arrivals.

    In Argentina, which continues to be the top destination for migrants in South America, President Mauricio Macri worried immigration proponents in January, when he issued a decree making it easier to deport immigrants and restrict their entry. In a press conference, he echoed U.S. President Donald Trump by saying Argentina – once believed to have the region’s most progressive immigration laws – could no longer allow immigrants to commit crimes and spoke of the need to put Argentines first.

    “The ideas about regional integration have changed and now main states like Brazil and Argentina are looking more toward extra regional partners to have investment and trade agreements with,” says Juan Artola, a researcher at the Institute for Migration Policies and Asylum at Tres de Febrero National University in Buenos Aires. “The social aspects and rights aspects that were more important five or 10 years ago are being neglected. It’s a social mood. The governments are giving priority to other matters.”

    In Chile, the recent wave of immigration isn’t expected to recede anytime soon. Despite slowing economic growth and rising unemployment, authorities predict the numbers of immigrants will keep increasing – in part because its economy is better off than some of its regional peers. In 2016, nearly 49,000 Haitians entered Chile. While the country also welcomed large numbers of Peruvians and Bolivians, Haitians stand out both because they don’t speak Spanish, and because of their African heritage.

    Prior to their arrival, which picked up in 2014, many Chileans weren’t accustomed to the presence of people of African descent, says Diego Acosta, an associate professor of European and migration law at the University of Bristol.

    So far, the reaction to the presence of Haitians has been mixed. While there are many migrant organizations and Chileans trying to help them cope, in some of Santiago’s streets, the tension is evident. Last May, a young Haitian was stabbed and severely injured at a fisher’s market by a Chilean coworker who accused him of coming to “steal jobs.” In Población Los Nogales, the downtown neighborhood where Augustin sells her jackets, there is conflict, too.

    At 52, market vendor Cecilia Salinas complains because every day new immigrants like Augustin come to sell their products without paying for the permit required. In this poor neighborhood, as in many others, housing rentals have soared – a trend experts link to landlords who inflate the prices to take advantage of foreigner’s desperation. Salinas is outraged because, she says, “they don’t want to rent to Chileans at a normal price anymore.” She blames migrants for the growing lines at the local health center, and even for her youngest daughter’s lower grades at school.

    “In my daughter’s class there are six Haitians kids. They don’t go to study, they go for the food. My girl was a good student and now she doesn’t even want to go to school,” she says. “And it’s not only the Haitians. It’s the Peruvians, the Colombians, the Bolivians. They all come here and corrupt our country.”

    But not everyone believes that foreigners shouldn’t be let in. Henry Fuentes, who has worked at this market since he was 5, says he doesn’t mind the migrants. The 38-year-old has even learned some Creole to communicate with them. And he doesn’t believe the claims by some that immigrants steal jobs.

    “I am not against having them working here, everybody needs a job,” he says. “If you know how to do your job properly, there is no reason their presence will harm you.”

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  7. Informe Unicef dice que en Chile 25,5% de los niños vive en la pobreza

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    Cristian DonaEstudio evalúa bienestar de niños en países Ocde y de la Unión Europea. Documento sitúa al país en el último lugar entre naciones medidas.

    La pobreza en la infancia causa daños durante toda la vida. Se ha demostrado que tiene consecuencias en salud, nutrición, desarrollo cerebral y logros académicos de los niños.

    Esta realidad no es ajena ni siquiera en países de altos ingresos, donde uno de cada cinco niños vive en pobreza. Así lo indica el informe Construir el futuro: los niños y los Objetivos de Desarrollo Sostenible en los países ricos, de Unicef Innocenti.

    El documento es el primero en evaluar el bienestar infantil en 41 países de la Ocde y la Unión Europea, todos de ingresos altos, en relación a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), acordados en 2015 por los Estados de la ONU, para que el desarrollo sea equitativo y sostenible social, económica y ambientalmente.

    Estos 41 países son ranqueados según el nivel de bienestar infantil, que se construye con su desempeño en los nueve objetivos ODS y sus indicadores (fin de la pobreza; hambre cero; salud; educación de calidad; trabajo decente y crecimiento económico; reducción de desigualdad; ciudades sostenibles; producción y consumo responsables; paz, justicia e instituciones sólidas).

    Noruega logra los mejores resultados, posicionándose en el primer lugar. Las clasificaciones más bajas son de países de menor ingreso como Rumania y Bulgaria. Chile tiene la peor clasificación, ubicándose 41º.

    Mayores ingresos no es sinónimo de mejores resultados. “De hecho, pueden profundizar las desigualdades”, dice Sara Cook, directora de Unicef Innocenti.
    Chile se queda atrás

    El modo en que se evalúa el desempeño de cada país es a través de los ODS, explica la especialista en Políticas Públicas de Unicef Chile, Martha Kluttig. “Incluye temáticas que aplican a todos los países, como cambio climático, desigualdad o paz, entre otros”.

    Aunque en muchos países se han producido importantes avances en varios indicadores, dice Kluttig, aún hay grandes diferencias. Y los niveles de ingreso nacional no explican todas. Por ejemplo, Eslovenia está muy por delante de países más ricos en muchos indicadores, mientras EE.UU. ocupa el lugar 37º. Ello se explica, por ejemplo, porque entre los parámetros evaluados está el de “hambre cero”, que incluye la medición de obesidad.

    Entre estos parámetros, Chile logra mejores resultados en los objetivos de Fin al hambre (29º) y en Aseguramiento de producción y consumo sustentable (26º). Su peor desempeño es en Aseguramiento de salud y bienestar (40º). Además, el informe muestra que en Chile uno de cada cuatro niños (25,5%) vive en pobreza relativa.

    Leonardo Moreno director de la Fundación para la Superación de la Pobreza, dice que la pobreza a través del ingreso se puede medir de dos formas. Una es la pobreza absoluta y otra la relativa. “En la primera se usa un valor general para toda la población, y en el caso de pobreza relativa, se ve la cantidad de personas que están en el percentil 50 y las que están bajo ese punto, están en situación de pobreza. Acá es importante la distribución de la riqueza en la sociedad”, explica.

    Es por eso, que según datos de la Encuesta Casen 2015 el porcentaje de niños en situación de pobreza es 18,2% (38,7% en 2006), ya que habla en términos de pobreza absoluta. En cambio, en el informe Unicef la cifra es 25,5%, porque da cuenta de pobreza relativa. “Y siendo Chile un país desigual hace que sea mayor. EE.UU. está peor que Chile porque la acumulación de riqueza es más alta y desigual”, explica Moreno.

    Pero cualquiera sea la forma de medirla, “es bastante alta”, sostiene. Los niños son el grupo etáreo en que se concentra la pobreza multidimensional, según Casen, es decir, la que considera Educación, Salud, Vivienda y Trabajo y Seguridad Social, y donde la pobreza es de 22,2% (29,8% en 2015). “Lo que es mucho más grave”, agrega.

    Cristián Doña, sociólogo y director del Observatorio de Desigualdades de la U. Diego Portales, resalta que la mayoría de las condiciones de bienestar se tienen que generar en la niñez, “y acá habla que el 25,5% de los niños de Chile vive en hogares con ingresos 60% inferior a la mediana”.

    Kluttig sostiene que en el caso de Chile, más que detenerse en los aspectos deficientes, es más productivo ver los avances. Así, por ejemplo, “en las estadísticas internas hemos tenido una baja de pobreza importante, de 39% a 18%. Chile va en una tendencia optimista, sobre todo si se miran los datos de EE.UU., donde la pobreza para los menores de 18 años ha aumentado. A pesar de ser colistas vamos bien encaminados”.

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  8. Inmigrantes tienen mayor riesgo de sufrir trastornos psicóticos

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    Cristian DonaLas personas pertenecientes a minorías étnicas que deciden emigrar a otros países tienen un riesgo cinco veces mayor de padecer trastornos relacionados a la psicosis que la población nativa, según investigadores que participaron en un estudio liderado por James Kirkbride, un epidemiólogo psiquiátrico del University College de Londres. Según Kirkbridey, las cifras obtenidas eran impactantes.

    La investigación

    El propósito de la investigación fue revelar la tendencia actual que se mantiene tanto en zonas urbanas como rurales, analizando a la primera generación de migrantes que llegan a un país desconocido durante su adultez o infancia. Concluyó que corren un mayor riesgo de desarrollar este tipo de patologías mentales.

    El equipo investigativo afirmó que una serie de factores podrían estar en juego, los que afectarían su salud mental, incluyendo situaciones como las tensiones que experimentan los extranjeros durante el proceso de migración, la discriminación que sufren regularmente y cuestiones relacionadas con el aislamiento y la poca integración a la sociedad.

    “Si este fuera cualquier otro desorden, estaríamos horrorizados, e incluso, estaríamos haciendo campaña desde una perspectiva de salud pública sobre cómo podríamos reducir este nivel de sufrimiento”, aseveró Kirkbride.

    El brote psicótico

    Esta enfermedad mental, catalogada como grave, “se caracteriza por que el paciente, en este caso concreto el migrante, sufre una alteración global de la personalidad, acompañada de un trastorno del sentido de la realidad. ¿Qué puede generar? Miedo, angustia u obsesión irracional, en especial la que se da en un colectivo de personas”, consignó a este medio María Francisca Decebal, psiquiatra de la Universidad de Chile.

    Mientras que el riesgo de padecer psicosis es rara, las tasas registran cerca de 30 casos por cada 100 mil personas al año, acorde el epidemiólogo psiquiátrico. Además, recalca que se deben hacer mayores esfuerzos para ofrecer servicios a los migrantes que lo necesitan y medidas preventivas para reducir los riesgos. “En el clima actual, cuando las cuestiones relativas a la migración están a la vanguardia de la mente del público, las personas pertenecientes a minorías étnicas pueden enfrentar estrés adicional que podría contribuir a los problemas de salud mental”, agregó Kirkbride.

    Aspectos sociológicos

    Cristián Doña, académico de la Facultad de Sociología de la Universidad Diego Portales y especialista en inmigración, asegura que para los extranjeros la situación es difícil. “Es un proceso complejo. Ellos tienen que integrarse a otra comunidad, muchas veces enfrentar barreras del idioma, ser discriminados constantemente y, sumado a estar alejados de sus familias, el brote de psicosis puede dañar su salud mental”.

    Sentido negativo

    Según el sociólogo, en todos los países del mundo hay cierta negatividad hacia los inmigrantes, porque “la sociedad necesita construir un enemigo. Construir un otro que sea diferente a ti para poder defender tu lugar. No existe el sentido de unidad. Es un nosotros versus ustedes constante”.

    La especialista de la Universidad de Chile afirma que la mayoría de los extranjeros que se radican en otros países sufren trastornos de estrés post traumáticos, por la ansiedad que provoca estar un lugar diferente. “En torno a ellos hay una construcción de estereotipos y prejuicios”, añade.

    Creencia

    Doña asegura que “creemos que somos superiores a nuestros compañeros Latinoamericanos y la comunidad extranjera en general. No es sólo una ideología a nivel nacional, sino que mundial”.

    En cuanto a políticas públicas a nivel país, el sociólogo es enfático al afirmar que el Gobierno debe velar por la salud física y mental de los inmigrantes”.

  9. Así quieren en Chile al amigo cuando es forastero

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    Cristian DonaUno de los estudios más completos en el país sobre percepción ante el creciente arribo de peruanos muestra que los chilenos miramos con temor este fenómeno y revela que el perfil que predomina es el antiinmigración. También muestra que la mejor alternativa para bajar las defensas es promover el contacto entre locales y recién llegados.

    En Chile viven aproximadamente 411 mil extranjeros y se estima que para 2040 habrá una población inmigrante cercana al 12 por ciento, es decir, similar a la de España, Reino Unido y Francia. Para evitar las tensiones que se dan en Europa o Estados Unidos, es conveniente analizar y abordar el fenómeno ahora.

    Actualmente, tres cuartas partes de nuestros migrantes son peruanos, lo que los convierte en lejos la principal comunidad de personas venidas de afuera en el país. Justamente esta característica hizo que en el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) se centrara en ellos para medir la percepción de los chilenos ante este fenómeno en el primer módulo del Estudio Longitudinal Social Chileno (Elsoc).

    Esta encuesta es inédita, ya que le preguntará a tres mil personas sobre lo que piensan, sienten y cómo se comportan en una serie de temas, lo que se repetirá una vez al año durante una década para ver cómo cambian o se mantienen sus opiniones. “Son estudios de alta complejidad, muy costosos, pero tremendamente valiosos, ya que podremos ver qué factores gatillan los cambios”, explica el coordinador de Elsoc, el sicólogo social y político y académico de la UC Roberto González.

    Las encuestas, que comenzaron a hacerse en agosto de 2016, tocan muchos aspectos, pero los de inmigración son los primeros datos que han trabajado y los van a publicar el próximo jueves. Aquí adelantamos esos números que muestran que el desafío de la integración es enorme y cuáles caminos podrían promoverla.

    La amenaza
    De acuerdo a la encuesta, un 37 por ciento de los chilenos conoce inmigrantes peruanos y un cuarto dice que tiene amigos de esa comunidad que aunque ha crecido no es masiva. “La magnitud me sorprende positivamente: los chilenos tienen experiencias de contacto con los peruanos, los conocen. Que un cuarto se relacione con ellos es alto”, explica González.

    Además, alrededor de un tercio dice que conversa o interactúa con frecuencia con peruanos. De estos, seis de 10 consideran que la experiencia fue “bastante o muy amistosa” y un 17 por ciento dice que ha tenido algún tipo de tensión o conflicto con peruanos que viven en Chile durante los últimos 12 meses.

    Pero en la encuesta no todas son buenas noticias. La experiencia histórica demuestra que la llegada de personas de otros países a un lugar muchas veces es percibida como una amenaza por las poblaciones locales. Los investigadores hablan, por un lado, de la existencia de una “amenaza simbólica”, sentimientos negativos ante el temor de que los extranjeros transformen la cultura local y tradiciones. Para indagar al respecto, en el cuestionario los investigadores le pidieron a la gente que dijeran si creían que Chile está perdiendo su identidad ante la migración peruana: el 40 por ciento dijo que sí. También quisieron saber si los encuestados se sentían afectados de manera más concreta por estos nuevos residentes y les preguntaron si la migración peruana se traducía en un aumento del desempleo. El 56 por ciento lo cree.

    Cristián Doña, sociólogo del COES y de la UDP, cree que el estudio está entregando resultados más precisos que los que se conocían y acordes con lo que él mismo percibe como especialista en esta área. “En otras encuestas la recepción se había visto más tibia y aparecían como más aceptados. No me sorprende porque si uno lo ve en otras actividades cotidianas hay un sentimiento antiinmigración muy importante”, opina.

    Al desglosar las cifras de los dos tipos de amenaza, la simbólica, y la más concreta, o “realista” como la denominan, a Roberto González no le sorprendió que la percepción de temor en los dos casos fuera más alta en los grupos con menores niveles educacionales, que son los que efectivamente podrían estar compitiendo por un empleo con los migrantes peruanos que han llegado. Lo que no esperaba, en cambio, era que un tercio de los encuestados profesionales creyera que los peruanos amenazan su estabilidad laboral, tal como apareció en la encuesta. “Eso me sorprende mucho porque en ese segmento el contacto con los migrantes es a través de sus nanas o de quienes los atienden en restoranes”, explica el sicólogo de la UC.

    Busca tu perfil
    El COES cruzó los datos de la encuesta y a partir de eso elaboró cuatro perfiles de los chilenos. El primero que apareció es el de los antiinmigración, que se sienten amenazados por este fenómeno y no tienen contacto con los residentes peruanos, segmento que es mayoritario y corresponde al 57 por ciento de los encuestados. Doña explica que sin duda este es el grupo más preocupante. “Son las personas más vulnerables y los más fáciles de convencer de que el otro es el enemigo. Hay que explicarles que los migrantes no lo son ni les están quitando el trabajo”, dice y agrega que de lo contrario son muy susceptibles “a que alguien diga ‘voten por mí que yo voy a evitar que entren al país’, cosa que le hemos escuchado a Sebastián Piñera, Manuel José Ossandón y Alejandro Guillier”.

    También está el grupo de personas que se sienten amenazadas por los inmigrantes y que sí han tenido contacto con ellos y reportan malas experiencias, pero es un segmento pequeño, que corresponde a sólo un 8 por ciento.

    Del otro lado de la balanza, están aquellas personas que fueron catalogadas como “indiferentes a la inmigración”, casi un tercio de los encuestados (30 por ciento), que no tienen amigos peruanos, no se relacionan con ellos habitualmente ni los perciben como amenaza. Doña explica que en general son personas con nivel educacional más alto, pero que por lo mismo son más difíciles de “educar en diversidad” porque en teoría al menos, han tenido acceso a más información. “Es extraño. Son los que se visten de globalizados, pero también pueden ser discriminadores”, opina el investigador.

    El último, y el segmento más pequeño, que corresponde al cinco por ciento son los “proinmigración”, personas que reportan tener muchos amigos migrantes y una experiencia positiva en sus relaciones con los peruanos. González reconoce que no esperaba ese porcentaje tan bajo y que tras analizar a ese grupo se dio cuenta de que son “los más letrados, más educados en cantidad de años y con orientaciones más ‘neoliberales’, si se quiere”. Hablamos de personas que confían en el sistema, son más activos políticamente y participan de las elecciones. “Hoy esas personas son las menos”, se lamenta el sicólogo.

    Política de contacto
    “La buena noticia es que estos sentimientos negativos hacia la inmigración pueden ser cambiados, pues en gran medida se basan en creencias erróneas”, dice Héctor Carvacho, investigador COES-CIIR y académico de la UC, y agrega: “La mejor forma de hacerlo es a través del contacto directo con el grupo de inmigrantes”. Los resultados de la encuesta confirman un hecho que también muestran otras investigaciones y es que a mayor interacción con los migrantes, aumentan los lazos y mejora la percepción de los locales. Pero, claro, primero se tienen que producir esos encuentros y relaciones.

    “La literatura muestra que en los barrios donde hay más población migrante aumenta la probabilidad de que desarrolles vínculos de amistad con ellos y eso reduce el prejuicio. Pero el prejuicio, a la vez, también reduce tu disposición a hacer amigos en el otro grupo”, explica Roberto González, quien sin embargo asegura que en este caso hay una buena noticia: el efecto contacto-tolerancia es más fuerte que el prejuicio-disgregación.

    Por eso, comunas con alta población migrante, como Alto Hospicio, Santiago, Antofagasta o Quilicura, son una oportunidad para crear instancias de encuentro. Pero no hay que esperar que eso ocurra sólo o de manera espontánea, sino que hay que crear políticas públicas que lo incentiven porque de lo contrario, si esos espacios se abandonan a su suerte pueden también volverse una fuente de conflicto. “Hay que recordar lo que pasó en París en 2005. Los barrios migrantes se transformaron en guetos donde estaban atrapadas las personas más pobres y los inmigrantes y se generó una crisis social”, comenta González.

    Doña agrega, por su parte, que aquí los municipios tienen un rol clave y deben invitar a los migrantes a mesas redondas, juntas de vecinos y trabajos comunitarios. Él enfatiza que dar con las acciones precisas en pos de la integración requiere trabajo y es complejo. “Se puede caer fácilmente en la infantilización del otro, en el ‘mira qué lindo este niñito bailando marinera’. Por eso no quiero proponer espectáculos culturales”, dice.

    Carvacho, no obstante, sí cree en el poder de los encuentros culturales, artísticos o asociados a la comida, donde esté la posibilidad de que ambos grupos se conozcan y, a la vez, se involucre a los niños tempranamente. “Cuando un alcalde quiere promover la integración social, lo que tiene que hacer no es juntar a la gente a conversar, los tiene que invitar a pasarlo bien”, concluye González.
    * Ficha técnica: El “Estudio Longitudinal Social Chileno” (ELSOC), presentado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), es un estudio longitudinal de tipo panel a tres mil personas que serán entrevistadas anualmente durante 10 años.

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  10. Desempleo juvenil en Chile: radiografía al difícil panorama laboral de las nuevas generaciones

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    Cristian DonaA sus 23 años, Rafael Morales lleva seis meses buscando trabajo. Es sicólogo de la Universidad Católica y previo a ello estudió en un colegio particular de Talca. Dedica su tiempo a ver empleos por internet, a corregir su currículum y a ir a entrevistas presenciales. Nunca antes ha trabajado, al menos no en su profesión, y este es su inicio al mundo laboral.

    “A veces siento ansiedad, porque ha pasado tiempo. Pero luego me calmo porque sé que tengo buena educación y eso, tarde o temprano, me va a traer frutos. De todas formas, es duro ver a mis compañeros de la universidad que consiguieron trabajos, compañeros con quienes me titulé”, cuenta.

    Desde una vereda opuesta, Patricia Sepúlveda señala que estuvo alrededor de un año viendo trabajos en el comercio que le acomodaran. Encontró algunos, pero no duraba demasiado. Sin una educación universitaria de por medio, la joven de 21 años decidió quedarse en su casa para ayudar a su familia con los quehaceres del hogar.

    Tanto Rafael Morales como Patricia Sepúlveda forman parte del 17,1% de jóvenes chilenos entre 20 y 24 años que no tienen trabajo, según la encuesta de Ocupación y Desocupación del Gran Santiago realizada por el Centro de Micro Datos de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile. El mismo estudio reveló que un 11,9% de los jóvenes entre 25 y 29 años están cesantes. Dichas estadísticas son el doble de la cifra de desempleo a nivel nacional, el cual alcanza un 6,6%  de la población en el primer trimestre de este año.

    “Nuestra capacidad productiva no le está dando trabajo a los jóvenes. Entonces, como producimos poco y como el crecimiento económico es poco, ellos se quedan sin trabajo. Si el crecimiento económico fuera más grande, ellos tendrían empleo y a mayor empleo, mayor consumo, entonces ahí empieza el círculo virtuoso”, explica  Alejandro Maureira, economista de la Universidad Andrés Bello.

    Identidad y cohesión

    Pero la desocupación laboral juvenil repercute no sólo a nivel económico, si no que también incide en la esfera individual y colectiva. Sociólogos identifican que la principal causa asociada a ella es la falta de educación y capacitación para encontrar un trabajo apropiado, algo que denominan como una falta de “anclaje del sistema educacional al sistema del mercado laboral”.

    Más allá de obtener una remuneración y una ocupación, el trabajo desarrolla externalidades como la identidad y la cohesión social. Según explica Mauro Basaure, sociólogo e investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, “el mercado laboral es uno de los grandes elementos que se considera para cumplir con una sociedad cohesionada. Si tú no tienes trabajo estás excluido de muchas cosas: previsión, consumo y de las cuestiones simbólicas que entrega el trabajo, entonces se produce una fractura”.

    El acceso a oportunidades impacta fuertemente a los sectores más vulnerables.. “La falta de experiencia, problemas de capacitación y problemas de tiraje de la economía (oferta y demanda) afectan a tipos bien particulares. Los más afectados son los sectores más vulnerables socioeconómicamente hablando y un gran número de esos jóvenes desempleados son jóvenes pobres y mujeres en segundo lugar”, enfatiza Basaure.

    Una visión coincidente tiene Cristián Doñas, sociólogo y director del Observatorio de Desigualdades de la Universidad Diego Portales. A su juicio, el desempleo juvenil se relaciona con el capital humano que cada joven cultiva, según su formación educacional y experiencia. “La estructura del sistema del trabajo en Chile no permite a jóvenes sin educación entrar a puestos laborales. No hay trabajos en los cuales el joven pueda aprender una vez salido del colegio”, dice.

    Expectativas v/s oportunidades

    ¿Qué buscan los jóvenes y qué buscan las empresas? La comprensión de este fenómeno y el gap de expectativas y necesidades entre ambos contextos podría contribuir a un mejor abordaje de los factores que están incidiendo en un mundo laboral que no satisface la entrega efectiva de puestos de trabajo a quienes se inician en el mundo laboral.

    El diagnóstico de Nicolás Farfán, Director del Instituto Nacional de la Juventud (Injuv), es claro: “La transición escuela-trabajo está costando mucho porque quien requiere de contratar personas está buscando habilidades, herramientas o competencias que quizás no se están otorgando en la educación”. Ante eso, crearon el programa “Tu Primera Pega”,  orientado a jóvenes más vulnerables, cuyo fin es prepararlos para su primera entrevista de trabajo, ofreciendo además becas de idiomas, en inglés y chino, así como también talleres de habilidades blandas.

    Al analizar el contexto que afecta a la educación técnico profesional, la evaluación es similar. “Observamos una desconexión entre la educación técnico profesional de nivel medio y las empresas. Por una parte, nos encontramos con Liceos Técnico Profesionales desarticulados con el sector productivo, lo que repercute en bajas tasas de titulación a nivel nacional (55%) y una formación no alineada con los requerimientos del sector productivo actual. Por otro lado, existen empresas en las que la falta de técnicos de mando medio es crítica para poder sostener su operación o crecimiento futuro”, detalla Francisco Ruiz, fundador y jefe de educación de la Fundación Chile Dual, una institución dedicada a la implementación de la formación dual.

    Este modelo consiste en la entrega, a lo largo de dos años, de formación teórica para los jóvenes en sus liceos, de manera que puedan poner en práctica lo aprendido durante una estadía en una empresa, donde tienen a un mentor, que es un técnico de la misma compañía, quien ha sido seleccionado y capacitado para cumplir el rol de formador, siguiendo un plan de aprendizaje que garantiza que en la empresa adscrita al sistema se estén viendo los contenidos curriculares.

    Cómo se conectan las empresas

    En 2014 el desempleo juvenil en Europa era crítico. Mientras en algunos países la cesantía de jóvenes era del 20%, en otros, como España, la estadística se disparaba al 50%. Ante ese escenario, empresas del mundo privado con presencia global y conexión con los procesos productivos y las comunidades donde operan, detectaron los efectos de este escenario y la necesidad de renovación, donde las estructuras se ven obligadas a innovar.

    Una muestra de ello es el programa “Iniciativa por los Jóvenes”, que desarrolla Nestlé a nivel mundial hace dos años, para fortalecer la empleabilidad juvenil y ser puente con otras empresas del mundo privado. En Chile, según expresa Juan Esteban Dulcic -gerente de Recursos Humanos de la compañía en el país-, ven que “para contribuir a la solución del problema, se necesita que más empresas se sumen, que el Estado se sume, y hemos encontrado buena recepción en distintas entidades, considerando que se trata de una problemática multisectorial y multifactorial que nos compete a todos para crear valor en el país. Este es un punto de encuentro donde no hay color político, hay comunión respecto al problema de la empleabilidad y una visión conjunta de unir el mundo de la educación con la empresa”.

    En ese contexto, el próximo 31 de mayo está previsto el “Segundo Encuentro de Jóvenes de la Alianza del Pacífico”, instancia para la cual se ha involucrado el gobierno suizo, los países de la Alianzas del Pacífico (México, Perú y Colombia) y en Chile la Direcon, los ministerios de Educación y Trabajo y organismos técnicos, con el fin de abordar la temática de empleabilidad juvenil de manera conjunta.

    Esta conexión entre el mundo público y el privado también se está gestando en otros rubros como el automotriz. SKBergé implementó la formación dual al interior de la compañía, a través de una alianza con el Liceo Industrial de Recoleta para la especialidad de Mecánica Automotriz.

    Nicolás García, ex alumno de dicho liceo, cuenta su experiencia: “Firmar contrato fue una gran oportunidad para iniciar mis proyectos de vida. Estoy muy agradecido que la empresa haya confiado en mis habilidades y en mi forma de trabajo para formar parte de la gran familia de SKBergé. A través de esta experiencia, espero algún día abrir mi propio taller y seguir desarrollándome y creciendo en el rubro automotriz que es lo que más me apasiona”.

  11. El aporte del voto migrante podría ser decisivo en estas presidenciales

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    Cristian DonaUn padrón electoral anémico y una masa migrante con derechos cívicos plenos es un factor que podría pesar en las próximas elecciones, cree el investigador del COES. Advierte sobre la posibilidad de candidatos que intenten aprovecharse de este “botín político”.

    Es probable que haitianos y dominicanos, quienes llevan 5 o más años viviendo en Chile, no sean un gran grupo de votantes. Sin embargo, considerando un padrón electoral de chilenos a la baja lo más probable es que sí sean un buen capital político para quienes los tengan considerados dentro de su agenda. Las conclusiones del proyecto MiniCOES sobre “Participación política de inmigrantes recientes en comunas seleccionadas del Gran Santiago”, realizada por el sociólogo e investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, Cristián Doña, son interesantes en ese sentido.

    El proyecto evaluaba las causas y factores que influyen en la decisión de participación política de los extranjeros viviendo en Chile y su acceso a este derecho. El alcance comunal de la investigación abarcó la población de cuatro comunas como Estación Central, Independencia, Providencia y Santiago; se concentró en nuestros nuevos vecinos quienes no solo tienen derecho a voto en muchos casos, sino una comprobada tradición de participación electoral integrada en su formación social. “El estudio también determinó que de todo el grupo de extranjeros migrantes, los peruanos son mayoría y que llevan más tiempo en el país, por lo que su interés del derecho a voto es mayor”, dice el académico de la Escuela de Sociología de la Universidad Diego Portales.

    “El objetivo oculto del estudio era incentivar una discusión más clara de parte de los actores políticos en general. Recibimos a gente del PPD o Evópoli que tienen un área sobre el tema, pero no hacen mayor ruido sobre un asunto relevante. En ciertas zonas del país debería ser importante para la gente más que en otras con una ley migratoria que data de hace más de 40 años. Es decir, no es un tema intrascendente.

    Doña reconoce que candidaturas como las de Alejandro Guillier, Sebastián Piñera y Manuel José Ossandón sí han opinado en distintos tonos y con distintas urgencias y agendas sobre el tema, pero ignorando el tema de fondo. “Durante el 2016 hubo varios llamados, pero también opiniones incluso muy en contra de la migración que estamos recibiendo. Pero no la de los migrantes rubios y ojos azules. Muchos políticos o editoriales de medios, cuando hablan de migración, siguen asociándola con los europeos del siglo XIX que no es la que recibiremos por mucho que lo deseen”, aclara.

    Mientras, las barreras para la participación política de haitianos, dominicanos, peruanos y bolivianos siguen teniendo más trabas culturales que técnicas, pero que permean lo suficiente el escenario electoral como para que no sean visto como un “botín político”.

    La principal traba es el desconocimiento que los migrantes tienen sobre sus derechos cívicos. Cuando empezamos el estudio hace un año, no había un conocimiento de la posibilidad de ejercer el voto o una participación política activa. Grupos muy pequeños estaban al tanto, generalmente asociados a otros grupos políticos en las municipalidades. El segundo problema es que la sociedad chilena debe conocer esos derechos también para que no sucedan situaciones como la de migrantes a quienes los vocales de mesa les han negado arbitrariamente la posibilidad de votar en elecciones recientes.

    “Es algo que se extiende también en consultorios municipales, por ejemplo, donde pese a tener derechos de salud, funcionarios obligan a los migrantes a firmar pagarés o no se les atiende. Es decir, el derecho al acceso está mediado por una persona, chilena, que no necesariamente reconoce estos derechos. Finalmente, no existe una posición política de los partidos o propuestas sobre migración a nivel comunal o que involucren a chilenos y migrantes. Así es como una gran cantidad de ellos finalmente no se presentan a votar porque creen que no son considerados, cuando en realidad tienen en sus manos una importante cantidad de votos. Esto pasa principalmente con los grupos formados por personas jóvenes, de menores ingresos y también minorías indígenas”, señala Doña.

    -Hay un riesgo en la utilización política de estos nuevos votantes en tiempos en que el chileno abandona el interés cívico. ¿Qué consideraciones al respecto se desprenden del estudio?
    -Existe ese problema latente en los resultados. El de que sus conclusiones se conviertan en un arma de doble filo y grupos interesados saquen “ofertones para los migrantes”. Personalmente, eso es una preocupación por la incitación al populismo. Lo que me gustaría es que los candidatos al Parlamento o las presidenciales sacaran de este estudio la idea de que los migrantes son ciudadanos en todo, excepto en su carta de nacionalidad. Tienen derecho a participación y debieran ser incluidos en las discusiones que los afectan. Por ejemplo, el 5% de sus ingresos destinados a la jubilación y que van a una AFP por ejemplo… ¿Qué pasa si su interés siempre es el de regresar a sus países?, ¿qué pasa con ese dinero?, ¿están las propuestas de pensiones considerando al extranjero? La respuesta es no, no está considerado para nada. Y este es solo un ejemplo.

    La radiografía también aclaró el gran interés de los migrantes en sus países por participar activamente de sus elecciones. En Perú, por ejemplo, es obligatorio. Por eso las presidenciales en Perú tienen convocatoria de alto número. Si los incentiváramos y se integrara el tema a nivel local de estos migrantes, habría una gran participación. Los chilenos votan cada vez en menos cantidad y podría darse el caso de que el voto migrante sea decisivo en estas presidenciales. Hoy cada voto cuenta y todos los extra que se logren movilizar pueden generar una importante diferencia.

    Ver en La Nación

     

  12. Especial sobre el Censo

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    Cristian DonaCristián Doña, académico de la Escuela de Sociología de la Universidad Diego Portales, participó ayer en el panel del programa Cultura Verdadera de La Red sobre el Censo 2017.

    El académico dijo que: “Mucha gente en las calles participando de manera muy comprometida, gente que en otras condiciones no tiene idea de que es un censo, estaban ahí aprendiendo y aplicándolo”.

    “La importancia de un censo es múltiple. Elegir donde se coloca un policlínico, por ejemplo. Si vemos que la población esta cambiando entre dos o tres  periodos censales podemos decir acá se necesitan mas escuelas, menos escuelas sin tener que esperar gran tiempo. Permite reestructurar todo lo que son las muestras para encuestas como la CASEN, cuya base es el censo”, señaló el sociólogo.

    Ver en La Red

  13. Panel conversó acerca de los inmigrantes como votantes en Chile

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    El Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (ICSO), junto al Observatorio de Desigualdades y COES, realizaron el panel de conversación sobre los proyectos MiniCOES “Los inmigrantes como votantes: Participación política de inmigrantes en las municipales 2016.”

    La actividad se llevó a cabo en el contexto del lanzamiento de resultados del proyecto MiniCOES a cargo del investigador COES y académico de la Escuela de Sociología, Cristián Doña, “Los inmigrantes como votantes: Participación política de inmigrantes recientes en comunas seleccionadas del Gran Santiago”.

    El proyecto tuvo como objetivo conocer las causas y factores que influyen en la decisión de participación política de los inmigrantes en Chile y su acceso a este derecho. Para ello, se analizaron las comunas de Estación Central, Santiago, Providencia e Independencia.

    En la actividad, Cristián Doña, expuso los resultados del proyecto “Los inmigrantes como votantes”. “La idea de este estudio era responder una pregunta bastante simple, que era, ¿los migrantes votan o no?. El derecho existe, pero cómo saben de ese derecho, cómo se informan, cuáles son las razones por las cuales deciden votar. Partiendo de esa pregunta empezamos a pensar en el proyecto”, señaló el académico.

    Además, Eduardo Thayer, académico de la Universidad Central, presentó los resultados del proyecto Fondecyt N° 1140679 “Estado chileno e inmigrantes latinoamericanos frente a frente, reconocimiento, respeto y expectativas de incorporación”. En este sentido, Thayer señaló que “sistematizamos lo que habían hecho, en términos de acciones y políticas orientadas a la población migrante, explícitamente”.

    En el panel de conversación participaron Carolina Tohá, ex alcaldesa de la comuna de Santiago, Rodrigo Sandoval, jefe del Departamento de Extranjería y Migración (DEM), Hector Pujols, dirigente de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes y Benjamín Maturana, coordinador ejecutivo del Centro de Estudios Horizontal.

    La ex alcadesa de Santiago, señaló que “a pesar de que ha pasado todo este tiempo, todavía no hay ni una puesta al día de la ley de migraciones, ni la estructuración de una política sistemática a nivel nacional, aunque sí ha habido iniciativas y programas muy valiosos, pero que no logran constituir todavía una política y yo diría tampoco ha habido un debate en estas materias”.

    Por su parte, Rodrigo Sandoval explicó que “la migración está dejando de ser excepcional y nosotros hablamos de más movilidad, porque hoy día la circunstancia, o la decisión o la intención de vivir en un lugar distinto al cual nacemos, es una decisión-intención cada vez más extendida y que es parte del plan de vida de una cantidad de población cada vez mayor”.

    Con respecto a la integración, “hacer un acto folclórico, no es integración, no son políticas de integración” opinó Hector Pujols. Finalmente, Benjamín Maturana indicó que “el inmigrante se siente como no perteniente de nuestra sociedad y fuera del sistema electoral”

  14. 26 % de los jovenes se identifica con una posición política

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    Cristian Dona

    Según la Octava Encuesta Nacional de Juventud, que se realiza a jóvenes de entre 15 y 29 de edad cada tres años, sólo el 26 por ciento de los jóvenes se identifica con una posición política. Esta cifra es 7 puntos menor que en el 2012.

    Entre otros datos, un 44 % cree que la democracia es el mejor sistema, pero solo un 12 % está de acuerdo con la democracia chilena.

    El sociólogo de la Universidad Diego Portales, Cristián Doña, comentó estos resultados en Radio Tele13 :

  15. Radiografía sobre participación política de los migrantes revela gran desinformación cívica

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    Cristian DonaEl estudio realizado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social se realizó en 4 comunas de Santiago y le tomó el pulso al interés político de estos nuevos ciudadanos del país.

    El proyecto investigativo “Los inmigrantes como votantes: Participación política de inmigrantes recientes en comunas seleccionadas del Gran Santiago”, realizado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes), plantea la relevante pregunta sobre qué factores influyen en la decisión de participación política de los inmigrantes en Chile y su acceso a este derecho.

    Los resultados del estudio que tuvo lugar en las comunas de Estación Central, Independencia, Providencia y Santiago y entre 80 personas migrantes en total midió este interés cívico y la información sobre el acceso al derecho al voto. Los resultados acreditan que estos nuevos ciudadanos adolecen de un gran nivel de desinformación y, por lo tanto, desinterés en participar políticamente dado que no se sienten parte de las políticas chilenas en general. Según el estudio del COES, no se percibe en los inmigrantes una representación en su conjunto por algún candidato o propuestas.

    Asimismo, el haber tenido una activa participación política en el país de origen no fue sinónimo de una correlación de la misma dinámica en Chile. Por otro lado, el estudio explica que pareciera no haber una comunicación al respecto por parte de las distintas comunidades migrantes por el poco conocimiento sobre la participación política entre ellos mismos.

    Cuando se comparan estos resultados con la práctica de las elecciones municipales, por ejemplo, no se ha detectado un acercamiento de las comunidades migrantes al proceso en ninguna de las comunas en estudio.

    El estudio “Los inmigrantes como votantes: Participación política de inmigrantes recientes en comunas seleccionadas del Gran Santiago”, en profundidad será publicado este jueves 30, a las 18 horas, en el Auditorio de la Universidad Diego Portales (Ejército 278, Santiago) con la exposición del investigador Coes, Cristián Doña, académico de la Escuela de Sociología de la UDP que compartirá panel con Carolina Tohá, exalcaldesa de Santiago; Rodrigo Sandoval, jefe del Departamento de Extranjería y Migración (DEM) del Ministerio del Interior y Seguridad Pública; Hector Pujols, dirigente de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes y Benjamín Maturana, director de Investigación del Centro de Estudios Horizontal.

    También Eduardo Thayer, académico de la Universidad Central, expondrá los resultados del estudio “Estado chileno e inmigrantes latinoamericanos frente a frente, reconocimiento, respeto y expectativas de incorporación”.

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  16. 23% de las comunas en Chile tienen más adultos mayores que niños menores de 15 años

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    Cristian DonaDe las 346 comunas que existen en el país, 79 están dentro de la categoría de “envejecidas”.

    Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el año 2050, el 22% de los habitantes del planeta tendrá más de 60 años. Incluso, adelanta que para entonces unos 400 millones de personas serán mayores de 80 años.

    Chile también está envejeciendo y lo hace a pasos agigantados. Si en 1970 había 19 adultos mayores por cada 100 niños menores de 15 años, en 2015 los adultos mayores eran 73 y la proyección dice para el año 2022 serán 103. Esa relación numérica es el Índice de Adultos Mayores (IAM).

    De acuerdo a las proyecciones del INE, actualmente, 79 de las 346 comunas del país tienen un IAM mayor de 100, lo que significa que en el 23% de las comunas del país, por cada cien menores de 15 años, hay más de un centenar de adultos mayores de 60 años.

    La lista de las 10 comunas con mayor IAM es encabezada por Río Verde y Timaukel, dos pequeñas municipios de la Región de Magallanes, en que los mayores de 60 son seis y cuatro veces más que los menores, respectivamente. Así, en Río Verde viven 122 mayores de 60 años y sólo 19 menores de 15. En Timaukel, los adultos mayores son 55 y sólo 13 niños (ver infografía).

    La tercera comuna con mayor IAM es Providencia. Esta comuna de la Región Metropolitana tiene 262 adultos mayores por cada cien menores. En cuarto lugar está Navidad, en la Región de O’Higgins, y muy de cerca Ñuñoa, también en la Metropolitana. Ambas tienen un IAM que sobrepasa el nivel 183.

    Para Cristián Doña, académico de la Escuela de Sociología e investigador del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la U. Diego Portales y del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), estas cifras demuestran el proceso de envejecimiento de la población y la normal migración de jóvenes hacia otros lugares que les permitan mayores oportunidades de desarrollo.

    A juicio de Doña, este movimiento de los jóvenes representa una situación grave en las zonas más extremas del país, donde comunas como Río Verde, Timaukel y San Gregorio, Región de Magallanes, en las que habitan entre 400 y 700 personas, podrían desaparecer. “Son comunas pequeñas en las que la población joven se va a estudiar o trabajar y no vuelve. Este movimiento de los más jóvenes hace peligrar pequeñas localidades”, señala.

    Putre (Región de Arica y Parinacota), por ejemplo, también está entre las 10 comunas con mayor IAM. Allí habitan 454 adultos y 259 menores de 15. “El caso del norte del país es más grave aún. Son comunidades de etnias aymara, principalmente. No sólo van envejeciendo, también se pierden el idioma, las prácticas culturales. Los jóvenes prefieren irse a las minas a trabajar en lugar de quedarse, o salen a estudiar y luego no vuelven”, dice Doña.

    Buen clima

    Entre las comunas con un nivel de IAM mayor de 100 destacan varias comunas costeras de la zona central. De todas ellas, El Tabo es la con mayor índice, con 143 adultos mayores por cada cien menores; con 127 le sigue El Quisco. También en este grupo está Viña del Mar, que por primera vez supera a Valparaíso, con un IAM de 114 y 102, respectivamente. Además, la supera en cifras totales: en Viña del Mar viven 63.069 adultos mayores y en Valparaíso lo hacen 53.111.

    “Sin duda, el clima y el ambiente social tranquilo son mucho mejores para la salud. No hay contaminación ambiental, existe menos estrés y, en general, en las comunas costeras y de campo se lleva una vida más tranquila. De hecho, los casos de personas que tienen muchos años, habitualmente, provienen de comunas aisladas o lejanas del mundanal ruido”, dice Juan Carlos Larraechea, director del Instituto del Envejecimiento.

    En general, dice Doña, no hay grandes movimientos de personas de la tercera edad en el país. La migración interna de adultos mayores es un proceso que recién se está evidenciando por el nivel de desarrollo económico que se está alcanzando. “Personas de más altos ingresos o jubilados buscan privilegiar su calidad de vida y buscan zonas con aire más limpio, mejor clima, ciudades más baratas y cómodas. Empiezan una remigración, así como en los 60 las personas salían del campo para llegar a vivir a las ciudades, ahora se van a ciudades costeras o hacia regiones como el Maule, que son más baratas y pueden vivir mejor. Ya hay indicios de este proceso”, dice el investigador.

    De acuerdo a los datos de la encuesta Casen 2013, la Región de Los Ríos es la que tiene más alto IAM (99,4), seguida por la del Maule (95,7) y Valparaíso ( 87,8).
    Rosita Kornfeld, directora Ejecutiva del Centro de Estudios de Vejez y Envejecimiento UC, dice que la zona costera tiene lugares más tranquilos, prima el buen clima y se puede hacer vida de comunidad, además de cercanía con centros de salud y de urgencia.

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  17. Matrimonios de chilenos con extranjeros casi se cuadruplican en cinco años

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    Cristian DonaPasaron de 1.429 en 2011 a 5.144 en 2015, año en que representaron el 8% del total. Uniones de hombres con extranjeras casi duplica al de chilenas con foráneos.

    Uno de los principales indicadores de un país que integra y asimila la población migrante son los matrimonios mixtos, nombre que reciben en nuestro caso, los conformados por un chileno/a y un extranjero/a, y que en los últimos años van en sostenido aumento. Según cifras del Registro Civil, si en 2011 hubo 1.429 de estos enlaces, en 2015 aumentaron a 5.144, un alza de 266%.

    Estas uniones representaron el 8% del total de matrimonios en 2015 (63.857), un fenómeno que va muy entrelazado con el alza en el flujo migratorio que ha experimentado Chile en los últimos cinco años.

    Medardo Aguirre, director del Centro Nacional de Estudios Migratorios de la U. de Talca, dice que los datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen), muestran que antes de 2011 la población migrante en Chile representaba entre el 1% y el 1,4% de la población nacional. Después de 2011 se aprecia un incremento importante, pasando a representar el 2,1% (Casen 2013) y luego el 2,7% (Casen 2015).

    Antes de 2011 los migrantes aumentaban en un porcentaje promedio de 10% anual, pero la Casen 2013 (que considera la estadística 2011-2012) muestra que el aumento fue de 45,3%. A su vez, entre 2013-2015 el alza fue de 31,23%.

    A noviembre de 2015, según el Departamento de Extranjería y Migración (DEM), en Chile ya había 477 mil inmigrantes residentes, que representan el 2,7% de la población.

    Aunque la proporción es baja a nivel mundial -datos de la División de Población de la ONU para 2015 muestran que en países desarrollados el porcentaje de migrantes residentes es en promedio 11,3%-, sí es una cifra alta en el escenario sudamericano donde el promedio según datos de la ONU es de 1,4%.

    Al respecto, Giampaolo Lanzieri, geógrafo de la Comisión Europea, señala que “pocas cosas dicen más de que una persona nacida en el extranjero se está convirtiendo en parte de su país de adopción, que casarse con un local”.

    Dos culturas

    Para entender el alza en los matrimonios mixtos, Jorge Dehays, coordinador del Diplomado de Sociodemografía de las Migraciones de la U. de Chile, indica que una hipótesis sería que algunas comunidades los usen como estrategia para lograr una residencia definitiva y acelerar el proceso (ver nota secundaria).

    Sin embargo, estima Dehays, que el aumento respondería más bien al encuentro de dos culturas y la novedad de potenciales parejas diferentes. En ese sentido, por ejemplo, en 2015, fue mayor el número de hombres que se casaron con extranjeras (3.184), que de chilenas con extranjeros (1.960).

    Las solicitudes de permanencia definitiva, dice Dehays, también aportan otro dato al fenómeno. Según cifras del DEM, estas solicitudes crecieron 202,5% entre 2005 y 2014, (11.907 a 36.024).

    Además, la migración en Chile es principalmente de personas jóvenes que se concentra entre los 20 y 35 años, según datos del DEM. Un grupo que pasó en 10 años de 36,5% a un 43,3% del total de los migrantes.

    Llegan a Chile por trabajo y seguridad, indica un estudio del Centro Nacional de Estudios Migratorios de la U. de Talca. Y un porcentaje importante quiere permanecer en el país (60%). Los más decididos son aquellos que perciben en Chile más seguridad, y “que tienen mayores redes de amigos y familiares”, sostiene Medardo Aguirre.

    Y esa intención se plasma en muchos casos en matrimonios con chilenos, donde se “conformarán familias con hijos nacidos en Chile”, dice Aguirre.
    Históricamente, el matrimonio entre parejas de distintos países es una de las claves de los procesos de integración, agrega Cristián Doña, director del Observatorio de Desigualdades de la U. Diego Portales. “Permite pensar en una sociedad más abierta, que comprende mejor a los otros”.

    Panorama de transición

    La situación actual de Chile respecto de los efectos sociales de la migración es de tránsito, destaca Cristián Parker, académico del Instituto de Estudios Avanzados de la U. de Santiago. “Pasamos de una sociedad hasta cierto punto homogénea, a una étnicamente diversa, y fue rápidamente en los últimos cinco años”, aclara.

    Por lo mismo, plantea Doña, lo interesante será observar el efecto que esas uniones tendrán en los nacimientos. “Las parejas chilenas tienen bajos niveles de fecundidad, y las parejas extranjeras se sabe que tienen un mayor nivel; habría que ver qué pasa con las parejas mixtas”.

    Los expertos coinciden en que el tema plantea muchas interrogantes. Desde ver si un migrante de segunda generación tiende a casarse con personas del mismo origen extranjero o no, a los efectos que puede tener en la movilidad internacional.

    Racismo

    “Chile es un país profundamente racista”, afirma Doña. La diferencia es que antes no teníamos cómo medirlo. “Había racismo contra los pueblos originarios, pero hoy que ya tenemos la población afrodescendiente en Santiago, el racismo es cotidiano”. Los patrones de discriminación en este aspecto se mantienen, agrega. “Es diferente si se lleva a la casa una pareja europea que a un afrodescendiente o peruano”.

    Que en ese marco de prejuicio se produzca esta alza, habla de una ruptura en ese sentido discriminador, resalta Parker. “Es una apertura de lo que significa construir relaciones interculturales. Es muy notable e interesante como signo de transición”.

    Lo que pasará con el aumento en las uniones, indica Doña, dependerá de cómo el Estado maneje sus políticas de integración. “Y de cómo se presenten cotidianamente esos temas desde la prensa, la TV, en los colegios. De todo eso depende cómo se logra esta interculturalidad”, manifiesta.

    Un obstáculo, dice Aguirre, es que el tema se instaló en forma sesgada. “Ciertos sectores políticos lo han vinculado con la delincuencia y no con el aporte cultural que significa para el país la llegada de extranjeros”.

    El modo de ser familia está cambiando con su llegada. Por lo que la tarea para las autoridades, los políticos y los medios de comunicación, recalca Aguirre, es no enfatizar solamente en los aspectos negativos de la inmigración, “sino más bien enfatizar los positivos”.

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  18. La Historia es Nuestra: Chile, ¿país imán de inmigrantes?

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    Cristian DonaMientras la revista económica Bloomberg asegura que el país tiene las puertas “abiertas a los más pobres del continente”, Cristián Doña ve con preocupación el aumento del racismo o la eventual utilización política del tema. De esos asuntos y del polémico “RUT 100” que identifica a estudiantes cuyos padres están en situación migratoria irregular, habla el académico en entrevista con Paula Molina.

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  19. Destacados expositores participaron en el Seminario “Exilio, Violencia, y Estado”

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    714_UDP_SEMINARIO EXILIO VIOLENCIA Y ESTADO_RRSS-FBEl pasado lunes 7 de noviembre de 2016, se llevó a cabo el Seminario “Exilio, Violencia, y Estado”. La actividad fue organizada por la Universidad Diego Portales, junto al Programa Interdisciplinario de Estudios Migratorios (PRIEM), la Universidad Alberto Hurtado y el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES).

    Participaron como expositores Enrique Coraza de los Santos, coordinador del Grupo de Estudios de Migración y Procesos Transfronterizos (ECOSUR-CONACYT) y coordinador del Grupo de Trabajo (CLACSO) sobre Violencia y Migraciones Forzadas, Mariana Norandi, miembro del Grupo de Trabajo (CLACSO) sobre Violencia y Migraciones Forzadas, Mónica Gatica, miembro del Grupo de Trabajo (CLACSO) sobre Violencia y Migraciones Forzadas, Carolina Ramírez, investigadora postdoctoral en la línea espacio y migración del Programa Interdisciplinario de Estudios Migratorios (PRIEM) y académica en la Universidad Alberto Hurtado y Cristián Doña, académico de la Escuela de Sociología UDP, Investigador ICSO y director del Observatorio de Desigualdades de la Universidad Diego Portales e Investigador del Centro de Estudios del Conflicto y Cohesión Social.

    El panel expuso sobre diversos temas. Por un lado, Enrique Coraza de los Santos, presentó “Conceptos y metodologías de las movilidades forzadas. Un debate necesario”. En él, habló acerca de las bases para el debate, compuestas por la tensión, comparación, conceptos, problematización y circunstancias.

    Mariana Norandi, por su parte, expuso acerca de los hijos del exilio uruguayo en España. Uno de los puntos presentados, tiene relación con la ausencia de estudios sobre segunda generación y no retorno.

    Siguiendo el panel, Mónica Gatica, habló sobre exilio, migración y el destierro de chilenos en la Patagonia. Carolina Ramírez, abordó la detención de Pinochet y finalmente, Cristián Doña, habló sobre el exilio en la memoria histórica chilena.

    Las presentaciones fueron comentadas por Mauro Basaure, quien realizó reflexiones sobre lo expuesto por cada participante. La jornada fue un espacio de diálogo y reflexión en torno a la migración forzada.

  20. Ranking sitúa a Chile como el país de América menos atractivo para quedarse a vivir

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    Cristian DonaA nivel global, en tanto, aparece ubicado en el lugar 50 entre 67 naciones analizadas en estudio.

    Son extranjeros que viven en Chile, entre otras razones, porque fueron enviados por sus empresas, porque encontraron a su pareja acá, porque vinieron a estudiar o por la aventura de vivir fuera de su país de origen. Los llamados expatriados son un tipo de inmigrante, en general, proveniente de países desarrollados, y que según la encuesta Expat Insider 2016, dicen que Chile no está entre los mejores países para residir.

    La encuesta realizada por la red InterNations a su comunidad de expatriados en el mundo, fue respondida por más de 14 mil personas de 174 nacionalidades.

    El estudio midió solo  67 países. En la clasificación general, Chile aparece en el número 45 entre 67 destinos, y 50 en los  lugares más fáciles para instalarse, el más bajo entre los países de América incluidos en la encuesta. “Es notablemente inferior a la media”, dice Malte Zeeck*, fundador y co-CEO de InterNations a La Tercera.

    Dentro de este  último ítem está la subcategoría Amabilidad, tanto en general como hacia los residentes extranjeros. “Estar 57º de 67 países en la subcategoría Amabilidad del Índice Facilidad para instalarse, incluso significa que está justo sobre los diez países peor valorados en esta categoría”,agrega Zeeck.

    Respecto a la amabilidad general de la población,  la vocera señala que sólo el 52% de los encuestados en Chile juzgaron este factor de forma positiva, en comparación con un promedio global de 68%.

    Daisy Margarit, directora de Trabajo Social de la U. Central, quien estudia el tema, plantea que Chile sale bastante mal posicionado. “Aún no asumimos que la inmigración es parte del país, que puede aportar ideas, que nos puede hacer crecer como sociedad, más bien es una mirada como a un objeto curioso, entonces la real integración no ocurre, por lo mismo, expatriados, refugiados, inmigrantes, no se sienten parte de la sociedad chilena”, dice .

    Cristián Doña, director del Observatorio de Desigualdades de la U. Diego Portales, explica que el expatriado no es un migrante tradicional, “es una proporción baja, pero importante”, aclara. Al ser un grupo menor y estar alojado principalmente en el mundo de los negocios, tiene contacto con población de alta competencia. Se integran con chilenos que también han trabajado en el extranjero, “pero que también es gente que es muy competitiva, que a veces no los involucra”, indica.

    Los principales expatriados que llegan a Chile son de España y EE.UU., los que representan aún bajas cifras. Los primeros son el 3,5% de los extranjeros que llegan a Chile, mientras los estadounidenses son 3,1%, según datos de Extranjería (2014).

    Es un grupo que a diferencia de los migrantes tradicionales, no sufre racismo. “Son personas que han vivido en muchos países y por ello comparan y ven que, por ejemplo, Santiago tiene menos actividades culturales, y las que hay son caras, y que es tan caro ir a una ópera como en otros países del mundo con espectáculos de mejor nivel”, dice Doña. Lo mismo ocurre con el acceso a comprar tecnología, mientras otra queja recurrente es la mala atención.

    “Hay una serie de cuestiones que nosotros como sociedad tenemos que analizar respecto a los déficit en las condiciones de acogida que tenemos para los migrantes”, dice Rodrigo Sandoval, jefe nacional del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior.

    Sandoval señala que los migrantes no se sienten integrados, principalmente porque Chile tiene una legislación y una cultura hostil hacia ellos, pero además, agrega que los datos de la encuesta “no hacen sino constatar los distintos déficit que como sociedad tenemos: que somos una de las sociedades que trabaja más horas por semana, en que los desplazamientos toman más tiempo y, por lo tanto, la calidad de vida se ve desmejorada para ellos como se ve desmejorada para la población”, explica.

    Dice que para cambiar la situación se necesita, además de una ley -que está en preparación- para incoporar la interculturalidad en los ambientes de colegios. “Las escuelas son escuelas de ciudadanía y esperamos que nuestros ciudadanos sean acogedores y receptores de la migración, por lo tanto es ahí donde deberíamos partir desarrollando un trabajo para que los niños de hoy mañana sean capaces de construir una sociedad más acogedora”, enfatiza.

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  21. Cristián Doña, director del Observatorio de Desigualdades, habla sobre su trabajo acerca de migración en Chile

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    Cristian DonaCristián Doña, director del Observatorio de Desigualdades, habla sobre su trabajo titulado “Migración y estructura social en Chile”. La investigación trata sobre las consecuencias de la migración en la sociedad de destino.

    ¿Qué objetivos tiene el paper?

    El paper trata de cómo participan los migrantes en la sociedad chilena, particularmente en el mercado laboral y en la educación, a partir de una idea de que hay una segmentación del mercado laboral asociada al país de origen, asociada a la racialización de las personas, es decir, se les otorgan ciertas características raciales. Yo estoy usando región de origen como una alternativa.
    ¿Qué resultados preliminares se observan?
    Los resultados preliminares son que efectivamente hay un mercado dual en el cual los migrantes, dependiendo de la región de origen, se incorporan a espacios de alta calificación. Los migrantes del norte global, alta calificación, mientras que los migrantes de los países andinos a baja calificación y entre medio aquellos migrantes del cono sur.
    ¿Cuál fue la metodología de trabajo?
    La metodología es un análisis de datos secundarios. Usamos la Encuesta Casen, sacamos tanto los chilenos como los extranjeros.

    ¿En qué etapa de trabajo se encuentra el proyecto?

    El proyecto macro, es un proyecto sobre la inmigración estadounidense y española en Chile, de dos años, estamos terminando el primero. Una parte importante del proyecto es pensar por qué se viene esta migración y una de las formas de estudiar eso es ver el tema del mercado laboral segmentado. En este momento estamos escribiendo un artículo sobre la construcción de comunidades virtuales dentro de los grupos de migrantes español y estadounidense, es decir, el uso de Facebook, plataformas de internet, para ver cómo se ocupan para generar comunidad. Estamos realizando entrevistas también a grupos de inmigrantes y haciendo el análisis de datos secundarios para dar contexto.

    ¿Cuál es el aporte a la investigación?

    En primer lugar, estamos investigando un grupo de migrantes que no ha sido estudiado en Chile. En Chile se estudia principalmente los grupos de mayor participación, peruanos, colombianos, etc. Ahora, por primera vez, estamos analizando un grupo que no es tan solo diferente, tienen características especiales, europeo o del norte global, está asociado a mayor calificación y también a crisis en los países de origen, la crisis económica en España y Estados Unidos y es mejor “recibido” en Chile. Por otra parte, estamos preguntando no solamente por lo que pasa cuando llegan a Chile, si no cuáles son las razones de haber dejado sus países, cuáles son los factores más importantes que llevan a las personas a emigrar, es decir, amor, trabajo, educación.
    ¿Quiénes componen el equipo de trabajo?
    Yo estoy a cargo del proyecto. Yanko Pavicevic es el ayudante de la investigación. También está Cristóbal Moya, ayudante del Observatorio de Desigualdades, quien apoya algunas cosas de este proyecto, sobre todo la parte de análisis cuantitativo y es con quien trabajé más el artículo. Por otro lado, tengo a tres tesistas de Sociología que son Luis Acuña, Braulio Arenas y Matías Pérez.
  22. Seminario ICSO “Migración y estructura social en Chile”

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    Cristian DonaEl Instituto de Ciencias Sociales UDP (ICSO) lo invita a la exposición del trabajo titulado “Migración y estructura social en Chile”. En la ocasión presentará Cristián Doña, investigador ICSO y académico de la Escuela de Sociología UDP.

    El estudio del proceso de migración internacional puede dividirse en dos componentes; los determinantes y las consecuencias de la migración. Los determinantes son aquellos que explican el inicio y perpetuación de los movimientos migratorios; mientas que las consecuencias son los efectos tanto en las sociedades de origen y de destino (Massey et al 2000).

    Esta investigación se centra en las consecuencias de la migración en la sociedad de destino; en este caso Chile. En particular pretende responder desde una perspectiva macro o estructural a los espacios en los cuales los inmigrantes se incorporan a la estructura social chilena. El estudio de la incorporación de los migrantes a las sociedades de acogida es uno de los temas más debatidos y más clásicos en este campo de estudio.

    En este trabajo se parte de la premisa de la teoría de la asimilación segmentada, es decir que la incorporación a la sociedad de acogida depende del contexto de recepción y las características étnicas y raciales de los inmigrantes, para estudiar cómo se están incorporando los nuevos inmigrantes a la sociedad chilena. Para ello se utiliza la encuesta CASEN 2013 y las variables de país de nacimiento, años de estudio, sexo, y año de llegada para comparar a los principales grupos migrantes en Chile con la estructura social del país.

    La actividad se realizará el jueves 8 de septiembre a las 11.30 hrs., en la sala B-21 de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago Centro.

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  23. Cristián Doña asume como nuevo Director del Observatorio de Desigualdades

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    Cristian DonaA partir de julio de 2016, el académico de la Escuela de Sociología Cristián Doña, asumió la dirección del Observatorio de Desigualdades UDP, en reemplazo del investigador Nicolás Angelcos.

    El profesor Doña, Doctor en Sociología e Historia de la Michigan State University, Master en Ciencia Política, mención en RRII de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Sociólogo Universidad de Chile, se ha desempeñado como académico de la Escuela de Sociología de la Universidad Diego Portales y como Investigador Adjunto de la línea Geografías del Conflicto del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES). Hasta julio de 2015 fue Profesor Visitante en Michigan State University (2013-2015). Sus líneas de investigación se centran en las decisiones migratorias, las políticas migratorias en el Cono Sur, y las relaciones entre los Estados-Nación y sus emigrados en esta misma región. Actualmente, financiado por el programa PAI-CONICYT, está investigando la migración estadounidense y española en Chile desde al año 2000.

    En cuanto a los proyectos, el académico señala que “se mantienen las líneas de investigación de María Luisa Méndez y Modesto Gayo “Clases medias, reproducción y desigualdad” y la de Alejandra Ramm “Género y Estado”. Por otro lado, la línea de investigación sobre Clases populares y política está siendo reformulada para centrarse en el trabajo de Evelyn Arriagada sobre desigualdad en regiones. Se agrega la Dr. Mónica Gerber, quien junto a Cristóbal Moya van a potenciar el área de desigualdad y justicia social”.

    La idea del Observatorio es dar énfasis y centrar el trabajo en temas de desigualdad y migración. En base a ello, Doña explica que desarrollarán dos sublíneas. Por una parte, una que muestre cómo se vive la desigualdad y la participación de los inmigrantes a nivel de barrio. La otra es la relación entre racialización y migración. “Este tema lo estamos desarrollo junto con la tesista doctoral del COES Macarena Bohomme, quien está trabajando en temas de exclusión y racialización de migrantes latinoamericanos y mi propio trabajo sobre racialización de inmigrantes y policías”, concluye el director.