Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP
El analista de la UDP Mauricio Morales además indicó que con la renuncia del agente ante La Haya, Chile puede ser percibido a nivel internacional como un país donde no son “tan importantes estos litigios”.
En medio del revuelvo por la inminente renuncia de José Miguel Insulza como agente chileno ante La Haya, el director del Observatorio Político-Electoral de la Universidad Diego Portales (UDP), Mauricio Morales, señaló que su eventual postulación estaría basada en la “debilidad” de la candidatura del ex Presidente Ricardo Lagos.
Esto pues a pesar del despliegue que ha hecho el ex Mandatario para fortalecer su opción, Lagos no logra repuntar en las encuestas, siendo superado por el senador Alejandro Guillier (IND).
En conversación con Emol, Morales comentó que “la definición de Insulza depende de la debilidad de Lagos, Insulza se va a presentar en la medida que vea un Lagos debilitado, más que por atributos propios su candidatura se explica por la debilidad que tiene hoy la candidatura del Presidente Lagos”.
A su juicio, a Lagos “le están entre comillas faltando el respeto electoralmente, porque saben que no está en condiciones de ganar siquiera una primaria interna dentro del bloque de centroizquierda, ni tampoco una primaria dentro de la Nueva Mayoría”.
Con ello, el académico de la UDP consideró que el agente “ha estado bastante dubitativo, en semanas anteriores la duda estaba en cuándo se bajaba o cuándo decidía dar un paso atrás en la presentación de su candidatura presidencial. Hoy en cambio la situación es totalmente distinta, viendo que hoy Lagos sólo marca un 5%”.
“Y desde el PS también hay una fractura interna, hay algunos que quieren a Insulza, otros que quieren a Lagos y otros que quieren a Guillier, entonces a río revuelto ganancia de pescadores. Insulza está aprovechando la coyuntura con el fin de impulsar una candidatura presidencial”, sostuvo.
Posición diplomática compleja
Respecto a su rol como agente ante la Corte de La Haya en el caso de Chile y Bolivia, Morales apuntó que “la defensa chilena ante La Haya se debilita dado que Insulza tiene antecedentes que llevan a pensar en que es una figura de peso a nivel latinoamericano, dado los cargos que ha ostentado internacionalmente”.
Para él, “esto también muestra la, entre comillas, debilidad de la Cancillería chilena para retener a un agente. Para el resto de la región significa que a Chile a lo mejor no le interesa tanto la defensa de La Haya o dicho de otra manera que le interesa más a Insulza su candidatura presidencial que una defensa estructural del país”.
“Chile va a ser percibido como un país, quizás, donde no son tan importantes estos litigios y esto podría animar en el futuro a que Chile sea demandado sistemáticamente, pensando en que hay una debilidad diplomática. No es muy presentable que a mitad de camino el agente internacional ante la Haya presente su denuncia”, concluyó Morales.
Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.
El miércoles en un seminario en la Universidad Adolfo Ibáñez el agente de Chile ante La Haya, José Miguel Insulza, cuestionó el proceso constituyente, asegurando que “este proceso de debate no va a llegar muy lejos”. Y aunque luego rectificó, sus dichos generaron molestia en la NM y el Ejecutivo, e incluso se ausentó de la cuenta pública de la Cancillería de ayer.
El agente de Chile ante la Haya, José Miguel Insulza, debía llegar ayer en la mañana, a la cuenta pública de Cancillería, donde se hizo un balance de las relaciones de Chile con los países vecinos, entre ellos Bolivia. Sin embargo, Insulza no apareció. El día anterior, en una seminario en la Universidad Adolfo Ibáñez, el pánzer había cuestionado el proceso constituyente iniciado por el Gobierno, señalando que “este proceso de debate no va a llegar demasiado lejos”.
Las declaraciones se dieron un día después de que la Presidenta Michelle Bachelet, a través de cadena nacional, invitara a la ciudadanía a participar en el proceso.
El episodio activó las alertas de inmediato en La Moneda, donde la molestia, reconocen fuentes de Palacio, fue evidente: esa misma noche personeros de Gobierno se habrían comunicado con Insulza para reprocharle el tono de sus declaraciones.
“Probablemente lo dije mal, estoy claro en eso. Pido excusas, no fue mi intención ni debilitar ni criticar un proceso que apoyo plenamente”, señaló Insulza al otro día, retractándose de sus dichos.
Esta no era la primera vez que el Gobierno ponía el ojo en las declaraciones de Insulza respecto a la contingencia política, luego que en febrero pasado defendiera a Pablo Longueira tras conocerse los correos que intercambió con el ex gerente general de SQM, Patricio Contesse, durante la tramitación de la Ley del Royalty.
Pese al disgusto generado en el Ejecutivo estas nuevas declaraciones, La Moneda optó durante la jornada de ayer por bajar el perfil a la polémica.
“Todos sin excepción tenemos derecho a opinar sobre nuestro marco constitucional, pero de todas maneras me quiero quedar con las declaraciones que posteriormente hizo José Miguel Insulza, en las que se retractó y reafirmó su compromiso y su respaldo al proceso constituyente”, señaló el vocero de Gobierno Marcelo Díaz.
En la misma línea titular de la Segpres, Nicolás Eyzaguirre, aseguró que “es una opinión legítima, pero la Presidenta estimó que es importante que esto partiera con una opinión genuina, desde las bases”.
Más escueto fue, en tanto el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, quien al término de su cuenta pública señaló que “yo no voy a pronunciarme a cada rato sobre las opiniones que emita José Miguel Insulza a título ciudadano”.
Nueva Mayoría llama al orden al Gobierno
Pese a la decisión del Gobierno de no hacer escalar el tono de las críticas, los parlamentarios de la Nueva Mayoría hicieron ver su preocupación por los dichos de Insulza e hicieron un llamado a la Presidenta, a “poner orden” en el Gobierno.
“Esto refleja un síndrome, que es la falta de unidad en la Nueva Mayoría. Por lo tanto, es necesario que la Presidenta ordene al Gobierno y a sus ministros, para que no existan voces disonantes que perjudican y dañan la magnitud del proceso de reforma constitucional”, señaló el jefe de bancada del PS, Juan Luis Castro.
Más crítico fue el diputado PPD, Jorge Tarud, quien indicó que primero, “el agente de Chile en La Haya se transforma en defensor del ex ministro Longueira. Posteriormente apoya al ex presidente de Brasil, Lula da Silva(…)le hago en consecuencia un nuevo llamado al Gobierno para que le exija a Insulza dedicación exclusiva a La Haya o que de lo contrario dé un paso al costado y, de ser el caso, se nombre a un jurista experto en derecho internacional, puesto que Insulza no lo es”.
Tarud recordó también en su calidad de miembro de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, que ésta citó en marzo a Insulza por sus declaraciones respecto a la contingencia y que su respuesta había sido “que él opinaba de lo que quería y cuando quería”.
Por su parte el presidente de la Cámara de Diputados, Osvaldo Andrade, evitó calificar el episodio y junto con destacar las disculpas de Insulza invitó al ex ministro a realizar un cabildo con “gente de derecha”.
“Yo invitaría a que el compañero Insulza haga ese gesto, invite a unos quince o treinta amigos (…) a lo mejor ahí podría aprovechar de meter a gente de derecha, hagan ese esfuerzo y esperaré con gusto cuáles fueron las conclusiones de esa asamblea”.
“El Gobierno está casado con su decisión”
Para el analista Max Colodro, el panorama no es sencillo para el Ejecutivo. “El Gobierno tomó la decisión de poner a un político que ha jugado un rol muy relevante en los últimos años en la historia del país”, explica, agregando que “es difícil pensar que Insulza, estando en Chile, no iba a opinar de política contingente”.
A esto, suma Colodro, se da el hecho de que su nombre suena como eventual candidato presidencial de la Nueva Mayoría. “Esto lo pone en la primera línea de la política y era inevitable que terminara siendo un actor relevante”, asegura.
Con este panorama dice Colodro, “hay una inevitable dificultad ya que su rol como agente debiera inhibirlo de opinar y eventualmente buscar una proyección política”.
Sin embargo, para el analista las opciones que tiene el Ejecutivo no son muchas. Cualquier movimiento o conflicto dentro del equipo que defiende a Chile puede ser un mal precedente y afectar la imagen de Chile ante el tribunal. Más delicado es el tema si se trata del agente a cargo del proceso.
“El Gobierno en esto está casado con su propia decisión, en el sentido de que no puede sacar a Insulza del cargo en las actuales circunstancias. Sería un costo muy grande para la imagen de Chile frente al Tribunal de la Haya, por lo tanto, no va a haber muchas posibilidades de que el Gobierno logre inhibir a Insulza”, concluye el analista.
“El Ejecutivo conoce a las personas que nombra”
El analista y académico de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, cree que en este tema “no hay que rasgar vestiduras”.
Para él las declaraciones de Insulza son “razonables” y sostiene que “nadie a estas alturas piensa que el proceso constituyente es ordenado”.
El problema dice, está en que el Gobierno sabía quién era Insulza y que “no puede desconocerlo ahora”.
“Cuando tomaron la decisión de pedirle que tuviera un rol protagónico en La Haya, sabían de quién estaban hablando” explica, y recuerda que es una persona que ha tenido conflictos en otras ocasiones, como sucedió con el ex presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
“El Ejecutivo conoce a las personas que nombra”, plantea, por lo que comenzar a hacer reproches públicos a esta altura sería “llorar sobre la leche derramada”.
Respecto a las salidas que tiene el Gobierno, tampoco es optimista. Primero, por la figura que representa Insulza en la política nacional y por “el rol que ha jugado en la Concertación”
Segundo, asegura, porque “este Gobierno no se caracteriza por tomar estas decisiones”. Y pone el ejemplo del ex embajador en Uruguay Eduardo Contreras.”Se demoraron seis meses en sacarlo”, indica y acota que “lo que le conviene al Gobierno es que esta cuestión se aplaque un poco y dejar pasarla no más”, sentencia.
“Es inconveniente políticamente para la Presidenta”
“Legalmente no es incompatible”, dice el académico UDP, Claudio Fuentes, sobre la situación del ex ministro Insulza.
Sin embargo asegura que las declaraciones respecto al proceso constituyente “ponen en una situación muy incómoda a la Presidenta, porque es una iniciativa presidencial”.
Fuentes incluso va más allá en medio de la polémica. “Al criticar un proceso como el que está planificando el Gobierno, criticó la decisión de la Presidenta de la República”, asegura.
Por eso para el analista el comportamiento de Insulza en su cargo de agente de Chile ante el la Corte Internacional de Justicia “es inconveniente políticamente para el Gobierno y la Presidenta en particular”.
Por eso es enfático en señalar que José Miguel Insulza “no tiene que hacer declaraciones en temas que vayan en contra de las decisiones presidenciales, es inconveniente políticamente que él comente asuntos donde el Gobierno ya tomó una decisión”.
Sobre una eventual renuncia de Insulza, dice que no le corresponde manifestarse. Sin embargo el analista asegura que lo que correspondía, efectivamente, era pedir disculpas: “Si rectificó lo dicho y dijo que apoya el proceso, es lo que le corresponde hacer, porque es una decisión presidencial y él tiene la confianza de la residenta”.
Con éxito se realizó la presentación del Informe del Desarrollo Humano 2015 ”Los tiempos de la politización”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en conjunto con el Núcleo Milenio Desafíos a la Representación, con la colaboración de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales.
En este informe, presentó el sociólogo y coordinador del equipo de Desarrollo Humano del PNUD, Rodrigo Márquez, donde expuso cuáles son los intereses de los chilenos actualmente. Cómo ha cambiado la percepción social de los ciudadanos entre los costos de amenaza y oportunidad, en aspirar a cambios profundos en nuestro país. Además la crisis de identidad que viven los chilenos, ante el desarrollo del país a futuro.
En la oportunidad, comentó la presentación del Informe el ex Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, el académico de la Universidad de Chile, Manuel Antonio Garretón y los académicos de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, Patricio Navia y Cristóbal Rovira.
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP
Dado que la aprobación presidencial está en su nivel más bajo y el gobierno se encuentra en el denominado “terreno de las pérdidas”, es el momento de hacer una jugada riesgosa. El cambio de gabinete, a excepción de Burgos, ha resultado en un total y absoluto fracaso. La vocería no existe o, al menos, es timorata, insegura, lenta y torpe. En Segpres el caso de Insunza, en tanto, demostró que el poder de pequeñas camarillas y grupillos que operan de manera independiente de los partidos, puede generar serios e irreparables problemas. Ha sido conmovedora la reacción de Jaime Quintana frente a los casos de Peñailillo e Insunza.
Valientemente ha reconocido que en la situación de la Segpres su partido no fue consultado. En el fondo, está aceptando que la Presidenta lo ha ignorado y que eso en parte explica los magros resultados del Gobierno. De igual forma, no son pocos los que han señalado que Peñailillo prácticamente se “arrancó con los tarros”, lo que amerita una investigación respecto al “nivel de vida” que llevaban los personeros de la G-90 del PPD. Al parecer, ese nivel de vida no se condecía con su nivel real de ingresos. Sin embargo, y en honor a la justicia, Quintana reconoció públicamente el tremendo aporte de Peñailillo para poner fin al sistema electoral binominal, uno de los enclaves más odiosos de la dictadura.
En este contexto, la aprobación llega a un mínimo histórico según Cadem-Plaza Pública. En la segunda vuelta de 2013, Bachelet totalizó poco menos de 3,5 millones de votos, que representan aproximadamente un 25% de toda la población en edad de votar. Bachelet, por tanto, ya está viendo permeado su electorado más duro, lo que amerita una decisión radical. El momento económico tampoco ayuda. Sólo un 30% califica la situación del empleo como buena o muy buena, mientras que más del 60% cree lo mismo pero respecto de la situación de las empresas. O sea, la percepción de desigualdad es evidente. Por último, un 63% cree que el país va por mal camino.
¿Qué hacer, entonces? La Presidenta debe llamar a Francisco Vidal a la vocería y a José Miguel Insulza a la Segpres. Es la única opción. Ya no hay tiempo para ponerse creativos, pues el próximo año hay elecciones municipales y si la Nueva Mayoría tiene un mal resultado, entonces se abrirán serias posibilidades para que la Alianza se quede con la presidencial de 2017. Es acá donde la Presidenta debe refugiarse definitivamente en los partidos y jugar una opción riesgosa, pero paradójicamente segura. Es riesgosa porque implica reponer a antiguos concertacionistas en el poder, lo que pondrá en entredicho el mensaje de la renovación. Pero es segura, porque tanto Vidal como Insulza son prenda de garantía de una buena gestión. Para la Presidenta es mucho más fácil cargar con la mochila de la no renovación, que con un gobierno deficiente de principio a fin.
Vidal le dará a la vocería lo que Díaz nunca podrá entregar: personalidad, valentía y seguridad. Insulza, por su parte, traerá otros atributos centrales para el buen gobierno: orden, disciplina y lealtad. La combinación de estos atributos dará espacio para que la Presidenta pueda reinaugurar en serio su segundo tiempo. El tridente Burgos-Vidal-Insulza debiese, al menos, contener la caída en la popularidad y empujar el carro hacia un terreno político más fértil. Este cambio también se traducirá en el ingreso definitivo de los partidos, haciéndolos co-responsables del éxito o fracaso del Gobierno. Los tres partidos más grandes de la Nueva Mayoría se sentirán debidamente representados, sin perjuicio de las diferencias entre las tendencias internas. Pero en este momento, la Presidenta no está para preocuparse de pequeñeces. Hoy más que nunca requiere del respaldo de tres hombres fuertes que saquen adelante algo que ya parece una verdadera pesadilla.
Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP
Los principales candidatos a salir son los ministros de Interior, Rodrigo Peñailillo, Segpres, Ximena Rincón, y Vocería, Álvaro Elizalde.
Tras el anuncio de la Presidenta Michelle Bachelet sobre el cambio de gabinete,24Horas.cl conversó con el cientista político de la Universidad Diego Portales,Mauricio Morales, quien realizó un análisis de quienes dejarían sus carteras y sus posibles reemplazantes.
Sobre quienes salen, Morales precisó que “debería incluir a todo el equipo político. Implica sacar al ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, por un lado por el tema de las boletas. Dado que podría entrar un DC a Interior, el otro cambio se realizaría en la Segpres (Ximena Rincón), ya que no pueden haber dos en el gabinete. Y también debería haber una modificación en la Vocería (Álvaro Elizalde). Esos tres Ministerios son los principales candidatos a salir”.
“El cuarto candidato es el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, debido a la mala relación que tiene con los empresarios y a la desaceleración económica que tiene Chile hoy en día. Por lo tanto, podría haber ahí un cambio de mayor envergadura y pensando en que los gobiernos han tenido un ministro de Hacienda en cada año de administración, exceptuando el gobierno de Eduardo Frei”, agregó.
¿QUIENES ENTRAN?
A juicio del experto existen varios nombres de personalidades políticas que podrían ingresar, “si la Presidenta efectivamente llama a parlamentarios a formar parte del gabinete podría llamar a Aldo Cornejo y a Ricardo Lagos Weber, que son gente cercana y de confianza de la Mandataria. Pero, yo creo que no tienen suficiente peso político como para manejar el Gobierno y funcionan mejor en los cargos de administración que de gestión política”.
“Si es que se decide a llamar a la ‘vieja guardia’, que está comprometida con el pueblo y que no tenga ningún problema con boletas, se da entrada a José Miguel Insulza, secretario general de la OEA que deja su cargo el 22 de mayo, y Francisco Vidal, ex ministro del Interior y ex vocero de Gobierno”, subrayó.
Asimismo, enfatizó que “con un gabinete enfermo es posible que uno o dos pasen a Interior, que Insulza se quede con Segpres y que Vidal se quede con vocería o realizar alguna combinación en estos tres Ministerios. Con eso la Presidenta podría estar dando una señal mucho más fuerte, respecto a que los cambios se van a hacer y se van a hacer en orden”.
MINISTROS QUE SE QUEDAN
En relación a los secretarios de Estado que se podrían quedar, Mauricio Morales explicó que “a mi juicio, los ministros que deberían mantenerse son dos que llevan las agendas más relevantes: Por un lado, la ministra del Trabajo, Javiera Blanco,por su papel como vocera pero también porque está llevando la Reforma Laboral. Sacarla de ahí no creo que sea muy buena idea para seguir adelante con el proceso”.
“Y, por otro lado, el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, que también ha sonado como posible ministro político o incluso volver a Hacienda. Tampoco me parecería buena idea, considerando que ya está empapado en el tema y sacarlo de ahí no seria una muy buena noticia”, añadió.
Con respecto al resto, el cientista político manifestó que “está la duda si cuentan para seguir, debido al grado de conocimiento que estos tienen o en función de su gestión que no todo el mundo conoce. Habría que esperar lo que sucede con Minería, Deporte, Bienes Nacionales. Me imagino que va a haber un cambio importante también en Transporte“.
“En cuanto a la ministra de la Segpres, Ximena Rincón, ella podría continuar sólo si se hace un cambio en donde el PPD quede satisfecho con algún reemplazante de Peñailillo y que en vocería quede un PS con el fin de mantener un equilibrio entre el PS, DC, PPD. Por ahora eso se ve poco probable, pensando que la Presidenta quiere dar un golpe comunicacional”.
“Tampoco se descarta que la ministra Rincón continúe en sus gestiones, considerando que fue sacada del Senado para seguir en el Gobierno y si la Presidenta la saca la tendría que ubicar en otro ministerio, porque ella se vino del Congreso pensando que iba a continuar los cuatro años como ministra secretaria general de la Presidencia”, concluyó.