La actividad “Crisis del Sename en Chile: una mirada desde adentro”, presentará Matías Sanfuentes, investigador COES y académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, “Conflictos y dilemas del rol laboral en profesionales del Servicio Nacional de Menores (SENAME)”, que estudia el rol de los funcionarios y señala la necesidad que tiene el SENAME de transformar la cultura de trabajo al interior de los centros.
Esta presentación se enmarca en el ciclo de Conversatorios COES-Colunga, un espacio de discusión entre investigadores de COES y activistas de la sociedad civil, principalmente miembros de la Fundación Colunga. Esta iniciativa plantea debatir desde el punto de vista del académico/a y del activista civil problemáticas que relevan conflicto y cohesión social en Chile. Esta presentación la inaugurará el director del Centro COES, Dante Contreras
Posteriormente, con todas las presentaciones de los investigadores COES, se realizará un documento “Notas COES de Política Pública”, en un formato dirigido a actores políticos, asesores de gobierno y tomadores de decisiones.
La actividad será en el Auditorio ColungaHUB (Av. Bustamante 26), el 07 de junio, de 17:15 horas a 19:30 horas.
Matias Sanfuentes
Investigador Asociado de COES y profesor de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile (U. Chile). Psicólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Doctor en Estudios Psicoanalíticos de la Universidad de Essex, Inglaterra. Es también Director académico del Magister en Gestión de Personas y Dinámica Organizacional, Versión Weekend de la Escuela de Postgrado de la FEN de la U. Chile, y Director Académico del Diplomado en Coaching y Cambio Organizacional del Centro de Desarrollo Gerencial del Departamento de Administración de la misma universidad.
Alfredo Joignant, Doctor en Ciencia Politica Universidad Diego Portales
En esta edición de Mesa Central, los panelistas Gonzalo Cordero, abogado experto en asuntos públicos y Alfredo Joignant, académico de la Escuela de Ciencia Política UDP, conversaron acerca de actualidad política.
Una posibilidad es revisar el sentido mismo de la prisión. La evidencia empírica (particularmente internacional) ha demostrado de manera consistente el nulo efecto reparador que tiene la cárcel. En cambio, especialmente en el caso de las mujeres privadas de libertad en el contexto hispanoamericano, se puede demostrar que en promedio son 3 los niños que quedan desprotegidos afectiva y económicamente por ausencia de la madre.
Con razón ha causado indignación que más de mil niños hayan muerto estando bajo custodia del Sename entre 2005 y 2016. La cifra es escalofriante, pero ya estamos acostumbrados a cifras escalofriantes, y que muchas de ellas afecten a niños.
Pero que en Chile, bajo los cuidados del Estado, mueran más de mil niños, no debe pasar como otra cifra más de un danza macabra de tragedias. Esta vez, no podemos achacársela a un Gobierno determinado. Su ámbito ha abarcado a gobiernos de la Concertación, de la Alianza y de la Nueva Mayoría. Es un problema, en consecuencia, de Estado y al Estado corresponde resolverla.
El Gobierno actual ha anunciado un aumento significativo de recursos para el Sename. Parece obvio: en sus hogares murieron los niños. Es imperativo asignar responsabilidades y obviamente revisar las políticas que hicieron posible no solo las muertes sino también que hasta ahora la ciudadanía desconociera la realidad. ¿Como es posible, nos preguntamos, que ninguna autoridad haya intervenido en algo tan demencial como mantener unidos los servicios que están a cargo de los menores en protección con aquellos que son infractores de ley? ¿Y que no haya habido voluntad política para hacer los cambios que se requerían y que se vienen solicitando con urgencia hace años?
Es evidente que el Sename requiere cirugía mayor. Pero ¿es suficiente intervenir el Sename para que los niños en situación de marginalidad y vulnerabilidad queden mejor protegidos? En absoluto. Eso no hace sino tranquilizar las conciencias de las autoridades de turno, con recursos por lo demás insuficientes, sin resolver el problema en su origen. Sus aristas son indudablemente muchas. Dicen relación con situaciones de pobreza, indefensión, consumo de drogas y otros. Se relacionan con problemas sociales muy profundos, con políticas públicas inadecuadas y malas asignaciones de recursos. Hablan también de problemas culturales de diversa índole.
Proponemos tomar en cuenta al menos una. Esos niños, parece una obviedad, tienen o tuvieron padres. A lo mejor, también en algún momento tuvieron un hogar. Debemos, en consecuencia, preguntarnos: ¿qué sucedió que esos niños llegaron al Sename como su hogar sustituto?, ¿qué tipo de relaciones debemos establecer con su historia y con su destino? Porque el Sename es una puerta de entrada, pero también una puerta de salida.
Varios estudios se han ocupado de estas relaciones. Como afirma Pilar Larroulet en un reciente estudio, un 27% de las personas privadas de libertad declara haber estado en el Sename como medida de protección de derechos, y 36% por infracción de ley. También casi un 30% reportó haber vivido en la calle antes de cumplir 18 años. Es decir, muchos de ellos entraron al Sename por carencia de un entorno familiar; muchos también, de entre ellos, salieron del Sename para ingresar a un penal.
En consecuencia, no podemos desconocer la existencia de la ecuación que asocia la marginalidad infantil con la posibilidad de vínculo con el delito y el ingreso en prisión. ¿Podemos contentarnos con afirmar que quien cometió delito merece la cárcel, desconociendo que en el origen del delito está la vulnerabilidad y marginalidad infantil que el Sename no logra proteger? ¿Podemos proponer alguna solución creativa que nos saque de esa ecuación perversa?
Debemos dar una vuelta de tuerca en el análisis del drama del Sename, aprovechando esta dramática coyuntura, para volver a priorizar la lucha contra la pobreza y la exclusión social, poniendo atención a los problemas adyacentes, y que inciden directamente en que los niños lleguen al Sename. Más aún, en que salgan del Sename a la calle o la cárcel. La mayor parte de los riesgos que pesan sobre los niños están presentes mucho antes de cualquier condena a penas de reclusión bajo la forma de padres con trayectorias delictivas que se asocian a condiciones de extrema pobreza, abuso de alcohol o drogas, desajustes familiares y parentalidad irresponsable, o escasísimo nivel educacional.
Una posibilidad es revisar el sentido mismo de la prisión. La evidencia empírica (particularmente internacional) ha demostrado de manera consistente el nulo efecto reparador que tiene la cárcel. En cambio, especialmente en el caso de las mujeres privadas de libertad en el contexto hispanoamericano, se puede demostrar que en promedio son 3 los niños que quedan desprotegidos afectiva y económicamente por ausencia de la madre.
Recordemos que en Chile dos tercios de los niños vivía solamente bajo el cuidado de la madre cuando esta fue detenida; el porcentaje que vivía con el padre es muy menor. Qué sucede con esos niños entre la prisión de la madre y su eventual llegada a hogares del Sename? Se ha demostrado ampliamente que la prisión parental es un factor de riesgo para un conjunto muy amplio de problemas en niños y adolescentes, además de comportamiento delictivo, como son problemas de salud mental, abuso de drogas, fracaso académico y deserción escolar y desempleo. ¿No será esta una ocasión para preguntarse sobre el sentido de la prisión de quienes cuidan a los niños y los dejan a la deriva cuando son encarcelados? Esta situación, en Chile, afecta especialmente a las mujeres jefas de hogar al momento de su detención.
Una persona en prisión cuesta al Estado aproximadamente tres veces lo que se asigna por niño al Sename. Siendo creativos, podríamos pensar que bajo ciertas condiciones se podría asignar esos recursos a las madres que han delinquido y que representan un bajo riesgo, ofreciéndoles, en lugar de una estadía en la cárcel que las aísla, desvincula, margina y empobrece, la posibilidad de cuidar de sus hijos y evitar que lleguen al Sename.
Con soluciones creativas, además de la que proponemos, podríamos lamentar menos muertes y tener menos candidatos a la indefensión a que el Sename ha demostrado condenar a los niños marginales de Chile.
Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política UDP.
En esta edición de Mesa Central, los panelistas Claudio Fuentes, director de la Escuela de Ciencia Política de la U. Diego Portales y Max Colodro, analista político y profesor de la U. Adolfo Ibáñez conversaron acerca del presente de la ministra Javiera Blanco, debatiendo elementos como lo ocurrido con Gendarmería y la crisis en el Sename.
En 2015, fueron 122 los menores de esa edad entregados a familias chilenas, mientras que en 2006 la cifra llegó a 49. Alza revela apertura de postulantes a este rango etario y una baja en los casos de madres que deciden entregar a lactantes.
“Cuando la gente me pregunta cómo tuve a mis hijos, si fue por parto natural o de otra forma, yo digo ‘no, fue parto Sename’”, relata Ruby (45), quien junto a su esposo Rodrigo (51), desde 2011 son los padres adoptivos de dos hermanos.
“A mí como mujer me pasó que decía ‘cómo no voy a poder tener hijos’”, recuerda. Optaron por un tratamiento de fertilidad, pero no funcionó, al igual que todos a los que recurrieron después. En ese momento, la adopción como alternativa cobró vida. “Lo hicimos a través del Sename, porque encontramos que era lo más justo”, cuenta Rodrigo sobre el proceso que comenzó en 2010 con consultas, y que al año siguiente, en mayo, se oficializó cuando presentaron los papeles y fueron evaluados por el Servicio Nacional de Menores (Sename).
En diciembre de 2011, finalmente, se convirtieron en padres de Daniela, en ese entonces a punto de cumplir dos años, y Cristián, de casi tres. “No podría describir la emoción, estábamos demasiado felices”, detalla Rodrigo.
La adopción es una alternativa para quienes desean ser padres, pero no pueden serlo de manera biológica. En el caso de Chile, está regulada por la Ley Nº 19.620 que otorga a organismos acreditados y al Sename -que maneja el 81% de los enlaces- las facultades para el proceso.
Y aunque históricamente la preferencia ha sido hacia los pequeños menores de cuatro años, en la última década eso ha ido cambiando y cada vez son más los padres que eligen niños de más edad.
“Los chilenos que adoptan están formando familia no sólo con bebés, superando los mitos que circulan sobre este tema”, explica Marcela Labraña, directora del Sename.
En la última década se triplicó la cantidad de familias chilenas que adoptaron a niños en edad preescolar y mayores de ese rango, pasando de 49 adopciones en 2006 a un total de 122 enlaces el año pasado.
María Elena González, directora ejecutiva de la Fundación Chilena de la Adopción (Fadop), plantea que el aumento de adopciones de pequeños de mayor edad, puede ser evaluado desde dos miradas: “Por una parte tenemos a familias postulantes que se están abriendo a la posibilidad de incorporar a su grupo familiar a un hijo mayor, y por otra, obedece a que estamos frente a una sociedad más abierta, en la que gracias a un trabajo de largos años hemos podido ir transformando la adopción en otra forma de ser familia”.
González agrega que la situación “también es un desafío para el sistema en general, ya que la adopción de niños más grandes requiere de una preparación y acompañamiento de los padres adoptivos desde el inicio de su postulación. Juntos deben hacer el camino de restablecer la confianza perdida en los adultos”,
Florencia Herrera, académica de Sociología de la U. Diego Portales, señala que “existe una idea de que el niño si es más grande tendrá más problemas, por lo que este aumento es muy positivo porque muestra un cambio de pensamiento”.
Según el Sename, el incremento de estas adopciones coincide además con una baja de mujeres en conflicto con la maternidad y que desean entregar al sistema al recién nacido. Así lo muestran las cifras, que revelan que entre 2012 y 2015 disminuyeron en un 39%.
“No queremos que una mamá dé en adopción a su hijo, por ejemplo, por no tener un trabajo, que a lo mejor puede conseguir en unos meses. Más del 80% de las mamás que acude a estos programas del Sename decide quedarse con su hijo o hija”, dice Labraña.
Para la especialista de la U. Alberto Hurtado y coordinadora del Magíster en Clínica Psicodinámica, Javiera Navarro, quienes adoptan a niños más grandes “tienen que recibir un soporte diferente que el que recibe alguien con uno más pequeño, porque van a tener que entender la historia de esos cuatro años dolorosos”.
Según la experta, esto se debe a que existe una alteración en los vínculos de afecto del niño que se establecen en la temprana edad. “Un pequeño de cuatro años ha tenido que esperar mucho más para ese vínculo, además de tener una historia de desencuentros y perdidas para las que no está preparado”, indica.
Respecto a la baja de mujeres que dan a sus hijos en adopción, Navarro añade que “si el sistema logra cuidar a esas mamás, van a poder cuidar mejor a sus hijos. Muchas veces están en condiciones precarias, o son muy jóvenes. Es la sociedad la que tiene que preocuparse de cuidarlas y mejorar sus percepciones”.
Balance
Durante 2015, por medio del Sename se realizaron en total 510 adopciones y el 80% correspondió a chilenos, es decir, 408.
Los requisitos para estos enlaces son numerosos, entre los cuales están ser mayor de 25 y menor de 60 años, y que exista una diferencia de edad con el adoptado de dos décadas. También deben haber sido evaluados y declarados tanto física, mental, psicológica y moralmente idóneos y, en el caso de matrimonios, tener al menos dos años de casados, lo que no es exigible en caso de infertilidad constatada.
La norma actual establece un orden prioritario para quienes pueden ser elegidos: son preferentes los matrimonios residentes en Chile, seguidos por los extranjeros, y finalizados en solteros, viudos o divorciados que viven en el país.
En general, el promedio de espera para aquellos que han sido declarados idóneos para adoptar es de alrededor de un año. Un período que aumenta para las personas que deseen adoptar a menores de un año, pero que también se reduce para quienes estén dispuestos a elegir a niños más grandes. En 2015, el 77% de los menores que estaban en el Sename correspondía precisamente a los que están en ese rango etáreo.
Para González, aún quedan metas que fortalecer como “ser capaces de acompañar a los padres para que los niños puedan sanar las heridas del abandono”.
Mientras , desde el Sename, Labraña sostiene que actualmente lo más importante es sacar adelante el proyecto de ley que se discute en el Congreso y dejará en igualdad de condiciones a parejas o solteros chilenos que quieran hacerse cargo de un menor. La norma, dijo Labraña, busca “terminar con el orden de prelación, y dejar en primer lugar, y en igualdad de condiciones, a todos los chilenos, sin importar su estado civil”.
Según Navarro, quienes han tenido dificultades para ser padres, tienen una motivación mayor “y ésta, tiene un impacto positivo en el hijo, ya que nace desde una profundidad muy grande de querer ser padres”.
En la familia de Ruby y Rodrigo, la adopción transformó para siempre sus vidas. “Ya no éramos responsables de sólo nosotros, teníamos a estas personitas que venían a ponernos a prueba: querían saber si íbamos a tener el cuero para quererlos”, cuenta Rodrigo.
El vínculo que han creado en estos años, no tiene debilidades: “Siempre que tengo la oportunidad de contar mi experiencia lo hago, es lo mejor que nos ha pasado en la vida”, concluye Ruby.
El Instituto de Investigación en Ciencias Sociales UDP, en conjunto con la Fundación San Carlos de Maipo y con el patrocinio del SENAME, realizaron el Seminario “Vínculos Familiares y Restitución de Derechos: evidencias, reflexiones y propuestas”, donde se presentaron los resultados del “Estudio, evaluación y sistematización de los proyectos de intervención focalizados en familias con niños, niñas y jóvenes vulnerados en sus derechos”, que profundiza en los vínculos familiares en contexto de grave vulneración de derecho y la relevancia de su fortalecimiento para la restitución de su ejercicio.
El Instituto de Investigación en Ciencias Sociales UDP, en conjunto con la Fundación San Carlos de Maipo y con el patrocinio del SENAME, invitan al Seminario “Vínculos Familiares y Restitución de Derechos: evidencias, reflexiones y propuestas”.
En esta ocasión, se presentarán los resultados del “Estudio, evaluación y sistematización de los proyectos de intervención focalizados en familias con niños, niñas y jóvenes vulnerados en sus derechos”, que profundiza en los vínculos familiares en contexto de grave vulneración de derecho y la relevancia de su fortalecimiento para la restitución de su ejercicio.
El seminario se realizará el viernes 9 de enero de 2015 desde las 08:30 horas, en el Auditorio de Psicología de la Universidad Diego Portales, ubicado en Vergara 275, Santiago.