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  1. La reinvención de ME-O

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    En esta nueva etapa que enfrenta ME-O, la peor estrategia sería mantenerse al margen de los partidos tradicionales.

    Luego de su incursión electoral presidencial de 2009, ME-O ha sido uno de los políticos mejor evaluados por los chilenos. A pesar de haber reducido su apoyo electoral en 2013, sistemáticamente fue visto como uno de los políticos con más futuro. Compitiendo con la elite más tradicional, ME-O siempre destacó como una figura novedosa, a veces disruptiva, pero creíble y transparente. Eso lo llevó, incluso, a tener de rodillas a la Concertación en 2009 y a cosechar apoyos dentro de la Nueva Mayoría para incluirlo en la primaria presidencial de 2017.

    Su vinculación con el caso SQM y la respectiva emisión de boletas ha producido una caída importante en sus niveles de apoyo, lo que se vio reflejado en la última CEP. Para algunos, dicha caída es irreversible dado que el capital político de Me-O ha sido, precisamente, su desmarque de la clase política más tradicional, incluyendo el arsenal de malas prácticas en materia de financiamiento. Para otros, este descenso era esperado y, por ende, ME-O tendrá que seguir remando para recuperar esos apoyos.

    A diferencia de los políticos tradicionales, Andrés Velasco y ME-O son más duramente sancionados por los electores cuando se ven envueltos en situaciones anormales que ellos mismos criticaron y denunciaron como una mala práctica. Esto genera desilusión y frustración en sus bases de apoyo. Ambos candidatos fueron más la excepción que la regla, pero hoy aparecen mezclados con los políticos tradicionales. ¿Por qué Piñera y Lagos no experimentan cambios significativos en sus volúmenes de respaldo? En el caso de Piñera, la situación es clara: la gente lo votó conociendo y aceptando sus antecedentes. En lugar de confirmar a la Concertación en 2009, el electorado optó por un representante poco transparente, pero que tenía credenciales para sacar al país adelante. En el caso de Lagos, no deja de sorprender que a pesar del fiasco del Transantiago, aún permanezca en los primeros lugares. Probablemente, los electores asocien el fracaso del plan a Bachelet y no a Lagos, pero seguro en una campaña presidencial esta información le será sacada en cara.

    En este contexto, ¿qué podría hacer ME-O? En primer lugar, colaborar con la Fiscalía y, si es necesario, reconocer su eventual responsabilidad. En segundo lugar, insistir en un acuerdo por omisión con la Nueva Mayoría en algunas comunas para las municipales de 2016 a fin de potenciar a la centro-izquierda. En tercer lugar, seguir abriendo puertas en la Nueva Mayoría para ser incluido en la primaria presidencial. No tiene mucho sentido que compita en la primera vuelta, a no ser que la Nueva Mayoría se quiebre y se presente con dos candidatos. En ese escenario, la fractura del pacto de gobierno podría empujar a ME-O a una eventual segunda vuelta. En cuarto lugar, y asociado al pacto municipal por omisión, ME-O debiese hacer esfuerzos para que el PRO entre a la Nueva Mayoría. De esta manera, el PRO podría potenciar su representación, concentrando los esfuerzos en algunos distritos y circunscripciones. Dado que el nuevo sistema electoral supone que las listas pueden presentar un candidato adicional al número de escaños que reparte cada distrito, la Nueva Mayoría podría abrirle espacio al PRO. Es cosa de sentarse y negociar.

    En esta nueva etapa que enfrenta ME-O, la peor estrategia sería mantenerse al margen de los partidos tradicionales. La marca de SQM será difícil de borrar, y como en la Nueva Mayoría hay pocos que pueden renegar del apoyo de empresas a sus campañas, ME-O no destiñe. El foco debe estar puesto en derrotar a la derecha en 2017. Para eso, ME-O debe desechar el camino propio y sumarse a la Nueva Mayoría. El primer acercamiento será en la municipal. Si el PRO se omite en favor de la Nueva Mayoría, y la Nueva Mayoría hace lo propio en las comunas que le interesan al PRO, esta nueva alianza habrá adquirido la solidez suficiente para aspirar a gobernar nuevamente el país.

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  2. Las OPA de ME-O y Velasco

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Ya que albergan aspiraciones presidenciales, tanto ME-O como Velasco debieran considerar la opción de una OPA sobre la NM y la Alianza. Incluso si el intento por toma amigable deviene en toma hostil, ese camino tiene más posibilidades de éxito que intentar llegar a segunda vuelta por una tercera vía.

    Las aspiraciones presidenciales de Marco Enriquez-Ominami y Andrés Velasco se verían fortalecidas si logran hacer una toma amigable —una Oferta Pública de Acciones— sobre la Nueva Mayoría y la Alianza respectivamente. Incluso una toma hostil será más fácil que intentar convencer a los electores de que se puede gobernar sin los cuadros de funcionarios que provienen de los partidos políticos existentes.

    ME-O y Velasco tienen similitudes. Mientras ME-O rompió en 2009 con una coalición encaminada a la derrota, Velasco esperó a que Bachelet cayera en aprobación para declararse de oposición a la NM. Los dos hicieron carrera política meteórica, Velasco como ministro de Hacienda por cuatro años y Marco como diputado por un periodo. Ambos poseen apellidos asociados por generaciones a los pasillos del poder político. Los 13 años de diferencia que le lleva Andrés a Marco se moderan por el hecho de que ME-O tiene hijas más grandes y porque ambos vivieron, de forma distinta, el exilio en dictadura.

    Marco aparece a la izquierda de Bachelet, mientras que Velasco se ubica a su derecha. Si bien el electorado es moderado, la segunda vuelta en la elección presidencial hace que la disputa siempre termine siendo entre un candidato de derecha y otro de izquierda (ambos privilegiando posiciones más centristas en el balotaje que en primera vuelta). El desafío de Marco es avanzar desde la izquierda hacia el centro, mientras que el reto de Velasco será evitar que los candidatos de izquierda y derecha lo ahoguen en el medio.

    Las encuestas muestran que ningún candidato presidencial entusiasma demasiado. A diferencia de fines de 2011, cuando Bachelet tenía una gran ventaja de cara a 2013, hoy los ex Presidentes Lagos y Piñera no despiertan igual entusiasmo en sus coaliciones. ME-O y Velasco aparecen en posiciones expectantes (más ME-O que Velasco), pero necesitan lograr que la gente crea que pueden ser Presidentes.

    Por eso, la OPA es una opción atractiva. En la NM, la lista de presidenciables es de tercera edad. Mientras Lagos es de la era pre Internet y su trayectoria lo hace más apropiado para el rol de sabio que para el del joven de la película, Isabel Allende es la guardiana de un apellido con creciente capital político. Por eso, Lagos usa herramientas del pasado elitista para avanzar sus aspiraciones presidenciables (diciendo que ya fue Presidente, pero evitando decir que no volverá a ser candidato) y Allende carga el peso del apellido (nada peor para el legado familiar que los chilenos rechacen en las urnas a la hija del Presidente mártir).  Los otros aspirantes de la NM generan tanto entusiasmo como la final del Mundial Sub-17 realizada el pasado domingo.

    En la Alianza, aunque Evelyn Matthei y Manuel José Ossandón también marcan en las encuestas, Matthei sufrió la peor paliza electoral de la derecha en 20 años y Ossandón todavía no es lo suficientemente conocido como para amenazar seriamente a Piñera. Si bien la UDI ha anunciado que tendrá su propio candidato, y nunca se debe descartar una nueva candidatura de Allamand, el escenario en la derecha está abierto para la irrupción de un candidato que desafíe a Piñera en primarias.

    Es verdad que será difícil ganarle a Piñera o Lagos en primarias, pero será mucho más difícil sacar más votos que los candidatos de la Alianza y Nueva Mayoría en la primera vuelta.

    Las amenazas de quiebre de la NM si entra el PRO no son creíbles. En las municipales de 2016, los aspirantes DC a alcaldes tendrán la llave que permitirá a ME-O el ingreso a la coalición. Si se toman fotos con Marco en vez de Ignacio Walker, de poco servirá la oposición de la desacreditada directiva PDC al ingreso del PRO a la NM. Como los candidatos velan por sus intereses antes que por los de sus partidos, el PDC deberá resignarse a que el rostro de la campaña de la NM en 2016 será alguien de izquierda (Lagos, Allende o Frei), no un camarada del partido. Es más, precisamente porque la NM irá en dos listas en 2016, aumenta la posibilidad de que una de ellas lleve al PRO.

    En 2016, si los candidatos de la Alianza buscan a Piñera como rostro de la campaña, Piñera será imparable. Pero si los electores reciben con poco entusiasmo el retorno del ex Presidente, habrá oportunidad para que se levanten otros liderazgos en la derecha. Ahí, Velasco podrá entrar a disputar con Ossandón, Allamand y los aspirantes de la UDI.

    Hay obstáculos para una toma amigable de la NM y la Alianza por parte de ME-O y Velasco. Además, ambos candidatos todavía pudieran ver frustradas sus aspiraciones por los coletazos de las investigaciones sobre SQM y Penta respectivamente. Pero ya que albergan aspiraciones presidenciales, tanto ME-O como Velasco debieran considerar la opción de una OPA sobre la NM y la Alianza. Incluso si el intento por toma amigable deviene en toma hostil, ese camino tiene más posibilidades de éxito que intentar llegar a segunda vuelta por una tercera vía.

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  3. El futuro de la Nueva Mayoría

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    La Nueva Mayoría (NM) debe sumar y no restar. Para ello es necesario que los partidos definan si seguirán en la misma coalición o si se estructurarán nuevas coaliciones. Sabemos que para 2016 la NM competirá con dos listas de concejales y presumiblemente haga lo mismo para las elecciones de diputados 2017. En caso de que se acuerde este sistema de competencia, lo que queda por definir es la fórmula presidencial. Si para la elección de alcaldes los partidos apoyan a un candidato electo vía primarias o nominación directa, en la presidencial podría reproducirse un esquema similar.

    ¿Quiénes podrían participar en la primaria presidencial de la NM? Todos los que quieran. ¿Eso incluye a candidatos exógenos a la coalición? Sí. Creo que es mucho más razonable incluir que excluir. Es decir, sumar y no restar. Para eso la NM debiese generar un sistema de puertas abiertas donde compitan en igualdad de condiciones candidatos de todo el espectro de centroizquierda. Da lo mismo si son candidatos estrictamente “institucionales” o señalados como “outsiders”. Esta última condición la demostrarán precisamente en la primaria presidencial. Frente a una derecha que casi inevitablemente tendrá como candidato a Piñera, la NM debe cultivar las condiciones que permitan reactivar sus bases electorales, hoy decaídas y golpeadas por el deplorable desempeño del gobierno. La única forma de reconvertirse es compitiendo. Y esa competencia supone ofrecer candidatos de distinto color político capaces de recorrer el país y construir bases ciudadanas sólidas para el futuro gobierno.

    En un reciente documento que elaboramos junto a Gutenberg Martínez, advertimos que la erosión en el apoyo al gobierno se ha producido más rápidamente en los segmentos de centro y en electores desafectos. Si la NM no asume esa realidad, estará lejos de ganar la elección.Por tanto, se requiere de al menos un candidato que represente a ese sector. Naturalmente, acá la DC corre con ventaja debido a su plataforma programática, pero le falta generar una candidatura que concite apoyo ciudadano. Ignacio Walker lo debe intentar y Ximena Rincón -en lugar de anunciar su retiro de la política- tiene la responsabilidad de reconcursar. Lo mismo aplica para Claudio Orrego. En una línea similar, aunque con una agenda valórica más liberal, Andrés Velasco ya inició seriamente un análisis del centro político junto con un incipiente programa de gobierno.Paradójicamente su candidatura se verá fortalecida por la crisis económica. Dado que su gestión como ministro de Hacienda fue exitosa en un ambiente de crisis, es muy probable que los ciudadanos vean en él una figura con credenciales para salir del mal momento.

    Por la izquierda la oferta es variada, resaltando Ricardo Lagos, Isabel Allende y el propio ME-O. En lugar de estresar innecesariamente a las bases de sus partidos, la izquierda debiese ponerlos en carrera. Una opción es nominar (o elegir) un candidato institucional y dejar que ME-O llegue hasta la primaria presidencial.

    El camino para incorporar a ME-O y Velasco a esa eventual primaria no será fácil. Ambos deben tender puentes creíbles para formalizar su ingreso. El primer paso es apoyar y ayudar al gobierno. El segundo es respaldar a los candidatos a alcalde de la NM. Esta función es vital. Los candidatos a alcalde buscarán la foto con el presidenciable que les sea más afín, y el presidenciable podrá hacer gala de su éxito en caso de que el candidato a alcalde resulte ganador. Me parece que esa es la forma de colocar bien los incentivos.

    Si de reedición del arcoíris se trata, la primaria presidencial de la NM debe presentar una oferta amplia, variada, pero equilibrada. Esa oferta supone como mínimo el concurso de tres candidatos. Naturalmente los perdedores -por ley- quedarán inhabilitados de competir en la presidencial. Como esto es sin llorar, sólo queda esperar que los perdedores asuman el resultado y que luego se integren entusiastamente a la campaña del ganador.

  4. El ocaso de ME-O: escándalo del líder del PRO aniquiló las pretensiones presidenciales del “eterno candidato”, según expertos

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Era el político que daba cátedra sobre probidad. La careta cayó y quedó expuesta la relación que sostuvo con SQM para financiar su campaña. Según expertos, el exsocialista pasó a convertirse en uno más del montón y con riesgo de caer en la “invisibilidad”.

    Una y otra vez la carrera política de Marco Enríquez-Ominami se ve truncada por los escándalos. Primero abandonando la Concertación en demanda de una primaria interna que terminó por la división de la misma y sus acusaciones contra la Nueva Mayoría por falta de probidad. Ahora la mano se da vuelta y lo abofetea con la filtración de correos en que se acredita que su última campaña presidencial supuestamente recibió financiamiento de Soquimich, la empresa del exyerno de Pinochet.

    ME-O negó todo vínculo con esos fondos, alegando que fueron acuerdos que hizo su exmano derecha, Cristián Warner, con el exgerente general de Soquimich, Patricio Contesse, hoy investigado por el caso de recursos desviados ilegalmente a la política. Los detalles del pago de 250 mil dólares, se alcanzaron con la secretaria del gerente, Katherine Bischof. En esos mensajes se deja claro que es Marco quien definió las cuotas de los pagos.

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    El escándalo es mayúsculo y el “eterno candidato” lo sabe. Éste pone en jaque sus pretensiones de poder entrar a la Nueva Mayoría e impulsar una candidatura en 2018. Con eso en mente emitió un comunicado en redes sociales. Ahí acusó que “hay gente que quiere empañar nuestro proyecto político a toda costa”.

    Crónica de una muerte anunciada

    Hay dos caminos que tienen a ME-O en la última jugada de un complejo partido de ajedrez. Solo un camino lo puede salvar políticamente. La clave sería reconocer el error y disminuir los daños. Según el cientista político de la UDP, Mauricio Morales, el escenario es crítico para el líder del Partido Progresista (PRO), aunque no tan catastrófico como el de Andrés Velasco. Ambos siendo “outsiders” – sin un conglomerado político detrás- criticaban abiertamente a los círculos partidarios.

    “ME-O entra al barro al igual que la gran mayoría de políticos destacados en Chile. Pasó a ser uno más y no la excepción. Lo que juegan estos candidatos outsiders es ser excepción. Al ser parte de la regla se hace invisible y eso le puede costar la candidatura presidencial”, explicó Morales.

    “Cualquier clase de irregularidad, cualquier daño de imagen es decisivo a la hora del apoyo electoral. Algo similar le pasó a Parisi cuando Matthei le sacó en cara no haber pagado las contribuciones a un colegio”, recordó el experto, ejemplificando el daño del escándalo.

    “A Velasco y a Parisi les pasó. A ME-O también le pasará. Si todo esto se llega a confirmar, va a bajar en las encuestas y eso le podría costar su entrada a la Nueva Mayoría, él quiere hacerlo para participar de la primarias, pero si ven que está muy afectado en las encuestas no lo harían, puesto que se convierte en un costo y no en un beneficio”.

    La revancha de la derecha

    Mientras, la oposición le devuelve la mano al líder del PRO, recordando las veces que los fustigó por sus propios escándalos. Al igual que los dirigentes de la Nueva Mayoría, estos exigen explicaciones, reconociendo el momento de debilidad.

    “Nosotros -continuó- le pedimos que explique qué es lo que significan esos 250 mil dólares que Soquimich le habría entregado. Él tiene que asumir la responsabilidad de ese financiamiento y no puede hacerle cargar a su asesor, a su mano derecha, con todo lo ilegal o irregular de esa campaña”, advirtió el diputado de Renovación Nacional José Manuel Edwards.

    Por su parte, el parlamentario UDI, JoséAntonio Kast, recordó que “Marco Enríquez-Ominami ha estado por bastante tiempo en la prensa dando cátedra sobre lo que hay que hacer o no hay que hacer. Y en el momento en que a él se le hacen consultas precisas respecto de sus recursos de campaña, él contesta vía Facebook. Eso no es aceptable”.

    Es igual que el resto

    A visión del decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Central, Marco Moreno, los pronosticos para el líder del PRO no son prometedores. La principal dificultad es el largo periodo restante hasta la próxima elección presidencial.

    “Le va a resultar difícil sostener el discurso que lo había caracterizado de criticar las malas prácticas que habían desarrollado los otros candidatos y los partidos de la Nueva Mayoría. Parte de su discurso de outsider se le cae y lo deja en una situación compleja para sostener durante un año y medio su candidatura, porque está expuesto a las críticas de los medios y los actores”, explicó.

    “Si la contundencia de los antecedentes es tal y como ha sido en los otros casos, en que quedó en evidencia la vinculación, va a ser difícil que él pueda limpiar su imagen cona relación al tema. Evidentemente, en la medida que se conozcan nuevos antecedentes, se va a erosionar su capital en términos de confianza que podía darle a los electores al ser distinto. Resulta ser igual al resto”, concluyó.

  5. El calvario de ME-O

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Luego de la primera vuelta presidencial de 2009, Marco Enríquez-Ominami (ME-O) hizo todo lo posible para que Frei fuese derrotado por Piñera. Además de señalar que un segundo gobierno de Frei sería un acto “inmoral”, lo ridiculizó públicamente como el candidato del 29%. Sistemáticamente el “senador DC”-como le decía ME-O a Frei- debía defenderse de los ataques de Piñera y de la izquierda descolgada de la Concertación. ME-O tenía, en todo caso, muy buenas razones para reaccionar de esa manera, pues desde la Concertación se le impidió participar en primarias.

    Muy distinto habría sido el escenario en caso que ME-O hubiese sido incluido en esa primaria. No tenía ninguna posibilidad de ganar. Por tanto, el error estratégico de la Concertación fue tratarlo de “Marquito” en lugar de tomárselo en serio. Era mejor derrotar claramente a ME-O dentro de la Concertación que en una primera vuelta. Tanto así, que en esos comicios ME-O sobrepasó el millón 400 mil votos. Parte importante de esa votación no se inclinó por Frei en la segunda vuelta, abriéndole a Piñera las puertas de La Moneda.

    Su segundo intento fue menos exitoso. En 2013 ME-O redujo su votación a la mitad, mostrando que sus bases de apoyo eran líquidas. Esto fue más evidente en las comunas del norte del país. Si promediamos la votación de ME-O desde Arica a Copiapó, en 2009 sobrepasó el 25%, bajando a cerca del 10% en 2013, elección en la que el norte recibió más entusiastamente la candidatura de Parisi. Es cierto que en 2013 la participación se redujo a menos del 50% (en 2009 había bordeado el 60%) y que tenía al frente a Bachelet, pero ambas razones no son suficientes para justificar un deterioro tan significativo.

    Hoy ME-O está cuestionado por el financiamiento de sus dos campañas. El primer misil vino de Camilo Escalona, quien acusó a la Fundación Chile 21 de triangular recursos desde SQM para dividir a la Concertación en 2009. De algo similar se le acusa para su campaña de 2013. ¿Cuánto gastó ME-O?, ¿de dónde provinieron los recursos? En 2009 ME-O declaró un gasto de más de mil 500 millones de pesos, cifra inferior a la de Frei (sobre los 3 mil millones de pesos) y de Piñera (sobre 5 mil millones de pesos). Del total de sus ingresos de campaña, casi el 25% fueron aportes reservados (en Frei fue el 37% y en Piñera el 38%).

    En 2013, en tanto, ME-O declaró un gasto sustancialmente inferior que no llegó a los 750 millones de pesos, cifra muy distante de Matthei (casi 3 mil 500 millones de pesos) y de Bachelet (poco menos de 5 mil 400 millones de pesos). Del total de sus ingresos, un 32,2% provino de “aportes reservados”, superando a Bachelet (26,1%), pero nunca tanto como Matthei (66,5%). Controlando por el valor de la UF, ME-O gastó en 2009 aproximadamente 73 mil UF, bajando a cerca de 33 mil UF en 2013. Es decir, menos de la mitad.

    ME-O quiere competir en la primaria de la Nueva Mayoría. ¿Lo puede hacer con la mochila del presunto financiamiento irregular?, ¿volverá la antigua Concertación a bloquearlo o le dará el paso para “matarlo” desde dentro? Si se confirma el financiamiento de SQM -más allá de si fue regular o no-, ME-O bajará en las encuestas, que son su único capital político. De ser así, la Nueva Mayoría le cerrará todas las puertas. Es muy costoso incluir a un candidato impopular en una primaria, pero todo indica que ME-O puede hacer más daño desde fuera que desde dentro.

    La estrategia de ME-O ha sido la de la victimización, acusando a la derecha y a la antigua Concertación de una alianza para enterrar su proyecto político. Pero si ME-O demuestra que todo estuvo en regla, podrá salvar el punto. De hecho, si SQM aportó a su campaña, eso no es un problema, más allá del asunto moral que implica recibir dinero del ex yerno de Pinochet.

    Más grave sería corroborar que ese financiamiento se hizo mediante facturas falsas o que SQM prácticamente fue el financista oficial de su campaña en 2009 y en 2013, además de apoyar a su padre en la senatorial de 2009 y a la Fundación Chile 21. En ese caso -y al igual que muchos otros- estaríamos hablando de la captura de la política por parte de privados. Eso no es sorprendente dado el volumen de escándalos que involucra a políticos de lado y lado, pero en el caso de ME-O el golpe es más brutal. ME-O era casi la reserva moral de la política. Hoy, al menos para el ciudadano común, ME-O es un político más. Dejó la excepción para pasar a formar parte de la regla. Su calvario recién comienza.