Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.
El analista político Claudio Fuentes anticipó en conversación con Lo Que Queda del Día que, de acuerdo a los resultados de las tres últimas elecciones municipales, los comicios a desarrollarse en octubre serán un “factor relevante” para proyectar la presidencial de 2017.
De acuerdo con Fuentes, “lo interesante que ha pasado en Chile es que las elecciones municipales de 2004, 2008 y 2012 proyectaron lo que era la presidencial. En 2004 ganó la Concertación y la presidencial la ganó Bachelet, en 2008 la ganó la Alianza y después ganó Piñera y después en 2012 ganó nuevamente la Concertación y nuevamente ganó la coalición la Presidencia”.
“En las últimas tres elecciones municipales,quien gana el mayor porcentaje de votación y número de alcaldes por población gana después la presidencial, porque es el campo territorial que se utiliza para hacer la presidencial, por lo tanto, a mi juicio, por lo menos en las últimas tres elecciones sí ha sido un factor relevante para definir la presidencial”, añadió.
El académico de la Universidad Diego Portales también comentó que en esta elección hay una “mayor fragmentación: vemos más fotos incluso con gente como Mariana Aylwin, gente que no está totalmente en la carrera (presidencial), como Giorgio Jackson, (Jorge) Burgos, porque ante la crisis de liderazgo presidencial, un Gobierno que tiene la más baja cifra de representación, todos escapan del Gobierno y buscan un referente”
“Como hay mucha fragmentación vemos, por un lado, un adelantamiento de la carrera presidencial y, en segundo lugar, una fragmentación mayor de la cantidad de líderes que podrían terminar en la Presidencia, por lo tanto, yo creo que este fenómeno es bastante peculiar y no lo habíamos vivido con tanta fuerza anteriormente”, concluyó.
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP
El error central de la NM -y más bien de Bachelet- fue sobrevalorar a Jackson en 2013. Hoy es demasiado tarde. El resto de los dirigentes de RD, envalentonados por la posición de Jackson en las encuestas, ha pronosticado un éxito rotundo del partido en los próximos comicios.
Uber promete un servicio transparente, informado y con precios justos. A diferencia de algunos taxis techo amarillo, Uber cobra su tarifa respetando tiempos y distancia. RD sigue este modelo. Condenando de manera sistemática las malas prácticas de los partidos tradicionales, RD aspira a convertirse en el verdadero Uber de la política. Si bien RD y Uber tienen ciertas similitudes, también hay tremendas diferencias.
En primer lugar, al igual que Uber, a RD le costó más de la cuenta entrar al sistema. A pesar de la popularidad de su líder -Giorgio Jackson-, la recolección de firmas no fue un proceso fácil. Diez mil firmas en un padrón de más de 13.5 millones de personas es, por decirlo de alguna manera, una cifra discreta. Además, y al igual que Uber, RD ha tenido mayor llegada en los segmentos socioeconómicos más acomodados. Esto se explica, fundamentalmente, porque en Chile el interés por la política y la participación electoral están determinados por el nivel de ingresos de las personas. Los liderazgos de RD no muestran, por ahora, una sintonía con los votantes del mundo popular y rural. Tanto así, que en la encuesta CEP de noviembre de 2015 alrededor del 60% de los encuestados de los segmentos D y E no conocían o no expresaban opinión sobre Jackson, lo que contrasta con otros liderazgos políticos. RD está trabajando para superar este problema. La candidatura de Juan Pablo Arriaza por Santa Cruz apunta, precisamente, a conquistar parte del voto rural.
En segundo lugar, una de las denuncias hacia algunos taxis techo amarillo es que adulteran el taxímetro y cobran precios exagerados por algunas carreras, estafando a sus clientes. Respecto a RD, el debate se ha instalado, pues varios de sus militantes siguen en puestos de gobierno. Entonces, RD está cobrando doble: sus militantes son bacheletistas de día, y opositores de noche. Así, RD está en el mejor de los mundos: su gente sigue contratada en el gobierno, pero igual cosecha beneficios por la impopularidad de éste. Bueno sería que RD retirara a toda su gente del Ejecutivo a fin de ser explícitos en su postura de oposición. Mal que mal, han dicho que formarán un Frente Amplio con pequeños grupos de izquierda, no descartando que provengan de la Nueva Mayoría. Lo curioso es que por dos años algunos de sus militantes recibieron sueldos millonarios en el gobierno del que ahora son férreos opositores. Dos de ellos -recién renunciados al Ministerio de Educación- ganaban $3.683.793 (M. Crispi) y $6.325.993 (G. Muñoz). Es decir, 15 y 25 sueldos mínimos respectivamente.
En tercer lugar, RD dice que nada le debe a Tohá ni a la NM. En tanto, la NM argumenta que sí le dio espacio a Jackson para ir como diputado por Santiago. Al igual que Uber, RD no pagó patente por entrar al mercado, mientras que la NM alega que ellos sí lo hicieron y que les costó bastante caro. No fue fácil sacar a la derecha del municipio, por lo que consideran que Jackson les debe a ellos su diputación por Santiago. ¿Quién tiene la razón? A mi juicio, acá hay un punto para la NM. En 2012, la NM consiguió cinco concejales en Santiago con 36.741 votos, equivalentes al 46.2%. Tohá, en tanto, alcanzó 42.500 votos (50.6%) en la elección de alcaldes. En consecuencia, era bien difícil que la NM se quedara sin un diputado en el distrito. Si bien existía temor incluso a que la derecha lograra los dos cupos en caso de que Jackson compitiera como independiente, la verdad es que las cifras de 2012 -las únicas disponibles previo a los comicios presidenciales y legislativos de 2013- apuntaban en otra dirección: la NM lograba un diputado bajo cualquier escenario. Sin embargo, por intervención directa de Bachelet debió omitirse.
Entonces, el error central de la NM -y más bien de Bachelet- fue sobrevalorar a Jackson en 2013. Hoy es demasiado tarde. El resto de los dirigentes de RD, envalentonados por la posición de Jackson en las encuestas, ha pronosticado un éxito rotundo del partido en los próximos comicios. Más como fanfarronería que como realidad, RD busca barrer con la NM. Parisi intentó jubilar a la clase política, ME-O ha tratado de abrir espacio para un nuevo partido, Velasco enarboló el concepto de “malas prácticas”. Sin embargo, ninguno de ellos ha tenido éxito. El tiempo dirá si RD será el nuevo Uber de la política, o si se integrará a la flota de taxis techo amarillo que con tanto esfuerzo y vehemencia ha contribuido a su desprestigiar.
Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
Con su actitud, Jackson y Boric han demostrado que el modelo que tanto desprecian guía también su comportamiento egoísta, que busca el lucro político personal.
Chile observa una singular contradicción entre el discurso colectivista, con declaraciones elogiosas sobre los proyectos de país, que albergan los líderes de la renovación izquierdista y la realidad crecientemente personalista que caracteriza a la actividad política. El quiebre de Revolución Democrática con el gobierno de la Presidenta Bachelet —en el que hasta hace poco varios de sus miembros ocuparon cargos de confianza, y en el que hoy otros siguen trabajando— y el quiebre interno en Izquierda Autónoma confirman el creciente individualismo que vive el país. Aunque los líderes del movimiento estudiantil de 2011 se llenen la boca con odas a los proyectos colectivos, la realidad muestra que ellos también se mueven por la fuerza del individualismo típica en sociedades capitalistas.
Desde que irrumpieron en la política chilena, los líderes estudiantiles se han definido en contraposición al modelo individualista del capitalismo. Mientras el modelo capitalista promueve el interés propio, la nueva generación promovía los valores colectivos, como la solidaridad y la justicia social. Si el modelo que ellos criticaban tenía al lucro como el motor de la actividad económica, los jóvenes iluminados venían a mostrar que otro mundo era posible. En sus consignas contra el lucro —y en trabajos académicos de mayor seriedad (pero similar ardor revolucionario) que decían que otro modelo era posible—, el mensaje predominante parecía ser la superación del capitalismo para construir una sociedad donde primara la solidaridad y los proyectos colectivos.
Con similar discurso, la Presidenta Bachelet volvió al poder en 2013. Pero ya en la campaña quedó en evidencia que era más fácil enarbolar el discurso del colectivismo que convertirlo en realidad. Dos de los líderes más reconocidos del movimiento estudiantil, Giorgio Jackson y Gabriel Boric, optaron por irse por la libre en vez de unirse a la Nueva Mayoría, la coalición que Bachelet llegó a crear.
Pese a los esfuerzos de Bachelet por remodelar la casa e incluso garantizarle un cupo a Jackson en la Cámara, al inducir a la NM a omitirse en el distrito respectivo, Jackson prefirió ir como independiente que mancharse con la impureza de una coalición multipartidista. La foto de Jackson con los renunciados candidatos de la NM reflejó ya la actitud que Revolución Democrática ha tenido en lo que va del gobierno. Por un lado RD se beneficia al ser parte del gobierno —con puestos de trabajo e influencia sobre el diseño de políticas públicas—. Por otro, RD se niega a pagar los costos que implica ser parte de un proyecto colectivo. Ahora que RD optó por abandonar la nave, sobraron las voces en la NM que denunciaron que RD muerde la mano que le da de comer. Pero siendo que la NM está formada por políticos truchos —que ya hacían política antes de que Jackson y sus socios nacieran—, la culpa la debieran asumir ellos mismos, por haber criado cuervos. El discurso colectivista de RD se terminó pareciendo al de Bachelet. Llamar a hacer las cosas en conjunto, pero reservarse el derecho de poner la música. Entendiendo lo colectivo como la participación de discípulos que siguen a los iluminados y no como pares que participan en una negociación que implica compromisos para avanzar un objetivo común, RD ha demostrado ser tan individualista como el modelo de sociedad que dice querer remplazar.
Por su parte, lo que ha ocurrido en el movimiento de Boric, Izquierda Autónoma, es aún peor. Aunque Boric resistió a los cantos de sirena de la Nueva Mayoría en 2013 y ganó su propio escaño, IA ahora vive un quiebre. Aunque el movimiento es tan pequeño que ni siquiera puede aspirar a convertirse en partido, las diferencias han sido lo suficientemente grandes como para provocar una ruptura.
Tanto RD como IA han demostrado ser mejores para dividir que para sumar. Esto porque su discurso de lo colectivo ha chocado contra una realidad de que sus líderes y miembros se han formado en un modelo individualista que persigue el bien privado por sobre los bienes colectivos. Con su actitud, Jackson y Boric han demostrado que el modelo que tanto desprecian guía también su comportamiento egoísta, que busca el lucro político personal. Afortunadamente para el país, estos dos ambiciosos políticos están haciendo una importante contribución, sin quererlo, para consolidar el modelo capitalista de la búsqueda del beneficio personal. Porque no hay nada más positivo para avanzar hacia un mayor desarrollo que la creatividad y la innovación que generan la ambición y la búsqueda del lucro, los quiebres al interior de IA y entre RD y la NM generados por la ambición política y las expectativas de más ganancia política resultarán en una oferta más amplia de candidatos en las próximas elecciones. Aunque prediquen proyectos colectivos, su comportamiento demuestra que el modelo contra el que se rebelan guía también sus acciones.
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP
Hace algunas semanas, tras una denuncia sobre el uso incorrecto que habría realizado el diputado Giorgio Jackson de los tickets aéreo de que dispone por su cargo, irrumpió nuevamente este tema en el debate. Este programa de Contacto realiza una investigación de cómo se utilizan, mea culpas y cómo la Cámara está tomando medidas para solucionar el problema.
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP
El sondeo reveló además que 72% de los encuestados no se siente identificado con ningún partido.
La caída de un ex candidato presidencial, la irrupción de un joven diputado y el incremento entre quienes no se sienten identificados con ningún partido, fueron las conclusiones más importantes de la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) que se conoció ayer.
El sondeo, considerado como el barómetro más preciso de la política a nivel nacional, era esperado con cierta ansiedad en el oficialismo y la oposición.
Y al parecer fue esto último lo que más afectó las aspiraciones de quien hasta la encuesta pasada, lideraba la lista de los mejores evaluados.
Según el CEP la valoración positiva del líder del Partido Progresista, Marco Enríquez-Ominami, disminuyó de 42% a 33%. Es decir, nueve puntos porcentuales en comparación con la estimación anterior que se realizó en agosto.
Si bien la declaración del ex presidenciable en la fiscalía no alcanzó a ser incluida en el cuestionario de la medición, la vinculación de ME-O en el caso SQM le habría afectado.
Los bien y los mal evaluados
En contraposición el diputado Giorgio Jackson y líder de Revolución Democrática (RD) encabeza el selecto grupo de los mejores evaluados con un 44%, seguido por la presidenta del Partido Socialista, Isabel Allende con 37%.
En tercer y cuarto puesto aparecen los ex presidentes Sebastián Piñera y Ricardo Lagos, con un 37% y 36% respectivamente y en quinto lugar Michelle Bachelet con 35%.
Si de malos evaluados se trata, la lista la encabeza el presidente de la DC, senador Jorge Pizarro, quien logró un 57% de valoración negativa. Al parecer su viaje al mundial de rugby en plena emergencia post terremoto en Coquimbo, región que representa, le pasó la cuenta.
Los otros políticos que sacaron mala nota fueron la diputada Camila Vallejo (PC) con un 54% de valoración negativa, seguido por los UDI, senador Hernán Larraín y la ex presidenciable Evelyn Matthei con 54% y 52%.
Quizás lo más preocupante del sondeo es que un 72% de los encuestados no se siente identificado ni con la Nueva Mayoría, ni con la Alianza por Chile. Se trata de un alza porcentual de siete puntos en comparación con la encuesta de agosto donde 65% de los entrevistados decía no sentir simpatía por ninguno de los conglomerados.
Según los resultados revelados ayer, sólo un 13% de los consultados siente simpatía por algún partido oficialistas, mientras que un 8% se identifica con la Alianza.
CHILENOS VEN EL PAÍS “ESTANCADO” Y NO ESPERAN CAMBIO EN LA ECONOMÍA
Un 64% de los encuestados durante noviembre consideró que el país se encuentra “estancado” en la actualidad, una cifra que supera la registrada no sólo en los meses previos del gobierno de Michelle Bachelet sino que se trata de la más alta desde la administración Lagos.
Dicha sensación tiene eco en los resultados que muestran las preguntas relativas a la situación de la economía local, quizás como consecuencia del menor ritmo de crecimiento en que se ha embarcado el PIB, que nuevamente este 2015 -al igual que en el ejercicio anterior- sólo se expandirá en torno al 2%.
Así, la mayoría -que se traduce en un 46%- considera que la economía no está “ni buena ni mala” en estos momentos y de cara a los próximos doce meses el 66% cree que no cambiará. En agosto, estos porcentajes eran de 46% y 57%, respectivamente.
En lo referente a la política, la mirada crítica sigue primando en la opinión pública a pesar de mostrar un cierto declive respecto a la medición previa. Quienes la consideran que está “mala y muy mala” representan el 58% del total, mientras que antes era un 61%. Pero de aquí a un año la percepción de quienes creen que no cambiará ese negativo estado sube de 60% a 67%.
Lo anterior, se da en un contexto donde las principales preocupaciones de la ciudadanía siguen concentradas en los temas de delincuencia, robos y asaltos, seguido por salud y educación. Y es aquí donde creen que el gobierno debiera poner su mayor esfuerzo para encontrar soluciones ad hoc.
MAURICIO MORALES: “EN CHILE NO HAY NINGUNA CRISIS DE REPRESENTACIÓN”
Para el director del Observatorio Político Electoral de la UDP, Mauricio Morales, la caída de ME-O en la encuesta era predecible. “No había razones para esperar que el resultado fuese distinto a lo que sucedió con Velasco. Dado que su plataforma está diseñada sobre la transparencia y el combate contra las malas prácticas, verse involucrado en asuntos de financiamiento ilegal de campañas, hace que estas candidaturas queden vulnerables”, explica.
Y agrega: “No sería extraño que futuras encuestas muestren un deterioro más pronunciado, pues la última CEP no alcanzó a tomar su declaración ante la fiscalía”.
Respecto a la irrupción de Giorgio Jackson, dice que el diputado debe ir paso a paso. “Su partido recién ha sido conformado y ahí tiene el primer desafío: lograr más representantes. Una buena oportunidad está en su nuevo distrito, que incluye las comunas de Santiago, Ñuñoa, Providencia, Macul, La Granja, San Joaquín”, dice. Un segundo paso, comenta, sería mantenerse dentro de los líderes mejor evaluados. En tercer lugar, agrega, sería intentar una aproximación con la Nueva Mayoría. “Jackson pone el liderazgo y la NM la ‘máquina'”, afirma.
Y sobre la baja identificación con los partidos, Morales considera que no es un problema para las democracias. “En Chile, el 97% de los diputados fue electo dentro de las listas de partidos tradicionales, cifras que varían al 85% en alcaldes, 90% en concejales y 93% en CORES. Por tanto, cualquier persona que vea estos datos diría que en Chile no hay ninguna crisis de representación”, explica.
Morales siente que mientras se siga a apoyando a los pactos tradicionales, será difícil hablar de crisis de representación.
“Ahora bien. En Chile la identificación se ha reducido a más velocidad que en el resto de América Latina. Países como Honduras, El Salvador o México tienen niveles de identificación que triplican al nuestro, pero la calidad de la democracia aquí es sustantivamente mejor. En el corto plazo, no hay posibilidad alguna de que este indicador mejore”, asegura.
Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.
Con la aprobación del proyecto de financiamiento de político asistimos a un intento por ahogar a las nuevas colectividades políticas.
En enero pasado nuestra legislatura aprobó una nueva reforma electoral que incluyó, entre otras cosas, la reducción del umbral para la creación de partidos. Si antes se necesitaban en algunas regiones dos mil firmas en tres regiones consecutivas, a partir de ahora se necesitarían de no más de 100 firmas en algunas regiones, incentivando su creación.
Seis meses después, con la aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto de financiamiento político asistimos a una tendencia contraria: ahora se pretende ahogar a estas nuevas tiendas políticas que buscan competir por espacios de poder. En efecto, el proyecto recién aprobado establece las siguientes cláusulas. Primero, el Estado otorgará un subsidio a los partidos en forma trimestral para solventar su funcionamiento regular (fuera de campaña). El 20% se entregará a todos los partidos por igual y el restante 80% se asignará en relación a los votos emitidos.
Pero se agrega que aquel 20% de aporte basal considerará dos criterios: se distribuirá en proporción a las regiones en que esté constituido, y “en el caso de los partidos que estén constituidos en la totalidad de las regiones del país, se les distribuirá lo que correspondiere como si estuviesen constituidos en una región adicional”. Es decir, se establece aquí una ventaja adicional para los partidos tradicionales respecto de las nuevas agrupaciones. Parece correcto que exista proporcionalidad en la asignación, pero incorrecto que exista un bono extra para algunos.
Segundo, se establece la razonable provisión que sólo podrán recibir aportes del Estado los partidos legalmente constituidos. Pero se agrega que además estos partidos deberán contar con al menos un congresista, y siempre que el asiento se haya obtenido durante su existencia legal. Si por ejemplo Lily Pérez, Giorgio Jackson, Gabriel Boric o cualquier otro parlamentario forman un partido, dicho partido no podría acceder de ningún modo a fondos públicos.
¿Son justas estas últimas condiciones? Resulta razonable que no se entreguen recursos a parlamentarios que forman sus propias tiendas políticas una vez electos. Aquello incentivaría un perverso efecto de correr por un partido y luego establecer partidos individuales. Lo que parece cuestionable es que el Estado sólo entregue recursos a partidos con representación parlamentaria. Pudo perfectamente utilizarse el criterio de la cantidad de votos obtenidos, de modo de evitar una discriminación adicional para fuerzas políticas emergentes que podrían rendir bien a nivel local.
Este proyecto requiere equilibrar de mejor modo la estabilidad del sistema político con la apertura a la competencia. Además de elevar el umbral para la formación de partidos -que es extremadamente bajo-, podría permitirse la continuidad de todo partido formado por al menos dos elecciones. Podría también entregarse aportes en relación a la cantidad de militantes (fondos pareados), incluyendo en esto a los nuevos partidos, de modo de estimular la asociatividad. Matar a los chicos es congelar el sistema político, y aquello sería bueno evitarlo premiando a quienes compiten y ganan votos.