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  1. Cuestionamientos a Michel Jorratt tensionan al Gobierno

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     Fernando García, Director del Magíster Política y Gobierno de la Universidad Diego Portales

    Fernando García, Director del Magíster Política y Gobierno de la Universidad Diego Portales

    Continúan los cuestionamientos hacia el director del SII Michel Jorratt por sus vínculos con Giorgio Martelli. Esta vez las críticas emergieron desde el interior del fue el ministro Secretario General de la Presidencia, Jorge Insunza quien criticó su actuar en relación con la investigación al ex recaudador de fondos de la Concertación. Mientras que expertos hacen hincapié en el contrasentido de mantener a Jorratt en su cargo, a pocos días que la Presidenta hiciera un cambio de gabinete con el objetivo de evitar reproches hacia la probidad y transparencia de las autoridades.

    La situación de Michel Jorratt como director del Servicio de Impuestos Internos se está haciendo cada vez más compleja, luego de que este miércoles el ministro Secretario General de la Presidencia, Jorge Insunza señalara en una entrevista radial que no existe una explicación razonable para que se inhabilitara para investigar el caso de Giorgio Martelli, y luego presentara una querella en contra del ex recaudador de fondos la Concertación –y a quien Jorratt le prestó servicios entre 2012 y 2013- lo que fue interpretado como el retiro de su respaldo a la labor de Jorratt.

    Luego, desde el movimiento político Amplitud, pidieron al ministro de Hacienda Rodrigo Valdés que remueva de su cargo al director del SII, y que en caso contrario van a reunir las firmas necesarias en la Cámara Baja para interpelar a Jorratt, para lo cual esperan que se sumen desde la Nueva Mayoría, y comprobar que están por la transparencia.

    “Ya que está de moda, queremos darle 72 horas al ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, para que saque al señor Jorratt del Servicio de Impuestos Internos, porque, si no, lo que va a hacer Amplitud es reunir las firmas para poder interpelar al ministro en el Congreso”, señaló el diputado Joaquín Godoy.

    Ante este emplazamiento realizado por la colectividad de oposición, el diputado (PS) Osvaldo Andrade los emplazó a presentar la interpelación de manera inmediata, si es que poseen los argumentos necesarios para hacerlo.

    “Si Amplitud estima que hay suficiente argumentación, o hay un arsenal conceptual de antecedentes de datos que les permitan hacer una interpelación, y si además todos estamos de acuerdo en que la interpelación es un buen ejercicio democrático, yo los invito a que la hagan al tiro. Me resisto a tener que esperar 72 horas para una expresión democrática tan interesante como la interpelación que va a hacer Amplitud. Lo que pido es que no sea como la anterior, porque la otra fue media fomeque”.

    El diputado (PPD) Pepe Auth, hizo un llamado a que no se politizara la situación de Michel Jorratt al frente del SII, y criticó a los miembros de Amplitud por la petición hecha al ministro de Hacienda de removerlo de su cargo, considerando que Jorratt fue escogido a través de la Alta Dirección Pública y que es atribución exclusiva del ministro Valdés decidir el futuro del director del SII.

    “Esta es una atribución exclusiva del Ministro de Hacienda, sin embargo, Jorratt acaba de ser seleccionado por la Alta Dirección Pública en el primer lugar y, en consecuencia, son muchos los que opinaron que era la mejor carta para dirigir el Servicio y está demostrando con los hechos que tiene la mesura, la discreción y la objetividad requerida para ejercer esa responsabilidad”.

    Por su parte, el Ministerio de Hacienda, a través de una declaración pública, respondió a estas críticas y emplazamientos, incluidas las del ministro Insunza, señalando que “Michel Jorratt, actual director del SII, es un profesional de larga trayectoria y no hay novedades que informar respecto de su permanencia en el cargo”, enfatizando en la atribución exclusiva del ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, de remover de su cargo, eventualmente, a Jorratt.

    “Los cambios de todas las jefaturas de los servicios dependientes del Ministerio de Hacienda los resuelve esta cartera”, se puede leer en la declaración, la cual finaliza señalando que el titular de esta cartera “hace evaluaciones permanentes de los jefes de servicio”, en referencia a la situación de Michel Jorratt y el SII, que dependen de esta cartera.

    Por su parte, analistas políticos hicieron énfasis en la compleja situación en que el gobierno se encuentra a partir del caso de Michel Jorratt, debido al reciente cambio de gabinete que tuvo entre sus objetivos, dar una señal hacia el país de iniciar una segunda etapa de administración, dejando atrás los cuestionamientos a miembros del equipo ministerial, y al mismo tiempo continuar con el respaldo al director del SII.

    Fernando García, director del Magíster de Política y Gobierno UDP, hizo hincapié en el contrasentido que significa que la Presidenta haya hecho un reciente cambio de gabinete, buscando dar una señal frente a la crisis política que vive nuestro país, sacando a personeros que estuvieran involucrados en entrega de boletas a SQM, pero mantuviera a Jorratt, que también está siendo cuestionado en este sentido.

    “El objetivo político de la Presidenta era, a través de un cambio de gabinete, dar un golpe de timón a cómo se estaba conduciendo la crisis política, esto evidentemente no son buena señales, es un contrasentido de la institucionalidad política. Sacar o no a Jorratt yo creo que era un punto importante. Hay demasiados cuestionamientos. Cuando hay cuestionamientos de este tipo, y tú quieres fortalecer tu imagen de gobierno, evidentemente tú tienes que recoger esos cuestionamientos, actuar lo antes posible, y tratar de limpiar esa imagen, y ese no es el camino que está tomando”.

    Alberto Precht, director de Chile Transparente también se refirió en términos similares a la situación que atraviesa el director del SII, ya que sostiene que el mantener a Jorratt en su cargo, no va en la dirección que la Presidenta impuso luego del cambio de gabinete, en el sentido de tener en su equipo de gobierno a personas que no tengan a cuestas cuestionamientos de ningún tipo.

    “Claramente, el director del SII no está colaborando en esa dirección, debido a todas las dudas que se han generado constantemente, algunas malas explicaciones que se han dado, también, algunas que han sido insuficientes, o incluso algunas explicaciones que ni siquiera se han dado. Más hoy día cuando uno escucha al ministro de la Segpres que hace estos mismos cuestionamientos, claramente parecería que lo adecuado sería avanzar a esa dirección”.

     

  2. Autoridad moral de Bachelet

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    patricio navia

     

     

     

     

     

     

     

    Patricio Navia

    Sin entender que sus acciones y omisiones han erosionado su autoridad moral como paladín de la probidad, la Presidenta Michelle Bachelet impulsa una acelerada, pero insuficiente, agenda para combatir la corrupción. Pero en tanto no despeje dudas sobre el escándalo que involucra a su hijo y ni envíe señales claras de la necesidad de colaborar con la Fiscalía al SII, esos esfuerzos se perderán en un mar de sospechas sobre de qué lado está Bachelet en la lucha contra la corrupción y la captura del Estado. Porque de poco sirve tomar medidas hacia el futuro cuando la opinión pública demanda justicia hoy, la Presidenta Bachelet arriesga ser considerada como parte del problema más que de la solución a la crisis de credibilidad que enfrentan las instituciones democráticas del país.

    Aunque el escándalo Penta gatilló la crisis actual, las sospechas sobre el involucramiento del gobierno solo se iniciaron cuando se conoció la arista SQM. Si bien el caso Penta tempranamente involucró al ministro de Obras Públicas Alberto Undurraga —y el gobierno dio una errónea señal al salir a apoyarlo—, La Moneda correctamente anticipó que Penta sería una bomba que concentraría su poder destructivo en la UDI y que, a lo más, habría un par de víctimas accidentales en la coalición oficialista.

    El caso Caval, en cambio, explotó en los cimientos de la Nueva Mayoría. Aunque el entorno cercano a Bachelet apostó inicialmente a la invulnerabilidad de la Presidenta, con el correr de los días, el gobierno fue descubriendo el profundo daño que había causado el primogénito de Bachelet. Como la Mandataria nunca cortó el cordón umbilical con su descriteriado hijo, esa herida siguió sangrando hasta que la opinión pública atribuyó al caso Caval las mismas implicaciones delictuales del escándalo Penta. Bachelet insistió en ser primero madre que Presidenta de la República y por ello su mensaje de fin al abuso se terminó de hundir con la cuestionada reputación de su primogénito. Con todo, el caso Caval no le pegaba directamente a la NM. Al golpear a Bachelet, golpeaba los cimientos de la coalición, pero no involucraba directamente a ninguno de sus partidos.

    Por eso, cuando la arista SQM volvió al primer plano y comenzaron a circular rumores —y filtraciones— sobre los pagos a políticos, la sensación de pánico se extendió por la NM. Si el caso Caval había golpeado la línea de flotación de la nave que aloja a la NM —la credibilidad de Bachelet—, el caso SQM amenazaba con convertir la preocupación política de la NM en nerviosismo por evitar las formalizaciones de la fiscalía.

    Demostrando pésimo manejo, el equipo político de La Moneda intentó apagar el incendio con gasolina. Dejando en evidencia sus cuestionables intenciones —pero también desnudando su poca capacidad para realizar operaciones políticas—, el gobierno intentó por distintos medios obstruir la investigación de la Fiscalía. Mientras el gobierno convertía al SII en dique de contención para frenar los impulsos investigativos del Ministerio Público, un amigo y aliado del ministro del Interior, el abogado (y ex secretario general del PPD) evitaba entregar los libros contables de SQM al fiscal. Aunque no se sabe qué información comprometedora tienen esos libros, el gobierno y los socios controladores de SQM se han comportado como si hubiera mucho que ocultar. Nadie puede ser acusado de delito sin pruebas, pero la actitud del gobierno y de SQM por evitar que la fiscalía acceda a sus datos alimenta sospechas.

    Aunque ha evitado referirse a SQM, Bachelet parece determinada a encontrar una salida a la crisis. Al convocar a un Consejo Asesor para que le entregue propuestas a favor de la probidad, la Presidenta intentó una primera salida. Como su movida fue sobrepasada por los hechos —e incluso sus partidos aliados de la NM crearon su propia comisión alternativa—, Bachelet ha vuelto a la carga con un instructivo para ampliar la cantidad de personas que deben completar la declaración de intereses y la información que dicha declaración debe incluir.

    Sin entender que parte del problema nació precisamente en que ella no exigió a su hijo que entregara declaración de intereses cuando lo nombró Director Socio Cultural de la Presidencia, Bachelet torpemente intenta hablar desde una posición de superioridad moral. La Presidenta no tiene autoridad moral para exigir a funcionarios públicos —y a ex funcionarios públicos— algo que ella ha sido incapaz de exigir a su hijo.

    Mientras Bachelet intenta recuperar el control de la agenda, su gobierno aparece más preocupado de evitar que la Fiscalía acceda a la contabilidad de SQM. A menos que instruya a su gobierno a no hacer nada para aparecer obstruyendo la investigación de la fiscalía, cualquier intento por demostrar su compromiso con la probidad aparecerá como un acto insustancial que no evitará que su credibilidad siga cayendo y que su imagen aparezca asociada más con los que no quieren que se investigue que con los que defienden la independencia de los poderes.

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