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  1. “El Estado sigue haciendo como si estuviera combatiendo el narcotráfico, pero no”

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    auyeroEl destacado investigador de la Universidad de Texas (Austin), que mostró en Chile evidencia de corrupción entre narcos y policías en Argentina, dice que cuando el Estado tiene el monopolio de la violencia de manera legítima, la violencia decrece, a diferencia de lo que viene ocurriendo en barrios marginales como los de Buenos Aires y que el problema del “populismo punitivo” es que junto con la cobertura de violencia de los medios, estos también dan tribuna a quienes proponen soluciones como “Tolerancia Cero”. “Lo que viene después de la sensación de inseguridad es mano dura”, dice.

    El sociólogo argentino Javier Auyero estuvo a mediados de mes en la Cátedra Norbert Lechner 2017 de la Universidad Diego Portales mostrando con audios reales cómo “Los Monos”, una banda de narcotraficantes de Rosario, se coordinaba con funcionarios de policía bonaerense para mantener su posición.

    El investigador expuso ese ejemplo, fruto de una investigación judicial en su país de origen, para exhibir uno de los eslabones de la cadena que alimentan la denominada violencia estructural en barrios miseria y que demuestran cómo la intervención del Estado a través de la policía no garantiza que ella decrezca y de que efectivamente se combata al narcotráfico.

    El coautor de “La violencia en los márgenes. Una maestra y un sociólogo en el conurbano bonaerense” y otros papers dice que eligió ese tema para demostrar que “las relaciones ilícitas entre miembros de la policía y miembros de bandas narco sirven a estos para lograr el cuasi monopolio en el uso de la fuerza sobre un territorio que es central para el comercio ilegal”.

    ¿Por qué esa inquietud de violencia en los centros urbanos, con la policía y el narco?
    -Es lo que me quita el sueño. La pregunta más general o por qué comencé a trabajar estos temas fue ¿por qué en algunas zonas del conurbano bonaerense está aumentando la violencia? En la sociología y criminología hay montón de explicaciones. Más desigualdad, más pobreza, etcétera. Hice mucho trabajo etnográfico, más de 30 meses, tratando de entender distintos tipos de violencia. Pero no era solo la violencia callejera, de gente que se pega tiros en la calle. Sino que la violencia que aparecía, que estaba aumentando, de acuerdo a maestros, trabajadores sociales, médicos y la gente que vive ahí, son cosas como la violencia al interior de los hogares. Es una violencia que sigue aumentando como un caldo. Un guiso de violencia -según dice una autora- y todavía no creo entender por qué. Pero en aras de separar componentes, analizar, llegué al tráfico de drogas, como uno de los factores. Y atrás de ello, era la inacción del Estado.

    ¿Tratar de contestar qué está haciendo el Estado frente a esto?
    -Bueno, es que si todo el mundo lo sabe, ¿por qué el Estado no hace anda? Y ahí llegué a la colusión de policías y traficantes, que es un tema que muchos periodistas saben. Buena parte de lo que sé lo sé leyendo a periodistas, no a sociólogos o politólogos. Pero no es que me interese el tráfico de drogas por sí mismo, me interesa una parte de él que es ese acertijo de la violencia y el sufrimiento de los más marginados. ¿Por qué vidas que ya están precarizadas son aún más vulneradas y vulneralizadas? Ahí uno no sabe si sale a la esquina y le van a pegar un tiro. O un chico no sabe si la mamá le va a pegar, la mujer no sabe si el marido le va a pegar, etcétera. Hay mucha inseguridad existencial, si se quiere decir así.

    ¿Y esto es algo que se repite en otros países de América Latina?
    -Buena parte del trabajo de los sociólogos, así como ustedes deben chequear la información varias veces, es leer toda la literatura que hay al respecto, en todos lados. Leí de esto en Rusia, sobre Italia. En México hay bastante trabajo al respecto, en Brasil también. De hecho, el tema de corrupción policial viene de alguien que estudia mucho a Brasil. También hay algo de trabajo sobre el Caribe y América Central. Y hay variaciones del tema, no es exactamente lo mismo. A mi esta idea de que se está ‘mexicanizando’ o ‘colombianizando’ no me parece que sea relevante. Son parte del discurso público, está bien, pero para hacer un análisis un poco más serio y lo que hago yo es un poco informar de otra manera al debate. Ahí hay cierto parecido de familia. Hay participación de buena parte de las fuerzas policiales en actos ilícitos. Y eso no lo hago como juicio de valor. Como a los periodistas, a vos no te corresponde decir si esto está bien o está mal. Lo que querés hacer es reportarlo de la manera más adecuada, más seria y con más evidencia, para que la gente diga ‘esto está mal’. Yo puedo tener mi opinión personal sobre esto, pero no me corresponde a mi someter a juicio a la acción de la policía. Acá la novedad es que quizás uno presenta la evidencia en público, pero cualquier periodista te va a decir que sí, ya se sabe.

    Acá existe la imagen de que el carabinero o policía chileno era menos corrupto que en los países cercanos. Ahora estamos sumidos en un caso de corrupción en Carabineros, aunque es en altos mandos, no precisamente en los que intervienen en barrios bajos. 
    -Es interesante porque han habido colegas que me han preguntado por qué Chile es distinto. Primero, no sé si es distinto. Pero está esta idea en mucha gente de lo que es el carabinero comparado con la idea de lo que es la policía de la bonaerense, de que son figuras muy distintas. Probablemente sea cierto. No conozco nada y de que hay policías corruptos, sí. Pero las representaciones son importantes. Hasta ahora quizás la gente asuma acá que la policía va a actuar de una manera, por esta idea que existe. A pesar del escándalo, no se cae de un día para otros. En Buenos Aires nadie asume que el policía va a actuar de manera correcta. En las zonas donde yo trabajo, nadie asume que puede ir a la policía a decirle algo.

    ¿Eso es parte de la violencia en los márgenes de la que hablas?
    -Nosotros describimos la violencia en los márgenes como algo con muchos episodios de violencia, secuencias que llamamos cadenas. Muchas veces nos imaginamos qué pasaba si en medio aparecía un policía en el que las personas puedan confiar. El punto es que ahí se corta la violencia, y eso no está pasando.

    No pasa ni siquiera con la intervención del Estado, como contaste en el seminario.
    -Esta idea se ha dicho muchas veces en la literatura. Cuando el Estado monopoliza el ejercicio de la violencia de manera legítima o democrática, la violencia decrece. Ahora, cuando no la monopoliza o la ejerce en la ilegalidad, estalla por los aires. Eso es más o menos la pregunta que uno se tiene que hacer. ¿Qué es lo que hace el Estado frente a estos episodios de violencia? ¿Colabora con los narcos, negocia o trata de hacer algo?

    Sobre la intervención estatal en sectores más vulnerables, se creía que la violencia ocurría en esos lugares porque no había presencia policial. Tú muestras lo contrario.
    -Otra vez seguimos reaccionando a la idea de que el Estado está ausente, que estas zonas están abandonadas por el Estado. O, como se dice hoy en EE.UU, las comunidades pobres, al contrario, están ‘superpoliciadas’. Hay policías todos los días, meten presos y eso es parte del sentido común. Yo lo que creo es que es cierto que las escuelas públicas no son lo que eran antes, los hospitales, pero junto a ese abandono lo que hay es una intervención ilegal del Estado, de agentes del Estado. Hay una encuesta nacional (Argentina) muy bien hecha, representativa de los jóvenes más pobres y el 68% dice que la policía sabe o participa del mercado de drogas. Estás hablando de una intervención ilegal, que están ahí. No es que me lo contó alguien. Yo estaba en una reunión, en un cuarto como éste, con líderes de la comunidad que bajaban el tono de voz cuando hablaban de la droga porque no sabían si los íbamos a denunciar, si después les iban a reventar las casas.

    ¿Ahí buscaste la evidencia en los casos policiales?
    -Uno actúa en base a rumores, y si los rumores guían la conducta les tenés que prestar atención. Si yo creo que vos sos un informante, no te voy a contar la verdad y voy a tratar de protegerme. Pero lo que demuestran las escuchas telefónicas que estuve mirando es que efectivamente están en complicidad. O sea, se dicen ‘vamos a allanar este lugar’. La policía le dice al narco y el narco le dice a la policía: ‘allanálo a aquél’. Eso es lo que aprendí, que los narcos lidian con la competencia mediando con la policía. Entonces, como ya tienen una relación, quieren eliminar un competidor con la fuerza armada del Estado. Pero no sólo eso.

    ¿Qué más hay?
    -Hay un sinnúmero de conversaciones en los que narcos les compran armas. O sea, la banda compra armas del Estado. Entonces, no hace falta saber que si la banda compra armas del Estado y después se tiran entre sí, ahí tenés una conexión directa entre lo que hace el Estado y que la gente se muera. Porque si nadie tuviera acceso a armas se pelearían con cuchillos. Y cualquiera sabe. Ves en el caso de México el acceso a armas de alto poder que puede generar muchas cosas, pero seguro cobran más muertes. Y hay diálogos. ‘Conseguíme una baretta’, ‘una 45’. ¡Les dan las municiones!

    Y las autoridades lo saben.
    -Yo creo que buena parte de la clase política lo sabe, pero se preguntan quién le pone el cascabel al gato. Porque intentar transformar, como hizo varias veces sin éxito la policía de Buenos Aires. Es un problema porque te garantizás que pueda salir tu gobierno tirado por los aires. Entonces mejor mirar para el lado y mejor bajar la edad de imputabilidad. Mandar a los delincuentes presos. Otra vez, es una reacción mecánica que es predecible de la clase política, progresistas y de derecha. Fijáte en la esquizofrenia de eso. Saben quiénes son los delincuentes. Le están pidiendo a los delincuentes que metan a los delincuentes presos. Vos agarrás a un político cualquiera, en un espacio privado, sin grabador -en off como dicen ustedes- y te lo va a decir. O sea, lo sé yo y yo no tengo más información, no soy un espía.

    Sobre lo que tú llamas el ‘Populismo punitivo’, acá todas las encuestas muestran que la seguridad y la sensación de inseguridad es lo más relevante para la gente. Eso sigue siendo un tema muy importante, sobre todo en año electoral.
    -En EE.UU. las tasas de criminalidad violenta han venido declinando en los últimos 20 años de manera sostenida. Hay menos crimen violento, menos homicidios sostenidamente. A la par, las noticias sobre homicidios se han cuadruplicado en los grandes medios de comunicación. Por qué digo esto, porque parte de esta sensación e inseguridad que supuestamente recogen las encuestas son construcciones del discurso político, mediático, y que al mismo tiempo no solo describen el problema sino que también proponen la solución. Lo que viene después de la sensación de inseguridad es mano dura. Lo problemático es que cuando reclamas, como en Argentina o en México, como en ‘la guerra contra el narco’, que los encargados de la mano dura son los que están llevando a cabo… son los delincuentes. Entonces, otra vez, es un complejo entramado de qué es lo que crea esa sensación de inseguridad. Ahora, ojo, en el caso de Argentina las tasas de homicidios sí han aumentado.

    Entonces en algunas partes sí ha aumentado.
    -Es que a diferencia de alguna gente yo no creo que sea solo una sensación o una construcción mediática, un invento. Ahora, se aumenta, se amplifica y al mismo tiempo se propone una solución, tanto de los medios que permiten a estos voceros de la ‘Tolerancia cero’, de las ‘puertas giratorias’. Sería interesante ver cómo aparece el discurso punitivo en América Latina porque el criminal menor, la enorme cantidad de personas que está en la cárcel no está por crímenes violentos, no por atentados contra las personas. Sin embargo, el discurso se agarra del delincuente que te va a matar. Ojo, no estoy diciendo que no te va a matar. A una de las personas que citaba un sociólogo argentino que trabaja en la misma zona que nosotros, era a la mamá. A la mamá la secuestraron hace dos meses. O sea, no estoy diciendo que es un invento, pero la reacción es que vamos a solucionar estos temas con la cárcel en un contexto en que aumentan las tasas de encarcelamiento en toda América Latina de manera sideral. En Argentina es al nivel de Estados Unidos. Lo trágico es que han aumentado en democracia. La democracia ha traído lamentablemente más tasas de encarcelamiento. Otra vez por tráfico, por robo, pero no por matar gente. Eso es en todo el mundo. Entonces, lo que hay que comenzar es una conversación seria sobre si la cárcel es la solución.

    Acá en Chile tenemos el debate sobre si hay terrorismo en la Araucanía. Hay sectores que hablan de terrorismo y otros que reclaman sobre la intervención “militar” del Estado en la zona. Se debate si hay o no terrorismo.
    -¿Cuando se habla de terrorismo son incendios de camiones y esas cosas?

    Pero también hay episodios como el de una pareja que murió en el incendio de su casa.
    -Es curioso porque ese tipo de violencia política, es desde lo que se ha estudiado en sociología, más fácil de entender. Hay años de victimización de ciertas poblaciones. No estoy justificando quemar una pareja ni quemar camiones, pero entender y justificar son cosas distintas. Entender por qué hacen lo que hacen, en un contexto de colonialismo interno, de violencia estructural que han venido sufriendo desde vaya uno a saber cuándo, de despojo porque les han sacado tierras desde hace mucho, tiene sentido de explicar por qué hacen lo que hacen. Hay otros tipos de violencias más nuevas en América Latina entre la gente que no parece tener características tan políticas, que es la violencia callejera. Fijáte que hay un caso emblemático de un cura en Argentina, hijo de desaparecidos, que hacía trabajo social y un día los narcos vienen, él tenía un custodio, y éste tira y mata a un chico de 15 años. Y esa tragedia es muy distinta de la del cura hijo de desaparecidos. Yo creo que esa historia encapsula todo en lo que se ha transformado la violencia. Es la violencia del Estado en un hijo de desaparecido a la violencia interpersonal de un nadie sabe de dónde vienen las balas. La violencia de la que hablas, la violencia política en un sinnúmero de otros casos de alguna manera se entiende por qué está sucediendo esto. Y por qué el Estado reacciona de esa manera, los actores y por qué el periodista le pide a un político que lo defina como terrorismo. Y ahí, como dicen los gringos, all the way down (toda la calle abajo). Aquí yo digo que los chicos de los márgenes están aterrorizados, pero es otro tipo de terror que no saben bien de donde viene.

    Y esto viene alimentado por otro tipo de violencias que se interrelacionan entre ellas. Lo que dices de la violencia ambiental y otras por el estilo.
    -Mira. Estuve en el barrio Bajos de Mena, que está asentado sobre un basural. La presidenta Bachelet va a inaugurar una comisaría y una vecina que es líder de la comunidad, viene peleando porque han dejado de pagar porque están contaminados, enfermos, no vamos a seguir viviendo aquí. Creo que la presidenta dice que tenemos una deuda con el tema de la vivienda y ella dice algo, grita junto a un grupo y en seguida vienen los guardias y la sacan. La acusan de irrumpir violentamente el acto. La pregunta que uno se tiene que hacer es qué es más violento: que nadie haga nada sobre miles de personas enfermándose y viviendo sobre un basural, que es un barrio que construyó una empresa privada seguramente en un negociado fenomenal con el Estado, y que hoy esa gente además de todo deba sus casas para vivir en un barrio en el que aspiran aire con metano, probablemente contaminado con plomo; o que una líder interrumpa a los gritos a la presidenta. Yo me hago la pregunta. Otra vez, no quiero tomar partido con esto, pero uno se tiene que preguntar cuántas violencias vienen acumulando los sectores marginales en América Latina en materia ambiental, de falta de empleo, lo que llamamos los sociólogos ‘violencia estructural’. Que no es carecer de ingreso, sino que tomar agua contaminada, respirar aire sucio. O sea mis hijos no toman la misma agua, no respiran el mismo aire, y no juegan en el mismo terreno que los chicos de Bajos de Mena, de Ingeniero Budge, etcétera. Eso, alguna gente dice, es violencia. La pregunta que yo me hago, no por condonar, no es por qué hay violencia, es por que no hay más con estas situaciones de exclusión, de marginalidad.

    ¿Por qué no reaccionan?
    -¿Por qué esta gente de Bajos de Mena no agarra y rompe todo? No estoy diciendo que deberían hacer eso. Pero uno tiene que pensar que la gente que vive en Ingeniero Budge vive en una situación de emergencia ambiental tremenda, tiene escuelas que no las preparan para nada. Está la violencia criminal, tienen a la policía cómplice con el tráfico de drogas, calles de tierra, casas precarias. ¿Cómo es que no agarran y revientan todo? Y viviendo a 20 minutos de zonas muy ricas. Finalmente, vivimos en el continente más desigual del planeta.

    Acá existe una población llamada La Legua. Un lugar estigmatizado que está completamente cercado por carabineros y cada cierto tiempo aparece la historia de una ‘bala loca’ o redadas. Y este año se cumplieron 15 de intervención del Estado.
    -Jeje. El Estado crea su propio problema. El Estado sigue haciendo como si estuviera combatiendo el narcotráfico, pero no. En Ingeniero Budge cada tanto aparece un gran operativo contra las drogas y al día siguiente sigue todo igual. En México lo mismo. Cada tanto detengo al ‘Chapo Guzmán’ y ahora son ‘los chapitos’ que se están peleando entre sí. Qué decirte. Otra vez. Un sociólogo francés habla de que es como una película pornográfica porque es predecible todo lo que pasa.Las reacciones, el movimiento, el final, todo es exactamente igual. Es tal cual. El narcotráfico es como un globo: apretás acá y se infla allá. Apretamos en Miami para que no pase ‘Tony Montana’ y ‘Scarface’, entonces tenemos la película ‘Traffic’. Después aprietas ‘Traffic’ y tenemos Centroamérica, luego Colombia. Y seguimos.

    También está el problema del ‘gatillo fácil’.
    -El gatillo fácil está institucionalizado en la policía de Buenos Aires. Quienes más sufren de esto son jóvenes, pobres, varones. En Ingeniero Budge hay un caso clásico, la matanza del año 87, y desde entonces el Centro de Estudios Legales y Sociales ha venido documentando muchos casos. Las víctimas son generalmente los mismos y en eso no ha habido ningún cambio. Ahora, a diferencia de antes, la policía aparece reclutando a jóvenes para que cometan crimen. Pero la policía de gatillo fácil para mi es más fácil de entender. Es el Estado contra los pobres. Ahora, cuando el Estado comienza a reclutar para que roben para sí, eso es más perverso. Pero al margen del juicio de valores, es más difícil de entender. Esto tiene que ver con la impunidad de las fuerzas de seguridad en Argentina y con el legado de la dictadura militar, que básicamente se autogobierna. Hace lo que quiere. No hay rendición de cuentas y por ende, ¿cuántos están presos de esos asesinatos de jóvenes? Ínfima minoría.

    Ver en The Clinic

  2. El populismo: un viejo conocido

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    Cristóbal Rovira, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP

    Cristóbal Rovira, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP

    Nuevas publicaciones se plantean el abordaje de un término muy usado y particularmente huidizo. Dos coautores chilenos de estos libros ofrecen su mirada al respecto. 

    En octubre de 2006, el politólogo estadounidense Kurt Weyland escribió un texto para La Tercera donde constataba que “el populismo se ha vuelto una mala palabra en América Latina”. Y al igual que muchas malas palabras, proseguía el académico estadounidense, se usa demasiado a menudo: “A cualquiera que promueva políticas económicas ‘irresponsables’ o use una retórica agresiva, se le aplica el término.

    Esta exageración obstaculiza cualquier debate productivo, por lo cual es imperioso clarificar el significado de este discutido concepto”. Diez años más tarde, la necesidad de usar el término y de entenderlo para poder usarlo apropiadamente- se ha hecho más acuciarte, por buenas razones y también por las otras. Puede que siga siendo una “mala palabra” en el espacio mediático yen las refriegas eleccionarias, pero a quienes se les cuelga ese cartel suelen ver en tal gesto las pruebas de la desesperación de las élites -del establishment- ante el avance de la ciudadanía de a pie.

    De un pueblo que no se agota en las “clases populares” (basta recordar la reciente campaña de Marine Le Pen). E incluso hay quienes desde la academia reivindican este término “denigrado”: así lo adjetivaba el desaparecido teórico argentino -y kirchnerista- Ernesto Laclau, para quien “el rasgo distintivo del populismo sería sólo el énfasis especial en una lógica política que, como tal, es un ingrediente necesario” de la política a secas. Tras el triunfo de Trump y del Brexit, tras la campaña electoral francesa y en medio de los avatares del chavismo, ¿es posible hablar de un “momento populista”? Asumiendo lo jabonoso del término, Cristóbal Rovira declara que no es descaminado responder afirmativamente. Eso sí, añade el profesor de la Escuela de Ciencia Política de la UDP, teniendo en cuenta que el fenómeno no ha irrumpido con la misma fuerza en todas partes y que “muchas veces se etiquetan erróneamente partidos y líderes como populistas”.

    Las actuales mutaciones del populismo, detalla, “logran canalizar el descontento de determinados segmentos de la ciudadanía mediante la politización de temas que han sido dejados de lado por las élites establecidas (la inmigración en Europa, la desigualdad en América Latina)”, al tiempo que se distinguen por “tener suficiente fuerza no sólo para ganar elecciones (Bolivia, EEUU, Hungría, etc.), sino también para modificar la agenda política (España, Francia, Suecia, etc.)”. Rovira es coautor, junto al holandés Cas Mudde, de Populism.

    A very short introduction, libro publicado este año dentro de una serie divulgativa de Oxford University Press. No es el único lanzamiento relativo al tema: si en 2016 Jan-Werner Müller lanzaba What is populism? -en el que calificaba el fenómeno como “la sombra permanente de la política representativa”-, hace sólo unos meses el francés Eric Fassin hizo lo propio con Populisme: Le grand ressentiment, mientras otro chileno, el historiador Pablo Rubio, lanzaba con su colega español Pedro Martínez América Latina actual. Del populismo al giro de izquierdas. Tamaña convergencia no ha de ser casualidad.

    Palabra de moda

    “Populismo es una de las palabras políticas de moda en el siglo XXI”, apuntan Rovira y Mudde. “El término es usado para describir presidentes de izquierda en Latinoamérica, aspirantes de de- recha en Europa, y candidatos presidenciales de izquierda y derecha en EEUU”. Sin embargo, al tiempo que atrae por igual a periodistas y lectores, “su uso extendido crea confusión y frustración” (esto, sin mencionar que ni ayer ni hoy ha habido muchos que hagan suyos el concepto: no lo hizo ni el mismísimo Juan Domingo Perón). No queda, entonces, sino hacerse cargo.

    En primer lugar, de las aproximaciones ya existentes: la del mencionado Laclau, por ejemplo, que considera el populismo “una fuerza positiva para la movilización de la gente (común) y para el desarrollo de un modelo comunitario de democracia”; la llamada aproximación socioeconómica (que lo ve como un tipo de política económica irresponsable); la que lo ve “como una estrategia política usada por un tipo específico de lí- der que busca gobernar basándose directamente en el apoyo de sus seguidores”, y esa que lo considera un estilo político “folclórico” que ciertos líderes usan para movilizar a las masas.

    Los autores, por su lado, lo definen provistos del llamado enfoque “ideacional” : como una ideología laxa (“thin-centered”) que considera en último término la sociedad separada en dos campos homogéneos y antagónicos -“el pueblo puro” versus “la elite corrupta”- y para la cual la política debería ser una expresión de la voluntad general. ¿Es soluble el populismo en la democracia (liberal)? La respuesta no es absoluta. Hay, así, aspectos positivos (le da voz a grupos que no se sienten representados, puede integrar a sectores excluidos, puede mejorar la capacidad de respuesta del sistema político) y otros negativos (puede usar la regla de la mayoría para ignorar los derechos de las minorías, así como la praxis de la soberanía popular para erosionar las instituciones).

    De larga duración

    Tres son las áreas del planeta donde se concentra de preferencia un fenómeno con al menos 150 años, constata el libro: Europa, EEUU y América Latina. Este último es el que aborda la mencionada obra de Martínez y Rubio, para la cual “el giro a la izquierda y el retorno de determinados liderazgos populistas han experimentado un fuerte retroceso, lo cual obliga a plantear un punto de reflexión sobre las fortalezas y los límites de esos gobiernos, así como respecto de sus capacidades para entender y asumir los actuales retos y las demandas sociales surgidas”.

    Los también coautores de América Latina y tiempo presente llevan adelante un examen de discontinuidades y rupturas que se obliga a redefinir y caracterizar. El populismo se ha manifestado en diferentes contextos históricos en la América Latina de los siglos XX y XXI, plantea Rubio a La Tercera. “Si entre los años 30 y 50 se caracterizó por un paradigma económico de industrialización vía acción estatal, de migración campo ciudad y de incorporación de amplias masas sociales a la vida política y económica, en el siglo XXI el contexto es muy diferente”.

    Añade el historiador que en la región “el populismo – hay casos particulares que escapan a la regla, como Chile- ha movilizado políticamente mucho más que otros discursos, como el marxismo o las vertientes más conservadoras”, lo cual se explica parcialmente por una cultura política caracterizada por el autoritarismo, el militarismo, la violencia política y la escasa presencia de mecanismos institucionales formales a todo nivel, incluida la democracia liberal. Por ello ocurre que “el populismo parece ser un tipo de liderazgo que no surge en momentos excepcionales, sino que es parte inherente de la historia política latinoamericana en su larga duración”.

    Ver en La Tercera

  3. Charla “La crisis del multiculturalismo en América Latina”

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    charlaciirDavid Lehmann es profesor emérito en Ciencias Sociales en el Departamento de Sociología de la Universidad de Cambridge, donde también fue director del Centro de Estudios Latinoamericanos. Durante los años sesenta, realizó en Chile el trabajo de campo de su doctorado abordando la implementación de la Reforma Agraria. Posteriormente, desarrolló investigaciones en Ecuador y Brasil, en temas como economía campesina y religiosidad popular. Actualmente, efectúa una estadía en el Campus Villarrica UC invitado por el CIIR con fin de investigar el surgimiento de las reivindicaciones indígenas en nuestro país.

    La crisis del multiculturalismo en América Latina

    David Lehmann acaba de publicar el libro “La crisis del multiculturalismo en América Latina”, el cual adopta una provocadora visión sobre la adopción y la cooptación del multiculturalismo en América Latina. El texto contempla la colaboración de seis académicos con amplia experiencia de movimientos de base y debates intelectuales. Se plantean cuestiones sobre teoría, método e interpretación tanto para los científicos sociales como para los encargados de formular políticas sobre la base de experiencias en México, Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador.
    Las políticas multiculturales han permitido a las personas recuperar la tierra de sus antepasados, administrar la justicia de acuerdo con sus tradiciones, obtener reconocimiento como ciudadanos de pleno derecho y promover la acción afirmativa para que puedan tomar el lugar en la sociedad que les es propio. El mensaje de este libro es que si bien la respuesta multicultural ha hecho mucho por elevar el reconocimiento simbólico de los pueblos indígenas y afrodescendientes a nivel nacional e internacional, su aplicación requiere de una profunda reevaluación en esferas como la tierra, el género, el diseño institucional y la igualdad de oportunidades. Los capítulos muestran que las teorías y políticas multiculturales, que asumen límites raciales y culturales, pasan por alto la realidad omnipresente de la mezcla racial y cultural, confiando excesivamente en la política de identidad.
    David Lehmann presentará el libro el próximo martes 17 de enero, a las 11:00 horas, en la Sala de Magíster del Instituto de Sociología UC, Vicuña Mackenna 4860, Campus San Joaquín.
    Formulario de inscripción

  4. Explicando el populismo

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    Cristóbal Rovira, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP

    Cristóbal Rovira, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP

    El populismo se está volviendo global. Mientras en décadas pasadas las fuerzas populistas sólo se asociaban con América Latina, a más tardar desde los años 1990 en adelante los liderazgos populistas han ido ganando terreno tanto en Europa del Este como Occidental. Si bien es cierto que los populismos rara vez acceden al poder ejecutivo en Europa, es importante notar que los partidos populistas se han establecido a nivel parlamentario a lo largo y ancho de esta región. De hecho, prácticamente todos los países del viejo continente cuentan con al menos una fuerza populista de extrema derecha, tal como el ‘Frente Nacional’ en Francia o el ‘Partido Ley y Justicia’ en Polonia. Todos estos partidos rechazan vehementemente la inmigración, los refugiados y el multiculturalismo. A su vez, recientemente han cobrado fuerza nuevos populismos de izquierda en el continente europeo, los cuales exigen poner fin a la austeridad y demandan mayor regulación del mundo financiero, siendo ‘Podemos’ en España y ‘SYRIZA’ en Grecia los más claros expositores de esta corriente. Por su parte, en Latinoamérica populistas de izquierda radical han conquistado el poder ejecutivo, siendo tres los casos más paradigmáticos: Hugo Chávez (y posteriormente Nicolás Maduro) en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia.

    ¿Pueden analizarse todos estos casos como parte del mismo fenómeno? La respuesta es sí. En el último tiempo han ido creciendo las investigaciones que revelan no sólo diferencias entre los populismos alrededor del mundo, sino también una importante similitud: una misma visión de mundo. En efecto, el populismo puede ser definido como un particular discurso o ideología que tiene dos características centrales: por un lado, la noción moral de que la sociedad está dividida entre ‘una elite corrupta’ y ‘un pueblo íntegro’ y, por otro lado, el planteamiento de que la política debe antes que nada respetar el principio de la soberanía popular.

    Visto así, existen dos opuestos al concepto de populismo: elitismo y pluralismo. El elitismo reafirma la existencia de una división moral entre ‘el pueblo’ y ‘la elite’, pero evalúa ambas entidades de forma completamente opuesta al populismo. Pues el elitismo desconfía del pueblo, el cual es visto como irracional y peligroso, mientras que tiene fe absoluta en la superioridad de la elite (basta pensar en la tecnocracia). En cambio, el pluralismo no cree en la división entre ‘el pueblo’ y ‘la elite’, sino que plantea que la sociedad está compuesta por un conjunto de individuos y grupos quienes mantienen una gran diversidad de pareceres. Dicha diversidad representa para el pluralismo una fortaleza, en cuanto favorece el intercambio de opiniones y refuerza la necesidad de lograr acuerdos.

    Esta breve aclaración conceptual nos ayuda a comprender por qué el populismo mantiene una difícil relación con la democracia. Si bien es cierto que la defensa de la soberanía popular es intrínseca a la democracia, no podemos olvidar que los regímenes democráticos contemporáneos buscan proteger a las minorías y se basan en instituciones que son autónomas del parecer tanto del gobierno de turno como de la ciudadanía (por ejemplo, los bancos centrales, los tribunales constitucionales y un sinfín de organismos internacionales). En consecuencia, los populismos no necesariamente están en contra de la democracia propiamente tal, sino que más bien se oponen a la existencia de límites al ejercicio de la soberanía popular. No es casualidad que populistas europeos tanto de derecha como de izquierda ven con creciente escepticismo a la Comunidad Europea, ya que ésta seriamente limita la capacidad de los gobiernos para determinar sus políticas económicas y de inmigración.

    ¿Cómo podemos explicar la irrupción de fuerzas populistas en la esfera electoral? Esta pregunta no es del todo simple, ya que el populismo emerge en países tanto con buenos como malos indicadores económicos (por ejemplo, Suecia y Grecia) y en lugares donde la democracia muestra tanto altos como bajos índices de calidad (por ejemplo, Austria y Ecuador). A continuación elaboramos de forma muy simple una teoría que nos ayuda a comprender por qué países muy diferentes experimentan la irrupción electoral de fuerzas populistas. Como muestra el siguiente diagrama, son cuatro los elementos centrales que plantea nuestra teoría.

    En primer lugar, investigaciones empíricas revelan que la gran mayoría de los individuos tienen actitudes populistas que se encuentran en un estado de latencia, vale decir, están dormidas y solo son activadas frente a ciertas situaciones contextuales. En otras palabras, casi todos tenemos un ‘pequeño Hugo Chávez’ al interior nuestro, pero éste se encuentra en un lugar oculto y, por lo tanto, no define nuestras preferencias políticas.

    En segundo lugar, situaciones contextuales posibilitan que nuestras actitudes populistas despierten. Por ejemplo, la irrupción de escándalos de corrupción y la creciente convergencia programática entre los partidos políticos facilita que ciudadanos comunes y silvestres utilicemos las categorías dicotómicas y morales inherentes al populismo: ‘una elite corrupta’ versus ‘un pueblo íntegro’. Mientras menos representados nos sentimos por las opciones políticas existentes y más deslegitimadas éstas se encuentran, mayores son las posibilidades que se despierte aquel ‘pequeño Hugo Chávez’ al interior nuestro.

    En tercer lugar, los liderazgos juegan un rol clave al momento de politizar el malestar existente y ofrecer una interpretación populista de los acontecimientos en curso. Así, por ejemplo, frente a la crisis económica que ha afectado a varios países de Europa del Sur, partidos como ‘Podemos’ en España, ‘SYRIZA’ en Grecia y el ‘Movimiento 5 Estrellas’ en Italia hablan sobre la existencia de ‘una casta’ que se ha enriquecido de forma deshonesta a costa de ‘un pueblo’ que ha sido defraudado y denigrado.

    En cuarto y último lugar, si bien es cierto que líderes y partidos populistas irrumpen gracias a los tres factores señalados, es importante subrayar que su permanencia electoral y eventual capacidad de gobernar depende en gran medida de sus propios aciertos y desaciertos. Es bastante usual que los partidos populistas se apoyan en un líder carismático. Ahora bien, dichos líderes por lo general tienen problemas para construir organizaciones que perduran a lo largo del tiempo, las cuales son fundamentales para formar cuadros políticos y gobernar de forma eficaz. En consecuencia, los populismos muchas veces terminan siendo fenómenos transitorios, aunque sí pueden dejar importante legados económicos y políticos.

    Ver columna aquí

  5. Seminario Internacional “Policy Learning, América Latina y Unión Europea”

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    Afiche Policy Learning definitivoLa Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, en conjunto con la Unión Europea, organizan el Seminario “Policy Learning, América Latina y Unión Europea”, cuyo objetivo es presentar los avances y aprendizajes en las relaciones de la Unión Europea con América Latina en los últimos veinte años.

    Presentaciones:
    Procesos de Policy Learning y Policy Diffusion
    Jorge Gordín, Universidad Diego Portales (UDP)

    Relaciones UE-AL, superando asimetrías
    Anna Ayuso , CIDOB

    Procesos de Integración en Europa y América Latina, crisis y contra-crisis
    Andrés Malamud, Universidade de Lisboa (UL)

    Emigración: consecuencias en países de origen
    Covadonga Meseguer, London School of Economics (LSE)

    UE-AL: bases para la gobernanza del sistema de cooperación internacional
    Beatriz Hernández, Universidad Diego Portales (UDP)
    Laura Ruíz Jiménez, Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)

    La Alianza Estratégica UE-Brasil: diálogos multilaterales y bilaterales
    Miriam Saraiva, Universidade do Estado do Rio de Janeiro (UERJ)

    La actividad se realizará el martes 7 de junio de 09:30 a 18:30 hrs., en la sala B-31 de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.

    Rellenar el siguiente formulario para confirmar su asistencia:
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  6. Doctor en Ciencia Política dictó Conferencia sobre las oleadas autoritarias

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    _39A9757Este jueves 8 de octubre, se llevó a cabo en la Biblioteca Nicanor Parra, la Conferencia “Oleadas autoritarias en Europa y América Latina: Difusión y Contradifusión”, organizada por el Núcleo Milenio Desafíos a la Representación de la UDP.

    La actividad contó con la participación de Kurt Weyland, doctor en Ciencia Política de Stanford, profesor de Gobierno y profesor Mike Hogg en Artes Liberales en la Universidad de Texas en Austin. A lo largo de su carrera ha realizado investigaciones en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Perú y Venezuela.

    Dentro de su análisis, señala que las teorías de ciencia política no siempre se acercan a la comprensión total de los fenómenos, por lo que comunicar los sucesos se vuelve un desafío.

    El tema principal de su presentación, se enfocó en el postulado de que no siempre las cosas buenas son las que se difunden, por el contrario, hay etapas represivas y autoritarias como el periodo de entreguerras, indicó Weyland. En este contexto, existió una erupción de golpes de Estado en América Latina y una oleada autoritaria en Europa. Según sus palabras, estas oleadas “fueron una reacción de miedo ante el comunismo”, lo que tiene distintos argumentos.

    Entre las diversas opiniones, se cuenta que los países poderosos imponen sus ideologías, argumentos desde el constructivismo, donde no existe razones unánimes que expliquen el periodo, y el aprendizaje nacional, donde a modo de ejemplificar, recordó el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, indicando que “muchos norteamericanos no querían viajar en avión por miedo”, concluyó el profesor.

    La actividad finalizó con preguntas de los asistentes, las cuales se dirigieron en su mayoría, al papel que tuvieron los medios de comunicación en los golpes de Estado en Latinoamérica.

     

  7. Charla “Romanticismo y socialismo. La recepción del socialismo romántico europeo en Chile, Argentina y Uruguay a mediados del siglo XIX”

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    Horacio TarcusEl miércoles 12 de agosto, se realizó en el Aulario de la Universidad Diego Portales, la charla “Romanticismo y socialismo. La recepción del socialismo romántico europeo en Chile, Argentina y Uruguay a mediados del siglo XIX”, a cargo del historiador argentino Horacio Tarcus, y organizada por la Escuela de Historia UDP.

    La actividad realizada se encuentra bajo la confección de un libro, que narra el romanticismo y socialismo en la patria de Francisco Bilbao, entre los años 1830-1870. En este se integra un encuadre histórico/teórico, donde además se incluye a otras figuras de esta corriente.

    El movimiento, cuyo origen fue en Francia, logró su clímax de difusión con las revoluciones europeas de 1848, especialmente en España e Italia. De esta forma, en la charla se abordaron las estrategias y esfuerzos con que los intelectuales intentaron aterrizar estas ideas en Latinoamérica.

    El encuentro terminó con un espacio de feedback entre el historiador y los presentes. Horario Tarcus continuará esta semana con actividades en nuestro país, donde se incluye una visita a Valparaíso.

  8. Cátedra de Florencia Mallon “¿Utopía, hemisferio o país? Una genealogía de América”

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    Florencia Mallon_webLa Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP invita a la Primera Cátedra Norbert Lechner 2015 presentada por Florencia Mallon, académica de la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos. Su exposición se titula “¿Utopía, hemisferio o país? Una genealogía de América”.

    La profesora Mallon estudió historia y literatura de Latinoamérica en la Universidad de Harvard, es Doctora en Historia de Latinoamérica en la Universidad de Yale. Hoy es una de las principales especialistas en historia latinoamericana en los Estados Unidos, con importantes trabajos dedicados a Perú, México y Chile. Recibió el premio Bolton-Johnson al Mejor Libro de Historia Latinoamericana por su obra “La sangre del copihue. La comunidad mapuche de Nicolás Ailío y el Estado chileno, 1906-2001”.

    Florencia Mallon abordará cuándo, cómo y por qué es que la palabra “América” empezó a usarse, en los Estados Unidos, como sinónimo de “Estados Unidos de América”. Esta exploración, dentro de la tradición ensayista latinoamericana y usando los conceptos de Michel Foucault de “arqueología” y “genealogía”, abrirá nuevas pistas sobre la evolución del hemisferio americano en su conjunto.

    Mallon expondrá sobre la idea utópica de América que tomó fuerza en las colonias británicas que se convirtieron en los Estados Unidos de América. En este país emergente, sin embargo, la conflictiva interacción entre la noción del “pueblo americano” o “América” y la noción de “los estados” se inserta tanto en la misma médula de los conflictos por la expansión territorial de Estados Unidos, como en los debates sobre la esclavitud y los derechos de los estados que desembocan en la Guerra Civil. Finalmente, se articula la presencia estadounidense en el Caribe y el Pacífico con una noción de Estados Unidos—progresivamente definido como “América”–como un nuevo poder que supuestamente protege a las naciones emergentes de la dominación imperial europea.

    La Cátedra se realizará el miércoles 22 de abril de 2015, a las 11:30 horas en el Auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.

    Ver nota en El Mostrador – Cultura y Ciudad

  9. Desigualdad de género en Chile y en Latinoamérica: análisis y debate de las actuales políticas sociales

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    El seminario fue organizado por el Observatorio de Desigualdades de la Universidad Diego Portales.

    Buscando responder si existe una continuidad en el tiempo respecto a las políticas actuales en género y familia en comparación a la herencia histórica, el Observatorio de Desigualdades de la Universidad Diego Portales organizó la primera Conferencia Internacional “Políticas Sociales y Desigualdades: Mujeres y familias en Chile y América Latina”.

    El observatorio, creado en el año 2013, busca contribuir al debate académico especializado en temas de desigualdad en Chile, promoviendo la innovación en la reflexión teórica y metodológica estimulando la colaboración entre instituciones académicas.

    El encuentro – organizado por la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la UDP – intentó poner en evidencia las actuales políticas sociales respecto a las desigualdades que aún afectan a las mujeres y familias en Chile y América Latina.

    Al respecto, la investigadora Alejandra Ramm, especificó que a pesar de haber avanzado en diferentes políticas públicas a favor de las mujeres – como la creación del Servicio Nacional de la Mujer – “las sociedades latinoamericanas son aún definidas como machistas, pero lo más preocupante aquí es que hay todo un sistema institucional y económico que apoya este tipo de prácticas”.

    Añadió que “el Sernam ha levantado un discurso, y ha hecho avances respecto a estos temas, pero si escarbamos un poco más hay toda una institucionalidad que ha permitido e impulsado las desigualdades, por ejemplo en temas salariales, para con las mujeres”.

    Dentro de los expositores del encuentro destacaron Maxine Molyneux, directora del Instituto para las Américas del University College London; Juliana Martínez, académica de la Universidad de Costa Rica; Francisca Rengifo, académica de la Universidad Adolfo Ibáñez y Rossana Castiglioni de la Escuela de Ciencia Política de la UDP.
    Ramm, señaló que “lo interesante de estas académicas extranjeras es que son investigadoras especializadas en América Latina, pero que tienen una visión global que puede aportar a la discusión que estamos llevando a cabo hoy acá en la región. Ellas nos sitúan en el contexto chileno, explicando el pasado colonial común que tienen los diferentes países del continente o los períodos dictatoriales que tuvieron que vivir la mayoría de los países de América Latina”.

    Desde la perspectiva comparada, Ramm amplió que “las intervenciones de las académicas extranjeras nos permiten darnos cuenta lo complejo que son estos temas y, al mismo tiempo, nos permite analizar qué variables debemos considerar para aplicar en la realidad o el contexto nacional”.