Votos en el exterior
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Observatorio electoral de la UDP da cuenta de conteo parcial de voto de chilenos en el exterior para esta segunda vuelta presidencial.
Observatorio electoral de la UDP da cuenta de conteo parcial de voto de chilenos en el exterior para esta segunda vuelta presidencial.
En su discurso del 21 de mayo la Presidenta señaló que en el proceso constituyente- hasta ese momento- participaron más de 60 mil personas. Esa cifra hoy es mayor, bordeando los 70 mil. En https://www.unaconstitucionparachile.cl/datos se reportaron- hasta el mediodía de ayer- 7.760 encuentros locales, incluyendo 143 realizados en el extranjero. Sin embargo, el volumen de participación sigue siendo extraordinariamente bajo. Sólo como comparación, en las primarias del PDC para elegir candidatos a alcalde y concejal – un partido debilitado electoralmente y en un contexto de primarias sin recursos ni propaganda- la participación fue de 78 mil personas. Es más, esas primarias se realizaron en 67 comunas que representan aproximadamente el 35.5% de la población.
Al analizar el número de encuentros locales por comuna, la preocupación no sólo responde al bajo volumen, sino que también a su composición socioeconómica. Del total de encuentros locales, el 22.3% se ha realizado en las comunas de mayores ingresos, incluyendo a Vitacura y Las Condes. Las otras comunas son Lo Barnechea, Providencia, La Reina, Santiago, Ñuñoa. Si ponderamos estas cifras según la población de 14 años y más estimada por el INE para 2016, en Providencia, por ejemplo, hubo un encuentro local por cada 372 personas, cifra que asciende en Santiago a 626, y a 701 en Ñuñoa. En Vitacura hubo un encuentro local por cada 693 personas y en Las Condes la cifra pasa a 900. En cambio, en las comunas con mayores niveles de pobreza de la Región Metropolitana las cifras, definitivamente, no acompañan. En La Pintana hubo un encuentro local por cada 5 mil 189 personas, mientras que en San Ramón el número aumenta a 4 mil 44. La cifra se dispara en Pudahuel, donde hubo un encuentro local por cada 6 mil 618 ciudadanos, pasando a 8 mil 157 en Renca.
Para ser justos, también hay comunas pequeñas que, dado su volumen poblacional, presentan altas tasas de participación. Por ejemplo, en O’Higgins se han realizado 2 encuentros locales. La población de 14 años y más estimada por el INE para 2016 fue de 536 personas. Es decir, hubo un encuentro local por cada 268 personas. Algo similar ocurre con Putre, Timaukel y Lago Verde. Sin embargo, y a pesar de estos esfuerzos, el sesgo de clase es evidente. Providencia, por ejemplo, pesa casi 11 veces más que San Ramón y 14 veces más que La Pintana en este proceso constituyente. Incluso, está muy por encima de Maipú, donde se realizó un encuentro local por cada 4 mil 719 personas, aunque algo más cerca de Puente Alto con una cifra de dos mil 544. Si bien es cierto que los resultados de este proceso son irrelevantes en términos institucionales dada su naturaleza no vinculante, no deja de sorprender tan marcado sesgo de clase. En especial, las cifras llaman la atención si pensamos que los promotores del proceso constituyente- los mismos que diseñaron el programa de gobierno- han insistido en su diagnóstico respecto a una ciudadanía politizada, polarizada y que demanda mayor participación.
Probablemente, sus esperanzas estén puestas en los resultados de la última encuesta Adimark, donde un 61% se mostró interesado en participar del proceso. El problema de aquello es que se confunde una actitud o predisposición con la real conducta de los ciudadanos.
Este sesgo socioeconómico del proceso constituyente- hay más encuentros locales en comunas ricas que en comunas pobres- convive con un sesgo territorial. Del total de encuentros locales, el 46.1% ha sido realizado en la Región Metropolitana, en circunstancias de que la RM concentra al 40.6% de la población de 14 años y más. Las regiones más sub-representadas son Bío Bío y Araucanía.
Todo esto lleva a pensar que el proceso constituyente no hace más que reproducir las brechas socioeconómicas y sociodemográficas de la representación. Acá se debiesen concentrar los esfuerzos a fin de lograr que en un proceso amplio y participativo- que fue la promesa inicial- se rompan las tradicionales barreras de acceso.
El Senado acaba de aprobar en primer trámite constitucional la pérdida del escaño para aquellos senadores, diputados, alcaldes, CORES y concejales que hayan violado las normas sobre transparencia, límite y control de gasto electoral. Lo extraño de todo esto es que aún no conocemos cuáles serán efectivamente esas normas de transparencia. Se dejó para más adelante la idea de incluir al Presidente de la República en este sistema de sanciones. Al parecer, la fuerza del presidencialismo chileno no conoce límites. Puede ser que un CORE electo en la circunscripción provincial de Capitán Prat donde votan poco más de 1720 personas sea sancionado, mientras que un Presidente siga en su cargo a pesar de haber violado la norma.
El CORE más votado en Capitán Prat obtuvo 407 votos. Su gasto declarado ante el Servel fue de 2.013.110 pesos, el más alto para dicha zona. El segundo CORE electo en esa circunscripción obtuvo 386 votos y gastó 575 mil pesos. El límite de gasto establecido por el Servel para Capitán Prat fue de 17.994.230. Con estos datos, entonces, el CORE que más gastó ocupó sólo el 11.2% del límite de gasto. La primera pregunta es obvia: ¿será necesario establecer límites de gasto tan altos? Una medida prioritaria, antes de estar discutiendo sobre la pérdida de escaño, es definir de manera muy clara los nuevos límites de gasto electoral. Según la ley 19.884, para la elección de CORES el límite de gasto se calcula tomando como base 700 UF (17,5 millones aproximadamente) para luego aumentar ese límite en función del número de electores. ¿No será más fácil definir esos montos considerando sólo el volumen de electores o, incluso, de votantes en cada división electoral?
Desafortunadamente, y dado el desorden legislativo producto de la histeria colectiva en torno a la crisis de los partidos, se está legislando de manera apresurada. En un afán casi enfermizo por “mayor transparencia”, los partidos están contra la espada y la pared. Algunos exigen re-inscribir a toda la militancia, hacer público ese padrón, y otros más osados quieren imponer el principio de “una persona, un voto”. Ninguna de estas medidas generará por sí solas mejores partidos. De hecho, cada partido tiene su propio sistema electoral donde los cargos pueden ser electos de manera indirecta. Dado que los sistemas electorales producen distorsiones, difícilmente todos los partidos podrían respetar ese principio de “una persona, un voto”. Luego, la re-inscripción de los militantes es una medida absolutamente innecesaria. Bastaría con que el Servel lleve un registro sistemático y creíble. Muchos señalan que los partidos que no cumplan con estas exigencias no tendrán acceso a recursos públicos. Esto es, por decir lo menos, incorrecto. Los partidos se juegan la vida en las elecciones. Son los ciudadanos los que evalúan periódicamente a ese partido, no los reformistas que se creen depositarios de una superioridad moral para decretar qué es bueno y qué es malo para los partidos.
Finalmente, la idea de mayor democracia interna no tiene asidero empírico. Hay partidos cerrados exitosos y partidos abiertos que también lo son. ¿Desde cuándo la democracia interna es un requisito para el éxito?, ¿qué pasa si un partido llega a consenso para nominar una directiva nacional?, ¿se va a sancionar a ese partido por lograr acuerdos? Luego, para otros la democracia interna se asocia con primarias. ¿Quién podría sostener seriamente que las primarias son el “mejor” mecanismo para seleccionar candidatos? En un reciente artículo escrito con Carlos Cantillana y Gonzalo Contreras del Observatorio Político-Electoral de la UDP demostramos que las primarias que hizo la Concertación en 2012 para elegir a sus candidatos a alcalde no se tradujo en mayor participación para la siguiente elección local y que sólo mejoró marginalmente la elegibilidad de los ganadores.
Mucho cuidado entonces. Antes de promover reformas pro-transparencia sería bueno conocer en detalle las normas que rigen la competencia partidista y promover cambios que vayan en la dirección correcta y no en detrimento de los partidos que, alicaídos y todo, mantienen el monopolio de la representación.
Un 70% de los chilenos desaprueba la gestión que realiza la presidenta Michelle Bachelet, según arrojó la encuesta Adimark de julio. Se trata del índice más alto registrado desde que se inició este estudio en 2006.
Para el director de la empresa encuestadora, Roberto Méndez, este resultado confirma la compleja situación que vive el gobierno, “que habla del nivel de tensión” que se vive en el país.
Mauricio Morales, cientista político y director del Observatorio Político Electoral de la Universidad de Diego Portales, conversó sobre este tema con Expreso Bío Bío.
El experto comentó que “lo más preocupante para la presidenta es el deterioro que se produce en los sectores más pobres de la población, que han sido su terreno cautivo desde el año 2005 en adelante”.
Junto con ello, resaltó que “caen atributos que la presidenta siempre tuvo muy altos, como son credibilidad y respeto“, además de las visiones críticas que tiene la gente acerca del empleo y la economía.
“Lo que se produce es la peor combinación de todas, que es el deterioro de los atributos personales en combinación con una pésima evaluación de áreas críticas para el desarrollo de las personas”, agregó.
Morales también indicó que, en términos de reformas, el gobierno ofreció “un programa muy agresivo”, y que las transformaciones hoy no gozan de apoyo ciudadano. “Va a ser muy difícil para la presidenta Bachelet generar los apoyos suficientes para respaldar las reformas“, declaró.
“El hecho de tener un 70% de desaprobación implica de por sí una mayor polarización, por lo tanto, va a ser muy difícil que las personas que hoy rechazan a la presidenta que vuelvan a aprobarla, dado que no apoyan el plan de reformas que ella ha planteado al país”, añadió.
El director del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales, Mauricio Morales, participó en el panel de Análisis del programa Vía Pública del Canal 24 Horas, conducido por Juan Manuel Astorga, donde se revisaron las principales informaciones de la jornada y un panel analizó los cónclaves realizados en la Nueva Mayoría y la Oposición.
Luego de la primera vuelta presidencial de 2009, Marco Enríquez-Ominami (ME-O) hizo todo lo posible para que Frei fuese derrotado por Piñera. Además de señalar que un segundo gobierno de Frei sería un acto “inmoral”, lo ridiculizó públicamente como el candidato del 29%. Sistemáticamente el “senador DC”-como le decía ME-O a Frei- debía defenderse de los ataques de Piñera y de la izquierda descolgada de la Concertación. ME-O tenía, en todo caso, muy buenas razones para reaccionar de esa manera, pues desde la Concertación se le impidió participar en primarias.
Muy distinto habría sido el escenario en caso que ME-O hubiese sido incluido en esa primaria. No tenía ninguna posibilidad de ganar. Por tanto, el error estratégico de la Concertación fue tratarlo de “Marquito” en lugar de tomárselo en serio. Era mejor derrotar claramente a ME-O dentro de la Concertación que en una primera vuelta. Tanto así, que en esos comicios ME-O sobrepasó el millón 400 mil votos. Parte importante de esa votación no se inclinó por Frei en la segunda vuelta, abriéndole a Piñera las puertas de La Moneda.
Su segundo intento fue menos exitoso. En 2013 ME-O redujo su votación a la mitad, mostrando que sus bases de apoyo eran líquidas. Esto fue más evidente en las comunas del norte del país. Si promediamos la votación de ME-O desde Arica a Copiapó, en 2009 sobrepasó el 25%, bajando a cerca del 10% en 2013, elección en la que el norte recibió más entusiastamente la candidatura de Parisi. Es cierto que en 2013 la participación se redujo a menos del 50% (en 2009 había bordeado el 60%) y que tenía al frente a Bachelet, pero ambas razones no son suficientes para justificar un deterioro tan significativo.
Hoy ME-O está cuestionado por el financiamiento de sus dos campañas. El primer misil vino de Camilo Escalona, quien acusó a la Fundación Chile 21 de triangular recursos desde SQM para dividir a la Concertación en 2009. De algo similar se le acusa para su campaña de 2013. ¿Cuánto gastó ME-O?, ¿de dónde provinieron los recursos? En 2009 ME-O declaró un gasto de más de mil 500 millones de pesos, cifra inferior a la de Frei (sobre los 3 mil millones de pesos) y de Piñera (sobre 5 mil millones de pesos). Del total de sus ingresos de campaña, casi el 25% fueron aportes reservados (en Frei fue el 37% y en Piñera el 38%).
En 2013, en tanto, ME-O declaró un gasto sustancialmente inferior que no llegó a los 750 millones de pesos, cifra muy distante de Matthei (casi 3 mil 500 millones de pesos) y de Bachelet (poco menos de 5 mil 400 millones de pesos). Del total de sus ingresos, un 32,2% provino de “aportes reservados”, superando a Bachelet (26,1%), pero nunca tanto como Matthei (66,5%). Controlando por el valor de la UF, ME-O gastó en 2009 aproximadamente 73 mil UF, bajando a cerca de 33 mil UF en 2013. Es decir, menos de la mitad.
ME-O quiere competir en la primaria de la Nueva Mayoría. ¿Lo puede hacer con la mochila del presunto financiamiento irregular?, ¿volverá la antigua Concertación a bloquearlo o le dará el paso para “matarlo” desde dentro? Si se confirma el financiamiento de SQM -más allá de si fue regular o no-, ME-O bajará en las encuestas, que son su único capital político. De ser así, la Nueva Mayoría le cerrará todas las puertas. Es muy costoso incluir a un candidato impopular en una primaria, pero todo indica que ME-O puede hacer más daño desde fuera que desde dentro.
La estrategia de ME-O ha sido la de la victimización, acusando a la derecha y a la antigua Concertación de una alianza para enterrar su proyecto político. Pero si ME-O demuestra que todo estuvo en regla, podrá salvar el punto. De hecho, si SQM aportó a su campaña, eso no es un problema, más allá del asunto moral que implica recibir dinero del ex yerno de Pinochet.
Más grave sería corroborar que ese financiamiento se hizo mediante facturas falsas o que SQM prácticamente fue el financista oficial de su campaña en 2009 y en 2013, además de apoyar a su padre en la senatorial de 2009 y a la Fundación Chile 21. En ese caso -y al igual que muchos otros- estaríamos hablando de la captura de la política por parte de privados. Eso no es sorprendente dado el volumen de escándalos que involucra a políticos de lado y lado, pero en el caso de ME-O el golpe es más brutal. ME-O era casi la reserva moral de la política. Hoy, al menos para el ciudadano común, ME-O es un político más. Dejó la excepción para pasar a formar parte de la regla. Su calvario recién comienza.

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP
La ley 19.884 sobre transparencia, límite y control del gasto electoral establece que el período de campaña presidencial abarca desde la declaración de candidaturas hasta el día de la elección, totalizando 90 días. En todo ese período se contabiliza el gasto. Sin embargo, el presidente de la Cámara de Diputados y la presidenta del PS han señalado fechas incorrectas, que van desde los 30 días (período en que se inicia la propaganda) hasta los dos meses.Por tanto, si dos importantes representantes no conocen las reglas del juego, ¿qué se le puede pedir al ciudadano común y corriente? ¿Están nuestros diputados y senadores en condiciones de calcular su gasto en campaña -e incluso opinar sobre este tema- si no tienen clara las fechas de inicio y término del período?
Despejado el punto, ¿qué se entiende por precampaña? La precampaña es el conjunto de actividades que realizan los candidatos antes de oficializar su postulación ante el Servel. Esto implica -entre otras cosas- la constitución de equipos y la generación de ideas para el programa de gobierno. ¿Hay algo de malo en aquello? No. Sin embargo, el ministro Díaz insiste en esconder lo evidente: la precampaña es connatural a toda candidatura, salvo situaciones excepcionales como la de Matthei en 2013, que por razones de fuerza mayor debió asumir en reemplazo de Longueira. Las precampañas pueden hacerse a través de los medios de comunicación (Parisi), marchas o manifestaciones ciudadanas (Jackson, Cariola, Vallejos), primarias de partidos (Orrego), asambleas de partidos (Gómez), o incluso convocando a expertos para que discutan sobre el futuro programa (Piñera).
Por lo anterior, es absurdo pensar que sólo una vez que el político ha declarado sus intenciones de ser candidato, entonces arme las ideas de su programa y los equipos de apoyo. Por ejemplo, en el caso de Bachelet, ella anunció su candidatura a fines de marzo de 2013. ¿Eso implica que nadie trabajó con ella previo a esa fecha para avanzar en un programa? ¿Significa que nadie colaboró con ella para decidir la competencia en las primarias de la Nueva Mayoría?
Las candidaturas para la primaria presidencial se inscribieron a inicios de mayo de 2013. La ley establece que la campaña se extiende desde los 60 días antes de la elección, siendo los últimos 30 días para la propaganda. Para esa primaria el límite de gasto sobrepasó los 923 millones de pesos. En la Nueva Mayoría, Bachelet gastó 621 millones de pesos, Velasco 213 millones de pesos, Orrego 217 millones de pesos y Gómez 14 millones de pesos. Por la Alianza, Longueira sobrepasó los 885 millones de pesos, mientras que Allamand superó los 400 illones de pesos. De acuerdo al número de votos obtenidos, Bachelet “pagó” 392 pesos por voto, Velasco 869 pesos, Orrego 1.148 pesos, Gómez 129 pesos, Longueira 2.137 pesos y Allamand 1.028 pesos. De los montos señalados, los aportes reservados representaron un 51% en el caso de Bachelet, 64% en Velasco, 83% en Orrego, 0% en Gómez, 80% en el caso de Longueira, y 68% en Allamand. ¿Esto significa que los candidatos recién comenzaron a recolectar recursos al momento de declarar sus candidaturas? Lo más seguro es que no. Parte importante de esos recursos fueron solicitados con antelación. Es decir, durante la precampaña.
Todo lo anterior lleva a una conclusión muy clara. La precampaña es una muestra de seriedad de los candidatos, que preparan su programa y constituyen equipos con la debida antelación. Los trabajos que ahí se realizan pueden ser voluntarios, bajo la expectativa de que si el candidato gana, entonces -muy legítimamente- ese funcionario tendrá un puesto en el nuevo gobierno. Otra cosa es el financiamiento de esa precampaña. No todos los cercanos a un candidato tienen el dinero para trabajar meses ad honorem en el programa, o para realizar actividades que implican una inversión de tiempo. Seguramente, esas actividades deberán ser remuneradas de alguna manera. El problema es el mecanismo. Dado que en 2013 los partidos no contaban con financiamiento estatal permanente, la única forma de apoyar estas actividades era recurriendo a la ayuda de privados. Así de simple.
Morales (UDP): “Menos polarización”
Para el director del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales, Mauricio Morales, el nuevo gabinete de Michelle Bachelet cumple varios objetivos. El más importante, apunta, es el de la moderación.
“Este nuevo gabinete le cierra la puerta a la retroexcavadora, es un golpe en el mentón a la izquierda más recalcitrante. En segundo lugar es un gabinete más moderado y menos polarizado en comparación con el anterior, sobre todo si uno piensa en las posturas sobre la asamblea constituyente: Rincón, Peñailillo y Elizalde eran fanáticos. Yo no me imagino a Burgos dirigiendo o promoviendo una asamblea constituyente”, dice.
Sin embargo, agrega el cientista político, “es un gabinete absolutamente desequilibrado. Burgos va a concentrar el poder dado que quienes lo acompañan en el gabinete político son extraordinariamente débiles: Jorge Insunza y Marcelo Díaz solo serán una comparsa”.
En esta línea, Morales señala que “el hecho de que Insunsa y Díaz estén ligados a Enrique Correa implicaría el abordaje de Imaginacción hacia el gobierno”.
Para el director de Cadem, Roberto Izikson y el director del Observatorio UDP, Mauricio Morales, el modo en que la Presidenta gestione la tragedia en el norte tendrá efectos en su aprobación, aunque nada asegura que estos sean permanentes.
Sobre las consecuencias que la tragedia podrían generar para la Presidenta Bachelet, el cientista político Mauricio Morales remarca que los Gobiernos son calificados según su eficiencia.
Así, en el actual escenario y con los casos Penta, Caval y SQM, Morales plantea que “ninguna tragedia sirve como excusa para tapar los casos de corrupción. Pero las tragedias sirven para poner a prueba la capacidad de reacción del Gobierno. Dado que los gobiernos son evaluados según su eficiencia, las crisis de este tipo pueden impactar en los niveles de aprobación”.
El director del Observatorio Electoral de la UDP recuerda además lo sucedido con catástrofes anteriores. “Ya tenemos la experiencia de lo que sucedió con el terremoto en Tocopilla y en el norte en general, donde los partidos tradicionales se han deprimido de manera muy acelerada. Contabilizando las regiones XV, I, II y III, el 80% de su población está gobernada por alcaldes que no pertenecen a las listas o pactos más tradicionales”, dice.
Revisa en el siguiente enlace publicado en Sala de Prensa UDP, la nota de Revista Qué Pasa sobre eutanasia, en la que se entregan datos de las encuestas realizadas por la Universidad Diego Portales entre 2010 y 2013, además de los comentarios del Director del Observatorio Político Electoral UDP, Mauricio Morales.
En el marco del Proyecto “Elites, Discriminación y Reconocimiento”, este próximo jueves 9 de enero se realizará el Taller de resultados “Solidaridad étnica en el voto: territorio, candidatos y electores mapuche en Chile”.
En la actividad se presentarán los principales resultados expuestos en un artículo que caracteriza la cultura electoral de los votantes de la IX región, comparando las comunas con mayor y menor porcentaje de población mapuche.
El taller será dictado por Mauricio Morales, Director del Observatorio Político-Electoral UDP y por Gonzalo Contreras, Investigador del Observatorio Político-Electoral UDP (autores del artículo), y se realizará a las 10:00 am, en la Sala de reuniones 2do piso, Biblioteca Nicanor Parra.
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