Dávalos culpa a ex ministro Peñailillo de conspiración política en su contra
Leave a Comment

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP
En un contacto telefónico, el director del Observatorio Político Electoral UDP, sostuvo un conversación con Julio César Rodríguez, en el programa ”Podría ser peor” de radio Bío Bío. Morales se refirió a la desaprobación de Bachelet que alcanzó un 64% en el ultimo trimestre, señalando que ” La cifra fue tan mala como la que tuvo Piñera en el momento más crítico del Transantiago”. Además señaló, que la estadística no alcanzó a medir el escándalo del ex Ministro del Interior Rodrigo Peñailillo”. Dentro de la entrevista, Morales destaca que el análisis de los tributos que descendieron de la presidenta son vinculados estrictamente con los escándalos políticos que se ha visto involucrada la mandataria, también recalcando que ” La culpa no es 100% de Peñaillillo por esta evaluación”.
Escuchar entrevista en biobio.cl

Patricio Navia, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP.
De poco servirá que Bachelet insista en sus promesas, la realidad es que el primer gobierno de la Nueva Mayoría parece encaminado a convertirse —para bien y para mal— en el quinto gobierno de la Concertación.
Mientras más lo niegue el gobierno, más evidente es que el cambio de gabinete realizado por la Presidenta Bachelet apunta a retomar el estilo moderado y gradualista que habían privilegiado todos los gobiernos desde el retorno de la democracia. Pero precisamente porque Bachelet llegó por segunda vez al poder enarbolando las banderas de las reformas, no las reformitas, y prometió cambios refundacionales, el giro del gobierno alimentará el descontento entre las tropas de izquierda que creían haber logrado remplazar la gradualidad pragmática de la Concertación con la retroexcavadora fundacional. Lo que Bachelet ganará en aplausos en el mundo empresarial, en la derecha y entre las voces moderadas; se convertirá rápidamente en pifias entre aquellos que creyeron que Bachelet venía a coronar el nacimiento de un nuevo ciclo.
Aunque el cambio de gabinete anunciado en una entrevista en televisión con Don Francisco inevitablemente se convertirá en una recordada anécdota, el cambio de timón que parece haber dado Bachelet al pasar a retiro a los dos principales símbolos de la Nueva Mayoría —el titular de Interior Rodrigo Peñailillo, su brazo derecho político por varios años, y el ministro de Hacienda, principal artífice de la polémica reforma tributaria—, bien pudiera también pasar a la historia como el giro más radical en prioridades y estilos realizados por un gobierno desde el retorno de la democracia. La señal a favor de la gradualidad, el diálogo y las viejas costumbres de privilegiar el crecimiento como condición necesaria y anterior a la reducción de la desigualdad fue ampliamente celebrada por la plaza de poderes fácticos.
Es verdad que persisten dudas sobre el verdadero compromiso de Bachelet con las prioridades concertacionistas. Después de todo, fue la propia Bachelet la que enterró a la Concertación en 2013. Parece razonable creer que, de recuperar saludables niveles de aprobación, la Presidenta vuelva a adquirir las ínfulas refundadoras que dominaron en su administración durante 2014. Pero como ya tiene la tarjeta amarilla del frenazo económico, de la desaprobación popular y del escándalo Caval, la Presidenta probablemente se irá con más cuidado y no dará rienda suelta a sus ímpetus de transformaciones demasiado profundas.
Si bien está pendiente que la Mandataria se pronuncie sobre cómo quiere realizar el proceso constituyente, el nombrar como titular de Interior a un político que ha sido abierto crítico de una Asamblea Constituyente (AC) hace prever que la nueva constitución será más bien una reformita que una gran reforma.
Este giro hacia el centro es visto desde la izquierda más radical como una capitulación ante la derecha y el viejo orden concertacionista. Después de dudar del compromiso de Bachelet con las reformas profundas que entonces pedían, los líderes estudiantiles que pusieron al gobierno de Piñera contra la pared en 2011 terminaron llegando de la mano de Bachelet al poder en 2013. O al menos, eso creían ellos. Y eso dio a entender el gobierno en su primer año. Ahora, esos mismos líderes deben estar decepcionados de ver en la conducción política a un representante de la vieja guardia. Así como los líderes estudiantiles de 2006 acusaron a Bachelet de haber traicionado sus promesas, los líderes de 2011 deberán aceptar que los ímpetus refundacionales difícilmente se materializarán en lo que resta de este gobierno.
Si las encuestas acompañan a Bachelet y su aprobación se recupera, el flanco más izquierdista de la Nueva Mayoría deberá tragarse su descontento. Pero si en cambio el gobierno sigue tropezando con escándalos y la Presidenta es ambigua respecto a qué dirección quiere tomar —alimentando con declaraciones amigables las expectativas refundacionales de los más radicales—, La Moneda comenzará a recibir fuego despechado desde la izquierda.
En buena medida, la decepción de la izquierda es responsabilidad de la propia Bachelet, que alimentó expectativas de promesas que ella no estaba dispuesta a cumplir. Su ambigüedad sobre la forma en que promovería una nueva constitución llevó a muchos partidarios de la AC a creer que Bachelet compartía ese objetivo. Pero ahora que ha entregado las riendas del país a dos representantes del ala moderada, la izquierda siente la tentación de llamarla cobarde o traidora. De poco servirá que Bachelet insista en sus promesas a favor de una nueva constitución o educación universitaria gratuita para todos, la realidad de los hechos es que el primer gobierno de la Nueva Mayoría parece encaminado a convertirse —para bien y para mal— en el quinto gobierno de la Concertación.
Mientras el mercado celebra ese giro, la izquierda lo resiente. Pero será el país, a través de las próximas encuestas, el miembro dirimente del jurado. Si la gente aprueba este giro, Bachelet podrá resistir a las críticas de la izquierda. La aprobación de la opinión pública será un premio de consuelo más que atractivo para poder soportar el castigo del sector que siente más cercano.

Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica Universidad Diego Portales
Anoche, en el programa ‘El Informante’ de TVN, conducido por el periodista Juan Manuel Astorga, se debatió sobre las repercusiones políticas y sociales tras el cambio de gabinete llevado a cabo por la Presidenta Michelle Bachelet. El panel estaba integrado por los abogados Axel Kaiser y Juan Carlos Eichholz, la ex ministra Laura Albornoz y el doctor en Ciencia Política, Alfredo Joignant.
Este último aprovechó la ocasión para criticar a su par Max Colodro, quien había realizado un análisis en La Segunda respecto al alejamiento constante que ha tenido la Presidenta con sus colaboradores más cercanos, a lo largo de su carrera política. “Ella es muy fría y siempre opera en función de sus intereses, más allá de los de un grupo humano. Y cuando esos intereses se ven afectados por otras personas, simplemente corta con ellos”, dijo el analista.
Joignant comenzó advirtiendo que existe una cierta “fanfarronería analítica”, dejando en claro que Max Colodro es un filósofo y no un sicoanalista. “Max comienza a interpretar la soledad de la Presidenta en términos de egoísmo, que piensa sólo en sus intereses, una cosa que francamente termina siendo muy desagradable. En circunstancias que aquí se están jugando cosas demasiado de fondo como para dejar pasar análisis de esa naturaleza, un poquito gratuita e impunemente”, señala el cientista político de la UDP.
A renglón seguido, el conductor del espacio pregunta: “¿Es posible que llamemos a Max Colodro?”. Cuando el diálogo fluía entre los invitados, Astorga confirma que se han logrado comunicar con el interpelado cientista político. Este, agradece la oportunidad y aclara que nunca ha escrito una columna de opinión sobre la soledad de Bachelet, “yo le contesté a una periodista que estaba haciendo un reportaje sobre la razón por la cual la Presidenta ha tenido problemas con gente de su entorno y con gente que ha terminado por alejar, como es el caso de Rodrigo Peñailillo”.
Entonces, Joignant insiste: “El tema no es la soledad en sí mismo. Son los epítetos que Max de manera muy imprudente señala en esa conversación. Decir que la Presidenta es egoísta, piensa en sus intereses, ¿qué es eso? Eso termina siendo ofensivo”.
“Yo no he dicho que la Presidenta es egoísta”, exclama Colodro.
“Lo estoy leyendo, lo dijo tal cual”, responde Joignant, quien es apoyado en ese minuto por la ex ministra Albornoz: “¿Quién tiene La Segunda?”.
“La reflexión que hace Max es una reflexión de superficie, por no decir superficial, en circunstancia de lo que está presente son reformas de fondo que no se han detenido (…) no se trata de si la Presidenta sólo piensa en ella, eso es banal”, concluyó el invitado.
Ver entrevista en TVN.cl

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP
Las encuestas siguen trayendo malas noticias para La Moneda. Según la encuesta Adimark correspondiente a abril, la presidenta Michelle Bachelet llegó a un histórico 64% de desaprobación.
En tanto, el apoyo a su gestión se mantuvo en el 31 %, mientras que el rechazo al gobierno en su totalidad se encumbró al 70%.
Mauricio Morales, analista político y director del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales.
El experto resaltó que el gobierno no repunta pese a los anuncios en materia de probidad, y rescató que el estudio no alcanzó a abarcar el impacto por los estudios realizados por el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, quien también fue mal evaluado.
Además, “la presidenta parece estar perdiendo lo que se llama la solidaridad de género, es decir, que las mujeres la aprobaran más que los hombres. Hoy estamos observando que tanto hombres como mujeres la están evaluando en idéntica magnitud”.
Al tratar de explicar la crisis, el experto fue crítico de la labor de sus cercanos. “El problema estuvo en este discurso refundacional. En lugar de bajar a la presidenta, donde ella mejor lo hace, con el ciudadano de a pie, estos intelectuales a lo que se dedicaron fue a subir a la presidenta a una nube y a hablarle desde un púlpito a los chilenos“, señaló.
Sobre cómo podrían afectar estos resultados a la implementación del proceso constituyente anunciado por la jefa de Estado, Morales declaró que “la agenda está demasiado colapsada con escándalos políticos, y esos escándalos políticos están tanto en los medios de comunicación como en los tribunales de justicia o al menos en la fiscalía (…) Colar algún tema que tenga que ver con reforma estructural hoy día va a hacer interpretado como una maniobra para torcer la agenda pública“.
“Es imposible que un gobierno con un 30% de aprobación sea exitoso en plantear reformas estructurales como las que está señalando este gobierno. Es muy mala estrategia abordar un proceso constituyente con sólo un tercio de aprobación de parte de la ciudadanía“, agregó.
Escucha la entrevista en Biobio.cl
[youtube]https://youtu.be/zAwSS6qSiTk[/youtube]
El académico Fernando García Nadaff, fue entrevistado por 24 horas respecto al nuevo cambio de gabinete de la presidenta Michelle Bachelet. García entrega una visión y hace un completo análisis del nuevo desafío del gobierno.

Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP
Los principales candidatos a salir son los ministros de Interior, Rodrigo Peñailillo, Segpres, Ximena Rincón, y Vocería, Álvaro Elizalde.
Tras el anuncio de la Presidenta Michelle Bachelet sobre el cambio de gabinete,24Horas.cl conversó con el cientista político de la Universidad Diego Portales,Mauricio Morales, quien realizó un análisis de quienes dejarían sus carteras y sus posibles reemplazantes.
Sobre quienes salen, Morales precisó que “debería incluir a todo el equipo político. Implica sacar al ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, por un lado por el tema de las boletas. Dado que podría entrar un DC a Interior, el otro cambio se realizaría en la Segpres (Ximena Rincón), ya que no pueden haber dos en el gabinete. Y también debería haber una modificación en la Vocería (Álvaro Elizalde). Esos tres Ministerios son los principales candidatos a salir”.
“El cuarto candidato es el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, debido a la mala relación que tiene con los empresarios y a la desaceleración económica que tiene Chile hoy en día. Por lo tanto, podría haber ahí un cambio de mayor envergadura y pensando en que los gobiernos han tenido un ministro de Hacienda en cada año de administración, exceptuando el gobierno de Eduardo Frei”, agregó.
¿QUIENES ENTRAN?
A juicio del experto existen varios nombres de personalidades políticas que podrían ingresar, “si la Presidenta efectivamente llama a parlamentarios a formar parte del gabinete podría llamar a Aldo Cornejo y a Ricardo Lagos Weber, que son gente cercana y de confianza de la Mandataria. Pero, yo creo que no tienen suficiente peso político como para manejar el Gobierno y funcionan mejor en los cargos de administración que de gestión política”.
“Si es que se decide a llamar a la ‘vieja guardia’, que está comprometida con el pueblo y que no tenga ningún problema con boletas, se da entrada a José Miguel Insulza, secretario general de la OEA que deja su cargo el 22 de mayo, y Francisco Vidal, ex ministro del Interior y ex vocero de Gobierno”, subrayó.
Asimismo, enfatizó que “con un gabinete enfermo es posible que uno o dos pasen a Interior, que Insulza se quede con Segpres y que Vidal se quede con vocería o realizar alguna combinación en estos tres Ministerios. Con eso la Presidenta podría estar dando una señal mucho más fuerte, respecto a que los cambios se van a hacer y se van a hacer en orden”.
MINISTROS QUE SE QUEDAN
En relación a los secretarios de Estado que se podrían quedar, Mauricio Morales explicó que “a mi juicio, los ministros que deberían mantenerse son dos que llevan las agendas más relevantes: Por un lado, la ministra del Trabajo, Javiera Blanco,por su papel como vocera pero también porque está llevando la Reforma Laboral. Sacarla de ahí no creo que sea muy buena idea para seguir adelante con el proceso”.
“Y, por otro lado, el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, que también ha sonado como posible ministro político o incluso volver a Hacienda. Tampoco me parecería buena idea, considerando que ya está empapado en el tema y sacarlo de ahí no seria una muy buena noticia”, añadió.
Con respecto al resto, el cientista político manifestó que “está la duda si cuentan para seguir, debido al grado de conocimiento que estos tienen o en función de su gestión que no todo el mundo conoce. Habría que esperar lo que sucede con Minería, Deporte, Bienes Nacionales. Me imagino que va a haber un cambio importante también en Transporte“.
“En cuanto a la ministra de la Segpres, Ximena Rincón, ella podría continuar sólo si se hace un cambio en donde el PPD quede satisfecho con algún reemplazante de Peñailillo y que en vocería quede un PS con el fin de mantener un equilibrio entre el PS, DC, PPD. Por ahora eso se ve poco probable, pensando que la Presidenta quiere dar un golpe comunicacional”.
“Tampoco se descarta que la ministra Rincón continúe en sus gestiones, considerando que fue sacada del Senado para seguir en el Gobierno y si la Presidenta la saca la tendría que ubicar en otro ministerio, porque ella se vino del Congreso pensando que iba a continuar los cuatro años como ministra secretaria general de la Presidencia”, concluyó.
Ver entrevista en 24horas.cl
Analistas plantean que hacer públicos los informes realizados a la empresa de Martelli era necesario, pero que de comprobarse un posible plagio debe renunciar.
Examinando la situación que atraviesa el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, dos son las materias en que los analistas Max Colodro y Mauricio Morales tienen plena coincidencia: en que la crisis política puede agravarse drásticamente, y que de confirmase el plagio del ministro éste tendría que renunciar inmediatamente.
Y mientras Morales dice que la situación del jefe de gabinete es “crítica”, Colodro plantea que el ministro “a estas alturas no tiene ninguna credibilidad”.
Para Morales, director del Observatorio UDP, “Peñailillo debiese poner a disposición pública la totalidad de los informes y no hacerlo por goteo. Si hay plagio, no le quedará otra que renunciar”.
En la misma línea, el docente de la Universidad Adolfo Ibáñez, Max Colodro, plantea que “la Presidenta debe exigir que se ejerzan ciertas responsabilidades políticas, partiendo por la renuncia del ministro del Interior”.
Para el analista político de la UDD, Gonzalo Muller, “un ministro del Interior dedicado a dar explicaciones poco le sirve al Gobierno. A estas alturas el ministro debiera evaluar si su continuidad favorece o no a La Moneda y no esperar a que le pidan la renuncia”.
Pero entre los expertos también hay diferencias, por ejemplo, en relación a las acciones que puede emprender Peñailillo. Para Colodro este “no tiene salida”, pero para Morales, el jefe de gabinete “no ha quemado sus últimos cartuchos”.
Además, según Colodro, “Peñailillo está haciendo daño a la autoridad presidencial y la Presidenta Bachelet se está haciendo daño a sí misma manteniendo a Peñailillo en esta situación en la cual todo el país sabe que las explicaciones que se están dando no son fidedignas. El ministro sin ninguna duda está faltando a la verdad”.
Y sobre un eventual ajuste ministerial, Morales dice que “si se logra comprobar el plagio, el cambio de gabinete es inevitable. Sería el peor escenario para un cambio de este tipo, pero sería ejemplificador que la Presidenta sea capaz de sacrificar a su hijo político en beneficio de la transparencia. No será fácil para Bachelet salir de La Moneda con la cabeza de Peñailillo en la mano, pero si la situación es insostenible, tendrá que hacerlo”.
Ver entrevista en Pulso.cl
Reportaje publicado en Pulso, ver nota original aquí.
Los investigadores plantean varios puntos donde el proyecto de gobierno debería tener cambios. Advierten que se mantiene la sub y sobrerepresentación en algunos distritos pese al redistritaje y que el 2N puede ser contraproducente en distritos grandes.
En un estudio de 25 páginas, los expertos electorales de la Universidad Diego Portales Mauricio Morales, Kevin Díaz y Alexis Marambio, proponen cambios al proyecto de reforma al binominal propuesto por el gobierno, justo en momentos donde los partidos preparan sus indicaciones y el ministro de Interior, Rodrigo Peñailillo, ya confirmó que se realizarán modificaciones al proyecto original.
Uno de los puntos cuestionados por los autores es la fragmentación que se podría producir bajo la fórmula 2N -que permite presentar el doble de candidatos por escaño- en los distritos que eligen más diputados. En el caso de los distritos de ocho, hasta 16 candidatos podrían presentarse. 96 aspirantes si compiten seis coaliciones.
“El exceso de candidatos no hará otra coa más que confundir a los electores”, se lee. “Si el binominal bloqueaba la competencia y reducía la oferta, el proyecto, tal como está, se pasa al otro extremo”.
Un dispersión así podría resultar contraproducente a la meta de convocar a la ciudadanía a votar en el escenario actual de voto voluntario. Para probar lo complejo pero podría resultar, se analiza la votación nula y blanca de la última elección de Cores.
“Existe una relación lineal entre el número de candidatos a Core y el porcentaje de votación nula y blanca”. Así, si el promedio de candidatos en papeleta fue 21, las provincias con un número superior de aspirantes tienen más de un 13% de votación blanca y nula.
También se concluye una relación directa entre la ruralidad y pobreza de la población y el porcentaje de nulos y blancos. Se comprueba que el factor de contar con menos información es gravitante, incluso sin mirar otras variables, y que el costo de información para los electores aumentan con la proliferación de candidatos.
En resumidas cuentas se plantea que “se debe estudiar una propuesta alternativa para le proliferación de candidatos. Claramente, duplicar los candidatos en distritos grandes puede conducir a la fragmentación, desinformación y confusión”.
Frente al redistritaje incluido en la propuesta de La Moneda el texto desmitifica, con análisis y gráficos, el argumento que es antojadizo o un “traje a la medida” del gobierno, partiendo de la base que el diseño original que sustenta el sistema binominal se hizo en dictadura “con un criterio evidentemente político”. Se afirma que existe una “fuerte correlación entre el porcentaje de población rural y la votación del “Sí” en el plebiscito.
No obstante, el cambio no es radical. El texto reconoce que el rebaraje propuesto es en base al existente modelo electoral, porque “era muy difícil, imposible más bien dicho, descomponer los distritos originales y luego agregarlos en nuevas unidades”. Uno de los factores fundamentales: la determinación de impulsar esta nueva fórmula corresponde a los actuales parlamentarios a los que les afectará directamente cualquier nuevo diseño, “por lo tanto no era viable intervenir el mapa de manera tan invasiva”.
Ahora bien, pese a las correcciones los investigadores advierten que algunas zonas se mantendrían subrepresentadas (distritos de la Región Metropolitana), y otros sobrerepresentados (como en Atacama) en caso de implementarse la iniciativa, esto se podría corregir reasignando escaños sin necesidad de alterar los 155 propuestos.
“Incluso, la Cámara podría quedar con 150 escaños mejorando la relación entre éstos y la población”, se afirma.
Para ver cómo hubiese afectado el modelo propuesto por el gobierno la pasada elección parlamentaria, puntualmente en diputados. Al comparar con la actual correlación de fuerzas, casi no cambiaría la actual situación. La Nueva Mayoría bajaría levemente del 55,8% al 55,5% y la Alianza, en tanto, subiría de 40,8 al 41,3%. Asimismo, el oficialismo seguiría teniendo los quórum necesarios para impulsar reformas que necesitan mayoría.
Los expertos electorales tienen un último punto entre las materias a corregir durante la tramitación del proyecto: la Ley de Cuotas.
Se plantea que se debe estudiar un mecanismo para equilibrar la competencia entre hombres y mujeres. “Las cuotas son necesarias, pero no suficientes”, afirman. Dudan de la eficiencia del bono de 500 UF al partido por cada mujer electa. “Parece mejor opción aumentar la devolución por concepto de gasto para aquellas mujeres “no incumbentes”. Esto podría darles más tranquilidad y seguridad al momento de enfrentar sus campañas”.
Entrevista al investigador ICSO, Mauricio Morales, ver nota original aquí.
Mauricio Morales: “Esta reforma debería revisar la Ley de Financiamiento”
El cientista político y experto electoral afirma que un diseño más representativo podría aumentar fácilmente a 185 ó 195 escaños en la Cámara de Diputados, muchos de ellos para la Región Metropolitana. Y frente a la fórmula 2N para fijar el número de candidatos propone una M+2 en los distritos sobre cinco diputados para controlar la posible fragmentación.
¿Mejora la representación con el proyecto?
-En el dibujo original de los distritos que hizo el régimen de Pinochet, había , lo que se denomina, gerrymandering, es decir, todos los distritos repartían dos escaños, pero había distritos muy grandes y otros muy pequeños. Lo que se hizo ahí fue sobrerepresentar las zonas urbanas. Lo que hace este proyecto es tratar de fusionar los distritos pre existentes. Era inviable, armar nuevamente los distritos, considerando que las personas que votan la reforma son los propios incunventes, existe es una limitación política ineludible para poder diseñar los nuevos distritos. Así todo, el nuevo mapa electoral garantiza una mejor representación del voto. Claramente no lo corrige 100% porque los distritos de la Región Metropolitana (RM), están casi todos subrepresentados, pero es lo máximo que se pudo hacer, considerando la repartición de 155 escaños.
¿Qué debiese pasar para mejorar la situación en la RM?
-Asignar más escaños con una cifra que eventualmente alcanzaría para una Cámara entre 185 y 195 escaños, con el fin de esos escaños restantes, entregárselos a la RM. Eso ya implicaría aumentar exageradamente el tamaño de la legislatura.
Sin la fórmula 2N, ¿cuál es el óptimo de candidatos para evitar el riesgo de fragmentación en distritos grandes?
-Si hay una súper oferta, lo más probable es que tengamos un incremento en nulos y blancos. Habría que duplicar en los distritos pequeños, hasta 4. Por ejemplo, en un distrito de 2, que cada pacto lleve 4, en el de 3 que cada pacto pueda llevar 6 candidatos y en el de 4, que cada pacto pueda llevar 8 candidatos, De 5 hacia arriba, debería regir la regla de M+2, en un distrito de 5, 7 candidatos; en uno de 6, 8; en uno de 7, 9; y en uno de 8, 10. Con eso se controla la fragmentación y la oferta.
Si el 2N finalmente no se toca, ¿qué resguardos se debe tener con los independientes?
-Por naturaleza, son candidatos que corren por fuera de las listas y por lo tanto, son una lista en sí mismos, es decir, no deberían sumar con nadie, son independientes. Si antes, por ejemplo, Giorgio Jackson era diputado por el distrito 22, que es Santiago, ahora va a tener que recorrer también Providencia, Ñuñoa, Macul, La Granja y San Joaquín. En consecuencia, la pega se les va a triplicar, pero son las condiciones, las reglas del juego. Si es independiente, tiene que asumir como tal. Si es independiente políticamente, también es independiente electoralmente.
¿Cómo se avanza?
-Esta reforma también debería revisar la Ley de Financiamiento, no sólo de campaña, sino de partidos. Si no hay un cambio en las reglas de financiamiento, un independiente de un distrito muy grande, probablemente, prefiera ir dentro de una lista e institucionalizarse dentro de esa lista, que competir como independiente puro. Por dos cosas: por una cuestión de recursos y también por estrategia electoral. Dentro de un pacto él entra a sumar a votos a una lista y los votos de la lista también le sirven. La chance de mantener el escaño, es mucho más amplia dentro de un pacto.
¿Qué debe pasar para que algunos partidos se favorezcan abandonando la coalición de gobierno?
-En un sistema electoral como el que se está planteando, las coaliciones podrían ser mucho más flexibles. Por ejemplo, si RN decidiera competir sola en el binominal, estaría, prácticamente, dilapidando todo su poder electoral y dejando al margen a la UDI, es decir, prácticamente la derecha desaparecería. En un sistema más proporcional, si RN decidiera competir en solitario, bajaría su representación, pero no desaparecería. Con este nuevo sistema electoral, tienes mayores dosis de independencia y no estás forzado a estar en una coalición en la que no quieres estar.
En el estudio se propone una Cámara con 150 diputados. ¿De qué depende bajar en 5 la propuesta del Ejecutivo?
-Con 155 diputados tenemos un aporcionamiento razonable, considerando el porcentaje de población de cada distrito y el porcentaje de escaños que se distribuyen, pero hay algunos distritos que tienen un número de escaños que no está acorde a su volumen poblacional. El más evidente es el 4 que agrupa a todas las comunas de la tercera región, a ese distrito se le asignan 5 escaños, cuando deberían ser como máximo 4. Los otros distritos que se podrían examinar como posibles candidatos a reducir el número de escaños a elegir son los distritos de la séptima y novena región. La otra opción, sería disminuir escaños en los distritos extremos, pero eso implicaría dejarlos con binominal.