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  1. La Otra Mitad: Estudio sobre los chilenos que no votan

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    Sabemos muy poco sobre aquellas personas que no votan, aunque poco más de la mitad de la ciudadanía no concurre a votar hoy en Chile. Los estudios de opinión pública muestran que la principal razón para no votar es por “desinterés con la política” (PNUD 2016). Pero, ¿por qué la gente no le interesa votar?

    La campaña #LaOtraMitad abre la puerta a escuchar a quienes señalan que no desean ir a votar. Nos interesó conocer las percepciones de aquellos que están decididos a no participar en el acto eleccionario que viene. Indagamos en su trayectoria de vida, sus intereses y motivaciones. Descubrimos que el desinterés se funda en motivaciones muy concretas: el desencanto con una expectativa defraudada, el desencanto con los representantes, la falta de una identificación descriptiva.

    Al desarrollar este proyecto, nos asociamos con la consultora Subjetiva, con quien realizamos dos focus groups con personas que no estaban interesadas en asistir a votar, todas entre 18 y 50 años de la Región Metropolitana. Aunque se trató de un estudio exploratorio -y por lo tanto no representativo-, lo que buscamos fue capturar los discursos predominantes asociados con democracia, participación, elecciones y liderazgos. Por tratarse de un estudio exploratorio, no pretendemos indicar que las conclusiones son representativas, sólo indicar que estos discursos están instalados en el debate público. Nuevos estudios deberán indagar sobre la preeminencia de tales visiones en la sociedad.

    La primera y más evidente conclusión es que para motivar la participación requerimos conocer más el mundo de los no votantes. Se trata de discursos más complejos de lo que solemos imaginar, donde una adecuada comprensión de esta “otra mitad” nos dará pistas para cambiar los niveles de participación ciudadana en elecciones.

    ¿Qué nos dijeron?

    1. Se valora participación, se critica la “cocina”

    Ser escuchado es una demanda que aparece con fuerza. Sin embargo, se percibe que las instancias de participación en los espacios democráticos (locales, nacionales) no se traducen en compromisos efectivos. Se percibe que las decisiones se toman en otra parte. Los mecanismos de participación son percibidos más como un ejercicio vacío que como un proceso efectivo de escucha-retroalimentación y decisión. Así, se valoran acciones colectivas apolíticas, focalizadas y que responden a cuestiones específicas. Se rechazan o valoran menos aquellas acciones más políticas.

    2. Para qué votar si “la alegría no llegó”.

    Las elecciones se asocian con mentiras, engaño, pérdida de tiempo, gastos innecesarios, derroche. Pero, ¿por qué este vínculo con mentiras? Primero, porque no se cumplen las expectativas; segundo, porque el compromiso histórico “la alegría ya viene” no se materializó; tercero, porque tampoco hay una preocupación por las clases medias. En una cultura social de “obtener beneficios materiales concretos” existe la percepción que hay beneficiados “arriba” y “abajo”, pero no en los ámbitos de la clase media. La desilusión se instala con fuerza como una justificación para no votar. El ejemplo paradigmático del no cumplimiento de la promesa es el Transantiago.

    3. El ritual del acto electoral se está perdiendo

    La voluntariedad del voto diluye el deber cívico de participar. Existe una memoria del día de la elección como un ritual cívico que se pierde en este nuevo contexto. El día de la elección se asocia ahora como un día libre, para estar con la familia. La política por ser fuente de división del núcleo familiar les lleva a evitar conversar. Las generaciones más jóvenes evitan también hablar de temas políticos. Se produce una doble distancia: relacional y generacional.

    4. Discursos contradictorios abren oportunidades de acción

    Se acepta que no es posible convivir sin políticos, que se requiere más educación cívica, y que se necesita más información para poder decidir. No obstante, al mismo tiempo, se rechaza a los políticos tradicionales, se critica la existencia de campañas electorales (que buscan entregar información) y se manifiesta poco interés en informarse de temas políticos.

    5. La demanda por representación descriptiva.

    La “clase política” se ve como lejana, un grupo aparte. Se demanda una presentación descriptiva, “alguien como yo”. Además, se demanda alguien que cumpla sus promesas al 100%. Como se desconfía en los políticos, las imágenes de liderazgo se asocian con personas que sepan escuchar, cercanas (usualmente los referentes de los medios de comunicación o más “cercanos” que participan de campañas vinculadas a la gente: Don Francisco, Farkas, Pablito Aguilera, etc.).

    En los videos presentamos testimonios reales. Fuimos a barrios y espacios públicos, preguntamos en redes sociales. Queríamos recolectar testimonios en cámara de personas que no estuviesen interesados en asistir a votar. Les preguntamos sobre sus trayectorias de vida, sus intereses y percepción sobre las elecciones y la democracia en general. Fuimos a sus espacios de trabajo o a sus hogares. Nos interesó conversar con personas de diferentes estratos socioeconómicos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos. El proyecto identificó finalmente cinco historias que reflejan algunas de las opiniones de #LaOtraMitad.

    [youtube]https://youtu.be/yEQHvtrkwlk[/youtube]

    ¿Qué concluimos? Que la transformación de la participación electoral implica darle “valor” al acto de participar en las elecciones: sentir que importa un voto; que se demanda una representación más descriptiva (alguien que represente mis intereses); que existe una demanda por mayor información, educación cívica y participar de las decisiones. Se advierte la necesidad de mayor retroalimentación entre representantes y la ciudadanía.

    Aquí, adjuntamos la síntesis de los focus groups que realizamos en PDF.

    Este proyecto forma parte del Núcleo Milenio, Desafíos a la Representación (NS 130008), de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales. Estuvo coordinado por el investigador senior Claudio Fuentes S.

  2. Voto de chilenos en el extranjero: “se trata de algo que debió de realizarse hace varios años”, dice experto

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    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    Mauricio Morales, director del Observatorio Político Electoral UDP

    La medida se celebra, pero todos coinciden en que el país se encontraba en un evidente retraso, comparado con la región, en la materia del voto en el extranjero.

    Pero, finalmente, fue la propia presidenta Michelle Bachelet quien promulgó el pasado viernes la ley que regula el derecho a voto de los chilenos en el extranjero. Esta ley entrará en vigencia en las elecciones presidenciales del año 2017.
    Una presentación esperada

    “La espera terminó, fue larga, pero terminó”, destacó la mandataria, al momento que indicaba que “a partir de ahora estamos asegurando que los compatriotas que residan fuera del territorio nacional puedan votar en las elecciones presidenciales, en las primarias presidenciales y en los plebiscitos nacionales”.

    La presidenta indicó que con esta ley “estamos honrando la democracia al permitir que cada uno de nuestros compatriotas tenga efectivamente la posibilidad de marcar su preferencia”.
    Cómo funcionará el proceso

    “Los chilenos deberán inscribirse en el consulado correspondiente o ante la jefatura de Extranjería y Policía Internacional de la PDI al entrar o salir del país. Con estos datos se va a lograr un padrón de chilenos en el extranjero. Luego los 110 consulados de nuestro país en el exterior serán actores relevantes en el proceso, porque cada uno de ellos tendrá al menos una junta electoral presidida por el respectivo cónsul. Serán en total 112 juntas con al menos un local de votación”, completó la mandataria.

    “No sólo se podrá votar en consulados, sino que también podrá disponerse la insistencia de otros locales de votación si así se requiere. De cualquier manera, los locales serán definidos 90 días antes de la votación y publicados en el sitio web del Servel”, concluyó.
    ¿Puede ser relevante?

    Conversamos con el experto electoral de la Universidad Diego Portales Mauricio Morales.

    “Esta nueva legislación dice que ingresarán al padrón cerca de 500 mil personas, ellas podrán participar en primarias presidenciales, en presidenciales, en referéndums y en plebiscitos. Desde el punto de vista de la composición política de estos nuevos votantes, actualmente no tenemos una idea precisa y clara”, explica el cientista político.

    “Ese temor que articuló la derecha política para rechazar el proyecto, argumentando que los extranjeros eran de una marcada tendencia centroizquierdista actualmente no tiene concordancia con las especulaciones que se manejan. Actualmente se observa que este padrón de chilenos en el extranjero responde a una mirada política mucho más heterogénea”, comenta Morales.

    “Chile era uno de los pocos países, pertenecientes a la OCDE y de la América Latina, que no tenía aplicado el voto en el extranjero. Se da una puesta a tono con la tendencia mundial. Claramente se da que esta instauración no responde principalmente a una maniobra política de la centroizquierda, pues, actualmente, esta tendencia en los extranjeros no es una constante. No esta esa idea de que los extranjeros son principalmente exiliados, se trata de una expansión de la democracia”, concluye el director del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales.

    Para René Jofré, experto electoral, la implementación responde a una deuda y a ponerse al día con los tiempos eleccionarios.

    “Lograr el voto de los chilenos en el exterior es una aspiración largamente postergada, y nos pone al día con la mayor parte de los países democráticos, donde se trata de una práctica muy habitual. Basta ver cómo los extranjeros votan en nuestro país en sus respectivos consulados”, explica.

    “Nos encontrábamos muy atrasados en la materia, situándonos en los márgenes adecuados de la democracia. Es una gestión que se celebra, pero se trata de algo que debió de realizarse hace varios años. En cuanto al voto en sí, lo más probable es que se mueva en una distribución normal, pasando por todos los sectores políticos. El impacto será principalmente porque se sumará una nueva zona a contabilizar el día de las elecciones”, manifiesta Jofre.

    “Sin duda que en la derecha más cavernaria y menos globalizada exista temor, pues se trata de un sector bastante cerrado en sus premisas. Pero se trata de algo imposible de constatar sobre la intención de voto en el extranjero, y hacer un pronóstico es imposible pues no se ha establecido una tendencia”, concluyó el experto electoral.

    Quien comentó la promulgación fue la senadora PS Isabel Allende.

    “Esta ha sido una larga lucha. Hubo intenciones de ponerle condiciones y requerimientos que eran inaceptables, como que los compatriotas debían venir a Chile cada cinco años. Al final de una larga lucha, lo hemos logrado. Para mí es un día histórico, me siento profundamente contenta, que por fin Chile dio el paso decisivo para profundizar la democracia”, señaló.

    La senadora destacó el rol que tuvieron las comunidades de chilenos en el exterior en la promulgación de esta ley.

    “Sin ellos esto habría sido imposible. Porque la verdad es que siempre nos ponían dificultades. Me acuerdo incluso que en el gobierno de Sebastián Piñera insistía en poner condiciones que para nosotros eran inaceptables. Hoy día, no hay condiciones, excepto ir a registrarse al respectivo consulado y nuestros compatriotas podrán ejercer su derecho”, concluyó.

    Era una de las noticias que más expectación generaba en la ciudadanía. Discutida en el parlamento, no siempre contó con la dedicación que se creía, pues dividió a diputados y senadores.

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