La académica de la Escuela de Sociología UDP Florencia Herrera fue entrevistada en el programa Una Nueva Mañana de Radio Cooperativa sobre su proyecto Fondecyt sobre la paternidad en Chile
“Para esta investigación hicimos un mail especial, y recibimos inmediatamente cerca de 50 correos de hombres queriendo participar del proyecto. Eso fue un primer indicador de lo invisible que es este tema, y de lo poco visible que son los papás como cuidadores y de lo importante que es para ellos esta etapa de convertirse en padres”, señaló la académica.
El 60% de los padres se declara feliz y 71% señala estar satisfecho con la relación que tiene con su familia, según cifras de GfK Adimark. Asimismo, los papás cada vez quieren tener mayor cercanía con sus hijos y estar presentes en su crianza. Estos son algunas de las características que destacan de los papás actuales.
Un hombre serio y autoritario que cumple su rol con bastante distancia de sus hijos. Así es el estereotipo del pasado. Sin embargo, las sociedades van cambiando y los nuevos roles parentales también viven esta evolución. Esta es la visión de Florencia Herrera, académica de la Escuela de Sociología de la Universidad Diego Portales, que está desarrollando un proyecto Fondecyt sobre la paternidad en Chile.
A ella, lo que más le llamó la atención, es que muchos papás querían participar de este estudio. “Eso te habla de cómo son los papás ahora. Para ellos, cumplir esta labor es muy importante en sus vidas, incluso muchos de ellos expresan que quieren ser diferentes a sus papás. Quieren tener una relación mucho más cercana con sus hijos, participar de la crianza, ser más cercanos, involucrados y cariñosos”, expresa la académica de la UDP.
Este nuevo concepto de papá más cercano es transversal a las edades y niveles socioeconómicos, según indica Herrera. Sin embargo, se encuentran con dos grandes obstáculos. El primero tiene que ver con que tradicionalmente la mayor exigencia para los padres es el tema de proveer a la familia. “Lo que nosotros hemos visto es que, los padres tradicionalmente su mayor exigencia desde los hombres es el tema de proveer a la familia.
Por un lado, eso está siendo cada vez más difícil, porque los trabajos son más inestables o más precarios y por otro lado, se le suma a esta exigencia lo de ser papás cercanos, cariñosos y presentes. En general, el obstáculo principal que tienen los papás para ser los papás que ellos quieren ser, es el tema del trabajo”, enfatiza la socióloga.
Lo segundo tiene relación con el tema de los cuidados y la crianza del bebé, que muchas veces, se ve como una tarea exclusivamente femenina. “Hay muchas dificultades que superar en este aspecto, en la cual por un lado hay una crianza machista hacia ellos, y por otro lado, hay un mundo femenino (esposas, abuelas, suegras) que cuando llega el bebé los excluye”, puntualiza Herrera.
UN PAPÁ PROTAGONISTA
El periodista y animador de radio y televisión, Eduardo Fuentes, compartió con cientos de chilenos su larga lucha por poder convertirse en padre. Finalmente, luego de seis años en tratamiento contra la infertilidad, llegó su hija Alma a alegrar y revolucionar su vida. “Siempre quise tener una paternidad activa y responsable. »la baño, la mudo, le cambio de ropa, juego con ella, le hago masajes, le doy papa.
“Yo tenía mucho interés en que fuera así, por- que el vínculo se tiene que formar desde los primeros días”, expresa el periodista. Además, agrega que afortunadamente los tiempos han cambiado y hoy se habla de paridad en todos los sentidos. “Eso de que el hombre ayudaba en la casa, ya es algo que está fuera de todo lugar. Las tareas y responsabilidades son compartidas, y él rol de ser padre hoy en día tiene que ver con entender que es una responsabilidad de ambos”, explica Fuentes.
Florencia Herrera, académica de la Escuela de Sociología UDP, participó en el programa Tele13 en Punto sobre el aumento de la paternidad tardía en Chile. Según datos de INE, entre el año 2002 y 2014 aumentaron en un 13% los hombres que tuvieron hijos después de los 40 años.
“Los hombres que son papás al menos después de los 40 es bien probable que tengan una estabilidad mayor, y probablemente una madurez también. Es gente que ya ha reflexionado sobre qué es lo que quiere en su vida. Entonces probablemente se tomen la paternidad bien en serio, le dediquen tiempo. Si uno lo piensa con generaciones anteriores, ha habido un cambio porque ahora el hijo o la hija ocupa un lugar muy importante dentro de la familia”, comentó la académica.
Especialistas concuerdan en que existe un alza en este tipo de maternidad, debido a la mayor tolerancia social a dicho modelo. Usando reproducción asistida o adopción, contruyen un proyecto de familia monoparental.
La monoparentalidad femenina ha existido siempre. Muchas mujeres encabezaron sus familias producto de guerras, separaciones, viudez, baja implicación de los varones en la crianza, entre otras razones, explica Irene Salvo, académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. Central. “Las antes llamadas “madres solteras” y sus hijos, fueron (y siguen siendo) estigmatizadas y patologizadas como familias incompletas, disfuncionales, rotas, etc.”, agrega.
Pero hoy emerge un nuevo modelo dentro de las monoparentalidad femenina: mujeres que optan voluntariamente por una maternidad sin pareja. “Mujeres de sectores más profesionalizados y que se han dedicado por largos años a desarrollar exigentes carreras, postergan su maternidad y deciden llevarla a cabo cerca de los 35-40 años, mediante técnicas de reproducción asistida o adopción”, dice Salvo. Y sin parejas de por medio.
En este proceso influye la mayor tolerancia social hacia otros modelos conyugales y a los nuevos modelos de paternidad y maternidad, agrega Camila Mella, socióloga de la U. de Chile. “Hoy la mayoría de los niños nace fuera del matrimonio”, ejemplifica.
Y de hecho, las cifras del 2016 del Registro Civil así lo muestran: el 73% de los alumbramientos en Chile correspondió a hijos nacidos al margen de un matrimonio, mientras que sólo el 27% lo hizo dentro de él. En 1980, en cambio, los niños nacidos fuera de un matrimonio eran el 28%; en 1990 eran el 34,3% y en 2002 ya superaban la mitad (51,7%).
Para Florencia Herrera, socióloga de la U. Portales, es una opción en la que influyó, además, la Ley de Filiación de 1998. Hasta ese momento en Chile si un niño nacía fuera del matrimonio se consideraba “ilegítimo”, con menos derechos respecto a los hijos de padres casados.
“Es una opción que existe para un sector, pero es cuestionado y difícil. En el caso de una universitaria que decide ser madre soltera, es una elección consciente. Pero debe ser un porcentaje minúsculo”, sostiene Herrera.
Mayor presencia
En cuanto a la prevalencia, no hay instrumentos para calcular numéricamente la cantidad de familias monoparentales por elección. “Sí sabemos de forma más cualitativa que es un fenómeno que va ganando cada vez mayor presencia, pese a las diversas barreras existentes”, dice Salvo.
Una de las formas de estimar su alza es con las adopciones. En la última década, casi un 3% de éstas fueron hechas por mujeres solteras, separadas o viudas, indica Salvo. Según cifras del Servicio Nacional de Menores, en 2012, diez mujeres solteras y dos divorciadas realizaron adopciones. En 2016, fueron 14 solteras, tres divorciadas y cuatro viudas.
Para ellas, en las adopciones, existen barreras jurídicas, sociales e institucionales, como el orden de prelación que favorece a los solicitantes individuales después de matrimonios nacionales y extranjeros. “Además de prejuicios de los operadores jurídico-judiciales o psicosociales, entre otros, que hacen que mujeres sin pareja en ese momento que quisieran adoptar, desestimen la alternativa o queden en el camino”, advierte Salvo.
Que sean numéricamente pocas, no significa que sea una configuración familiar a la cual haya que restarle atención. “Es muy relevante visibilizarlas”, manifiesta Salvo.
En el caso de las mujeres que acceden a reproducción asistida, es imposible tener datos exactos, explica Javiera Navarro, académica de la Facultad de Psicología de la U. Alberto Hurtado. “Es una información que las clínicas manejan de forma reservada”. Sin embargo, hace dos años sólo dos clínicas en Chile ayudaban a mujeres sin pareja a concebir vía donante de espermios, óvulos o gametos. “Hoy la gran mayoría ofrece esa posibilidad, porque evidentemente la demanda por estos tratamientos ha aumentado exponencialmente. Estamos yendo hacia la tendencia internacional, donde cerca del 10% de las personas que recurren a estos tratamientos son mujeres sin pareja”, detalla Navarro.
Ricardo Pommer, director de la Unidad Medicina Reproductiva de Clínica Monteblanco, señala que hace una década eran cerca de diez las mujeres solteras que se sometían a tratamientos de fertilización sin pareja en su centro. En 2016 fueron 187. “Es un aumento gigantesco”, reflexiona.
“Para nosotros son familia igual, tanto la mujer que viene sola, como las heterosexuales. Eso nos permite tener datos reales, hay lugares en que una persona homoparental no lo dice abiertamente, y es súper triste mentir sobre ese tema en pleno 2017”, señala Pommer.
La Escuela de Sociología junto al Instituto de Investigación en Ciencias Sociales, organizaron el Workshop “Proveer, cuidar y criar: discursos y experiencias de los ‘nuevos padres’”, en el marco del proyecto de investigación Fondecyt Regular “Convertirse en padre hoy: Experiencias masculinas de transición a la paternidad en Chile”, a cargo de la académica Florencia Herrera.
En el evento expusieron sus trabajos Tina Miller, académica del Departamento de Ciencias Sociales de Oxford Brookes University; Yanko Pavicevic, Sociólogo UDP; José Olavarría, Universidad Academia de Humanismo Cristiano; Francisco Aguayo, Director de EME; Irene Salvo, FACSO, Universidad Central de Chile; Florencia Herrera, Académica Escuela de Sociología UDP; Diana Marre, Grupo de Investigación AFIN de la Universidad Autónoma de Barcelona; Constanza Miranda y Valentina Sciaraffia, Sociólogas UDP; Marcela Godoy y Matías León, Sociólogos UDP.
Tina Miller presentó su trabajo sobre las políticas públicas que se llevaron a cabo en el Reino Unido sobre paternidad, específicamente sobre el post natal masculino, el cual consistió en dos semanas o diez días hábiles, con un permiso parental pagado para los hombres: “(En Reino Unido) Existe un leve atraso en comparación con países como Suecia que ya había decretado leyes de este tipo hace 30 años. Recientemente en el 2015 se introdujo un permiso parental compartido en donde efectivamente las parejas heterosexuales podían elegir entre quien va a cuidar al recién nacido dentro del primer año de vida. Sin embargo, la decisión de tomar este beneficio no ha sido tan satisfactoria a nivel de políticas públicas ya que solamente entre el 1 y 2 por ciento de los hombres deciden tomar este permiso parental. Se ve como un tipo de fracaso”.
Yanko Pavicevic contextualizó el tema de la paternidad con la situación del post natal en Chile: “A partir del 2011 las mujeres pueden transferirles semanas de su licencia post natal a los padres con un máximo de 6 semanas. El porcentaje de padres que lo toman es aún menor que en el Reino Unido, solo un 0,26 %. La licencia post natal masculina que tenemos en Chile, la que no depende de la transferencia de la madre, sigue siendo muy corta con 5 días en comparación con el promedio OCDE de 8 semanas”.
El doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, José Olavarría, se refirió sobre la relación paternidad – trabajo dentro de sistema capitalista actual: “Al año 90 casi dos tercios de los hogares en Chile eran biparentales. 20 años después ese porcentaje había disminuido al orden del 45 por ciento. Hoy estamos cerca del 40 por ciento . Actualmente las familias conviven sin los padres juntos. Los hogares biparentales se están desarticulando. La familia conyugal es una familia que corresponde hoy día a un momento histórico que no es el momento de hoy”.
El académico dijo que “no más del 13 por ciento de los trabajadores en Chile están sindicalizados. Por lo tanto, la relación que se produce entre el trabajador y el dueño de la empresa es una relación en la cual no hay mediación, hay una relación de poder en la cual perjudica al trabajador”
“Salario, horarios de trabajo, número de horas de trabajo, vacaciones. Estos datos son importantes ya que la paternidad se relaciona en ese contexto. Cerca del 30% nunca o rara vez toma un día libre por temas familiares o personales, 35% tampoco toma las licencias maternales o paternales, hacer uso para licencias médicas para menores de un año, 42 % no lo hace. El 25 % de los trabajadores con qué frecuencia a usted le hacen sentir que usted puede ser fácilmente reemplazado y el 40% siempre está preocupado que si lo despiden sería difícil encontrar otro trabajo prontamente”, comentó Olavarría.
Además agregó que “la crisis de la sociedad industrial sucede entre los 70 y 90. El orden de género y la masculinidad hegemonía se empieza a desarmar, y esto repercute directamente en la reproducción de la fuerza de trabajo, es decir, la familia”.
Francisco Aguayo, director de EME, señaló que “la participación de los papas en contexto de algunas prestaciones de salud relacionados con temas post natales, el parto, controles de salud o las visitas domiciliarias todavía son vistas como procesos absolutos de la mujer. El paradigma es que la mama no puede faltar, pero el papa sí. Los papas no son vistos como protagonistas del cuidado, sino como accesorio”.
“Para el sector salud hay una sospecha sobre los papas. En algunos lugares con hijos hospitalizados recién nacidos, neonatología, se permite que los turnos sean por igual, pero en otros solo las mamas pueden estar en la noche”, comentó Aguayo.
Florencia Herrera, académica de la Escuela de Sociología UDP.
La Escuela de Sociología junto al Instituto de Investigación en Ciencias Sociales, organizan el Workshop “Proveer, cuidar y criar: discursos y experiencias de los ‘nuevos padres’”, en el marco del proyecto de investigación Fondecyt Regular “Convertirse en padre hoy: Experiencias masculinas de transición a la paternidad en Chile”, a cargo de la académica Florencia Herrera.
¿En qué consiste el workshop?
La idea de este workshop es reunir a personas que han estado investigando el tema de la paternidad, para generar una discusión rica al respecto. Además, entre los investigadores que van a asistir existen temas en común y también distintas perspectivas. Hay gente con muchísima trayectoria, como José Olavarría, que ha trabajado mucho el tema de masculinidades y paternidad en Chile, lo mismo Francisco Aguayo. Tenemos dos invitadas internacionales, Tina Miller, académica inglesa y Diana Marre. Al mismo tiempo, la otra idea que tengo con este workshop, es dar espacio para gente más joven. Tengo dos grupos de tesistas que han hecho buenos trabajos en temas muy novedosos aquí en Chile, entonces quise darles un espacio para que presentaran los resultados de sus investigaciones. Ellos son Matías León y Marcela Godoy.
¿Cuáles son los objetivos de la actividad?
Poner en discusión lo que se ha investigado sobre temas relacionados con la paternidad en los últimos años en Chile. Uno de los grandes temas del workshop va a ser la conciliación familia-trabajo, que también es algo que se ve mucho desde la perspectiva de la mujer, como por ejemplo, que solamente las mujeres tenemos que conciliar el trabajo con la familia. De hecho, las políticas públicas que hay están dirigidas casi exclusivamente para las mujeres o con las mujeres en mente. Por ejemplo, la licencia para enfermades de un niño menor de un año. Varias presentaciones van a ir en esa línea, de ver qué pasa con los hombres en estos casos.
Considerando el contexto nacional, ¿Cuál será el aporte del workshop?
A mí me gustaría que contribuyera a visibilizar la posición que tienen los hombres dentro de la familia. En el fondo, creo que los hombres, los padres, son muy criticados y desde la academia, los medios de comunicación, hasta las conversaciones en la familia, se les critica mucho por participar poco dentro de las familias en labores de crianza y tareas domésticas que van asociadas, pero la verdad es que se ha investigado muy poco. Se sabe muy poco de la posición que tienen ahora, que en el fondo es una posición tensionada, entre lo que se les exige, como estos nuevos padres que tienen que ser involucrados, cercanos, partícipes de la crianza de sus hijos, pero por otro lado, la exigencia en términos de que tienen que ser los principales proveedores, sigue siendo igual de fuerte.
¿En qué etapa se encuentra el proyecto Fondecyt?
La actividad se realizará el martes 18 de abril desde las 15:00 a las 19:00 hrs., en el auditorio de la Facultad de Psicología, ubicado en el piso -1 de Vergara 275, Santiago Centro.
La Escuela de Sociología junto al Instituto de Investigación en Ciencias Sociales, organizan el Workshop “Proveer, cuidar y criar: discursos y experiencias de los ‘nuevos padres’”, en el marco del proyecto de investigación Fondecyt Regular “Convertirse en padre hoy: Experiencias masculinas de transición a la paternidad en Chile”, a cargo de la académica Florencia Herrera.
La actividad se realizará el martes 18 de abril desde las 15:00 a las 19:00 hrs., en el auditorio de la Facultad de Psicología, ubicado en el piso -1 de Vergara 275, Santiago Centro.
En la oportunidad se presentarán académicos y académicas para conversar sobre diversas aristas de la paternidad. Los expositores/as son: Tina Miller, Académica Departamento de Ciencias Sociales, Oxford Brookes University; Yanko Pavicevic, Sociólogo UDP; José Olavarría, Universidad Academia de Humanismo Cristiano; Francisco Aguayo, Director de EME; Irene Salvo, FACSO, Universidad Central de Chile; Florencia Herrera, Académica Escuela de Sociología UDP; Diana Marre, Grupo de Investigación AFIN, Universidad Autónoma de Barcelona; Constanza Miranda y Valentina Sciaraffia, Sociólogas UDP; Marcela Godoy y Matías León, Sociólogos UDP.
Por primera vez, encuesta Casen incluyó una pregunta sobre orientación sexual. Análisis de la U. Católica muestra que el 98,5% de los chilenos se define heterosexual.
Conocer el número de personas de la población que se reconocen homosexuales ayuda a mejorar la aceptación social a la diversidad sexual en un país. En EE.UU., por ejemplo, estadísticas muestran que la prevalencia de este grupo varía entre 3% a 10% de la población adulta.
En Chile, los datos son escasos. Uno de ellos data de hace casi 20 años. La Encuesta Nacional de Comportamiento Sexual de la Comisión Nacional del Sida (Conasida), hecha en 1998, estableció que el 0,3% de los hombres y el 0,1% de las mujeres se consideraban homosexuales, mientras que 0,1% de los hombres y 0,1% de las mujeres se reconocían bisexuales.
¿Cuántos homosexuales hay en Chile? Para saberlo, la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2015, publicada la semana pasada, incorporó la pregunta ¿cuál de estas alternativas define mejor su orientación sexual? Las posibilidades de respuestas eran: heterosexual, gay/lesbiana, bisexual u otra.
Un análisis de los resultados que el Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la U. Católica (Ceel UC) realizó a La Tercera mostró que el 98,5% de los consultados se reconoció heterosexual, otro 1,0% como gay o lesbiana, el 0,4% bisexual y 0% en otra.
Es decir, el 98,5% de la población mayor de 18 años en Chile es heterosexual y tan sólo el 1% es homosexual (gay o lesbiana), según Casen, la principal encuesta de caracterización económica y social a nivel nacional, regional y comunal.
Pregunta sensible
¿Es ese el porcentaje? es la reflexión que el resultado motiva, dice David Bravo, director del Ceel UC. El análisis de la cifra debe tomar en cuenta el error muestral. “Si se considera que para la tasa de pobreza (en la misma Casen) el error muestral fue de 0,4 puntos porcentuales, para un indicador que asciende al 1% en una estimación nacional, un intervalo de 95% de confianza mostraría ese indicador entre 0,6% y 1,4%”, dice Bravo.
Sin embargo, lo que técnicamente se denomina “error no muestral” es lo más preocupante. “En este caso, al tratarse de preguntas sensibles, es muy relevante la forma en que se aplica la pregunta”, dice Bravo.
Del cuestionario y del manual del encuestador de Casen se puede ver que la pregunta se aplicó a mayores de 18 años presentes en el hogar. “Se entiende que deben ser contestadas directamente por las personas de 18 años o más presentes (el resto del cuestionario es contestado por un solo informante)”, aclara Bravo.
Por eso, más allá de la confidencialidad que se le asegura a quien contesta, resalta Bravo, surgen dudas respecto de la disponibilidad de las personas a responder ese tema frente a un entrevistador. “La disponibilidad o factibilidad de que otra persona de 18 años o más al interior del hogar sea llamado por quien está respondiendo a contestar esa pregunta y entregue una respuesta veraz, sin sentirse cohibido tanto frente al entrevistador como a otras personas del hogar, es difícil”, dice Bravo.
Una forma de enfrentar ese tipo de preguntas sensibles, como el uso de drogas, por ejemplo, es hacer la encuesta en una tableta y al llegar a la pregunta sensible se le pasa al encuestado y este responde directamente. “Es un tema metodológico que debe evaluarse, porque evidentemente puede sesgar la respuesta”, aclara el director del Ceel UC. Sería interesante, dice, conocer el resultado de esa pregunta en el piloto de la encuesta hecho antes de su levantamiento.
Cifras en el extranjero
Grandes estudios en otros países hablan de 3%, 4% o 5% de población homosexual, aproximadamente, dice Francisco Aguayo, psicólogo, director de Masculinidades y Equidad de Género. Sería razonable, dice, esperar entre 3% y 5%.
Pero que se haga en el hogar, más el temor a que alguien escuche en casa, ayuda a entender la baja cifra. “Hay muchas personas que viven sin revelar su orientación sexual. Además, están las limitaciones culturales para revelar por estigma, discriminación, etc.”, dice Aguayo.
Pablo Astudillo, sociólogo del Programa de Acceso Inclusivo, Equidad y Permanencia de la U. de Santiago, indica que al ser la primera vez que se hace la pregunta, la cifra podría tomarse sólo como una aproximación.
La construcción de la pregunta, indica Astudillo, obliga a reconocer a viva voz la orientación sexual. Además, es un proceso de autodenominación donde la persona declara quién es, “y puede tenerlo claro, pero no están las condiciones para declararlo. Y no es que no confíe en el encuestador o en el Estado, sino en las condiciones materiales al minuto de responder”.
El reconocimiento de homosexualidad es mayor en hombres que en las mujeres, 1,5% y 0,6%, respectivamente, según Casen. Una diferencia que puede suponer que ellas estén subrepresentadas, dice Astudillo. “El reconocimiento de la orientación sexual se da con más facilidad en los hombres, porque la sexualidad masculina es más validada, en cambio, para las mujeres es más difícil”.
Sanción social
“Es impresionante el número de personas que se declara heterosexual”, resalta Silvia Lamadrid, socióloga experta en género del Departamento de Sociología de la U. de Chile.
“En encuestas como Conasida, un 5% indicó conductas homosexuales. Es evidente que falta conocimiento sobre sexualidad”, dice. Pero cuando el tema se ve en encuestas, siempre los porcentajes son más bajos de lo que se supone en realidad, agrega, “porque en todas partes del mundo se sanciona la homosexualidad”.
Es una cifra que no puede usarse como el porcentaje de población homosexual en Chile, dice Florencia Herrera, socióloga y académica de la Escuela de Sociología de la U. Diego Portales (UDP). “Habla de cómo la orientación sexual diferente es castigada socialmente. Es vista como algo negativo y se les pide admitirla”.
Es complejo, indica la experta, porque sectores conservadores pueden decir que no tiene relevancia que un 1,4% de la población mayor de 18 tenga una orientación sexual diferente. “Pero, además, es triste que muchas personas con orientaciones sexuales diversas se vean obligadas a negarlo”.
Es ingenuo pensar que se responderá con la verdad cuando en Chile sigue habiendo sanción a los que no tienen orientación heterosexual, indica Lamadrid. “Es obvio que en una encuesta vinculada a pobreza y políticas sociales, la gente diga lo adecuado. Y la norma social es que tu deseo sexual sea heterosexual”. Les preguntan como si fuera uso de internet y no tiene el mismo significado en términos sociales, agrega.
Es una respuesta que no se limita sólo por la homofobia, dice Astudillo. También puede estar condicionada por cómo la persona se siente observada por su entorno. “Una mujer casada que puede estar cuestionando su identidad sexual, no lo admitiría. O una persona puede responder que no en la encuesta, pero lo dice en su trabajo, porque lo ha socializado, pero en la casa no”.
Claudio Martínez psicólogo, docente de la Facultad de Psicología de la UDP, aclara que temas como este, con una fuerte base cultural, se demoran en cambiar. “La cultura ha sido homofóbica, en general. Las futuras generaciones van a ir cambiando, porque van a escuchar discursos distintos, pero de eso a que vaya decantando en la sociedad, toma más tiempo”.
Movilh dice que es una cifra absurda
En 2012, y después de 10 años de trabajo y conversaciones, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) consiguió que el censo consultara sobre convivientes del mismo sexo.
“Un hito que abrió la puerta a la incorporación de más preguntas sobre minorías sexuales en otros instrumentos oficiales, que sirvió como un argumento más para el reconocimiento legal de las uniones de hecho”, dice Oscar Rementería, vocero del Movilh.
Del mismo modo, entre el 2012 y el 2014 “conseguimos que el tema fuera incorporado en la Encuesta Nacional del Injuv, en una encuesta nacional sobre discriminación de la Segegob y en las estadísticas de violencia escolar del Mineduc”, indica.
En ese sentido, dice Rementería, la incorporación de la diversidad sexual en la encuesta Casen era el paso siguiente. “El 26 de agosto del 2014, el Movilh solicitó a la entonces ministra de Desarrollo Social María Fernanda Villegas que la diversidad sexual fuese incluida en la Casen y en el Registro Social de Hogares”.
Un año más tarde se confirmó que Casen incorporaría las preguntas sobre diversidad sexual. “El tema fue incluido porque lo propusimos y exigimos. También participamos de una mesa técnica para dar sugerencias metodológicas y de aplicación. Pero respecto de las variables y metodología que aplicaron, no sabemos qué consideraron o no. Pero ese 1% de resultado es absurdo”, sostiene el representante del Movilh.
Pese al resultado y los cuestionamientos, se trata, de todos modos, de un avance, sostiene Rementería. “Pero hay que esperar que en las próximas mediciones se mejore la recolección de datos. Las estadísticas hablan de un 5% a 10%”.
Por su parte, Francisco Aguayo, psicólogo, director de Masculinidades y Equidad de Género, señala que la evidencia comparada habla de un 4%.
“Me parece bien que se incluyan estas preguntas en encuestas importantes, pero hay que pensarlas mejor y ver en qué condición se hace la pregunta. Tenemos que entender que la identidad sexual es un proceso complejo”, señala Florencia Herrera, socióloga de la Escuela de Sociología de la U. Diego Portales.
Pablo Astudillo, sociólogo del Programa de Acceso Inclusivo Equidad y Permanencia de la U. de Santiago, destaca que el haber incluido esa pregunta revela que existe una preocupación social sobre el tema. “La encuesta revela una intención, se reconoce una realidad y se quiere cuantificar”.
A inicios de este año el Estado de Chile fue a rendir examen frente a ONU sobre el grado de cumplimiento en materia de Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad, resultando con pésima evaluación en aspectos laborales y jurídicos, incluyendo los derechos sexuales y reproductivos. Es por esto que hace dos años nació ODISEX , una organización que busca dar visibilidad a la vida sexual y reproductiva de las personas en situación de discapacidad con foco en derecho, atendiendo a los planteamientos de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Florencia Herrera, a quien conocimos en el reportaje Mi vida en Otto es investigadora de la Universidad Diego Portales y a través de un proyecto Fondecyt está realizando un estudio cualitativo y longitudinal, en conjunto con la UDP y ODISEX sobre qué significa ser padre y madre con discapacidad en Chile.
Herrera cree que se encontrará con sorpresas al conocer los desafíos que diariamente viven estas personas. De hecho, según la académica, en países como México, médicos han incluso recomendado a las madres con discapacidad, interrumpir sus embarazos, demostrando que para cierta extensión de la comunidad médica una persona con discapacidad vale menos que una que no posee discapacidad.
El enfoque de Florencia Herrera es encontrar también similitudes en la paternidad a pesar de la discapacidad, puesto que para ella quien también tiene discapacidad, los deseos y alegrías que implica la decisión de tener un hijo, y hacerse cargo de él, son las mismas para cada tipo de padres.
Para ser parte del estudio, escribir a [email protected] o llamar al 9 9999661. Laparticipación en el estudio es totalmente anónima y Florencia Herrera llama a ser parte de la investigación.
La académica de la Escuela de Sociología, Florencia Herrera, está trabajando en el proyecto de investigación “Convertirse en padre hoy: Experiencias masculinas de transición a la paternidad en Chile”. El equipo de trabajo está compuesto por la académica y Yanko Pavicevic. Actualmente el estudio está en búsqueda de participantes hombres y mujeres con discapacidad, que se vayan a convertir en mamás o papás, o que tengan hijos pequeños.
¿En qué consiste el proyecto?
Este es un proyecto Fondecyt Regular. Para mí es un proyecto bien especial porque en él estoy uniendo muchos intereses que venía desarrollando de antes. Por ejemplo, mi tesis de Doctorado la hice sobre familia y homosexualidad, concretamente maternidad lésbica. Después tuve unos Fondecyt que tocaban el tema de construcción de vínculo parental, en términos de adopción y de reproducción asistida. Además escribí un paper que tenía que ver con cómo los hombres vivían el proceso de la adopción y reproducción asistida de manera diferente en relación con sus mujeres, entonces, cuando armé este proyecto uní todos esos intereses y decidí investigar cómo los hombres viven y experimentan la transición a la paternidad, porque a raíz de mis investigaciones, me dí cuenta de que los hombres están siendo poco estudiados. Decidí hacer un estudio cualitativo longitudinal, es decir, que voy haciendo entrevistas de seguimiento en este proceso de convertirse en padres, desde antes de la llegada del bebé a unos dos o tres meses después y luego hasta cuando el bebé tiene un año. Decidí incluir distintos caminos o distintos tipos de paternidad.
Llegué a este tema de centrarme en los hombres, porque veía en Chile que la maternidad era estudiada y la paternidad no, pero estoy viendo que el tema de la discapacidad en realidad no ha sido estudiado ni en hombres ni en mujeres. En ese caso en particular decidí incluir también mujeres.
¿Cuál es el rol de esa nueva línea de investigación?
Con respecto a esta línea que estoy abriendo, se asume que las personas con discapacidad ya sea sensorial, física o intelectual, son personas asexuadas que no van a tener hijos o no deberían tener hijos, entonces ese es un tema que está totalmente invisibilizado y que trae muchas consecuencias bien graves para las personas con discapacidad.
¿Cuál es el objetivo principal de la investigación?
Mi objetivo por un lado es generar conocimiento, conocer la experiencia masculina de convertirse en papá, de cómo se vive esta transición, cuáles son las dificultades que estos padres encuentran. Existe un diagnóstico de que los hombres en Chile participan muy poco de la crianza de sus hijos. Por otra parte, existe otro diagnóstico de que la paternidad ha ido cambiando, hay estudios que dicen que los hombres aspiran a ser papás mucho más cercanos, más cariñosos, más involucrados en los cuidados de sus hijos. Los estudios dicen que en la práctica eso se da poco, hay un discurso que no logra traspasarse a la práctica. Entonces, en ese sentido el objetivo del estudio es conocer esas experiencias y ver cuáles son los anhelos, las cosas que les gustaría que pasaran y cuáles son los obstáculos que ellos enfrentan para ser esos padres involucrados que ellos quieren ser, porque todos mis entrevistados dicen que ellos quieren ser papás cariñosos y presentes, por ejemplo, a diferencia de sus papás que eran más distantes.
¿En qué etapa de trabajo está el proyecto?
Ahora he estado haciendo entrevistas, como es un estudio longitudinal, el terreno es largo. Hasta el momento tenemos 32 casos, de los cuales en la mitad ya vamos en la segunda entrevista, en la otra mitad vamos en la primera. Con estos primeros casos, junto a Yanko hemos presentado en varios Congresos, estamos tratando de producir y presentar resultados preliminares. Tenemos un paper publicado de esta investigación.
¿Cuál es el aporte de este estudio?
Los papás se lamentan mucho que ellos no tienen permiso cuando los bebés están enfermos, no tienen post natal de verdad, visibilizar esa posición y esa experiencia para tratar de cambiar las cosas.
En 2015, fueron 122 los menores de esa edad entregados a familias chilenas, mientras que en 2006 la cifra llegó a 49. Alza revela apertura de postulantes a este rango etario y una baja en los casos de madres que deciden entregar a lactantes.
“Cuando la gente me pregunta cómo tuve a mis hijos, si fue por parto natural o de otra forma, yo digo ‘no, fue parto Sename’”, relata Ruby (45), quien junto a su esposo Rodrigo (51), desde 2011 son los padres adoptivos de dos hermanos.
“A mí como mujer me pasó que decía ‘cómo no voy a poder tener hijos’”, recuerda. Optaron por un tratamiento de fertilidad, pero no funcionó, al igual que todos a los que recurrieron después. En ese momento, la adopción como alternativa cobró vida. “Lo hicimos a través del Sename, porque encontramos que era lo más justo”, cuenta Rodrigo sobre el proceso que comenzó en 2010 con consultas, y que al año siguiente, en mayo, se oficializó cuando presentaron los papeles y fueron evaluados por el Servicio Nacional de Menores (Sename).
En diciembre de 2011, finalmente, se convirtieron en padres de Daniela, en ese entonces a punto de cumplir dos años, y Cristián, de casi tres. “No podría describir la emoción, estábamos demasiado felices”, detalla Rodrigo.
La adopción es una alternativa para quienes desean ser padres, pero no pueden serlo de manera biológica. En el caso de Chile, está regulada por la Ley Nº 19.620 que otorga a organismos acreditados y al Sename -que maneja el 81% de los enlaces- las facultades para el proceso.
Y aunque históricamente la preferencia ha sido hacia los pequeños menores de cuatro años, en la última década eso ha ido cambiando y cada vez son más los padres que eligen niños de más edad.
“Los chilenos que adoptan están formando familia no sólo con bebés, superando los mitos que circulan sobre este tema”, explica Marcela Labraña, directora del Sename.
En la última década se triplicó la cantidad de familias chilenas que adoptaron a niños en edad preescolar y mayores de ese rango, pasando de 49 adopciones en 2006 a un total de 122 enlaces el año pasado.
María Elena González, directora ejecutiva de la Fundación Chilena de la Adopción (Fadop), plantea que el aumento de adopciones de pequeños de mayor edad, puede ser evaluado desde dos miradas: “Por una parte tenemos a familias postulantes que se están abriendo a la posibilidad de incorporar a su grupo familiar a un hijo mayor, y por otra, obedece a que estamos frente a una sociedad más abierta, en la que gracias a un trabajo de largos años hemos podido ir transformando la adopción en otra forma de ser familia”.
González agrega que la situación “también es un desafío para el sistema en general, ya que la adopción de niños más grandes requiere de una preparación y acompañamiento de los padres adoptivos desde el inicio de su postulación. Juntos deben hacer el camino de restablecer la confianza perdida en los adultos”,
Florencia Herrera, académica de Sociología de la U. Diego Portales, señala que “existe una idea de que el niño si es más grande tendrá más problemas, por lo que este aumento es muy positivo porque muestra un cambio de pensamiento”.
Según el Sename, el incremento de estas adopciones coincide además con una baja de mujeres en conflicto con la maternidad y que desean entregar al sistema al recién nacido. Así lo muestran las cifras, que revelan que entre 2012 y 2015 disminuyeron en un 39%.
“No queremos que una mamá dé en adopción a su hijo, por ejemplo, por no tener un trabajo, que a lo mejor puede conseguir en unos meses. Más del 80% de las mamás que acude a estos programas del Sename decide quedarse con su hijo o hija”, dice Labraña.
Para la especialista de la U. Alberto Hurtado y coordinadora del Magíster en Clínica Psicodinámica, Javiera Navarro, quienes adoptan a niños más grandes “tienen que recibir un soporte diferente que el que recibe alguien con uno más pequeño, porque van a tener que entender la historia de esos cuatro años dolorosos”.
Según la experta, esto se debe a que existe una alteración en los vínculos de afecto del niño que se establecen en la temprana edad. “Un pequeño de cuatro años ha tenido que esperar mucho más para ese vínculo, además de tener una historia de desencuentros y perdidas para las que no está preparado”, indica.
Respecto a la baja de mujeres que dan a sus hijos en adopción, Navarro añade que “si el sistema logra cuidar a esas mamás, van a poder cuidar mejor a sus hijos. Muchas veces están en condiciones precarias, o son muy jóvenes. Es la sociedad la que tiene que preocuparse de cuidarlas y mejorar sus percepciones”.
Balance
Durante 2015, por medio del Sename se realizaron en total 510 adopciones y el 80% correspondió a chilenos, es decir, 408.
Los requisitos para estos enlaces son numerosos, entre los cuales están ser mayor de 25 y menor de 60 años, y que exista una diferencia de edad con el adoptado de dos décadas. También deben haber sido evaluados y declarados tanto física, mental, psicológica y moralmente idóneos y, en el caso de matrimonios, tener al menos dos años de casados, lo que no es exigible en caso de infertilidad constatada.
La norma actual establece un orden prioritario para quienes pueden ser elegidos: son preferentes los matrimonios residentes en Chile, seguidos por los extranjeros, y finalizados en solteros, viudos o divorciados que viven en el país.
En general, el promedio de espera para aquellos que han sido declarados idóneos para adoptar es de alrededor de un año. Un período que aumenta para las personas que deseen adoptar a menores de un año, pero que también se reduce para quienes estén dispuestos a elegir a niños más grandes. En 2015, el 77% de los menores que estaban en el Sename correspondía precisamente a los que están en ese rango etáreo.
Para González, aún quedan metas que fortalecer como “ser capaces de acompañar a los padres para que los niños puedan sanar las heridas del abandono”.
Mientras , desde el Sename, Labraña sostiene que actualmente lo más importante es sacar adelante el proyecto de ley que se discute en el Congreso y dejará en igualdad de condiciones a parejas o solteros chilenos que quieran hacerse cargo de un menor. La norma, dijo Labraña, busca “terminar con el orden de prelación, y dejar en primer lugar, y en igualdad de condiciones, a todos los chilenos, sin importar su estado civil”.
Según Navarro, quienes han tenido dificultades para ser padres, tienen una motivación mayor “y ésta, tiene un impacto positivo en el hijo, ya que nace desde una profundidad muy grande de querer ser padres”.
En la familia de Ruby y Rodrigo, la adopción transformó para siempre sus vidas. “Ya no éramos responsables de sólo nosotros, teníamos a estas personitas que venían a ponernos a prueba: querían saber si íbamos a tener el cuero para quererlos”, cuenta Rodrigo.
El vínculo que han creado en estos años, no tiene debilidades: “Siempre que tengo la oportunidad de contar mi experiencia lo hago, es lo mejor que nos ha pasado en la vida”, concluye Ruby.
El pasado miércoles 28 de enero se aprobó en el Congreso el Acuerdo de Unión Civil que regula la situación de las parejas que conviven sin estar casadas, incluyendo a las parejas del mismo sexo. En este marco quisiera compartir algunos de los resultados de una investigación que realicé con mujeres lesbianas hace algunos años en Santiago.
Las parejas lesbianas que entrevisté se sentían parte de una pareja como cualquier otra y muchas sugerían que no existen diferencias trascendentales entre las parejas heterosexuales y las homosexuales. En este sentido, suelen recurrir al mismo modelo de pareja al que apelan los heterosexuales. A diferencia de lo que sucede en Reino Unido, Estados Unidos o Francia, las mujeres de esta investigación ponen el acento en la normalización y asimilación de las uniones de pareja del mismo sexo más que en la diferenciación.
Sin embargo, el punto donde sienten la diferencia es en la falta de reconocimiento legal y social. Consideran que la desprotección legal y el ambiente social hostil dificultan sus relaciones de pareja. Todas las mujeres entrevistadas resentían la falta de protección legal para sus relaciones y la dificultad para vivir públicamente su vida amorosa.
En los debates sobre el reconocimiento legal de las relaciones de pareja del mismo sexo académicos y activistas homosexuales manifiestan posiciones a favor y en contra del matrimonio homosexual. Por un lado se argumenta que la legalización del matrimonio es la única manera de legitimar las relaciones homosexuales. Eventualmente el reconocimiento legal de las uniones de personas del mismo sexo llevaría a un mundo libre de discriminación. En el otro extremo se replica que el matrimonio es una institución opresiva y que la inclusión de los homosexuales dentro de esta institución implica la asimilación y, por lo tanto, la renuncia de las virtudes que hacen de las relaciones homosexuales algo especial y diferente a las heterosexuales.
Las mujeres lesbianas entrevistadas tienen una visión positiva del matrimonio. Asimismo, consideran que casarse es un derecho y muchas afirman que si se legalizara el matrimonio homosexual se casarían. Coincidentemente a lo mencionado por Jeffrey Weeks en Reino Unido, los argumentos esgrimidos por las mujeres para casarse son bastante prácticos. Las mujeres desean que sus relaciones de pareja estén protegidas legalmente. Los temas que más les preocupan son: hereditarios, coberturas de salud, adquisición de bienes en conjunto, regulación de las posibles separaciones, tuición de los hijos. Pero lo más fuerte es el anhelo de ver sus relaciones de pareja reconocidas y legitimadas socialmente, sobre todo cuando se trata del reconocimiento por parte de sus familiares. Aquí se trata más de aspectos afectivos que de factores prácticos. Para las entrevistadas es importante que sus padres, hermanos, tíos y abuelos, conozcan a su compañera, la acepten y la incluyan en las actividades familiares. Estiman que el matrimonio contribuiría significativamente a que sus relaciones fueran reconocidas y aceptadas por su entorno social.
Catherine Donovan y otros consideran que la lucha por la legalización del matrimonio homosexual conlleva la asimilación de las relaciones homosexuales a las heterosexuales. Este razonamiento no está presente en las entrevistadas chilenas. Incluso aquellas que piensan que las relaciones lésbicas son potencialmentediferentes y mejores a las heterosexuales no ven una relación entre el matrimonio homosexual y la anulación de las cualidades de las uniones homosexuales. Para ellas las virtudes especiales de las parejas del mismo sexo son compatibles con el matrimonio. Jeffrey Weeks sostiene que para las personas homosexuales el desafío es lograr el reconocimiento y protección de sus uniones sin comprometer su capacidad para crear relaciones diferentes. El desafío para nuestro país es avanzar para que la unión civil y el matrimonio estén disponibles para que cualquier pareja, hetero u homosexual, pueda tomar la decisión de cómo formalizar su unión.
Si bien varios de los temas que la componen continúan siendo minoritarios, la llamada agenda valórica ha ganado adeptos entre los chilenos durante el último año. El capítulo “Transformaciones socioculturales de la sociedad chilena” de la Encuesta UDP 2014 -al que tuvo acceso exclusivo Reportajes- revela que el respaldo a temas como el matrimonio gay y la adopción homoparental, el consumo libre de marihuana y la despenalización del aborto en casos de violación en ciertos casos, ha experimentado un alza significativa.
por Francisca Miranda
Adopción y matrimonio de parejas homosexuales, liberalización del consumo de marihuana, eutanasia y despenalización del aborto en determinados casos.
La irrupción en la agenda pública de los llamados “temas valóricos” estaría evidenciando una mayor apertura de parte de la ciudadanía frente a algunos de los temas que la componen. Si bien la mayoría de ellos continúa siendo minoritarios, todos han experimentado alzas significativas en el respaldo de la población durante el último año. Así lo evidencian los resultados de un capítulo especial de la última Encuesta UDP sobre “Transformaciones socioculturales de la sociedad chilena” al cual tuvo acceso exclusivo Reportajes.
“Lo que muestra la encuesta es un aumento, todavía ni mayoritario ni muy profundo, pero creciente y constante de opiniones orientadas a lo que aquí se llama la ´agenda liberal´. Se ha avanzado en el sentido de la aceptación de conductas o de valores que antes eran menos aprobados por la población en general y a un cambio hacia un mayor liberalismo en este tipo de temas”, explica la Directora del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, Carolina Segovia, respecto a los resultados del sondeo que se desarrolló entre el 22 de septiembre y el 20 de octubre (ver ficha técnica).
Adopción y matrimonio homosexual
Tras cuatro años de debate legislativo, en los próximos días terminará la discusión en la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados respecto del proyecto de Acuerdo de Vida en Pareja (AVP). Luego de ello, la iniciativa quedará en condiciones de enfrentar por última vez su votación en sala.
El martes 7 de octubre el Senado despachó el proyecto tras una extensa discusión donde los argumentos a favor y en contra estuvieron atizados por las posturas encontradas de representantes de las iglesias evangélicas y organismos como el MOVILH e Iguales que celebraron el avance hacia la “diversidad familiar”.
El AVP, que el Ejecutivo espera promulgar a fines de este año, es considerado tanto por algunos partidarios como por detractores a la medida, como la antesala al debate sobre matrimonio homosexual y la apertura a la discusión sobre el derecho de adopción por parejas del mismo sexo.
Ambos temas son parte importante del debate valórico, y si bien aún son rechazados por más del 50% de la población, en la Encuesta UDP 2014 registran un incremento en su respaldo. Frente al tema del matrimonio homosexual se registra un crecimiento sostenido en relación a los años anteriores, alcanzando este año un apoyo de 45,7%.
Pero es el aumento en la adhesión a la adopción por parte de familias homoparentales -uno de los temas más polémicos- el que tuvo una mayor alza en términos estadísticos. Aunque lejos todavía de ser un tema mayoritario, en el último año, el apoyo al derecho de parejas homosexuales de adoptar hijos creció de un 32,6% a un 38,3%. Consultados respecto de la ideoneidad de las parejas homosexuales en el cuidado de un niño – en comparación a cualquier pareja heterosexual- las respuestas fueron levemente más favorables a parejas de mujeres -de un 39,2% a un 44%-, por sobre el caso de parejas de hombres -de un 34% a un 39,9%-.
“La homoparentalidad no es algo nuevo. Gays y lesbianas siempre han sido padres y madres, ya sea adentro del clóset en una relación heterosexual o, más recientemente, utilizando las posibilidades que les entrega la reproducción asistida”, sostiene Florencia Herrera, académica de Sociología de la UDP. Sobre la posibilidad de adopción, si bien la aceptación de la ciudadanía ha crecido, continúa teniendo amplio rechazo en los grupos mayores de 45 años. En el caso de los encuestados entre 46 y 60 años, la aceptación alcanza el 34,7%, mientras el respaldo es de sólo uno de cada cinco entre los mayores de 61 años.
La tendencia contrasta con lo que ocurre entre los más jóvenes donde el apoyo a la adopción homoparental es de 42% en el grupo de 30 a 45 años y de 49,6% entre los de 18 a 29 años.
Según Herrera, el fenómeno responde a que se ha generado “una mayor visibilización por lo que existe una normalización” de la convivencia de parejas del mismo sexo.
Apertura al consumo de marihuana
“Se debería legalizar la marihuana como forma de prueba y entonces ver las consecuencias”. Con esa premisa se presentó el ex presidente Ricardo Lagos en un debate sobre despenalización de las drogas el martes 11. En medio del debate por los intentos de regular el uso de la cannabis para usos medicinales, el ex mandatario fue más allá y apostó por la “descriminalización”, es decir, legalizar el consumo, la producción, el transporte y la comercialización de esta droga, dando por “insuficiente”, incluso, el proyecto de la Presidenta Bachelet de sacar a la marihuana de la categoría de “drogas duras”.
En la misma línea, según refleja la Encuesta UDP, el apoyo para eliminar la prohibición del consumo de marihuana ha ido en aumento. Y si en el año 2010 era un 37,9% el que se manifestaba a su favor, hoy con casi 10 puntos adicionales, las respuestas favorables corresponden a un 46,6%.
El rechazo, en tanto, descendió desde un 51,7% en 2013 a un 49% en 2014, pero continúa siendo todavía superior al apoyo a la legalización del consumo.
Tal como se dio en los resultados de otras preguntas por temas valóricos, la mayor apertura se encuentra en los grupos de 18 a 29 años. Es un 59,6% de los más jóvenes los que respaldan el libre consumo de marihuana, seguido de un 49,1% de apoyo en el grupo de 30 a 45 años.
Entre los mayores es donde el rechazo sigue siendo mayoritario. La aceptación del consumo de cannabis en los consultados de 41 a 60 años es de un 41,8% y sólo alcanza un 29,8% en el caso de los mayores de 61.
“Son cambios lentos que se van produciendo a medida que nueva gente se va incorporando a la población que es mayor de 18 años.La gente más joven es más liberal y se ha ido haciendo más liberal con el paso del tiempo ”, explica Segovia respecto a esta tendencia.
Apoyo transversal a la eutanasia
En la agenda liberal es la eutanasia la que genera menor controversia. Ya desde 2010, según los resultados de la Encuesta UDP, la aceptación alcanzaba el 70,2%. Este año arrojó un 68% de respuestas a favor del derecho de un enfermo terminal por solicitar su muerte asistida y sólo un 27% de respuestas en contra.
Frente a un tema que dormía como proyecto de ley en el Congreso desde 2006, los senadores Guido Guirardi (PPD) y Fulvio Rossi (PS) -ambos miembros de la Comisión de Salud- han intentado reactivar la discusión que llegaría al Senado en las próximas semanas, aún frente a las críticas tanto de oposición como desde el oficialismo por la celeridad con la que esperan discutir el proyecto de la denominada “muerte digna”.
“Creo que Chile no está como para aprobar un proyecto de eutanasia y espero que sinceramente no lo haga”, afirmó la senadora UDI Jacqueline van Rysselbergue, también miembro de la Comisión de Salud, ante la posibilidad de un nuevo impulso de la agenda legislativa en torno a este tema. En tanto, el gobierno ha reafirmado que no está en las prioridades del Ejecutivo levantar propuestas al respecto.
Los datos de la Encuesta UDP, indican que el apoyo ciudadano frente al derecho de un enfermo a la eutanasia es transversal: un 55% de los entrevistados mayores de 61 años está a favor y alcanza el 77% de respaldo entre los más jóvenes.
Apoyo a despenalizar el aborto
El caso de la niña de Carahue que con 13 años dio a luz una guagua en el Hospital Luis Tisné hace algunas semanas cumplía tres condiciones: un embarazo por violación, de riesgo para la salud de la madre y con inviabilidad del feto.
Según la encuesta UDP, el 70% de los chilenos apoya la despenalización del aborto si la vida de la madre corre peligro, el 67,8% si el feto tiene un serio defecto o es segura su muerte, y el 61,9% si es que la mujer quedó embarazada producto de una violación.
Las tres causales para la interrupción del embarazo fueron parte del programa de gobierno de Bachelet en 2013. El tema ha resurgido en la arena política a la espera del proyecto del Ejecutivo que aún no cuenta con fecha de ingreso y que genera tensión en la Nueva Mayoría y también en la Alianza. En la derecha, de hecho, la mayoría de los parlamentarios ha anunciado su rechazo frente a la idea de legislar en torno al tema.
Esta última postura es la que contrasta de forma más notoria con el resultado según tendencia política de los encuestados. Los datos dan cuenta de un apoyo transversal a la despenalización por riesgo de la madre, inviabilidad del feto y violación (ver infografía).
Carolina Segovia explica el fenómeno: “Uno podría plantear dos hipótesis. Una es que las personas que se identifican con la derecha no están tan en sintonía con lo que se ve en algunos grupos de liderazgo de los partidos de la Alianza. No sé si son todos, en algunos por lo menos. Y la otra hipótesis es que hay gente que puede estar en contra de la posibilidad de aborto en estos casos, pero considera importante que se legisle”.
A la tendencia de apoyo a las mencionadas causales de aborto, se suma un leve aumento entre quienes se manifiestan abiertamente partidarios por legislar en torno a una interrupción del embarazo fundada únicamente en la decisión de los padres. Del 21,8% que concitaba esa opción el 2013, a un 27,3% este año. Aún así, el rechazo respecto a la despenalización del aborto en casos como estos es ampliamente mayoritario.