Cristóbal Rovira, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP
En un nuevo capítulo de Cable a Tierra, el panel conversó sobre la definición de “populismo” y el carácter que define a ciertos liderazgos mundiales como populistas.
Estados Unidos, Alemania y Venezuela fueron parte del análisis a fondo que realizaron el director del doctorado en Ciencias Políticas de la UDP, Cristóbal Rovira, y el profesor del Instituto de Ciencia Política de la UC, Juan Pablo Luna.
El pasado jueves 17 de noviembre de 2016, se realizó el Seminario ICSO “Dos grandes migraciones en las Américas”, presentado por Cristián Castro, académico de la Escuela de Historia e investigador ICSO.
La investigación se enfoca dos grandes migraciones negras en las Américas, buscando explorar similitudes y diferencias que poseen ambos contextos.
En el caso de EE.UU, la primera y más conocida fue la Gran Migración Negra Americana. Este éxodo movilizó a la comunidad afro-descendiente de los estados del sur hacia las ciudades industrializadas del norte como Chicago, Detroit y Nueva York.
Por otra parte, en el caso de Brasil, la llegada de afro-descendientes desde el interior y el noreste de la nación a Sao Paulo.
Estas reubicaciones dieron como resultado el cambio demográfico masivo, y fueron, utilizando la perspectiva de larga duración, provocados por la abolición de la esclavitud en ambas naciones. Por lo tanto, deben entender como parte de un proceso histórico más amplio en la construcción de nuevas relaciones sociales y raciales en las Américas. Lugares como Chicago y Sao Paulo deben ser vistos como espacios de transformación cultural y social.
Estos migrantes influyeron y modificaron la vida económica, social y política de la ciudad y viceversa, esta los cambió a ellos. El capítulo sigue la premisa de Charles Tilly sobre los beneficios de la escritura de la historia urbana.
Según expertos, las campañas fuertes y discursos emotivos demostrados en el camino a la Casa Blanca, e incluso en las municipales chilenas, hacen más impredecibles futuros comicios.
La encuestas en Estados Unidos no daban por ganador a Donald Trump en la carrera a la Casa Blanca. Un outsider de la política y con un discurso polémico venció a la demócrata Hillary Clinton, ex secretaria de Estado, ex senadora y ex primera dama.
Su caso, guardando las proporciones, hizo recordar algunos triunfos en las municipales pasadas, cuando candidatos sin trayectoria política se impusieron a postulantes que llevaban hasta 24 años en sus cargos.
Con ambas experiencias y mirando a las presidenciales de 2017, ¿qué lecciones deja las elecciones en Estados Unidos? Mauricio Morales, cientista político y director del Observatorio Político Electoral de la U. Diego Portales, entrega su visión.
“Los resultados de ahora en adelante serán mucho más inciertos, en comparación a cómo era en Chile en los 90 e incluso en el 2000. En segundo lugar, el escenario de descontento favorece la emergencia de este tipo de liderazgos”, afirmó a Emol.
El académico sostiene que aunque en Chile, y a diferencia del caso estadounidense, el hecho de que existan coaliciones más “o menos estables implica un cierto bloqueo a la emergencia de este tipo de líderes”.
“Si bien Chile no está totalmente inmune a la emergencia de candidatos presidenciales populistas con alto apoyo ciudadano, de todas maneras el grado de institucionalización del sistema de partidos chilenos puede bloquear la emergencia de este tipo de candidatos”. estimó.
El magíster en Ciencia Política destaca además que la baja participación electoral, aparentemente, tiende a “favorecer” a las dos coaliciones más votadas.
“Pero si se produce una explosión de la participación y una entrada masiva de nuevos electores que traigan o puedan traer predisposiciones nuevas, entonces ahí sí se podría abrir la puerta para un candidato de otras características o fuera de la institucionalidad partidaria que conocemos”, advirtió.
Mientras que el doctor en Ciencia Política, Claudio Fuentes, sostiene que Trump fue eficiente en apuntar a los sectores sociales descontentos con las políticas públicas implementadas en los últimos 10 años en Estados Unidos: Los que sufrieron con la liberación el comercio y los del Midwest.
Pero hay otro: El sentimiento americano que es un segmento que Estados Unidos tiene y que logró cohesionar durante su campaña.
“Este tiene que ver con la exclusión, con el sueño americano basado en la industrialización. Esa apelación a la emoción a partir de levantar ciertos elementos no racionales con discursos más populistas, sacó a la gente a votar”, apuntó.
“Yo creo que esa experiencia no es la misma que Chile, pero por ejemplo hoy el segmento que lo más probable vaya a votar a Chile es mayor de 50 años, hombres y mujeres afectados por las pensiones, la desigualdad, por el acceso a la salud”, analizó.
“Por lo tanto, elegir bien el segmento social es un lección importante para cualquier país con voto voluntario”, concluyó Fuentes.
Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
Sólo falta un día para las elecciones presidenciales de EE.UU. y los candidatos han estado haciendo campaña hasta último momento. A sólo horas se conocen los resultados de otra encuesta. Cuatro puntos de diferencia tendría Clinton por sobre Trump. FBI exculpó a Hillary en caso correos. Mercados reaccionan con alzas.
Fernando García Naddaf, Director del Magíster en Política y Gobierno UDP.
Para el cientista político y director del magíster Política y Gobierno de la UDP, Fernando García Naddaf, la carrera presidencial de EEUU dejó varias conclusiones y efectos que marcarán una tendencia en el resto de los procesos eleccionarios, entre los que destacan la consolidación del mundo digital en la comunicación entre candidatos y electores, y el financiamiento de las campañas.
Este martes 8 se decidirán las elecciones presidenciales más polémicas y agresivas que se recuerden de los últimos años en EEUU. Hillary Clinton y Donald Trump pelearán voto a voto para llevarse todos los electores que reparten los 50 estados para alcanzar el sillón presidencial de la Casa Blanca.
Pero el recorrido ha sido largo, lleno de hitos, innovaciones y, por supuesto, escándalos que han marcado la contienda electoral y tendrán consecuencias no sólo para la candidata demócrata y el aspirante republicano, sino para los próximos procesos eleccionarios de los países democráticos.
Así lo evalúa y proyecta el cientista políticoFernando García Naddaf, docente y director del magíster Política y Gobierno de la Universidad Diego Portales (UDP), quien en conversación con La Nación estima que esta carrera presidencial marcará un precedente, consolidando tanto un nuevo tipo de financiamiento de campañas como una nueva forma de entender la comunicación entre candidato y votante.
El académico explica que la carrera presidencial estadounidense, desde la década del 50, marca el tono y las herramientas a utilizar en las elecciones de los demás países, haciendo tanto de guía como brújula del proceso para elegir a nuestros representantes y cuáles serán las prácticas de comunicación política que veremos en las próximas elecciones.
En esta oportunidad, uno de los protagonistas fue el mundo digital, con el que es posible “hacer un seguimiento muy cercano a los gustos, valores individuales y preferencias de los consumidores-electores”, información que conforma lo que se conoce como el “Big Data” (almacenamiento de micro datos de las preferencias de los usuarios, que revela tanto sus patrones de búsqueda como sus intereses).
FINANCIAMIENTO Y RELATO
Por una parte, esto permite a los candidatos recolectar fondos para sus campañas sin recurrir a los grandes donantes: “Para esta campaña, Trump, siguiendo el modelo de Bernie Sanders, logró recolectar grandes fondos pero no de financistas tradicionales como Clinton, sino de pequeños donantes. Se comunicaban a través de publicidad micro segmentada para ciudadano-electores que tenían un perfil determinado. Trump lo tomó de Sanders y Sanders lo adoptó de Obama, pero lo profundizó”.
La segunda arista que abre es la nueva forma de compartir el relato o “storytelling” de los aspirantes a la presidencia o parlamento.
Desde de que la TV se convirtió en una pieza infaltable en los livings de las casas, “el ‘storytelling’ se hacía en televisión y los políticos contaban un relato que muchas veces tenía una carga emotiva que buscaba identificar al electorado, con el que los convocabas y los incitabas a participar y formar parte de la campaña. La televisión provee de millones de auditores, pero emitir el mensaje de esa forma hace que pierda precisión y que pocos sean los que realmente lo reciben de forma efectiva”.
Sin embargo, esta lógica cambió con la llegada de los smartpohnes, los dispositivos móviles y las tecnologías que permiten proveer información a fin a los intereses individuales de forma más precisa y particular.
“En el caso de construir el ‘storytelling’ con el ‘Big Data’ a través de ese tipo de dispositivos, tú solo vas a escuchar el ‘storytelling’ más refinado de acuerdo a tu interés. Si te interesa la marihuana libre, pública y de calidad, a ti te va a salir ese tipo de mensaje de acuerdo a tus intereses. Y lo que ha hecho Trump es que además asocia este tipo de publicidad por tema particular a algún tipo de gratificación, como sumarte a un desayuno con él o un mensaje personalizado de agradecimiento. Esas cosas son totalmente nuevas”.
EXTRAVÍO DE LA POLÍTICA
Pero estas nuevas formas de aproximación entre candidato y elector, que abren un abanico de posibilidades que apuntan a la hiperselectividad del mensaje y modifican la forma de entender la política y su financiamiento, no es lo único que deja la contienda por llegar a la Casa Blanca, ya que para García Naddaf la campaña también tomó un rumbo que terminó dañando el qué hacer político.
“Lo más grave es que se dejaron de discutir los temas y visiones sobre la construcción de sociedadque representan ambos candidatos”, apunta el profesor quien también aclara que fue la entrada en escena del magnate republicano el que cambió el panorama.
El cientista político recuerda que durante las primarias sí lo hicieron los demócratas Clinton y Bernie Sanders. En tanto que Marco Rubio y Ted Cruz también intentaron plantear diferentes visiones de mundo.
“Hoy eso quedó en segundo plano y de cierta manera estamos peleando en contra del demonio. Todos los factores políticos que impulsan a las sociedades quedaron en segundo lugar. Dejamos de discutir lo que esencialmente es la política y se reduce todo a la espectacularización de la política, la demonización del rival y los discursos fáciles, olvidando lo que es realmente la política, haciéndole un flaco favor a la politización”, explica.
Fernando García Naddaf, Director del Magíster en Política y Gobierno UDP.
Aunque directamente no fue uno de los principales temas en la campaña electoral, América Latinasí estuvo relacionada con las propuestas del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.
Diversos analistas consultados por BioBioChile señalaron que las propuestas del millonario no cuentan con un fondo político, por lo que existe mucha “incertidumbre” en torno a su figura.
“Cualquier cosa se puede esperar de él“, dice el cientista político de la Universidad de Harvard y académico de la Amherst College, Javier Corrales.
El empresario inmobiliario logró captar la atención de votantes, la prensa y casi toda la opinión pública en Latinoamérica con su discurso antiinmigración, especialmente por su idea de construir un muro en la frontera con México y realizar deportaciones masivas.
Incluso, la propuesta de Trump contempla la idea de que el muro fronterizo sea pagado por México, algo que el gobierno azteca ya ha dicho que no hará de ningún modo.
“Al inicio de la conversación con Donald Trump dejé claro que México no pagará por el muro”, dijo el presidente azteca, Enrique Peña Nieto, tras reunirse con el candidato republicano.
Otro conflicto de Trump con México está ligado al tema económico, pues el republicano podría terminar con el acuerdo de libre comercio entre los países de América del Norte.
Patricio Gajardo, analista internacional y académico del Centro de Derecho Público y Sociedad de la Universidad San Sebastián (USS), explica que los eventuales problemas entre Trump y México podrían repercutir en el resto de la región.
“El hecho de que Trump se oponga al NAFTA y piense en revisarlo o terminarlo va impactar de manera directa a un socio comercial muy relevante, y que además constituye una de las principales potencias económicas de América Latina, por lo que tendría un impacto en la región en su conjunto”, reitera Gajardo.
Una de las razones para Trump de buscar -al menos- renegociar el acuerdo de libre comercio con el estado azteca, es que muchas empresas automovilísticas norteamericanas trasladaron sus fábricas de producción a México, afectando al empleo en muchas ciudades del interior de Estados Unidos.
A su vez, este efecto ayudó a que México se convirtiera en el séptimo país donde más automóviles se fabrican, aunque Estados Unidos continúa en la segunda posición.
Relaciones con Cuba
La gran herencia a nivel de política internacional y especialmente con América Latina de Barack Obama fue el acercamiento con Cuba después de 50 años.
En el segundo mandato de Obama, Estados Unidos y Cuba reabrieron sus embajadas, comenzaron a operar vuelos comerciales e incluso el mandatario norteamericano visitó La Habana. Lo único pendiente entre ambos países es terminar con el bloqueo económico, para lo que necesita la aprobación del Congreso.
Trump y casi todo el Partido Republicano han sido opositores al acercamiento con Cuba, especialmente por la gran influencia de cubanoamericanos al interior de la colectividad.
“Vamos a apoyar al pueblo cubano en su lucha contra la opresión comunista“, ha dicho el empresario.
De igual modo, expertos consideran que es muy difícil que un cambio de gobierno en Estados Unidos produzca un retroceso en las relaciones con Cuba, pero que sí podría provocar un “congelamiento” en los avances.
“Con Cuba hay un proceso que es difícil que se vaya hacia atrás, pero lo que puede pasar es que se congelen los avances”, indica la analista internacional de la Universidad de Santiago, Lucía Dammert.
Caso Venezuela
Otro punto que involucra a Trump con América Latina es la situación en Venezuela, según Fernando García, director del Magíster en Política y Gobierno de la Universidad Diego Portales, el republicano podría complicar las negociaciones con el régimen de Maduro.
Según García hay mucha “incertidumbre” en torno a la figura del presidente electo de Estados Unidos, pues sus propuestas carecen -por lo general- de un fondo político.
“La pocas líneas directrices que tiene el pensamiento de Trump hace las cosas más inestables y poco claras, por lo que el caso de Venezuela podría tomar un tono más visceral (…) lo que redundaría en una situación más complicada”, explica el académico de la UDP.
Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.
Ya está, el magnate inmobiliario Donald Trump se convirtió en el Presidente electo de Estados Unidos tras vencer sorpresivamente a la candidata demócrata, Hillary Clinton, quien llamó al republicano para felicitarlo por el triunfo. Esta noticia inmediatamente alertó a las economías latinoamericanas. ¿Cómo afectará a nuestro país el triunfo de Donald Trump?
Con la sorpresa del triunfo, el dólar en Chile abrió con una fuerte aumento de $5,7. Con esta variación, el billete verde comienza a cotizarse este miércoles en $653 vendedor y $652,5 comprador. Es por este mismo tema que el Ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés llamó esta mañana a la calma de los chilenos tras el triunfo de Trump. “Chile está muy bien preparado para enfrentar turbulencias. Tenemos una situación ordenada y bajo un marco de políticas sólidas y claras”, aclaró.
Así lo señaló, también, Claudio Fuentes a Mucho Gusto, analista político de la Universidad Diego Portales,”uno de los efectos más claros de esta elección es que va a haber una tendencia al proteccionismo en la economía latinoamericana”.
Sin embargo, teniendo en cuenta que nuestra economía se encuentra preparada para este inesperado triunfo, cabe preguntarnos por el privilegio que tenemos los chilenos con el programa de exención de visa (visa Waiver), que permite visitar ese país por un máximo de 90 días, sin necesidad de ser visado. Según en analista, no habrían cambios, pero sí va a cambiar el marco regulatorio de los inmigrantes para Estados Unidos.
Por otro lado, teniendo en cuenta que nuestras próximas elecciones se aproximan, Cristian Leporati, Director de la Escuela de Publicidad, señaló Bienvenidos que la clase media de nuestro país podría compararse con la de Estados Unidos y que los votos influirían en las próximas elecciones con el triunfo de Trump. “Las encuestas dicen que Guillier representa a la gran mayoría de los votos”. Agregó, que este ejemplo se compara con Estados Unidos, donde las personas de “clase media se sienten representadas por un representante sin historia política”, sostuvo.
Otro tema a profundizar es el que entregó el profesor del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, Robert Funk a Emol.
Sabiendo que Estados Unidos es nuestro segundo socio comercial y somos uno de los países latinoamericanos con mejor relación con los norteamericanos, el Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado en 2003, fue el segundo acuerdo que EEUU pactó con un país del sur de América, tras el NAFTA, con Canadá y México. A éste habría que añadir el polémico Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), impulsado por Barack Obama y en el que Chile es uno de los 12 países involucrados. Teniendo en cuenta estos tratados, el experto señaló:
“Si Trump revisa los tratados de libre comercio y renegocia para que sean más favorables para EEUU, ¿qué pasaría con el TLC de Chile?”. Es posible un impacto económico para nuestro país, ya que una victoria republicana generaría “incertidumbre en las bolsas y eso afectaría a las AFP que tienen inversiones fuera”.
Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica Universidad Diego Portales
En esta edición de Mesa Central, los panelistas Gonzalo Cordero, abogado UC, socio fundador Azerta y Alfredo Joignant, doctor en Ciencias políticas, profesor Escuela Ciencia Política UDP conversaron acerca de las modificaciones al sistema AFP, la propuesta de 5% de cotización adicional debe ir a un sistema del Estado y las elecciones presidenciales en Chile y Estados Unidos.
Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.
Con la salida del senador de Florida, los sectores moderados quedan cada vez menos representados en las primarias republicanas, lo que generaría una elección presidencial bastante polarizada.
La última edición del “Súper martes” en las primarias estadounidenses dejó bastante material para el análisis. Primero, la confirmación de la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump tras sus sendos triunfos en las elecciones celebradas en los estados de Florida, Illinois, Ohio y Carolina del Norte. Segundo, con la victoria del magnate, el panorama en su partido cambió.
Esto se vio reflejado con la renuncia a su candidatura del senador por Florida Marco Rubio, quien tras no triunfar en su propio estado, dio un paso al costado, sumándose a los otros 12 precandidatos que han quedado en el camino, como Ben Carson, Rick Santorum o Jeb Bush.
De este modo, el panorama actual en los republicanos queda con tres candidatos, con Donald Trump como el gran favorito, seguido por el senador Ted Cruz con ciertas posibilidades de destronar al magnate. Más atrás se encuentra el gobernador de Ohio, John Kasich.
La situación preocupa a los sectores más moderados del partido, que ven cómo las ideas antimigratorias y ultraconservadoras del magnate y del parlamentario suman fuerza y podrían polarizar el camino a la Casa Blanca, que es el objetivo final.
Según el director de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales (UDP), Claudio Fuentes, las derrotas de los sectores moderados pasan por la gran cantidad de candidatos menos conocidos (en su momento eran 16) “que no tienen mucho perfil nacional y no han podido contrastar a Donald Trump en su carrera, y lo que determina al final es que algunos de esos candidatos van bajándose y se termina ordenando un panorama mucho más claro entre alguien que representa una derecha populista, dura y autoritaria, y una poco más liberal dentro del republicanismo”.
Para él, en este sentido, los triunfos de Trump y Cruz se explican porque “han logrado movilizar un voto descontento más conservador y más descontento con el desempleo y el tema de migración”.
De este modo, “el gran problema que tiene hoy día el partido es que no está representando un voto moderado, que cuando se enfrente con los demócratas van a haber posiciones muy polarizadas, o sea que representan mucho la interna más conservadora republicana, pero no así un voto moderado que podría llevarlos a la Casa Blanca”.
Así, y con la partida de Rubio (el que era la gran esperanza de los sectores moderados), sólo queda John Kasich, quien venció ayer en Ohio y cuyas ideas van ubicadas mucho más al centro que sus contendores. Sin embargo, según Claudio Fuentes, “va a ser muy difícil para Kasich que logre articular a un voto liberal. Yo creo que ya es muy difícil que se revierta esa tendencia de Trump como ganador”.
“Si no se logra un acuerdo de otras fuerzas para contrastar a Trump, creo que seguramente va a ganar”, resalta el académico.
De esta forma, con el probable triunfo del empresario, habrá que ver qué pasará con Hillary Clinton, la más posible candidata del Partido Demócrata, quien podría aprovechar esta polarización para seducir a los sectores más liberales.
“Lo que vamos a tener en la presidencial va a ser una Hillary Clinton seguramente mucho más moderada y captando el voto liberal de derecha, y un candidato muy conservador que va a apelar a este voto duro republicano”, explica Fuentes.
Aún así, todavía quedan primarias, por lo que habrá qué ver qué harán los sectores moderados republicanos para llegar a noviembre con un candidato que los represente de mejor forma.
Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.
No reviste ninguna causalidad que cerca de la mitad de los aportes privados realizados por vía de Ley de Donaciones se concentre en la Universidad de Los Andes y en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Tenemos una élite económica que dona poco y, cuando lo hace, apoya sus propias ideas y creencias.
En el aniversario número 20 del grupo Dial, Álvaro Saieh realizó un categórico juicio sobre la elite empresarial local que prácticamente pasó inadvertido. Les dijo que tenían una calidad inferior. “Penquitas”, fue la palabra exacta que utilizó.
Comparando el capitalismo chileno y el de Estados Unidos, sostuvo Saieh que “[en Estados Unidos] el capitalismo produce una acumulación tal, que los tipos no saben qué hacer con la plata. No en Chile, porque en Chile los capitalistas son penquitas. Mira lo que pasó con Gates, 90% de su fortuna fue para beneficencia. Mira lo que pasó con Warren Bufett [quien recientemente donó US$ 2,8 mil millones a fundaciones de beneficencia]”. Y Saieh se preguntaba: “¿Quiénes son los Rockefeller [en Chile]? Prácticamente no existen, pero [en Estados Unidos] hay varias universidades, Rockefeller, la Fundación Ford (…)”.
El juicio de Saieh parece ajustarse a la realidad. En Chile existe una exorbitante acumulación de riqueza, pero la filantropía casi no existe. Ahora bien, ¿qué estimula a los capitalistas del norte a realizar estos actos mientras a los de este sureño país a simplemente acumular fortunas? Saieh argumenta que es el exceso de acumulación lo que estimula a invertir en beneficencia. Suele argumentarse que los grandes filántropos como Rockefeller, Ford o Soros, una vez que alcanzaron un cierto nivel de riqueza, optaron por entregar parte de sus fortunas a la “caridad”. Tengo tanto, que dono lo que me sobra.
Podría ser una explicación. Pero hay otros factores que complementan este impulso de los más ricos a donar. Un factor institucional clave para establecer una cultura de la filantropía son los impuestos. No es casualidad que esta generosidad de los más ricos se haya promovido en Estados Unidos, país que se ubica en cuarto lugar del mundo en lo referido a impuestos a la herencia (40%). A ello se suma el desarrollo de capacidades institucionales para facilitar y promover la creación de fundaciones en dicho país, las que en el año 2012 alcanzaban la cifra de 86 mil y que donaron solo ese año US$ 52 mil millones.
Ni las condiciones institucionales ni menos las determinantes sociales son las apropiadas hoy para desarrollar un filantrocapitalismo de corte pluralista. La gran mayoría de los grandes empresarios siguen aferrados a una concepción casi medieval de lo que se entiende por filantropía y esto constituye un poderoso freno para pensar un país más próspero, justo y equitativamente desarrollado.
A lo anterior se suma el prestigio o reconocimiento social que se busca a través de estas acciones. Beth Breeze (2013) estudió las motivaciones de grandes filántropos en Inglaterra y descubrió que lo que los mueve a donar no es precisa o exclusivamente el interés por ayudar a los “más necesitados”. En la mayoría de los casos quienes realizan contribuciones lo hacen pensando en sus propias obsesiones: su interés por la ciencia, la religión, la medicina, la justicia social, la transparencia, la democracia, el libre mercado, etc. La afinidad ideológica es un potente factor que mueve a las grandes fortunas a realizar contribuciones a la sociedad.
En el caso de Chile aquello es evidente. No reviste ninguna causalidad que cerca de la mitad de los aportes privados realizados por vía de Ley de Donaciones se concentre en la Universidad de Los Andes y en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Tenemos una élite económica que dona poco y, cuando lo hace, apoya sus propias ideas y creencias.
Pero otra de las características distintivas del mundo de la filantropía en Estados Unidos es el establecimiento de normas claras y transparentes sobre la administración y asignación de los fondos de la respectiva fundación. En el caso de Chile y salvo contadísimas excepciones, el concepto de filantropía se asocia con empresarios que entregan generosos aportes a instituciones, comunidades o individuos en forma directa y ojalá frente a las cámaras de televisión. La imagen dominante es la de un empresario que abre su chequera y ayuda a una causa social o una gran empresa que regala bolsas de comida después de una catástrofe y que paga publicidad en los medios de comunicación para demostrar su buena voluntad.
El caso de la Fundación Ford es emblemático en ese sentido. Se trata de una fundación estadounidense de alcance global y que ha desarrollado actividades en Sudamérica y Chile en particular desde comienzos de los 60. Contribuyó al debate sobre la reforma de educación en aquellos años, como asimismo a la formación de académicos en las Universidades de California, Chicago, y MIT, entre otros (leyó bien, los famosos Chicago boys). Luego, apoyó la causa de los derechos humanos bajo la dictadura, y luego de la transición activamente apoyó a organizaciones de la sociedad civil en temas de democracia, reforma judicial, educación, derechos sexuales y reproductivos, y derechos indígenas, por citar algunos temas.
Saieh tiene razón. Hoy es imposible imaginar instituciones filantrópicas equivalentes a las fundaciones Ford, Rockefeller o Soros en Chile, que aporten a temas innovadores y progresistas. La acumulación de riqueza no se ha traducido en una institucionalización y progresiva profesionalización de la filantropía. La primera condición descrita por Saieh sin duda existe (la acumulación). Pero, ni las condiciones institucionales ni menos las determinantes sociales son las apropiadas hoy para desarrollar un filantrocapitalismo de corte pluralista. La gran mayoría de los grandes empresarios siguen aferrados a una concepción casi medieval de lo que se entiende por filantropía y esto constituye un poderoso freno para pensar un país más próspero, justo y equitativamente desarrollado.