Tag Archive: Fernando Rosenblatt

  1. Lanzamiento del libro “Vitalidad partidaria y democracia en América Latina”

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    La Escuela de Ciencia Política en conjunto con el Proyecto Fondecyt Nº 11150151, organizan el lanzamiento del libro “Vitalidad partidaria y democracia en América Latina”, escrito por Fernando Rosenblatt, Director de la Escuela de Ciencia Política UDP, y publicado por Oxford University Press.

    El texto, que busca explicar los factores detrás de la vitalidad de las organizaciones partidarias en América Latina, particularmente en Chile, Uruguay y Costa Rica, será comentado por:

    • Juan Pablo Luna, Pontificia Universidad Católica de Chile
    • Marcela Ríos, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
    • Sergio Toro, Universidad de Concepción

    La actividad se realizará el martes 19 de junio a las 13:00 horas, en la sala B-31 de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.

    Confirmar asistencia aquí.

  2. Fernando Rosenblatt, director de la Escuela de Ciencia Política, da a conocer el nuevo Observatorio de Gobierno e Innovación Pública UDP

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    El director de la Escuela de Ciencia Política, Fernando Rosenblatt, entrega detalles de lo que será el nuevo Observatorio de Gobierno e Innovación Pública UDP, el cual trabajará con el Laboratorio de Gobierno del Estado.

    ¿Cómo nace la idea de este Observatorio?

    La idea de este Observatorio nace con el propósito de desarrollar una línea de investigación sobre temas de Gobierno y de políticas públicas de carácter aplicado, generando una sinergia entre la investigación científica y la evaluación de programas y diseños de programas de políticas públicas, para potenciar tanto esa línea de investigación, como a su vez la nueva línea formativa en políticas públicas de la licenciatura, y por lo tanto, habrá mucha investigación en la que estarán poco a poco involucrados los estudiantes, egresados, con la práctica que ya es habitual en los Observatorios.

    ¿Qué líneas de investigación pretenden abarcar?

    En un principio la primera meta es institucionalizar el Observatorio de Gobierno, habrá un llamado concursable para el coordinador del Observatorio, para el primer año, y la primera tarea precisamente va a ser definir líneas de acción.

    Pero más allá de las líneas que se irán desarrollando y sumando a esto, la primera misión es la de institucionalizar este Observatorio de Gobierno, que trabajará sobre la base de acuerdos con instituciones estatales, para lo cual, vamos a contar con el apoyo de un fondo del Laboratorio de Gobierno que nos adjudicamos. Parte de la idea de ese fondo es establecer vínculos con instituciones del Estado, donde distintos programas puedan ser sometidos  a evaluación de políticas públicas.

    ¿Quiénes conforman actualmente el equipo?

    Tenemos que hacer un llamado a concurso para ocupar el puesto de coordinador y él trabajará bajo la dirección tanto del decano Manuel Vicuña, como del director de la Escuela de Ciencia Política. También vamos a trabajar muy de cerca con el Laboratorio de Gobierno del Estado.

    ¿Cuáles son los pasos a seguir luego de la convocatoria?

    ¿Cuál esperan que sea el aporte del Observatorio?

    Yo creo que dos. Por un lado, de investigación aplicada, es decir, generar un vínculo muy sólido entre la investigación que se hace en la Escuela de Ciencia Política y programas de política pública, por lo tanto, un énfasis muy fuerte en investigación aplicada. En segundo lugar, el formativo, al igual que ha sido la práctica del Observatorio Político Electoral. Vamos a tomar las buenas prácticas y toda la experiencia que tiene ese Observatorio, en el caso de la formación de estudiantes, la formación de tesistas, la generación sistemática de prácticas electivas, eventualmente el desarrollo de cursos y talleres. A su vez, en términos de principios, hay ciertos principios que son fundamentales que van a guiar al Observatorio: investigación de excelencia, transparencia máxima en el acceso a la información y a los datos que se generen y de nuevo, investigación aplicada, procurando generar una sinergia muy positiva entre el trabajo de investigación y las necesidades que tiene Chile hoy.

    ¿Qué papel les gustaría que juegue el Observatorio en lo que se viene?

  3. Fernando Rosenblatt, director de la Escuela de Ciencia Política, se adjudica fondo Conicyt para la consolidación de redes internacionales

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    FREl director de la Escuela de Ciencia Política, Fernando Rosenblatt, se adjudicó recientemente un fondo Conicyt para el respaldo de un proyecto ya existente y la consolidación de una red internacional. Este fondo se vincula con el proyecto Fondecyt de Rosenblatt, donde estudia el activismo en partidos políticos de América Latina. A continuación, el académico entrega más detalles sobre su proyecto y lo que este fondo significa para el desarrollo del mismo.

    ¿De qué se trata este fondo?

    Este es un fondo de Conicyt para la consolidación de redes internacionales centrada en investigadores en etapa inicial o investigadores jóvenes. El propósito no es tanto el desarrollo de un proyecto en sí, sino justamente respaldar un proyecto existente y la consolidación de esta red internacional. En mi caso, eso se vincula con mi proyecto Fondecyt, donde yo estudio activismo en partidos políticos, específicamente, activistas en partidos políticos en América Latina y trabajo con distintos colegas en el extranjero.

    ¿Cómo nace este proyecto sobre activismo?

    Este tema empieza con mi tesis doctoral, la que estudia cuáles son los factores que explican la reproducción de las organizaciones partidarias en el largo plazo con cierta vitalidad, es decir, qué es lo que hace que los partidos se mantengan en el tiempo. Eso era un estudio más histórico comparado, centrado en el nivel organizacional. Lo que me propuse con la agenda que inicié con el Fondecyt es pasar a un nivel individual, básicamente tratando de responder qué es lo que hace que la gente quiera militar en un partido político, que en definitiva es un elemento importante para la vitalidad de los partidos.

    ¿Quién más trabaja en este proyecto?

    Es un proyecto mío en el que yo voy como investigador principal pero son varios los investigadores asociados. Está el profesor Juan Pablo Luna de la Universidad Católica, quien fue mi profesor guía en la tesis doctoral, Rafael Piñeiro de la Universidad Católica del Uruguay, Hahrie Han de la Universidad de California, Santa Bárbara, Santiago anria del Dickinson College, Gabriel Vommaro de la Universidad General Sarmiento en Argentina y Laura Wills-Otero de la Universidad de Los Andes en Colombia.

    ¿Cuál es la relevancia de este proyecto?

    Una de las cosas llamativas del proyecto es que la literatura sobre partidos políticos es probablemente de las más antiguas de la ciencia política. Siendo que es una literatura que tiene más de 100 años, el estudio sobre la relación entre el tipo de organización y los activistas, y especialmente, el estudio sobre los tipos de activistas, es casi nulo.

    La excusa habitual que ponemos los cientistas políticos para eso, es que es muy difícil conseguir información de los partidos. Creo que hoy en día ya no se puede decir eso, hay muchas formas de acceder a información distinta y hemos tratado de aplicar distintas estrategias para conocer un poco más, no solo en los activistas de los partidos, sino entender más bien a los activistas como individuos y cuáles son las cosas de las organizaciones que facilitan que la gente quiera seguir en ellas.

    ¿Qué es lo que viene luego de la adjudicación de este fondo?

    Principalmente seguir con la agenda del fondecyt. Estamos escribiendo un manuscrito de libro, hay algunos papers terminándose. En relación a la red, básicamente, empezar a planificar la actividad del próximo año, sobre la base de un marco teórico que vamos a proponer junto a Rafael Piñeiro y Juan Pablo Luna. Invitar a estos académicos extranjeros a presentar papers, con la idea de ir hacia un libro editado sobre activismo y tipos de organización partidaria. Y finalmente, planificar el trabajo de colaboración con Hahrie Han.

  4. ¿Podemos o Uruguay?: Expertos analizan el origen de “la inspiración” del Frente Amplio

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    Fernando Rosenblatt, académico Ciencia Política UDP

    Mientras un académico ve similitudes con ambos referentes, otro postula que la experiencia chilena podría llegar a tener su propia identidad. La precandidata Beatriz Sánchez se inclinó por el país sudamericano.

    “Creo que el Frente Amplio es un proyecto muy chileno. De hecho, la inspiración más cerca que tenemos es el proceso uruguayo: un conglomerado bien diverso y que se abre a los movimientos sociales”, afirmó la periodista y candidata del bloque, Beatriz Sánchez, en entrevista con el El País, al ser consultada sobre las similitudes entre el Frente Amplio chileno y el Podemos de España.

    Días atrás, Francisco Faig, editorialista del diario El País de Uruguay, señaló a Emol que si bien hay similitudes entre la experiencia de su país y la de Chile, “el Frente Amplio chileno tiene un discurso más aguerrido de izquierda, contra el libre mercado, contra la globalización, que no fue el discurso con el que ganó el Frente Amplio de Uruguay en 2004. Ese Frente Amplio era más parecido a la Nueva Mayoría”.

    En este contexto, expertos analizan el origen de la inspiración del Frente Amplio chileno, a partir del referente uruguayo y del español, tal como presentamos a continuación.

    Diferencias y similitudes con las experiencias extranjeras

    Para el cientista político del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile, Alejandro Olivares, entre el Frente Amplio chileno y el uruguayo, “las realidades son muy distintas, y aunque tengan nombres similares las organizaciones responden a lógicas internas muy particulares (…) Si uno lo mira en la lógica de que hay dos bloques políticos que se entregan al poder y por fuera hay un conjunto de grupos que quieren romper esa hegemonía, sí efectivamente tienen un parecido”.

    Con ello, concuerda que “desde el punto de vista de la orgánica, del estilo de debate, de ideas, el Frente amplio uruguayo es una organización muy amplia que en el caso chilenos incluiría sectores que están en la Nueva Mayoría (…) Nuestro Frente Amplio se parece más al Podemos que está en un nicho más específico que no quieren tranzar con los partidos tradicionales y que quiere un camino particular desde la izquierda”.

    “Desde el punto de vista de lo que representa, las ideas y lo que buscan, efectivamente uno podría decir que la inspiración del Frente Amplio chileno es el Frente Amplio uruguayo, romper con la hegemonía de dos bloques o grupos tradicionales. Pero, en la lógica de su funcionamiento el Frente Amplio chileno se parece un poco más a Podemos”, remató el docente de la U. de Chile.

    Por su parte, el académico de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales (UDP), Fernando Rosenblatt -uruguayo quien reside hace 9 años en Chile-, consideró que “el Frente Amplio uruguayo no se parece a la Concertación, además de ser una coalición de partidos es un partido con su estructura organizacional, con sus bases independientes, cosa que la Concertación nunca tuvo (…) No podemos decir a qué se parece hoy al menos, ciertamente hay cosas que lo separan del Frente Amplio uruguayo, así como también hay cosas que lo separan de Podemos y también de la experiencia de la Concertación”.

    Según Rosenblatt,”está claro que se asemeja bastante a otras experiencias de coaliciones en Chile. Yo creo que no se va a parecer a Podemos, porque hay varios de los sectores del Frente Amplio chileno que de alguna manera eligieron el camino del partido político, de la institucionalización”, lo cual piensa que es determinante.

    “Es muy pronto para decir a qué se va a parecer el Frente Amplio chileno o a qué se parece, no se parece al Frente Amplio uruguayo, porque esto no es 1971 (..) el contexto de polarazización política y de crisis económica que tenía Uruguay en ese momento no lo tiene Chile, hay un proceso propio en un contexto de desencanto y de alejamiento con sus partidos políticos. Puede ser que la épica del movimiento estudiantil, de reencantar y de reencontrarse con la política sean suficientes para construir una identidad propia dentro del Frente Amplio”, concluyó el profesor de la UDP.

    Ver en Emol

  5. Académico de la Escuela de Ciencia Política, detalla reunión de miembros EGAP a realizarse en la UDP

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    DSC_0048 A partir del próximo 7 de mayo se desarrollarán en la Universidad Diego Portales, dos encuentros organizados por la red EGAP (Evidence in Governance and politics); un workshop de metodología experimental y un encuentro de miembros de la red.

    Desde su creación en el año 2009, EGAP ha funcionado con académicos que trabajan activamente en temas de gobierno y política. Por primera vez desde su formación, la reunión de miembros será realizada en América Latina. Fernando Rosenblatt, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, y miembro de esta organización, explica más acerca de la iniciativa.

    El workshop está orientado a investigadores de Latinoamérica que deseen profundizar en el uso de metodología experimental y estarán en la UDP entre el 7 y el 11 de mayo. Esta actividad es organizada por EGAP y según palabras de Fernando Rosenblatt, tiene por objetivo entregar un entrenamiento de metodología experimental para investigadores, lo que actualmente no es muy realizado en las ciencias sociales de la región.  Para esta semana de training postularon 50 investigadores de toda América Latina y fueron seleccionados 15 investigadores (10 latinoamericanos y 5 de Chile), en base a la viabilidad de sus trabajos. En años anteriores, el workshop se llevó a cabo en Ghana y en Estados Unidos.

    Aprovechando este contexto, para el lunes 9 de mayo está programada la presentación del libro “Diseñando políticas para terminar la pobreza en América Latina. La transformación silenciosa”, de la académica Ana de la O, de la Universidad de Yale, Estados Unidos.  “Va a presentar su trabajo donde estudia transferencias condicionadas en América Latina y formas de reducción de la pobreza. El libro será comentado por Rossana Castiglioni y Claudio Fuentes, y la idea es justamente hacer una actividad abierta porque es un libro que es muy importante y pertinente de los temas que se están discutiendo en el núcleo milenio [Desafíos a la Representación]”, explica el académico.

    El profesor Rosenblatt indica que la actividad tiene una gran relevancia, ya que posiciona a la Universidad Diego Portales y fortalece el vínculo con académicos de primer orden.  “La idea sería que en un futuro la UDP fuera un nodo de investigación experimental en ciencia política”, señala.

    En la segunda fase y final, se desarrollará el encuentro de miembros. En la oportunidad fue invitada a participar, Carolina Segovia, académica de la Escuela de Ciencia Política UDP. En esta actividad se discutirán los proyectos de cada investigador.

    Más de 30 son los miembros de EGAP que participarán en la reunión. Dentro de ellos se puede mencionar a Susan Hyde, experta en relaciones internacionales de la Universidad de Yale, Miriam Golden, investigadora en  economía política, corrupción y desigualdad de la Universidad de California, Thad Dunning, de la Universidad de California, Berkeley, Ana de la O de la Universidad de Yale, Nahomi Ichino de la Universidad de Michigan y Jake Bowers de la Universidad de Illinois, entre otros.

     

     

  6. La victoria de Macri

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    fernando-rosenblandtParticipan en el debate María Maroto, magister en ciencias políticas, y Fernando Rosenblatt, doctor en ciencia política y académico UDP.

    Mauricio Macri ganó en una estrecha elección la presidencia de Argentina, tras vencer al oficialista, Daniel Scioli, poniendo fin así a los 12 años del kirchnerismo en el poder de la Casa Rosada.

    Macri logró un triunfo histórico porque desde hace casi un siglo siempre un radical o un peronista gobernó, pero por primera vez el Presidente no tendrá mayoría en el Congreso, lo que provocará que los desafíos del ex dirigente de Boca Juniors sean mayores incluyendo a la inflación, los índices de pobreza, los subsidios y la economía interna, pero también con un cambio en la política exterior.

    Ver programa aquí

  7. EGAP y UDP organizan nuevo encuentro EGAP Learning Days

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    La red Evidence in Governance and Politics (EGAP) organizará en Santiago de Chile una nueva edición del encuentro EGAP Learning Days. Este evento de cinco días tiene como objetivo difundir los conceptos y herramientas de la metodología experimental. La dinámica de trabajo es en modalidad de taller y se divide en sesiones expositivas sobre aspectos esenciales en el diseño de evaluaciones de impacto o intervenciones experimentales, al tiempo que se asesora a los participantes en sus respectivos diseños de investigación. El encuentro se desarrollará en dependencias de la Universidad Diego Portales en Santiago, Chile. El programa definitivo estará disponible en: www.egap.org/events

    Este evento es organizado por Fernando Rosenblatt (Universidad Diego Portales) y Jake Bowers (University of Illinois, Urbana-Champaign). Los profesores de EGAP Learning Days 4 serán:

    • Jake Bowers (University of Illinois, Urbana-Champaign)
    • Thad Dunning (University of California, Berkeley)
    • Ana de la O (Yale University)
    • Maarten Voors (Wageningen University)

    Participantes: Invitamos a postular a profesores, becarios posdoctorales o estudiantes de doctorado (en la etapa de tesis), y funcionarios del sector público encargados del diseño o evaluación de políticas públicas de toda América Latina, que apliquen o deseen utilizar métodos experimentales. Los postulantes deben tener formación en ciencias sociales; deben tener conocimiento básico de estadística y/o econometría. Finalmente, como gran parte de las sesiones serán en inglés, los postulantes deben tener un dominio básico del idioma (lectura y expresión oral). A los efectos de mantener un intercambio fructífero, el encuentro tendrá hasta un máximo de 10 participantes.

    Para más información sobre postulaciones y becas descargar el siguiente documento: EGAP Learning Days 4

  8. El Chile desencantado

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    Fernando Rosenblatt, académico Ciencia Política UDP

    Fernando Rosenblatt, académico Ciencia Política UDP

    El conflicto sigue y sigue. Mientras transcurre la Copa América, hay universidades privadas ocupadas o con carreras en paro. Además, hay más de 2000 establecimientos de secundaria donde no hay clases y en las últimas semanas hubo varias marchas. Como a esta altura usted ya sabrá, hace años que el movimiento estudiantil chileno aboga por un nuevo modelo educativo y ha planteado otro conjunto de demandas que trascienden lo estrictamente educativo. También hay otros movimientos sociales que reclaman por diversos temas, como el de los pescadores artesanales que se oponen a la Ley de Pesca. Los distintos movimientos coordinan sus demandas y se apoyan mutuamente en sus respectivas movilizaciones. El escenario, entonces, sigue siendo el de un país intensamente movilizado.

    Los analistas debaten sobre la naturaleza de esta coyuntura que vive el país desde las movilizaciones estudiantiles de 2011. Algunos, por ejemplo, debaten si la naturaleza de la desafección es sistémica o no. Hay mucho escrito, con aportes bien interesantes. En una columna anterior abordé lo paradójico de esta coyuntura en el contexto de un país que ha sido relativamente exitoso. En esta ocasión pongo el foco sobre otro punto: se rompió el encanto, la ilusión de la posibilidad de trascender lo político.

    Se corrió el velo que durante algunas décadas hizo creer a la ciudadanía (y a la clase política) que era posible perseguir la política pública óptima y que las ideas políticas carecían de justificación o entorpecían la obtención de dicho resultado. Usted dirá que esto no es nuevo y que lo mismo sucedió en otros lados, que el fin de las ideologías y todo ese cuento. Pero Chile fue el caso más acabado de ese intento en América Latina. Esa idea fue impulsada por los ideólogos de la dictadura pero, en un contexto democrático, fue también aceptada durante los gobiernos de la Concertación.

    El desencanto es, en una de sus acepciones, desengaño.Terminó el encanto y con él, el letargo de lo político. Una parte considerable de la sociedad se manifiesta en desafección y movilización. Y así, se dejó de aceptar que la política la manejan algunos, que a su vez insisten que se limitan a la administración y a la gestión, confiando ciegamente en el Excel y desdeñando por completo el debate y la deliberación de ideas sobre el contenido y organización de esa planilla.

    Hace algunas semanas, en un seminario organizado por el Instituto de Investigación en Ciencias Socialesde la Universidad Diego Portales, aprendí de colegas historiadores que este país, muy tempranamente, estuvo obsesionado con el saber científico incluso en la validación cientificista en la construcción de la nación. Alguna vez me había llamado la atención el título de este libro: La Raza Chilena, publicado en 1918. Esta es una simple ilustración de la trayectoria histórica que tiene en Chile la idea cientificista de lo público. Esto no supone una valoración sobre esta inclinación. Claro que es un mérito diseñar, implementar y evaluar políticas públicas con rigor, siguiendo la razón y la evidencia. Pero así como el conocimiento científico puede ser muy saludable para la política pública, hay extremos que son sencillamente ridículos. El problema, entonces, aparece cuando se lleva al extremo al que se llegó durante la dictadura; extremo que supone que es posible evitar por completo lo político; considerando por ejemplo que la elección de una dirección en política pública puede ser aséptica. Entiéndase bien: el problema es cuando se cree que la ciencia puede sustituir plenamente a lo político. Una vez quebrado ese consenso, ya no fue posible legitimar el ejercicio del gobierno sobre la base de “nosotros sabemos”. Entonces la voz se alza, legitimando el principio de ciudadanía política.

    Un destacado sociólogo y politólogo chileno, Manuel Antonio Garretón, sugiere hablar de repolitización para interpretar el proceso que Chile vive hoy. Lo comparto plenamente. Chile hoy se reencontró con lo político. Chile tuvo a lo largo de su historia momentos de alta politización. No todo empezó (o terminó) con Allende. Ya en los años 30 Chile tuvo el primer Frente Popular electo democráticamente de América Latina. Tuvo también un partido Nazi que llegó al Congreso. Tuvo una República Socialista que duró algunos días pero marcó al movimiento obrero. Y eso por poner algún ejemplo. Es decir, la coyuntura de hoy, de alta politización, tiene profundas raíces en el pasado.

    En esta coyuntura, los estudiantes son el ejemplo más acabado del proceso que se vive en estos años; son una nueva generación que creció en democracia y que fue abandonada por sus padres políticos porque no hubo una formación de nuevos líderes políticos. En esa orfandad, desprovistos de ataduras con el pasado (como el temor a la regresión autoritaria), sumado a determinadas circunstancias coyunturales (como la acumulación de endeudados por créditos para pagar los estudios), fueron el motor este proceso de repolitización. Pero también sucedió en otras arenas y no sólo entre los jóvenes. Y claro, los políticos y sus organizaciones partidarias se vienen mostrando incapaces de canalizar el proceso porque por muchos años abandonaron a sus hijos (y no pasaron la posta) y se convencieron del cuento de la posibilidad de la muerte de lo político. Pero Chile se desencantó; salió de un letargo.

    ¿El resultado? Imposible de saber. Pero los últimos han sido años fascinantes, como lo es la historia política de este país, plagada de instancias de discusiones profundamente programáticas. La coyuntura de hoy es un nuevo ciclo de politización, de involucramiento político y de discusión de asuntos fundamentales de una porción de la sociedad. Eso es esencialmente sano para la democracia. El único riesgo es que se reproduzca en el tiempo esta incapacidad manifiesta de canalizar y resolver las demandas. Como dicen los expertos en movimientos sociales, el riesgo para la salud democrática aparece si el repertorio de acción en el ciclo de movilización se radicaliza, negando la posibilidad de algún tipo de acuerdo, ya sea por la vía de la negociación, de procesos constituyentes deliberativos, o cualquier forma de fin del ciclo de conflicto intenso.

    Para la política uruguaya, Chile deja dos lecciones. Por un lado, primero, la importancia de mantener y regenerar la discusión de ideas; de fundamentar políticamente la dirección de las políticas públicas —lo que no contradice en absoluto que su diseño e implementación sean rigurosos y basados en evidencia. Segundo, los partidos deben mantener el contacto fluido con sus adherentes y con nuevas generaciones, pero también con la ciudadanía en general. Cuando se pierde esa conexión se pierde la empatía y la capacidad de canalizar demandas. Y, por más exitoso que sea el derrotero del país, los conflictos, las demandas no tienen fin y por algún lado y de alguna forma van a hacerse sentir.

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  9. La paradoja de la estabilidad

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    fernando rosenblandt

     

     

     

     

     

     

     

    Fernando Rosenblatt

    ¿Por qué un país como Chile, con un gran progreso en indicadores de desarrollo socioeconómico convive con altos niveles de protesta y un creciente distanciamiento y apatía hacia los partidos? A continuación se realiza un análisis, basado en los argumentos esgrimidos por distintos cientistas sociales, sobre el estado de la democracia en el Chile de los últimos años. Un conjunto de interpretaciones destacan los diferentes legados sociales, económicos y políticos del régimen autoritario. El repaso que sigue es arbitrario, en el sentido que propone una línea que pone el foco sobre un aspecto del derrotero de Chile.

    El régimen dictatorial de Pinochet se extendió desde 1973 hasta 1990. Uno de los hitos que marcó el proceso de la transición fue el convencimiento en la oposición acerca de la imposibilidad de derrotar al dictador por la vía de la movilización violenta. Los intentos que hubo fueron brutalmente aplastados. Ya sobre mediados de los ochenta se dio inicio a una lenta estructuración de una coalición política de fuerzas de oposición. El resultado se conoció luego como Concertación de Partidos por el No y luego Por la Democracia. En esos años de construcción de la coalición, fue ganando terreno el convencimiento que una vez recuperada, lo más importante era resguardar el orden democrático. La competencia política posterior estuvo fundamentalmente estructurada en torno al eje dictadura-democracia y es innegable que la presencia del dictador y la salida controlada desde el régimen autoritario minaron el margen de maniobra de la Concertación.

    Pero también, por decisión propia y por temor al conflicto, se cortó el vínculo con las bases sociales de los movimientos políticos. Veinte años en el gobierno engendraron en la Concertación una cúpula cada vez más aislada. La elite política en general quedó poco oxigenada, además, porque el sistema electoral era escasamente competitivo en los niveles nacionales. El sistema electoral binominal fue pensado a medida desde el régimen de Pinochet, esencialmente para proteger su legado pero también resultó funcional a la otra parte del binomio, la Concertación. Aquellos diputados y senadores que llegaron “a tiempo” (en las primeras dos elecciones) tuvieron una versión muy generosa de las ventajas del incumbente (político que busca la reelección). Asimismo, la ausencia de discusión sustantiva respecto del modelo económico también comenzó a erosionar la identificación programática con los partidos.

    Pero mientras la política se dedicaba a la estabilidad, la sociedad chilena comenzó a cambiar exponencialmente. Los chilenos y chilenas salieron del aislamiento al que habían sido sometidos por Pinochet. El verdadero “milagro” chileno se cristalizó en democracia. Desde mediados de los años noventa, la sociedad chilena comenzó a cambiar de modo vertiginoso; un grupo importante de chilenos ya habían incorporado su nuevo status de clase media y otros tantos que, quedando en las puertas, viven con mucha incertidumbre—por el peso excesivo del mercado en aspectos centrales de sus vidas (especialmente educación). La sociedad comenzó a sentir cada vez más su segmentación; un país de primer mundo, bien pequeño, y un país mucho más grande que ciertamente no accede a bienes y servicios (especialmente públicos) de primer mundo. Y esa sociedad comenzó a recelar cada vez más de una clase política que ya había dado mucho pero que, como algunos políticos han reconocido, quedaron atrapados en la administración del gobierno. En diversas entrevistas y de distinta forma, los líderes políticos de la Concertación han señalado que en un momento se terminó la épica de la lucha contra la dictadura, del “dedo de Lagos”.

    En el caso de la conocida movilización estudiantil, cuando ya fueron miles los provenientes de hogares sin antecedentes de escolarización universitaria, endeudados por miles de dólares, con títulos de universidades en muchos casos de dudosa reputación (con consecuencias en la inserción laboral) y por tanto hubo suficiente masa crítica, el movimiento estalló. Y cantaban “el pueblo unido avanza sin partidos”. Las demandas no fueron sólo sectoriales sino que incluían cuestiones más generales como el cambio constitucional. La movilización estudiantil fue la más emblemática, pero también hubo fuertes protestas regionales en el sur y en el norte del país. Y como si fuera poco, la sucesión de terribles desastres naturales desnudaron aún más, y de modo violento, el fenómeno estructural de la segmentación de la sociedad, la desigualdad que el país no ha podido enfrentar en 25 años de democracia.

    A los bajos niveles de identificación, de confianza y de participación en partidos, hay que sumar el destape de numerosos (y escandalosos) casos de corrupción. Al creciente distanciamiento y apatía de la sociedad hacia los partidos, hay que sumarle ahora el embate de los escándalos como los casos Penta, Caval y SQM. El financiamiento de la política, las relaciones entre el empresariado y la política, el lobby, el tráfico de influencias, todo ello explotó en los últimos meses. Entonces, hay algunas señales que pueden oficiar de antecedente de una crisis del sistema de partidos que exceda la falta de afecto ciudadano. Además, en el contexto de un sistema electoral binominal que teóricamente impone un alto costo de salida, igualmente aumentaron las defecciones hacia nuevas organizaciones.

    Los partidos siguen allí. Sucede que son cada vez menos los que se identifican. No parece haber activísimo partidario en niveles significativos. Siguen allí por gracia de unas reglas de juego con escasos niveles de incertidumbre (poco competitivas) y porque no sucedió ninguna crisis severa desde la transición en 1989. Chile vino creciendo y no sufrió las crisis económicas que varios países de la región experimentaron a inicios y finales de los noventa. El sistema de partidos chilenos aún no fue puesto a prueba. Las señales son de alerta, y en intensidad creciente. Siguen estructurando el voto y llegando a diario a la opinión pública con sendas apariciones en radio y TV. Es verdad que esto no es Costa Rica, otra democracia consolidada que está sufriendo, porque allí las noticias políticas ocupan 30 segundos del noticiero de mayor rating. Aquí la política sigue presente, pero cada vez aumenta más el tiempo que se dedica a difundir noticias que la presentan bien pobre.

    Los políticos están preocupados. Han acelerado reformas políticas para abrir el sistema, no sólo en lo electoral sino, por ejemplo, en el acceso a la información pública. Habrá que esperar por el escenario que se pueda configurar tras la puesta en marcha del nuevo sistema electoral pero ciertamente ahí no está la llave de la recuperación del encanto de la ciudadanía. Han quedado encerrados en La Moneda, en los ministerios, en reuniones de cúpulas sin bases y sin conexiones permanentes (por ejemplo desde los partidos) más allá de los hilos tejidos desde el Estado.

    La representación democrática en Chile atraviesa una hora compleja. Un escenario posible es un nuevo realineamiento de grupos y partidos políticos en nuevos tipos de coalición (más o menos estable). Eso sucedió en Uruguay, en Costa Rica, y en muchos países más. Estas transformaciones son propias de una sociedad que se encuentra en constante cambio. Pero otro resultado posible es la pulverización y la dificultad de consolidación de un nuevo esquema político claro y estable. A poco más de tres décadas de la redemocratización en América Latina, lamentablemente este segundo escenario no ha sido infrecuente (Argentina hoy). Las instituciones de la democracia chilena están viviendo una coyuntura difícil, una donde se ponen de manifiesto los costos no esperados de la estabilidad.

    Ver columna en el sitio de En Perspectiva.

  10. Seminario ICSO-UDP: la relación entre democracia y crecimiento económico

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    David Samuels, cientista político estadounidense, dictó la conferencia “Inequality and Democratization: An Elite-Competition Approach”.

    ¿La democracia o el autoritarismo están vinculados al crecimiento económico? ¿cuál es el grado de influencia que tiene la desigualdad en las crisis institucionales? y ¿cuál es el rol de las elites en estos conflictos? fueron algunas de las interrogantes que intentó responder el cientista político estadounidense, David Samuels, durante su conferencia“Inequality and Democratization: An Elite-Competition Approach”, que fue organizada por el Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. 

    La actividad, se llevó a cabo gracias al proyecto del International Development Research Centre (IDRC) “La arquitectura de la diversidad: Diseño y capacidades institucionales para la resolución de conflictos en las Américas”, a cargo de los académicos e investigador de la Escuela de Ciencia Política UDP, Jorge Gordin y Fernando Rosenblatt.

    Durante la conferencia, el académico de la Universidad de Minnesota, David Samuels, explicó que “nuestro trabajo trata de enfocarse en el impacto de la inequidad, no sólo referida al crecimiento, sino que intentamos conocer las consecuencias distributivas del crecimiento económico”.

    Samuels planteó que “entre mayor sea la inequidad económica, mayor será la tensión institucional al interior de un sistema de gobierno. Porque las masas van a querer redistribuir la propiedad y las riquezas de los acaudalados, porque ellos tienen el poder del voto en sus manos”.

    Insistió que desde su punto de vista “la democracia tiene que ver con las competencias de las elites. Porque entre más ingresos tengas estas elites más inequidad existirá en los ingresos del total de la población. Por lo tanto, si existe mayor inequidad en los ingresos, será menor la posibilidad de que surja la democracia y mayor posibilidad de que exista un estado autoritario”.

    El académico de la Universidad de Minnesota agregó que “los estados no sólo deben preocuparse del impacto del crecimiento económico basados en el Producto Interno Bruto (PIB) de cada país, sino que deben preocuparse si ese crecimiento es equitativo o inequitativo para el total de su población”.

    David Samuels, es profesor de ciencia política en la Universidad de Minnesota y Ph. D por la Universidad de California en Estados Unidos. Sus investigaciones e intereses académicos incluyen estudios de la política brasileña y latinoamericana, además de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.

    Samuels es autor de artículos como: Presidents, Parties and Prime Ministers (Cambridge University, 2010), Ambition, Federalismand Legislative Politics in Brazil (Cambridge University, 2003), y coeditor de Decentralization and Democracy in Latin America (University of Notre Dame, 2004), entre otros.

  11. Charla Informativa Magíster en Política y Gobierno

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    La Escuela de Ciencia Política UDP invita a una charla informativa sobre el Magíster en Política y Gobierno, el próximo lunes 13 de enero a las 18:30 horas.

    Dicha actividad está dirigida a profesionales de las ciencias sociales, interesados en ampliar el conocimiento de los procesos políticos y de gobierno en Chile y en América Latina, y en aportar al ejercicio de la democracia y participación en la toma de decisiones en variadas esferas políticas.

    En la ocasión, los asistentes podrán aclarar sus dudas respecto al Programa, conocer sus objetivos, requisitos para la postulación y política de becas, en una conversación con Fernando Rosenblatt, Director del Magíster en Política y Gobierno y con los miembros del Comité Académico del Programa.

    La charla se realizará en la Sala B-42 de la Biblioteca Nicanor Parra, Vergara 324.

    Favor confirmar en  [email protected] o al teléfono 26768420.

  12. Proyecto UDP seleccionado en concurso “Investigación para las Américas-Chile IDRC-CONICYT”

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    El proyecto “La Arquitectura de la Diversidad: Diseño y Capacidades Institucionales para Resolución de Conflictos en las Américas” -patrocinado por UDP- fue escogido para recibir financiamiento por CONICYT y IDRC (International Development Research Centre) de Canadá, tras participar en el proceso de expresiones de interés “Investigación para el desarrollo de las Américas – Chile”. Dicho proyecto, escogido entre 14 postulaciones de diversas instituciones académicas de Chile, será coordinado por el investigador ICSO y académico de la Escuela de Ciencia Política Jorge Gordín, Ph.D. Universidad de Pittsburgh, y contará con la participación de los investigadores asociados Fernando Rosenblatt, académico Escuela de Ciencia Política UDP y Ph.D. (c) PUC; Sergio Toro, académico de la Universidad Católica de Temuco y  Ph.D. PUC y Lucio Renno, académico de la Universidad de Brasilia y Ph.D. Universidad de Pittsburgh.

    La expresión de interés de la UDP – que recibirá aproximadamente $200.000 dólares canadienses ($95.000.000) por parte de IDRC- tiene como principal objetivo estudiar el impacto del diseño institucional en la reducción de conflictos y la incorporación de la diversidad como variable explicativa de la construcción de legitimidad democrática a partir de un estudio comparativo entre Chile y los países de América Latina.

    Según Jorge Gordín, dicho financiamiento tiene especial relevancia para la Escuela de Ciencia Política UDP, ya que la posiciona “no solo como una unidad con remarcable éxito en obtener financiamiento externo para sus proyectos, sino como un centro de referencia académica en temas de América Latina”. Desde el punto de vista de la divulgación científica, el investigador ICSO destaca: “este proyecto aborda un tema que, además de haber estado en centro de atención teórico y analítico, tiene manifiestas repercusiones en la agenda de desarrollo y el reforzamiento de la legitimidad política, a través de la mediación de conflictos de diversidad en América Latina”.

    A modo personal, Gordin señala que dicho logro le permitirá “conciliar mi interés académico y científico en la investigación sobre el impacto de las instituciones, con mi inquietud y sensibilidad personal respecto del imperativo de generar mecanismos institucionales para incrementar sustantiva y concretamente la inclusividad de los sistemas políticos y de representación y de este modo mejorar la calidad de vida en los países de nuestra región”. Agrega que su rol de director del proyecto puntualiza su motivación de “aportar significativamente al desarrollo y prestigio de la Escuela de Ciencia Política de la UDP”.