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  1. Hacia un trabajo penitenciario decente

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    monicagerberEstimado diputado Fuenzalida,

    Escribo esta carta para invitarlo a conversar sobre su proyecto de ley de trabajo de reos al interior de las cárceles. Concuerdo con la necesidad de mejorar las oportunidades de trabajo en las cárceles, siempre y cuando el trabajo ofrecido a los reclusos sea un trabajo decente, cuyas condiciones laborales y de remuneración sean las mismas que las de los trabajadores libres. En un estudio de Cárdenas (2012), se evidencia que hoy el trabajo penitenciario en nuestro país se limita a un grupo selecto de reclusos y que aquellos que tienen la oportunidad de trabajar lo hacen en condiciones laborales precarias. En esta situación, Cárdenas concluye que el sistema penitenciario de trabajo permite reproducir desigualdades más que generar posibilidades reales de reinserción.  Resulta, por lo tanto, fundamental avanzar en mejorar las condiciones del trabajo penitenciario.

    Sin embargo, algunos de los puntos que usted plantea en su proyecto de ley me parecen preocupantes. Me parece fundamental discutir acerca de (a) si efectivamente el trabajo penitenciario propuesto en su proyecto de ley puede aumentar la reinserción y disminuir la reincidencia de personas privadas de libertad, (b) la forma en que propone asegurar que las condiciones de trabajo sean las adecuadas, y (c) el rol que le asigna a los agentes privados en este proceso.

    Primero, en términos de la efectividad del trabajo penitenciario, es importante considerar que por sí solos los programas de trabajo en las cárceles chilenas no reducen la reincidencia (Gómez y Grau, 2017). Así, la pregunta que cabe hacerse es ¿qué características tienen los programas laborales intracarcelarios que sí han funcionado?  Un creciente número de investigaciones en la materia (Northcutt & Duwe, 2012) indican que los programas que incorporan diversos servicios tanto al interior de la prisión como a nivel post-sanción (por ejemplo, capacitación, tratamiento de drogas, educación, entrenamiento vocacional, asistencia para búsqueda y mantención de empleo) presentan una mayor probabilidad de reducir la reincidencia. A su vez, mientras más semejantes sean las condiciones de vida dentro de la prisión comparadas al exterior, mejores resultados se obtienen. Pese a la robusta evidencia en la materia, actualmente el sistema penitenciario chileno presenta deficiencias en estas distintas dimensiones (ver Cárdenas, 2012). En ese sentido, le pregunto, ¿cómo se hará cargo su propuesta de asegurar un sistema integral de trabajo y capacitación que efectivamente sirva a la reintegración social y a la disminución de la reincidencia?

    Segundo, resulta pertinente evaluar cómo su proyecto de ley logrará generar condiciones de trabajo adecuadas. En las “Reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos” de las Naciones Unidas se plantea que las condiciones laborales de los reclusos deben -dentro de lo posible- ser las mismas que las de trabajadores libres en términos de seguridad laboral, jornada laboral, remuneración, entre otros. Sin embargo, hoy en Chile las condiciones de trabajo penitenciario son -en su mayoría- precarias e informales (Cárdenas, 2012). Los trabajadores perciben salarios menores al sueldo mínimo, trabajan horarios más extensos y no cuentan con derechos a organizarse para exigir mejores condiciones laborales. En este sentido le pregunto, ¿cómo propone usted asegurar que las condiciones de trabajo de las personas privadas en libertad sean decentes y lo más parecidas posibles a las condiciones de trabajadores libres?

    Por último, me preocupa el rol que su proyecto le asigna a privados. En particular, la posibilidad de que privados obtengan beneficios tributarios y puedan administrar los fondos de los reclusos. Es importante evaluar si esta estrategia generará incentivos perversos a la empresa privada para “aprovechar” la mano de obra en condiciones de trabajo precario. De hecho, en el documento recién nombrado de Naciones Unidas se recomienda que los trabajos y los fondos que emanan de ellos sean coordinados por la administración penitenciaria, evitando la participación de contratistas privados. ¿Cómo puede su propuesta evitar que el trabajo penitenciario se convierta en lo que varios han llamado instancias de “esclavitud moderna” (Browne, 2007)?

    Lo invito a discutir estos puntos para poder avanzar en un proyecto de ley que pueda realmente constituirse en una herramienta de reinserción social para personas privadas de libertad.

    Monica Gerber
    Doctora en Métodos de Investigación Social, London School of Economics and Political Science
    Profesora Asociada de la Escuela de Sociología UDP
    Directora del Observatorio de Desigualdades UDP
    Investigadora adjunta COES

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  2. Mónica Gerber asume como directora del Observatorio de Desigualdades UDP

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    monicagerberLa Doctora en Métodos de la Investigación Social de la London School of Economics and Political Science (LSE), Mónica Gerber, asumió el cargo de directora del Observatorio de Desigualdades UDP de la Escuela de Sociología, cargo que antes era ocupado por el académico Cristián Doña.

    La académica de la Escuela de Sociología UDP está actualmente a cargo del proyecto Fondecyt “Justicia, legitimidad y cambio social: acerca de la interacción entre justicia distributiva y procedimental” y es investigadora adjunta del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES). A continuación nos cuenta sobre los desafíos que representa este nuevo cargo y los proyectos futuros para el Observatorio.

     

     

    ¿Qué significación tiene asumir este cargo?

    Es una oportunidad importante porque creo que el Observatorio ha hecho una gran contribución a dar espacios de debate sobre temas relevantes y sobre temas que investigamos los académicos de esta escuela. En ese sentido valoro mucho el trabajo que otros directores han hecho anteriormente, así como los asistentes de investigación, para aumentar la difusión, permitir que estudiantes participen, motivar la investigación en temas que socialmente me parecen relevantes. Para mí, es una oportunidad de tomar esto que se ha hecho y tratar de continuarlo de la mejor forma posible. Lo veo como un desafío interesante y me motiva mucho poder incentivar a los estudiantes a que participen, a que se interesen en estos temas y dar mayor difusión a los distintos ámbitos de las desigualdades.

     

    ¿Qué proyectos tienen a futuro como Observatorio?

    Hay tres áreas importantes. Uno es seguir motivando la investigación, en el fondo es apoyar a los investigadores, juntar a gente que hace investigación en áreas parecidas para que puedan apoyarse, colaborar y seguir produciendo investigación relevante y también tratar de integrar más a los estudiantes. Estamos tratando de potenciar tesis en ámbitos del Observatorio, que los estudiantes puedan participar en escribir entradas de blog, participar en presentaciones, etc.

     

    La tercera dimensión tiene que ver con incluir y motivar la participación de estudiantes, queremos motivar a los estudiantes a realizar tesis en temas del observatorio, tratar de que en cursos que se vinculan a temáticas del Observatorio de Desigualdades, los estudiantes hagan trabajos que tal vez puedan después terminar en entradas de blog. Motivarlos a que vayan a los seminarios, que siempre es un desafío, pero que cuando hemos logrado una sinergia entre los temas, que sean temas que les interesen, los estudiantes de la universidad han estado muy dispuestos, interesados en participar y eso me parece que es algo que hay que seguir reforzando.

    ¿Cuáles serán las líneas de investigación que van a potenciar?

    El observatorio ha cambiado un poco, básicamente en función de los temas que los investigadores vinculados están trabajando y también en términos de los temas que nos parecen relevantes socialmente de ser abordados.

    La primera línea que estamos buscando desarrollar es la línea de cultura e interculturalidad, que es el trabajo que hacen principalmente Maite de Cea y Modesto Gayo. Ellos van a estar coordinando esta línea, todo el tema de la reproducción de desigualdades culturales, con especial énfasis en políticas cuturales, participación y consumo cultural y todo lo relativo a relaciones interculturales e indígenas, su reconocimiento y formas de participación.

    Una tercera línea tiene que ver con migración, principalmente migración transnacional y aquí obviamente el tema está muy en boga con todos los aumentos importantes de migración que ha vivido Chile los últimos años. Aquí la investigación es principalmente la que realiza Sara Correa y Cristián Doña, que ahora está trabajando en Estados Unidos, pero que va a estar aportando a distancia.

    Una última línea que es un desarrollo muy interesante que está realizando Evelyn Arriagada junto a Tomás Ariztía y Francisco Molina, es vinculado al tema de las desigualdades socio-ambientales. La idea aquí es trabajar distintos conflictos medioambientales que han estado apareciendo últimamente. Evelyn ha trabajado mucho el caso de Chiloé, pero acá también hay otros ámbitos, creo que hay una lista de temas donde la desigualdad se evidencia claramente en ciertos grupos que tienen menos acceso a una vida que no implique, por ejemplo, contaminación y como ese tema se está convirtiendo en una tema muy central dentro de la sociedad chilena.

    ¿Cuál es el aporte del observatorio a la facultad?

    El mayor aporte es poder vincular y dar a conocer a un público más amplio la investigación que hacen distintos académicos y académicas. Poder participar todos nos permite en el fondo generar proyectos en conjunto y en este sentido, más a nivel social, el aporte me parece que es dar a conocer distintas desigualdades que a veces quedan un poco secundarias al lado de la desigualdad económica, cuando en realidad en muchas investigaciones, por ejemplo el último informe que sacó el PNUD sobre desigualdades, queda claro que la desigualdad económica es solamente un aspecto y que las personas muchas veces se sienten más afectadas por desigualdades cotidianas. Hay un montón de desigualdades que no están representadas en indicadores como el Gini, pero que finalmente son desigualdades que en la vida cotidiana afectan aún más y que para la convivencia en el país son muy dañinas. Creo que ese es el gran aporte del Observatorio, dar a conocer estas desigualdades y generar debate sobre desigualdades que frecuentemente no son tan consideradas.

    ¿Cuáles son los mayores desafíos a enfrentar?

    He notado, en estos pocos días en los que comencé en este cargo, mucho entusiasmo. Por parte de académicos y académicas y por parte de estudiantes. El desafío es buscar cómo canalizar ese entusiasmo, especialmente en un contexto donde todos estamos con mucho trabajo, con nuestros proyectos, con nuestras clases. Cómo lograr generar una sinergia que al final sea productiva y que lleve a los objetivos de poder difundir esta investigación, generar más investigación y abrir debates.

  3. La Justificación de la violencia en Chile

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    Monica Gerber 014Mónica Gerber, académica de la Escuela de Sociología UDP,  participó en el programa Palabra que es Noticia de Radio Futuro sobre los resultados de estudio COES  sobre Justificación de la violencia en todas sus formas en Chile.

    “Encontramos que las personas que más perciben que son discriminadas en la justicia más justifican los linchamientos. Es decir, si la justicia no actúa, no me defiende a mi (a mi grupo), voy a acudir a la justicia privada, por fuera del marco de la ley”, señaló la académica.

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  4. Estudio COES sobre detenciones ciudadanas

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    Monica Gerber 014Mónica Gerber,  académica de la Escuela de Sociología UDP, participó en el programa La prueba de ADN sobre la investigación del Centro de Estudios de Conflictos y Cohesión Social (COES) que señaló que el 76% de los chilenos justifica las detenciones ciudadanas y las golpizas a delincuentes.

    “Nosotros en el COES partimos de esta observación de que distintas situaciones de violencia que se dan cotidianamente en Chile, pasando desde el caso de toda la violencia contra la delincuencia, los linchamientos, los castigos penales, esta petición constante de castigos más severos, la violencia de género , las violencias en manifestaciones y la represión policial, etc. Nos interesaba entender en qué circunstancias las chilenas y chilenos justifican o aprueban este tipo de acciones violentas (…) Es posible tomar esto como indicadores. De todas formas nosotros invitamos a una interpretación cauta de los datos”, señaló la académica.

    Escuchar en ADN Radio Chile

  5. Las distintas caras de la violencia en Chile

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    Monica Gerber 014La violencia ha sido un recurso utilizado en todas las sociedades con distintos fines: para resolver conflictos, para establecer dominación social, para controlar a ciertos sectores de la población o para intentar cambiar el orden social imperante. Con el tiempo, las sociedades han generado mecanismos centralizados, racionales y eficientes del uso de la violencia, permitiendo una disminución global de sus niveles.

    Sin embargo, distintas situaciones de violencia ocurren cotidianamente en Chile: linchamientos a personas que han cometido delitos, represión policial en manifestaciones o contra el pueblo mapuche, violencia por parte de manifestantes, violencia de género, entre otros. Estos hechos nos motivaron a estudiar las circunstancias bajo las cuales los chilenos aprueban o desaprueban el uso de la violencia en un reciente trabajo del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES). Los resultados del estudio muestran la complejidad del fenómeno de la violencia y cómo su aceptación varía dependiendo de una amplia gama de factores.

    ¿Aprueban la violencia las chilenas y chilenos? Depende: la aceptación de la violencia varía según la situación, el nivel de agresión y el fin buscado. Mientras existe bastante aceptación de la violencia ejercida contra personas que han cometido delitos (castigos penales y linchamientos), existe un rechazo de la violencia excesiva en el contexto de protestas (tanto de la violencia llevada a cabo por Carabineros como manifestantes) y un repudio generalizado hacia la violencia de género.

    ¿Quiénes aprueban más la violencia? Depende: a diferencia de lo que a veces se piensa, la violencia no parece ser un fenómeno de izquierda o de derecha, ni de clase social baja o de clase social alta. Mientras personas de izquierda justifican más la violencia que tiene el propósito de conseguir un cambio social (por ejemplo, el bloqueo de calles en huelgas), las personas de derecha aprueban más los actos violentos que buscan el control social y la mantención del statu quo (por ejemplo, castigos penales más severos y linchamientos). A su vez, mientras las personas de clase alta justifican más la violencia laboral (que un jefe le grite a un empleado), las personas de clase baja toleran más la violencia en la pareja (que un marido abofetee a su esposa).

    Estos resultados invitan a estudiar las razones que llevan a justificar la violencia. Nuestros análisis sugieren que uno de los factores relevantes tiene relación con las percepciones de discriminación que sufren algunos grupos en ámbitos como educación, salud y justicia. Los grupos que perciben mayor discriminación tienden a justificar en mayor medida los linchamientos y la violencia de trabajadores para lograr el cambio social. Este resultado preocupa ya que sugiere que una sociedad que excluye y discrimina a ciertos grupos puede llevar a una mayor tolerancia de la violencia y, probablemente, a una mayor prevalencia de prácticas violentas.

    Ver en La Segunda

  6. Discriminación y linchamientos

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    Monica Gerber 014Mónica Gerber, académica de la Escuela de Sociología UDP, participó en el programa Lo que queda del día de Radio cooperativa sobre los resultados del Centro de Estudios de Conflictos y Cohesión Social, el cual reveló que el 76 por ciento de los chilenos justifica las detenciones ciudadanas y las golpizas a los delincuentes.

    “Entre las personas que perciben que a personas como ellos se les discrimina, que por ejemplo personas de su clase social son discriminadas por la justicia y por carabineros sí tienen una mayor tendencia a apoyar los linchamientos. En ciertos grupos se puede sentir que la justicia no funciona para todos de igual forma”, señaló la académica.

    Escuchar aquí

     

  7. 76% de los chilenos justifica detenciones ciudadanas y golpizas a delincuentes

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    Monica Gerber 014Así lo indica una investigación del Centro de Estudios de Conflictos y Cohesión Social que se conocerá hoy. Análisis muestra que en el país existen altos niveles de tolerancia a la violencia en distintas áreas.

    Cristián Espinoza, de 38 años, falleció este fin de semana tras una detención ciudadana en La Florida. Su muerte se originó luego que una mujer lo acusara de robarle su celular en un bus del Transantiago. El fiscal a cargo del caso dijo que la detención se ajustó a derecho, pero aún debe pronunciarse el Servicio Médico Legal sobre las razones del deceso de Espinoza.

    Al margen del resultado de esta investigación, el caso trajo de vuelta el debate en torno a las detenciones ciudadanas o golpizas. Según el estudio Conflicto social: los motivos de la justificación de la violencia en Chile, realizado por el Centro de Estudios de Conflictos y Cohesión Social (Coes), un 76% de los chilenos justifica que “algunas personas persigan y golpeen a un ‘delincuente’ que acaba de cometer un asalto.

    El trabajo, que será dado a conocer hoy, es parte un investigación mayor denominada Estudio Longitudinal Social de Chile, que consiste en una entrevista anual a 3 mil chilenos durante una década. Estos son los primeros resultados y corresponden a 2016.

    ¿Qué factores pueden estar tras un porcentaje tan alto? Héctor Carvacho, profesor de psicología de la U. Católica e investigador del Coes, explica que “en Chile los niveles de inseguridad son muy altos y no tienen correlato con los niveles objetivos de seguridad, que en el contexto internacional es bastante bueno. Además, estamos pasando por una crisis de las instituciones que también favorece la aprobación de modos ‘alternativos’ de resolver los conflictos”, plantea.

    Las respuestas a esta pregunta, y todas las del estudio, se analizaron por género posición política y clase social subjetiva (aquella a la que declara pertenecer la gente). “El apoyo a los linchamientos es mayor entre personas de derecha (81%) y de centro (78%), así como entre personas de clase social subjetiva media (79%) y media-baja (76%)”, agrega la investigación, que afirma que la violencia no parece ser un fenómeno de izquierda o de derecha, ni de clase social baja o de clase social alta.

    Además de la alta justificación de la violencia que busca controlar la delincuencia, se suma que el 88% de las personas cree que los jueces deberían dar condenas más largas a quienes cometen asaltos (ver infografía).

    En sus conclusiones, el estudio plantea que “la aceptación del uso de la violencia depende de la situación, del nivel de agresión y del fin que esta violencia promueve”.

    Violencia laboral

    El análisis también revela que en el ámbito laboral y familiar hay tolerancia a la violencia. En el campo laboral, si bien un 49% de los entrevistados consideró muy o extremadamente violento que un empleador le grite a su empleado por un trabajo mal hecho, un 51% no lo consideró muy violento. Carvacho, dice que esta pregunta hay que considerarla en contexto histórico, ya que explica que los derechos laborales han sido logros alcanzados por los trabajadores a lo largo del Siglo XX, donde formas brutales de violencia fueron comunes.

    “Que hoy casi la mitad de la gente considere violento que un jefe le grite es probablemente un avance respecto a la cultura laboral que predominó durante el siglo pasado, pero también nos muestra que hay un largo camino por recorrer para que el rechazo a este tipo de expresiones de violencia sea generalizado”, señala el experto.

    A nivel familiar, un 38% de los encuestados dijo que era muy violento o extremadamente violento que una madre le pegue una palmada a un niño que rompió el vaso que tenía prohibido tocar. “Que aún haya quienes admitan esto como un método es una muestra que a pesar de que la sociedad alcance consensos sobre los límites de la violencia, en este caso hacia los menores, todavía hay mucho que hacer para que estos estándares sean interiorizados y defendidos por todos”, advierte Carvacho.

    El estudio plantea que en el contexto laboral y familiar se observa una importante tolerancia y naturalización de la violencia. “Esto podría estar relacionado con el hecho de que la violencia que tiene lugar en el ámbito familiar puede percibirse como más privada, donde las relaciones de poder entre los individuos están más socialmente aceptadas. Es decir, que la madre tiene derecho a darle una palmada a su hijo si lo considera oportuno, pues tiene poder sobre él. Sin embargo, el poder que surge de la relación jerárquica entre un empleador y un empleado no debe ir más allá de la relación profesional, por lo que un acto violento sería poco apropiado”, dice la investigación del Coes, en la que además participaron Mónica Gerber de la U. Diego Portales, y otros siete autores.

    Pero no todos fueron niveles altos de aprobación al uso de violencia. El estudio constató bajos niveles de aprobación del uso de violencia en el contexto de manifestaciones y de violencia aplicada contra la mujer, donde el porcentaje fue de 9%.

    Ver en La Tercera

  8. Monica Gerber presentó seminario sobre violencia en la Araucanía

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    _39A4046El Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales organizó el Seminario ICSO “Violencia en la Araucanía: percepciones de (in)justicia en el trato de Carabineros y justificación de la violencia entre personas mapuche” , presentado por Mónica Gerber , investigadora ICSO y académica de la Escuela de Sociología UDP.

    La investigación, que tuvo como colaboradores a Roberto Gonzalez, Hector Carvacho, Gloria Jimenez-Moya, Cristóbal Moya, Jonathan Jackson y Valentina Castillo, se enfoca específicamente en el tema de la violencia, pensando en todas las situaciones que están ocurriendo, principalmente en el sur de Chile, la que es llevada a cabo tanto por activistas mapuches como una forma de reivindicar derechos o recuperar tierras, y también la violencia que es llevada a cabo por carabineros contra comunidades mapuches o en enfrentamientos específicos con ciertos activistas.

    “En Chile existe bastante apoyo hacia el uso de la fuerza en este contexto. Según datos de la Encuesta COES casi el 50 por ciento de los chilenos opina que se justifica que grupos indígenas usen la violencia para reivindicar tierras, y más del 85 por ciento dice que se justifica que el estado use la violencia, por ejemplo, cuando se bloquean carreteras, que digamos es una instancia no necesariamente vinculada  a temas indígenas, pero a veces sí, y nos parecen valores bastante altos”, comentó Gerber.

    “Hoy en día las personas mapuches viven en condiciones que en distintos aspectos son peores que las personas que son no indígenas, y que también hay evidencia de que hay fuertes discriminaciones desde tanto mapuches como de no indígenas hacia los mapuches. A nivel  de la relación con las autoridades, el informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos recalca la grave situación de justicia hacia personas mapuches, la Ley Antiterrorista, todo lo que eso significa en términos de reducción de garantías, la impunidad de agentes policiales que han usado violencia excesiva, etc.” señaló la socióloga en relación a los antecedentes de la investigación.

    La académica señaló que una de las hipótesis principales de este trabajo es saber “qué pasa cuando carabineros es justo en la manera que trata a los mapuches. Cuando carabineros es justo, y los mapuches perciben un trato justo, van a sentir que los medios legales son formas mediante las cuales ellos pueden lograr cambios, a diferencia que si yo siento que carabineros y las cortes de justicia me discriminan por ser mapuche. A mayor percepción de justicia en el trato de carabineros hacia personas mapuches, yo voy a ser más crítico hacia la violencia mapuche como una forma de reivindicar sus derechos”.

    “Lo opuesto debiera ocurrir con la violencia a carabineros. Si yo siento que carabineros nos trata bien, voy a entrar a una dinámica distinta, de legitimar a las autoridades, sentir que las autoridades o carabineros y sus acciones las hacen por buenas razones, y por lo tanto, voy a confiar que si usan violencia, la usan porque saben que es necesario, por ejemplo” comentó la académica.

    En el seminario, Monica Gerber graficó los diferentes tipos de violencia que existen en este contexto y de cómo se desarrolla la legitimización de estos actos según el grupo al que pertenecen: “Hemos visto la importancia de la justicia procedimental hacia otros con los que me identifico. La mayor parte de la literatura en este sentido analiza sobre como yo soy tratada de cierta forma por las autoridades”.

    “En esta investigación encontramos que también importa si yo percibo justicia en la manera en la que las autoridades tratan a otros, es decir, cuando yo veo en la tele o leo un artículo del diario donde queda en evidencia esta discriminación hacia los mapuches, eso también me genera cosas a mi si es que yo me identifico con ese grupo”, agregó.

  9. Cuatro académicos FCSH están en la lista de proyectos propuestos para adjudicarse Fondecyt Regular 2017

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    Académicos fondecytMónica Gerber, académica de la Escuela de Sociología y Carolina Segovia, Claudio Fuentes y Patricio Navia académicos de la Escuela de Ciencia Política, están presentes en el listado de proyectos  propuestos para adjudicarse un Fondecyt Regular 2017.

    En el caso de Mónica Gerber, su proyecto se titula “Justicia, legitimidad y cambio social: acerca de la interacción entre justicia distributiva y procedimental.” En la investigación participan como co-investigadores Cristóbal Moya, Ismael Puga y Raimundo Frei. El objetivo de este proyecto es entender cuándo percepciones de injusticias se traducen en una mayor disposición de las personas a participar por el cambio social.

    “Estamos interesados en estudiar el efecto conjunto de dos dimensiones de justicia: la justicia distributiva (igualdad en la distribución de bienes y oportunidades) y la justicia procedimental (igualdad en el ámbito de las interacciones, el trato y los procedimientos)”, señala la académica. La realización de este proyecto contempla seis estudios cualitativos (grupos de discusión) y cuantitativos (encuestas y experimentos).

    La académica Carolina Segovia, presentó el proyecto “Entre el saber y el sentir: el rol del conocimiento y las emociones en el proceso de decisión del voto en Chile”. Lo que busca esta investigación es evaluar de qué manera las emociones que tienen las personas, pueden influir en su decisión de voto.

    “Hay un conjunto de investigaciones que vienen más desde el campo de la psicología política, que lo que hacen es decir que esta imagen del ciudadano, que es más bien un ciudadano racional y que se basa en conocimientos, es incompleta, porque las personas no solamente piensan, sino que también sienten. Se ha buscado evaluar cómo estas distintas emociones que las personas puedan tener, pueden afectar su toma de decisiones y eso es lo que yo estoy buscando evaluar para el caso de Chile: cómo distintas emociones, pueden llevar a la gente a tomar decisiones específicas respecto del voto”, relata la investigadora.

    Por otra parte, el proyecto de investigación del académico Claudio Fuentes “La dinámica política del debate constitucional en Chile: Ideas, actores y propuestas”, busca, a partir del caso del cambio constitucional en Chile, entender cómo en el sistema político se imponen ciertas ideas y se hacen parte de las negociaciones políticas. “Por ejemplo, la idea de que un sistema semipresidencial es mejor en Chile, es una idea que se ha instalado progresivamente en la elite política, hay varios partidos que la están defendiendo. Entonces, de dónde viene, de dónde surge, por qué los actores políticos miran sistemas presidenciales en el mundo, analizan o simplemente es una preferencia de ello y que buscan eso”, explica Fuentes.  El estudio busca ir a las fuentes, investigar cómo se generan ideas y cómo estas se instalan en la opinión pública.

    Finalmente, Patricio Navia, presentó el proyecto “The Success of the President’s Legislative Agenda in Chile, 1958­2014”.  La investigación tiene como objetivo analizar los determinantes del éxito de la agenda legislativa presidencial en Chile. A partir de lo que expone este proyecto, el éxito se explica por la participación de su partido en el Congreso. Sin embargo, existen otras variables que influyen en la capacidad del presidente para avanzar en su agenda.

     

  10. La indignación moral y la influencia social en conductas vengativas

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    Monica Gerber 014Roberto González, Héctor Carvacho y Mónica Gerber: “Nuestra sociedad ha sido nuevamente golpeada con un hecho de violencia que revela la complejidad de la naturaleza humana…”

    Nuestra sociedad ha sido nuevamente golpeada con un hecho de violencia que revela la complejidad de la naturaleza humana. ¿Cómo se explica que cuatro adultos se hayan visto envueltos en la tortura y el asesinato de un menor que supuestamente había violado a una niña de cinco años?

    Este tipo se situaciones ha sido abordado ampliamente en estudios de psicología social, que explican los factores individuales y del contexto que gatillan estos eventos.

    Este asesinato evidencia cómo una emoción de rabia ante un supuesto hecho delictivo (en este caso, una violación) puede ser exacerbada por medio de la influencia social para terminar en una venganza grupal, física y directa. Pero, ¿por qué ocurre esto? Las personas reaccionan con indignación moral y rabia cuando ellos o un ser querido son víctima de un abuso o de violencia. Estas situaciones reducen las normas que regulan nuestra conducta de forma habitual y pueden llegar a motivar un deseo irracional por vengar lo sucedido. La venganza implica hacer justicia por las propias manos, por medio del sufrimiento del agresor. En estos contextos, se asume que el agresor no merece un debido juicio ni que se evalúe la evidencia de manera racional.

    Ahora bien, el deseo de venganza puede tener repercusiones aún mayores cuando se genera en un contexto grupal. En situaciones grupales, las personas nos sentimos fuertemente motivadas a conformarnos a la conducta que sea dominante, a hacer lo que los demás hacen. Esto se conoce como influencia social.

    En situaciones de influencia social, las personas tendemos a pensar de manera automática, guiados por la rabia y frustración, con una respuesta fisiológica que nos predispone a actuar rápidamente (alta adrenalina, alta exaltación).

    Al actuar de manera rápida ante un problema, 1) pensamos que es la única forma de resolverlo y descartamos otras formas posibles de abordarlo; 2) actuamos sin pensar en las consecuencias; 3) aumentamos la disposición a conformarnos ante la situación y a no resistirnos a lo que otros dictaminan, y 4) esto es especialmente fuerte cuando hay líderes o personas con estilos de personalidad dominantes, cuyo actuar se tiende a legitimar y del cual cuesta mucho disentir. Líderes con características individuales como la impulsividad, la tendencia a la agresividad o tendencias autoritarias, cuando se enfrentan a este tipo de situaciones pueden establecer una norma social que guía la conducta grupal hacia acciones de venganza.

    Las emociones negativas y la influencia social hacen que la gran mayoría de las personas seamos susceptibles de caer en situaciones extremas como la observada.

    ¿Qué podemos hacer entonces para evitarlas? Es menos probable que las personas actúen así cuando al menos hay un disidente en el grupo que pueda poner paños fríos a la situación. Acudir a otros para evaluar lo que está pasando ayuda a desfocalizar la atención de las emociones de rabia o frustración y se generan alternativas de acción. Ante situaciones de este tipo hay que tomar distancia y pensar, conectarse con la situación y juzgar los riesgos asociados a la conducta hostil. Cuestionar la veracidad de la información que gatilla la situación o su fuente son otras medidas posibles. Estos pasos pueden ayudar a evitar hechos de violencia impulsiva y excesiva, permitiendo que se evalúe racionalmente la evidencia existente y se adopten medidas apropiadas.

    Roberto González

    Héctor Carvacho
    P. Universidad Católica de Chile

    Mónica Gerber
    Universidad Diego Portales

    Leer en El Mercurio

  11. ¿Puede el auge de “Los Vengadores” generar la aparición de otros vigilantes urbanos?

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    Monica Gerber 014La temeraria acción de Fabricio Ruiz de Gamboa y Juan Luis Dupré que se disfrazaban de detectives, baliza y armas de fogueo en mano, para hacer justicia por sí mismos es analizada por la socióloga y profesora de la UDP, Mónica Gerber; Jorge Araya, profesor de políticas públicas de la Usach y experto en seguridad ciudadana y Paulo Quinteros, regente del popular blog de cultura pop Salón del Mal. La paradoja de un país en el que la policía está bien evaluada y la popularización de las detenciones ciudadanas parece ser el caldo de cultivo para la propagación de grupos que hacen justicia por sus manos, creen los expertos.

    “Los Vengadores”, el par de jóvenes que se disfrazaba de detectives, baliza y armas de fogueo en mano, para hacer justicia por sí mismos, alcanzó a salirse con la suya a lo largo de cuatro meses. Pese a que los medios difundieron la actitud como una acto reprochable, el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, y los voceros de la PDI también frenaron cualquier apoyo al team, calificando sus acciones de irresponsables.

    “La autotutela no está permitida en países que se rigen por leyes que han sido definidas democráticamente como es el caso de Chile”, dijo Aleuy. En Twitter, las reacciones estaban divididas, pero los likes se iban para quienes felicitaban a Fabricio Ruiz de Gamboa y Juan Luis Dupré por su temeraria acción.

    Como ha sucedido en Inglaterra, con héroes enmascarados que cada cierto tiempo excitan a la población o en Brasil, donde los escuadrones de la muerte, que diezma a las bandas criminales, se masifican entre la población civil, la preocupación a nivel local advierte que nadie está por sobre la ley y que incluso el gobierno puede querellarse contra quienes jueguen a los policías y ladrones.

    ¿Puede potenciarse la aparición de estos grupos dedicados a pelear contra la delincuencia por mano propia? La historia reciente ha demostrado cómo el acto de justicia de “sacar el celular” para registrar una injusticia ha dado material fértil a noticieros quienes incluso compran esos videos. Lo mismo ha pasado con la sensación de un aumento en las detenciones ciudadanas y linchamientos, explica la socióloga y profesora de la Universidad Diego Portales, Mónica Gerber.

    El apoyo del chileno a que otro civil persiga y golpee a delincuentes es cercano al 60%, según una encuesta realizada por la UDP. “Esta aprobación es un poco más alta en personas de clase media alta, en personas de derecha y sin decisión política”, dice Gerber, quien reconoce también que en personas vinculadas a la izquierda, ese apego es algo menor, pero amplio.

    Sin embargo lo que subyace a este fenómeno es un problema de clase, sostiene la socióloga ya que el combustible de este tipo de acciones es ideológico. “Una de las cosas que hemos encontrado es que la gente justifica estos castigos; lo ve como un asunto muy moral. Algo que es muy de guata al exteriorizar su disconformidad de vivir en un país inseguro que los lleva a validar este tipo de actos”, dice sobre la aparición de personajes como “Los Vengadores”.

    “El castigo busca evitar que una persona desaventajada social e históricamente pueda aumentar su posición. El linchamiento tiene que ver con degradar y demostrar que esta persona no puede ascender socialmente. Nosotros lo interpretamos desde el reflejo de la desigualdad en Chile. Ese es un dato que vincula estos eventos con su realización por parte de personas de clase media hacia arriba”, describe la analista.

    Lo que hace extravagante la aparición de vengadores o vigilantes es que la percepción de inseguridad es superior a lo que la realidad indica. El efecto de los medios sobre una sociedad que cree vivir en zona de guerra criminal, se contrasta con los niveles de confianza en las instituciones. Esta paradoja obedece a otra idea: la de falta de confianza en las instituciones que imparten justicia en Chile, define Gerber.

    “Si bien hay confianza en Carabineros, hay una disconformidad en distintos ámbitos e instituciones que puede traducirse en que no voy a hacer el trabajo de Carabineros, sino que lo voy a apoyar con una acción propia de linchamiento. Se justifican así como una especie de “ayudantes de Carabineros” como aseguraban ser “Los Vengadores”. No deslegitiman a la policía, sino que tratan de hacerla más eficiente. Es difícil de concluir el futuro de esto, pero sí creo que los hechos tienen que ver con el empoderamiento y el nivel socioeconómico de personas con más educación. Lo que va a variar es el método más que el cómo y cuánto se hace”, apunta la también investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES).

    – ¿Se puede anticipar si la exposición mediática de un par de jóvenes vigilantes propicie la aparición de otros que sigan su ejemplo?
    – Hay pocos estudios sobre la búsqueda de organización ciudadana ante la delincuencia y es difícil saber qué hace que en Chile aparezca un grupo como “Los Vengadores”, pero principalmente las motivaciones de las personas para reducir a un delincuente son las mismas que hay para definir lo que están dispuestos a permitir que haga un carabinero. Los datos que tenemos son de una encuesta en que preguntamos a la gente si se justificaba el uso de la detención ciudadana y principalmente los linchamientos. Al ajusticiamiento lo entendemos como un castigo donde la decisión de castigar viene del ciudadano y que siempre implica violencia. Los casos de muerte, ya son más extremos y no son el más típico por suerte.

    – Al menos en redes sociales el apoyo a la acción de dos jóvenes vengadores ha sido bastante transversal
    – Claro. Eso es un efecto producido por el hecho de que con quienes terminas escribiéndote es con gente que piensa como tú. Mediante esas redes, el tema escala y se generan debates acalorados que no son representativos de lo que piensa la gente en general. De alguna forma los castigos canalizan un montón de inseguridades que no tienen que ver con la seguridad necesariamente. No es algo racional. Es más bien miedo según los estudios al respecto que hablan de desconfianza en el otro para justificar que acá hay un problema real. Por otro lado a los medios les gusta dar cuenta de una situación de crisis que es un país relativamente seguro dentro del contexto de la región.

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  12. Académica de la Escuela de Sociología e investigadora adjunta del COES, Mónica Gerber, detalla sus proyectos de investigación 2016

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    Monica Gerber 014

    La académica de la Escuela de Sociología UDP e investigadora adjunta del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), Mónica Gerber, se encuentra realizando diversos proyectos de investigación. En esta entrevista detalla sus principales trabajos contemplados para este año.

    ¿En qué consiste tu proyecto de Fondecyt de postdoctorado?
    Estoy terminando el segundo año y es un proyecto que busca examinar por qué las personas justifican la violencia que se está dando entre Carabineros y algunos activistas mapuche en el sur de Chile. La idea es tratar de entender desde la psicología social y con distintas teorías, por qué las personas justifican o validan ciertas situaciones de violencia. En particular estoy viendo el efecto que tiene el concepto “justicia procedimental”, que es la percepción de que las autoridades tratan de manera respetuosa y de manera justa a las personas. Estoy trabajando con muestras de personas con ascendencia mapuche y personas no indígenas para ver las distintas visiones acerca del mismo fenómeno.

    ¿Qué objetivos posee la investigación?
    El primer objetivo del estudio fue diseñar y validar una escala de actitudes hacia la violencia en el contexto chileno, algo que no había anteriormente. El estudio que hice en el primer año de investigación fue para armar una batería de ítems que diera cuenta de diferentes situaciones de violencia. Por ejemplo, hablar si se justifica que Carabineros use la violencia para evitar marchas o allanamientos a comunidades. Estas son distintas instancias de violencia, algunas más o menos justificadas, más o menos violentas, y por otro lado la justificación de la violencia por activistas mapuche para recuperar tierras o para reclamar por sus derechos. Ese objetivo ya está cumplido y publicado en un artículo. El segundo objetivo se relaciona con entender cuáles son los antecedentes y las variables que predicen una mayor aceptación de la violencia, eso es lo que estoy trabajando ahora.

     

    ¿Cuál es el método de trabajo?
    Hasta ahora han sido encuestas, llevo dos en el sur de Chile. He trabajado con ayuda de la Universidad de la Frontera, con estudiantes de sociología de allá que han recogido los datos. Durante el tercer año del proyecto, que es el que estoy comenzando ahora, voy a empezar a hacer experimentos. La idea de aquí en adelante es ver qué pasa si en un contexto de laboratorio manipulo la percepción de justicia procedimental, es decir, si le cuento a las personas que van a ser encuestadas acerca de cómo Carabineros trata a las personas mapuche y si eso tiene un efecto de manera experimental.

    Hasta ahora, ¿qué resultados se pueden observar?
    Lo que he encontrado hasta ahora es que la percepción de trato de las autoridades, en especial las personas mapuche, tiene un efecto muy importante en sus actitudes y reacciones, es decir, no pasa desapercibido el que ellos se sientan discriminados, cuando la justicia no trata a todas las personas de igual forma, cuando privilegia a algunos o cuando abiertamente es discriminatoria o sesgada en la forma que trata a algunos grupos. Esto tiene consecuencias en cómo estas personas después se sienten con respecto a la sociedad, cómo se integran o no y el tipo de acciones que deciden tomar para cambiar su situación. Lo que yo he observado es que en el fondo, cuando las personas mapuche perciben que no son tratados de manera justa, termina en efectos muy negativos, en el sentido de validar medios violentos para lograr cambios sociales.

    ¿En qué otros proyectos estás actualmente?

    Estoy en varios proyectos, en uno de ellos estoy trabajando con el académico de sociología UDP, Ismael Puga, sobre la justificación de distintos tipos de violencia, no solamente el caso del conflicto mapuche. Estamos tratando de entender cuándo los chilenos justifican por ejemplo, los linchamientos, cuándo se justifica la violencia por parte de carabineros, como en el caso de las marchas, que también es algo que aparece frecuentemente en los medios, y también cuando la gente justifica el uso de castigo severo.
    ¿Cómo desarrollan el campo de trabajo?

     

    ¿Cuál es el aporte de estos proyectos a la investigación?

    Me parece que el tema de la justificación de la violencia es relevante, no estamos estudiando por qué la gente lleva a cabo actos de violencia, sino por qué la justifica. Obviamente esto puede llevar a predisponer de cierta forma acciones violentas, o puede tener un efecto en políticas públicas. También nos parece relevante porque vemos en distintos casos que la justificación de la violencia tiene un fuerte sesgo social en términos que son relaciones muy de clase.

     

    ¿De qué se trata tu trabajo en el COES?

    Soy investigadora adjunta del COES, eso implica hartas cosas. Participo en distintas actividades, estoy en el área de interacciones grupales e individuales, en el cual participan varios psicólogos y sociólogos. Estoy también realizando otros proyectos con psicólogos de la Universidad Católica, además estamos en una investigación sobre relaciones entre grupos de distintas clases sociales, viendo cómo en ciertos contextos personas que provienen de una clase social baja buscan distanciarse. El COES ha sido básicamente una instancia para vincularme con distintos investigadores y armar proyectos. Además, estoy ayudando constantemente en el diseño de la encuesta Panel que va a hacer el COES este año.
  13. ICSO presenta resultados de la Encuesta Nacional UDP 2015

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    cuadradoEste jueves 5 de noviembre la directora del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la UDP, Carolina Segovia, en compañía de Mónica Gerber, investigadora ICSO, presentaron los resultados de la decimo segunda Encuesta Nacional UDP correspondiente al año 2015.

    Ver resultados presentados en lanzamiento aquí

    Baja aprobación presidencial y de gobierno

    En la Encuesta Nacional UDP, cuyo campo fue realizado entre el 21 de septiembre y 20 de octubre último, la aprobación de la presidenta Bachelet alcanza un 28,9% (lo que implica una caída de 14,7 puntos respecto a la misma medición del año anterior), mientras su desaprobación se sitúa en el 64,3% (comparada con el 43,1% de 2014). Ambas cifras son similares al peor momento del gobierno del ex Presidente Sebastián Piñera. Al mismo tiempo, la credibilidad de la mandataria se muestra a la baja (un 72,6% dice creerle pocas veces o nunca) y saca nota roja en todos los atributos (honestidad, capacidad para resolver problemas de la gente, capacidad para lograr acuerdos con la oposición, firmeza en la toma de decisiones y capacidad para liderar su posición política), salvo en la capacidad para representar a Chile en el extranjero.

    En esta misma línea, la aprobación del gobierno cae a un 20% (de un 36% en 2014), mientras su desaprobación sube a un 72% (de un 49,8% del año 2014). Se trata de la más baja aprobación y la más alta desaprobación, si se toma en cuenta el gobierno de Sebastián Piñera y el anterior gobierno de la Presidenta Bachelet. La evaluación del gobierno baja en todas las áreas de gestión.

    Delincuencia, desigualdad, salud, educación y corrupción como los principales problemas

    La Encuesta Nacional UDP 2015 vuelve a situar a la delincuencia como el principal problema del país (situación que se repite desde 2012), con un 38% de las menciones.

    En el escenario actual, destaca la subida de la desigualdad a un segundo lugar, con 10,3% de las preferencias (en la misma encuesta del año anterior se encontraba en cuarta posición), seguida en el orden de las preferencias por salud (9,5%) y educación (9,4%).

    También la encuesta muestra por primera vez una notoria alza de la corrupción, que se ubica en el quinto lugar, con un 9,3% (el año 2014 este se situaba en el noveno lugar con un 3,1% de las preferencias).

    Debates actuales: aborto y nueva constitución

    Mientras las tres causales presentadas por el actual proyecto de despenalización del aborto mantienen altos índices de aprobación, otras causales van sumándose a esta tendencia. Así, sube también la aprobación de casos donde la madre es menor a 14 años, no desea tener un hijo o si la pareja en conjunto decide no tener un hijo.

    Respecto al proceso constituyente, un 45,1% cree que debe hacerse una nueva Constitución, en tanto un 34,5% prefería hacer solo reformas, y un 7,1% se inclina por mantenerla. Entre quienes prefieren una nueva Constitución, la opción de la Asamblea Constituyente concentra las preferencias (68,9%) y lo mismo sucede con el plebiscito como mecanismo para ratificar la nueva constitución (91,5%).

    Sube confianza en los medios de comunicación, mientras la depositada en el Gobierno, Congreso y partidos políticos baja

    A pesar de que desde 2009 se advierte una sistemática disminución en la confianza social en la mayoría de las instituciones, la Encuesta Nacional UDP 2015 muestra algunos repuntes, especialmente en los medios de comunicación. Los diarios pasaron de un 23,7% en 2014 a un 28,6% en 2015, la televisión pasó de un 14,1% en 2014 a un 17,9% en 2015, y la radio pasó de un 40,7% en 2014 a un 49,3% en 2015. La misma tendencia positiva se aprecia en la evaluación de carabineros, fuerzas armadas, movimiento estudiantil y sindicatos.

    Al mismo tiempo, la confianza en el Gobierno baja de 19,8% en 2014 a 13% en 2015. A su vez, la confianza en el Congreso y en los partidos políticos se ubica en los niveles más bajos registrados por la Encuesta Nacional UDP, cuyas mediciones anuales se iniciaron en el 2005. En esta ocasión, la confianza en el Congreso bajó a un 4,1%, mientras la de los partidos políticos llegaron a un 2,7%. La misma tendencia a la baja se verificó con la Iglesia Católica, que pasó de un 26,2% en 2014 a un 22,5% en 2015. La confianza en las empresas no observó un cambio estadísticamente significativo (pasando de 10,5% a 11%).

     

    Desafección política

    Al consultar a los entrevistados sobre el partido político que mejor representa sus intereses, creencias y valores, un 80,8% responde que no se identifica con ninguno, el más alto nivel de no identificación observado en nuestra serie. Lo mismo pasa con las coaliciones políticas: un 77,2% responde que no se identifica con ninguna coalición.

    Paralelamente, la opinión pública aumenta su desaprobación del desempeño de las dos principales coaliciones. Mientras la Alianza alcanza un 74,6% (17,4 puntos más que en 2014), la Nueva Mayoría está en el 71,6% (24 puntos más que la misma medición del año anterior).

    Aunque ha aumentado la no identificación y desaprobación de las coaliciones, un tercio de los encuestados votaría por un candidato a alcalde/diputado/senador de la Nueva Mayoría y poco más de un cuarto lo haría por algún candidato a alcalde/diputado/senador de la Alianza.

    Preferencias electorales

    Si bien sigue siendo alto el número de quienes declaran no saber quién cree será el próximo Presidente (52,9% por mención espontánea), lidera la lista el ex presidente Sebastián Piñera, con un 18,4%. Le siguen Ricardo Lagos (7,4%) y Marco Enríquez Ominami (6,2%).  Cuando se consulta sobre quién le gustaría que fuera el próximo presidente (mención espontánea), entre quienes declaran nombres específicos (46,9%), las principales preferencias son Piñera (11,8%) y Enríquez-Ominami (10,1%).

    Situación económica presente y futura

    El tema de la desaceleración económica ha sido parte del debate político reciente. Desde el punto de vista de la opinión pública, un 50,9% calificó la situación económica como regular (3,5 puntos menos que en 2014), mientras un 37,6% la calificó como mala o muy mala (8,1 puntos más que en 2014). La evaluación de la situación económica del país como muy buena, cayó de 15,4% a 10,7% en igual periodo de tiempo.

    La encuesta muestra que un 53,3% cree que el gobierno es responsable de la situación económica actual, mientras un 14,2% responsabiliza a la situación económica internacional y un 25,5% a los empresarios. Entre aquellos que consideran la situación económica como buena o muy buena, las responsabilidades atribuidas al gobierno, a la situación económica internacional y a los empresarios se mantiene bastante pareja (34,3%, 26,4% y 22,9%, respectivamente), mientras para aquellos que consideran la situación económica como mala y muy mala, la responsabilidad recae principalmente en el gobierno (con un 64,8%).

    En cuanto a las perspectivas futuras, un 22% dice que la situación económica será peor, un 49,7% indica que será igual, y un 23,8% sostiene que mejorará (el año anterior un 30,7% creía que la situación económica futura del país mejoraría).

    Independiente de lo anterior, respecto al desarrollo económico del Chile actual, un 43,2% se considera ganador, cifra similar a aquellos que se consideran perdedores: 42,7%.

    Antecedentes metodológicos: Encuesta probabilística, cara a cara, con una muestra de 1.302 entrevistas y representativa del 84,5% de la población urbana del país. Tiene un error muestral de +/- 2,72% considerando un nivel de confianza de 95%. El trabajo de campo lo realizó la empresa CADEM entre los días 21 de septiembre y el 20 de octubre de 2015. Más información en http://encuesta.udp.cl/

  14. Lanzamiento de la Encuesta Nacional UDP 2015 en Salón Diego Portales de Casa Central, 5 de noviembre

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    El Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, organiza el lanzamiento de la Encuesta Nacional UDP 2015. Desde 2005 el ICSO-UDP desarrolla un programa de encuestas de opinión pública con el objetivo de contribuir a la comprensión de los cambios en las percepciones de los chilenos en diversas áreas donde el país evidencia transformaciones cruciales. En esta oportunidad, Carolina Segovia, Directora del ICSO-UDP y Mónica Gerber, Investigadora ICSO, presentarán los resultados de la décimo segunda medición.

    El lanzamiento se realizará el jueves 5 de noviembre, a las 11:00 horas en el Salón Diego Portales de Casa Central, ubicada en Gorbea 1770, Santiago.

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  15. Lanzamiento Encuesta Nacional UDP 2015

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    invitaciónEl Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, tiene el agrado de invitarle al lanzamiento de la Encuesta Nacional UDP 2015. Desde 2005 el ICSO-UDP desarrolla un programa de encuestas de opinión pública con el objetivo de contribuir a la comprensión de los cambios en las percepciones de los chilenos en diversas áreas donde el país evidencia transformaciones cruciales. En esta oportunidad, Carolina Segovia, Directora del ICSO-UDP y Mónica Gerber, Investigadora ICSO, presentarán los resultados de la décimo segunda medición.

    El lanzamiento se realizará el jueves 5 de noviembre, a las 11:00 horas en el Salón Diego Portales de Casa Central, ubicada en Gorbea 1770, Santiago.

    Contacto para prensa: [email protected]/02 26762242

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