Tag Archive: Michele Bachelet

  1. ”La Presidenta está más sola que nunca y no se ve por dónde revertir ese proceso”

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    Manuel Vicuña, Decano y académico de la facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales

    Manuel Vicuña, Decano de la facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales

    Para el decano de Historia de la UDP, Bachelet está pagando los costos de su forma de liderazgo.

    Hoy el trabajo del historiador  Manuel Vicuña (45) depende de la amabilidad del escritor y editor Matías Rivas.

    Como la facultad de Ciencias Sociales e Historia de la U. Diego Portales, de la que es decano, está en toma, se quedó sin oficina. Por eso está ocupando la  del director de Publicaciones de la universidad, ubicada en  la señorial casa central de calle Ejército.

    Es ahí donde Vicuña, uno de los principales cultores del ensayo en la academia -autor de ocho libros-, se sienta a repasar el momento que vive la Presidenta Michelle Bachelet, en medio de una crisis política  que no parece terminar.

    Su juicio a su figura es lapidario.

    -Se dice que la Presidenta está sola políticamente. ¿Está de acuerdo?

    -De partida, cualquier cargo de autoridad implica una cuota de soledad. En el caso de la Presidenta al día de hoy eso se ha radicalizado, está más sola que nunca y no se ve por dónde pueda revertir ese proceso. Ella siempre ha sido  muy desconfiada, se ampara en un círculo cerrado y ese círculo se le desbarató con la salida de Rodrigo Peñailillo. Hoy está rodeada de ministros, como por ejemplo Jorge Burgos, con los cuales prácticamente no mantiene relación. No tiene gente en la cual confía y, a diferencia de presientes previos, nunca se ha esforzado por tener una relación fluida con los  partidos políticos.

    -¿ Está pagando los costos de su forma de ejercer liderazgo?

    -Totalmente, porque en el fondo al momento de los problemas no hay nadie que venga a socorrerla. Súmale que ella construyó  su liderazgo sobre la base de los afectos, de los atributos blandos y ahora que se produjo un cortocircuito con la ciudadanía y perdió esos atributos, también se quedó sola, no sólo con respecto a su gobierno, a los partidos, sino que también  al vínculo que mantenía con la mayoría de la ciudadanía.

    -Desde su perspectiva, ¿Bachelet responde a cierta tradición en el ejercicio del poder presidencial?

    -Creo que lo suyo es más bien nuevo. Es mujer y eso supone una relación distinta con la ciudadanía y también con los propios partidos, que son fundamentalmente un mundo masculino y no muy moderno en relaciones de género. Son famosas las reuniones de directivas de partido donde no convocan a las mujeres, aún cuando ejerzan algún cargo en esa directiva.

    Es un liderazgo basado en el carisma, algo que no es del todo novedoso, pero sí muy raro. Uno puede pensar en un antecedente, salvando las diferencias: Arturo Alessandri en 1920, que establece ese vínculo carismático con sectores populares, prescindiendo de los partidos. Otra diferencia es que Bachelet se trata de una Presidenta que, en general, tiene una actitud más bien prescindente respecto del día a día del Gobierno, es la antítesis de Lagos o de Piñera, que manejaban en detalle la información de Gobierno.

    Hablaba de la soledad del poder. Quizás sea una constante en el caso de los presidentes chilenos: uno puede pensar en Allende al momento de su suicidio y Pinochet la noche del plebiscito, absolutamente solos ante la historia.

    -Uno puede pensar en Balmaceda también, aunque quizás no haya mucho punto de comparación. El caso de Allende es el más extremo, porque si bien contaba con el apoyo popular siempre su gobierno, de alguna u otra, fue boicoteado por su propio partido. Eso es totalmente distinto a lo de Pinochet, que, aún cuando se quedó solo esa noche, contaba con el apoyo irrestricto  de una parte importante de la ciudadanía. Su figura más bien es la del dictador que se siente traicionado.

    -Usted estudió la Belle  Epoque chilena y uno de los presidentes de ese período, Pedro Montt, se apoyaba mucho en su mujer.¿La familia sirve como apoyo en momentos de crisis?

    -En el caso del Presidente Montt, su mujer, Sara del Campo, era un  poder oculto en la sombra, era de cierta manera una operadora política a través del salón y de los vínculos sociales que establecía.

    Respecto a Bachelet, yo en el ámbito también la veo muy sola. Me parece que el gran puntal ha sido su madre, quién además tiene olfato político. Pero después  de Caval las relaciones de confianza, el trato cotidiano con su hijo se debe haber visto debilitado.

    La paranoia y la desconfianza

    -Habla de cierto machismo. ¿A un Presidente hombre le harían estas críticas?

    -Yo hablo de cierto machismo en las estructuras partidarias, pero no creo que uno tenga que recurrir constantemente al machismo para explicarse cualquier visión crítica a la Presidenta. Me parece que es un recurso que hay desestimar a estas alturas del baile.

    -¿Ella tiene alguna oportunidad de cambiar esta situación?

    -Lo veo difícil, está como ida en cierta manera. No ha logrado retomar la agenda, no ha logrado volver a ejercer una conducción política;  se la ve muy golpeada, muy sobrepasada por la situación. Tampoco le ha dado a su nuevo gabinete el                                       ‘voto de confianza’ para que ejerza con cierta autonomía la conducción política que ella no esta dispuesta a poner en práctica. Por eso uno ve ministros que parecen caminar siempre al borde de la cornisa, sin dar directrices claras,  siempre respondiendo a la agenda de cada día.

    -¿Habrá cierta ‘psiquis presidencial’ que haga que un Jefe de Estado se sienta solo o traicionado constantemente?¿ La Presidenta se sentirá traicionada en estos momentos: su hijo, Peñailillo?

    -Hay gente más proclive a la paranoia, pero no hay que atribuirlo al cargo en sí mismo. Difícil saber si se siente traicionada. Es muy difícil saber qué piensa sobre los problemas del país, más difícil saber es elucubrar qué pasa por su cabeza con respecto a este tipo de sentimientos.

    -¿Usted sugiere entonces que la Presidenta es un poco paranoide?

    -La República Democrática Alemana, donde se exilió, funcionaba sobre una estructura paranoide. Ahí los vínculos de confianza, incluso las relaciones afectivas, tenían un doble fondo: la persona a quién más tú estimas te podía estar traicionando con los servicios de seguridad.

    Si uno piensa en cómo ella ejerce el poder y cómo intenta blindarse con un círculo de confianza, no digo que suponga paranoia, pero sí un principio de desconfianza más allá de lo habitual, incluso con las fuerzas políticas que la apoyan.

    -Hoy algunos que  le piden a Bachelet  que ejerza un liderazgo fuerte ‘estilo Ricardo Lagos’, por ejemplo, pero muchos se olvidan de que cuando  él dejó la presidencia, en 2006, su estilo molestaba a muchos.

    -Representan liderazgos disímiles. Bachelet marca un cambio de época, abría la posibilidad de un tipo de liderazgo más empático con la ciudadanía, que daba la impresión de un trato más horizontal y que prometía una renovación de la clase política.

    En caso de que vuelva un liderazgo fuerte es más bien una respuesta a lo que ha ocurrido en este Gobierno. Por decirlo así: lo que pasa con Bachelet no es sólo que al día de hoy, dadas las circunstancias, empiece aparecer la añoranza de un liderazgo fuerte ‘tipo Lagos’, lo que ocurre es que ella no ha logrado poner en práctica el tipo de liderazgo que la ciudadanía esperaba de ella.

     

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  2. ”Es difícil materializarla”

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    El cientista político de la UDP, Claudio Fuentes, dice que es impracticable limitar la reelección a quien se favoreció por el antiguo sistema electoral. ”Otra cosa tiene que ver con quienes hayan recibido dineros ilícitos , ahí varios podrían estar abiertos a este tipo de medidas”,  dijo.

    Pero Fuentes agrega que es difícil establecer prohibiciones en el caso de los que se beneficiaron con el anterior marco electoral. ”Es poco plausible que un argumento así se pueda materializar, aunque hay actores políticos que critican el sistema por la desigualdad que provoca, ya no hay cuestionamiento cuando uno corre, gana los votos y es electo”.

    ”Es difícil desarrollar esa tesis y materializarla para las próximas elecciones, ósea impedir que todos los que fueron elegidos gracias al binominal no vayan a una reelección, es realmente poco probable”.

    Fuentes sostiene que no hay un argumento legal que permita establecer una prohibición de esa naturaleza.

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  3. Los riesgos de que Bachelet caiga del 20% de aprobación

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Según analistas, que la mandataria fuera apoyada por menos de un quinto de la población generaría un escenario complejo: aparición de fuertes deslealtes partidistas, quiebre del bloque gobernante y debilidad del aparato institucional, son algunas de las posibilidades mencionadas por los expertos.

    Se decía que Michelle Bachelet era incombustible y las encuestas así lo demostraban. Dejó su primer mandato con 84% de respaldo y, ni la crisis del Transantiago, ni las críticas por su gestión durante el 27-F, consiguieron minar su credibilidad. Pero fue el destape del Caso Caval en febrero pasado, y la aparición del Caso SQM, lo que produjo que el respaldo a la Presidenta se desplomara definitivamente. Sin poder repuntar, hoy la baja ya es una tendencia: los principales sondeos cifran el respaldo a la mandataria bajo los 30 puntos. En la encuesta semanal de Cadem llegó a 24%, y tanto en los últimos sondeos de CEP y Adimark se registró un 29%. Estos registros son los más bajos obtenidos por Bachelet tanto en su actual administración como en su primer mandato. Los analistas llaman al fenómeno un “espiral de deterioro” y dicen que cuando sólo uno de cada cuatro chilenos entrega respaldo, es porque La Moneda está “en estado de coma”. Y prevén que las cifras seguirán cayendo. “Es probable que su descenso siga en caso de que Bachelet no tome las decisiones adecuadas”, dice Mauricio Morales, director del Observatorio UDP. Según Roberto Izikson, director de Asuntos Públicos de Cadem, “esto no ha tocado fondo, porque ni la Presidenta ni el Gobierno han logrado frenar ni canalizar la crisis política que estamos viviendo. Creo que la Copa América no ha ayudado absolutamente en nada. Que haya ocho cargos sin nombrar le genera costos al Gobierno, esta sensación de pará- lisis y de desgobierno, entonces no sería raro que la Presidenta pudiera seguir cayendo”. Deslealtad partidista y poca proyección del bloque. Según los analistas, mantener los actuales niveles de aprobación y estar ad portas de alcanzar un 20%, conlleva riesgos importantes. Y, dicen, las primeras señales de deterioro ya se están comenzando a ver. Que la gente deje de confiar en la primera autoridad en un país altamente presidencialista y que se desconfíe en el funcionamiento de las instituciones es uno de los peligros que los expertos advierten. Eso sí, explican, en el escenario actual no se puede hablar de “colapso institucional”. Para el analista político y académico de la UAI, Max Colodro, “el riesgo principal es la percepción de falta de conducción y falta de liderazgo, en un país que está teniendo dificultades serias para confiar en las decisiones que están tomando sus autoridades. Eso debilita las instituciones, y tener una Presidenta con estos niveles de deslegitimidad y de cuestionamiento es un riesgo institucional. Eso pone al país en cuadro de debilidad institucional, cuadro al que nos estamos aproximando. La Presidenta va a seguir bajando”. A nivel de partidos el peligro radica en que el bajo nivel de aprobación de Bachelet potencie la crisis interna que enfrenta la Nueva Mayoría. Situación que la semana pasada alcanzó uno de sus puntos más complejos. De forma unánime, los analistas coinciden en que la relación entre la poca aprobación y el tono de los conflictos es directa. Según Morales, “es absolutamente normal que un Gobierno con baja aprobación comience a generar fracturas dentro de su coalición. Los congresistas prefieren distanciarse de un Gobierno impopular en lugar de seguir pagando los costos por apoyar a ese Gobierno.

    Por tanto, es comprensible que busquen agenda propia. El problema es cuando esa agenda propia se transforma en deslealtad. Ahí sí existe un problema grande. Y la Nueva Mayoría no es la excepción”. Así, mencionan el recrudecimiento de las críticas entre la DC y el PC, la arremetida del diputado socialista Juan Luis Castro por el Caso Caval y la eventual censura al vicepresidente del Senado, Alejandro Navarro, como los episodios que muestran deslealtades severas dentro del bloque. Agregan que bajar del 20% de respaldo podría impedir la proyección y posible institucionalización de la Nueva Mayoría. Otro de los riesgos que mencionan los especialistas es que la imagen de la mandataria quede dañada de forma irreversible. La prueba de fuego: las elecciones municipales de 2016. “Los candidatos no necesariamente van a responder a los intereses del Gobierno. No sabemos si tal como sucedió durante la última elección, Bachelet va a ser el rostro de la campaña ¿quién se va a querer sacar una foto con una Presidenta con 20% de aprobación? Eso le quita un peso especí- fico a Bachelet”, dice Izikson. Además de plantear que asociarse a la imagen presidencial hoy puede tener costos demasiado altos, apuntan a la pérdida de liderazgo de Bachelet y cómo los resultados de las encuestas dificultan la posibilidad de que sea precisamente ella quien logre aglutinar y ordenar al bloque oficialista. Peñailillo: la “llave” que podría sellar la baja. Que el descenso en la aprobación continúe depende únicamente de las decisiones que pueda tomar Bachelet. Mencionan que ni el cambio de gabinete ni el impulso de la agenda de probidad fueron medidas suficientes para detener la caída en las encuestas. La Copa América, hasta el momento, tampoco ha generado ventajas para La Moneda. Para Colodro la salida está en que la Presidenta transparente la responsabilidad política que ha tenido en los casos de financiamiento irregular de su campaña y en “decirle al país cosas que esté en condiciones de creer. Hoy lo que la Presidenta ha insistido como su versión son versiones que el país no cree”. Morales plantea que Bachelet debe generar confianza en los empresarios y abandonar definitivamente la tesis refundacional. Así, el principal flanco para la Presidenta y su aprobación es el proceso judicial a raíz del caso SQM. De conocerse nuevos antecedentes o en caso de que la Presidenta se vea involucrada de alguna manera, ese sería el paso definitivo para traspasar la barrera del 20%. Según Müller, “el único que tiene una llave que podría llevar al Gobierno a menos de 20% es el ex ministro Peñailillo. Si su proceso judicial evoluciona mal y se implica a la Presidenta, eso podría llevar al Gobierno a una situación peor que el coma. Ahí estaríamos realmente ante una situación de emergencia”. Plantean que un eventual escenario donde el Presidente es apoyado por menos de un quinto de la ciudadanía no es nuevo en la región y que no es un escenario descartable. Dicen que basta ver la situación de Ollanta Humala en Perú o de Dilma Rousseff en Brasil, donde ambos mandatarios están gobernando con apoyos en torno al 15%. En caso de que Bachelet bajara del 20%, los expertos son tajantes en descartar soluciones fuera de la institucionalidad. Así, una renuncia de la mandataria o un adelanto de las elecciones parlamentarias son medidas solo profundizarían la situación de crisis institucional.

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  4. La política contamina la economía

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    El único camino para retomar tasas de crecimiento saludable que permitan generar más riqueza y más desarrollo para todos pasa por arreglar primero las instituciones que rigen el comportamiento de nuestra política y que han hecho aguas en meses recientes.

    Aunque el ministro de Hacienda Rodrigo Valdés advirtió que la política está contaminando la economía, el verdadero problema de Chile es que algunos se niegan a entender que una economía saludable es solo posible cuando se construye sobre una sólida base política. Pero cuando la economía se come a la política, eventualmente la propia economía termina erosionando la base sobre la que se sustenta. Mientras no entendamos que para que haya una buena economía debemos primero tener una buena política, será imposible que nuestro país entre al club de las naciones desarrolladas.

    El desarrollo del capitalismo se ha basado en instituciones que garantizan los derechos de propiedad y que establecen reglas claras —entre las que se incluyen los derechos y obligaciones de las personas—. En sociedades democráticas, se potencia un círculo virtuoso que expande tanto los derechos de las personas como el respeto a los derechos de propiedad. Desde el retorno de la democracia, en Chile hemos vivido un proceso de consolidación democrática y fortaleza institucional que nos ha permitido convertirnos en el país más desarrollado de América Latina. Aunque tengamos muchas cosas que mejorar, Chile es el incuestionable campeón latinoamericano en desarrollo económico y consolidación democrática.

    Pero precisamente porque hemos alcanzado un nivel de desarrollo que nos pone en la puerta de entrada del club de países desarrollados, algunos arreglos institucionales parecen ya no dar el ancho para los desafíos y oportunidades que ahora nos toca enfrentar. Si bien es evidente que entre las principales falencias institucionales está el sistema de financiamiento de campañas, y de la política en general, hay otros ámbitos en los que algunas instituciones también hacen aguas —como el sistema que asegura la libre competencia y persigue la colusión—. El mismo debate sobre el proceso constituyente que impulsa el gobierno —y que se cruza con la multiplicidad de reformas constitucionales que La Moneda empuja de forma paralela— se basa tanto en cuestiones de legitimidad de origen de la carta fundamental como en cuestionamientos a la capacidad de las instituciones actuales para facilitar el buen funcionamiento de los mercados y del sistema democrático.

    Hay una línea común que une a todas las potenciales debilidades de nuestros arreglos institucionales y tiene que ver con el balance a favor de la economía por sobre la política en la forma en que se resuelven conflictos entre distintos grupos de interés. Desde la forma en que se asegura el respeto por los derechos de propiedad —desde la tierra hasta el agua—, pasando por las reglas que facilitan la competencia en la oferta de bienes y servicios, hasta las regulaciones en la provisión de bienes públicos (como la educación, salud, pensiones o vivienda), nuestra institucionalidad privilegia la economía sobre la política.

    Pero en la realidad cotidiana, la política siempre termina irrumpiendo desde fuera de la institucionalidad, debilitándola y demostrando sus limitaciones. La forma en que se ha desarrollado el conflicto mapuche, las movilizaciones estudiantiles o los paros en salud o transporte evidencian la importancia de la política en los procesos sociales. Si bien la institucionalidad favorece una comprensión economicista de los problemas —y el sistema de formación de políticas públicas favorece soluciones técnicas—, la realidad a menudo obliga a introducir elementos políticos que distorsionan los criterios técnicos y desvirtúan las prioridades de los modelos economicistas. Correctamente, algunos críticos del modelo argumentan que los propios criterios técnicos responden a una racionalidad política que pretende instalar determinadas prioridades como verdades incuestionables. Así, por ejemplo, cuando se mide el impacto social de una política pública, se obvian consideraciones políticas y se toman decisiones que pueden ser sub-óptimas desde el mismo criterio técnico que se utiliza. El ejemplo más notable ha sido el Transantiago, cuando la racionalidad técnica fue superada por la realidad política y, 10 años y miles de millones de dólares después, seguimos pagando los costos de creer que la economía se mueve de forma independiente a la política. Igual lógica explica las fallas en lograr mejoras sustanciales en la calidad de la educación pública, en la provisión de salud y en programas tan diversos como aquellos destinados para aliviar la pobreza o reducir la contaminación ambiental.

    Tiene razón el ministro Valdés cuando dice que la política está contaminando la economía. Pero no se puede deducir de ello que podemos aislar lo económico de lo político. Muy por el contrario, precisamente porque la base para una economía saludable está en un sistema político sólido, estable, legítimo e inclusivo, el único camino para retomar tasas de crecimiento saludable que permitan generar más riqueza y más desarrollo para todos pasa por arreglar primero las instituciones que rigen el comportamiento de nuestra política y que han hecho aguas en meses recientes.

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  5. Corruptos y malos legisladores

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    La reforma tributaria deja una lección para el Congreso: es mejor hacer bien las tareas que de manera apresurada.

    A la percepción generalizada de que el Congreso está mayoritariamente habitado por personas carentes de sentido común para entender la existencia de conflictos de interés —e incluso uno que otro abiertamente corrupto— debemos sumar dudas fundadas sobre qué tan responsables son cuando votan las leyes.

    La declaración del presidente del Senado, Patricio Walker, de que es probable que se necesite hacer una nueva ley para corregir los errores de la reforma tributaria de 2014 constituye un reconocimiento tácito de que el primer año del gobierno de Bachelet estuvo dominado por el apresuramiento en el proceso legislativo. Reabrir el debate tributario a menos de un año de haberlo declarado cerrado alimenta todavía más los ya altos niveles de incertidumbre en el país. Peor aún, sugerir que sea el Congreso —conformado por el mismo grupo de irreflexivos legisladores y con una reputación todavía peor— el encargado de corregir su propia mala ley siembra fundadas dudas sobre qué tan buenos serán los ajustes. Igual que un maestro chasquilla que promete (ahora sí) arreglar las cosas después de dejar la embarrada, el presidente del Senado advierte que van a tener que entrar a picar (de nuevo) sin asumir la responsabilidad institucional por enviar una mala ley al Ejecutivo para su promulgación.

    El sistema político chileno es fuertemente presidencial. Solo el Ejecutivo tiene facultad para iniciar legislaciones en cuestiones que involucren presupuesto. De ahí que cualquier reforma tributaria solo puede emanar de un mensaje presidencial. Además, el Congreso debe legislar de acuerdo a las urgencias establecidas por el Presidente. El sistema es tan presidencial que el Ejecutivo puede decretar que una legislación debe tener discusión inmediata, lo que obliga a la cámara respectiva a votar la iniciativa en tres días. Pero el Congreso tiene una enorme capacidad de bloquear al Ejecutivo. Como casi todas las leyes significativas tienen requisitos de súper mayoría —que van de 4/7 a 2/3—, el Congreso puede ejercer presión sobre el Ejecutivo con la amenaza de votar en contra del proyecto. Si bien la reforma tributaria solo requería de mayoría simple, el solo hecho que hubiera voces que expresaron reparos a algunos elementos de la reforma obligó al Ejecutivo a negociar en el Senado.

    En la Cámara primó la borrachera de la retroexcavadora y los diputados irresponsablemente actuaron con la misma premura de una comisión legislativa en tiempos de la dictadura, aprobando lo que envió el Ejecutivo sin cuestionar nada. Pese a los abultados sueldos que reciben, los diputados demostraron una enorme incapacidad para hacer bien su pega de legislar.

    Si bien el Ejecutivo se vio obligado a hacer concesiones —tanto para lograr el apoyo de los senadores díscolos del PDC como para buscar que la reforma fuera aprobada también con votos de derecha—, el Senado no fue capaz de usar su amenaza de bloqueo para lograr que la reforma tributaria alcanzara el objetivo de recaudación y mantuviera el razonable principio de que las mejores reformas tributarias son aquellas que simplifican el código. Buscando minimizar el impacto sobre las pymes, la reforma creó dos sistemas de tributación, generando cuestionamientos inmediatamente entre los expertos tributarios. Pero como La Moneda estaba inspirada por la promesa de “reformas y no reformitas”, el gobierno se obstinó y el Senado terminó por validar y legitimar una reforma que ahora el propio presidente del Senado reconoce que necesita ser sometida a cirugía.

    Si bien es comprensible que el gobierno haya entrado apurado a la cancha, por la presión que tenía para cumplir sus ambiciosas promesas fundacionales, no había motivo para que el Senado se contagiara con la locura del apresuramiento irreflexivo. El Senado se renueva por mitades cada cuatro años precisamente para evitar que todo el Congreso caiga víctima de las pasiones temporales generadas por la politización propia de las campañas presidenciales. Pero el Senado incumplió su tarea de reflejar los intereses de las mayorías de 2013 —que quería reformas— con la mayoría de 2009 —que quería reformas que apuntaban en otra dirección—. En 2014, el Senado se intoxicó con la creencia de que las reformas rápidas eran mejores que las reformas bien hechas. Esa intoxicación incluyó a los legisladores de la Alianza (y a varios de sus dirigentes y líderes que no tienen escaños en el Congreso) que también se embriagaron con la creencia de que las reformas debían hacerse en forma apresurada.

    Hoy, que se empieza a imponer la percepción de que, respecto a la reforma tributaria de 2014, se va a tener que entrar a picar de nuevo, antes de que la reforma se haya terminado de implementar, la lección para el Congreso debiera ser que es mejor hacer bien las tareas que hacerlas apresurado. Para el resto del país, la lección es que no se puede confiar que este Congreso produzca buenas leyes.

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  6. La inacción del gobierno y el sueño neoliberal

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    La lógica del minimalismo forzado por la impericia de La Moneda no deja contentos ni siquiera a los libertarios que creen en un gobierno minimalista.

    La inacción que ha caracterizado al gobierno desde que en febrero estalló el escándalo Caval se ha convertido en la materialización del sueño de un gobierno minimalista. Porque La Moneda ha hecho poco en los últimos cuatro meses, la derecha “libertaria” debiera ser la más contenta con el minimalismo en el que ha caído (contra su voluntad) el gobierno de la Presidenta Bachelet. Pero así como el sueño libertario de gobierno mínimo hace imposible que el capitalismo funcione bien, la inacción en el gobierno pone en riesgo tanto la trayectoria de crecimiento que tuvo Chile en las últimas décadas como la promesa de reducir la desigualdad que llevó a Bachelet a ganar la elección presidencial de 2013.

    En el irónico discurso que dio en la cena anual de los corresponsales en la Casa Blanca en 2006, el comediante Stephen Colbert ironizó sobre el tipo de gobierno que lideraba el Presidente George W. Bush. Adoptando el discurso de extrema derecha de su personaje televisivo, el comediante dijo “yo creo que el gobierno que gobierna mejor es el gobierno que gobierna menos. Con ese estándar, puedo decir que hemos hecho un gran trabajo en Irak”. La ironía de Colbert se basaba en el argumento de la derecha libertaria (“Libertarian” en la nomenclatura política estadounidense) que aspira a un gobierno minimalista. Si bien esa derecha también se opone a que el gobierno se inmiscuya en la vida privada de las personas en temas de orientación sexual o uso de drogas —lo que la acerca a posiciones liberales en algunas dimensiones—, los libertarios creen que los mercados desregulados funcionan mucho mejor. Por cierto, un Estado mínimo, naturalmente, requerirá de impuestos bajos para su financiamiento.

    La postura libertaria es popular especialmente entre aquellos de mejor situación económica, que necesitan menos de la red de protección social del Estado. Pero su ideal de gobierno es impracticable. Porque los mercados tienen imperfecciones, porque hay desigualdades de origen que generan una cancha dispareja y porque es moralmente imperativo tener un contrato social que garantice mínimos a todos los ciudadanos, las sociedades modernas tienen estados que hacen mucho más que las funciones minimalistas que preferirían los libertarios. Después de todo, la vida en sociedad requiere que todos cedamos algo de libertad para poder vivir mejor colectivamente.

    Desde que estalló el caso Caval, el gobierno de Bachelet ha sido incapaz de salir del hoyo en que cayó cuando la Presidenta y su círculo cercano no reaccionaron a tiempo —y después reaccionaron mal— ante el escándalo de especulación inmobiliaria en el que estuvo involucrado el primogénito de la Presidenta.  Las ramificaciones del escándalo Penta, que terminaron en arrastrar a miembros del círculo íntimo de Bachelet por sus vinculaciones con SQM, contribuyeron a que el gobierno se hundiera más en el intento por superar la crisis a través de la negación y de vanos esfuerzos por deslindarse de sus responsabilidades.

    Los escándalos han dominado las noticias en los últimos cuatro meses. El gobierno ha perdido el control de la agenda política y la percepción generalizada en el país es que somos un barco que navega a la deriva en un ambiente económico adverso. La incertidumbre reinante ha repercutido negativamente sobre la economía y, cada vez que aparecen estimaciones sobre lo que va a pasar, las expectativas se tornan más oscuras. Cada día son más las voces que anuncian que este gobierno ya está en etapa terminal. Como la selección de Brasil en aquel histórico partido frente a Alemania en el Mundial de 2014, el segundo tiempo del gobierno será un mero trámite cuyo final se anticipa con ansias —o resignación—.

    Dado que los ímpetus fundacionales del gobierno se han hundido con la caída en la aprobación de Bachelet, algunos en la oposición esperan que el nuevo gabinete sea capaz de enmendar rumbo, corrigiendo algunos errores cometidos en la acelerada aprobación de la reforma tributaria y revirtiendo el impopular aumento de legisladores que acompañó a la reforma electoral. Pero si el gobierno no tiene habilidad para seguir impulsando su agenda, tampoco tendrá capacidad para poner marcha atrás en las reformas que se implementaron hasta enero de 2015. Si el piloto no tiene capacidad de conducción, el auto no podrá salir del hoyo para seguir avanzando, pero tampoco podrá poner marcha atrás.

    Lo único que podemos esperar para los próximos meses es que el gobierno siga involuntariamente cumpliendo el sueño de los libertarios de gobernar lo menos posible. Pero la sociedad necesita que haya un gobierno que ejerza el poder y dirima conflictos entre distintos grupos de interés que ejercen legítima presión para avanzar sus objetivos. Por eso, la lógica del minimalismo forzado por la impericia de La Moneda no dejará contento ni siquiera a los libertarios que creen en un gobierno minimalista, pero eficiente en las pocas cosas que intenta hacer.

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  7. Parlamentarios piden nuevas leyes para regular labores legislativas

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    Fernando García Naddaf, Director del Magíster en Política y Gobierno UDP.

    Fernando García Naddaf, Director del Magíster en Política y Gobierno UDP.

    Apoyo transversal generó la idea de regular la exclusividad de las labores parlamentarias, esto luego que se revelaran las asesorías realizadas por el ex ministro de la Segpres (PPD) Jorge Insunza, mientras era diputado. No obstante, algunos parlamentarios y académicos hacen hincapié en el hecho que no debería ser necesario legislar sobre este punto, y que existiese la autorregulación de estas prácticas.

    Una de las consecuencias que dejó el proceso de cuestionamientos y posterior renuncia del ex ministro Secretario General de la Presidencia (Segpres) Jorge Insunza, fue el debate abierto sobre la exclusividad de las labores parlamentarias que deberían ejercer los integrantes del Congreso, esto a propósito de las asesorías realizadas por Insunza en sus tiempos como diputado, a Antofagasta Minerals, propiedad del Grupo Luksic, en momentos en que también ejercía labores como presidente de la comisión de Minería de la Cámara.

    A raíz de esta situación, se ha planteado la idea de que se regule y legisle para consagrar la imposibilidad de los congresistas de ejercer labores distintas a las actividades parlamentarias, no obstante algunos miembros del Poder Legislativo y analistas ponen el foco en la autorregulación por parte de los políticos, sin que sea necesario generar nuevos cuerpos legales al respecto.

    El diputado (PPD) Tucapel Jiménez, señaló que, si bien hay muchos parlamentarios que no necesitan de una ley para comprender que la labor legislativa implica una dedicación exclusiva, ingresarán un proyecto que regule de manera clara y rigurosa esta incompatibilidad, considerando además los estándares éticos que hoy en día exige la sociedad chilena.

    “No solamente estoy de acuerdo, anunciamos el día sábado con Jorge Tarud que la bancada del PPD va a presentar un proyecto para que esto sea completamente ajustado a la ley, y que no haya ninguna otra interpretación, que esto sea de dedicación exclusiva. Hay muchos que no necesitamos ley para entender que esto era de dedicación exclusiva. Pero mañana presentamos el proyecto, así que esto tiene que ser así, los estándares que hoy día la ciudadanía nos pide, y vamos a hacer todos los esfuerzos para que el Gobierno nos patrocine, porque sin el apoyo del Gobierno ahí puede quedar durmiendo el sueño de los justos”.

    En ese mismo sentido se expresó el diputado de la UDI, Jaime Bellolio para quien resulta evidente la dedicación exclusiva que se le tiene que otorgar a este trabajo, e hizo énfasis en la incongruencia manifiesta en la que cayó el ex diputado Insunza, al realizar asesoría a una empresa minera, en circunstancias que presidía la comisión de marras en la Cámara, instancia de la cual, al menos, se debería haber inhabilitado para continuar con esas labores privadas.

    “Yo comparto plenamente que se regule en una ley el que sea de dedicación exclusiva, pero a mí me parece que era bastante obvio, también, que tenía que ser de dedicación exclusiva más allá de que no lo prohibiera la ley. Otra cosa distinta es que si una persona tiene una propiedad y recibe una renta por arrendamiento, pero en este caso ejercer labores profesionales, además de ser presidente de la comisión en la cual estaba ejerciendo labores profesionales, me parece que es bastante evidente el conflicto de interés, entonces si quería hacerlo, al menos tendría que haberse abstenido de participar de esa comisión, de votar en los proyectos que tenían que ver con minería, y no fue ninguno de esos el caso”.

    El diputado de Revolución Democrática, Giorgio Jackson también fustigó al ex ministro Insunza por sus asesorías a Antofagasta Minerals, e indicó que en las reformas que se están tramitando debe incorporarse estas incompatibilidades: “No es aceptable que alguien que está regulando a un sector, a la vez le preste asesoría. No es aceptable, y por lo mismo la dedicación exclusiva, y las incompatibilidades necesarias que establezcamos para la labor parlamentarias también deberían estar precisadas en las reformas que se están pensando, yo no me lo imagino de otra manera”

    Por su parte, el diputado (DC) Ricardo Rincón calificó como “rídiculo” el hecho de que un miembro del Parlamento haya hecho labores distintas a las de su propia área de trabajo en el Congreso, y describió su rutina como parlamentario para ejemplificar el escaso tiempo del que dispondría para realizar otras tareas.

    “Yo no sé a qué ridículo se le ocurrió hacer algo distinto. A mí me falta tiempo. Estoy durmiendo cinco horas. Tengo que estar en Santiago, Valparaíso, tengo trece comunas en mi zona. Yo no sé quién podría hacer otra cosa que dedicarse a ser parlamentario. Se lo digo sinceramente, donde haya un proyecto, obviamente lo vamos a apoyar”.

    Sergio Espejo, también diputado de la Falange apuntó al hecho de que siquiera se plantee esta discusión, considerando que el objetivo implícito de la remuneración de los parlamentarios –monto que ha sido fuertemente cuestionado, incluso desde el interior del Congreso- es que quien acceda a un escaño pueda dedicarse completamente a esta labor.

    “A mí me llama la atención que esta discusión incluso se plantee. Nosotros recibimos una dieta que tiene, precisamente como objetivo el evitar que haya que realizar actividades adicionales. Y aún más, yo diría que es de todo sentido que uno se dedique completamente a esta actividad, con la excepción de la actividad docente, eventualmente es posible hacer clases, pero yo no veo en qué momento. Yo hacía clases antes de asumir esta función, y como la mayoría de mis colegas, renuncié a mi oficina de abogados, y abandoné todas mis otras actividades porque esto requiere dedicación completa”.

    El director del Magíster en Política y Gobierno de la Universidad Diego Portales Fernando García, coincidió con Sergio Espejo en el sentido que el monto en dinero que representa la dieta parlamentaria implica la exclusividad de las labores en el Parlamento. García destaca además que esta ha sido una de las razones esgrimidas por los propios congresistas para ajustar este emolumento.

    El académico estima que el Poder Legislativo debería propender a la autorregulación y autocontrol de estas situaciones, y no generar nuevas leyes que regulen este comportamiento.

    “Lo que tiene que haber acá es un cambio de tipo autorregulatorio, un tipo de autocontrol que surja de los mismo parlamentarios. Creo que el ejemplo que está dando ahora Insunza, efectivamente pone la discusión hacia ese lado, es decir cómo se puede llevar esto al autocontrol, y lo que queda puesto sobre la mesa es que hoy pocos parlamentarios van a estar en posición de hacer este tipo de asesorías. Yo no sé si es que haría otra ley. No creo que corresponda hacer otra ley por algo que es de suyo evidente”.

    Finalmente, el profesor Fernando García sostiene que el momento en el cual un candidato al Parlamento debe dejar de ejercer otras labores que no sean las netamente legislativas, sólo al momento de ser electo en el cargo, ya que se debe considerar a quienes no cuentan con el respaldo financiero de los grandes partidos políticos.

    Ver entrevista en radiouch.cl

     

  8. Da lo mismo

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Las expectativas de que este gobierno logre retomar el rumbo y recuperar el control de la agenda parecen demasiado optimistas.

    La seguidilla de desprolijidades, errores no forzados y maniobras políticas frustradas que han tenido al gobierno en una posición defensiva por los últimos cuatro meses, tuvo un nuevo capítulo con la renuncia del titular de la Segpres Jorge Insunza. Pero en vez de sorprendernos ante la nueva crisis auto-infligida, debiéramos comenzar a acostumbrarnos a que la cotidianeidad por los próximos meses será la de un gobierno propenso a tropezarse múltiples veces con la misma piedra. Incapaz de retomar la agenda política —e impulsar las reformas que prometió en campaña— el gobierno seguirá a la deriva, abriendo nuevos flancos para críticas de la oposición y metiéndose autogoles con una impresionante regularidad.

    Desde que estalló el escándalo Caval en febrero, el gobierno ha intentado recuperar la agenda con múltiples intentos que han pasado desde inefectivos mea culpas de la Presidenta hasta inútiles cambios de gabinete. La dinámica de la política chilena en los últimos cuatro meses ha sido que el gobierno llega tarde y mal a responder a crisis que devienen en escándalos que han paralizado la agenda legislativa y de reformas.

    Aunque hay sectores que han visto con buenos ojos que los ímpetus fundacionales del gobierno se hayan tropezado en errores no forzados, tener un gobierno comprometido con hacer reformas pero incapaz de afrontar los problemas más comunes y cotidianos del quehacer político no puede ser motivo de alegría para nadie. Después de todo, cuando el capitán del barco toma decisiones erráticas y hace que la nave solo se mueva en círculos, toda la tripulación termina mareada y el barco no avanza en ninguna dirección. La inacción pudiera ser mejor que avanzar en la dirección equivocada, pero sería mejor quedarse quieto que gastar energías para moverse en círculos.

    En las últimas semanas, un rumor recurrente en la elite es que las cosas no dan para más y que la Presidenta Bachelet no podrá terminar su período. Algunos incluso especulan que, de renunciar antes de que se cumpla su segundo año en el poder —antes del 11 de marzo de 2016— la Presidenta Bachelet abriría la puerta para una elección presidencial por el resto del período. Una candidatura de unidad nacional, liderada por ejemplo por el ex Presidente Ricardo Lagos, permitiría retomar la estabilidad en la conducción del país e incluso avanzar para cerrar el debate sobre la conveniencia de una nueva constitución.

    Naturalmente, el solo hecho que circule ese rumor obliga a la clase política —en especial a los líderes de los partidos de la Nueva Mayoría— a entregar su irrestricto apoyo a la Presidenta Bachelet y a demandar que se respete el calendario electoral y la voluntad popular que eligió a Bachelet como Presidenta hasta marzo de 2018.  De seguir propagándose ese rumor, el propio Lagos deberá salir a desmentirlo y a dar su apoyo a Bachelet.

    Con todo, aunque el rumor refleja más bien los deseos reprimidos de muchos que añoran la moderación, gradualidad y pragmatismo de la Concertación, la verosimilitud del rumor refleja la poca credibilidad que tiene hoy el gobierno y las pocas expectativas que tiene la clase política y empresarial de que el gobierno de Bachelet pueda volver a retomar el control de la agenda política del país.

    A un mes de realizado el cambio de gabinete —con la espectacularidad del anuncio realizado en vivo por Bachelet, autoimponiéndose un límite de 72 horas para rearmar su equipo de trabajo— el gobierno no logra cerrar el capítulo del ajuste de gabinete.  Incluso después que se nombre al remplazante de Insunza, el gobierno deberá retomar el ajuste de subsecretarios e intendentes que se debía dar días después del cambio de ministros.  No hay razón para pensar que ese necesario ajuste va a estar más libre de tropiezos y complejidades de los que ha tenido el recambio de ministros. Después de todo, el comportamiento anterior de un gobierno siempre es un buen predictor del comportamiento futuro. Cuando nombró a su primer equipo de gobierno, Bachelet debió remplazar a algunos de sus primeros nominados por diversos escándalos y polémicas que resultaron de una insuficientemente meticulosa revisión de antecedentes de las personas que fueron nombradas.

    Por eso, aunque es comprensible que la plaza política especule sobre quién será el nuevo ministro de la Secretaría General de la Presidencia, parece razonable anticipar que sea quien sea el que ocupe el puesto, la tendencia del gobierno a tropezarse en las mismas piedras y a cometer errores no forzados acompañará a la administración Bachelet hasta el final del gobierno. Peor aún, como todos los gobiernos van perdiendo poder a medida que pasan los meses, las expectativas de que este gobierno logre retomar el rumbo y recuperar el control de la agenda parecen demasiado optimistas.  A estas alturas, da un poco lo mismo el nombre del remplazante de Insunza, el rumbo errático del gobierno será muy difícil de cambiar.

    Ver columna en ellibero.cl

  9. Navia comenta rumor de que Lagos sería “Presidente de unidad” en caso que Bachelet no termine su mandato

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    “(Esto) refleja la poca credibilidad que tiene hoy el gobierno y las pocas expectativas que tiene la clase política y empresarial de que el gobierno de Bachelet pueda volver a retomar el control de la agenda política del país”, sostuvo el analista político.

     

    El académico de la UDP, Patricio Navia, se hizo cargo de un rumor que anda dando vueltas, según él, en la elite chilena: La Presidenta Michelle Bachelet no terminará su mandato y abriría la puerta para una elección presidencial por el resto del período. Esto, antes de cumplir su segundo año en el poder.

    Ante este escenario, señala el analista político en una columna de opinión publica en El Libero, “una candidatura de unidad nacional, liderada por ejemplo por el ex Presidente Ricardo Lagos, permitiría retomar la estabilidad en la conducción del país e incluso avanzar para cerrar el debate sobre la conveniencia de una nueva constitución”.

    De acuerdo a Navia, el rumor tiene como fundamento la seguidilla de desprolijidades, errores no forzados y maniobras políticas frustradas que han tenido al gobierno en una posición defensiva por los últimos cuatro meses. El último ejemplo: la renuncia del titular de la Segpres Jorge Insunza.

    “Naturalmente, el solo hecho que circule ese rumor obliga a la clase política —en especial a los líderes de los partidos de la Nueva Mayoría— a entregar su irrestricto apoyo a la Presidenta Bachelet y a demandar que se respete el calendario electoral y la voluntad popular que eligió a Bachelet como Presidenta hasta marzo de 2018. De seguir propagándose ese rumor, el propio Lagos deberá salir a desmentirlo y a dar su apoyo a Bachelet”, señala el académico.

    “Con todo, aunque el rumor refleja más bien los deseos reprimidos de muchos que añoran la moderación, gradualidad y pragmatismo de la Concertación, la verosimilitud del rumor refleja la poca credibilidad que tiene hoy el gobierno y las pocas expectativas que tiene la clase política y empresarial de que el gobierno de Bachelet pueda volver a retomar el control de la agenda política del país”, agrega Navia.

    “Por eso, aunque es comprensible que la plaza política especule sobre quién será el nuevo ministro de la Secretaría General de la Presidencia, parece razonable anticipar que sea quien sea el que ocupe el puesto, la tendencia del gobierno a tropezarse en las mismas piedras y a cometer errores no forzados acompañará a la administración Bachelet hasta el final del gobierno. Peor aún, como todos los gobiernos van perdiendo poder a medida que pasan los meses, las expectativas de que este gobierno logre retomar el rumbo y recuperar el control de la agenda parecen demasiado optimistas. A estas alturas, da un poco lo mismo el nombre del remplazante de Insunza, el rumbo errático del gobierno será muy difícil de cambiar”, concluye.

    Ver entrevista en elmostrador.cl

  10. El dilema de Bachelet

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Los altos niveles de aprobación con que cerró su mandato, llevaron a Bachelet a pensar que sin los partidos el camino al éxito era más directo. Su empatía ciudadana sumada a una política económica exitosa en plena crisis internacional, la transformaron en una de las líderes más populares del siglo XX chileno. Su ministro de Hacienda -que guardó recursos en períodos de bonanza para gastar en momentos de crisis- hizo que el concepto de responsabilidad fiscal se constituyera en un pilar básico de la administración, que además impulsó una profunda reforma al sistema previsional, ganándose el respaldo casi irrestricto de los ciudadanos más añosos.

    ¿Qué pasó en este segundo mandato? Bachelet reprodujo la estrategia.En lugar de acercar a los partidos, insistió en un diseño basado en reglas de confianza personal que a la larga se ha transformado en un verdadero lastre. Es muy usual escuchar a los dirigentes de la Nueva Mayoría decir que “los partidos son los últimos en enterarse de las decisiones del Gobierno”. Ese diseño personalista hoy le está pasando la cuenta. La fragilidad de los vínculos hace que ante cualquier situación crítica, sean los partidos los primeros en dejar caer ministros o autoridades. Los partidos no se sienten partícipes del Gobierno, y por tanto no tienen incentivos para salir en su defensa cuando la situación va mal. En el caso de Piñera, por ejemplo, recién tomó la decisión de integrar a los partidos el 18 de julio de 2011. Eso probablemente evitó una debacle de mayor envergadura, sin perjuicio de que ya se hubiese ganado el encono del presidente de RN y del actual senador Manuel José Ossandón.  

    ¿Cuál es la debilidad de este diseño? Es probable que el personalismo ayude a cosechar apoyos al Presidente, pero es muy difícil que ese personalismo contribuya a ganar elecciones. Dado que los presidentes personalistas ponen todas sus fichas en sus atributos individuales y en un contacto directo con los ciudadanos, se hace complicado que puedan endosar esos apoyos a su sucesor. De hecho, en 2008 la Concertación perdió 56 alcaldías (pasó de 203 a 147) y casi 400 mil votos en la elección de alcaldes (para concejales perdió cerca de 200 mil). Si en 2004 gobernaba al 57,6% de la población, en 2008 retrocedió al 36,7%. Para la elección de diputados, en 2005, la Concertación obtuvo 65 escaños, mientras que en 2009 sólo totalizó 54. A eso se suma la estrepitosa caída de su abanderado presidencial, quien no llegó al 30%. Por tanto, los liderazgos personalistas juegan sólo para ellos, lo que comprensiblemente irrita a los partidos, que generalmente terminan por pagar costos y no por cosechar los beneficios.

    ¿Qué debe hacer la Presidenta? La primera decisión pasa por distribuir parte del poder a sus partidos, evitando la apelación a pequeños grupos o camarillas que han terminado por vapulear al Gobierno. Estas camarillas sobreviven y se protegen de los políticos más tradicionales, alcanzando tal nivel de autonomía que llegado el minuto se sienten con “derecho a todo”. Lo segundo es incorporar de manera definitiva políticos con experiencia. El cambio de gabinete fue claramente en la dirección opuesta, pues dio paso a verdaderos novatos que han sido nulo aporte en este denominado segundo tiempo. En tercer lugar, se deben redoblar los esfuerzos para salir a flote con la agenda legislativa y todo el plan de reformas.

    La Presidenta debiese optar por un diseño comunicacional más cercano a la pedagogía que a la refundación. Ya sabemos todos los problemas que ha generado la tesis de volver a construir Chile desde sus cimientos. Acá la izquierda tiene una deuda pendiente con el país, pues defendió la incorrecta idea de que los chilenos querían cambiarlo todo. En cuarto lugar, la Presidenta necesita transmitir la idea de equipo y no insistir en un diseño individual. Es cierto que los partidos ocupan el último lugar en el ranking de confianza, pero tienen el monopolio de la representación. En quinto lugar -y probablemente lo más importante- hay que traer a Bachelet a su hábitat natural: la gente. La Presidenta debe entender que el discurso refundacional montado sobre la idea de crisis sistémica, la condujo precisamente a eso. Es decir, fue una profecía autocumplida. De tanto hablar de crisis, parece que todo el programa y el diseño de gobierno fueron en esa dirección. Es la hora de la honestidad, transparencia, moderación y sentido común.

    Ver columna en latercera.cl

  11. Límites a la reelección: pésima idea

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Limitar la reelección de alcaldes y parlamentarios es un ejemplo perfecto de una medida populista. A la gente le gusta en principio, pero no hay ninguna evidencia de que solucione los problemas que busca remediar.

    No hay peor política pública que aquella que, aspirando a solucionar un problema que no existe, crea un problema mayor.

    La sugerencia de la Comisión Engel de establecer límites a la reelección de alcaldes intenta solucionar un problema que no existe —la eternización de alcaldes en sus puestos— con una reforma que creará un nuevo problema (los incentivos para que los alcaldes gobiernen en su último periodo buscando una nueva pega en vez de velar por el bienestar de los habitantes de sus comunas).

    La idea de limitar la reelección de las autoridades electas es popular. En su interés por ver una mayor renovación de rostros, la gente apoya en abstracto limitar la reelección. Pero ya que la tasa de re-elección de los legisladores es alta, es evidente que la gente no es consecuente entre lo que dice querer y lo que hace. Aunque los chilenos apoyan limitar la reelección, votan mayoritariamente a favor de los legisladores en ejercicio. Este es un típico caso de que lo que queremos para el país no es lo mismo que queremos para nosotros.

    En un libro escrito en 2006, titulado “Que gane el más mejor. Mérito y competencia en el Chile de hoy” (coescrito con Eduardo Engel, el Presidente del Consejo Asesor contra la Corrupción) argumentamos contra limitar la reelección de los legisladores. En su último periodo, los legisladores van a estar más preocupados de buscar sus próximas pegas que de los intereses de sus electores. Si queremos inducir más competencia, debemos regular mejor el financiamiento de campañas (los titulares en un cargo siempre parten con ventaja), tener un sistema electoral más competitivo y subsidiar marginalmente más a los desafiantes que a los titulares. Las primarias son un buen mecanismo para inducir más competencia. Tener un sistema más proporcional no ayuda mucho, en tanto los titulares tienen más posibilidades de mantener sus puestos ya que la competencia siempre se da por los últimos cupos en cada distrito (y las primeras votaciones se aseguran rápidamente los escaños).

    La sugerencia de limitar la reelección solo al mismo distrito al que actualmente representa el legislador es una solución aun peor. El legislador en ejercicio tiene acceso a recursos públicos que le permiten financiar equipos de trabajo que se convierten en equipos de campaña. Además, no tiene incentivos para preocuparse de los electores que votaron por él, sino solo de los votantes del distrito al que aspira representar.

    Por todo esto, resulta sorpresiva la sugerencia del Consejo Asesor contra la Corrupción de limitar la re-elección de los alcaldes. El mismo argumento que utilizamos con Eduardo Engel en 2006 aplica para los alcaldes que no van a poder buscar la reelección en sus comunas. En vez de velar por los intereses de sus ciudadanos —que los pueden castigar negándoles la reelección—, los alcaldes en sus últimos periodos se dedicarán a buscar sus siguientes pegas, gobernando para avanzar los intereses de sus futuros empleadores en vez de lo que conviene a los residentes de sus comunas.

    Lo más lamentable de la sugerencia del Consejo Asesor es que aspira a solucionar un problema que no existe. En un trabajo con Kenneth Bunker  (“Tasas de re-elección y longevidad de alcaldes en Chile, 1992-2012” en Mauricio Morales y Patricio Navia (editores) Democracia Municipal en Chile, 1992-2012, Ediciones Universidad Diego Portales, 2012), mostramos que entre 1992 y 2012, en promedio, una de cada tres comunas elige nuevos alcaldes cada cuatro años. Desde 1996, entre un 80% y un 90% de los alcaldes ha buscado la reelección. Pero un buen número pierde. Por eso, una de cada tres comunas tiene alcaldes en su primer periodo, y más de la mitad tienen alcaldes que llevan dos periodos o menos en sus cargos.  En promedio, los alcaldes permanecen poco más de ocho años en sus puestos. En 2012, 182 de las 345 comunas del país (52,7%) escogieron alcaldes nuevos.

    Limitar el número de periodos a dos no alteraría lo que ahora ocurre, pero sí privaría a algunas comunas de mantener en sus cargos a alcaldes que hacen bien su trabajo. Como el sistema electoral para la elección de alcaldes es muy competitivo —porque es de mayoría simple, el que saca más votos se queda con el cargo—, no hay necesidad de introducir una solución (que no es solución, sino que crea problemas) para un problema que no existe.

    Los preocupantes niveles de corrupción en algunas alcaldías no se solucionan limitando la reelección.  Eso equivale a echar a todos los trabajadores porque hay evidencia de robo en una empresa. Hay que establecer mejores mecanismos de control y mayores castigos para los casos de corrupción.

    Limitar la reelección de alcaldes y parlamentarios es un ejemplo perfecto de una medida populista. A la gente le gusta en principio —pero no vota por la renovación cuando tiene la oportunidad—, pero no hay ninguna evidencia de que solucione los problemas que busca solucionar. Incluso, en algunos casos —como la supuesta falta de renovación en las alcaldías— ni siquiera hay evidencia de que exista efectivamente un problema.

    Ver columna ellibero.cl

  12. Patricio Navia: “El Gobierno no ha logrado salir del hoyo”

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    El cientista hizo un repaso del contexto político que vive nuestro país, así como también de los resultados que arrojó la última encuesta Adimark.

    El cientista político Patricio Navia analizó los resultados de la encuesta Adimark, así como la situación política en nuestro país tras el cambio de Gabinete y los coletazos por la supuesta precampaña que llevó a cabo el entorno de Michelle Bachelet antes de su última elección presidencial.

    “El Gobierno sigue a la defensiva y no ha logrado salir del hoyo pese al discurso del 21 de mayo, y pese al cambio de gabinete”, señaló en Canal 24 Horas el académico de la Universidad Diego Portales.

     

    Para Navia, la próxima Copa América será un evento que “probablemente le dará algo de respiro al Gobierno, pero sus problemas son más bien estructurales”.

    En cuanto a su idea de incluir en un nuevo cambio de gabinete a figuras presidenciables como Marco Enríquez-Ominami y Andrés Velasco, el cientista aclaró que “no creo que vaya a ocurrir, pero sería la forma para que el Gobierno salga del hoyo, ya que los presidenciables trabajan con mucho ahínco”.

    Ver entrevista en 24horas.cl

  13. Enfrentar casos de corrupción

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Enfrentar los nexos entre el gobierno y los escándalos de corrupción, evitar con medidas concretas (delincuencia, empleo,salud,seguridad social)una mayor pérdida en los sectores medios, y ”afianzar al gabinete”-especialmente en las reformas de educación superior y laboral,pendientes para este año-son las tres grandes vetas que el académico de la Universidad Diego Portales identifica como probables vías de escape para la crisis bacheletista. En lo primero ”tiene que salir con propuestas fuertes y declaraciones asociadas”,ya que la estrategia de evitar hablar de un tema tan obvio es equívoca”,dice. Y como advierte que ”debe estar perdiendo votación en sectores medios”,”debe tener politicas asociadas a essos sectores”.

    Ver entrevista en La Segunda

  14. Gabinete: Analistas advierten que deben empoderarse y remarcan desafíos

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Destacan que alza de ministro del Interior, Jorge Burgos, evidencia debilidad de equipo anterior liderado por Rodrigo Peñailillo.

    Poco tiempo para posicionarse y revertir la mala evaluación del equipo anterior-la encuesta comenzó a medirse al día siguiente de la ceremonia de juramento-,la sensación de que además se requería un cambio mayor, pero también desafíos claros para el nuevo gabinete son algunos de los puntos que hacen notar  los analistas consultados por La Segunda:  Patricio Navia, el cientista político Alejandro Olivares (Universidad de Chile), el académico Claudio Fuentes ( Universidad Diego Portales) y el propio director del Adimark, Roberto Méndez.

    Navia estima que el hecho que sólo suba el ministro Burgos en el nuevo gabinete se debe a que ”la gente recién conoce a los nuevos secretarios de Estado y porque además la gente percibe que, pese al cambio de ministros el gobierno sigue atrapado en el hoyo de escándalos. El gobierno hizo el cambio de gabinete y los nuevos ministros entraron al mismo hoyo en que estaban los anteriores. No hay cambió, y eso la gente lo entiende”.

    A su vez, Olivares subraya que ” Peñailillo estaba muy cuestionado … el que siguiera en su puesto era un problema para el gobierno y para él. Burgos es un político de larga tradición que ha estado presente en diversos cargos, que posee capacidad de empatía, y que tiene las líneas abiertas, a diferencia de Peñailillo”.

    Pero también sostiene que ” todos esperaban un cambio en Interior por eso Burgos es el que más sube. Además, hubo semblanzas de él como un negociador, hombre de consensos, y esos fueron elementos positivos que han sido útiles para su conocimiento y aprobación.

    Y añade que ” independientemente de los nombres de quienes llegan al gabinete, hay un descrédito  generalizado sobre la clase dirigente, hecho que es difícil de revertir en poco tiempo”.

    Además, dice , ” no se sabe aún la dirección en que va el gabinete que lleva poco tiempo en su puesto. Mientras no tomen sus propias cartas de navegación, sus propios rumbos será difícil otra percepción”.

    ”La gente quería más”

    ”Fue bien recibido, pero de la impresión de que la gente quería más, que querían uno más profundo” hace notar Méndez, aunque también advierte que ” es poco prematuro evaluarlo a tres semanas”, y que con ” una figura como Rodrigo Valdés, que no tenía historia apolítica, es quizás demasiado pedir” que destacara.

    Lo crucial ahora, dice, es que ” este gabinete se despliegue y se empodere” porque ” hay una gran misión, lograr que esto funcione como lo debe ser: una protección o blindaje para la Presidenta, que hoy se ve sin protección”. De lo contrario , advierte, puede generarse ” un daño grave”.

    Méndez es categórico en que ” si esto no ha ocurrido en los próximos 30 días , sería un grave error” y que empoderar al gabinete ” es una responsabilidad  compartida” entre ” la Presidenta , y que lo nombró pero aún no esta claro que mandato le da, si recuperar las confianzas o sacar adelante el programa” y el mismo equipo  ministerial que tiene que tomar la iniciativa”.

    Fuentes, por su parte, cree que hay que darle un mes más para evaluar bien la percepción pública, aunque  ve que ésta capta  un cambios en las figuras políticas ” y no tanto en los sectoriales ”. Y advierte que hay ” una combinación de expectativas que aún  no se cumplen”.

    ” Este gabinete es menos cercano a la Presidenta, y eso lo puede favorecer, dependiendo cómo actúen los ministros”, añade, pero es tajante en que se medirán resultados: ”Este año tiene que haber reforma a la educación superior y reforma laboral”.

    Ver entrevista en lasegunda.cl

  15. Alejandra Ramm y ranking Forbes:”Se están dando a conocer mujeres que están accediendo al poder”

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    Alejandra Ramm, Directora del Observatorio de Desigualdades

    Alejandra Ramm, Directora del Observatorio de Desigualdades

    El ranking de las 100 mujeres más poderosas según la revista Forbes, ha entregado un nuevo numero de las féminas con mayor poder a nivel global. Por novena vez, Angela Merkel,  se ubica en el primer lugar, por su gran influencia en uno de los países con mayor poder en la Unión Europea, luego sigue Hillary Clinton, como la segunda mujer más poderosa de  una de las potencias mundiales. También dentro de las mandatarias latinoamericanas, Michelle Bachelet,  bajó del lugar 25 al 27 en el ranking.  Para la directora del Observatorio de Desigualdades de la UDP, Alejandra Ramm,  en una entrevista con 24 Horas, señala que ”es destacable que la revista Forbes,  están dando a conocer mujeres que están accediendo al poder”, pero a su vez, la socióloga indica que ” nunca se nos debe olvidar y es muy lejano que hombres y mujeres compartan el mismo acceso al poder”.

    Ver entrevista en 24.cl

     

     

     

  16. Alejandra Ramm y ranking Forbes:”Se están dando a conocer mujeres que están accediendo al poder”

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    Alejandra Ramm, Directora del Observatorio de Desigualdades

    Alejandra Ramm, Directora del Observatorio de Desigualdades

    El ranking de las 100 mujeres más poderosas según la revista Forbes, ha entregado un nuevo numero de las féminas con mayor poder a nivel global. Por novena vez, Angela Merkel,  se ubica en el primer lugar, por su gran influencia en uno de los países con mayor poder en la Unión Europea, luego sigue Hillary Clinton, como la segunda mujer más poderosa de  una de las potencias mundiales. También dentro de las mandatarias latinoamericanas, Michelle Bachelet,  bajó del lugar 25 al 27 en el ranking.  Para la directora del Observatorio de Desigualdades de la UDP, Alejandra Ramm,  en una entrevista con 24 Horas, señala que ”es destacable que la revista Forbes,  están dando a conocer mujeres que están accediendo al poder”, pero a su vez, la socióloga indica que ” nunca se nos debe olvidar y es muy lejano que hombres y mujeres compartan el mismo acceso al poder”.

    Ver entrevista en 24.cl

     

     

     

  17. Claudio Fuentes y el discurso presidencial: ”Lo que hace la presidenta es abrir el debate”

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Tras el discurso presidencial del 21 de mayo, algunos parlamentarios recalcan que la mandataria apunta a plebiscito. En una entrevista con         La Segunda, el académico de la UDP y miembro de la comisión Engel, Claudio Fuentes, pensó que con el discurso ayer de Bachelet ” habría una        re fundación, un nuevo momento, un segundo tiempo del gobierno, pero no fue eso. La arquitectura del discurso se centró más bien en mostrar que el gobierno está haciendo su pega y tiene que proyectarse en el futuro”. Respecto del tema constitucional, opina que ”Bachelet sabe que necesita un acuerdo político para cualquier salida en el tema de nueva constitución, porque requiere a la oposición y a toda la Nueva Mayoría ., así que lo único que esta haciendo es abrir el debate a partir de los diálogos ciudadanos y dejar que sean los actores políticos los que establezcan un acuerdo.             Ese es el mensaje: yo abro el tema, pero ustedes lleguen a un acuerdo político”

    ”Creo que hasta el momento, el gobierno no está por hacer una convocatoria a plebiscito para llamar a una asamblea constituyente., creo que el camino por el cual ella está optando , por lo menos por las señales enviadas, es un mecanismo de participación ciudadana, ratificación en el Congreso y después un plebiscito ratificatorio ciudadano.

    Ver entrevista en lasegunda.cl

  18. Baja aprobación presidencial:¿un fenómeno que llegó para quedarse?

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    Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica  Universidad Diego Portales

    Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Política Universidad Diego Portales

    Sí, dicen los expertos: las sociedades educadas aplauden menos y Chile esta cada vez más educado.

    Tenemos las actitudes y hábitos de una clase media más escolarizada y universitaria, y eso se manifiesta a través de la critica y el escepticismo. Actitudes que quedan plasmadas en las encuestas de aprobación o rechazo a la labor presidencial. Lo supo Sebastián Piñera, y ahora Michelle Bachelet, cuyas cifras de popularidad, en ambos casos bajaron al 30%. Los entendidos dicen, ademas, que los presidentes que vendrán también conocerán el vértigo del descenso. Alfredo Joinant, Sociólogo y profesor de la escuela de Ciencia Política UDP, sostiene que :” En las aprobaciones de los presidentes intervienen varias variables., entre ellas, el desempeño económico y que los mandatos generados por la vía del sufragio universal son cada vez más condicionales. Los presidentes de hoy- a diferencia de los de hace 20 o 30 años-, ya no tienen un mandato a prueba de todo., y las encuestas de opinión, en la practica, están cuestionando su mandato.

    Todos los pueblos, y Chile lo está experimentando aceleradamente, son cada vez más educados y, por tanto, cada vez más exigentes, menos fieles con partidos, gobiernos y coaliciones.Los pueblos más chúcaros , porque las personas mas educadas  son más autónomas. Son una masa quién no actúa como masa. Mas individualista. Y nos tenemos que acostumbrar que la aprobación de lo que hacen los gobernantes se de en contextos cada vez más exigentes. La carta blanca ya no existe.

    Hay un cambio, hay una sociedad más inquisidora, que entiende más, que tiende a percibir que pasan más cosas de las que ve, y sospecha, aunque no necesariamente tenga razón. Paralelamente, los presidentes de hoy tienen menos poder que los de ayer: los países están más interconectados y lo que se quiere hacer depende mucho depende mucho menos de la voluntad política de un gobernante de un gobernante que de condiciones que vienen de algún lugar chico en China, que impactó en Japón y que rebotó acá. Eso produce vértigo y resta eficacia.

    Brasil, Chile, Argentina son naciones que están experimentando procesos de modernización acelerada, pero al mismo tiempo, y sobre todo, su población se está transformando dramáticamente: cada vez más educada, cada vez más vieja”.

    Ver entrevista en lasegunda.cl

  19. Otro 21 de mayo: Un libreto conocido

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Existían altas expectativas respecto la cuenta publica. Los empresarios esperaban anuncios asociados a la re activación de la economía y la reforma laboral. Los partidarios del gobierno insinuaban la necesidad de especificar la hoja de ruta constitucional. La oposición insistía en temas de interés ciudadano, como la delincuencia y el empleo.

    El libreto por cada actor estaba pre- definido por lo que la rutina del 21 y siguió el esquema tradicional: la presidenta apegada a un libreto donde rindió cuentas y entregas algunos anuncios relevantes en materias sociales.  En tanto la oposición le criticó la falta de anuncios  en materia de seguridad pública, empleo y recativación de la economía., mientras la izquierda le criticó la falta de concreción,en lo referido al ya mencionado proceso constituyente. Y como telón de fondo, se repitieron las protestas fueras del Congreso, haciéndonos preguntar porque las autoridades encargadas  de la seguridad publica, no anticipan aquellos eventos y desarrollan un plan algo mas pro activo  para evitar este tipo de vandalismo.

    Otro 21 de mayo con un libreto pre-establecido. Analicemos brevemente lo dicho, de acuerdo a un informe de la ONG Ciudadano Inteligente, los principales discursos abordados en el discurso de la Presidenta Michele Bcahelet  fueron educación (10%), democracia(8%), reconstrucción(6%), salud(6%), vivienda(4%), economía(4%). En comparación con el gobierno de Piñera en su segundo año, la Presidenta Bachelet habló más de economía, de fortalecimiento de instituciones democráticas y de educación. Esperables prioridades dado el contexto.

    Entre los anuncios más  emblemáticos se descantan, el fin de los contratos a honorarios de la administración central, la gratuidad completa para el 60% de los sectores más vulnerables que accedan a formación técnica y a Universidades del Consejo de Rectores , la eliminación del pago del 5% de cotización de salud para pensionados mayores de 65 años, la creación de un canal de televisión cultural y gratuito y una reforma  para igualar las diferencias territoriales para el pago de electricidad en todos los hogares del país. Claramente el énfasis estuvo en dar a  conocer propuestas concretas en materias social y que afectaran a las grandes mayorías. La presidenta no quiso insistir en el mea culpa institucional (ya lo había realizado en otras ocasiones  en las ultimas semanas). Tampoco dio luces de la ruta constitucional, seguramente esperanzada en el paso del tiempo vaya fraguando un acuerdo político en este importante tema. Lo que hizo este 21 de mayo fue esquivar la discusión de boletas  y facturas , abriendo una ventana para recordarnos que las políticas publicas han seguido funcionando. Por suerte este discurso, no tuvo la intención de inaugurar un nuevo momento, tampoco tuvo al intención de ser un punto de quiebre de la gestión gubernamental. Nada de eso. Se trató de un discurso plagado de datos  y hechos, con una frase final donde se nos invita a creer en un contexto  donde la credibilidad practicante se ha perdido.

  20. Bienvenidos al proceso constituyente

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Ya los actores están moviendo piezas, definiendo contenidos y elaborando estrategias. El proceso constituyente ya comenzó.

    No sabemos si fue por accidente o a propósito, pero los anuncios de la Presidenta Bachelet sobre el proceso constituyente de hecho ya provocaron su partida. Los actores rápidamente han tomado posiciones y se alistan argumentos, estrategias y alternativas de cara a lo que será una de las luchas políticas más encomiables que recuerde la historia política republicana.

    La Presidenta ha realizado tres movimientos: dijo que se requiere una nueva constitución; dijo que en septiembre se iniciaría el proceso constituyente participativo; y dijo que se requería un acuerdo político amplio. Estos gestos parecen tímidos, notoriamente insuficientes para quienes hemos defendido la idea de una asamblea constituyente. Sin embargo, estos tres pasos son cruciales en un contexto donde no existe un acuerdo intra-coalición sobre el camino que debe recorrerse y donde las vías institucionales son limitadas. Bachelet no ha hecho otra cosa que generar condiciones para abrir y resolver el problema constitucional.

    Partamos por señalar que la élite está dividida en este asunto. Un primer grupo plantea que lisa y llanamente no se requiere una nueva Constitución (UDI). Un segundo segmento quiere resolver el tema siempre y cuando sea en el Congreso Nacional donde se escriba el nuevo texto (aquí ubicamos a parte de RN, parte de la DC y hasta parte del PS). Finalmente, el tercer segmento de los asambleistas plantea la idea de convocar a un plebiscito y que sea la ciudadanía la que dirima el camino que se tomará (algunos liberales, algunos DC, el PRSD, el PC, algunos PS, otros PPD, y otros movimientos de izquierda).

    La división recorre a Palacio. Tomemos a modo de ejemplo algunas declaraciones. Jorge Burgos (DC) sostuvo que “tendremos oportunidad de debatir para crear condiciones de participación y que después la propuesta sea conocida por el Congreso Nacional”. Esta noción es defendida por el abogado constitucionalista Francisco Zúñiga (PS), quien lideró la redacción del programa en el tema constitucional, y que consideró que la opción estratégica más viable era una reforma total en el Congreso Nacional. En contraste, los ministros Díaz e Insunza han señalado que el debate está abierto y no han querido ni descartar ni confirmar una u otra vía. “La Presidenta resolverá”, dicen.

    En este contexto, si hoy Bachelet patrocinara el proyecto de ley permitiendo la convocatoria a plebiscito, probablemente no obtendría los votos y dividiría a la coalición. Ella seguramente lo sabe, por lo que optó por el camino largo: iniciar el proceso de debate constituyente de modo de forzar a los actores a tomar posiciones, a generar debates, a levantar propuestas.

    Ahora bien, la crisis de legitimidad ha contribuido a aglutinar a las fuerzas pro-constituyente. Si el año pasado no más de 30 legisladores se la jugaban por la asamblea constituyente, hoy alcanza a cerca de 70. Los escándalos de corrupción de hecho favorecen un cuestionamiento cada vez más profundo sobre el arreglo constitucional, y de ahí que no parece tan disparatada la opción de ganar tiempo y observar cómo se van delineando las alternativas. Porque el proceso constituyente no es otra cosa que generar las condiciones políticas y sociales necesarias para establecer un nuevo pacto constitucional.

    Advertíamos que el proceso se había iniciado. ¿Qué indicadores tenemos? Primero, desde la sociedad civil se han venido articulando desde hace varios años diversas iniciativas pro asamblea constituyente que han presionado al sistema político cada vez con más fuerza. Segundo, se estructuró una “bancada AC” en el Congreso que ha venido ganando más adeptos(as). Tercero, la intelectualidad constitucionalista se ha reunido a debatir el tema y ya no como un asunto teórico, sino que abordando temáticas muy específicas. El CEP organizó un grupo de discusión constitucional que se encuentra en un esfuerzo de acumulación de conocimiento y de recomendaciones de contenido. El ex presidente Lagos impulsó una iniciativa similar reuniendo a un variopinto grupo de abogados constitucionalistas. Renovación Nacional reactivó un grupo de estudios constitucionales encabezado por el senador Alberto Espina.

    Lo interesante, entonces, es que mientras la Presidenta envía señales al mundo político para generar una nueva Constitución, las reacciones de algunos partidos es pedirle a ella que tome una decisión —que los conduzca por una senda que nadie sabe muy bien cómo hay que recorrerla—. Salvo aquellos legisladores que ya optaron por el camino del plebiscito, el resto de las dirigencias no asumen el desafío de realizar propuestas, de demarcar sus posturas, de atreverse a señalar qué es lo que quieren.

    Y en realidad, no existe mucha incertidumbre dado que las rutas están más o menos delineadas: la primera implica un proceso de consulta ciudadana seguido de un acuerdo político de una reforma total a la Constitución en el Congreso Nacional y un eventual plebiscito ratificatorio. La segunda implica aprobar el mecanismo de plebiscito y consultarle a la ciudadanía qué opción desea escoger (AC, Comisión de expertos, comisión bicameral, o nada).

    Unos quieren ser ellos los que definen las reglas, mientras otros optan por un mecanismo vinculante con la ciudadanía. Cualquier fórmula requiere de un importante grupo de actores políticos y sociales dispuestos a jugársela por una u otra. El asunto es que ya los actores están moviendo piezas, definiendo contenidos y elaborando estrategias. El proceso constituyente ya comenzó y quien no lo entienda así, se quedará en el camino.

     

  21. Tres miradas para la Cuenta Pública de la Presidenta

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

     

    Después de la cuenta pública del 21 de Mayo, el director de la Escuela de Ciencia Política, Claudio Fuentes, converso con El mercurio de Valparaíso, destacando el discurso de la presidenta sus anomalías y que fue lo que más se repitió. Fuentes destaca que” ella no podía decir mucho el tema constitucional, pues hay una división en la Nueva Mayoría”. El analista UDP, sostiene que  la rpesidneta pudo haber destacado el tema de crecimeinto, para hacerle un guiño a los empresarios. Destaca que fue repetitivo el discurso respecto a educación, democracia, economía y salud.

    Ver entrevista en mercuriovalpo.cl

  22. El doctor Jekyll y el señor Hyde en el gobierno de Bachelet

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    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Hemos visto que la realidad refundacional NM y la dialogante Concertación conviven en La Moneda. Dependiendo del momento del día, predomina una de las personalidades opuestas que han caracterizado a este segundo gobierno de Bachelet.

    Las señales que ha dado el gobierno respecto a su hoja de ruta y a sus planes para cumplir sus promesas de campaña recuerdan la novela de Robert Stevenson, que trata de un hombre con trastorno disociativo de la identidad. A diferencia del trastorno de bipolaridad, que hace que los pacientes pasen de la manía a la depresión, el trastorno del doctor Jekyll y el señor Hyde consiste en que la misma persona tiene dos identidades opuestas. Dados sus actos a favor de la moderación y la gradualidad —como el cambio de gabinete— y a la vez teniendo en cuenta las declaraciones que insisten en un proceso constituyente (cuyos detalles permanecen incomprensiblemente vagos) y en las profundas transformaciones que prometió en campaña, el gobierno alimenta la ya dañina incertidumbre que reina en el país y, peor aún, parece incapaz de decidir si el periodo 2014-2018 se convertirá en el quinto gobierno de la Concertación o en un fundacional primer gobierno de la Nueva Mayoría.

    Desde que se inaugurara la retroexcavadora en 2014, el gobierno de Michelle Bachelet ha impulsado una serie de transformaciones que aspiran a cambiar radicalmente la hoja de ruta por la que ha avanzado Chile desde la recuperación de la democracia. La tesis de que las reformas deben ser graduales y consensuadas —lo que inevitablemente disminuye la velocidad con que se puede reducir la desigualdad pero privilegia el crecimiento de la economía— se ha convertido en una amenaza para los que aspiran a refundar el orden social, económico y político durante el segundo gobierno de Bachelet. Como cualquier percepción de refundación alimenta la incertidumbre, la economía se ha frenado más allá del que debió haber sido el efecto negativo del fin del boom de las commodities. Dado que un país que no crece difícilmente puede reducir la desigualdad, el gobierno de Bachelet se ha visto complicado en su capacidad de cumplir su promesa de emparejar la cancha. Es cierto que el crecimiento no basta para reducir la desigualdad, pero sin crecimiento, ninguna promesa a favor de ampliar las oportunidades y combatir la desigualdad puede ser materializada.

    Como la economía se frenó en 2014, el gobierno se ha enfrentado a los dos peores fantasmas que afligen a cualquier autoridad, un deterioro en la situación económica y una caída en la aprobación popular. Pese a tener a su haber una polémica reforma tributaria, una simbólicamente importante reforma educacional (que será implementada gradualmente y podrá ser revertida por el próximo gobierno) y el cambio al sistema electoral, el gobierno ha pasado buena parte del 2015 contra las cuerdas, producto del escándalo por el caso Caval y su incapacidad para darle una salida política a los escándalos de Penta y SQM. Ante la inacción del gobierno, la Presidenta Bachelet anunció un cambio de gabinete el 6 de mayo que, materializado cinco días después, buscaba enviar una señal clara a la opinión pública y a los actores políticos sobre cuál era la hoja de ruta que tendría su gobierno en los siguientes años.

    Pero el cambio de gabinete no despejó dudas. Por un lado, la llegada de Jorge Burgos a Interior y de Rodrigo Valdés a Hacienda parecía indicar que ahora se impondría la moderación. Pero algunas declaraciones de altos funcionarios de gobierno y la poca claridad sobre la hoja de ruta a seguir que se evidenció en el discurso del 21 de mayo han llevado a muchos a pensar que Bachelet sigue comprometida con la tesis refundacional que caracterizó su primer año de gobierno.

    Las dudas sobre cuál de las dos lecturas es la correcta alimentan más la incertidumbre sobre lo que se viene para Chile. Ya que los mercados prefieren las malas noticias a la incertidumbre —la certeza de una mala noticia siempre puede convertirse en una oportunidad de negocios—, la economía chilena difícilmente retomará el sendero del crecimiento, una condición necesaria para que el gobierno evite caer en el hoyo, todavía más profundo, del descontento social que produce el desempleo. Sin crecimiento, ninguna de las promesas por mejorar la distribución del ingreso y reducir la desigualdad podrá ser materializada.

    Después del cambio de gabinete, muchos se apresuraron a señalar que la retroexcavadora de la Nueva Mayoría ya había sido sepultada y que retornaban las reformas graduales y pragmáticas propias de los gobiernos de la Concertación. En las semanas siguientes, hemos visto que ambas realidades —la refundacional NM y la dialogante Concertación— conviven en La Moneda. Lamentablemente, no es que ambas dialoguen y encuentren un balance, sino que, dependiendo del momento del día, predomina una de las personalidades opuestas que han caracterizado a este segundo gobierno de Bachelet. Como es a la vez el doctor Jekyll y el señor Hyde, este gobierno arriesga decepcionar, a la vez, a los que quieren transformaciones profundas y a los que prefieren avanzar por el camino de la gradualidad.

    Ver columna en ellibero.cl

  23. Claudio Fuentes: ”Le faltó énfasis en el tema de la crisis política”

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

       Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

     

    En una entrevista con Radio ADN Chile, el analista político de la Universidad Diego Portales y ex integrante de la comisión Engel, Claudio Fuentes, hizo un análisis del discurso de Michele Bachelet del  21 de  Mayo. Fuentes recalcó que ” le faltó énfasis en el tema de la crisis política”, respecto a los temas a discusión como la nueva constitución y la posibilidad de no usar el método de  la asamblea constituyente, a diferencia de los destacados del discurso como: educación, desarrollo, constitución, crecimiento, economía, entre otros. Además el analista destaca la ausencia en los temas de salud, pensiones y la crisis de los pueblos originarios en el país en el discurso de la presidenta.

    Escuchar entrevista en adnradio.cl

  24. Quiénes ganan y pierden con el nuevo diseño del gabinete

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Tres días han pasado desde que se conoció la nueva conformación del gabinete.  Conocidos los ajustes, cuatro analistas políticos y académicos, Max Colodro, Gonzalo Müller, Mauricio Morales y Eugenio Guzmán, desmenuzan los nuevos equilibrios  y el cuadro que hoy forman los 23 ministros. Dicen que más allá de los triunfos personales evidentes -como el desembarco de Jorge Burgos en Interior o de Rodrigo Valdés en Hacienda- las designaciones dejaron heridos y victoriosos dentro de las colectividades y en los círculos de asesores de La Moneda.

    Hay plena coincidencia en que el nombramiento de Burgos dejó a la DC, particularmente al ex presidente Ignacio Walker y a la corriente interna de los príncipes, como los ganadores indiscutidos del ajuste ministerial. La señal política que implica instalar a un “moderado” como jefe de gabinete, dicen, es que triunfan definitivamente los matices por sobre la retroexcavadora.

    Además del triunfo de la lógica del diálogo por sobre la imposición de las mayorías que implicaba la retroexcavadora, el PPD es sindicado por los analistas como uno de los partidos más perjudicados por la salida de un militante emblemático como Rodrigo Peñailillo. Mencionan al timonel Jaime Quintana como uno de los más visibles perdedores.

    En la misma línea, con la baja de cinco a tres ministros, el Partido Socialista también queda en el bando de los derrotados. Tanto el actual timonel, Osvaldo Andrade, como la futura presidenta, Isabel Allende, son mencionados como perdedores. Explican que Andrade no logró instalar al subsecretario Mahmud Aleuy como ministro, y que Allende no tuvo la fuerza suficiente para evitar la baja en la representación.

    No hay claridad sobre en qué pie quedó el Partido Comunista. Porque si bien su representación ministerial subió con la designación de Marcos Barraza en Desarrollo Social, los expertos dicen que hay dos costos que el partido tendrá que asumir. Primero, que se reabra el flanco de conflicto que supone la administración comunista en la Universidad Arcis, y segundo, que tendrán que aceptar que la designación de Barraza es una compensación por sello moderado que tiene el nuevo gabinete.

    Pero también explican que la ministra Ximena Rincón queda en una posición contradictoria, porque gana y  a la vez pierde. Pierde porque abandona el círculo de influencia que significa pertenecer al comité político, pero triunfa porque a diferencia de Elizalde y Peñailillo, logra ser reubicada en Trabajo y quedar a cargo de una reforma emblemática.


    Sube Aleuy y Partido Comunista abre nuevo flanco

    El subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, es uno de quienes sacan cuentas alegres, dice Guzmán. Explica que el trabajo que ha realizado Aleuy durante los gobiernos de la Concertación en materia de análisis electoral, no solo lo permiten identificarse con la historia del conglomerado, sino que es un activo para la labor que deberá realizar con el ministro Jorge Burgos.

    A nivel de partidos, dice que la colectividad ganadora fue la Democracia Cristiana. Según Guzmán, la maniobra de instalar a Burgos como jefe de gabinete es una señal potente, tal como fue la designación de Edmundo Pérez Yoma en la primera administración de Bachelet. Pero advierte que hay que esperar para ver cómo Burgos llevará adelante la agenda de reformas sin generar conflictos al interior de su propio partido.

    En el ala de los perdedores ubica a la senadora y futura presidenta de los socialistas, Isabel Allende. La razón detrás de esto, dice, es que ella asumió un discurso de apoyo irrestricto a Bachelet y que a pesar de permitirle ganar en las internas, no le permitió siquiera mantener la presencia que tenía el PS en el gabinete.

    Entre los derrotados está el ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza y el PC. “El nombramiento es muy raro”, dice. Esto, porque el vínculo de Barraza con la Universidad Arcis abre un nuevo foco de conflicto para el partido. Pero advierte que la pérdida no es completa, porque a pesar de los problemas que generará la designación de Barraza, es un hecho que los comunistas aumentaron su representación en un 100%.


    El doble triunfo de Eyzaguirre en Educación y Hacienda

    Para Colodro, el ganador indiscutido fue el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre. Esto, porque logra mantenerse a cargo de las emblemáticas de las reformas de la Nueva Mayoría y porque “puso a un hombre de su extrema confianza como ministro de Hacienda”, en referencia al también PPD, Rodrigo Valdés.

    Los otros ganadores son Ana Lya Uriarte, según Colodro, por ser una de las artífices del nuevo diseño. Enrique Correa lo suma “porque quedó la sensación de que su relación profesional con Díaz e Insunza supone un vínculo de influencia”.

    Gana el ex presidente de la DC, Ignacio Walker, porque su lógica de los matices triunfa sin apelación.

    Explica Colodro que “el número uno de los perdedores es Quintana y la retroexcavadora”. Esto porque triunfan los matices por sobre la mayoría sin diálogo y porque cae a un emblemático para la gestión de Quintana como fue el ex ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo.

    Quien también pierde es el PC. Esto, porque “el contenido de las reformas se modera” y se reinstala la lógica de la Concertación, a la que ellos siempre fueron contrarios.

    En la misma línea, dice que pierde la bancada juvenil, representada por los diputados Vallejo, Cariola, Jackson y Boric. “Es de las grandes derrotadas”, dice, ya que ellos son rostro del impulso a las reformas sin matices.


    Undurraga gana pese a vínculo con Penta

    El director del Observatorio Electoral de la UDP, Mauricio Morales, es el único de los expertos en mencionar al titular de Obras Públicas como uno de los ganadores. “Undurraga estuvo a punto de caer, pero la DC salió a blindarlo muy tempranamente. Los ‘príncipes’ se la jugaron por Undurraga, que al final se mantuvo en el gabinete”, dice.

    Pero también es el único que incluye al líder del PRO y ex candidato presidencial, Marco Enríquez-Ominami, como uno de los triunfadores. Esto según Morales, se explica porque que “la Presidenta no puso a ningún presidenciable en el gabinete, por lo que repite la situación de 2009 donde la Concertación terminó apoyando a Frei”.

    El tercer ganador es el ex ministro y director de Imaginacción, Enrique Correa, quien “logra imponer a dos de sus preferidos en el gabinete”, dice el analista.

    Por el lado de los perjudicados menciona a dos personas: la ministra Ximena Rincón y el presidente del PS, Osvaldo Andrade. “Andrade sale para atrás, pues no logra poner a Aleuy como ministro del Interior”.

    Explica que la situación de Rincón es diferente, porque aunque su salida del comité político es una derrota evidente, al quedar al mando de la reforma laboral tiene la posibilidad de transformar en el futuro, la pérdida en un triunfo. En caso de lograr sacar adelante la reforma, dice que podría transformase incluso en una carta presidencial para la DC.


    Walker logra imponer la tesis de los matices en La Moneda

    “El gran ganador es Ignacio Walker, porque finalmente es su tesis de los errores del Gobierno la que se impone. Luego de que él fue el gran perdedor del primer gabinete, hoy tiene a Jorge Burgos. Hay un premio a la constancia, a apostar a la disidencia y al matiz”. Así describe Gonzalo Müller lo que a su juicio es el indiscutido triunfo del ex presidente de la DC.

    En el grupo de los ganadores también ubica a Ana Lya Uriarte, jefa de gabinete del Presidenta Michelle Bachelet. Esto, no solo por el rol que tuvo en la conformación del nuevo equipo de ministros, sino porque apuesta a que Uriarte “sí va a tener sintonía con Jorge Burgos en el eje de poder. Porque el equipo político concentra todo su poder en Jorge Burgos y por otro lado en ella”, dice Müller.

    Para el analista, más que perdedores con nombre y apellido, los grandes perjudicados son dos partidos políticos. Por un lado el PPD y por otro el PS.

    Explica Müller que en el caso del PPD, la colectividad salió del eje del poder y que la designación de Insunza no es suficiente para contrarrestar la pérdida de Peñailillo. Agrega que “el ministro PPD que llega a Hacienda es un ministro no partidista, no pertenece a lotes ni tiene vida partidaria. Él no le va a reportar a Quintana, a Girardi o a nadie”.

    Por el lado de los socialistas, explica que el PS “es un partido que no puede exigir mucho, porque ha apostado a la lealtad y a la incondicionalidad”.

  25. Claudio Fuentes por rol de Insunza en empresa de lobby: “En este contexto hubiera pensado dos veces ese nombramiento”

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    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.

    Para el miembro de la entidad, que en sus propuestas incluyó mayor regulación al lobby –especialmente tomando en cuenta la puerta giratoria entre profesionales que pasan de la gestión de intereses privados al mundo público–, la designación del ex diputado en la Segpres, que entre sus funciones tendrá justamente la de impulsar la Agenda para la Transparencia y la Probidad en Negocios y Política, no fue la más deseable, dado el actual clima generado por la relación impropia entre el dinero y la política.

    La llegada del ex diputado Jorge Insunza (PPD) a la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), ha generado alerta entre algunos sectores debido a que  encarna la criticada puerta giratoria entre el mundo privado, vinculado al lobby, y el sector público.

    De hecho, tras asumir como titular de la Segpres –que tiene a su cargo hacer de enlace entre La Moneda y el Congreso durante la tramitación de las leyes–, Insunza tuvo que referirse al eventual conflicto que enfrentará en sus nuevas funciones a causa de su trabajo en una de las empresas más relevantes de la industria del lobby: Imaginaccion, del ex ministro Enrique Correa.

    Las explicaciones del secretario de Estado fueron para aclarar que su trabajo en Imaginacción -donde fue enrolado en 2011 como gerente de Comunicación Estratégica, papel que mantuvo hasta mediados de 2013, cuando inició su candidatura al Parlamento– no fue hacer lobby a favor de SQM, que era parte de la cartera de clientes de la consultora, sino que desarrollaba asesorías de comunicación, una de las áreas que tiene la compañía.

    “No digo que a partir de eso no buscáramos obviamente construir una influencia, pero eso es también un ejercicio de legítima influencia que se basaba en el resguardo de identidades corporativas”, dijo el martes a CNN Chile.

    Entre las tareas que deberá asumir Insunza está impulsar la agenda para la Transparencia y la Probidad en Negocios y Política presentada por Michelle Bachelet el lunes y derivada del trabajo de la Comisión Engel, que entre los puntos que analizó incluyó justamente el lobby.

    “Creo que en un ambiente político tan sensible a los temas del vínculo de dinero y política generar este tipo de situaciones, sin que se aclare muy bien el rol que cumplió en distintos momentos, generará problemas más que favorecerlo. Por eso requiere clarificar muy bien cuál fue su rol, de modo de no empañar cualquier duda de lo que hizo respecto a sus funciones cuando estuvo en el sector privado”.

    Según explica el director de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, que fue miembro de dicha Comisión, “propusimos dos cosas: una, que se regulara de modo estricto el hecho de que lobbistas o gente que ha participado en temas vinculados al lobby ejerza cargos públicos con inhabilidad de un año –en el caso de Insunza si esto se regulara así, no cabría esa inhabilidad porque lleva de diputado más tiempo–; la segunda dimensión tiene que ver con la evaluación y revisión de la ley”.

    “Un problema que existe hoy es que la definición de lo que es unlobbista es muy amplia, y se define como un gestor de intereses, por lo que un abogado podría caber en ella”, agrega Fuentes.

    En su opinión, “se requiere una definición más acotada y específica de quién es el lobbista. Hoy solo por el registro llegas a la conclusión de quién gestiona intereses. Al definir si un ministro u otros son lobbistas, es una definición muy laxa”.

    Por eso –y añade que su visión es personal y no desde su papel en la Comisión Engel– cuando Insunza “dice que no estaba a cargo de hacer lobby sino de comunicación estratégica, lo que plantea es que hay una ambigüedad respecto de qué es el lobby en Chile. Y eso es un gran problema”.

    Jorge Insunza, se ha mantenido en una puerta giratoria entre cargos públicos y privados dedicados al lobby, ¿cuál es la señal que se transmite con que alguien en esa condición sea el encargado de impulsar la agenda para la transparencia y la probidad derivada del trabajo de la Comisión Engel?
    -Creo que en un ambiente político tan sensible a los temas del vínculo entre dinero y política generar este tipo de situaciones, sin que se aclare muy bien el rol que cumplió en distintos momentos, generará problemas más que favorecer esa agenda. Por eso requiere clarificar muy bien cuál fue su rol, de modo de no empañar cualquier duda de lo que hizo respecto a sus funciones cuando estuvo en el sector privado.

    Por ejemplo, si comparas la situación de Insunza con Marcelo Díaz, en este último caso, él ha sido cercano a Correa, trabajó con este en la Segegob en los 90. ¿Es eso un vínculo poderoso para pensar algo si ni siquiera era creada Imaginaccion? Creo que esa vinculación es demasiado débil para decir que es un hombre de Correa. Hay que ser muy cuidadoso. Me preocupa eso de englobar todo en un paquete cuando efectivamente hay uno que sí trabajó, en este caso, Insunza.

    -¿Lo sorprendió su designación en ese cargo por encarnar el tema del lobby
    -En el contexto político y social que vivimos, particularmente por la agenda de probidad que estamos viviendo y sensibilidad social, hubiera pensado dos veces ese nombramiento.

    Por otra parte, las asesorías prestadas por Insunza a clientes mientras estaba en Imaginaccion no son públicas –salvo las mencionadas en algunas entrevistas–, ya que la cartera de clientes de la consultora es secreta. En la práctica, ¿considera que esto deja flancos abiertos a la hora en que el ministro impulse la agenda legislativa de reformas?
    -En la legislación actual no se puede saber. En este caso hay contratos de confidencialidad y está bien que funcione así. El problema es que la actividad está mal regulada. Efectivamente se pueden plantear dudas respecto a su gestión en el Gobierno, pero no hay resolución jurídica de lo que significa hacer lobby, porque la ley es muy ambigua en ese sentido. Con una normativa distinta, que obligara a las empresas de lobby a generar un registro, establecer cartera de clientes, etcétera, sería distinto. La única posibilidad es generar inhabilidades para que quien hizo lobby ejerza cargos públicos. Lo razonable es uno o dos años.

    -¿Por qué provoca conflicto que alguien que ha trabajado como lobbista luego ocupe un influyente cargo público?
    -Podría hipotéticamente mantener algún tipo de vinculación con las empresas en que se hizo ese tipo de trabajo. La actividad del lobby en otros contextos y países es súper legítima, no debiese ser recriminada socialmente. Creo que es muy bueno que se explicite, el problema es que en Chile eso no está sucediendo.

    El espíritu del consejo asesor es generar inhabilidades porque se genera un potencial conflicto de interés por alguien que trabajó en ese ámbito específico, generando recomendaciones para una empresa o haciendo gestiones a nivel privado, que después llega a un cargo público. Es necesario regular con mayor claridad la definición del lobby.

    -Por otra parte, en la declaración de intereses así como de patrimonio de Insunza en la Cámara Baja no incluyó su trabajo en Imaginaccion, ni los clientes que tuvo ni tampoco sociedades a las que estuvo ligado, por ejemplo, Sistema Consultores Limitada, que hoy lleva su esposa. Entiendo que esto no es ilegal, ¿pero cuál es el parámetro mínimo que se espera de quien impulsará la agenda para la transparencia?
    -Es necesario que aparezca, así como qué funciones específicas cumplió dentro de la empresa. Lo que pasa es que uno de los problemas que vimos en la Comisión es que la declaración no incluía, por ejemplo, a su entorno familiar inmediato. No debería ser solo del sujeto. En este nuevo cargo el ministro deberá hacer una declaración más extendida por las nuevas exigencias administrativas que el Gobierno impulsó.

  26. Alfredo Joignant trata de ”banal” a Max Colodro

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    Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica  Universidad Diego Portales

    Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica Universidad Diego Portales

    Anoche, en el programa ‘El Informante’ de TVN, conducido por el periodista Juan Manuel Astorga, se debatió sobre las repercusiones políticas y sociales tras el cambio de gabinete llevado a cabo por la Presidenta Michelle Bachelet. El panel estaba integrado por los abogados Axel Kaiser y Juan Carlos Eichholz, la ex ministra Laura Albornoz y el doctor en Ciencia Política, Alfredo Joignant.

    Este último aprovechó la ocasión para criticar a su par Max Colodro, quien había realizado un análisis en La Segunda respecto al alejamiento constante que ha tenido la Presidenta con sus colaboradores más cercanos, a lo largo de su carrera política. “Ella es muy fría y siempre opera en función de sus intereses, más allá de los de un grupo humano. Y cuando esos intereses se ven afectados por otras personas, simplemente corta con ellos”, dijo el analista.

    Joignant comenzó advirtiendo que existe una cierta “fanfarronería analítica”, dejando en claro que Max Colodro es un filósofo y no un sicoanalista. “Max comienza a interpretar la soledad de la Presidenta en términos de egoísmo, que piensa sólo en sus intereses, una cosa que francamente termina siendo muy desagradable. En circunstancias que aquí se están jugando cosas demasiado de fondo como para dejar pasar análisis de esa naturaleza, un poquito gratuita e impunemente”, señala el cientista político de la UDP.

    A renglón seguido, el conductor del espacio pregunta: “¿Es posible que llamemos a Max Colodro?”. Cuando el diálogo fluía entre los invitados, Astorga confirma que se han logrado comunicar con el interpelado cientista político. Este, agradece la oportunidad y aclara que nunca ha escrito una columna de opinión sobre la soledad de Bachelet, “yo le contesté a una periodista que estaba haciendo un reportaje sobre la razón por la cual la Presidenta ha tenido problemas con gente de su entorno y con gente que ha terminado por alejar, como es el caso de Rodrigo Peñailillo”.

    Entonces, Joignant insiste: “El tema no es la soledad en sí mismo. Son los epítetos que Max de manera muy imprudente señala en esa conversación. Decir que la Presidenta es egoísta, piensa en sus intereses, ¿qué es eso? Eso termina siendo ofensivo”.

    “Yo no he dicho que la Presidenta es egoísta”, exclama Colodro.

    “Lo estoy leyendo, lo dijo tal cual”, responde Joignant, quien es apoyado en ese minuto por la ex ministra Albornoz: “¿Quién tiene La Segunda?”.

    “La reflexión que hace Max es una reflexión de superficie, por no decir superficial, en circunstancia de lo que está presente son reformas de fondo que no se han detenido (…) no se trata de si la Presidenta sólo piensa en ella, eso es banal”, concluyó el invitado.

    Ver entrevista en TVN.cl

  27. Bachelet aplica cirugía mayor en el Gobierno

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, concretó ayer su anunciado cambio de Gabinete y removió a su jefe de ministros, así como al titular de Hacienda, en un intento de aplacar la crisis de confianza y dar una señal de moderación en la nueva etapa de su gobierno.

    Catorce meses después de haber asumido su segundo mandato y con un nivel de popularidad históricamente bajo (29%), Bachelet cambió a nueve de sus 23 ministros, cinco de ellos dejaron definitivamente el Ejecutivo.

    “Hoy es tiempo de dar un nuevo impulso a la tarea de Gobierno, y en esta nueva fase tan exigente como inspiradora, se requiere poner renovadas energías y rostros nuevos”, señaló la jefa de Estado, al revelar la composición de su nuevo equipo de trabajo.

    SEMANA PASADA
    En un golpe de timón, la mandataria había anunciado el miércoles que le solicitó la dimisión a todos sus ministros en un intento por sortear la crisis abierta tras una serie de escándalos de corrupción política, uno de los cuales tiene a su propio hijo como protagonista.

    Las modificaciones fueron drásticas, al dejar fuera a tres de los titulares de cartera más importantes (a su jefe de Gabinete y a los ministros de Hacienda y de Gobierno) y quienes formaban parte de su círculo más estrecho.

    “Es un cambio de hoja de ruta (…) no es un cambio cosmético, es uno político y como todo cambio político va A implicar una reevaluación en el proceso reformista”, dijo Mauricio Morales, de la Universidad Diego Portales.

    Esencial
    Movimientos

    El cambio principal en Chile correspondió al Ministerio del Interior, donde el hasta ahora ministro de Defensa, el democristiano Jorge Burgos, reemplazó a Rodrigo Peñailillo, del socialdemócrata Partido Por la Democracia (PPD).
    Bachelet también sustituyó al ministro de Hacienda, Alberto Arenas, cuyo puesto será ocupado por Rodrigo Valdés, hasta el lunes presidente del Banco del Estado.
    María Fernanda Villegas, ministra de Desarrollo Social, fue reemplazada por el hasta ayer subsecretario de esa misma cartera, Marcos Barraza.

  28. Mandataria detalló las medidas anticorrupción diseñadas por el consejo asesor

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    claudio fuentes media noche

    El director de la Escuela de Ciencia Política UDP e integrante del Consejo Asesor Presidencial Contra los Conflictos de Interés, Tráfico de Influencias y la Corrupción, Claudio Fuentes, fue entrevistado en el programa Medianoche de TVN, luego de que la presidenta Michelle Bachelet detallara las medidas anticorrupción diseñadas por el consejo asesor.

    Pinchar la imagen para ver entrevista completa o bien click aquí.

  29. La Moneda crea consejo anticorrupción en medio de críticas de parlamentarios

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    mauricio morales

     

     

     

     

     

     

     

    Entrevista a Mauricio Morales, Director OBPE UDP.

    “En un rato más voy a conocer a los integrantes del consejo asesor y a lo mejor voy a decir no quiero saber nada de estos señores que nos han venido a asesorar, porque quizás qué ‘tracalá’ de personas viene ahí”, expresó el diputado y presidente de RN, Cristián Monckeberg durante una sesión de la Comisión de Constitución de la Cámara, horas antes de que la Presidenta Michelle Bachelet anunciara la conformación de una comisión asesora para generar propuestas de regulación sobre conflictos de interés, tráfico de influencias y corrupción.

    Pese a que Monckeberg luego concurrió a La Moneda para la presentación del grupo asesor, sus palabras reflejaban el resquemor que existe en distintos partidos sobre la utilidad de crear una instancia para propuestas anticorrupción.

    El equipo, compuesto por 16 académicos, economistas, abogados, entre otros, será presidido por Eduardo Engel y tendrá un plazo de 45 días para entregar sus conclusiones (ver nota página 4). Luego de eso vendrá otro plazo para diseñar la reformas legales.

    Sin embargo, en el mundo político y en organizaciones como Chile Transparente, esperaban que La Moneda adoptara medidas inmediatas para frenar lo que ha sido definido como una crisis por casos como Penta, Caval y Soquimich. De hecho, ayer antes de que la Presidenta presentara el consejo, varios insistían en que preferían reactivar la agenda sobre transparencia que ya se encuentra en el Congreso, incluyendo la reforma de financiamiento de la política enviada en enero por Bachelet.

    “El gobierno tiene que actuar rápido. No estar esperando recomendaciones de un consejo asesor por más de excelencia que sea”, dijo el diputado PS, Marcelo Schilling.

    También palabras abogando por la urgencia expresaron los presidente del PC, Guillermo Teillier; del PS, Osvaldo Andrade y del PPD, Jaime Quintana, quienes, no obstante, respaldaron la creación del consejo asesor.

    El Ejecutivo, sin embargo, ayer dio señales de tranquilidad a la clase política. La misma Presidenta en su discurso informó que la idea es desplegar la agenda legislativa de transparencia paralelamente al trabajo del consejo asesor. Incluso, el deseo de la Mandataria es que la reforma sobre financiamiento de la política sea aprobada antes del 21 de mayo.

    Ayer algunos personeros oficialistas salieron a precisar que la idea del consejo asesor no es congelar la agenda vigente, sino reforzarla y ampliarla a otros temas.

    Una de las tareas del consejo anticorrupción será también acoger propuestas de partidos y de organizaciones sociales y académicas. De hecho, los partidos de la Nueva Mayoría propondrán medidas al igual que la UDI y RN.

    “Debe incluirse el límite a las reelecciones y la pérdida del escaño para quien transgrede las normas”, dijo Jaime Quintana, mientras que su par DC, Ignacio Walker pidió “un financiamiento para campañas transparente y realista”, precisando que -a su juicio- son más importantes los contenidos que los plazos.

    Así, la revisión del financiamiento electoral, el endurecimiento de penas al tráfico de influencias, la regulación de los conflictos de interés, una reforma al sistema de nombramientos en cargos públicos y empresas estatales y las inhabilidades de ciertas ex autoridades para volver a trabajar en el mundo privado son algunos de los desafíos que tiene el consejo asesor, según políticos y analistas.

    “Debe surgir una reforma que duela a la política. Debiera tipificarse ciertos delitos electorales y darle jurisprudencia a tribunales que gradualicen penas”, dijo Gonzalo Müller, académico de la UDD.

    “Se debiera definir un cortafuego entre lo público y lo privado, regulando cómo el dinero entra a la política (financiamiento) y la política entra al dinero (ex autoridades que pasan a ser parte de empresas)”, expresó el profesor de la UDP, Mauricio Morales.

    El director ejecutivo de Chile Transparente, Alberto Precht, dice que hay revisar los delitos que pueden cometer autoridades, fortalecer al Servicio Electoral, transparentar a los partidos y reformar el sistema de nombramientos en el Estado. “Chile debe seguir avanzando para los cargos de nominación política sean sólo los necesarios”, expresó Precht.

    Ver nota en La Tercera