El académico Cristián Doña comenta sobre un estudio realizado por la escuela de Sociología de la UDP en conjunto con el COES, acerca de las experiencias del voto de los migrantes en las comunas de alta concentración de extranjeros en Chile.
El estudio realizado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social se realizó en 4 comunas de Santiago y le tomó el pulso al interés político de estos nuevos ciudadanos del país.
El proyecto investigativo “Los inmigrantes como votantes: Participación política de inmigrantes recientes en comunas seleccionadas del Gran Santiago”, realizado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes), plantea la relevante pregunta sobre qué factores influyen en la decisión de participación política de los inmigrantes en Chile y su acceso a este derecho.
Los resultados del estudio que tuvo lugar en las comunas de Estación Central, Independencia, Providencia y Santiago y entre 80 personas migrantes en total midió este interés cívico y la información sobre el acceso al derecho al voto. Los resultados acreditan que estos nuevos ciudadanos adolecen de un gran nivel de desinformación y, por lo tanto, desinterés en participar políticamente dado que no se sienten parte de las políticas chilenas en general. Según el estudio del COES, no se percibe en los inmigrantes una representación en su conjunto por algún candidato o propuestas.
Asimismo, el haber tenido una activa participación política en el país de origen no fue sinónimo de una correlación de la misma dinámica en Chile. Por otro lado, el estudio explica que pareciera no haber una comunicación al respecto por parte de las distintas comunidades migrantes por el poco conocimiento sobre la participación política entre ellos mismos.
Cuando se comparan estos resultados con la práctica de las elecciones municipales, por ejemplo, no se ha detectado un acercamiento de las comunidades migrantes al proceso en ninguna de las comunas en estudio.
El estudio “Los inmigrantes como votantes: Participación política de inmigrantes recientes en comunas seleccionadas del Gran Santiago”, en profundidad será publicado este jueves 30, a las 18 horas, en el Auditorio de la Universidad Diego Portales (Ejército 278, Santiago) con la exposición del investigador Coes, Cristián Doña, académico de la Escuela de Sociología de la UDP que compartirá panel con Carolina Tohá, exalcaldesa de Santiago; Rodrigo Sandoval, jefe del Departamento de Extranjería y Migración (DEM) del Ministerio del Interior y Seguridad Pública; Hector Pujols, dirigente de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes y Benjamín Maturana, director de Investigación del Centro de Estudios Horizontal.
También Eduardo Thayer, académico de la Universidad Central, expondrá los resultados del estudio “Estado chileno e inmigrantes latinoamericanos frente a frente, reconocimiento, respeto y expectativas de incorporación”.
A nivel global, en tanto, aparece ubicado en el lugar 50 entre 67 naciones analizadas en estudio.
Son extranjeros que viven en Chile, entre otras razones, porque fueron enviados por sus empresas, porque encontraron a su pareja acá, porque vinieron a estudiar o por la aventura de vivir fuera de su país de origen. Los llamados expatriados son un tipo de inmigrante, en general, proveniente de países desarrollados, y que según la encuesta Expat Insider 2016, dicen que Chile no está entre los mejores países para residir.
La encuesta realizada por la red InterNations a su comunidad de expatriados en el mundo, fue respondida por más de 14 mil personas de 174 nacionalidades.
El estudio midió solo 67 países. En la clasificación general, Chile aparece en el número 45 entre 67 destinos, y 50 en los lugares más fáciles para instalarse, el más bajo entre los países de América incluidos en la encuesta. “Es notablemente inferior a la media”, dice Malte Zeeck*, fundador y co-CEO de InterNations a La Tercera.
Dentro de este último ítem está la subcategoría Amabilidad, tanto en general como hacia los residentes extranjeros. “Estar 57º de 67 países en la subcategoría Amabilidad del Índice Facilidad para instalarse, incluso significa que está justo sobre los diez países peor valorados en esta categoría”,agrega Zeeck.
Respecto a la amabilidad general de la población, la vocera señala que sólo el 52% de los encuestados en Chile juzgaron este factor de forma positiva, en comparación con un promedio global de 68%.
Daisy Margarit, directora de Trabajo Social de la U. Central, quien estudia el tema, plantea que Chile sale bastante mal posicionado. “Aún no asumimos que la inmigración es parte del país, que puede aportar ideas, que nos puede hacer crecer como sociedad, más bien es una mirada como a un objeto curioso, entonces la real integración no ocurre, por lo mismo, expatriados, refugiados, inmigrantes, no se sienten parte de la sociedad chilena”, dice .
Cristián Doña, director del Observatorio de Desigualdades de la U. Diego Portales, explica que el expatriado no es un migrante tradicional, “es una proporción baja, pero importante”, aclara. Al ser un grupo menor y estar alojado principalmente en el mundo de los negocios, tiene contacto con población de alta competencia. Se integran con chilenos que también han trabajado en el extranjero, “pero que también es gente que es muy competitiva, que a veces no los involucra”, indica.
Los principales expatriados que llegan a Chile son de España y EE.UU., los que representan aún bajas cifras. Los primeros son el 3,5% de los extranjeros que llegan a Chile, mientras los estadounidenses son 3,1%, según datos de Extranjería (2014).
Es un grupo que a diferencia de los migrantes tradicionales, no sufre racismo. “Son personas que han vivido en muchos países y por ello comparan y ven que, por ejemplo, Santiago tiene menos actividades culturales, y las que hay son caras, y que es tan caro ir a una ópera como en otros países del mundo con espectáculos de mejor nivel”, dice Doña. Lo mismo ocurre con el acceso a comprar tecnología, mientras otra queja recurrente es la mala atención.
“Hay una serie de cuestiones que nosotros como sociedad tenemos que analizar respecto a los déficit en las condiciones de acogida que tenemos para los migrantes”, dice Rodrigo Sandoval, jefe nacional del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior.
Sandoval señala que los migrantes no se sienten integrados, principalmente porque Chile tiene una legislación y una cultura hostil hacia ellos, pero además, agrega que los datos de la encuesta “no hacen sino constatar los distintos déficit que como sociedad tenemos: que somos una de las sociedades que trabaja más horas por semana, en que los desplazamientos toman más tiempo y, por lo tanto, la calidad de vida se ve desmejorada para ellos como se ve desmejorada para la población”, explica.
Dice que para cambiar la situación se necesita, además de una ley -que está en preparación- para incoporar la interculturalidad en los ambientes de colegios. “Las escuelas son escuelas de ciudadanía y esperamos que nuestros ciudadanos sean acogedores y receptores de la migración, por lo tanto es ahí donde deberíamos partir desarrollando un trabajo para que los niños de hoy mañana sean capaces de construir una sociedad más acogedora”, enfatiza.