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  1. Resultados de la Encuesta “Radiografía al Congreso: ¿Hay agua en la piscina para reformas políticas?”

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    El Laboratorio Constitucional de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales realizó una encuesta cara a cara a integrantes del Senado y la Cámara de Diputados. Presentamos aquí el capítulo sobre reformas político-institucionales.  La encuesta se realizó entre los meses de mayo y agosto de 2018 y tuvo una tasa de respuesta del 92,4% del total de congresistas. Proyecto FONDECYT coordinado por el profesor Claudio Fuentes S. de la Escuela de Ciencia Política. El trabajo de campo lo realizó la empresa Subjetiva.

    En esta oportunidad presentamos aquellos temas relacionados con el perfeccionamiento de la democracia.

    El estudio consideró la opinión de los congresistas sobre los siguientes ámbitos institucionales:

    • Modificación del período presidencial
    • Límite a reelección de congresistas
    • Voto voluntario/Obligatorio
    • Tribunal Constitucional—su naturaleza y atribuciones
    • Congreso Uni/bicameral
    • Régimen de gobierno presidencial/semipresidencial/parlamentario
    • Reforma vs. Nueva Constitución

    Alto consenso en cambiar período presidencial y limitar reelección de congresistas

    Se verifica un alto consenso político transversal para modificar el período presidencial (91,3% de acuerdo) y limitar la reelección de los y las congresistas (75,4% de acuerdo). No obstante, la fórmula específica de cambio es la que suscita divisiones que no se asocian necesariamente a posiciones ideológicas.

    En el caso del cambio del período presidencial, el 48,6% se muestra inclinado por una fórmula de 4 años con 1 reelección inmediata, y un 34,4% lo hace por los 6 años sin reelección. Los diputados se inclinan con mayor intensidad que los senadores por la primera opción. A nivel de partidos, vemos que la opción de “4 años + 1 reelección inmediata” suscita el apoyo mayoritario de la UDI y RN en la derecha, y del PS, PC y RD en la izquierda.

    En cuanto a la limitación de la reelección de congresistas, el 75,4% favorece aquella opción. Para la reelección de diputados, un 44,8% de los legisladores prefiere 2 reelecciones (12 años en el cargo), mientras que un 42,6% se inclina por 1 reelección para senadores (16 años en el cargo).   Los diputados tienen a favorecer la opción de las 2 reelecciones de los propios integrantes de la cámara baja un poco más intensamente que el promedio (46,6%), mientras los senadores tienden a favorecer el límite de 1 reelección en su propio cargo un poco menos que el promedio (40,5%).

    Mayoría favorece el voto obligatorio.        

    Uno de los resultados más llamativos es la opinión mayoritaria (66,7%) favorable a que la asistencia a votar sea obligatoria. En la Cámara Baja esta opinión es más intensa que en la Cámara Alta (67,8% vs. 62,2% respectivamente).  En los partidos de la ex Nueva Mayoría esta opinión es muy mayoritaria (80%), mientras que en el Frente Amplio alcanza al 65% y en Chile Vamos al 50%.

    A nivel de partidos, quienes más favorecen el voto obligatorio son el PRSD, RD, DC, PS y PC. Quienes se muestran más inclinados por el voto voluntario son la UDI, representantes del Frente Amplio que no son de RD, y Evópoli.

    Además de la variable ideológica, encontramos que son las mujeres congresistas quienes tienen una inclinación más favorable al voto obligatorio que los hombres. Otra variable relevante es el tipo de colegio donde estudiaron: quienes estudiaron en colegios particulares subvencionados tienden a ser menos favorables al voto voluntario en relación a los congresistas provenientes de colegios municipales y particulares pagados. La macrozona de procedencia y la edad no son variables que discriminen a favor o en contra del voto obligatorio.

    Mayoría apoya mantener el Tribunal Constitucional, aunque existe fuerte división respecto de su reforma.

    Solo un 20,2% de los legisladores apoya la idea de eliminar el Tribunal Constitucional. Por su parte, el 38,8% apoya la idea de mantener el TC tal como está o bien ampliando sus facultades. Por su parte, el 39,9% apoya la idea de mantenerlo pero reduciendo sus facultades. Esta última opción que es la mayoritaria, genera una fuerte división entre diputados y senadores, dado que los primeros apoyan su reducción de atribuciones en un 43,2%, mientras en el Senado esta opción es de solo un 27%.

    Lo interesante aquí es que la oposición se divide respecto del destino del TC. La mayoría en el PS y PPD es partidario de eliminarlo, mientras en la DC, PRSD y Frente Amplio prefieren reducir sus atribuciones. La mayoría de los legisladores de derecha apoya la idea de mantenerlo. Curiosamente un 30% de los legisladores de la UDI sería partidario de reducir sus atribuciones, no así los legisladores de RN que solo en un 12,8% favorecen dicha opción.

    ¿Presidencialismo vs. semi-presidencialismo?: No existe consenso sobre régimen de gobierno.

    El régimen de gobierno es otro de los temas que divide a los y las congresistas. El 25,7% apoya la idea de mantener el sistema presidencial actual, mientras el 30% apoya la idea de un sistema presidencial atenuado. Un 35% favorece un sistema de carácter semi-presidencial. Solo un 6,6% apoya avanzar hacia un sistema parlamentario.

    El factor ideológico aquí es crucial. Los partidos de derecha apoyan mayoritariamente un sistema presidencial como el actual o atenuado, siendo la UDI el más presidencialista (91%). Por su parte, los partidos de la ex nueva mayoría son los más partidarios de un sistema semi-presidencial, siendo el PRSD (83,3%) y el PPD (76,9%) los más partidarios de este modelo. El PC, RD y otros miembros de Frente Amplio se muestran divididos respecto de un esquema específico de régimen de gobierno.

    Constitución: Legisladores divididos sobre reforma o nueva Constitución

    Muy pocos legisladores se muestran favorables a mantener la Constitución tal cual está (3,3%). Un 47% de los y las congresistas considera que se deben realizar algunas reformas parciales a ella; mientras un 49,7% considera que se debe establecer una nueva Constitución. Sobre esta última alternativa, mientras los Diputados la apoyan en un 51,4%, en el Senado la idea de establecer una Nueva Constitución alcanza un 43,2%.

    De nuevo aquí observamos una división ideológica clara. Los partidos de Chile-Vamos mayoritariamente (sobre 71%) son partidarios de realizar reformas parciales, mientras en la oposición, sobre el 90% de los legisladores de izquierda favorecen la idea de una nueva Constitución. Los partidos del PDC y PRSD están más divididos internamente sobre la materia.

    Un 48,1% apoya la idea de realizar cambios a la Constitución dentro del Congreso, ya sea a través de los mecanismos establecidos en ella (37,7%) o por la vía de una Comisión Bicameral (10,4%). Por su parte, un 47,5%

    Ficha técnica

    Encuesta cara a cara a diputados(as) y senadores(as) del Congreso Nacional. Aplicación entre mayo y agosto de 2018. Tasa de respuesta del 92,4% (183 congresistas).  Encuesta realizada en el marco del proyecto FONDECYT 1170025. Investigador responsable: Claudio Fuentes S. Trabajo de campo realizado por la consultora Subjetiva.

    Descargar resultados aquí

  2. Senadores: salvemos al Servel

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Probablemente, los senadores no han reparado en la tremenda mochila que se le está cargando al Servel con la reforma electoral y la reforma a la ley de partidos. Lo digo por lo siguiente.

    En primer lugar, con la reforma al binominal los distritos serán más grandes, repartiendo entre 3 y 8 escaños. Por tanto, tendremos más candidatos que en 2013. En segundo lugar, la Comisión de Probidad del Senado ha establecido barreras de entrada para formar partidos peligrosamente bajas. Si bien un partido no podrá constituirse en una sola región sino que en tres, de todas formas es un requisito de baja exigencia. Por ejemplo, si un partido quiere formarse en las tres regiones del norte, necesitaría- de acuerdo a los votos emitidos en la elección de diputados de 2013- 724 firmas. En tercer lugar, aunque las barreras de subsistencia quedaron en 5% de los votos o cuatro congresistas en dos regiones distintas, de todos modos si un partido no alcanza ese umbral, le será muy fácil volver a inscribirse y constituirse. En cuarto lugar, se sugiere reducir los espacios para realizar campañas.Suena razonable evitar que la propaganda electoral afecte el normal funcionamiento de la ciudad, pero estrechar esos espacios puede generar un efecto escasamente mencionado: más violencia electoral.

    La tarea de fiscalización del Servel incluye a todos los candidatos para todos los cargos. Imaginemos lo que sucederá en el distrito que agrupa a las comunas de Santiago, Providencia, Ñuñoa, Macul, La Granja y San Joaquín. En 2013 compitieron- en los tres antiguos distritos- 25 candidatos a diputado. Dado que con la reforma las listas podrán competir con un candidato adicional al número de escaños a repartir, en este distrito- que distribuye 8 cupos- las listas podrán presentar un máximo de 9 candidatos. Si hay 5 listas en competencia, es posible que en ese distrito se apersonen 45 candidatos. Pero eso no es todo. También están los candidatos a CORE. Las comunas del distrito pertenecen a tres circunscripciones provinciales que, en total, agruparon a 71 candidatos. Cuando a la Región Metropolitana le corresponda elegir a sus 5 senadores, se podrían agregar otros 20. Por tanto, no es descabellado pensar que en el distrito transitarán- sin contar a los presidenciales- más de 100 candidatos.¿Tendrá el Servel la fuerza, atribuciones y recursos para controlar tal magnitud de candidatos? En total, en 2013 hubo 470 candidatos a diputados, 1382 a CORE y 67 al Senado.

    Ese es el primer gran desafío. El otro es la fiscalización de las elecciones internas de los partidos y, por cierto, todo el proceso de inscripción y constitución de partidos. Si las barreras de entrada son bajas, el Servel deberá inscribir y constituir partidos de manera muy periódica. Luego, si esos partidos no alcanzan el umbral, el Servel deberá proceder a su disolución, atendiendo también aquellos casos donde exista fusión de partidos. Ciertamente, dado las bajas barreras de entrada, esos partidos disueltos nuevamente intentarán inscribirse y constituirse. Así, se producirá un ciclo que terminará con un Servel atosigado y con escasa capacidad para atender todas sus funciones.

    Esto también generará problemas para los votantes. Ante tanto candidato pululando en el distrito, será difícil identificar el cargo al que postula cada quien. Luego, ya en la cámara secreta- y con papeletas enormes- el acto de votar tardará más, lo que podría generar largas colas en los centros de votación. En 2013 las aglomeraciones hicieron pensar, por un minuto, en que la participación iba al alza. Pero no. Esa aglomeración respondía al tiempo que el ciudadano tardaba en emitir su voto. No fueron pocos los que- ante el voto voluntario- decidieron regresar a casa. Generalmente, las elecciones en octubre y noviembre van acompañadas de temperaturas que, para algunos, superan lo tolerable. Por último, y respecto a la restricción de espacios para hacer campaña, se debe ser muy cuidadoso.Dado que habrá más candidatos y menos espacio, es muy posible que aumenten los eventos de violencia electoral.

    Los senadores están frente a una decisión crítica. Por todo lo que he señalado acá, es necesario que las barreras de entrada para formar partidos aumenten. El efecto del número de partidos no sólo impacta sobre los costos de información de los votantes, sino que también en una institución como el Servel. Si no hay consenso para pasar del 0,25% de las firmas al 0,5%, al menos se puede modificar la base de cálculo. Es decir, que las firmas estén en función del padrón y no de los votos emitidos en la última elección de diputados. Senadores: salvemos al Servel.

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