Tag Archive: Gabriel Otero

  1. Gabriel Otero, investigador COES-UDP, presentó trabajo sobre desigualdad

    Leave a Comment

    DSC_1247Gabriel Otero, Sociólogo de la Universidad Diego Portales, Magíster en Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad, Universidad de Chile, asistente Línea de Investigación del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y académico de la Escuela de Sociología UDP, presentó en la Conferencia COES su trabajo de investigación acerca de qué hace que las personas prefieran las desigualdades. 

    ¿En qué consiste el tema de investigación?

    Este es un estudio sobre qué hace que la gente prefiera la desigualdad, un aspecto más subjetivo en el estudio de esta misma. Qué hace que la gente esté de acuerdo con algunas brechas, por ejemplo, diferencia de acceso a educación, salud. En la literatura se conoce como preferencias por redistribución. El estudio ve qué hace que las personas quieran o no eso, lo realicé para el caso chileno. Se ha hecho bastante, pero yo tomo una encuesta que es súper reciente, del 2014, hecha por el COES. Esta tiene una mayor cantidad de variables que permitieron trabajar otro tipo de dimensiones que antes no se habían trabajado.

    ¿Qué estudiaste acerca del tema?

    Como la investigación en torno a este tema es bastante grande, yo me pongo a rastrearlo más fuerte desde el año 95′, donde hay un artículo de investigación de Piketty. Él hablaba un poco de cuáles eran, desde la disciplina más económica, los factores vinculados por ejemplo, a que la gente tuviera distintas posiciones sociales. Eso es un gran tema que se llama “teoría del interés propio”. Si hay gente que tiene mejores posiciones, probablemente esté en contra de políticas de redistribución. Eso es lo que se ha trabajado más desde la economía. Está la meritocracia también, aunque no con ese nombre. Por ejemplo, si la gente siente que en la sociedad todos tenemos la posibilidad de ser premiados por nuestro esfuerzo, entonces, la desigualdad de alguna manera es legítima, ¿para qué vamos a redistribuir los ingresos? Y ese es uno de los predictores más interesantes que también ha sido estudiado bastante y que en mi investigación se rescata. Hay otro tema que tiene que ver con la ideología, con los devenires históricos que tienen los países. Yo traté de tomar desde dónde podía arrastrar un poco la ideología dominante y traté de identificar un enclave ideológico del régimen militar. Que la gente sea de derecha, tenga religión católica, que tenga preferencia por un sistema político autoritario. Eso es algo que no estaba antes, al menos en estudios sobre Chile y que en mi investigación sale como algo bien importante.

    ¿Qué resultados preliminares hay?

    Salen cosas interesantes. Por ejemplo, que la gente tenga cierta confianza en las instituciones políticas es algo que se asocia positivamente con la desigualdad. Eso lleva a pensar que ciertos mecanismos de cohesión, que habitualmente se formaron en la política pública, efectivamente tienen una consecuencia negativa o positiva para la cohesión social. La confianza social lo mismo, la tolerancia que uno tiene hacia los otros es algo interesante como predictor. Es decir, si es que la gente maneja unas redes un poco más amplias, esa gente tiene una disposición más favorable a que haya políticas de redistribución y eso es un buen indicador de cohesión. Identifiqué dos cosas que parecen relevantes. Uno es el tema de las interacciones sociales, que siempre es una dimensión fundamental cuando uno habla de cohesión.

    Ese aspecto de la cohesión da a entender que las redes, de alguna manera, te permiten tener una mirada más holística de la sociedad y eso, evidentemente podría permitir ver cómo están posicionados otros. Por otra parte, si se confía en el Congreso, en el Gobierno, los ministros, Tribunales de Justicia, no se va a preferir igualdad. Eso es algo más difícil de interpretar, pero hay que tener cuidado cuando se está fomentando la cohesión en función de ciertos indicadores, sobre los cuales no se sabe el efecto que tienen.

    ¿Qué relevancia tiene esta investigación?

    Adoptar una perspectiva más sociológica respecto de los estudios de desigualdad, que habitualmente se centran en la economía y en función de los indicadores de desigualdad como el Gini, entre otros. Si bien eso es muy importante de investigar, también hay que tener una visión un poco más multidimensional de la desigualdad.

  2. Directora de la Escuela de Sociología detalla su proyecto de investigación sobre clase media alta en Chile

    Leave a Comment

    maria luisa mendezLa directora de la Escuela de Sociología UDP, María Luisa Méndez, está trabajando junto al investigador y académico de la misma escuela, Modesto Gayo, en el proyecto “Clase media alta en Chile hoy: Sobre las viejas y nuevas barreras, prácticas y costos de la reproducción de la posición de clase”. En la entrevista detalla la investigación, el equipo de trabajo y la metodología ocupada para su realización.

    ¿En qué consiste este proyecto?

    Este proyecto es parte de la continuidad de mi agenda de investigación en clases medias que vengo desarrollando hace muchos años. A mí me interesaba en este proyecto, sobre todo mirar la forma en que el sector más privilegiado de la clase media podía reproducir su posición de clase, porque hay una literatura internacional que está pendiente de hasta qué punto los sectores medios privilegiados están logrando traspasar su privilegio a los hijos. Hay una élite global que está concentrando la riqueza de forma un poco inusual durante las últimas décadas, entonces están de alguna manera alterando las estructuras sociales. Eso significa que estas élites logran capturar una cantidad de recursos que impide de alguna forma que los sectores que vienen después en la estructura social logren reproducir su posición de clase en la misma forma en que lo han hecho otras veces, por ejemplo, en los lugares de residencia. En otras partes del mundo muestran cómo las élites globales compran propiedades en lugares súper privilegiados, y hacen que otras clases sociales que no son tan ricas tengan que desplazarse, entonces a mi me interesaba someter a discusión empírica esa literatura en contexto nacional y ver si es que dada la movilidad social ascendente de sectores medios bajos y la concentración de riquezas en Chile, el sector medio alto estaba logrando reproducir su posición de clase. 

    ¿Cuál es la metodología de esta investigación?

    Tiene metodología mixta. Hay por un lado un estudio sobre el mercado inmobiliario para el segmento medio-alto y después la ubicación del mercado inmobiliario durante las últimas tres décadas. Además hay un estudio del mercado educativo, hay una encuesta que es representativa de la Región Metropolitana, pero que tiene una sobre muestra del sector medio-alto y finalmente va a haber una parte cualitativa donde se pretende profundizar un poco más en los aspectos que tienen que ver con la socialización de hijos e hijas.

    ¿En qué etapa está actualmente el proyecto?

    Estamos en la etapa de analizar los datos de la encuesta, para lo cual yo acabo de ir a una Conferencia Internacional de Sociología. Se presentaron los resultados ahí y todo este año será analizar los datos de encuesta y trabajar algunos artículos que tienen que ver con elección vocacional, elección residencial y patrones de reproducción de clases.

    ¿Qué importancia tiene para la investigación de la Facultad?

    Yo creo que esto contribuye a la agenda de estudios de desigualdad, que es transversal en la Facultad, con distintas connotaciones, pero está puesto el acento no en los grupos que sufren la desigualdad, sino que en los extremos que tradicionalmente se han visto más beneficiados de los efectos de la desigualdad. 

    ¿Qué equipo compone el proyecto?

    Al día de hoy somos dos investigadores principales y un asistente de investigación. Soy yo la investigadora responsable, el co-investigador es Modesto Gayo que es de la Escuela de Sociología, también tiene una larga trayectoria en estudios de clases media, consumo cultural y sobre todo experiencia en el trabajo más cuantitativo y Gabriel Otero que es nuestro asistente, él tiene expertiz por un lado en la teoría pero también en lo metodológico. 

     

  3. El fin de la incertidumbre

    Leave a Comment

    Gabriel Otero 

    Gabriel Otero

    Publicada el 11 de junio de 2014 en El Dínamo

    El día lunes se dio a conocer, luego de varios rumores anteriores, que se realizará un censo abreviado el año 2017. De acuerdo a ello, el Gobierno ha optado por seguir las recomendaciones expuestas en el informe desarrollado por la comisión nacional, y hacer caso omiso a lo expuesto por la comisión internacional sobre el mismo punto. Esta última, concluyó que, pese a que la tasa de omisión de la medición resultó ser muy alta (9,3%) en comparación con los procesos anteriores, no sería recomendable repetir, ni complementar la medición. En este sentido, sería adecuado utilizar la información luego de que fuera corregida.

    En estricto rigor, puede que las cifras definitivas que entregue el INE del Censo 2012, durante el presente año, sean “aptas” para su utilización en políticas públicas e investigaciones. Sin embargo, siendo más pragmáticos, estamos frente a un proceso que pudo haber sido, indudablemente, mejor en términos de alcance, y por tanto, haber entregado información más confiable sobre la población. Después de todo, el gran error del Censo 2012 fue más bien estratégico, y las dudas fundadas en torno a los datos sociodemográficos, a partir de los cuales se definen mediciones como el PIB per cápita, no pueden existir.

    Al tratar de dilucidar si la decisión adoptada por el Gobierno es la más adecuada, tenemos que pensar en las alternativas posibles: arreglar o rehacer. No olvidemos que, inicialmente, se pensó en “reparar” el daño hecho. Lo verosímil es que en la práctica emergen, al menos, tres motivos por los cuales efectivamente resulta más oportuno “rehacer” el Censo 2012: reducir la tasa de omisión proveería información descontextualizada; utilizar los datos imputados de viviendas no observadas, no es recomendable, menos considerando la tasa de omisión resultante; y además, es necesario recuperar la confianza en el INE como institución de primer nivel para la elaboración de estadísticas, y no seguir exponiendo su reputación. En estos términos, la decisión que ha tomado el gobierno parece ser la más oportuna.

    Lo cierto es que, pese a que las falencias del Censo 2012 han sido indicadas como “normales” por la comisión internacional, Chile está en condiciones de realizar un proceso más eficiente. En efecto, más allá de las implicancias políticas detrás de la decisión, la realización de un Censo abreviado el 2017 permitirá reducir muchas incertidumbres.